Capítulo Único.
Dedicado a una personita muy especial, Noir 0, quien me pidió este OS.
Noir 0: Si, se que me dijiste que fuera de humor, pero la idea se me vino a la cabeza que no pude evitar escribirla. Espero que te guste, juro que en el extra que habrá al final lloré.
Los personajes no son míos, pertenecen a Thomas Astruc y Jeremy Zag pero la historia es completamente mía. No plagio ni copia parcial.
Aclaro, es un universo semi-au, espero que les guste.
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A la hora de receso estaban reunidas todas las amigas de Marinette, se encontraban sentadas en las escaleras pero ella se hallaba de pie y con los brazos cruzados viendo a una Alya que comenzaba a molestarse.
¿Razón? El cambio de lugar.
Lila regresó de su viaje a Achú con el Príncipe Alí y al tener una supuesta enfermedad llamada Tinitus en el oído izquierdo no podía escuchar bien al momento de tomar la clase en los asientos traseros, Alya, como buena amiga de Lila acordó con todos cambiar de lugar con todos. Con todos menos con Marinette.
—No Alya, estoy de acuerdo en que Lila necesitaba un nuevo lugar para su regreso. Pero ¿No crees que tan siquiera hubieras tenido la decencia de informarme? —Su voz era contenida. —No supe de nada hasta al llegar.
—No es la gran cosa Marinette, ya déjalo pasar.
—Se que no es la gran cosa. ¿Y si yo hubiese hecho lo mismo? ¿Si hubiera planeado algo con todo el salón excluyéndote? No te gustaría y vendrás a reclamarme.
—No es lo mismo.
—Por favor Alya, date cuenta de que cometiste errores.
Alix y Juleka fueron las únicas que estuvieron de acuerdo con las palabras de Marinette, mientras que Mylene y Rose estaban de parte de Alya. ¿Tanto escándalo por un asiento?
Adrien se encontraba cerca de ellas escuchando la discusión con su amigo Nino, es cual estaba preocupado por su novia.
—Vaya lío, ¿No crees, viejo?
—Considero que el haber informado a Marinette sobre el cambio de lugar no les quitaba nada. ¿Cómo era que tuvieron tiempo de recordarnos a cada quien dos veces y Marinette se les olvidó?
—No viejo, es que mi novia por esos días estaba enojada con Marinette.
Suspiró, no era posible hablar con un Nino que era demasiado terco cuando se ponía por parte de su novia.
Guardaron silencio hasta que la alarma proveniente del celular del rubio abarcó el sonido. Era su alarma para las clases de chino.
—Me irá temprano. Esta vez tengo clases de chino
El moreno asintió y se despidió de él con un saludo de secuencia de manos. Tomó su jugo y siguió apoyado en el soporte de la banca en la cual estaban sentados.
Adrien entró a los vestidores para recoger sus cosas, solamente dejaría la maleta de esgrima para en la tarde. Revisó algunas de sus cosas y las metió en su mochila, cerró su casillero y puso su contraseña para evitar que alguien más lo abriera. El único que podía era su amigo Nino. Dio la vuelta pero chocó contra un cuerpo haciendo que ambos cayeran al piso.
—Lila. —Saludó. —¿Cómo te encuentras? —Preguntó sinceramente.
—Solo quiero decirte que ya reflexioné sobre nuestra platica esta mañana. Tienes razón, al mentir no solo daño a los demás, si no también a mí misma.
Sonrió.
—Me alegra que ha estés recapacitando.
—Si… —Vaciló. —¿No tienes algo con qué premiarme? No sé… podría ser incluso un beso.
Adrien retrocedió intentando guardar distancia pero no pudo. Lila era muy terca y llegaba a incomodar cuando hacía algo como eso.
Trató de empujarla pero todo fue en vano, había resultado acorralado por ella.
—Vamos Adrien, un besito. Será en la mejilla. —Susurró para luego pararse de puntitas y alcanzar la mejilla de Adrien.
El roce de sus labios con el de su mejilla fue tan solo un instante, pero bastó como para hacer dormir al rubio.
Lila ahora adoptó la imagen de Adrien y se iba a aprovechar de eso.
Salió del baño y comenzó a molestar a todos, llegó con Nino y le quitó sus audífonos del cuello.
—Tus audífonos son horribles, no entiendo porqué tienes tan feos gustos. —La voz era la misma pero a la vez diferente. Tenía el tono de voz de Adrien pero salieron tan frías aquellas palabras que poco a poco los ojos de Nino comenzaron a llorar.
