Saludos queridos lectores!

Si bien continúo atrasada en el calendario, estoy intentando cubrir todos los días aunque sean fuera de fecha, si embargo, esta historia en particular estaba planeada para hoy según los lineamientros del concurso que había vigente en el grupo SasuKarin Month.

Esta historia corresponde al Día 3 de Junio "Demonios"

Los dejo con la historia, comentando que dejaré algunas notas finales importantes respecto a la historia.


Sakura se despidió de Sasuke con un tímido beso antes de darse la media vuelta para entrar a su casa. Mientras tanto, el Uchiha forzó una sonrisa y se alejó cuando ella cerró la puerta.

—Si te ve con esa cara, va a sospechar —oyó la voz de su hermano que había aparecido caminando a su lado.

—Estoy fastidiado —contestó Sasuke sin voltear a verlo.

—¿Vas a ver a esa humana no?

—Déjame en paz.

—Sasuke, que te diviertas con los humanos no está mal, pero me preocupa esa insistencia por acudir a ella.

—Sólo voy por un buen rato después de la aburrición con esta mujer.

—Hay muchas otras mujeres además de ella.

—Quiero jugar con ella hasta que me aburra.

—Llevas casi un mes buscándola —señaló Itachi— Como demonio, debiste haberte aburrido a la semana.

—Se supone que voy a casarme con esa humana aburrida, debo mantener el perfil bajo —decía Sasuke caminando más rápido— No puedo divertirme con cualquier humana.

Sasuke usó sus poderes para desaparecer. Estaba irritado de que su hermano creyera que él era tan débil como para haber caído en algo tan despreciable como el enamoramiento con una humana. Era como si su hermano no pudiera dejar de subestimarlo como lo hacían todos en el infierno.

Apareció frente a la casa de aquella chica y quiso llamar a la puerta, pero se arrepintió en el último minuto. Iba a demostrarle a su hermano y a quien fuera que esa humana sólo era su juguete y para ello, no la buscaría ese día.

Caminó en dirección a su casa para evitar el encuentro con aquella humana de cabellos rojos, pero entre más pasos daba para alejarse, más crecía su deseo y ansiedad por regresar, porque si, los demonios eran hedonistas y cuando tenían un deseo, querían satisfacerlo enseguida.

—¡Maldición! —exclamó frustrado y reuniendo toda su voluntad cambió de dirección, no a la casa de la chica, sino al centro de la ciudad donde la vida nocturna era vibrante y estaba llena de almas. Si iba a abstenerse del placer sexual, entonces llenaría la ansiedad comiendo almas.

A la mañana siguiente, Sasuke llegó a la oficina. No había dormido nada y se había pasado la noche entera cazando, pero su naturaleza le permitía aparentar un estado fresco y descansado.

Había sido difícil para él, que siempre había tomado lo que quería en el momento que quería, aguantar el deseo de ir a buscar a su amante, pero al mismo tiempo se sentía orgulloso de haberse demostrado que podía soportarlo, que ella no era tan importante como para no rechazarla. Sin embargo, esa pizca de satisfacción se esfumó rápidamente por la tarde cuando oyó la risa de su amante en el restaurante al que entró.

No era que oírla lo desanimara, de hecho, se sintió aliviado de saberla cerca, pero cuando giró sobre sus talones para acercarse a ella, vio a su hermano platicando con ella.

—Debes ser muy perspicaz para haberte dado cuenta —decía Itachi sonriendo.

—Sus rasgos son muy evidentes, no se necesita ser un genio para verlo —contestó Karin.

—Quizá tengas razón, pero es que de verdad no puedo creer que conozcas a mi hermanito.

—Si, el mundo es un pañuelo —la chica le quitó importancia con una sonrisa alegre.

—¡Oh no! ¡No lo digo por eso! —exclamó Itachi— Lo que me sorprende es que una chica tan alegre como tú, se relacione con mi hermano que es tan callado —decía el joven— Creo que la única explicación es que se conozcan del trabajo.

—No, para nada.

—¿Amigos en común?

—Si los tenemos, aún no me he enterado —contestó la joven no dispuesta a aclararlo.

—Si me dices que son amigos o algo más, no voy a creerte. Sasuke es tan hosco tratando a las chicas… muchas veces las aleja sin darse cuenta.

—Es verdad que es así, podría intentar tener más tacto —la chica soltó una risilla— Pero una vez que lo conoces es más sencillo de tratar.

—¿Vas a decirme que conoces mejor a mi hermanito que yo? —Itachi fingió estar ofendido— Eso realmente me pone muy celoso ¿Sabes?

—No deberías, tú eres su hermano y yo sólo una chica que conoce —contestó ella— Sólo préstale un poco más de atención y no podré compararme contigo.

—¡Oh, vaya! Me temo que te has confundido. Mis celos no son porque me quites a mi hermano, sino porque si te das el tiempo de conocerlo, es porque estás interesada en él.

—¿Me estás coqueteando? —preguntó la chica incrédula.

—Desde el momento en que me acerqué a ti ¿No fui muy obvio?

—¿Qué haces aquí? —llegó Sasuke mirando a su hermano con frialdad.

—Vine a comer aquí en mi descanso y esta hermosa señorita se tropezó conmigo —explicaba el mayor— Intenté ligarla y en la charla me hizo saber que te conocía. No esperaba que conocieras a una chica tan encantadora —decía sonriéndole a la susodicha— Debo pensar que la conociste después de Sakura, sino, no podría explicar cómo no es tu novia.

Sasuke había cerrado los puños desde que vio la escena, pero se clavó las uñas en la piel cuando reconoció la estrategia de su hermano para seducir a los humanos y comenzó a sangrar sin notarlo cuando supo que su hermano habló de Sakura frente a su amante para alejarla.

—Por supuesto que soy grandiosa, pero no soy fácil de conquistar —sonrió segura de sí misma.

—Me gusta la cacería —continuó Itachi con una sonrisa seductora y Sasuke se alarmó, porque su hermano era profesional en cuanto a la seducción.

—Karin, no le hagas caso —el menor intervino— Es un fanfarrón.

—Soy la piedra en el zapato de los vanidosos —advirtió a Itachi y le guiñó el ojo a Sasuke— Bueno caballeros, yo los dejo.

—Pensé que venías a comer —habló Itachi cuando la chica se levantó de la silla— Vamos, yo invito.

