Notita personal: primer intento de contenido nsfw. Mí idea era hacer un rayis x personaje pero odio dejar el espacio en blanco así que le puse un nombre. No puse descripciones físicas para dejar correr la imaginación. Estoy abierta a críticas y sugerencias.


Lluvia, lo que faltaba.

Rei no recordaba haber hecho algo como para estar recibiendo tal castigo. Primero la arcilla que explotó bien temprano en la mañana en su clase de escultura, luego su trabajo de investigación emprendiendo vuelo por la ventana del salón, Itadori comiéndose su flan en su descanso, la dueña del edificio quejándose del olor de los acrílicos - lo que es ridículo - y por último una señora tirando una torre de latas en el pasillo cinco. Si, un asco de día. Y ahora, mientras las persianas de la tienda en donde trabajaba descendían con un horrible chillido, una espesa lluvia hacía imposible que pudiera siquiera pensar en ir a casa. Al menos un pequeño alero la separaba de un terrible resfriado.

- Si me estás castigando por ver ese vídeo porno en vez de completar mí trabajo creo que sinceramente estás exagerando- le hablo al cielo a quien sea que estuviera en el. - Sabes, también tengo necesidades.

Los minutos pasaban. Las luces de la tienda habían sido apagadas, una mujer corría a casa intentando proteger sus compras bajo el paraguas y a Reí se le helaban las piernas. Un mal día para usar un pantalón tres cuartos. Mientras se lamentaba en su miseria un auto negro paró frente a ella, se iluminó al instante con la luz de las balizas.

- Me parecía que no estaba viendo cosas, eres la amiga de Megumi - le dijo una voz bastante gruesa mientras la ventanilla del copiloto descendía. - ¿Necesitas transporte?

Toji Fushiguro, papá de Megumi. El joven había sido su kohai en el dojo del vecindario de pequeño, aún recuerda los gritos del hombre diciéndole a su hijo que derribara a su adversario de una forma que definitivamente no entraba en las normas. Perdió contacto con él una vez que ella se cambió de preparatoria pero había vuelto a encontrarlo en el campus de la universidad. Y también a su padre.

- Fushiguro-san, buenas noches - saludó educadamente tal y como su abuelo le había enseñado de forma nada amable en el dojo. - No se haga problema, esperaré a que pare.

Todos sus ancestros debían odiarla al rechazar tal oferta, pero no le agradaba la idea de estar a solas en un auto con el adulto. Lo menos que quería era escuchar sus aventuras en las carreras de caballos o sus planes para undir a la corporación Zenin. Si, ella y el grupo de amigos de Megumi habían tenido que soportar esas charlas cuando necesitaban transporte para ir al cine. Nobara casi se tira del auto en movimiento una vez de no ser por ella. La entendía perfectamente.

- Vamos, si no estoy mal vives a un par de cuadras, y la lluvia no pinta muy bien. Vamos, sube.

Acto seguido le abrió la puerta para que suba, y no pudo negarse. Estaba cansada, con frío, y necesitaba su cama urgente. Corrió el pequeño tramo desde el alero al auto y tomo el lugar como copiloto tras cerrar la puerta. A su lado un hombre corpulento la miraba con una pícara y despreocupada sonrisa. Por su aspecto parecía recién salido de la oficina, el saco y la corbata reposaban arrugados en el asiento trasero, las mangas arremangadas de su camisa les permitían a sus músculos lucirse. Estaba despeinado, su mirada cansada pero con un brillo travieso que la ponían nerviosa, aquella cicatriz en su labio captaban toda su atención.

- Bien, solo dime la dirección y te llevaré a casa.

El auto se puso en marcha y partieron. La lluvia golpeaba con fuerza en el parabrisas, el interior del auto se mantenía cálido y en silencio. Un silencio bastante incómodo para su gusto. ¿De qué podía hablar con un hombre de treinta y pico de años? ¿Política? No sabía nada de política. ¿Dinero? Solo sabía que tenía que pagar la cuota luz dentro de los próximos quince días. ¿Caballos? Los caballos eran lindos.

- ¿Cansada?

Toji fue el primero en romper el silencio. Su gutural voz hizo que un escalofrío recurriera su espalda.

- Si, bastante. Hoy definitivamente no fue mí día - respondió si apartar la vista de la ventana.

- ¿Problemas de adolescentes?