—¿Va a llorar la nena? —Tomó su gorra y la giro por todos lados para buscar algo interesante en ella, cosa que no encontró. —Dios, tan feos gustos tienes, es una gorra que venden esos ambulantes. Que asco.
Los demás veían a Adrien impactados, no podían creer lo que estaban escuchando salir de su boca. Marinette frunció el ceño al ver tan desagradable escena. Así no era Adrien, era tan inocente como para herir tan siquiera una mosca. Algo pasaba.
Mientras tanto en los vestidores, Adrien yacía dormido dentro de uno de los espaciosos casilleros, plagg estaba alterado. No tanto por el akuma, si no ¿Cómo es que despertaría a su guardián.
—Adrien, despierta.
Nada, ni un solo movimiento.
—Según en los cuentos. —Explicaba la señorita Bustier. —Un acto de amor verdadero en la magia más poderosa.
—¿Puede ser un beso? —Preguntó Rose.
—Puede ser un beso, aunque no para todo es necesario un beso. ¿Alguien de aquí vio la película de Frozen? —Varios alumnos alzaron la mano. —En aquella película enseña que no sólo es necesario un beso de amor verdadero, si no también como lo muestran, un abrazo demostrando cuanto quieres a aquella persona.
—¿Entonces los que aman de verdad, si se pueden dar beso?
—Claro que sí. —Contestó la señorita Bustier riendo levemente al ver la actitud tan soñadora característica de su alumna.
Pero si yo no lo amo, pensó Plagg, tal vez le guarde un poco de cariño al ser mi guardián.
Lo pensó y sujetó su dedo meñique para darle un caluroso abrazo. Espero que despierte
—¿Adrien? —solo lo escuchó suspirar entre sueños pero ningún movimiento más. —Ay no…— Un beso de amor verdadero. —¿Qué haré para traer hasta acá a Ladybug?
Salió del casillero no sin antes ver si nadie estaba en los vestidores que lo pudiera descubrir, fue al techo del edificio y vio la figura de Ladybug a lo lejos columpiándose con su yo-yo.
Rendido bajó hasta con su guardián y lo admiró por unos momentos.
No quiero que suceda otra vez… No quiero regresar.
Se fue acercando poco a poco a los labios de Adrien, y al tocar sus labios se movió pero el ignoró aquello y besó sus labios.
—¿Plagg?
El rubio abrió los ojos desmesuradamente al igual que su pequeño kwami, pero pasó algo que nunca imaginaba.
Una luz cubrió el pequeño cuerpo del kwami y poco a poco fue creciendo, el espacio del casillero llegó a su límite y la puerta se rompió para dar paso a dos figuras humanas.
—¿Plagg? —repitió impactado al ver ahí a… Un ser humano.
Quien se suponía que era plagg tocó su cabeza al comenzar a dolerle, se puso de pie y..
Espera.
¿Se puso de pie?
Abrió sus ojos como plato y vio todo su cuerpo. Estaba vestido con ropas de telas finas color negro y gris, su cabello era negro con mechas verdes justamente como el cabello de Luka Couffaine. Su piel canela brillaba por la suavidad de esta y era lo único que podía admirar a simple vista.
—¿Quién eres tu?
—Yo… —El tono de voz sufrió un cambio tan radical, aunque tenía aspecto de un joven de no más de veinticinco años su voz figuraba a la de un hombre de más de treinta. Causaba escalofríos. —¿Qué ocurrió? ¿Por qué volví a ser Israfel*?
—¿Esto sucedió por el beso que me diste?
¿Qué mierda?
—¿Un beso? ¿Quién eres tu? ¿Adelaide*?
—¿No me recuerdas? Yo soy Adrien, tu guardián.
Entonces Israfel recordó algo.
—Cometieron el pecado de la lujuria. Se condenaron ustedes mismos por caer en el placer y pecado —Condenaba furioso un dios que prohibía todo tipo de actos impuros. —Aún no tenían la edad para hacer cosas indebidas.
—Su actitud es inaceptable. —Refutó otra persona.
—Yo…
—¡Cállate Adelaide! No es posible que aún siendo mi hija fueras a desobedecerme. —Israfel se sentía completamente culpable porque su amada sufriera algo como esto. Ella no tenía la culpa, el amor y deseo habían nacido entre ellos desde hace varios años y no pudieron controlarse más.
—Señor, le pido que cualquier condena me la haga a mi y no a Adelaide. —Pidió arrodillándose frente a su señor.