—Me encantaría ser el centro de atención de dos hombres guapos, pero tengo trabajo —contestó Karin antes de que Sasuke dijera algo— Pedí mi comida para llevar porque comeré frente a mi computadora —tomó su bolso y pasó suavemente su mano sobre el hombro de Sasuke— Hasta otra ocasión. Un placer.

Vieron a la pelirroja acercarse a la zona de entregas y después salir del restaurante sin voltearlos a ver, mientras tanto, ellos la siguieron con la mirada en silencio hasta que se perdió de vista por la ventana.

—Es bastante arrogante cuando se lo propone —Itachi sonrió complacido— Ahora entiendo por qué te gusta jugar con ella, pero pienso que sería más satisfactorio comer su alma —lamió sus labios mirando a la ventana— Huele deliciosa.

—¿Qué crees que estás haciendo? —replicó Sasuke conteniendo su furia.

—Estabas tan fascinado por ella que tuve curiosidad. Quería comprobar los riesgos de tu actitud hacia ella —explicó el mayor— Ahora tengo mis dudas porque huele deliciosa, pero sigue siendo demasiado tiempo para entretenerte con ella

—¡Déjala! ¡Es mi juguete!

—Si no es un enamoramiento, pronto te aburrirás ¿Por qué no puedo jugar con ella también? —señaló Itachi— Si lo que quieres es su alma, déjame jugar con ella y te la comes, prometo no hacerlo yo.

—No confío en ti y no quiero compartirla contigo —dijo con firmeza.

—Bueno, no es algo que puedas decidir, ella tiene su propia voluntad —Itachi se levantó de la mesa— Así que puedes comértela ahora o lo haré yo después de jugar.

—¡Estoy hablando enserio! —exclamó deteniendo el andar de su hermano.

—Y yo también. Tampoco olvides que no somos los únicos demonios en cacería y ella podría ser comida por algún demonio de otro clan —habló serio— Sus niveles de lujuria y avaricia podrían atraer demonios menores y si vienen a susurrarle, podrían cambiar su naturaleza.

Itachi no permitió que su hermano le dijera más nada y se fue, dejando a Sasuke bastante furioso. Ya era bastante frustrante no poder superar a su hermano en la cacería de almas o en los susurros que incitaban a los humanos al pecado, sino que ahora, él pretendía quitarle lo único que le ayudaba a sobrevivir el aburrimiento que su relación forzada con Sakura le causaba.

Si tan sólo Itachi no fuera bueno seduciendo y susurrando, podría confiar en que Karin no caería en las garras de su hermano por su carácter obstinado, pero debía hacer algo para evitarlo, para al menos ganarle una vez.

Pensando en cómo alejar a Karin de su hermano, Sasuke ni siquiera comió en el restaurante, no se dio cuenta de cuando llegó a su oficina ni cuando alguien entró cuando él no respondió al llamado de la puerta.

—¡Sasuke-kun! —llegó Sakura dando saltitos hasta su escritorio y le dió un tímido beso— ¿Ya comiste?

La pelirosa se veía entusiasmada por la respuesta y el demonio apenas pudo esbozar una sonrisa.

—Si.

—¿Estás bien? —ella se extrañó con esa respuesta seca.

—Si. Si me disculpas, debo empezar con mis pendientes —apenas podía seguir con su papel de buen novio, ese dónde fingía ser el más dulce y cursi, cuando en realidad su carácter era todo lo contrario.

—¿Estás seguro? Es que…

—¡Sólo vete! —exclamó frío. Estaba demasiado irritado para actuar, lo que impactó a Sakura.

—Yo… bueno… quería saber si…

—Necesito estar a solas —dijo cortante y Sakura, que era la primera vez que lo veía así, no supo qué hacer más allá de despedirse y obedecer. Sin embargo, cuando iba a atravesar la puerta, regresó y puso una bolsa en el escritorio de su prometido.

—Yo… sólo te traje el postre —musitó en voz baoja y con precaución. Cuando él endureció su mirada, ella salió en silencio.

Sasuke dio un manotazo a la bolsa tirando el contenido al suelo. Ya se estaba hartando de aquella misión, pero también sabía que no podía fallar.

El Rey del infierno encomendó a los líderes de los siete clanes enviar emisarios a la Tierra para realizar bodas con los humanos y reproducirse con ellos. El objetivo principal, era buscar humanos con poca malicia y corromperlos con los susurros demoníacos, una vez con suficiente pecado, se casarían y reproducirían con ellos, a fin de evitar el nacimiento de alguien puro que podría llevar a cabo la profecía de Dios.

Desde un principio, Sasuke y los demás demonios fueron conscientes de que la tarea sería tediosa porque aquellos humanos buscarían una persona con un carácter similar al suyo. Empero, el menor de los Uchiha tenía menos paciencia que varios de los emisarios y no porque no pudiera controlarse, sino más bien porque tenía que lidiar con varias cosas al mismo tiempo.

Por ejemplo, que hiciera lo que hiciera siempre lo comparaban con su hermano y por tanto, nada de lo que hiciera era lo suficientemente bueno. También, tenía que lidiar con el instinto demoníaco defectuoso con el que había nacido, pues en lugar de poder detectar únicamente el aroma de las almas soberbias como le correspondía a su clan, se veía distraído por otras como las lujuriosas, avariciosas o envidiosas.

Al mismo tiempo, Sasuke tenía que lidiar con esa prometida suya que le parecía molesta y aburrida. Para colmo de males, debía fingir ser un chico bueno que la amaba para convencerla de seguir con la boda y hasta que no tuvieran fecha para la celebración, no podría comenzar a corromperla con los susurros demoníacos.

El único alivio que había encontrado entre todo ello, era esa humana llamada Karin. La había conocido cuando su instinto defectuoso lo llevó a un antro mientras cazaba por la ciudad. Ella olía deliciosa, pero no entendía el por qué. Es decir, la pelirroja tenía niveles de pecado arriba del promedio, lo que la hacían candidata para que algún demonio le susurrara para invitarla a elevarlos rápidamente, pero ninguno de sus pecados predominaba encima del otro, algo verdaderamente extraño. Sin embargo, se vio embriagado por el aroma de su alma y decidió jugar con ella antes de comérsela.

