El Fandom de MDZS/ TU no me pertenece. Tomo prestado los personajes con fines de entretenimiento.
Esta viñeta es parte del danmeitober en su día 6: privación sensorial. Notablemente, llegué tarde.
Ser tus ojos.
Song Lan se detiene en medio de la sala en ese momento, las maletas se encuentran completamente hechas y Xiao Xingchen se encuentra sentado, bebiendo en un vaso de plástico lo que parece agua. Se queda quieto, sin saber qué decir. Han pasado semanas desde la última vez que hablaron formalmente.
Song Lan observa la venda que cubre los ojos de Xingchen y los recuerdos de la noche le inundan: la banda de personas que los habían rodeado, la amenaza directa hacia él y como el hombre completamente de negro había reído mientras le intentaba rociar algo en los ojos.
Y después, el grito de Xingchen cuando se puso frente a él, recibiendo el daño. Mismo grito que había logrado alarmar a una pareja que iba pasando por el lugar y llamó a la policía y a emergencias cuando él gritó que alguien estaba herido. Lo demás, es solo niebla en su mente. Él tomando la mano de Xiao sin desear soltarla mientras el hombre vestido siempre de blanco se mantiene lo más firme que puede, diciéndole que no es nada, que se curará. Que las cosas no eran tan terribles.
Mismas palabras y optimismo que lo habían terminado haciendo explotar cuando el doctor había anunciado que se quedaría ciego. Xiao Xingchen había querido restarle importancia.
—Podría haber sido peor —le había dicho, con la sonrisa característica de él en su rostro. Con sus ojos vendados y ciegos permanentemente.
Explotó, dijo cosas que no deseaba decir. Era su mente exhausta, cansada y enojada con la situación, nunca con Xiao. Enojado porque no debió permitirle a su amigo que tomara su lugar, que se sacrificara, que estuviera en una cama de hospital y tuviera que empezar a familiarizarse con su entorno nuevamente. Estaba tan enojado que terminó hiriendo a Xiao sin siquiera notarlo.
Lo demás, fue silencio entre ambos, apoyo silencioso y algunas interacciones aquí y allá. Ahora, con las maletas en la puerta, siente que su corazón se aprieta y amenaza con romperse. Sin saber que es peor, las palabras dichas que crearon la distancia entre ambos o las que no ha dicho todavía, que se mantienen en su pecho con fuerza, burbujeando, esperando la oportunidad de arreglar todo, de mejorar.
—¿A dónde piensas ir? —Pregunta en su lugar, las compras todavía están en sus manos, compró los ingredientes para hacer la cena favorita de Xingchen. Pero, por supuesto, no hay forma que él lo sepa.
—Me quedaré con mi sobrino hasta encontrar un lugar para mi —explicó con tranquilidad, bebió lo que quedaba de su vaso con agua y se levantó. El bastón que habían comprado para él lo ayudaba a saber donde se encontraban las cosas más próximas, pero por supuesto esta era la casa de ambos. Xiao la conocía como la palma de su mano.
El corazón de Song Lan se hundió un poco más, no se suponía que así fuera como iban a terminar las cosas entre ambos. No después de tantos años juntos y planes trazados en papel esperando materializarse.
—Xingchen —le dijo—, no tienes que irte.
No quiero que te vayas probablemente hubiera sonado mejor.
Quédate. Sonaba mucho mejor.
Te amo. Le aterraba, no quería arruinar todo lo que tenían. O no quería arruinarlo más, en todo caso.
Xiao volvió a sonreír. La sonrisa de Xingchen siempre le había parecido hermosa, un pequeño rayo de luz en días tormentosos. Una chispa capaz de iluminar el mundo entero bajo sus ojos. Ahora, parecía una sonrisa de resignación. Parecía decirle que ya había tomado una decisión.
—No quiero molestar —continuó—. Sé qué —el chico pareció pensar sus palabras con cuidado—, no deseabas está situación, Zichen.
Por supuesto. Pero probablemente su pensamiento y el de Xiao eran completamente diferentes en ese momento, ¿cuándo él iba a desear que lastimaran a Xingchen frente a él sin posibilidad de nada para salvarlo? Apretó los puños, con las palabras atoradas en su garganta sin saber qué decir para que el puente de un solo tablón que los mantenía todavía juntos no se volteara y terminaran cayendo hacia un abismo, alejados uno del otro.
Song Lan sabía que en otra situación su compañero se hubiera dado cuenta de que estaba tenso, hubiera puesto una mano sobre la suya, dejándolo buscar las palabras adecuadas, guiándolo hacia ellas. Siempre habían sido un equipo, Xiao siendo comprensivo y empático con los demás. Song Lan siendo la parte dura cuando el carácter amable de Xiao parecía ganarle un poco.
Y la respuesta llega a él en ese momento, mientras ve a Xiao caminar hasta donde descansa la maleta, se mueve al mismo tiempo y toma su mano, Xingchen se sorprende al no escuchar sus pasos, pero le permite tomar su mano, se deja guiar de regreso al sillón. Encajan, como siempre pensó que encajaban desde meses atrás.
—Xingchen —le dice, cuando ambos están en el sillón. Ya no necesitan tomarse de las manos, pero ninguno se suelta. Y eso, parece serlo todo en ese momento—. Lo lamento —Xiao mueve su otra mano para cobijar la de su compañero por completo—, estaba demasiado asustado, no debí soltar aquellas palabras en el hospital.
—Está bien, Zichen.
—No lo está —aprieta la mano de Xiao, él le regresa el apretón y espera. Como siempre, leyéndolo perfectamente bien—. Déjame ser tus ojos. —finalmente exclama.
Xingchen parece contener la respiración durante un segundo. —No es necesario.
—Me gustaría ser tus ojos.
Xiao siempre había sonreído para él, para todas las personas en realidad. Pero la sonrisa pequeña y amable que muestra su rostro es nueva, como si fuera hecha solo para él y también le sonríe, aunque Xiao no pueda verlo.
—Me encantaría eso —finalmente acepta.
Y probablemente sea el hecho que han pasado semanas tensas o el miedo saliendo de su cuerpo, pero termina abrazando a Xingchen. El otro se tensa ligeramente, pero finalmente se relaja y le corresponde. Todavía hay tanto que no se han dicho, hay todavía culpa entre ambos. Pero mientras se abrazan y el mundo pasa a segundo plano, se siente suficiente.
Ser sus ojos solo es una parte de lo mucho que haría por Xiao Xingchen. Por suerte, ahora tiene tiempo para demostrarlo.
Fin.