—No estoy de acuerdo. —Aquel señor tan poderoso azotó su gran bastón contra el suelo haciendo temblar a los demás. —Ambos cometieron el acto impuro, ahora les toca pagar a ambos. ¡Llévenlos a las celdas, este será su último día, su condena se llevará acabo mañana al atardecer. Así que tienen tiempo para decirse cosas el uno al otro.
Las lágrimas de ambos jóvenes no se hicieron esperar, ahora más que nunca evitaban separar su mirada del otro con el temor de que si una vez desviaban su mirada sería la última vez que la contemplaran.
—¿Adelaide? ¡¿Dónde la tienen?! ¡¿Cómo está ella?! —El rubio pudo admirar por primera vez a aquella persona que se suponía era su kwami llorar, era una característica muy remarcada por plagg el evitar demostrar sus sentimientos y por eso ahora estaba más que sorprendido.
—Oye, no se como pasaste de ser alguien pequeño a ser alguien más alto que yo. Pero ahora necesito que vuelvas a ser mi kwami.
¿Kwami? ¿Transformación?
—No se quien seas, pero si estás de parte de Briar entonces despídete de tu vida, imbécil.
Vaya, esto estaba más que difícil. ¿Ahora qué hacía? Llamar a su lady no era una opción. Esperaba que las siguientes palabras que diría funcionaran.
—No me conoces, yo menos. No vengo de parte de nadie, mucho menos de ese tal Bral…
—Briar.
—No se quien sea. —El oji-verde agitaba sus manos al viento tratando de explicarse. —Pero la ciudad está en peligro y necesito transformarme en un héroe llamado Chat Noir, y no puedo hacerlo por qué mi kwami me besó y después se transformó en ti.
—¿O sea que yo soy ese tal plagg que mencionas tanto? —Lo vio asentir. Suspiró. —No se de que hablas. No entiendo cuando dijiste que me "convertí". ¿Enserio estás bien?
Adrien suspiró, era más difícil de lo que imaginaba. Observó su anillo en su mano y lo acaricio mientras pensaba que hacer.
—¿Qué haces con ese anillo? —Exigió saber Israfel. Lo que pasa es que todos podrían ver el común anillo plateado usado por Adrien Agreste, pero lo que los ojos de Israfel veían era otra cosa; un anillo color plata con una piedra pequeña color verde. Su color favorito. Era el anillo que siempre guardaba para cuando decidiera pedirle a Adelaide ser su mujer.
—¿Por qué es tan importante ese anillo, Israfel? —Preguntó la hermosa Adelaide. Israfel dirigió su mirada hacia ella admirando de pronto sus tan bellos ojos azules como el cielo y cálidos como ella.
—¿Me amas? —respondió con otra pregunta confundiendo a su amada.
—Por supuesto que si. No entiendo el por qué de la pregunta.
Tomó su mano. Su piel tan suave y delicada. La llevó hacia sus labios dejando un tierno beso en ella para proceder a acariciarla como si fuese su tesoro más grande. —Entonces confía en mí y ya no preguntes más por él.
—Eso fue grosero.
—Lo siento. Pero si sigues preguntando puede que me saques la verdad y quiero que esto sea una bella y sincera sorpresa.
—Parece importante mucho.
—En realidad es lo segundo más importante.
—¿Cuál es lo primero?
—No, ahora que lo pienso es lo tercero más importante. Lo primero eres tu. —Sonrió complacido por ver tan tierno sonrojó ante sus palabras. —Y lo segundo es tu amor por mi.
—¡Ey, ese es mi anillo! —reclamó tomando su mano para quitarle aquel anillo.
—No, es mío. Bueno si, en parte es tuyo pero estas confundido y no recuerdas que acaba de pasar. —Escuchó voces cerca de los vestidores y tomó su mano para jalando hasta los baños.
Israfel se dio un momento para admirar su entorno. Todo le parecía tan… desconocido e increíble.
—¿Sabes pelear? —preguntó Adrien de pronto. Aquel chico asintió. —¿Conoces algún tipo de magia llamada Cataclismo? —Volvió a asentir causando que un peso cayera de los hombros del rubio. —Está bien, así está la cosa; allá afuera está una persona que podría lastimas a mucha gente y necesito que ayudes a alguien llamada Ladybug peleando junto a ella para derrotar al villano.
—Me valen las personas que sufren por los errores de los otros y ahogarse en un vaso de agua. Lo único que necesito es saber sobre Adelaide y ya.