Se acercó a ella como habría hecho cualquier otra noche de cacería, haciéndose pasar por el chico misterioso que le lanzaba miradas de interés. Karin cayó bastante bien en ese juego al principio, pero él, sin darse cuenta quedó verdaderamente interesado en la joven mujer. Todo comenzó cuando el Uchiha creyó que podría llevársela a un sitio privado para comérsela, pero tal como ella lo había dicho, no era una mujer tan fácil y llegando sólo a darse un beso apasionado, se separaron por elección de ella.

Fue confuso para Sasuke aquél rechazo, en ese beso había podido sentir cómo el nivel de lujuria de Karin se había elevado y sin embargo, decidió irse tras prometerle un segundo encuentro. Las chicas no solían irse así una vez que él las besaba, principalmente porque el beso tenía la esencia demoníaca para poder seducirlas. Solo aquellas que no tenían el aumento de lujuria no caían en ese poder y cuando eso pasaba, él las perseguía a casa con sus poderes y las asaltaba en la calle para comérsela.

Quedó muy confundido cuando esa mujer lo rechazó, al punto de ni siquiera reaccionar para perseguirla y la perdió de vista. Empero, días más tarde la encontró varias veces más gracias a su instinto y aunque ella siguió rechazándolo, él aceptó el reto para defender su orgullo. Cuando finalmente la llevó a su departamento, se dijo a sí mismo que después de jugar con ella se la comería, pero el sexo había sido muy bueno y se había dado cuenta que no necesitaba fingir demasiado con ella, pues lo único que tenía que encubrir, era su naturaleza demoniaca.

Al principio, Sasuke iba a buscarla sólo cuando estaba demasiado aburrido y estresado con su vida como humano, pero rápidamente las visitas se hicieron más frecuentes, motivo por el que Itachi se había dado cuenta.

Timbró su celular anunciando un mensaje. No lo habría abierto de no ser que ese tono se lo había asignado a ella. Sintió que el estrés se esfumaba sólo con saber de ella.

Tu y tu hermano se parecen mucho, pero tienen técnicas diferentes. ¿Quién diría que tendría tras de mí a los importantes hermanos Uchiha?

La pregunta del mensaje volvió a disgustarlo y contestó sin pensar.

Aléjate de mi hermano. Te estás metiendo con un demonio.

Cuando se dio cuenta de lo que envió, era demasiado tarde, pero le tranquilizó saber que no se lo tomaría literal. Hacía mucho que los humanos pensaban que los demonios no existían y aunque había unos pocos que creían en ellos, difícilmente podrían aceptar que caminaban entre ellos.

Tal vez quiera conocer a uno, debe ser mejor que un hombre comprometido.

Sasuke, al leer el mensaje, apretó el celular con furia al punto de romperlo. ¿Ella de verdad quería ir tras su hermano? ¿El poder de Itachi realmente era tan eficiente?

Ni siquiera pudo responder el mensaje de la pelirroja y sin avisarle nada a nadie, usó sus poderes para salir de la oficina y buscar a Karin, quien estaba trabajando como normalmente hacía en ese horario.

El primer impulso de Sasuke al verla, era la de tomarla y llevársela para evitar que siquiera volviera a ver a su hermano, pero cuando vio a Sakura llegar a dónde la pelirroja estaba, recordó su misión y se detuvo a mirar lo que ocurría. ¿De dónde se conocían?

—Usted debe ser la señorita Haruno, la representante de la Doctora Senju Tsunade —Karin extendió la mano a la pelirosa— Es un placer, mi nombre es Uzumaki Karin.

—Mucho gusto. Lamentamos que Tsunade-sama no haya podido venir, pero ella…

—Ser directora de un hospital no debe ser sencillo. Lo entendemos y bastará con alguien de su confianza. Ahora, si me hace el favor de seguirme —invitó a la Haruno a entrar a una zona restringida— Le mostraremos algunas de las más recientes investigaciones.

El resto del día Sasuke siguió a Karin para evitar que su hermano u otro demonio se le acercara y pudo conocerla en un ámbito diferente al de los encuentros casuales. Pese a su actitud arrogante y coqueta, ella podía ser bastante profesional en su trabajo como química farmacéutica, lo que, lejos de aburrirle al demonio, pareció llamar más su atención.

Llegada la hora de salida de la Uzumaki, finalmente se dejó ver ante Karin, quien se sorprendió al verlo.

—¿Qué haces aquí?

—Vamos a tu apartamento —sugirió el hombre.

—No, no iremos hasta que me digas cómo supiste dónde trabajo —señaló con firmeza pero por dentro estaba inquieta. Ellos sólo tenían sexo casual de vez en cuando y aunque conocían dónde vivían, él no sabía nada sobre su ámbito laboral.

—Mi hermano te siguió por la tarde y me dijo que trabajabas aquí —mintió con la intención de manchar la imagen de su hermano en la mente de ella— Quiero hablar de él.

—¿Tu hermano? ¿En serio? —Karin no sabía si creerle.

—Te lo explicaré todo en otro lugar. El estacionamiento no es el mejor lugar.

—No, si lo que dices es verdad, no quiero que sepa dónde vivo —decía Karin inquieta mirando alrededor— Si él está por aquí, necesito perderlo.

—Vamos al mío entonces —ella lo miró con desconfianza y supo que no lo seguiría— Vamos a un hotel.

La pelirroja dudó pero aceptó, no sin antes mandarle su ubicación en tiempo real a una amiga por si acaso.

Fueron al primer motel dónde habían estado juntos y permanecieron en silencio hasta que quedaron a solas en la habitación, sólo que tuvo que ser Karin quien rompiera el silencio porque Sasuke no sabía ni lo que estaba haciendo.

—¿Quieres decirme qué está pasando? Porque si no me das una explicación convincente, cortaré toda comunicación contigo y tú hermano.

—A él es a quién debes evitar. A mí hermano le gusta meterse en mis asuntos.

—Si, lo noté cuando hizo mención de esa prometida tuya. Obviamente quería dejarte mal parado —Karin se cruzó de brazos— Tu me dijiste que estás comprometido por conveniencia y que no hay una relación verdadera entre tu y tu prometida más allá de ese acuerdo, por eso acepté que nos encontráramos de vez en cuando —lo miró acusadoramente— ¿Eso es verdad o tu hermano sólo lo usó para alejarme?

—Yo no…

—¡Quiero la verdad! Porque sea lo que sea que me digas, voy a averiguarlo y si me estás mintiendo, voy a presentarme frente a tu prometida y decirle la verdad. Ni ella ni yo nos merecemos esto.

