Había estado corriendo toda la tarde; entre el entrenamiento, las clases y arreglando su maleta, para lo que seguramente sería una visita de no más de tres días.
Estuvo comunicándose con su familia a través de cartas desde hace ya más de un año. En una de las cartas, Julián le había comentado que Dru había decidido ir a la academia de cazadores de sombras, ahora ubicada en Nueva York, y que ahora tenía una amiga cazadora de sombras de Brasil. Y el mes pasado, en una carta recibida de Dru, ella le había dado la noticia de que se volverían Parabatai, por lo que el ajetreo de esos últimos días se debía a eso.
Aunque no lo había verbalizado, en un rincón de sus pensamientos, la idea realmente le hacía sentir emocionado.
Desde su llegada al Escolamántico, era la primera vez que había estado tan lejos de su familia. Pero, por otra parte, había una sensación de ansiedad que no lo había estado dejando conciliar el sueño.
Livvy había dicho que seguramente era la emoción de verlos a todos. Que ella también estaba un poco ansiosa esperando por ellos. Pero lo cierto era que él podía sentir que aquello que su melliza le decía no era del todo cierto. Lo sintió en esa unión que había aparecido después de la necromancia al revivirla; una parte era entusiasmo como ella decía, pero la otra no logróba descifrarla y eso le molestaba ya que jamás había sido ajeno a lo que su melliza sintió.
–Seguramente veras a Kit-. Había dicho Livvy desviando el tema a uno que también le causaba inquietud. Ty le había enviado una carta, tal como Livvy había sugerido, y es que, aunque tampoco lo había verbalizado, lo extrañaba y se sintió fatal el pensar que él seguía enfadado. Recordar que se había ido sin decir adiós, le producía un dolor en el pecho y evocaba miedos e inseguridades que jamás había experimentado: ¿qué tal si ahora me odia ?, ¿qué tal si de verdad no lo vuelvo a ver jamás? Todas esas dudas le impidieron conciliar el sueño en muchas noches, pero las intentaba alejar de su mente manteniéndose ocupado, cosa que en el Escolamántico no era difícil.
Se había hecho un horario, que incluía desde las clases hasta sus comidas y entrenamientos, el cual se había obligado a seguir rigurosamente. Lo que le quitaba fuerzas y tiempo para que esas inquietudes abordaran su mente, además de asegurarle noches de sueño reparador.
Sin embargo, desde el experimento que intentaron realizar con Livvy evaluando si podía espiar a la Cohorte en Idris, su salud había decaído. Cuando despertó y logro conversarlo con Livvy, ella le paso un collar con una garza, el único objeto que ella pudo tomar con sus manos desde que había sido traída de vuelta, el cual resultó ser un regalo de Kit para ellos. Había consultado con Magnus, en una visita que le hizo a su amiga Catarina, quien hacía clases en el Escalomance. Él le había comentado que el collar perteneció a la madre de Kit, pero no hizo más comentarios sobre él y su estadía en Devon. Y aunque le hubiera gustado seguir preguntando la visita había sido tan inesperada como corta. Lo último que había escuchado de él, es que estaba entrenando.
Al parecer todos estaban convencidos en que Kit había decidido ser un cazador de sombras, pero por alguna razón a Ty le parecía una conclusión apresurada. Recordaba observar cada uno de sus gestos, en los cuales le parecía vislumbrar su lucha interna por ser quien otros decían que era y él mismo.
Ty apostaba a que ganaría la última opción, pero cuando observo los ojos de Kit mientras esté a su vez observaba la playa de LA y a los demonios saliendo del mar en compañía de Malcom durante el ataque al instituto de LA, se dio cuenta que cual fuese la elección de Kit, él seguiría en el mismo mundo que Ty, relacionado con los cazadores de sombras. Y en el caso que optara por ser uno, quizás no sería uno muy tradicional. La idea le había hecho sonreír en su momento.
Aunque, algo en los ojos de Kit le recordó un poco el salvajismo que existía en Mark cuando recién había vuelto de la cacería salvaje. Algo que naturalmente le pareció una extraña comparación. Para empezar, Kit no tenía conexión con ellos más que la que pudiera tener con cualquier otro subterráneo en el mercado de sombras.
Lo cierto es que, actualmente, no sabía nada de Kit. No sabía los motivos por los que estaba entrenando. No sabía si en realidad su intención seria ser un cazador de sombras no vigente como era el caso de James Carstairs, el padre adoptivo de Kit. Y no sabía nada del por qué Kit decidió irse de esa manera.
–Quizás el no asista –. Ty dejo escapar sus pensamientos.
–¿Por qué crees eso Ty–ty? –. Livvy había tomado interés en la conversación. Sabía que era así porque era la primera vez que el dejaba escapar lo que pensaba cuando Livvy le abordaba con el tema
–Porque no quiere verme –. Ty pensó en que le gustaría no entrar en detalles pero seguramente ella insistiría con las preguntas. Por alguna razón que le era desconocida, Ty no sabía mentir, jamás había sido su fuerte, más aún cuando debía intentarlo frente a Livvy
–Y ¿por qué el no querría verte? ¿Qué paso entre ustedes después de mi muerte en el Gard? – Ty sintió la mirada de Livvy sobre sí mismo. Pero se concentró en doblar la ropa y acomodarla en la maleta para no tener que responder. Livvy floto hasta su lado e insistió para obtener una respuesta hasta que finalmente pareció desistir
–Ty–ty, si no me cuentas lo que paso es imposible para mi ayudarte –.
–¿Ayuda? – dijo Ty, otra vez escapándosele de sus labios mientras sopesaba la idea.
–Si, ayuda. Puedo ver claramente como lo extrañas y te deprimes cuando te lo recuerdo. Estas todo el día estudiando y cuando no tienes clases buscas ocupar tu mente en lo que sea; en la biblioteca, investigando temas en particular e incluso en la sala de entrenamiento, cuando jamás te ha gustado estar ahí más que lo necesario.
–No me puedes ayudar y tampoco quiero que lo hagas. Aunque hablaras con él, no cambiara en nada lo que él piensa de mi o el enojo que siente por mí. Y está bien, tiene razones para ello y no puedo cambiar las cosas.
–¿Tiene razones? – Livvy por alguna razón parecía incrédula
–Las tiene –.Ty intento verse firme. Si Livvy creía que no existían, quizás le haría una visita para asustarlo mientras él dormía. Livvy ya había sorprendido así a algunos alumnos del Escolamatico que habían hecho comentarios desagradables sobre Ty, aunque este no había sido testigo de ello.
–Bueno, siempre puedes disculparte cuando haces algo malo. El verá que te arrepientes. Una simple pelea no arruinará la relación que existe entre ustedes –.
–Creo que ya no hay nada de eso –. Fue doloroso comentarlo. Para Ty era como si cada una de las palabras le hubiera golpeado el pecho. Por alguna razón, decirlas las hacia reales y más dolorosas, por eso había evitado referirse al tema, pero si estaba la posibilidad de volver a verse, quería arreglar las cosas.
Había pensado mucho en lo que paso y en cada una de las palabras que Kit le había dicho en el bosque Brocelind. Cuando Magnus los dejo atados al árbol para que no intervinieran en la batalla. Pudo reconocer dolor en la voz de Kit, su voz se quebró mientras hablaban y también mucha ira, dos emociones que jamás había podido vislumbrar en él durante el tiempo que habían compartido juntos. Y la idea de que él mismo era el detonante de esas emociones en Kit lo carcomía por dentro de una manera insoportable, parecido pero a la vez muy diferente, por una razón que no podía explicar, a la sensación que le trasmitía ver a sus hermanos tristes ante sus arrebatos o ataques, principalmente cuando estaba pequeño y arremetía enojado contra ellos, o la sensación que le producía sentir el dolor de Livvy a través de la unión que tenían ahora mientras ella le aseguraba que estaba bien con una sonrisa. Siempre por su bien.
Kit tenía razón. Jamás debió traer a Livvy y también había tenido razón en que al final solo lo había hecho para él y no para su familia. Era el quien no podía seguir viviendo sin ella. Sus hermanos la extrañaban, pero eran infinitamente más fuertes que él. Podían vivir con ese dolor y hacer del mismo su fuerza para recordar a Livvy. Incluso la Livvy de Thule era increíblemente fuerte, a pesar de haberlo perdido a él y a todos sus hermanos, ella seguía luchando por mejorar Thule y aunque Jules le dio la opción para ir con ellos, ella se había quedado a pelear por su mundo.
–Pero ¿Cómo estas tan seguro que está enojado contigo? A lo mejor fue un malentendido… eso a veces ocurre. Quizás…
– No. Ya me disculpé en la carta que me hiciste escribirle para agradecerle por el collar y no me respondió. Además, él dijo "ojalá nunca te hubiera conocido" –. Livvy pareció estupefacta
–¿Qué? ¿Cómo diablos… – Livvy no solía usar malas palabras, pero era evidente su enojo
–No Livvy. Ya te lo dije; si tiene razones. No quiero hablar de eso y tampoco sé si sea buena idea vernos. No sé si realmente quiero verlo. Creo que es mejor así –.
–¿Y qué pasará si está ahí durante la ceremonia? –
–Le saludare, pero si no quiere verme no insistiré –. Livvy parecía triste pero no continuo con las preguntas
Termino de arreglar la maleta en un rotundo silencio. Se acostó e intento conciliar el sueño. El día siguiente estaría con su familia, sería un día difícil para Livvy; estaría con su familia mientras ellos no podían verle y estaría presenciando la ceremonia que tanto quería para ella y Ty, pero de la cual Ty se negó a ser participe. Solo ese pensamiento fue suficiente para no dejarlo dormir esa noche.
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Salió del portal desde el Escolamántico y ya se hallaba al frente de la entrada del instituto de LA. Sintió una sensación extraña en el estómago, como cuando caes de imprevisto desde la parte alta de una viga y de pronto tienes el piso en tus pies. Ty toco el suelo con sus manos para amortiguar el impacto por reflejo.