—Y lo sabrás. —Aseguró. —Pero necesito que me ayudes en esta ocasión, es importante.
Tanta desesperación había en el cuerpo y ojos de aquel rubio que no le quedó a Israfel aseofreciendo su apoyo.
—Necesito que hagas esto.
Le contó el plan e Israfel, aunque entendió más o menos, iba hacer lo más que podía al ver tan preocupado a aquel chico.
Tal vez fue por instinto u otra cosa, pero el tocó la piedra de su collar que llevaba colgado en el cuello y recitó las siguientes palabras. —Eroque tecum, et salvabo eos qui in certamen omne periculum. Ego do vobis: non recusare*.
Una luz verde cubrió su cuerpo para dar paso a un traje que constaba de unos pantalones ajustados color negro, un chaleco de cuero negro con cuello alto, un cubrecamas negro y guantes con dedos descubiertos. Esto acompañado con unas botas militares que lo hacían ver aún más intimidante. Salió por la parte trasera de los vestidores por las ventanas asegurándose de que nadie lo viera salir de ahí. Al estar a medio camino la gente comenzaba a darse cuenta de que Chat Noir llevaba otra vestimenta, y por su aspecto, temían que haya sido akumatizado.
—¿Chat- Chat Noir? —Ladybug estaba sorprendida por el gran cambio que sufrió su compañero de batallas. No estaba preocupada pues Tikki le habló diciendo que Chat había cambiado de portador pero que era seguro. El chico asintió y se acomodó a un lado.
—¿Dónde está aquella villana? —preguntó viendo a su alrededor.
—No lo sé. Tiene la virtud de copiar a los demás con solo un beso y con un chasquido de dedos hacer cualquier cosa, ahora a tu llegada ella desapareció.
Ambos crearon un plan a partir del Lucky Charm de Ladybug que consistía llevarla hasta la punta de la torre Eiffel y jugando con su curiosidad tomara dos objetos para que después apareciera a sus espaldas el héroe inmovilizando sus manos e impidiendo que soltara ambos objetos.
El problema era que al romper lo que se suponía era el objeto akumatizado no salió ningun akuma. Ante esta distracción Camaleón se acercó a Ladybug amenazando con besarla. La tiró al piso i la inmovilizo, quería besarla para así obtener su victoria y su miraculous para vencer de una forma fácil al gato negro; pero Chat se levantó del piso y quitó a Camaleón de encima de su Lady, tomó aquella roca que sobraba de su amuleto encantado y la puso en sus labios. Camaleón abrió los ojos y antes de impedir cualquier cosa tomó la forma de aquella piedra y no pudo hablar.
Ladybug estaba sorprendida ante eso, pues su gatito no era de que temía achacar cosas por su cuenta, si no que le dejaba el trabajo y el ayudaba a que no fuera atrapada por la maldad y así vencer al villano pues era la única que podía regresar todo a la normalidad.
—Vamos a la cocina de la torre para que nos ayuden a abrir la almeja.— Eran pocos minutos para que entendiera todo de un conjunto, pero claramente para el, eso era una ropa y no se podía abrir.
Llegaron con la mesera u pidieron que le ayudara, la señorita abrió la almeja y vio la perla que contenía y estaba el akuma, ella rompió la perla y salió la mariposa, la atrapó y todo volvió a la normalidad.
Al momento de despedirse, ella le dio las gracias.
—Me sorprende que ni siquiera hayas usado tu Cataclismo. —Alagó..
—Recuerda —Le había dicho Adrien. —Si te pregunta algo de tu identidad no digas nada, menos de tu poder o algo que conlleve con tu miraculous. ¿De acuerdo?
—Lo siento. —hizo una reverencia. —Pero se me tiene prohibido hablar con usted acerca mío.
—Calma, yo lo entiendo.
Se despidieron y ella se fue del lado contrario de la escuela, mientras él rondaba las ventanas de los vestidores esperando a que las personas se fueran, a lo lejos vio a Adrien con un moreno, seguramente su amigo. Los vio abrazarse y al parecer el joven otro estaba llorando.
¿Quién llora por un abrazo? Pensó.
Cuando todos se fueron el se metió a los baños y esperó a Adrien, pero antes de que el llegara una criatura roja cruzó la pared y se quedaron viendo, presentían ambos ya conocerse pero no recordaban mucho, en caso de Israfel nada.
—Yo me llamo Tikki, mucho gusto.—Extendió su manita y el la aceptó juntando su dedo con su manita.