Sasuke miró a Karin, quien se veía bastante decidida en cumplir su palabra, algo que no debería ser un problema para él. Bastaría con usar sus poderes para hacer que se olvidara del asunto o que sin importar lo que él le dijera, ella le creyera ciegamente, pero no, él no quería hacerlo, no sabía el por qué, cuando era una tarea tan fácil, pero algo en él no le dejaba hacerlo.

—Sí estoy comprometido por conveniencia pero… ella no lo sabe —decidió decirle la verdad a medias sin meter el asunto de los demonios de por medio— Mi hermano cree que me estoy enamorando de ti y no quiere que lo eche a perder.

Quedó muda, no esperaba que él fuera a ser tan franco. Pensó que le mentiría o sólo terminaría con ella en ese momento, así que al oír todo aquello, no supo qué pensar o cómo reaccionar. Sin embargo, había una pregunta que apareció en su cabeza al escucharlo y quería tener una respuesta.

—¿Y estás enamorado de mí o sólo es una suposición de tu hermano?

—Sólo es suposición suya —aseguró Sasuke y Karin levantó una ceja poco convencida.

—Te recuerdo que sólo es sexo casual, lo hablamos desde el principio —contestó Karin— No se puede iniciar una relación en un caos como este. Además…

—No es lo que busco. Sé nuestro acuerdo.

—De todas formas, quizá sea mejor dejarlo hasta aquí. Había aceptado el acuerdo porque se suponía que no había sentimientos de por medio en tu compromiso, pero si ella no sabe nada, no quiero ser la tercera rueda —contestó Karin soltando un suspiro pesado puesto que se había divertido con él y no esperaba que terminara así— Tampoco tengo tiempo para estar lidiando con tus problemas familiares. Si tú hermano ha sido capaz de seguirme al trabajo, no quiero pensar en lo que hará si esto continúa.

—Entiendo —respondió serio, pues se dio cuenta que alejándose de ella, su Itachi la dejaría en paz.

—Me divertí mucho y me habría gustado seguir un poco más —ella sonrió tocando su hombro en son amistoso.

—Lo sé —contestó el azabache sin querer responder que él pensaba lo mismo.

—¡Vaya, señor humilde! —Karin se rió por la respuesta que obtuvo— ¿Puedo darle un consejo? —él la miró con curiosidad— No me gusta meterme en asuntos que no me conciernen, pero no pareces feliz con ese acuerdo matrimonial —le dijo en tono serio— Deberías elegir el camino que mejor te satisfaga.

—No es tan sencillo.

—Nunca lo es, pero no creo que sea más sencillo lidiar con algo que odias que luchar por tu propio camino —contestó ella y él quedó mudo. Al ver que ya no había nada más que hablar, Karin se acercó a él, besó su mejilla y se acercó a la puerta— Fue un gusto conocerlo, señor Uchiha. Buena suerte.

Karin dió media vuelta para abrir la puerta y antes de poder girar el pomo, sintió a Sasuke detrás de ella recargando su peso en ella.

—¿Podemos despedirnos? —le susurró al oído mientras sujetaba su cadera para presionar su pelvis en el trasero de ella.

—No es buena idea —contestó Karin sin hacer nada para soltarse.

—No tiene que serlo —le dijo antes de besar su cuello y quitarle los anteojos que dejó caer al suelo.

Cuando Karin le había dicho que debían terminar, él lo aceptó para que su hermano se alejara de ella, pero tras las palabras de la chica, se dio cuenta que él no quería dejarla ir, ella era lo único que le permitía seguir actuando su papel de chico bueno para cumplir con su misión y si se alejaban, él tarde o temprano explotaría con Sakura como lo había hecho por la tarde.

—Tomas malas decisiones muy seguido ¿no? —preguntó Karin jadeando ante los besos y caricias que él le hacía.

—¿Tu no? —le preguntó quitándole el saco de vestir y ella se dio la media vuelta para quedar de frente a él.

—Contigo se está haciendo costumbre —respondió quitándole la camisa y él la besó con fogosidad. Sin embargo, Karin quería dejar las cosas claras— Te lo advierto —le decía, pero él apenas le dejaba espacio para hablar— Es la última vez.

Sasuke estaba tan ansioso por probar de nuevo de ella que apresuradamente le levantó la falda hasta la cintura, de un tirón la dejó sin las bragas y la penetró de un empujón cuando ella lo despejó del resto de la ropa.

Parecía ser que ella se sentía tan ansiosa como él y tal como las noches pasadas, ella no se privaba de emitir los sonidos que anunciaban el placer que le recorría ni de expresar con su cuerpo sus deseos. Él tampoco se quedaba atrás, gozaba del contacto con su piel y la estimulación que ella le daba a su cuerpo.

Besos, caricias, chupetones, gemidos y algunos rasguños aquí y allá durante el vaivén de sus caderas que se movían sincronizadas, era todo lo que había en esa habitación.

No, Sasuke no quería perder a su juguete favorito. Era consciente de que jamás se había sentido tan encaprichado con un humano, pero no podía atribuírselo al amor como su hermano sospechaba. Para Sasuke, todo era lujuria, una que era muy compatible con la de esa humana y la iba a usar hasta que se hastiara de ella, pero para ello, debía alejarla de su hermano y cualquier otro demonio.

En toda la habitación resonaron los gemidos del orgasmo y ambos se miraron mientras recuperaban el aliento.

—Voy a extrañarlo —murmuró Karin arrepintiéndose de haberlo dicho en voz alta.

—Aún no acabamos.

—Dije que…

—Será la última vez y la noche aún no acaba —interrumpió Sasuke levantándose de encima de ella pues en algún punto habían terminado en la cama, pero él sólo se alejó lo suficiente para ponerse detrás de ella y desabotonarle la blusa mientras besaba su cuello.

—Lo estás haciendo más difícil —sentenció ella pero disfrutaba la forma en que él abría los botones acariciando su pecho y su torso.

—No parece molestarte —le quitó la blusa y en poco tiempo la despojó del sostén de encaje negro. Sus dedos se deslizaron hasta el cierre de la falda y la desabrochó con agilidad.

—Debería —contestó Karin y él la hizo acostarse boca abajo en la cama— ¡Oye…!