La entrada se encontraba decorada para la ceremonia. Había llegado un día antes esperando poder ayudar con las preparaciones, pero lo cierto es que, al menos desde fuera, no parecía que fuera a tener mucho que hacer.
Si bien había escrito a todos sus hermanos, no le dijo a ninguno el día exacto en que llegaría, por eso no se extrañó que no hubiera nadie en la entrada para recibirlo como algunas veces anteriores en que había ido de visita. Empujo la puerta entrando sin problemas, y se encontró con un montón de gente transitando de un lado a otro.
Al principio se sintió abrumado, el ruido de la sala del instituto invadía sus sentidos y por un momento le pareció que estaba en otro sitio, pero la voz de Livvy atrajo su atención y le ayudo a centrarse.
–Ty, ya hemos llegado. Parece que hay invitados que llagaron antes –. Livvy no mostraba ninguna emoción particular en su rostro. Lo cierto es que a pesar de ello Ty podía sentir el sentimiento de tristeza que le embargaba a través de la conexión entre ellos.
En la sala había una gran cantidad de maletas. Pudo distinguir algunos chicos de la edad de Dru, seguramente sus amigos de la academia que presenciarían la ceremonia. Todos ellos estaban sacando poco a poco las maletas apiladas al pie de la escalera y conduciéndolas al segundo piso con la ayuda de Mark, Aline y Cristina, quienes seguramente les indicarían donde deberían quedarse cada uno.
En el centro de la sala, estaban reunidos y envueltos en un montón de abrazos y saludos: Emma, Clary, Jace, Mark, Julian, Simon, Dru y Thais, la futura parabatai de Dru y que solo había reconocido por las fotos que enviaba Dru a su celular. Luke, Jocelyn, Diego, Divya, Isabelle, Maryse estaban a un costado del vestíbulo del instituto, cerca de la salida que daba al santuario. Alec, Magnus y sus pequeños Max y Rafe se estaban acercando a los demás, aparentemente acababan de salir de un portal y estaban comenzando los saludos.
Por un momento Ty se sintió muy abrumado. En un fugaz pensamiento, Ty contemplo la posibilidad de pasar rápidamente por el vestíbulo y correr a su habitación. Opción que cuando tenía 8 años habría tomado sin más, pero actualmente estaba lejos de ser una opción. Con el tiempo había tenido que adaptarse y soportar algunas de esas situaciones, con los juguetes que Julian había hecho para él y el apoyo de Livvy presionando sus manos cuando los sonidos le parecían insoportables. Con ellos había logrado concentrar su atención en otras cosas.
En Escolamántico había tenido muchas situaciones así. Había llevado casi todos los juguetes que Julián había hecho para él y aunque Livvy seguía atada a él, no podía ayudarle en estas situaciones. Sintió la tristeza de ella al verlo así y no poder ayudarle. Y él sintió la culpa por hacerla sentir triste una vez más siendo él la causa. Por eso había hablado con ella, para que no fuera a él cuando lo sentía agobiarse en ese extremo. Ella no había estado de acuerdo, pero él había insistido. Adicionalmente, había hablado con Jia Penhallow, la directora del Escolamántico, para que no llamara o avisara a su familia cada vez que pasara. Ella había sido muy discreta.
En una ocasión, le ocurrió mientras se estaba llevando a cabo la clase práctica sobre armas. Se había propuesto que se practicara con las armas mientras se efectuaba un combate cuerpo a cuerpo.
El arma era de libre elección por los estudiantes. De preferencia el arma que habían elegido y dominaban, la idea era ir agregando a estás otras armas y dominarlas a un mismo nivel. Por lo que en sí este entrenamiento no tenía limite y a la profesora Kaidou le había gustado la idea como un ejercicio fijo en sus clases y en general para la formación como Centurión.
El ejercicio en si no era nada complejo. Normalmente tenía clases de entrenamiento en parejas, pero esa vez fue la profesora quien elegio quien pelearía con quien. Después de unos cuantos combates cuerpo a cuerpo llego el turno de Ty.
La profesora Kaidou señalo a Sean Jack Pontmercy, un chico que provenía del instituto de Cluj, el más cercano al Escolamántico y que habían habitado desde que aceptaron el exilio y dejaron Idris. No se había dado la oportunidad de que conversara con él, ni con ninguno de sus compañeros o como Livvy le decía "no había dado la oportunidad de saludar a ninguno de los estudiantes", pero él no estaba de acuerdo. El solo quería estudiar los temas que habían llamado su atención en los libros de la biblioteca y ellos también estaban estudiando, nada mas no coincidían fuera de clases. Y, además, si cruzaba palabras con algunos. Últimamente coincidía mucho con Anush en clases y fuera de estas, casi parecía apropósito. Por alguna razón, a Irene también parecía agradarle.
El ejercicio parecía desarrollarse sin problemas. Ty había escogido sus cuchillos arrojadizos. Tenía varios colgados al cinturón, en su cintura y otros atados a sus piernas. Su idea era incorporar el sable de Livvy que tenía atada a su espalda. Sean Pontmercy le estaba atacando con una espada, pero a simple vista no había notado que armas buscaba incorporar. El combate comenzó y Ty saco directamente la espada, seguramente la profesora Kaidou había elegido a Sean para que combatieran ya que parecía dominar a la perfección su espada. La experiencia definitivamente sería muy útil para poder mejorar.
El combate estaba parejo, aunque Ty no tenía mucha experiencia con el sable, si tenía la teoría y había visto muchas veces a Livvy entrenando por lo que no tenía problemas para detener ataques, pero la parte ofensiva le estaba costando.
Sean era un experto con su espada y no estaba dando tregua a Ty para aventurarse a un ataque. Toda su atención estaba puesta en bloquear su ataque y en buscar la oportunidad para alcanzar un cuchillo de su cinturón. Tenía la teoría de que si arremetía directamente cuando Sean comenzaba su ataque, podría desestabilizarlo y hacer a un lado tanto la espada como el sable, y aprovechar de colocar su daga sobre su cuello. Siempre que lograra alcanzarlo…
Notaba al chico sonreír mientras el sonido por el rose de las espadas inundaba la sala de entrenamiento. Ty tenía la vista fija en su cuerpo para no perder ninguno de sus movimientos y en uno de los roses del metal, Sean le hablo en un tono bajo pero firme.
–Ese sable era el de tu hermana, ¿verdad? – dijo Sean.
No era como si estuviera prohibido hablar durante el entrenamiento, es solo que en ningún combate anterior se había dado ninguna conversación y escuchar a Sean mencionar a Livvy (quien seguramente estaría en su habitación con Irene o investigando los alrededores del Escolamántico) lo descoloco totalmente, lo que dio la oportunidad a Sean de hacerlo retroceder. Sean lo envolvió en un látigo de una textura extraña, aparentemente de un material parecido al equipo de combate, pero mucho más fuerte que un látigo normal. Sintió la presión envolverlo y juntar sus brazos fuertemente a su cuerpo, sus pies retrocedieron unos pasos más atrás por la pérdida del equilibrio y cuando sintió la cercanía de Sean en su rostro y un brazo apoyado en su lado izquierdo, sintió también su espalda topar con la pared de la sala de entrenamiento.
De pronto y por muy extraño que pareciera, se sintió como cuando tenía 7 años y lo ataban de una manera muy similar para controlar sus movimientos. Una ola de pánico lo recorrió y sintió su cuerpo reaccionar a la misma, sin poder controlar el temblor y el horror que lo invadía.
Comenzó a escuchar murmullos, como cuando te acercabas durante el día al muelle de Santa Mónica y entonces sintió una mano sobre su rostro. Sintió aversión al tacto de ese desconocido y reacciono antes de poder pensar realmente (como diría Julian) en el lugar, el contexto y como podría ser interpretado su sobrerreacción ante los desconocidos. Desvío su rostro al sentido contrario y dio una patada al frente, sintiendo el impacto de su golpe en seguramente Sean. Ya que Ty tenía los ojos cerrados, este no estaba seguro si fue a él a quien había golpeado. Y segundos después sintió aflojarse el látigo que lo rodeaba.
Callo deslizándose por la pared de la sala e intento controlarse. No sabía en qué momento su respiración se había acelerado tanto, pero estaba intentando hacerlo con normalidad mientras colocaba sus manos tapando su rostro para calmarse. Murmuro para si algunas de las palabras que lo tranquilizaban y apretó las uñas de sus dedos en sus palmas para distraerse con el dolor. Ty sabía que debía reincorporarse lo más pronto posible al entrenamiento. Que seguramente estarían sobre él la vista de la profesora y los otros estudiantes, pero sus piernas no le obedecían. No era capaz de ponerse de pie. La idea de que señalaran a su familia por su "mal comportamiento" en el Escolamántico no le ayudo en nada para poder controlarse.
Su familia ya había sido señalada y atacada porque dos de sus hermanos tenían sangre de hada, algo que siempre le pareció injusto. ¿Qué importaba el origen de la sangre que corría por sus venas? ¿Por qué debía ser algo de lo que avergonzarse? ¿Por qué sus hermanos tendrían que sentirse culpables por ello? ¿Qué culpa querían poner sobre ellos? ¿Siquiera existía esa culpa sobre ellos o sus padres? Nunca conoció a la madre de Helen y Mark, pero agradecía que hubiera traído a sus hermanos con ellos.
En cambio, él sabía que era diferente, que había algo malo en él. De pequeño su padre se molestaba con él cuando no podía controlar sus movimientos. Le ataban sus brazos para detenerlo, pero sus movimientos lejos de detenerse se hacían más erráticos y descontrolados.
Cuando él no podía controlarse a sí mismo, eran las únicas veces en que veía a su padre enojado.
