¡Buenas! se que mas de uno me va a querer fusilar, así que explicare esto rápido y me voy, okey.
Bueno, normalmente tengo una metodología de escribir todo un capitulo en un día, pero, en esta historia tome un rumbo diferente, escribí en días distintos para no fundirme y cansarme de la escritura, espero que les guste el resultado, y por cierto, en la cara no por favor, después pueden pegarme donde quieran :D.
Parte 1
Pongo esto por aquí, esto por el otro lado, y... ¡Listo!
"Otro día, ¡otro trabajo terminado!" dije alegre mientras miraba al pequeño helicóptero, normalmente tomo estos pequeños trabajos para entretenerme, esta vez fue bastante divertido, pero demasiado rápido también.
No es muy difícil reparar estos juguetes, pero se siente bien hacerlo, creo que es divertido, o al menos un método de distracción.
Normalmente esto me ayuda a alejar la mente, la escuela es un suplicio, o al menos lo es menos que antes, al final fue buena idea todo lo del cambio de imagen.
Aunque sigo pensando que quizás pude haber elegido otro color, el rosa en el pelo y los ojos no me va mal, pero es un tanto, demasiado llamativo...
Igual de que me quejo, si ya de por si mis dientes de sierra destacan mucho, aunque ahí ya es culpa de la genética, y qué demonios, busque el estilo punk por algo.
Bueno, que más dará, tan solo pasaron unos segundos y ya me estoy aburriendo, veo hacia mí cama desecha, al lado de ella está la mesa de luz, la cual tiene sobre ella mí despertador.
Miro por unos segundos al maldito que me hace madrugar, pero, ya eh desarmado y vuelto a armar tantas veces mí despertador que ya no es divertido.
Miro los juguetes que están encima de mí escritorio, son un camión a control remoto, un pequeño helicóptero y una pequeña muñeca, no se porque agarre está última, pero bueno, al menos logré repararla.
Aunque apenas tengo idea de cómo lo hice, no tengo mucha idea de costura, pero si la ves bien, es un poco bonita, ojos de botón negros, pelo celeste, un pequeño vestido blanco con detalles azules y unos zapatitos grises.
La tarea de la escuela está hecha, y tengo bastante tiempo libre, son recién las cinco de la tarde, que podría hacer...
Trato de pensar en algo mientras me inclino en la silla, mientras dirijo mí mirada hacia el techo.
Mamá esta trabajando, y como el viejo no necesita ayuda en la tienda. Podría ir al basurero a ver si encuentro algo, pero tardó como una hora en llegar, se haría tarde.
No me queda nada para despiezar, además en la tienda tampoco hay nada para arreglar...
Luego de pensar un poco miro hacia mí escritorio, y una idea pasa por mí cabeza.
Espera, no había un orfanato cerca de casa, quizás podría donar estos juguetes, sería buena idea, al menos podría despejarme un poco y sacarle una sonrisa a alguien.
¡Si, eso voy a hacer!
¡Buena idea Kazuichi!
Busco una bolsa en mí habitación, está bastante ordenada para ser mía, pero aún así, tardó en encontrar una, suelo tener una la cual uso para llevar y traer cosas pequeñas que reparar, cuando encuentro una, meto el camión y el helicóptero en esta.
Pero parece que la muñeca no entra, la llevaré en la mano, ¡Paso de usar otra, solo para esta pequeña!
Rápidamente, voy saliendo de mí habitación, paso por la cocina, y me dirijo hacía la salida, la cual es nuestra tienda de bicicletas.
Me voy a despedir del viejo.
"¡Nos vemos papá!" le digo alegre mientras paso rápido por al lado de el, de seguro está sentado con los pies sobre el mostrador, mientras lee una revista como siempre.
Cuando llego a la puerta y estoy a punto de abrirla escucho que el viejo me grita con uno tono burlón.
"¡Ey, Kazuichi! ¡Pareces apurado, pero de seguro no es para que salgas con esas pintas!" ¿como?