—La próxima la eliges tú —la interrumpió y tiró de la falda dejando desnuda a su pareja para después volver a entrar en su entrepierna y besar su cuello.

Si, había una forma de evitar que cualquier demonio se acercara a Karin, pero para que eso sucediera, ella tendría que aceptar hacer un pacto con él. El problema era que a juzgar por su forma de ser tan precavida, ella no aceptaría. Empero, Sasuke pensó en algo que, sabía, era poco eficiente, pero que tal vez podría mejorarlo si aplicaba el principio del pacto en algo más.

—Recuerda que cero marcas en el cuello —gimió Karin cuando Sasuke llevó una de sus manos por debajo de su vientre hasta frotar el pequeño botón rosado que suplicaba atención mientras él la penetraba.

—Lo sé —respondió él con la respiración pesada y su cuerpo comenzó a cambiar.

Conforme aumentaba el ritmo de la estimulación, Sasuke tomaba su forma de demonio, empezando por sus ojos que brillaban en rojo, siguiendo con manchas negras en su piel que se extendieron por todo el cuerpo hasta que se pintó de gris, su cabello se volvió azul grisáceo, en su cara quedó una mancha negra y de su espalda se extendieron un par de alas.

—Te sientes diferente —gimió Karin pero ni siquiera volteó a verlo porque su cuerpo estaba tan tenso por el placer que sólo podía abrazar con fuerza la almohada.

—Hoy todo será diferente —contestó Sasuke mostrando una sonrisa cuyos cánidos habían crecido y cuando estaban por llegar al orgasmo, hundió su cara en la espalda femenina, al costado izquierdo cerca de la axila y la mordió.

—¡Sasuke! —exclamó ella en un grito que al mismo tiempo sonaba a un gemido.

—No vas a tener miedo de mí —declaró el Uchiha cuando se aseguró de dejar una marca en el área que había mordido y se separó de ella cuando ambos recuperaron fuerzas.

—¿Sasuke? —preguntó Karin confundida al ver la apariencia demoníaca del hombre, pero tal como él lo había proclamado, ella no tenía miedo.

—Esta es mi verdadera apariencia.

—¿Qué eres?

—Un demonio —dijo con seriedad.

—¿Vas a matarme? —preguntó Karin, que cada vez estaba más confundida porque no sentía ningún tipo de miedo pese a lo que estaba pasando frente a ella.

—No. Sólo te he marcado, pero será temporal —explicó viendo cómo Karin se buscaba la marca que, por el sitio donde fue puesta, no podía ver— Desaparecerá después de un tiempo.

—¿Por qué hiciste esto? ¿Por qué yo? —se sentó en la cama esperando una explicación.

—Eres mi juguete y no quiero que nadie más te toque —declaró muy serio sentándose a un lado de ella queriendo ver la marca para asegurarse que su experimento había salido bien.

—¡Un momento! ¡Yo no soy de nadie y tú no decides por mi! —replicó Karin evitando que él mirara la marca— ¿Quién te da derecho a hacer tu voluntad sobre mi?

La reacción de la chica lo tomó desprevenido, no era precisamente el tipo de actitud que esperaría ver de un humano, pero la respuesta a ello era muy simple. Él le ordenó que no le tuviera miedo y como tal, ella conservaba su carácter y forma de pensar frescos.

—Tu aceptaste pertenecerme, de lo contrario no habría podido marcarte —explicó Sasuke sin entrar en detalles— Mientras tengas el sello, podré ordenarte lo que quiera.

—¿Cuándo acepté esto? ¡Yo no…! ¡Ay! —exclamó cuando se tocó la marca que no podía ver.

—Déjame ayudarte —pidió él tratando una vez más de revisar la marca pero Karin volvió a evitárselo.

—¡No me toques! ¡Exijo una explicación clara de esto! —ordenó la pelirroja y Sasuke se vio molesto— ¡Es lo mínimo que merezco cuando no sé lo que está pasando!

Sasuke la miró con el ceño fruncido esperando poder intimidarla, pero era inútil, ella no le tenía miedo por su propio mandato y aunque el Uchiha pensó en retirar su orden, pensó que sería más problemático tener a una mujer gritando de miedo que darle una explicación convincente.

—Me gusta el sexo contigo, no quiero perderlo y no quiero que otro demonio, como mi hermano, venga por ti —le resumió sin ahondar demasiado en los temas— Los demonios nos aburrimos rápido, así que la marca no durará mucho, no tienes de qué preocuparte.

—¡¿Que no tengo de qué preocuparme?! ¡Un demonio puede ordenarme lo que sea! —exclamó Karin enojada— ¡No importa que sea temporal! Además ¿Cómo es que yo acepté esto?

—Aceptar sexo con un demonio tiene muchos riesgos —no quería decirle que en realidad había hecho un experimento que sorprendentemente había funcionado.

—¡No sabía que eras un demonio! ¡Ni siquiera sabía que existían! Siempre pensé que eran cuentos para asustar a los niños y a los crédulos.

—La mayoría de las advertencias que los humanos dan sobre nosotros son ciertas, el éxito de nuestras misiones es que ustedes no creen que existimos.

—¡Eso es injusto! ¡No se supone que…!

—Para ser humana que sabe que un demonio puede ordenarle cualquier cosa, réplicas demasiado —interrumpió Sasuke agarrándose el puente de la nariz, pensando que quizá había sido mala idea.

—¡No voy a obedecerte! ¡Iré a una iglesia a que me exorcicen o lo que sea que me tengan que hacer! —exclamó Karin levantándose de la cama queriendo buscar su ropa para salir rápidamente de ahí, sin embargo, a Sasuke sólo le bastó estirar el brazo para halar a la chica, tirarla de vuelta a la cama y ponerse encima de ella para aprisionarla— ¡Suéltame! ¡¿Qué haces?!

—Eres mía mientras tengas esta marca —pasó sus dedos por la zona y Karin intentó salir de su agarre, además, le dolía— No hay humano en la Tierra que pueda quitártela porque tú la recibiste voluntariamente.

—Si la acepté voluntariamente quiere decir que puedo rechazarla ¿No? ¡Entonces deshago lo que hice!

—Hicimos un trato. Tú me obedeces y yo te protejo de otros demonios.

—¿Y al final te quedas con mi alma? —preguntó sospechando que él la estuviera engañando.

—Eso sólo pasa con un pacto, esto es más bien… una alianza temporal.