Eso le causó gracia. Tenía veintidós años, ya no era adolescente técnicamente.

- Solo un mal día en la universidad, en el trabajo, Itadori se comió mí flan, se vienen los exámenes, tengo una horrible frustración sex... - sentía el calor apoderarse de su cara, ¿Que estuvo a punto de decirle al padre de su amigo? Había alucinado confianza donde no la había, como siempre, y metido la pata, como siempre.

Toji soltó una risa para nada disimulada. El calor se extendió por su cuello.

- Suele pasar. No tengas vergüenza en hablar de esto. Megumi siempre lo hace.

Pero es tu hijo, pensó Rei, es totalmente diferente.

- No hay nada mejor que liberar estrés con una buena paja. ¿No?

Los ojos casi se le salen de órbita. Este hombre tenía cero vergüenza, cero tacto, cero todo. Por esto Megumi nunca hablaba de él, y quién lo haría. Lo único bueno del mayor era su apariencia, jodidamente sexi, pero detestable por demás.

- Si... Bueno no, digo... - ya se estaba poniendo nerviosa. - No lo hago hace tiempo y además ya no es lo mismo y bueno, digo, no...

Su cerebro ya había hecho demasiado. ¿Porqué le estaba contando sus frustraciones sexuales al padre de su amigo al que conocía desde pequeña? Ni ella sabía. Apretó el asiento con ambas manos y deseo ya estar llegando a casa. Y como si la escucharán todos los angeles y deidades así pasó. Toji aparco el auto frente al complejo de departamentos donde se alojaba.

- Gracias por traerme Fushiguro-san, déjeme hacer algo en algún momento para compensarlo. - habló agradecida seguido de una pequeña reverencia con la cabeza. No sabía que podría hacer por un hombre adulto pero debía ser cortés, como su abuelo le había enseñado.

- Tal vez pueda tomar esa compensación ahora y volverlo algo bueno para ambos.

Se paralizó tras escuchar esa profunda voz. Toji trabó ambas puertas y se sacó el cinturón de seguridad para después correr su asiento hacía atrás, todo sin sacarle los ojos de encima. Rei intento abrir la puerta inútilmente, trago grueso. Hoy no era su día.

Sintió las grandes manos de Toji rodear su cintura, separándola de su asiento hasta depositarla sobre las piernas del mismo, por la falta de espacio sus piernas quedaron sobre el volante. El cansancio que tenía no la dejó reaccionar hasta que sus pantalones terminaron en sus rodillas.

- Espere espere que está... - respiró profundo cuando un dedo recurrió su feminidad sobre sus bragas. Su abdomen bajo cosquilleo con la segunda caricia y sus piernas amagaron abrirse en la tercera. Él solo estaba pasando su dedo, seguramente burlándose de ella.

- Dijiste que estabas frustrada, y yo tengo un poco de estrés acumulado. ¿Que tal si matamos dos pájaros de un tiro pequeña?

Con eso dicho deslizo dos dedos sobre la tela, la cual empezaba a humedecerse. Rei dejó escapar un suspiro, encorvando inconcientemente su espalda y agarrando con fuerza la pierna derecha del mayor.

- Pueden vernos - logró decir al recordar que estaban aparcados al lado de la acera. La mismísima doña Rosa podía verlos y adiós a su contrato de alquiler.

- Tranquila, el polarizado es bueno, tu solo disfruta - susurró en su oído, depositando un húmedo beso en el mismo. Su espalda se estremeció, y decidida a afrontar las consecuencias luego se dejó hacer por el mayor el cual acariciaba en círculos su punto más sensible. La mano desocupada de Toji se metió bajo su remera y acaricio su pecho, primero sobre el corpiño y luego por debajo. Suave no es la palabra que elegiría para describir el tacto del hombre; sus manos eran fuertes, grandes, ásperas, masculinas diría. Jodidamente masculinas. Rei continuo suspirando por lo bajo, dejándose llevar por las nuevas sensaciones.

- Correremos esto para que no llegues tan desastrosa a casa- le susurró mientras llevaba su braga junto a su pantalón, ya estaba muy mojada, caminar sería incómodo.

- Y ahora... Wau, estás chorreando por aquí, y esta parte en específico está pidiendo atención.

Con su dedo medio ejerció presión sobre su clítoris. Soltó un gemido más sonoro, sonrojandose en el proceso. Quería que la tocará más allí, lo necesitaba, y con ese objetivo movió su cadera para profundizar el roce.