Por lo general Andrew Blackthorn era muy cariñosos con todos sus hijos, pero el contacto físico era algo en lo que Ty tampoco era bueno. No era que no quisiera a su padre, pero odiaba el contacto repentino, independiente de quien proviniera, exceptuando a su melliza. Ese era otro aspecto en el que sabía que era extraño.
Con la guerra oscura, la muerte de su padre y la perdida de sus dos hermanos mayores, todos habían quedado a cargo de Julián. El y todos sus hermanos no lo hacían sentir como si hubiera un problema con él, por el contrario, Jules jamás lo había atado y había dicho que era especial. Ty había buscado la palabra en el diccionario y le agrado su significado, de alguna forma se sintió aliviado con eso. No se había dado cuenta de que tenía esa inquietud en ese momento. Pero ahora él lo sabía, en el fondo de su mente no quería reconocer que tenía esa inquietud sobre sí mismo y mucho menos quería ser un problema para su familia por ello.
Recordaba haber escuchado muchas veces a Diana conversar con Jules en su despacho siendo él el tema de conversación. Lo peligroso que sería para Ty que fuera al Escolamántico y lo preocupada que ella y Julián estaban por cómo podría ser tratado por otros cazadores de sombras ahí. Ya tenía la experiencia con los Ashdown. Por eso desde que había comenzado sus estudios ahí no había querido relacionarse con nadie. Solo los saludos y despedidas comunes. No había querido mencionar sus motivos a Livvy antes, ni mucho menos ahora. Quería demostrar con sus acciones que podía hacerlo. Que a pesar de no poder entender ni actuar como debería hacerlo, podía ser un buen cazador de sombras.
Por eso había tomado los libros, no solo le gustaron porque permitieron distraer su mente y relajarlo, sino porque había sido elogiado por su padre y sus hermanos cuando había podido ayudar con pequeños detalles en sus investigaciones; lugares comunes donde aparecían ciertos tipos de demonios, nombre de los distintos demonios conocidos hasta el momento, leyes que se habían aprobado recientemente por la clave o modificaciones, idiomas nuevos que había aprendido. Leia de todo. Y por eso también estaba empecinado en ir al Escolamántico, los Centuriones eran la elite de los cazadores de sombras y si Ty lograba ir ahí, a pesar de ser un poco diferente, nadie podría decir nada en contra de él o ninguno de sus hermanos. Pero para ello tenía que aprender a controlarse. Tenía que controlar su cuerpo y ponerse de pie.
Su respiración pareció regularizarse un poco. Empezó a distinguir mejor cada ruido a su alrededor. Noto que Anush se había acercado a él –¿Estas bien? – le había preguntado con una expresión de preocupación.
–Lo siento, ya estoy mejor, solo necesito un momento para poder ponerme de pie –. Inconscientemente Ty había llevado su mano al colgante que Kit le había enviado. Pasar sus dedos por el tallado de la garza en el medallón lo tranquilizaba un poco. Levanto su cabeza y pudo ver a Sean ponerse de pie mientras sacudía el polvo de su equipo.
–¿Por qué continuaron la lucha? – la profesora Kaidou se puso en medio de ambos. Miro a ambos esperando una explicación. Ty se sintió culpable. Estaban entrenando, pero el último golpe que había lanzado había sido en serio y no tenía nada ver con el ejercicio que estaban realizando, tendría que disculparse por continuar la pelea y golpear a Sean cuando la pelea ya había terminado –Lo sien.. –
–Lo siento profesor. Ha sido culpa mía. Lo moleste demás para motivarlo a que peleara en serio, pero me resulto al revés y tuve que soltarlo –. Sean se disculpó mientras miro a Ty de reojo y guiño un ojo.
La profesora rodo sus ojos y luego había continuado la clase. Al terminar, Ty había ido a disculparse con Sean. Él había intentado (según Livvy) continuar la conversación con Ty, pero se sentía abrumado por un temor desconocido. Sí notaba que había algo extraño con él o si lo hacía enojar sin notarlo… la estadía en el Escolamantico en los siguientes años seria complicada. Por un momento cruzo por su mente el recuerdo de Kit y fue suficiente para llegar a la conclusión en que debía volver a su habitación.
–¿Ya te vas? – dijo Sean, quien había tomado suavemente su brazo. Se sobresalto, pero no se soltó, no quería volver a ser grosero. Se dio vuelta para fijar su mirada en las cejas de Sean.
–Si, estoy un poco cansado así que iré a mi habitación –. Ty no lo decía solo como una mentira para terminar la conversación, en parte era cierto. El último año había notado que algo extraño le pasaba a su cuerpo. No preguntaría a nadie sobre ello porque estaba seguro de que conocía la causa. Al mismo tiempo Livvy le había comentado las diferencias que sentía en sí misma. Se sentía más poderosa y podía ir incluso más lejos que Los Angeles cuando había ido a ver a su familia. Y seguramente habría llegado más lejos de no ser porque en vida no había ido a muchos lugares, o eso es lo que ella sospechaba.
–Bien y ¿puedo acompañarte a tu habitación? –. Ty estaba intentando recordar las enseñanzas de Jules. Como cortar una conversación sin ser grosero. Que fuera a la habitación podría ser un problema. Irene estaba ahí y se suponía que no debería tener una lince en su habitación. Solo Anush lo sabía, pero por una emergencia, en realidad no se lo había contado directamente. Y había sido el quien le comento que tuviera precaución, ya que no todos los estudiantes le guardarían su secreto. Ojalá Livvy hubiera estado cerca o quizás Kit, el siempre parecía saber que decir para salir de situaciones complicadas. Pero no había nadie más ahí que él. Sintió nuevamente esa presión en su pecho.
Se había decidido a decir la verdad. Jamás había sido bueno mintiendo y no quería que Sean creyera que era algo personal en su contra. Pero antes de poder comenzar a hablar había sido interrumpido.
–Que pregunta más obvia. Puedo ver desde aquí tus segundas intenciones –. Anush había aparecido por el pasillo que venía de la sala de entrenamiento.
–Pues no van dirigidas a ti, así que puedes seguir tu camino –. Sean observo a Anush por sobre el hombro de Ty y luego había observado a Ty a sus ojos. Ty desvío su mirada, se sintió incomodo y con las palabras de Anush había comprendido la situación en la que se encontraba.
–Lo siento, yo no estoy interesado. Yo…
–O no, no te disculpes. No quiero eso. Es cierto que tengo segundas intenciones, pero sé que tu no. Solo quería aprovechar de conversar y conocernos más. Quizás primero podríamos ser amigos… – dijo Sean, mientras deslizaba su mano suavemente desde el antebrazo de Ty hasta la palma de su mano y la estrecho con suavidad.
Ty se sintió desorientado. Jamás pensó que alguien podría gustar de él de esa manera. Livvy e incluso Anush habían hecho comentarios en esa dirección, pero conscientemente rechazaba esa posibilidad. Nadie jamás se había fijado en él de esa manera. Había tenido una idea equivocada antes y no quería una experiencia parecida. Y esta vez, el jamás había pensado así del chico frente a él.
– Entiendo. No creo que sea una buena compañía, pero quizás podríamos conversar a veces – dijo Ty
–¿Te parece si almorzamos juntos mañana? – dijo Sean, había sonreído ampliamente luego de preguntar
–C–Claro
–Es un almuerzo entre amigos, entonces no te molestara que me siente con ambos ¿verdad? – dijo Anush. Sean lo observo claramente irritado, pero de igual forma asintió. Se despidió de él y Anush, y luego continuo por el corredor.
Ty continuo el camino a su habitación en compañía de Anush. Este seguía haciendo comentarios de cómo sus conjeturas habían sido correctas. Ty no era de hablar demasiado, pero cuando era un tema en el que estaba interesado, Ty había descubierto que podía al igual que Anush, pasar un rato debatiendo sobre ello. Eso le gustaba, así que, aunque en este caso el tema no era del todo de su interés y de hecho lo hacía sentirse un poco incomodo, siguió escuchando atentamente sus conjeturas. Livvy definitivamente se entretendría escuchando todo lo que Anush tenía que decir mientras él jugaba con Irene. Fue entonces cuando sintió su cuerpo muy pesado.
–Ty ¿estás bien?, estas pálido – dijo Anush con preocupación
Todo en la línea de visión de Ty se fue a negro. Comenzó a escuchar la voz de Anush desde muy lejos. Ty se desvaneció de improviso, su cuerpo cayo hacia delante con todo su peso, pero alcanzo a ser interceptado por Anush antes de terminar en el suelo. Este rápidamente lo llevo a la enfermería donde finalmente recuperaría la conciencia en horas de la madrugada.
–Hola Ty–ty – La voz de Jules lo saco de sus pensamientos. Había caminado hasta donde Ty se encontraba, apartándose de la multitud únicamente en compañía de Dru que sonreía ampliamente a Ty –. Te has vuelto un poquito más alto y tus facciones cambiaron un poco –. Comento Dru.
–Hola – dijo Ty
La verdad es que a él no le parecía haber cambiado mucho desde la última vez. Pero ambos lo observaron un poco y luego pasaron a comentarle los detalles de lo que había estado ocurriendo en el Instituto.
La ceremonia de parabatai se llevaría a cabo en dos días más. La decoración del instituto estaba a medias, pero habían comenzado antes porque tendrían que organizar las habitaciones de los estudiantes de la Academia.
Se planeaba hacer algunas clases en el instituto de LA con el fin de aprovechar los distintos ambientes; las playas, el desierto y lo amplio del instituto. También estaban esperando muchos invitados para la ceremonia, los cuales llegarían dentro de los días posteriores para presenciarla. Entre ellos estaba la familia de Thais Pedroso, que, aunque en si no era muy numerosa, tenía varias conexiones al ser la madre de está la directora del instituto de Rio de Janeiro. Algo similar (salvo porque los Blackthorn si eran numerosos) estaba pasando en LA. Si bien el instituto lo estaban dirigiendo Aline y Helen, tenían muchas conexiones positivas desde las reuniones que habían llevado a cabo para el enfrentamiento en la última guerra en Idris.