—¿Una alianza temporal? ¿Cómo la deshago? ¿Por qué tú pones las reglas y me ordenas?

—En una alianza ambos debemos salir beneficiados por igual y no hay forma de deshacerla una vez hecha —contestó comenzando a irritarse pero al mismo tiempo sorprendido de que sin el miedo, ella hiciera las preguntas acertadas— Cualquier acuerdo con un demonio, hace que el humano y el demonio tengan influencia sobre el otro, pero los demonios somos más fuertes, así que la influencia es mayor.

—¿Qué hay de lo demás? —preguntó cuando Sasuke dejó de hablar y este más que molesto por su insistencia, lo estaba porque no podía explicarle algo que era un experimento del que no sabía cuál había sido su alcance. Ya de por sí le había mentido.

—Yo no puse las reglas, sólo coincidimos en lo que cada uno quería del otro, de lo contrario no te habría quedado la marca.

Karin miró con desconfianza al demonio, después de todo, las historias que conocía de esos seres advertían que no había que bajar la guardia con ellos y había algo raro en su explicación: si él podía ordenarle ¿Por qué no sólo le ordenaba que dejara de hacer preguntas?

—Dijiste que los demonios se aburren rápido, entonces ¿cuánto durará esto?

—No lo sé.

—¿Qué quieres decir con que no lo sabes? No me digas que esto podría durar toda mi vida —replicó Karin furiosa tratando de salir de debajo de él pero algunas lágrimas de frustración amenazaban con salirse— No quiero ni tengo tiempo de ser tu esclava sexual sólo porque es un capricho, tengo una vida y...

—Ningún demonio se ha encaprichado tanto como dura la vida de un humano y no cambiaré tu vida drásticamente. Seguiremos como hasta ahora.

—No quiero ser la tercera en tu relación y no puedo confiar en tu palabra.

—Tampoco puedes deshacer esto. Es una marca que se desvanecerá sola —explicó Sasuke— Poco a poco dejará de verse y cuando haya desaparecido, serás libre.

—Qué conveniente. Ni siquiera puedo verla —bufó Karin quien soltaba algunas lágrimas— ¿Cómo sé que no me ordenarás renovar la marca?

—Ya te lo dije, sólo puede hacerse si ambos estamos de acuerdo y ordenarte a aceptarlo no cuenta como una acción voluntaria.

Impotente y frustrada, Karin comenzó a llorar. Aún cuando ese demonio le decía que ella había aceptado ese extraño trato, ella sentía que estaba siendo doblegada. Es decir, toda su vida había peleado para tener ella el control de sus decisiones y era como si le dijeran que ella había aceptado renunciar por lo que tanto había luchado.

—Esto no debería estar pasando.

No era la primera vez que Sasuke veía a un humano llorando, pero se sintió incómodo desde el momento en que la vio derramar las primeras lágrimas. El malestar en él aumentó cuando notó los niveles de ira de la chica y le nació un sentimiento que no había experimentado antes que lo incitaba a tratar de confortarla.

—Sólo voy a ordenarte tres cosas. Además de eso, puedes seguir con tu vida normal y nos seguiremos viendo como hasta ahora. ¿Te parece?

—No, no me parece, no quiero nada de esto.

—Sólo acepta, es mejor que lo hagas voluntariamente, de lo contrario bastará con que te ordene las cosas y no será tan divertido —señaló el hombre y ella quedó pensativa unos instantes.

—¿Sólo tres órdenes? —preguntó incrédula de que él se limitara.

—La primera ya te la he dado: no vas a tener miedo de mi —limpió sus lágrimas, no como un gesto cariñoso, sino por su deseo egoísta de no quererla ver llorar— La segunda te la daré ahora —dijo y sus ojos brillaron al dar la orden— No debes decirle a nadie sobre los demonios ni lo que ha pasado entre nosotros, mucho menos debes decirle a mi hermano u otros demonios que sabes de nuestra existencia —decía insistente— Si insinúan algo, evade el tema, finge que entendiste otra cosa o búrlate, pero no delates lo que sabes.

—No se supone que hicieras esto ¿verdad? —preguntó Karin ya más tranquila y que notaba la ansiedad del demonio por ocultar el tema a los humanos y a los suyos, haciendo que él se quitara de encima y ella pudiera sentarse en la cama.

—Puedo hacer lo que quiera, pero mi hermano no deja de meterse en mis asuntos —aseguró Sasuke dándole la espalda aunque la chica tenía parte de la razón, no se suponía que tuvieran pactos o acuerdos con los humanos durante la misión y mucho menos uno experimental como el que acababa de hacer.

—¿Y la tercera orden? —preguntó Karin segura de que él mentía y él volvió a mirarla a los ojos.

—No puedes hacer ni decir nada que arruine mi matrimonio con Sakura —sentenció y sus ojos volvieron a brillar como señal de que esa era una orden.

—¿Esa tal Sakura es un demonio también? —preguntó Karin temiendo que se viera enredada en una situación más compleja de lo que él le explicaba.

—No, es una humana como tú —contestó él y Karin lo miró con sospecha. No entendía cómo era que un demonio se veía obligado a casarse con una humana específica y Sasuke supo enseguida el por qué de su gesto— No te incumbe.

—Me vas a obligar a ser tu amante, merezco saber lo que está ocurriendo.

Sasuke la miró duramente esperando hacerla ver que seguir preguntando y alegando podrían hacerlo enojar y con el poder que tenía sobre ella, debería sentir miedo… o al menos ser más precavida, ella era inteligente. Sin embargo, Karin parecía bastante dispuesta a tener una respuesta. Se estaba volviendo una molestia la falta de miedo.

—Algunos humanos son más propensos a pecar que otros y debo corromper y casarme con una humana que tenga pocas probabilidades. Sakura cumple con los requisitos y de momento es la única plausible para mi misión.

—Pensé que los demonios aconsejaban mal para que los humanos cometieran pecado, no que tuvieran que casarse.

—Eso hacemos, la boda es para algo diferente —contestó Sasuke y Karin preguntó con la mirada el qué y él no pudo resistirse a responder, al parecer el carácter de la chica era lo suficientemente fuerte para influir en él, no tanto como para darle una orden como él a ella, pero si lo suficiente para hacerlo responder, de lo contrario, no le habría dado tantas explicaciones— Hay una profecía de Dios que dice que nacerá un niño que evitará la perdición de la humanidad —explicó molesto de no poder callarse— Ese niño nacerá de alguien con poca tendencia al pecado.