Me giro confundido hacía el, tiene una gorra blanca puesta la cual deja salir su pelo castaño oscuro, sus ojos marrones y barba de motero restan con esa sonrisa burlona, puedo ver cómo su tatuaje de un pequeño camaleón en el brazo, su camisa gris arremangada, pantalones de cuero marrones y botas negras, algo monótono, siempre se viste de manera similar, solo cambiando el color de su camisa y gorra de vez en cuando.
Lo miro confundido, lo cual solo parece acrecentar su sonrisa.
Luego de un par de segundos, miro hacia abajo...
Tengo mí piyama puesto.
Siento como mí cara empieza a calentarse, para luego escuchar la risa de papa a todo volumen.
Solo alcanzo a caminar lentamente de vuelta a mí habitación, mientras le decía a regañadientes.
"gracias viejo..." lo cual solo hizo que la carcajada fuese más fuerte.
Luego de ponerme una gorra azul, una remera azul y negra, junto a unos pantalones y zapatos grises, decidí partir junto a los juguetes, ahora sí, despidiéndome de papa, el cual me miraba con una sonrisa, lo cual solo logro que volviera un tenue rubor por la vergüenza del hecho anterior, salí rápidamente del negocio, para dirigirme al orfanato, no debería ser muy largo, después de todo, solo se encuentra a quince minutos caminado.
Parte 2
Por algo me dice papá que solo sirvo para la me dijo mecánica...
Cómo pude tardar media hora en ese camino, ah sí, que me perdí, dado a que no recordaba exactamente dónde estaba el orfanato.
Estuve diez minutos dando vueltas, hasta que me digne a preguntarle a alguien, al menos es señora era amable..
¡Bueno! No hay que desanimarse, ya llegué, voy a sacarle un par de sonrisas a estos pequeños.
¡Espero que les gusten los regalos!
El edificio era bastante grande, un tono verde oscuro en sus paredes, las ventanas estaban llenas de dibujos de los niños, y en una pared cercana había un pequeño mural lleno de animalitos, la verdad era lindo de ver.
El lugar parecía tener un patio bastante grande, el cual estaba rodeado por unas rejas de madera blancas.
Me voy acercando a la puerta con una sonrisa en mí rostro, no voy a negar que estaba entusiasmado
Antes de entrar, pongo la muñeca en uno de los bolsillos del pantalón, sobresalen la cabeza y las manos de está.
Hecho esto abro la puerta.
El lugar es bastante acogedor, paredes de color salmón, un par de sillones color rojo claro para esperar y un pequeño escritorio, el cual en este hay una persona sentada.
Está parece ser una mujer, que parece estar cerca de los treinta años, pelo castaño el cual está recogido en una cola de caballo, tiene un par de aretes pequeños color blanco. Llevaba una remera manga larga color violeta, unos pantalones shin azul, y unas zapatillas blancas con detalles azules oscuro.
Está después de unos segundos de mirar, con exasperación, los papeles que tenía sobre la mesa, está volteó su mirada hacia mí, lo cual yo contesté con una pequeña sonrisa.
Nos quedamos de esta forma durante unos segundos, su cara empezó a cambiar de expresión, sus ojos estaban bien abiertos, podía notar que empezaba a sudar.
Poco a poco, ella empezó a levantarse de su silla hacia atrás, pude notar que sus manos, ¿temblaban?
"Mire, la jefa me avisó de que esté no era un barrio bueno, y que suelen a ver varias complicaciones" su voz se notaba con pánico, ¿que está pasando? "me dijo que si algo pasaba, que fuera a buscar un sobre con dinero, por favor, luego de que se lo de, váyase-se de este lu-lugar" expreso, estaba empezando a tartamudear. Está me estaba asustando.
Un momento, está teniendo esas reacciones, por mí aspecto ¿verdad?
Mí rostro se calentó, dos veces en menos de una hora, esto es un récord mío verdad...
"¡No busco nada de eso! ¡Solo traía unos regalos para los niños!" dije rápidamente, aunque creo que grite un poco, demonios, me puse nervioso. Levanté la bolsa para mostrar que lo que digo es cierto.
La mujer se quedó mirándome, por un minuto, luego dos, me empecé a inquietar, ¡esto es muy incómodo!