Saber que había tantos invitados le puso ansioso. Sí casi había colapsado en el vestíbulo, no podía imaginar si lograría soportar estar entre tanta gente el día de la ceremonia. Pero definitivamente encontraría una forma. No podía ausentarse en un día tan importante para su hermana, donde estaría rodeada de su familia y amigos. Tendría que buscar nuevos audífonos, unos más pequeños que no fueran tan visibles como los que normalmente utilizaba. Quizás como los que Anush le había regalado para que usara durante los entrenamientos y en las misiones durante las practicas a las que los enviaban; tenía botones a los costados para bajar y subir el volumen, lo cual había sido muy útil para que los profesores no notaran que los estaba usando.
–Dru tiene algo que hablar contigo – dijo Jules, luego puso su mano sobre el hombro de Ty y se volvió al grupo que estaba conversando en el vestíbulo. Dru se acercó al lado de Ty y le hizo una seña para que la siguiera – Mejor vamos a la cocina – dijo antes de comenzar a caminar.
Ya en la cocina Ty se sintió más tranquilo, era el lugar que le resultaba más nostálgico y que mas se sentía de ellos; todos los almuerzos, desayunos y cenas de la familia habían sido ahí desde la guerra oscura y aunque muchas de las salas y habitaciones habían tenido que ser reformadas con el tiempo, la cocina se mantenía casi intacta.
Inmediatamente tomaron asiento junto a la mesa y Dru comenzó a contarle anécdotas de la Academia de cazadores de sombras. Ty también le conto algunas anécdotas cuando le pregunto por su estadía en Escolamántico; los entrenamientos, los estudios.
–Apuesto a que Zara se moriría al saber que ahora pueden compartir cómo funciona el Escolamántico – Dru lo dijo con una sonrisa de satisfacción.
–La verdad es que no se puede – dijo Ty. Era cierto que había un protocolo sobre ello, pero no era tan estricto, la limitación tenía relación con cierta área de la biblioteca; algunos escritos antiguos, libros de demonología más antiguos de los comunes que podían encontrarse en los institutos, ensayos sobre diversas investigaciones, casos antiguos sobre cazadores de sombras y subterráneos, registros realmente crueles de cómo funcionaba originalmente el Escolamántico y lo que realmente había sido objeto de investigación para Ty: libros y relatos sobre nigromancia, experimentos y resultados. En particular, algunos testimonios de cazadores antiguos que presenciaron su resultado y sus consecuencias.
–Entonces, ¿Por qué me lo has contado? – Dru sonaba un poco animada al preguntar, algo que le sorprendió a Ty
–Porque sé que tu no dirás nada – y era verdad, Dru no había dicho nada de lo que hizo para traer de vuelta a Livvy. Incluso cuando ella sabía que lo que él hizo estaba mal, no lo conto a nadie.
Dru parecía contenta con la respuesta que Ty le dio. Conversaron un poco más de las cosas en el instituto, de cómo ahora parecía ser más visitado y muchos cazadores iban y venían más seguido.
Desde el exilio, los cazadores de sombras habían puesto en uso la mayoría de institutos en desuso y otros como los de NY, Londres, Ciudad de México, Buenos Aires, Shanghái, Tokio, Sao Paulo, El Cairo y el caso del instituto de LA, estos habían albergado a más cazadores tanto de visita como nuevos residentes. Principalmente el caso de aquellos cazadores que residían en Idris y no tenían otras residencias entre los mundanos.
No le gustaba la idea del instituto lleno de extraños, no solo por el ruido, tenía malos recuerdos de cómo sus padres los intentaron hacer compartir con otros de su edad y había sido desastroso. Por su experiencia en el Escolamántico no creía que fuera del todo malo, además, sabia como debían funcionaban los institutos, así que no era algo a lo que pudiera oponerse.
Últimamente había muchas cosas a las que cada vez indirectamente estaba siendo obligado a "acostumbrarse". Sintió sus manos temblar un poco y comenzó a jugar con el cable de los audífonos para distraerse de esos pensamientos.
–Oh ¡es cierto! Hay algo que quería contarte. Hace poco vi a Kit. En realidad me he topado con el varias veces y ya me vengue de él por haberse ido sin despedirse de ninguno de nosotros – comento Dru y Ty sintió su cuerpo tensarse. Aparentemente Dru también había notado su inquietud porque hizo una pausa antes de continuar, se mordió el labio inferior y suavizo un poco su voz cuando finalmente hablo –¿has podido verlo y hablar con él? –
–No. Y no creo que él quiera eso – dijo Ty, e Intento terminar ese tema, no quería conversar sobre Kit con Dru.
Dru pareció desconcertada, pero continuo – pero ¿por qué estas tan seguro de eso?
–Le escribí y no me contesto. La última vez que hablamos… dijo algunas cosas y luego de eso no lo he vuelto a ver – Ty no quería repetir las palabras que había contado a Livvy hace poco. Era doloroso y a diferencia de Livvy, no sabía cómo podría tomarlo Dru. Ella tenía más posibilidades de verlo y aun no sabía en qué consistía la venganza en su contra por haberse ido sin despedirse – por favor, no quiero hablar de él.
Dru no contesto. Observo a Ty, mientras parecía meditar sus palabras, tal como lo hacían sus hermanos mayores con Ty, antes de dar una noticia que ha lo podría alterar.
Eso inquieto más a Ty porque Dru no solía hacer eso. Por lo general cuando discutían de pequeños y Livvy intentaba detenerlos era porque ella siempre le decía lo que pensaba sin tapujos, nunca pareció medir sus palabras y aun así jamás había sido hiriente con él ni lo hacía sentir diferente, como si necesitara un trato especial. Pero ahora era distinto y Ty no quería pensar en eso. Se sintió culpable por sentir enojo por ello.
–Ty, hable con Kit. Me dijo algunas cosas que dijo. Pensé en matarlo por ello, pero no lo hice. A veces las personas dicen cosas cuando en realidad sienten totalmente lo contrario… quizás si conversan un poco –
–Detente Dru – dijo Ty, para él, su voz se escuchó en sus oídos aún más fuerte de lo que habría querido. Miro a Dru para ver si no la había asustado o enojado de alguna forma – …lo siento. Eso lo sé, sé que a veces la gente actúa así y que a veces hay malentendidos. Es solo que… no contesto mi carta, no se despidió... dijo esas palabras. Por lo general cuando él se dirigía a mí parecían reales, parecía decirme la verdad. Quizás sea mejor así…
–No Ty. No pienses así. No puedo decirte mucho, pero al menos si se topan intenta hablar con él. Si él te pide hablar contigo, entonces escucha lo que tenga que decir – dijo Dru, quien parecía haber madurado bastante. Ella siempre había sido muy perspicaz, le recordó por un momento la vez que habían engañado a Barnabas y Dru se había disfrazado para estafar al brujo.
–De acuerdo – dijo Ty, quien no sabía si alguna vez se toparía con Kit, pero si estaba seguro en que no quería pasar sus días haciendo como si jamás se hubieran conocido. Al menos Ty podría intentar ser realmente su amigo.
–¡Bien! – dijo Dru con alegría y luego sonrió antes de preguntar – ¿Y Livvy? ¿está aquí? ¿Puedes hablarle por mí y decirme que contesta?
–Lo siento, no está aquí en este momento – Livvy había dejado su lado desde que Dru y Jules habían comenzado a hablar con Ty. Pudo sentir su tristeza y como se alejaba un poco. Dru pareció triste con su respuesta así que Ty continuo – Por lo general no se me acerca cuando estoy acompañado. Dijo que podía olvidar que estaba con otros y comenzar a hablarle. Aunque si quieres hablar con ella puedo llamarla. Cuando siente que la llamo ella viene enseguida.
Dru sonrió y asintió. Comenzó a llamar a Livvy por su nombre lo suficientemente fuerte para no ser acallada por los ruidos de la gente hablando y riendo desde el vestíbulo. Pero lo suficientemente bajo para no ser escuchada fuera de la cocina. Ty iba a decirle que así no funcionaba, que era él quien debía usar la conexión que les unía para llamarla, pero Livvy apareció ante él antes de que pudiera explicarle eso a Dru.
–Se que lo hace con buena intención, pero ¿puedes decirle que no lo haga? Se parece a como llamas a Irene cuando huye de tu habitación a las montañas – Livvy sonaba un poco disgustada pero igualmente sonrió cuando sus ojos se detuvieron en Dru.
–Espera Dru. Livvy está aquí y no le gusta que la llamen así – dijo Ty
–¿Está enojada? –
–No, solo un poco disgustada. – contesto Livvy y Ty repitió lo que su hermana dijo para Dru. Conversaron un largo tiempo en la cocina. Dru le comento sobre alguno de sus amigos en la academia; sus nombres, algunas anécdotas sobre cómo se conocieron. Livvy estuvo escuchando un largo tiempo hasta que se desvaneció de un momento a otro. Ty lo noto, pero no dijo nada para no interrumpir a Dru, además no quería comentar que Livvy estaba triste; Ty podía sentirlo a través de la unión que había creado con la necromancia. Luego de varias historias y algunas risas Dru interrumpió abruptamente la conversación.
–Ty necesito decirte algo más – Dru observo con atención a Ty, aparentemente queriendo captar su atención.
–Sobre qué?... – dijo Ty, Dru parecía seria al respecto
–Sobre Kit – dijo Dru y Ty no esperaba escuchar su nombre de nuevo.
–Dru, ya te lo dije, no quiero hablar de él –
–Lo se, pero me falto decírtelo. Es mejor que te lo diga directamente para que estes preparado – dijo Dru. Ty no alcanzo a formular ningún comentario porque Dru continuo – piensas que no vendrá, pero él estará aquí. Parte de mi venganza y su intento de compensarlo resulto en mi obligándolo a que venga a mi ceremonia de Parabatai… – Dru continúo hablando, pero la atención de Ty ya no estaba en lo que decía su hermana.