—Siento que te conozco.
—Yo tengo recuerdos borrosos.
—Al fin —exclamó Adrien apresurado. —No podía deshacerme de mi amigo, sería peligroso si el te viera. ¡Oh! Hola Tikki.
—Hola Adrien. Vine por qué plagg necesita regresar a su modo kwami.
—Otra vez esa palabra. —Susurró rodando los ojos.
—Pero no se como.
—¿Cómo es que de transformó en humano? —La mejillas de Adrien se sonrojaron.
—Camaleón me besó y provocó que me quedará dormido. Imagino que plagg se desesperó y… me besó. Tikki abrió sus ojos aún más y de pronto se carcajeó. —¿De que te ríes?
—Lo siento, es que fue muy chistoso.
Adrien se recargó en la pared pensando que podía hacer para que su amiguito regresara.
—Creo que lo más lógico es que lo hicieran de nuevo.
¿Qué? ¿Besarse de nuevo?
—No, gracias. —Interrumpió Israfel. —Prefiero quedarme así, no creo que sea tan malo.
Adrien se desesperó y jaló a Israfel hacia el y le plantó un beso en la boca, tan fuerte y lo más apasionado que pudo, no por que le diera asco ni cosa parecida, pero no sabía besar ni mucho menos reflejar un sentimiento a través de una acción tan simple.
Israfel fue envuelto por una luz verde que poco a poco lo hizo encogerse hasta ser una miniatura tirada en el piso, estaba inconsciente, tal vez por lo sucedido. Tikki fue hasta el y con una bola de luz color rosa que puso en su frente poco a poco lo despertó.
—¿Tikki? ¿Qué pasó? —Vio a Adrien. —¡Oh, Adrien! Estaba muy preocupado por ti. —Lo fue abrazar, aunque por un par de segundos por qué no era tan sentimental. Se adentró a su camisa y sacó un pedazo de camembert para comérselo, sintió como su energía era restablecida. Tikki sonrió levemente.
—No pasó nada Plagg, nada. —Se despidió de él con un abrazo y voló hacia la pared para atravesarla, no debía tardar tanto para evitar preocupar a su portadora.
Ya en la noche, Tikki le explicó a Marinette que no debía enojarse con su compañero ya que lo que pasó el no lo pudo evitar y que no fue su culpa, que esa sería la primera y única vez que pelearía con el. Con una persona totalmente desconocida que no pudo siquiera saber el nombre de su alter ego.
Extra.
Adelaide e Israfel fueron llevados al calabozo por última vez, los encadenaron en la misma celda. Ambos frente a frente y con las ganas de darse siquiera un último abrazo y beso.
—Adelaide… —Susurró aquella chico. —Te amo y quiero que te quede claro. No importa la distancia, ni el tiempo ni nada. Te amo y absolutamente nada ni nadie va a cambiarlo.
—Mi amor…
—Yo… El anillo por el que siempre preguntaste era con el que te iba a pedir matrimonio. —La chica sollozó con fuerza. —Solo deseaba un final feliz para nosotros.
Tanto dolía aquella confesión que quiso en ese momento morirse. No era justo que por amarse sufran esto, y que su propio padre los condenara.
—Lo siento tanto… —sollozó con más fuerza. —Te pido perdón por lo que esta haciendo mi padre.
—No importa. Si tengo que morir, que sea amándote.
—Tanto soñaba estar juntos, que ahora solo me quedan ganas para decirte "Te amo".
—Yo igual te pido perdón por aquella noche caer en el deseo.
—¡No fue tu culpa! ¡Nunca lo fue! Y menos la mía. Solo mi padre que no acepta que nos amamos y vivimos el uno para el otro.
—Prometo encontrarte en otra vida.
—Prometo encontrarte en otra vida, y en muchas otras.
No separaron sus ojos ni un momento, querían llevarse la última imagen para siempre, si, estaban sucios y con sus ropas desgarradas, pero eso era lo mínimo que importaba, los ojos verdes de Israfel parecían dos puntos de luz en medio de la oscuridad. Mientras que los de Adelaide figuraban dos puertas al cielo.
Poco a poco cayeron en sueño sin poderlo evitar, ambos tenían hambre pero consideraron que lo mejor era dormir y soportar el vacío de su estómago.
Aunque nunca soportarían el dolor del corazón.
A la mañana siguiente, les llevaron su última comida; consistía en una pieza de pan tradicional y un simple vaso de agua. Consideraron eso un manjar después de dos días sin alimento alguno.