Luego de unos segundos, su rostro se puso rojo, para luego estampar la cabeza contra su escritorio al hacer una reverencia.
"¡Lo siento por el malentendido!" grito, se notaba muy arrepentida.
"¡No pasa nada! No es la primera vez que me confunden con alguien peligroso" dije tratando de animarla, y aunque no dije una mentira, decirla duele un poco.
Ella me miró con los ojos abiertos, para luego tranquilizarse, y mirarme con una sonrisa.
"Gracias" decía ahora calmada, se acercó un poco a mí, yo la mire con curiosidad "es mí tercer día aquí, aún no me acostumbro" bueno, eso explica en parte la reacción anterior, pero bueno no importa, ella extendió los brazos, yo la mire confundido.
Oh "en realidad me gustaría dárselos yo, si no molesto claro..." dije un poco nervioso, por todo el tiempo que estuve caminando, creo que me merezco esa recompensa.
Si solo quiero ver a los pequeños felices...
Ella se sorprendió un poco, pero luego simplemente me sonrió y asintió.
Me hizo una seña para que la siga, lo cual hice
Había un silencio bastante cómodo, ninguno de los parecía que tuviéramos ganas de decir nada, yo estaba viendo con una sonrisa.
Luego de una par de minutos llegamos a unas puertas blancas, ella las abrió, y pude ver todo el desorden que había ahí dentro, había algunos juguetes y libros por el piso, niños dando vueltas por todos lados, estos se pararon para mirar hacia la puerta, pude ver cómo le sonreían a la mujer, está les devolvió el gesto.
"¡Chicos, hoy tenemos un invitado!" anuncio alegremente, para luego invitarme a pasar, los niños se les notaba muy alegres, lo cual me hizo entrar con una sonrisa, los saludé compartiendo su alegría.
"¡Buenas a todos!" exprese con los ojos cerrados y mí habitual sonrisa.
Pero el silencio fue ensordecedor, luego unos pasos rápidos, los cuales parecían alejarse de mí, lentamente abro los ojos.
No había ni un alma...
Me pateo mentalmente. Era obvio que se iban a asustar, y yo como un idiota mostrando mis dientes, bien hecho Kazuichi, ¡bien hecho!
Bajaba mí gorra para cubrir mis ojos, esto era demasiado, acaso es una broma...
La mujer parece haberse quedado paralizada, creo que no sabía que decir acerca de lo sucedido.
Mientras yo seguía poco a poco lamentándome más, escuché un pequeño ruido, una ruedas, poco a poco se acercaban.
Levanto un poco la mirada, era un niña, está estaba en silla de ruedas, tenía un pequeño vestido negro, con detalles blancos, tenía un corbatín rojo y unos zapatitos verde oscuro.
Levanté un poco más la mirada, y pude ver su cara, tenía ojos verdes y un pelo del mismo color, a ella se le notaba nerviosa, temblaba levemente, en parte parecía que no quería estar ahí, pero al final vino.
Cómo si fuera arte de magia, la encargada reaccionó.
"¡Oh! ¡Ellas es Monaca! Una de las niñas" dijo con un tono amable y en parte emocionada.
Bueno, no sé el porque de la emoción de ella pero al menos, esto parece algo bueno.
Cambio de vista.
Parte 3
¡No quiero...! ¡No quiero acercarme!
Solo será como siempre, va a ser peor. ¡Tengo miedo! Los chicos me dijeron que le podría interesar, pero, da miedo...
Esos dientes, asustan, la señorita Mikoto dijo que era un invitado, pero parece alguien malo...
¡No! Tengo que ser fuerte, por mucho miedo que de, tengo que hacer esto.
Estoy temblando, agarro con fuerza mí silla, lo intento mirar a los ojos, no quiero mirar esos filosos...
¡Las lágrimas quieren salir! ¡Aguanta! ¡Por favor, no salgan!
El chico me ve de manera extraña, deja la bolsa que llevaba, se agacha a mí altura.
¡No, no te acerques, por favor! Tiemblo con más fuerza, siento más ganas de llorar, ellos me dijeron que está podía ser mí oportunidad, pero era solo por esto, ellos quisieron verme llorar...