Nada parecía estar bien en la mente de Ty. Siempre estuvo la posibilidad de volver a verlo, pero todo su esfuerzo en desviar la atención a esa posibilidad había ayudado a que inconscientemente rechazara la idea. Después de todo Kit se había ido voluntariamente de LA ¿por qué podría querer volver? Pero había sido egoísta al pensar que solo por no verlo a él se perdería de volver a su ciudad natal. Después de todo habría muchos lugares que serían importantes para Kit a los que podría querer volver sin necesidad de acercarse al Institutos. Y, es más, habría mucha gente a la que, si debía querer volver a ver, después de todo Kit tenía una vida antes de ir al instituto y con su carisma no sería nada extraño.
Dru parecía ser uno de ellos. Recordaba como Kit había comentado que deberían incluir a Dru en sus planes, como eso hizo muy feliz a su hermana y como había disfrutado que Kit le enseñara a abrir cerraduras.
–Ty?
–Disculpa, no escuche lo último que dijiste – dijo Ty. Dru parecía preocupada por él. No quería preocuparla, pero no podía evitar la ansiedad que sentía invadirlo. Coloco su mano en el bolsillo para sostener el soldado de juguete que guardaba en su chaqueta.
–Lo siento, quizás no debí…
–No Dru. No pasa nada. Gracias por decírmelo, es solo que me tomo por sorpresa. No pensé que el volviera al instituto de visita
–La verdad es que tampoco yo. Pero le hice prometer que vendría a mi ceremonia, así que creo que cumplirá su palabra.
–Entiendo – Ty sonrió un poco. Su ansiedad seguía ahí, pero ver la sonrisa de Dru lo calmo un poco, también la imagen mental de cómo podría haberse dado esa conversación entre ambos; con Dru presionando como cuando la observaron negociar con Barnabas.
–Ty, no supongas cosas. Primero habla con él. Si encuentras un momento después de la ceremonia, intenta hablar con él.
–Quizás
Ty no estaba seguro de si debía hacer eso. Estaba preocupado. Las últimas palabras que se habían dicho cuando aún estaban atados a un árbol en el Bosque Brocelind aún le hacían doler el pecho ¿Y si al aparecer ante él solo conseguía enojarlo por no haber entendido esas palabras? Tenía miedo de escuchar palabras similares. Pero también es cierto que había pasado más de un año desde entonces y hacía unos cuantos meses Kit había enviado con Livvy su collar, por lo que pudiera ser que no estuviera tan enojado como entonces… pero entonces quizás habría respondido su carta.
Lo había decido. No iría a buscarlo. Y en el caso de que se toparan, saludaría correctamente y esperaría a ver su reacción. Evaluar si parecía correcto acercarse. Quizás Livvy podría dar su opinión, si consideraba que era prudente acercarse.
Había llegado el día. Los preparativos previos se habían realizado. La mayoría de los invitados ya habían llegado al instituto y los Blackthorn habían tenido tiempo de interactuar y conocer un poco a Thais, quien sería la Parabatai de Dru.
La chica había resultado un poco tímida, pero luego de las presentaciones y un poco de confianza, se había dado con todos y parecía ser muy agradable. Dru y ella habían estado muy nerviosas, por lo que Clary y Simon, Jace y Alec e incluso Julian y Emma habían compartido un poco sus anécdotas en sus ceremonias, si bien Dru había asistido a dos de ellas, no sabía los por menores y además escucharlos les había ayudado a relajarse. Ty había escuchado con atención, el salón estaba lleno, pero como eran héroes de guerra quienes estaban hablando, los chicos de la academia y amigos de Dru escuchaban con atención. Evitando el bullicio en una habitación tan llena.
Solo faltaban algunos invitados; la familia de Thais que no había podido llegar antes por asuntos en el instituto de Sao Pablo, algunos conocidos de otros institutos que llegarían por un portal justo antes de la ceremonia (igual que los hermanos silenciosos que la dirigirían) y Jem y Tessa que llegarían en cualquier momento luego del desayuno, y con ellos por supuesto Kit.
Ty estaba muy intranquilo. Había terminado su desayuno que en los últimos días consistía solo en un poco de leche con cereal, a pesar de que Jules se había ofrecido a prepararle algo más en la estufa. Pero Ty se había negado. La leche y cereal era lo más cercano a lo que comía normalmente en Escolamance y el comer algo diferente, algo que le recordara a su hogar, sería difícil volver a acostumbrarse a la comida de allá, incluso si esto fuera por unos días. Jules había parecido un poco triste cuando Ty se negó, por lo que había pensado en que debía explicárselo, pero no había encontrado la oportunidad para hablar a solas con él. Cada vez que lo había intentado él había tenido que volver para ayudar, no solo en los preparativos de la ceremonia sino también sobre el instituto. Si bien Aline y Helen dirigían el instituto, aun había asuntos que consultaban con Julián, después de todo él lo había dirigido durante 5 años.
–Ya están aquí, más invitados – Magnus entro al salón desde el vestíbulo y luego de dar la noticia fue a tomar asiento junto a Alec.
–¿Quienes? – pregunto Mark
–Jem y Tessa. Acaban de llegar de Devon – Magnus comento desde su asiento mientras se servía una taza de café.
Ty sintió su corazón dar un vuelco. No se sentía preparado para ver a Kit. La idea de salir del salón estaba rondando su mente, aunque sabía que esa opción no tenía ninguna cabida.
Dru y Thais se habían levantado de la mesa y se acercaron a la salida por donde llegarían, tal como habían hecho anteriormente cuando llegaba una visita, después de todo era su ceremonia el motivo de reunirles a todos. Tessa y Jem ingresaron al salón, este último llevaba en brazos a Mina su pequeña hija de casi un año. Detrás de ellos Julián y Emma los seguían. Ty hizo un intento de ver si había alguien más atrás de ellos, pero nadie más ingreso al salón. "No vendrá" pensó Ty con angustia y se molestó consigo mismo por ello.
Luego de los saludos y felicitaciones a Dru y Thais, y mientras Jules y Emma se sumaban a la conversación con Jem y Tessa, Ty se acercó a la entrada del salón con la intención de retirarse luego de saludar a la pareja. Ellos dieron una mirada significativa en su dirección luego de intercambiar miradas. Tessa se había acercado un poco y se dirigió a Ty –Kit llegara después, se sumó al entrenamiento en el instituto de Londres y dijo que llegaría justo a la ceremonia. Pero vendrá –.
Ty no sabía que debía hacer con esa información. Asintió y luego dejo el salón. No entendía porque le entregaron esa información a él. Quizás debía comentárselo a Dru para que no pensara que Kit no cumpliría su promesa con ella. Quizás sería cortes el no estar presente cuando el llegara después de que lo había sido dicho aquel día.
No sabía qué hacer con esa información y seguía ansioso por lo que finalmente decidió volver a su habitación. En un par de horas seria la ceremonia y el instituto comenzaría a llenarse de invitados desconocidos. Lo mejor que podía hacer es arreglar la ropa que usaría y asegurarse que los auriculares funcionaran bien. Dru le había exigido que usara su equipo de centurión. Quería ver como se veía el logo de la familia Blackthorn en la chaqueta del Escolamance. Sus hermanos habían alabado la idea puesto que Ty nunca los había visitado con el puesto. No era que Ty no le gustara usarlo, pero recordaba la experiencia con los chicos de la cohorte y como cada uno de ellos parecían fanáticos del mismo. No quería parecer nada como eso, pero si era cierto que le agradaba el escudo de su familia en su espalda, era reconfortante cuando lo recordaba.
La mayoría de los cazadores de sombra se vestía formal en las ceremonias de Parabatai, pero también había muchos que iban con sus equipos de cazador de sombra. Algunos Parabatai se presentaban con su equipo completo en estas ceremonias, pero no era una regla establecida.
El tiempo paso y Ty ya estaba vestido, tenía sus auriculares ajustados. Había ayudado haciendo una pequeña patrulla cerca al instituto con Mark, Simon, Izzy y dos de los compañeros de Dru que habían querido sumarse. Todo estaba en orden.
Cuando Ty volvió al instituto, Dru le pregunto dónde estaba su broche, el que les entregaban a los centuriones. Ese con cual Diego el Perfecto había sido molestado por jamás olvidar colocarlo.
–No suelo usarlo – dijo Ty
–Póntelo – sentencio Dru
–No
–Pero lo prometiste – Dru hizo una expresión de dolor
–Pero dijiste que estaba bien así – dijo Ty
–Es parte del uniforme, ¿verdad? – pregunto Dru
– ….
–Lo es, ¿ves? Me prometiste usarlo
Dru se había vuelto muy buena convenciendo a la gente. Seguramente era como Kit menciono aquella vez. Que Dru tenía madera de estafadora. Aunque lo cierto es que ella no había dicho ninguna mentira, y aun así había logrado convencerlo en usar el broche aun en contra de su voluntad. Kit se refería a eso ¿no? Ella había logrado que él hiciera algo que no quería mientras creía que ella tenía razón. A Ty eso le recordó un poco a Jules cuando estaban pequeños.
En su habitación ya había encontrado el broche. Camino por el pasillo cuando sintió el ruido de la puerta principal del instituto abrirse. Sin tener realmente nada en mente se asomó a la barandilla para ver. Y entonces lo vio. Y sintió como el aire dejaba sus pulmones de repente.
Justo ahí, en la entrada del instituto, estaba de pie Kit. Vestía un traje formal de color negro, una camisa blanca y una corbata color celeste con algunos detalles en un azul más oscuro. Su cabello estaba peinado hacia un lado dándole un aspecto formal, pero estaba más largo de cómo Ty lo recordaba. Los rayos del sol que ingresaban por la ventana hacían brillar sus risos rubios; algunos de ellos cayeron sobre su frente cuando desvió la mirada a su lado.