- Tranquila, tengo varios planes para ti. Sería aburrido que te vengas tan pronto pequeña.

Toji continúo paseando dos de sus dedos entre sus labios, distribuyendo la humedad, tomandose momentos para atender exclusivamente ese punto sensible. Su otra mano repartía caricias no solo pos sus pechos si no que por todo su torso, su cuello el cual cada pequeños intervalos apretaba con suavidad. Su cuerpo se arqueaba, su cabeza caía en el hombro del mayor haciendo que éste escuchará con mayor facilidad sus suspiros y gemidos. Eso la avergonzaba de sobremanera, pero se sentía tan bien.

El dedo corazón del hombre hizo presión en su cavidad, Rei salió de su ensueño algo alterada.

- Abre un poco más las piernas si puedes, lo hará más fácil.

De forma inconciente lo obedeció y con un quejido recibió su dedo en su interior. Resultaba incómodo, era largo y mucho más grande que los suyos propios. Podía sentirlo habrirse paso, dolía, pero la sensacion era exquisita a la vez. Cuando ya nada más quedó para meter lo dejo quieto, sentía la mano derecha recorrer su torso hasta llegar a su pecho y apretarlo.

- Estás tan apretada, ¿Hace cuanto no haces esto? - cuestionó el hombre con voz ronca, repartiendo húmedos besos por su oído y mejilla.

- Te-tecnicamente soy virgen, y mis... Mis dedos nos me causan nada... No los uso para esto... - un gemido cortó todas sus ideas al sentir como el dedo retrocedía.

Un pausado vaivén dio comienzo. Rei apretaba con fuerza el muslo del mayor, suspiraba y gemía cada vez que golpeaba lo más profundo de su ser. Se sentía tan bien, tan jodidamente bien, quería más. Sus piernas se estaban adormeciendo por la posición pero poco le importaba. Quería todo lo que aquel hombre pudiera ofrecerle y más. Dirigió su mano izquierda a la cara del mayor y casi con brusqueda lo beso. Un beso que no tardó en ser correspondido con energía y necesidad, sentía ambas lenguas chocar, batallando por imponerse una sobre la otra siendo él quien ganó al final. Le robaba el aliento, succionaba su lengua, los movimientos en su interior cobraron velocidad y todos sus sonidos se perdían en el beso. En cuanto se separaron hilos de saliva aún los unía.

Toji comenzó a meter otro dedo. No sabe si por el sofoco del beso, lo mojada que estaba o que pero nunca noto su intromisión hasta que dos dedos golpeaban en su interior con fuerza. Ya ni se molestaba en controlar sus sonidos, quería que el hombre supiera lo bien que la hacía sentir. Entraban y salían, se abrían en pequeñas tijeras, se curbaban dando junto en un punto del cual desconocía que repartía cosquillas en su cuerpo. Estaba en el cielo, aunque tomando en cuenta la situación y la persona, se estaba quemando gustosamente en las llamas del mismísimo infierno.

- Si sigues así haré de ti un verdadero desastre - susurró Toji sobre sus labios.

- Has lo que quieras pero besame otra vez.

Si, Rei le había dicho adiós a su cordura.

El mayor continúo moviendo sus dedos dentro de ella pero esta vez de tal forma en que con su pulgar estimulaba su clítoris con fuerza. Rei interrumpió el beso al soltar un sonoro gemido, la había tomado por sorpresa.

Los vidrios del auto se habían empañado, sonidos húmedos llenaban el espacio y los gemidos de Reí se perdían el los labios de Toji. Estaba al borde, sentía el tan familiar nudo en su vientre bajo. Y necesitaba liberarlo. Sin llegar a avisar alcanzó su clímax con un sonoro gemido. Sintió como la fuerza la abandonaba, su mente quedaba en blanco, podía escuchar sus latidos resonando en sus oídos.

- Per-perdon yo... No pude...

- Solo aguanta un poco más.

Los dedos abandonaron su interior haciéndola sentir vacía. Se sentía cansada y ligera, como si todo el estrés hubiera desaparecido aunque sabía que iba a volver duplicado en cuanto entrara a casa. Si correrla de su regazo Toji saco su billetera de la guantera y de su interior un preservativo. ¿Porque tenía uno en su billetera? Un hombre precavido pensó. Con un poco de fuerza los levanto a ambos del asiento y se bajó los pantalones y la ropa interior y ahí si Rei le rezo a todas las deidades que conocía que como mucho eran dos.