Quiero a mamá Shizuka, ella me protegería, porque la señorita Mikoto no lo aleja, el está extendiendo su mano.
Cierro los ojos con fuerza, quiero que pase rápido.
Por favor...
Déjame.
Las palabras no salen, quiero decirle que se aleje.
¡Tengo miedo!
Siento una mano en mí cabeza, levemente la está moviendo.
"Eh" suelto sorprendida, lentamente abro los ojos, puedo ver unos ojos rosa, son lindos.
"Lo siento si te asusté, Monaca, ¡me llamo Kazuichi Souda! ¡tranquila soy amigable!" dijo con una pequeña sonrisa, el apenas mostró sus dientes mientras hablaba. Simplemente me miró con es expresión amable, mientras me acariciaba la cabeza.
El, ¿no me evita? ¿El no me ignora? ¿El no me quiere lastimar?
Sigo temblando a pesar de todo, aún tengo miedo, pero no tanto como antes. Simplemente, el me mira, con una sonrisa, el lentamente va alejando su mano de mí cabeza... luego cambia su vista a su bolsillo,
¿Por qué su mano se sentía tan cálida?
Rápidamente saca algo de su bolsillo...
¿Eso... es...?
"Mira, como tal había traído regalos para el orfanato en general, pero como fuiste valiente en ser la primera en acercarse, creo que te mereces un regalo especial" - dijo ¿alegre? No sé bien, pero fijo mí mirada en la muñeca, era muy linda, su pelo azul, su vestido blanco, era...
"¡Muy linda!" susurré emocionada, aunque, el simplemente agrando su sonrisa, es me asustó un poco.
"¡Je! ¡Me alegro que te guste! Después de todo ahora es tuya..." dijo mientras lentamente, me daba la muñeca, yo dudaba en agarrarla, pero aún temblando la agarre, el volvió a posar su mano en mí cabeza, y me volvió a acariciar.
Su mano, es cómoda...
"¡Es una buena niña!" dijo alegre, yo abrazaba la muñeca mientras lo miraba.
"¡Claro que lo es!" dijo también feliz la señorita Mikoto.
"Bueno, al final no creo que los demás quieran verme, así que cuento contigo para que les des los otros dos juguetes" dijo soltando al final una ¿Risa? ¿Por qué se reiría luego de decir eso? ¿Es raro?
"¡Si, no hay problema! ¡Yo me encargo!" dijo la señorita Mikoto mientras le ponía una mano en el hombro del chico.
"Bueno, creo que es tiempo de irse, quizás cuando tenga otro juguete vuelvo a pasar" dijo algo cansado, el estaba sacando su mano de mí cabeza.
Yo la miraba, no quiero.
Es la única persona fuera del orfanato que me ha tratado así, no quiero, no quiero que se vaya, a penas, a penas pude estar con el...
El miedo anterior se había ido, el me trató bien, la única persona de afuera que lo hizo, quiero que se quede...
Me estire lo más que pude para agarrar su mano.
Y la logré atrapar, el me miró, confundido, yo solo susurré.
"por favor, quédate un ratito mas"
El se sorprendió, sus ojos rosa estaban abiertos, pero esto paso rápido, una sonrisa pequeña apareció.
"Bueno, no me mataría estar aquí un rato más, no, Monaca" dijo mientras me guiñaba, lo cual me hizo sonreír. "claro, sino es mucho problema para la señorita..."
Ella solo se río, "Mikoto Karashima, y no, no es ningún problema" dijo alegre.
Esto me hizo sonreír más, dijo en el mismo tono que la señorita Mikoto, "bueno, entonces, ¿Qué deberíamos hacer Monaca?"
Quiero acercarme, quiero estar un rato más con el, solo un poco más...
Cambio de vista
Parte 4
Bueno, el tiempo pasa volando cuando te entretienes, puede que los de más niños les de miedo acercarse a mí, pero Monaca es una niña muy tierna, durante un hora estuvimos jugando, es bastante alegre, cuando no es asustada claro...
Demonios, esto es cansador, normalmente no trato con muchos niños, simplemente los ignoro.