Solo en ese momento Ty reparo en la chica menuda y de lacios cabellos negros que se situó a su lado. Parecía haber entrado solo unos segundos después de Kit al instituto. La chica se paró frente a Kit y tomo su mano. Algo en esa acción le produjo a Ty una sensación de dolor en el pecho, sintió todo su cuerpo tensarse y no pudo controlar la necesidad de mover su mano izquierda en su costado, mientras la otra presionaba con más fuerza la baranda de la escalera.
Kit asintió, al parecer la chica le estaba diciendo algo, pero Ty no podía concentrarse en ello. Sus ojos seguían sus manos; como Kit no había apartado la mano de la chica. Está acerco su rostro a Kit y Kit pereció responder algo, porque la chica comenzó a negar con su cabeza sin soltar su mano. Ante el gesto Kit miró al techo, rodando sus ojos y en ese movimiento, su vista se detuvo en la barandilla del segundo piso.
Al principio Ty no se dio cuenta que fue lo que detuvo los movimientos de Kit. Su atención iba entre las manos entrelazadas y su lenguaje corporal. Cuando se detuvo en su rostro pudo ver como los ojos del color del cielo estaban viéndolo directamente. Sintió una punzada de dolor al ver las diferencias en sus rasgos en comparación al Kit de quince años que conoció. Lamento no haber estado ahí para documentar cada pequeño detalle que se había ido produciendo para tener al Kit que estaba frente a él. Normalmente Ty no podía tolerar mantener la vista en los ojos de otra persona, ni, aunque estos fueran de su familia. Pero Kit siempre había sido una excepción a todas las barreras que Ty sentía frente al mundo.
Recordó la vez que se conocieron. Cuando Ty había puesto un cuchillo en la garganta de Kit, pensando en la posibilidad de que Jules y Emma estarían en peligro por una posible emboscada. Fue una sorpresa abrumadora ver el color en los ojos del chico oculto en el sótano. A pesar de tener un cuchillo en la garganta no parecía asustado, algo extraño para un mundano. Por el contrario, el chico se sonrió desafiante y el celeste en sus ojos pareció brillar ante él. Eso distrajo a Ty, ocasionando que perdiera el agarre sobre él luego de que este lo pateara. Mas tarde había reflexionado en el instituto (cuando el chico había aparecido ahí porque se habría descubierto que en realidad era un cazador de sombras) en cómo estaba seguro de que había sido ese el momento en que quedó prendado de Kit.
Ahora nuevamente esos ojos estaban directamente sobre él, y, nuevamente, no encontraba la resolución para apartar la vista de ellos. Sintió el calor en sus mejillas y su mano en su costado se agito más. Intento ocultarla en su bolsillo y ese gesto pareció sacar a Kit de su estupefacción, desvió la mirada, soltó muy fuertemente la mano de la chica a su lado y se dirigió rápidamente al interior del instituto, aparentemente de camino a donde se desarrollaría la ceremonia. La chica de cabellos negros llamo su nombre y corrió tras Kit.
Ty se sintió abrumado. Se apoyo en la barandilla y se deslizo hasta quedar sentado. Había visto a Kit otra vez, luego de casi un poco más de un año y sintió miles de emociones invadirlo.
Por un momento le pareció que seguía en la fiesta que tuvo lugar después de la guerra y el exilio de Idris. Dando vueltas angustiado, preguntando y preguntando, pausada y reiteradamente a distintos invitados; si alguno conocía el paradero de Kit, el por qué se había ido, a donde había ido, si él había estado de acuerdo con ello. Eran las mismas emociones que lo invadían cuando recordaba las respuestas que había obtenido de Magnus cuando este hablo con él sobre la necromancia.
En el Escolamantico no había sido difícil mantener su mente ocupada para alejar los pensamientos que giraban en torno a Kit, pero justo ahora, después de ver su rostro. Todas esas preguntas a las que necesitaba respuestas lo estaban ahogando.
¿Por qué se habría ido después de prometer permanecer juntos?
A Ty no le gustaban las mentiras. Y para su sorpresa, le había parecido que Kit deliberadamente no intentaba mentirle, aunque no sabía sus razones, o quizás ¿lo habría hecho y Ty nunca había visto a través de ellas? No parecían haber motivos para mentirle sobre ello antes, aunque ahora también era evidente que no mentía en cuanto a no querer estar cerca de Ty.
Y en ese caso, si Kit fue quien eligió irse…
¿por qué no se había despedido cuando decidió irse?
Ty sabía que no podía impedir que Kit se fuera o pedirle que se quedara en el instituto de Los Ángeles si no era lo que quería. Le había dicho a Kit que entendía que la decisión de quedarse o huir era solo suya y él no había mentido cuando dijo que lo entendía. Por eso no quería que Livvy intentara protegerlo de Kit o de las posibles desilusiones. No estaba desilusionado en nada sobre Kit, solo muy triste.
¿por qué había dicho que lo amaba?
Ty conocía bien la importancia y el peso de esas palabras. Su familia se las decía siempre. La mayoría de las veces habían sido usadas con la intención de explicarle porque no debía hacer ciertas cosas. Hoy entendía que podían ser peligrosas, aunque en su mente aun valía la pena intentarlas. Expresiones como: porque te queremos, porque te amamos, porque nos importas; se empleaban indistintamente para evitar situaciones, como la vez que oculto abejas en su habitación. Jules seguramente no estaría tranquilo sabiendo de Irene.
Pero ¿Por qué Kit habría dicho eso? ¿Lo diría solo para detenerlo? ¿Lo decía por Livvy? En lo más profundo de su mente, Ty tenía una pequeña esperanza en que tuvieran que ver con él. Esta era una de las preguntas a las que más necesitaba respuestas. El recuerdo de Kit pronunciándolas cruzaba su mente de repente y debía buscar algo que hacer antes de que la angustia por falta de respuestas lo abrumaran. Sabía que no eran palabras que pudieran ser dichas a la ligera. También, que podían tener distintas interpretaciones dependiendo de por quien fueran dichas, y esto último es lo que solía costarle descifrar, por eso necesitaba preguntar. Pero cada día que transcurría desde que se alejaron, le hacían cuestionarse si realmente había algo que preguntar.
Aun así, lo más doloroso era recordar aquella vez que estaban atados a un árbol en el bosque Brocelind mientras tenía lugar la guerra.
"Desearía no haberte conocido nunca"
Eran esas palabras las que lo habían detenido de buscar respuestas luego de que Kit se marchara sin querer despedirse. Estaba entre el miedo a saber si eran ciertas y la esperanza en que solo fueran parte del enojo del momento.
Ty entendía que muchas veces producto del enojo se podían decir palabras crueles que no se pensaban realmente. Muchas veces él mismo había explotado así de pequeño y se había arrepentido horriblemente. La vez que dijo a Jules que lo odiaba por haber matado al cazador oscurecido que alguna vez había sido su padre, era una de esas veces. Realmente esperaba que Kit no lo pensara realmente. No sabía el motivo, pero sí que había hecho enojar a Kit.
Quizás podría preguntarle y si era algo que había dicho o hecho – además de revivir a su hermana con necromancia – podría disculparse. Se arrepentía de lo que hizo a Livvy, notaba su tristeza y lo peor era saber que era él el causante de ello. Estaba empezando a averiguar qué hacer para ayudarle, para revertir lo que había hecho. Aunque esta vez no pediría ayuda a nadie, esta vez estudiaría todas las posibilidades, todas las posibles consecuencias y solo actuaria una vez que encontrara un método que no estuviera prohibido y del que tuviera la certeza de que no haría daño a Livvy. Que repararía el daño que había hecho cuando reclamo a su hermana de la muerte con magia prohibida.
–Ty–ty – Livvy había aparecido frente a él sacándole de su estado ensimismado. Simulaba estar agachada y lo observaba con una clara expresión de preocupación – Lo viste, ¿verdad? – lo dijo mientras asentía como si entendiera algo.
–Si. El me vio y se alejó.
–¿Y no lo seguiste? – Livvy parecía incrédula
–No
–Pero ¿por qué no?
– …
–Dime por qué Ty – protesto Livvy pero esta vez en un tono más suave. Pero Ty aún estaba dudoso de contestar.
–No estaba solo
–¿Y con quien estaba? – dijo Livvy
–Estaba de la mano con una chica –. Livvy hizo una mueca. Una mezcla entre enojo y tristeza. Ty tenía una idea de porque eso podría entristecer a su hermana, pero no quería preguntarle ni escuchar si había acetado. Pero, contra todo pronóstico, Livvy no parecía particularmente afectada con la noticia.
–Y qué… ¿cómo impide eso que puedas hablar con él? – dijo Livvy en un tono inflexible.
–Quizás si pueda hablar con él. Pero no quiero hacerlo mientras este con alguien más a su lado – Ty sintió su voz quebrarse al final. Él jamás había hablado directamente con Livvy lo que Kit le hacía sentir, así como ella jamás había mencionado nada en particular sobre Kit. Ty temía la reacción de Livvy.
Livvy miro a su hermano con compasión antes de continuar hablando en un tono más suave – Ty–Ty, puedo ayudarte a encontrar a Kit para que puedas hablar con el cuándo no esté con más gente.
–Pero él te verá. Si no quiere hablar conmigo se irá – Ty parecía confligido
–Puedo acercarme sin que él lo note. De eso no te preocupes, voy a ser sutil así que debes estar atento. Lo importante es que hables con él, porque mientras no lo hagas jamás sabrás lo que piensa. Me aburrí de verlos actuar como tontos, así que me asegurare de avisarte cuando este lejos de la gente, mientras tanto debes ir con los demás y acompañar a Dru –. Dru; esta era su ceremonia de Parabatai. No podía ausentarse por sus problemas en una celebración que era tan importante para su hermana.
–De acuerdo.
Ty hizo caso a Livvy y una vez que ella se fue se dirigió al salón donde se llevaría a cabo la ceremonia. Se llevo a cabo sin problemas. Dru y Thais dijeron su juramento mientras estaban de pie en los círculos que se habían demarcado en el suelo para la ocasión especial.
