Drabble creado para el fictober, "Juego del miedo", que ha organizado Aquelarre (witcheswritings en redes sociales).

Tema asignado: universo alternativo (floristería y estudio de tatuajes).
Flor: Malvarrosa.

Disclaimer: Los personajes que reconozcan fueron creados por Ken Wakui.


Es cierto, las ventas han disminuido el último par de semanas. Seishu todavía está procesando la información cuando el azote de la puerta lo obliga a espabilar. Parpadea para enfocar el crisantemo que el cliente disgustado ha abandonado sobre el mostrador. Es una flor morada, del tipo que usaría para el kimono de una dama noble durante la exposición de crisantemos la próxima semana. No obstante, un tercio de los pétalos están doblados y otros han adquirido un tono marrón en el borde. Se ha marchitado.

Sostiene el crisantemo frente a su rostro mientras contiene las lágrimas. Un mes de piloto automático acaba de concluir y él debe enfrentar lo que ha quedado dentro del local: el repugnante olor de agua estancada, pétalos pisoteados en el suelo, arreglos ridículos hechos con flores decaídas. El lirio del valle no es más que un triste tallo; las rosas de todos los colores mueren lentamente en paquetes de seis y doce; pero las amapolas y claveles blancos resistirán un par de días, acentuando la estética lúgubre del escaparate.

Inupi avanza hasta pararse frente al cristal, aparta un cactus en miniatura sobre la repisa y contempla a través de la ventana. El local en la acera opuesta responde con silencio a la agonía de su florería. Hace más de un año, Ryuguji Ken abrió un estudio de tatuaje, sustituyendo la tranquilidad de la calle con energía y caos. No solo fue la clientela que Ryuguji atrajo. Draken, como lo llamaban sus amigos, también estaba involucrado en asuntos de pandillas.

El florista mira hacia el cielo, la franja lila y rosa entre edificios que es su atardecer. Absorbe esta imagen antes de cerrar los párpados. Imagina entonces el ruido de motores que hubo diariamente a la hora de cerrar. Era un día de octubre, frío y ventoso. Seishu había decidido realizar el papeleo de la jornada en casa; entre las maniobras para guardar las llaves, las hojas habían salido volando. Kokonoi Hajime detuvo los papeles con su zapato. Alzó la vista y sonrió. Eran los ojos más negros y profundos que Seishu hubiera visto jamás.

—Estás en números rojos, amigo —le dijo tras inspeccionar el papel.

Koko ya no está para señalar las obviedades antes de sonreír con arrogancia y brindar ayuda que no se le ha pedido. Su incondicionalidad es un recuerdo cada vez más débil. Persigue sueños dorados, plenitud contada en yenes. Abundancia que Inupi no ha podido dar.

—Ni siquiera te gustan las motos, Koko. Léeme tus cartas. Aquí.

Luego del funeral de Ryuguji, Seishu había acudido a rogar a Koko que lo eligiera a él por encima del dinero, el peligro de muerte y la soledad.

—No crees en eso.

—Puedo intentarlo, quédate.

No hubo más. Escondido detrás del escaparate, lo vio partir sobre la motocicleta de otro delincuente. Hoy las flores se secan, pero los números en rojo ya no le preocupan. Seishu se fija en la última repisa, donde hay un par de macetas. La malvarrosa sobrevive, qué ironía.


N/a: Desearía haber tenido más espacio para explicar muchas cosas respecto al AU, pero el límite de palabras (500) mandó esta vez.