Y aunque quisiera, ¡ellos huyen de mí!
Es me lo gane por pensar que esta vez sería diferente, aunque en parte lo fue.
Me voy feliz, aunque no planeaba volver pronto ese brote verde me convenció de lo contrario...
"Ya me tengo que ir Monaca, mí padre se enojara si llego tarde a casa" le dije tranquilo, ello solo me miró con tristeza, joder, solo con verla me hace querer quedarme un poco más...
Pero el viejo me dará una paliza si lo hago...
Una paliza y pasar un rato más con Monaca.
O ponerla triste pero librarme de los golpes...
¡Por qué me ponen en esta situación! ¡No sé vale!
Estaba entrando en cortocircuito, la decisión era plausible, estaba muy tentado a aguantar la ira de papá.
Pero mientras yo estaba en un estado de duelo, mí pequeña compañera me agarró la mano.
"¿Podrías...?" ella empezó a susurrar lentamente.
Por favor no pidas que me quedé.
"¿Por favor...?" Continuo de la misma manera, sus ojos estaba un poco llorosos.
Mí corazón no va aguantar.
"¿Venir mañana?" termino mirándome haciendo un puchero.
No. Pidas. Que...
"Eh" dije confundido, ¿era solo eso? Para luego soltar un suspiro de alivio, continúe respondiendo de manera alegre "¡claro que puedo! ¡Mañana a la tarde pasaré de nuevo a visitarte!"
Esto hizo que su cara cambiará completamente, las lágrimas ya no estaban, era una sonrisa de oreja a oreja, ella estiró sus brazos para abrazar al mío...
"¡Gracias, aniki!" expreso muy alegre...
Golpe crítico, los ps de Kazuichi Souda casi llegan a cero, retirarse y curese.
No puedo bajar la mirada, no quiero ver, ya me está por dar un infarto de tanta ternura, la lindura duele, ¡duele mucho!
Poco después de esto, me despedí de Monaca y de la señorita Karashima, la primera estaba aferrándose a su silla, mientras la otra solo me miraba con una sonrisa.
∆∆∆
Joder, en serio no sé si voy a poder aguantar otra dosis de ese calibre...
Igual, es sorprendente lo rápido que se encariño de mí, no le veo mucho sentido.
Bueno, es huérfana, y quizás que no allá hecho referencia a su silla tiene que ver, bueno, es lo mismo.
¡Me alegro que todo saliera bien dentro lo que cabe!
Igualmente, ¿Qué hora es? Entre tanto lío para encontrar el orfanato, y pasar tiempo con Monaca, tuvo que pasar bastante tiempo...
Miro rápidamente mí reloj, espero que pueda llegar tranquilo... A... Casa...
Son las siete de la tarde, el viejo me deja estar afuera hasta las siete y cuarto.
Nuevo mí cabeza de forma robótica, mí vista pasa del reloj, a la calle, y empiezo a correr como un loco hacia mí casa.
"¡No pienso recibir un castigo por esto!" grite mientras forzaba a mis piernas a ir lo más rápido posible, ¡espero que el trabajo de mecánico sirva para algo más que solo reparar!
Diez minutos después, llegue a casa...
Respiraba pesadamente, creo que no he corrido tanto en mi vida.
Descanso por unos segundos hasta que se estabilice mí respiración.
Luego abro la puerta de la tienda, mí viejo está viendo una bicicleta verde, una Fuji Nevada 1,9, parece que la estaba revisando.
"¡Ey papá! ¡Ya llegué!" dije alegre mientras ponía los brazos atrás de mí cabeza, el volteo su mirada, me miraba aburrido.
¡No me hagas esa cara! Si tan poco te importo concéntrate en la bici y solo hazme una seña.
"¿Donde se supone que estabas?" me preguntó en un tono monótono, dios, podrías fingir al menos que te importa..
"Fui al orfanato a llevar unos juguetes que había reparado como regalo" dije tranquilo, por mucho que me molestará como me estaba hablando, simplemente saldría perdiendo si decía algo.
"¿Y por qué tardaste tanto?" pregunto levantando un ceja, volteando todo su cuerpo hacia mí.