—¿Poca tendencia al pecado? —murmuró Karin pensativa.

—Nuestra descendencia por sí sola ya es propensa al pecado e involucrarnos con humanos que no tienen esa tendencia, garantiza que se reduzcan las posibilidades de que se cumpla la profecía —se cruzó de brazos— Es necesario que sea después de una boda religiosa porque es una aceptación oficial del humano a nuestra naturaleza y con ello los descendientes adoptarán nuestra condición.

—¿Pueden casarse por la iglesia? Pensé que no podían pisar suelo sagrado.

—No existe el suelo sagrado y cualquier ser puede casarse en un altar frente a Dios porque se supone que es una declaración de amor voluntaria.

—No me parece que sientas mucho amor por tu prometida.

—Simplemente es posible porque se hace por voluntad —corrigió Sasuke sin querer aclarar que una vez tomados los votos, se vería obligado a cumplirlos porque fuera de los mitos de los humanos, el orgullo de un demonio, era cumplir su palabra.

—Aún así, me parece absurdo lo que intentan. Cualquier humano es propenso a pecar y a hacer el bien —señaló Karin— Lo que hace la diferencia, son las circunstancias.

—Soy un demonio y puedo detectar la propensión de cada humano al pecado y su nivel —tomó a Karin por la barbilla— Una humana con tendencia a la lujuria, avaricia y arrogancia no va a enseñarme mi trabajo.

—Un demonio que sólo está centrado en el pecado que ve a primera vista no va a enseñarme cómo es mi propia raza —replicó Karin soltando su barbilla de él.

—¿Lo ves? Tu arrogancia ha subido, aunque admito que eres un caso muy inusual.

—¿Inusual?

—Desde que te conozco, tus niveles de pecado suben y bajan constantemente. Se supone que los humanos tienen un nivel fijo con un pecado como dominante y sólo pueden cambiar cuando son surrudados por demonios.

—¿Con cuántos humanos has convivido?

—Es la primera vez que paso tanto tiempo con uno.

—¿Ves cómo tengo razón? Seguramente sólo vienes y agarras a una víctima y te vas, pero todos los humanos cambiamos nuestras decisión todo el tiempo según nuestras circunstancias —señaló Karin— No me sorprende que veas cambiar mis propensiones al pecado porque no pienso en sexo todo el tiempo, sólo cuando veo a un hombre que me gusta, tampoco pienso en tener cosas todo el tiempo, sólo cuando tengo un objetivo. En cuanto a mi arrogancia… bueno, me gusta oír los halagos pero no es algo que pase todo el tiempo —explicaba la chica— Un hombre bueno puede hacer el mal en nombre del bien y gustarle y un hombre malo puede hacer el bien por capricho y tomarle gusto.

Sasuke quedó callo, jamás había oído tonterías de ese tipo, si fuera verdad, aún si él no lo descubría, con tantos años de los demonios, alguno ya habría descubierto tales cambios para aprovecharlos mejor.

—No puedes entenderlo, eres una simple humana —terminó el tema con la intención de acercarse a ella para besarla, quería aprovechar el resto de la noche, pero ella lo detuvo.

—¿Qué crees que haces?

—Ya he contestado demasiadas preguntas y ya te dije que sólo quiero una cosa de ti —volvió a acercarse para besarla, pero ella volvió a empujarlo— ¿Y ahora qué?

—No tengo ganas de hacerlo con un monstruo —musitó la pelirroja— No tengo fetiches tan raros.

—Siempre he sido un demonio y las noches pasadas no te quejaste de ello.

—Porque no lucías así —señaló Karin para luego asustarse pero no de él, sino de las consecuencias del futuro— No quiero embarazarme, y menos de un demonio —se veía verdaderamente preocupada cuando recordó que ni siquiera habían usado condón minutos antes— ¿Las pastillas anticonceptivas sirven con los demonios?

El demonio recordó que mantenía su verdadera forma, la cual, sin duda era desagradable para cualquier humano y al principio le extrañó que ella lo rechazara con ese pretexto cuando se suponía que ella no sentía miedo de él, pero prestando atención a sus niveles de pecado, notó que la lujuria estaba incluso más bajo que cualquier otro día en que la hubiese evaluado.

—Sólo los demonios de la lujuria pueden embarazar indistintamente —explicó Sasuke resignándose a tomar su forma humana— Para que puedas tener un hijo mío tendríamos que casarnos —se acercó a su cuello y lo besó acariciando sus piernas— O que ambos deseáramos procrear.

—Me has engañado para aceptar tu acuerdo de alianza —replicó Karin queriendo rechazarlo, pero el tacto con ese hombre guapo la hizo temblar— ¿Y qué hay de las enfermedades? No quiero…

—No puedo tener hijos con otras mujeres, si Sakura lo descubre, no podré terminar mi misión, no puedo arriesgarme más de lo que hago teniéndote —deslizó sus dedos a su entrepierna mientras le murmuraba— Tampoco voy a enfermarte, te necesito sana para cumplir mis caprichos en la cama.

—Eres un idiota —replicó ella tratando de reprimir los gemidos que los dedos que jugaban en su intimidad le provocaban— No lo haré.

—Tus niveles de lujuria están subiendo —le dijo con una sonrisa ladina sin dejar su tarea y ella, a pesar de haberse aferrado a su orgullo en otra ocasión, terminó por ceder al juego.

La noche fue larga para ellos y a pesar de la incertidumbre de ese acuerdo, Karin porque no sabía qué esperar de un demonio y Sasuke porque no estaba seguro de lo que sería ese experimento, ambos parecían aprobar la situación como si fuese normal. Lo que no sabían era que esa aceptación tenía que ver con el vínculo que hicieron.

Pasaron algunos días en que se encontraron en diferentes lugares para seguir con aquellos encuentros lujuriosos, donde Karin no perdía oportunidad de hacer preguntas al respecto de la naturaleza de Sasuke y él, contrario a su carácter, le respondía sin trabas. Sin embargo, Itachi, quien pensó que su hermano se habría alejado de la chica, por lo menos por orgullo, nuevamente se dio cuenta de que seguía tras la pelirroja, así que decidió tomar cartas en el asunto y quitársela.