—Come la mitad de mi pan. —Ordenó el moreno mientras con su pie empujaba el plato de madera para hacérsela llegar.
La mujer negó rotundamente. —Tienes que comer, tienes que alimentarte.
—Quiero guardar en mi memoria una última imagen de ti alimentándote. Siempre me pareciste hermosa a la hora de comer. —Apretó sus puños con fuerza aguantando las ganas de llorar. Había llorado toda la noche como para volverlo hacer. —Eres tan bella.
La mujer respiró hondo igualmente aguantando las ganas de soltarse a llorar. Pero era inevitable, hizo un gesto con las manos que inmediatamente él hombre conoció y respondió. Aquella era su forma de decirse "Te amo" sin palabras.
Horas después, los soldados soltaron las cadenas para llevárselos al palco central donde se llevaría a cabo su condena. Nadie sabía de que se trataba, menos ellos, así que temían.
El latido de su corazón retumbaba en sus oídos recordándoles el temor que vivían. Y que todo eso era verdad, que estaba ocurriendo.
Les ordenaron arrodillarse mientras que su señor llegaba. Al momento, cruzó la multitud y lanzó su mirada hacia aquellos que vivían últimas horas como humanos. Al momento de ver a su hija se sintió débil, amaba a su hija, pero tenía que respetar aquellas reglas que según su dios había puesto.
Inicio la ceremonia, hablaba y hablaba el señor, pero la pareja no hacía caso al tener sus ojos en el otro aún con la mirada gacha.
—¡Levanten a los traicioneros! —Con fuerza los levantaron, sin importar que los lastimaran. —Su condena será un hechizo. —Las voces se alzaron, los pobladores no estaban de acuerdo. —Su hechizo durará hasta que una pareja de sus guardianes puedan estar juntos. —¿Guardianes? ¿Qué era eso? —¡Traigan a la hechicera!
Llegó una señora de edad mayor, el aspecto de aquella anciana era de miedo para algunos, pero nadie se atrevía a decir nada por miedo a que fueran embrujados.
—¡Serán condenados a convertirse en criaturas mágicas, su memoria será borrada. Sólo tendrán la capacidad cuando una verdadera intención de salvar a otras personas sea honesta.
La hechicera les hizo un conjuro que hizo a la pareja encogerse. No sin antes decirse un último "Te amo".
Despertaron convertidos en unas criaturas mágicas, pero a un lado reposaban las joyas más valiosas que portaron. El collar con un anillo del lado de la criatura parecida a un gato. Y unos aretes, los cuales habían pertenecido a la chica. Esos aretes fueron el primer regalo de novios, por ello los portaba con tanta adoración.
Lo que sabrían después el señor tan poderoso y sus familias eran que ellos habían sido bendecidos con magia. La del gato negro era destructiva al tener al último momento culpa sentirse culpable porque su amada pasara por ello. Y la de la criatura roja con puntos negros, que no sabían a qué criatura representaba era magia blanca, al guardar por última ves el "Te amo" de su novio en su memoria.
Ninguno de ellos recordaba nada. Pero cuando se vieron por primera vez, sintieron aquella conexión que ni por tantos años han desaparecido.
Ninguno de sus portadores a lo largo de los siglos han podido terminado juntos, es por eso que nunca habían regresado a su forma humana hasta ahora, que plagg tuvo la verdadera intención de salvar a su portador.
Esperaban que Adrien y Marinette si pudieran terminar juntos, han pasado tanto tiempo separados sin decirse un "Te amo", pero el último, el último lo guardan como si fuese su más preciado tesoro.
Fin.
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Israfel: Angel que toca el cuerno señalando el día del juicio.
Adelaide: Nombre de origen germánica, significa "De noble aspecto".
Briar: (Bra-yer) Una espina.
Eroque tecum, et salvabo eos qui in certamen omne periculum. Ego do vobis: non recusare: Y estaré contigo y salvaré a los que están en peligro en cada batalla. No me opongo.
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Estoy tan orgullosa por lo que escribí, espero que les haya gustado. En wattpad, mañana jueves a las 5:00 pm estrenaré "Secrets: Ladybug and Chat Noir". Por si quieren pasarse por allá, semanas después comenzaré a publicarlo por acá.
También, si les causa curiosidad o algo, espero que le den una oportunidad a mi libro original "Ya no es Amor" por wattpad, falta poco para las 1k leídas. Estaría muy orgullosa y agradecida por ello.
Me despido y hasta la próxima.