"Una niña quería que me vaya, así que me quedé un tiempo jugando con ella" dije con una sonrisa.
El abrió los ojos para luego soltar una carcajada, oi, ¿Qué es tan gracioso?
Lo mire serio, lo cual hizo que el empezará a regular su respiración "es que, ¡La escena es demasiado rara! ¡Normalmente los niños no se acercan a ti!" dijo ahora un poco más calmado, pero aún lidiando con su respiración.
Mí rostro se puso rojo, "¡Demonios! ¡Cualquier cosa que me necesites estaré en mí habitacion!" dije mientras caminaba hacia mí cuarto pero su voz me detuvo.
"Hiciste un buen trabajo Kazuichi" dijo mí papá ahora calmado.
Mis ojos se abrieron de par en par, hace cuánto que el no me felicitaba, hace cuánto que parecía estar orgulloso de algo que he hecho.
Las lágrimas se empezaron a acumular, ¿es este día real...? Espero que lo sea...
Con una pequeña sonrisa en mí rostro, y antes que las lágrimas empezarán a caer, susurré "gracias, papá"
Me dirigí hacia mí habitación, cuando llegue, cerré la puerta, y las lágrimas empezaron a caer, un tras otras. Hace cuánto, que no me sentía tan feliz.
Realmente me gustaría que este día no acabe nunca, igual, mañana tengo que visitar de nuevo a Monaca, sería malo de mí parte no preparar algo. Espero que este día, se pueda repetir.
Cambio de vista
Parte 5.
*Suspiro*
Ya ha pasado un par de meses, desde que el fue por primera vez al orfanato, ah estado llendo casi todos los días, demonios si que le tiene que caer bien esa niña.
Al principio pensé que era solo una buena haccion y ya, pero parece que me equivoque, realmente están formando un vínculo.
El me a contado muchas cosas que han hecho juntos, pintar, el le a leído historias, han jugado, le ha regalado juguetes, inclusive han ido al parque juntos, parece que la encargada del lugar le gusta mucho Kazuichi, sino no me explico cómo puede permitir eso.
Pero, cada segundo que más lo pienso, es algo, que el quiere tener, el Kazuichi cree que lo oculta bien pero, se lo que sufres hijo, y me jode de sobremanera no poder hacer nada, y más aún, que yo fui parte del problema, yo te lastime, y ahora trato de arreglarlo.
Je, soy un inútil, a pesar de todo , nunca podré decirte esto a la cara. Es horrible, pero creo que se que puedo hacer para enmendarlo.
La tienda va bien creo que está en su punto más álgido, a salir le dieron un buen ascenso hace poco, y ahí...
Fue cuando saque el tema, no creo que nunca me arrepienta de lo que voy a hacer, pero primero quería hablarlo con ella.
Era de noche, los dos estábamos en la cocina, yo sentado en la mesa con un café en la mano, iba a tener que trabajar un rato más para terminar de arreglar una de las bicis, no se que le hicieron, pero parecía que le había pasado un camión por encima.
De cualquier forma, Saki, estaba sentada en el otro extremo de la mesa mirando calmada por la ventana, su pelo negro, sus ojos azules simplemente hacían que se viera hermosa, pero ahora no es tiempo para eso.
Ella se estaba ajustando su piyama, el cual era blanco completamente, eran dos piezas una remera manga corta y un pantalón largo.
Bueno Kaz, me debes una, espero que este de acuerdo directamente, no quiero negociar con ella, no quiero terminar como la última vez.
Temblé un poco por esto último. Pero luego dirigí mí mirada hacia ella, mejor no alargó más esto.
"Ejem" me aclare la garganta, ella se giró para mirarme, inexpresiva, como siempre lo ha sido, hice como si aguantará el cuello de mí piyama, para luego recordar que estaba usando una musculosa...
Ella levantó una ceja, yo empecé a sudar, demonios, esto va a ser difícil.
"Emm, eh estado pensando, tengo que pedirte un favor..." con cada palabra me iba achicando más, a mitad de la frase ya había desviado la mirada, ¡pensé que había dejado está fase en mi adolescencia! ¡¿Por que vuelve ahora?!