Itachi rastreó a Karin fácilmente en su trabajo y la abordó cuando ella salía a su hora de comida, pero apenas estuvo a un par de metros de ella, se dio cuenta que el aroma de su alma era diferente. No pudo acercarse más.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Karin.

—Vine a invitarte a comer. No me rindo fácilmente —contestó Itachi en tono coqueto aunque se le dificultaba por el aroma.

—No voy a salir con un hombre que me vino a seguir al trabajo, eso da miedo —dijo Karin esquivando a Itachi para irse y él comenzó a caminar tras de ella guardando cierta distancia.

—Fue Sasuke quien me dijo dónde trabajabas, yo no te seguí —insistió a él pese a lo insoportable del olor y ella paró para mirarlo de frente— Realmente estoy interesado en ti.

—Sasuke no sabía donde trabajaba, así que no pudo decirte nada y antes de que me digas que él fue el que me siguió, vi las cámaras de seguridad y sé que fuiste tú —ella se veía enfadada— Por favor abstente de acercarte a mí porque si vuelvo a verte cerca, llamaré a la policía.

Ella se dio media vuelta y volvió a andar, dejando a Itachi confundido por su declaración. Empero, ese fétido olor que ella despedía y ese invento de que vio cámaras de seguridad donde él la seguía, sólo podían significar que su hermano había usado sus poderes en ella, pero ¿por qué ese aroma era tan insoportable?

—¿Qué te hizo mi hermano? —preguntó Itachi aguantando la respiración para tomarla del brazo y hacerla hablar, pero la soltó casi de inmediato porque su piel le quemaba.

—No sé a qué te refieres —contestó Karin volviendo a andar cuando se vio libre.

—Apestas a pacto y sólo puedes hacer un pacto consciente de que la otra parte es un demonio, pero hay algo diferente, así que dime qué te hizo mi hermano —caminaba tras de ella aguantando el hedor.

—¿Demonios? ¿Acaso te drogas? —replicó Karin sin dejar de andar.

—No colmes mi paciencia, que te haré hablar por las buenas o por las malas —intentó tomarla de nuevo del brazo pero el calor de su piel no le permitía sostenerla por mucho tiempo.

—Escucha, de verdad no sé de lo que estás hablando. Me estás dando más miedo del que ya tenía —se detuvo para mirarlos a los ojos con entereza esperando que su actitud firme lo alejara— Lo que haga con mi vida con tu hermano no es asunto tuyo y si me entero que él te dice más allá de lo debido, se olvida de mi.

Karin dio media vuelta y con paso presuroso se fue, dejando a Itachi en medio de la calle, quien, al ver los ojos de la chica mientras le decía todo aquello, se dio cuenta que ella de verdad no sabía nada del tema, eso o su hermano la había hecho olvidarlo.

Serio, Itachi dirigió sus pasos hasta la oficina de Sasuke que se encontraba trabajando bastante tranquilo pese a tener a Sakura a un lado. Desde que había marcado a Karin, el menor de los Uchiha no había vuelto a tener ataques violentos contra la pelirosa y tal como supuso, le era más sencillo fingir su papel de chico bueno, aunque no por eso le era grato.

—Sakura, necesito hablar con Sasuke ¿podrías dejarnos a solas? —pidió Itachi muy serio.

—Estamos comiendo —replicó el azabache antes de que Sakura pudiera dar una respuesta.

—Es urgente.

—No hay problema, Sasuke-kun. Los dejaré para que puedan hablar —contestó la chica preocupada porque el mayor realmente parecía tener un tema delicado entre manos y ella no quería obstaculizarlo. Se levantó de la mesa, dio un suave beso a su novio y salió de la oficina.

—¡¿Qué diablos hiciste?! —replicó Itachi cuando Sakura salió de la oficina.

—No sé de qué hablas —contestó el menor, quien a pesar de sospechar el reclamo, fingió demencia.

—¡Acabo de ir a buscar a esa humana, apesta a pacto, pero no parece saber nada al respecto! —reclamó furioso— ¡Tú sabes que teníamos prohibido hacer pactos durante esta misión!

—No es un pacto lo que hice con ella, sólo hice un pequeño experimento para alejarla de ti —respondió Sasuke con tranquilidad y bastante complacido de que su hermano no la hubiese podido tocar— La dejaré ir una vez que se celebre mi boda con Sakura, sólo la necesito para no morir de aburrimiento.

—¿Qué fue exactamente lo que hiciste con ella? —preguntó Itachi apretando los dientes— Eso que percibí era extraño.

—¿Por qué te lo diría?

—Dices que no es un pacto, pero apesta a uno y se percibe algo diferente en ello, es como si hubieses hecho alguna estupidez como una boda terrestre o una alianza —insistió Itachi pero no recibió respuesta— Tenemos prohibido cualquier compromiso con los humanos si no es con quien vamos a hacer la boda terrestre, si te casaste con ella…

—No me casé con ella —interrumpió Sasuke irritado.

—Una alianza tampoco está permitida ¿lo recuerdas? No puedes casarte con Sakura mientras esa alianza siga en pie.

—Apenas me aburra la marca se irá, hay suficiente tiempo para ello —contestó Sasuke sin darle importancia— Sakura ya ha fijado la fecha de la boda y medio año es tiempo de sobra.

—Esa marca huele diferente, si hiciste otra estupidez es mejor que me la digas ahora.

—Te falla el olfato, te estás haciendo viejo.

Itachi miró a su hermano con dureza, sabía que él le estaba ocultando algo pero también sabía que no le diría nada. Lo único que esperaba, era que la marca desapareciera pronto y que no hubiese consecuencias. Por ahora, sólo le quedaba esperar, pero mantendría a su hermano y a la humana vigilados.


Originalmente la historia iniciaba desde que se les asignaba la misión a Sasuke e Itachi, pero me di cuenta que estaba alargando la historia de la misma forma en que lo hice con La leyenda del eclipse, así que hice una corrección y pueden considerar esta historia como un capítulo piloto de un proyecto más grande a futuro, uno que no tomaré hasta no terminar los otros longfics que debo y que retomaré una vez termine el SK Month.

Algo más a mencionar, es que esta histora, así como La leyenda del eclipse, tiene dos temas combinados. En este caso, el tema del día 13 Boda, resulta bastante evidente desde el título. Subiré un extra del capítulo piloto para la fecha de ese tema n.n

Sin más, agradezco su atención y espero hayan disfrutado de este capítulo n.n