Toda la gente comenzó a distribuirse entre el salón, la sala y la entrada del instituto, donde se habían desplegado mesas con comidas, dulces y bebidas para los invitados. Ty había esperado junto a sus hermanos en el salón que ya había comenzado a vaciarse luego de la ceremonia para poder saludar a Dru quien estaba saludando a la familia de Thais luego de la ceremonia. Una vez saludo a su hermana, vio a Livvy aparecer de repente sobre el circulo que sus hermanos habían formado mientras hablaban con Dru y Thais.
Ty sintió su cuerpo tensarse. Livvy lo miro y luego hizo una seña indicando la salida del salón. Jules que estaba al lado de Dru pero frente a Ty pareció notar la tensión en él.
–Ty, ¿paso algo? – dijo Jules en el tono que Ty conocía que empleaba en forma controlada y tranquila, aunque no siempre era compatible con la preocupación en sus ojos.
–No, solo necesito salir un momento – Ty hizo un gesto disculpándose con Jules y acaricio suavemente el cabello de Tavvy que se habia acercado a Ty cuando noto su conversación con Jules.
–¿Te acompaño? – insistió Jules
–No, esta todo bien – dicho esto, Ty salió del salón y ya en el pasillo se sintió desorientado. Espero a Livvy para que le indicara, y tal y como si ella hubiera escuchado sus pensamientos, apareció frente el y señalo el pasillo en dirección a la sala de entrada.
–Kit salió del instituto, estaba en el grupo de cazadores del instituto de NY, con Tessa y Jem. Estaba cargando a Mina antes de que viniera acá. Estaban preparándose para trasladar con magia todos los arreglos y comida a la playa como la vez anterior, pero necesitan hablar con Helen y Aline para coordinar todo.
–Bien, voy afuera pero no me acercare. Avísame cuando pueda hablar a solas con él – Livvy asintió y se desvaneció.
Ty continuo su camino hasta la entrada. Tal y como había dicho Livvy, vio al grupo de cazadores del instituto de NY conversando y riendo. Junto a ellos también estaban Tessa y Jem junto a su pequeña hija Mina; quien estaba siendo el centro de atención de Clary e Izzy mientras la pequeña parecía sonreír. Al lado de ellos estaban Magnus, Jace y Simón. Este último parecía nervioso mientras su vista iba entre Izzy y Mina y conversaba con los otros.
había más cazadores de sombras y algunos subterráneos que no conocía en la entrada, disfrutando de la celebración pero no pudo ver Kit. Espero un poco, apoyado en una de las estatuas de la entrada y acomodo sus auriculares en lo que aparecía Livvy para darle nuevas indicaciones, pero está no aparecía y algunos grupos de invitados parecían alejarse a la playa y otros más salir del instituto.
Decidió tomar la iniciativa. Si no actuaba en ese momento, perdería su oportunidad de hablar con Kit hasta quizás cuanto tiempo.
Bajo las escaleras, y a pesar de la incomodidad dejo descansar los auriculares alrededor de su cuello. Tessa cargando a Mina y en compañía de Clary e Izzy habían ingresado al instituto hacía unos momentos. Jem ahora estaba conversando con Magnus y Jace, lo que le pareció a Ty la oportunidad perfecta para preguntar por Kit. Muy posiblemente alguno de ellos conocería su paradero.
Magnus pareció ser el primero en notar que se acercaba. Jem y Jace desviaron su atención en dirección a donde Magnus observaba y luego Ty sintió con un poco de incomodidad la atención sobre él.
–Tiberius –. dijo Magnus una vez llego junto a ellos. A Ty le pareció que era una forma de saludo. Jem y Jace asintieron, pero no mencionaron nada más. Ty pensó que seguramente había interrumpido una conversación importante por lo que sería lo más breve posible.
–Disculpen, alguno de ustedes sabe ¿dónde está Kit? –. Ty miro de reojo sus expresiones, intentando deliberadamente hacer contacto visual. Jem pareció observarlo con una mirada de asombro y comprensión, como si hubiera encontrado algo en sus palabras, mientras Magnus y Jace se observaron de reojo como compartiendo una idea en común.
–Estaba hace poco aquí con nosotros, pero no se donde habrá ido –. dijo Jace
–Quizás entro al instituto con Tessa y Mina –. agrego Jem, no del todo seguro.
–No, he estado en la entrada antes de que ellas entraran, pero Kit no estaba ahí –. confirmo Ty, esta vez desviando su mirada en dirección a Magnus, centrándose en sus cejas.
–Mm quizás… – Magnus se cayó de improvisto, asombrado mientras observaba detrás de Ty. Todos siguieron su mirada.
Livvy había aparecido tras de Ty e hizo una seña en dirección a la parte trasera del instituto, antes de desvanecerse rápidamente.
–¿Qué ocurre? – pregunto Jace, quien desviaba su mirada entre Magnus y el lugar donde este miraba. A Ty le pareció muy extraño que Jace no haya podido ver a Livvy siendo un Herondale, y aparentemente a Magnus también, ya que lo miro extrañado y luego dirigió a Ty –Atrás del instituto. Podrías revisar allá. Creo haberlo visto ir por allá –. Ty asintió, agradeciéndoles antes de salir corriendo en dicha dirección.
Tan pronto giro, vio a Livvy quien hizo una seña hacia la parte donde habían adornado con flores y enredaderas, dando la impresión de un pequeño jardín artificial entre las mesas y la decoración. El lugar era realmente bonito.
Camino adentrándose en el lugar; parecía abarcar toda la parte trasera y girar alrededor del instituto. Se detuvo cuando vio a la distancia a Kit observando una flor en particular, parecían rosas.
Kit no parecía del todo interesado en esta, más bien sus ojos parecían vagar por el lugar mientras la expresión en su rostro parecía seria. Ty pensó en cómo le gustaría poder saber que ideas estaban cruzando su mente. Quizás podrían hablar, se disculparía y podría preguntarle todas las dudas que quedaron y todas las que habían cruzado su mente desde que lo vio entrar al Instituto. Algo dentro de él parecía estar hipnotizado por Kit. Desde que se conocieron y durante el tiempo que compartieron en el Instituto de LA, Ty sintió como algo lo guiaba a él, como las polillas a la luz, lo tiraba hacia él con una necesidad tan abrumadora que se había visto en la imposibilidad de contenerse; observarlo, quedarse fuera de la habitación de Kit en vigía, hacer contacto visual durante mas tiempo del que había mirado jamás nunca a ninguna otra persona, la sensación de calidez mientras estaba a su lado como si por primera vez hubiera conectado con alguien y la sensación de esperanza que lo embargaba en ese momento al pensar en que quizás podría arreglar lo que paso entre ellos si daba un paso y conversaba con él. Entonces el peso y el dolor que sentía en el pecho desaparecerían y daría lugar a esa calidez y la emoción que le produciría estar cerca de él nuevamente. Podría documentar cada pequeño cambio que se había producido en el desde la última vez y cada pequeño cambio que se produjera después de ese día.
Estuvo a punto de dar ese paso. Entonces la chica de cabellos negros con la que lo había visto llegar al instituto apareció desde un costado y tomo su mano llamando su atención. Ty se detuvo en seco. Algo en la atmosfera que los rodeaba le recordó aquella vez en la playa, con Livvy y Kit y el momento exacto en que los vio besarse. El sólo recordarlo le causo ansiedad y comenzó a mover suavemente sus manos a los costados. Odiaba la idea de Kit y alguien más, lo supo enseguida en ese momento, que fuera Livvy no hizo que odiara menos la situación, pero su hermana era increíble. Era normal que a Kit le gustara Livvy de esa manera y a pesar de que eso le dolió, pensó que estaba bien si podía estar cerca de él. Entonces Livvy murió y Kit se había ido, y aquí estaba Ty, volviendo a dudar y a sentirse inquieto.
Su ansiedad estaba aumentando, observo sus manos y sintió todo su cuerpo temblar, pero si se detenía ahora definitivamente se arrepentiría después. Tendría que disculparse por interrumpir y luego intentar hablar con Kit. Cerro los ojos fuertemente durante un momento mientras intentaba calmarse presionando fuertemente sus uñas en la palma de sus manos y entonces avanzo en dirección a ellos.
A mitad de camino, noto como la chica se puso de puntillas y besaba a Kit. Una punzada de dolor se instaló en su pecho y tuvo la necesidad de colocar su mano como si cubriera una herida.
–Kit – a Ty se le escapo su nombre de sus labios. Por unos segundos pensó que este no le había escuchado, hasta que vio su cuerpo tensarse y alejar a la chica con la que hasta entonces se estaba besando.
Kit se giro en su dirección. Sus ojos lo observaban directamente con una expresión que a Ty le pareció de dolor. La chica atrás de él parecía desconcertada con su intromisión, pero eso no impidió que Ty diera un paso más en su dirección.
–Kit, necesito hablar con…
Kit se giró y comenzó a alejarse. Se estaba adentrando a la parte donde terminaban las mesas y se acentuaban las decoraciones florales.
Ty sintió la humedad en su rostro. había comenzado a llorar. Ty realmente odiaba hacerlo, porque siempre iba aparejado de la sensación de descontrol, las emociones invadiéndolo y el dolor. También había visto dolor en Kit y Ty necesitaba hablar con Kit, saber si era él era la causa de ello, si podía arreglarlo, pero Kit claramente no quería dirigirle ninguna palabra.
–Por favor –. Ty sintió su voz quebrarse. Entonces Kit se detuvo.
Ty pensó que estaba bien si Kit no quería girarse y hablarle, con tal que le dejara disculparse. Quizás si Kit veía que el realmente se arrepentía de lo que había hecho lo pensaría y querría ser su amigo de nuevo.