Podía sentir su mirada sobre mí, podía sentir como miraba directamente a mí alma. ¡Da miedo!
"Recuerdas bien porque seguimos juntos, ¿verdad?" sus palabras eran tan afiladas como dagas, me mantuve en la misma posición, solo dando un leve asentimiento, luego de eso, ella continuo "Entonces, sabes que no tienes derecho a pedirme nada más, hasta que arregles tu relación con Kazuichi, ¿cierto?" como a asentir.
Ella suspiro.
Levanté levemente la cabeza, solo para mirarla.
"Entonces... ¿Por que me pides algo? ¿No fue suficiente dándote una segunda oportunidad?" yo solo podía aguantarme, esto me lo merecía, sabía que me lo merecía.
Pero cuando ella dejo que hablara. Decidí que era mí turno de ponerme de una vez, en el papel de padre. Aunque sea tarde, lo voy a hacer.
Decidí decirme frente a ella, la mire a los ojos, pude ver qué su expresión no cambiaba, la misma cara que he visto durante los últimos tres años. La expresión que me gane a pulso, ahí estaba.
"Se que no tengo derecho a estar en esta mesa, no tengo derecho a qué el me diga papa, lo se." empecé lo más serio que pude. "Después de lo que le hice pasar. Incluso el recuerda cosa que he dicho hace tiempo y las toma como ciertas."
"¡Joder! ¡Incluso lo lastime lo suficiente para que no supiera defenderse bien!"
Ella asintió ante esto, un seño fruncido empezaba a mostrarse en su rostro. Yo agarraba mí tatuaje con la mano izquierda, el que decidí hacerme después de ese día.
"Se que las palizas que le di, las heridas ya sanaron, pero el daño a su mente, todavía no."
Ella empezó a profundizar su seño, empezaba a apretar sus dientes. Se cuanto le enojaba esto, pero tenía que decirlo.
"Yo tuve que ser mejor padre, no lo hice. "
Ella mostraba sus dientes al completo, esos dientes que mí hijo heredó, esa mirada agresiva que siempre sembraba el pánico en mí yo más joven.
Esa mirada, que me dio aquel día...
"Y aún así, tu me diste una segunda oportunidad..."
Sus ojos se abrieron de par en par.
"Se todo lo que hice, conozco todos mis errores, no pienso excusarme luego de lo que hice" Por primera vez en años, pude sentir determinación, por primera vez en años, puedo ver una luz la cual se que tengo que seguir.
Por primera vez desde que nació Kazuichi
Se que debo hacer como padre.
Una mirada determinada apareció en mí rostro, Saki, parece que se sorprendió.
"Pero, no puedo perderlos, no voy a perderlos. Y se que es egoísta en parte, siempre lo he sido" mis ojos se sentían húmedos, pero me obligue a seguir; no podía parar ahora.
"Esto favor no es para mí, es para Kazuichi, ¡para mí hijo!, ¿recuerdas esa niña? A la cual ha ido a visitar todos los días desde hace un par de meses" dije tratando de que las lágrimas se queden dónde están, mientras la sigo mirando.
Ella asiente, me contesta con duda, "hablas de esa niña del orfanato ¿verdad?, para luego abrir los ojos, y decirme exaltada "¡¿Acaso no me estarás pidiendo que?!"
Yo empiezo a bajar lentamente mí cabeza, mientras hablo con toda la determinación que tengo.
"¡Se que puede parecer una idea estúpida! Pero... ¡Es la única amiga que ha hecho Kazuichi! Tengo miedo de que alguien la adopte algún día..." mí cabeza ya casi estaba tocando la mesa, ya no podía ver si expresión, no importaba, esto ya no es por mí, es por el bien de mí hijo. "Por eso, es el único favor que pienso pedirte ¡No importa si la tengo que criar yo solo! ¡Sino se algo, lo aprenderé! ¡Si necesito estar toda mí vida para pagarte este Favor lo haré! ¡Trabajaré, me esforzaré para ser ese padre que siempre tuvieron que tener!"