- Sacate el calzado - le ordenó, y lo hizo dejando sus zapatillas contra el parabrisas. - Ahora los pantalones, y volteate.

Con cuidado fue volteandose, moverse en el auto era difícil. Quedó cara a cara con el mayor y Dios si que era jodidamente sexi. Sus ojos cargados de lujuria que la miraban con intensidad. Se sentía deseada por aquel hombre. Acaricio su afilada mandíbula con sus dedos, sus labios, su cicatriz, trazo un camino imaginario por su cuello hasta sus hombros. Toji suspiro muy cerca de sus labios, de los cuales nunca había había apartado la mirada. Sintió aquellas firmes manos acaricias sus muslos y se estremeció cuando los apretó con fuerza, subieron hasta sujetar su cirtura. Con la mirada le pidió permiso y como respuesta Rei cerró la distancia con un beso.

Ambos jadearon al unísono cualdo la penetró, lento hasta que todo quedará lleno solo de él. La abrazó por la cintura cerrando cualquier espacio que quedará entre ambos y comenzó un desesperado vaivén. Rei sentía como la golpeaba en lo más profundo de si, gemía contra sus labios, le era imposible besarlo cuando lo único que estaba en su mente era el miembro del hombre entrando y saliendo de su interior. Toji gemía y gruñía por lo bajo, apoyando la frente sobre su hombro. Sintió besos húmedos en su cuello, pequeñas succiones que sin duda dejarían marcas. Clavó sus uñas en los hombros del mayor, un hilo de saliva descendía por la comisura de su boca, su mirada borrosa clavada en el techo del auto.

El sonido de pieles chocando llegaba a sus oídos y la llenaban de pudor. Pero se sentía tan jodidamente bien. Ya no le importaba si doña Rosa salía y la veía saltando sobre el pene de un hombre. Ya no le importaba nada. Toji se recostó en el asiento llevándola consigo, con sus manos separó más sus muslos y arremetió con la fuerza que le quedaba. Rei juraba haber visto estrellas en ese mismo momento y estuvo a punto de gritar de placer de no ser por los besos de Toji. Estaba en su punto más alto de éxtasis. No duraria mucho tiempo.

- Pequeña... No creo durar mucho - jadeo Toji sobre sus labios.

- Yo igual yo...

Ya no podía ni articular bien sus palabras. Toji la beso profundamente y arremetió contra ella con mayor intensidad. Ambos sentían la urgente necesidad de liberarse y así paso tras unas pocas estocadas. Llegaron al orgasmo al mismo tiempo mientras fundían sus bocas en un profundo y prolongado beso.

Se quedaron estáticos intentando recuperar el aliento. Rei sentía sus piernas durmiendose, la cara interna de sus muslos estaban pegajosos y húmedos, la transpiración. Quería bañarse. Toji fue el primero en moverse y sacar un paquete de pañuelos descartables de la guantera. Salió de su interior con cuidado, se saco el preservativo y comenzó a limpiarlos a ambos.

Su rostro se acaloro.

- Bien, debes estar algo adolorida por esto pero tan mal no la pasaste ¿No? - Toji le sonrió con picardía. Por la vergüenza solo pudo asentir con la cabeza. De la misma manera en que la había subido a su regazo la devolvió al asiento de copiloto junto a sus pertenencias, se cambiaron y arreglaron en cuestión de segundos. Rei estuvo a punto de irse sin más pues ya todo había terminado, pero el mayor la sujeto de la muñeca y la acerco a su cuerpo, besándola con pasión, robándose su aliento como lo había hecho unos minutos atrás. - Pasaré por tu trabajo en unos días, una cama es mucho mejor que un auto. Que tengas una linda semana pequeña.

Después de eso quedó tan embobada por el beso que no recuerda si se despidió, ni en que momento él se había ido ni como llegó a su casa. Pero parada en el recibidor la realidad la golpeó con fuerza. Acababa de tener sexo en un auto con el padre de su amigo de la infancia. Con un hombre de casi cuarenta años. Y había sido la mejor experiencia que había tenido en su vida. Sintió el calor recorrer su teatro y cuello, estaba muy avergonzaba. ¿Cómo iba a mirar a Megumi a la cara?