Pero no pudo ordenar las palabras en su mente y antes de poder decir algo más, la chica de cabellos negros camino hasta Kit; quien se sobresaltó con su cercanía, tomo su mano y lo jalo hasta donde se podía apreciar un pequeño destello entre las flores que decoraban el lugar. Ty noto con horror que se trataba de un portal y se echó a correr, pero no alcanzo a acercarse mucho antes de parar en seco. Pudo ver claramente como ambos se perdían hasta desaparecer por la luz del portal.
Ty sintió que sus rodillas cedían y luego el suelo estaba ante él. Sintió las lágrimas correr y dolor en su garganta. Al parecer había dado un grito. Estaba perdiendo el control de si mismo otra vez, sabía que necesitaba calmarse, pero el dolor en su pecho se había extendido a todo su cuerpo. Se alzo con dificultad y vio en dirección al portal, pero Kit ya se había ido. No estaba en ninguna parte.
–Ty, estoy aquí – Livvy estaba flotando cerca de él. Ty contemplo su expresión de preocupación y por primera vez, saber que ella estaba ahí para él no había aliviado su dolor. Por el contrario, se había incorporado la culpa. A pesar de todo lo que él había hecho, ella aún se preocupaba por él. No merecía su preocupación.
A lo lejos y con mucha dificultad comenzó a distinguir murmullos. Muchos pasos apresurados se acercaban. Sintió su cuerpo sobresaltarse cuando noto a Julián y Mark agachados junto a él. Mark lo había intentado acercar suavemente a su costado, pero su cuerpo reacciono como si de un golpe se tratara. Ty vio la expresión de tristeza de Mark y escucho a Jules decirle como seguramente Ty necesitaba un poco de espacio.
–Ty, ¿paso algo? Estoy aquí – dijo Jules en un tono muy suave, que seguramente solo Mark y Ty podrían haberlo escuchado.
Julián saco de su bolsillo uno de los juguetes que este había hecho para tranquilizarlo y lo acerco a sus manos intentando evitar el contacto físico. Ty lo tomo con fuerza y empezó a girarlo en sus manos. Poco a poco parecía que concentrarse en el funcionamiento del juguete y en la repetición constante y uniforme del mismo lo ayudaba a centrarse.
Las lágrimas seguían surcando el rostro de Ty, pero este comenzó a sentirse más consciente de su entorno; Jules y Mark estaban a su lado con expresiones preocupadas pero que Ty por fin los observara pareció tranquilizar un poco a Jules, quien acerco su mano a su hombro con suavidad.
Mas alejados pero lo suficientemente cerca para poder observar con claridad sus rostros, estaban Magnus y Jem, parecían estar conversando un tema serio y este último tenía una expresión de tristeza cuando giro y vio en dirección a los Blackthorn. Justo en la zona donde comenzaba la curva para llegar a la entrada del jardín, vislumbro a Jace junto a Clary, Helen y Aline asomarse a la parte trasera del jardín.
–Estoy bien. Lo siento, hay que volver con Dru –. Dijo Ty y se puso de pie lentamente. Se tambaleo un poco como si sus piernas estuvieran entumecidas.
–Pero estas llorando Ty-ty – dijo Mark, quien había hecho un movimiento como en un intento de tocar su rostro, pero se detuvo.
Ty toco su rostro con su mano derecha y con frustración noto que lo que Mark había mencionado era verdad.
–Lo siento, primero iré a mi habitación. Cuando me detenga iré a donde estén reunidos.
–Voy contigo –. Dijo Jules
–No, no puedes. Dru te necesita con ella –. Dijo Ty, mientras se concentraba en el juguete
–Ty tiene razón, Jules. Yo iré con él –. Dijo Mark
–No. También debes estar ahí Mark –, dijo Ty girándose en dirección a Mark– se preocupará mucho más si faltan dos de nosotros, en cambio si solo falto yo ella pensara que me alejé por el ruido o que me distraje con algo. Si ustedes vienen conmigo le confirmaran que algo paso.
–¿Y qué fue lo que paso Ty-ty? Sabes que puedes confiar en cualquiera de nosotros –. Dijo Jules mientras observaba a su hermano menor.
–No paso nada –. Ty sabia que les estaba mintiendo. Se sintió mal hacerlo, pero odiaba la posibilidad, por muy pequeña y remota que fuera, en que su familia se enojara con Kit. En que intentando protegerlo hirieran a Kit de alguna manera. No es como si fueran a agredirlo físicamente, pero Ty había aprendido que las palabras muchas veces dolían mucho más que miles de golpes. El silencio, la indiferencia y la soledad a la que llevaban eran mucho peor. Ty ya había herido a Kit de alguna manera, saber que por su culpa podrían herirlo otra vez le hizo estremecer del temor.
–Pero Ty.. – dijo Mark, pero él no se quedo a escuchar. Comenzó a caminar en dirección a su habitación. Sintió los pasos de sus hermanos seguirlo de cerca, paso junto a Jem y Magnus sin mencionar ni una palabra y cuando llego hasta Helen, ella estuvo a punto de abrazarlo, pero se detuvo justo después de ver tras de Ty, seguramente Jules le dijo que no lo hiciera. Ty acerco a Helen manteniendo el espacio que le hacía sentir cómodo.
–Estoy bien Helen. iré a mi habitación primero y luego me uniré a ustedes, por favor quédate cerca de Dru.
Helen asintió. Estaba visiblemente preocupada, pero asintió y comenzó a caminar a su lado, respetando la distancia que Ty había establecido. Cuando llego a la entrada del instituto, se alejó rápidamente hasta su habitación.
La ceremonia y la fiesta se había llevado a cabo sin problemas. Aparentemente Dru no se había dado cuenta de nada y todos habían ido dormir lo suficientemente tarde como para que el instituto de LA pareciera desierto a las 7:30 AM del día siguiente, a pesar de estar lleno de invitados.
Ty ya había hablado con sus hermanos y estos sabían que esta visita era esporádica, ya que en si las actividades en el Escolamantico jamás se habían detenido. Faltaba mucho aun para las vacaciones así que debía irse a primera hora del día siguiente. Jules se había despertado temprano a pesar de haber ido a dormir muy tarde. Le había dicho a Ty que le haría panqueques para el desayuno antes de que volviera al Escolamantico y lo había hecho. Ahora Ty estaba en su habitación terminando de empacar algunas de sus pertenencias que quería llevar consigo; principalmente libros y juguetes que Jules había hecho mientras él no estaba.
El chico estaba concentrado en su tarea cuando de pronto escucho que golpeaban la puerta. A Ty le pareció extraño pero se acercó para abrir la puerta. Era Magnus.
–Tiberius, ¿puedo hablar un momento contigo? – Ty lo miro confuso. Jamás espero encontrar al brujo llamando su puerta, pero no tenia motivos para negarse así que se hizo a un lado para que Magnus pudiera pasar.
–¿De qué me quieres hablar? – dijo Ty con autentica curiosidad
–Se que esto puede ser contradictorio, teniendo en cuenta que ya habíamos estado en una situación parecida. Aunque aquella vez fuiste tu quien acudió a mí por respuestas – dijo Magnus mientras observaba con cautela la expresión del rostro de Ty. El chico se tensó, intuyendo en qué dirección iría la conversación.
–Se que algo paso entre tú y Kit ayer, y no voy a hacer preguntas porque se que no me corresponde. Me di cuenta de que no has mencionado nada ni siquiera a tus hermanos y eso me deja tranquilo. Yo puedo hacerme una idea de lo que paso, pero ese no es el punto. La ultima vez fui un poco duro contigo y creo que es por eso por lo que estoy aquí, para hacer una oferta –. Magnus se detuvo, esperando que Ty sopesara sus palabras. El chico, aunque no lo observaba parecía estar muy atento a sus palabras
–Ya terminé el portal que te llevara al Escolamantico. Tus hermanos están abajo, en la sala, esperando para despedirse de ti. Pero me tome el atrevimiento de decirle a Julián que yo vendría a buscarte porque puedo hacer otro portal aquí, en tu habitación.
Ty estaba desconcertado, pero antes de que pudiera formular cualquier palabra, Magnus continuo.
–Puedo hacer otro portal que conecte directamente con la residencia de los Carstairs en Devon. Tessa y Jem saben que lo hare y estarán esperando al otro lado si quieres despedirte de Kit también antes de partir.
Ty observo a Magnus intentando centrar su visión en sus cejas. Luego se encontraba mirando a muralla a la altura del hombro del brujo, esperando que eso lo distrajera. Ty se sintió consternado. Desde que recibió la invitación de Dru para su ceremonia, Ty se había pasado la mayor parte del tiempo meditando la posibilidad de hablar con Kit, había pensado las posibilidades, pero jamás se había detenido a pensar con la debida atención en los sentimientos de Kit.
Kit se había ido de LA sin despedirse de Ty porque Kit no había querido hablar con Ty. Él había escrito a Kit desde Escolamance y Kit no le había contestado porque no quería hablar con Ty. Y ahora, Ty había intentado hablar con Kit y él se había ido porque no quería hablar con Ty.
–No. No es necesario – Magnus pareció sorprendido, aparentemente él no esperaba esa respuesta de Ty.
–¿Estás seguro de tu decisión? – pregunto Magnus
–Si, ya lo he intentado varias veces. Pero tenías razón, Kit no quiere hablar conmigo –. Magnus hizo un gesto, como si hubiera recibido un golpe o si algo lo hubiera sobresaltado. Ty no lo entendió, pero continuo –Quería disculparme y hacer algunas preguntas; aunque hay algunas dudas que se aclararon. No quiero obligarlo a verme si no quiere. Es mejor que estemos alejados.
Ty tomo sus maletas, le dio las gracias a Magnus antes de seguir el camino hasta el salón. Sentía el dolor extenderse desde su pecho al pensar en Kit, pero esperaba que el Escolamantico le ayudara a sacar a Kit de su mente, y con suerte a olvidar algunos sentimientos que no tenían lugar.