Poniendo ya mí cabeza sobre la mesa, las lágrimas ya habían salido a mitad del discurso, solo me quedaba rogar. Esta era mí faceta más oculta. La parte de mí que nunca le había mostrado a nadie, solo a ella.
"Por eso... Por favor... ¡Adoptemos a esa pequeña!" todo mí cuerpo temblaba, mis ojos no paraban de llorar, era la primera vez en años, que me sentía tan débil.
El silencio duro unos segundos...
Luego minutos...
Un leve sonido sonó en la habitación, levanté lentamente la mirada, ahí estaba ella.
Las lágrimas caían por su piel de porcelana, esa mujer, esa chica expresiva de la que me enamoré, ahí estaba, después de tanto...
Ella sollozaba como una niña pérdida, apenas pude distinguir unas palabras mientras se levantaba.
"Pensé... que habías perdido esa parte de ti hace tiempo, ¡me alegro de estar equivocada!" ella lentamente, fue acercándose a mí, cuando estuvo al lado mío, yo me volteé hacia ella, Saki se agachó a mí altura, para luego darme un pequeño abrazo, diciendo entre las lágrimas que caían "Va a ser difícil acostumbrarse a una nueva integrante, pero, si crees poder estar conmigo durante ese tiempo, puedo concederlo"
Yo le devolví el abrazo, lo hice con un poco de fuerza, pero no la suficiente como para lastimarla, simplemente la apreté en mis brazos...
Estuvimos unos cinco minutos en esta posición, las lágrimas ya habían parado, ella se separó lentamente.
Ahora con una sonrisa, un que pensé que nunca vería más en su rostro, me preguntó.
"¿Cuando vamos a ir a verla?"
"Tranquila, ¡yo me ocupo de esto!" le dije alegre, ella lentamente iba perdiendo la expresión, por eso continúe rápidamente "Quiero que está se una sorpresa para Kazuichi, y a su vez, quiero que sea cuando la conozcas" dije riendo de forma nerviosa al final, ella me miró con duda pero luego asintió.
"Esta bien" dijo tranquila, yo supiera de alivio, ¡parece que todo salió bien al final! "Pero con un condición" o no, ¿¡Para que mierda hablé!? "toda está emoción, me a dejado un poco, "hambrienta", si sabes a lo que me refiero" dijo con una sonrisa dentuda, yo solo empecé a sudar, esta noche va a doler, solo asentí mientras temblaba...
Un escalofrío todo por mí espalda ante el recuerdo.
Esa mujer es un demonio, aún me duelen los brazos...
Bueno dejando eso de lado, ya eh estado hablando con la encargada del tema, parece muy emocionada, según medio su nombre es Mikoto Karashima, es bastante amable...
A pesar de que se asustó y me quiso dar dinero, en serio que pasa con eso.
Igual cuando le dije quien era, y a que venía, digamos que sus emociones dieron un vuelco de ciento ochenta grados, ahora estaba muy emocionada, je. Me alegro por ella.
Me dijo que iba a buscar a Monaca, y me iba ayudar a hacer todo el papeleo, me agrada.
Luego de unos minutos la vi, era pequeña, pelo verde con ojos a juego, y un vestido negro con tonos azules, yo la vi con una sonrisa, ella se achicó en su silla.
Espera, ¿silla?
Vi mejor, estaba en una silla de ruedas... Bueno eso puede ser un problema, demonios, voy a tener que aprender a cuidarla de buena manera, y Saki de seguro me va dar otra ración cuando la conozca.
Suspiré mentalmente.
Pero lo va a valer, la mire con una sonrisa, ella me miraba con duda y temor. Yo le dije en tono juguetón.
"Veo que has estado cuidando a mí hijo estos días, ¡espero que pueda hacer lo mismo de ahora en adelante! ¡Kazuichi de seguro va a estar feliz de verte!"
Esto provocó, que su cara cambiará, ahora había una gran sonrisa en su cara, era muy tierna.
¡Si, esto va a valer la pena!
Fin del prólogo.
¿Qué les pareció? Espero que les haya gustado.
Sin mas que decir, ¡nos leemos luego!
