Los personajes no me pertenecen, son propiedad de la amada Rumiko Takahashi los créditos autorizados son para ella.

Esta historia fue hecha para entretenimiento y sin fines de lucro.


Summary: Dicen que los ojos son las ventanas del alma, ellos son la única clave para descubrir una persona, por algo Kagome sintió que aquella mirada dorada estaba descubriendo todos sus secretos.


Kagome estaba muy nerviosa, demasiado para una persona que recién salía de una relajante ducha con agua caliente y en la cual se había esmerado para que sus músculos se relajaran por el ajetreado; más de lo normal; día de residencia.

Pero como se relajaba si la intensa mirada dorada le estaba desnudando el alma, Inuyasha le estaba desnudando todo su ser y eso la ponía nerviosa.

— ¿Q-qué paso? —Preguntó la joven universitaria a lo que este no respondió.

Kagome iba insistir cuando este alzo su mano y noto que él tenia en su poder y esta se sonrojo, ahora entendía por qué su cuerpo decía a gritos que el propietario de esa

El hombre de mirada dorada solo calló y no dijo nada, estaba concentrado en mirar a la joven que tenia en frente, tenía un rostro serio sin embargo por dentro estaba emocionado, casi como un joven hormonal de preparatoria.

—Y-yo puedo…

—Sabes —mencionó el hombre caminado hacia ella y poniendo el pequeño diario en sus manos mientras se acercaba a su oído—, me siento alagado de que me ames desde que estabas en secundaria y lo sigas haciendo hasta ahora —expresó mientras la volvía a mirar con ternura e intensidad—, pero pensé que esto ya no lo necesitarías.

Kagome respiro hondo y le regreso su contacto visual intenso a través de sus ojos chocolate, aun recordaba cuando ambos hicieron ese "compromiso" y como aquel papel le daba fuerzas para no rendirse.

Kagome e Inuyasha se encuentra conocido desde casi niños, él iba ya por sus treinta y seis años y ella estaba por sus veinticinco, se conocido por casualidades de la vida cuando ella tenía ocho años, una niña que estaba recién en el mundo y él diecinueve, un joven que estaba en por entrar a la carrera de sus sueños al ser docente.

Sin embargo desde ahí hicieron clic y no había reunión familiar donde ellos no se toparan y llegaran a conversar y llevarse, a veces parecía que cada uno deseaba darle al otro una patada en el dedo pequeño del pie pero aun así eran grandes amigos o al menos eso querían ser cuando se dieron cuenta de sus sentimientos, Inuyasha se dio cuanta cuando en una de las reuniones un pequeño amigo de la azabache se le declaro en frente de él, Kagome por su parte cuando fue cuando Inuyasha había llevado a una joven de nombre Kikyo a la cena y he ido juntos la festival que seguía en el pueblo.

Pero aun así no dijeron nada, y todo se complico aun mas cuando esta entró a la facultad de medicina y él era profesor de esta, pero aun así intentaron llevarse como amigos que eran, o así lo intentaron, fue en una tarde de invierno donde ella le grito sus sentimientos y este para apaciguar sus sentimientos le dio tres besos a la joven, uno en cada mejilla y uno largo y duradero en la frente.

Sin contar con la mirada intensa que este le dio junto con aquellas palabras que le daban esperanzas a la joven.

"Espera la graduación pequeña y serás mía"

Y fue así como esperaron hasta que la joven se graduó, aunque no fue fácil, Kagome era hermosa y ni que decir de Inuyasha, fue por ello hicieron ese compromiso, en donde estaba escrito que cada uno esperaría a pesar de las cosas que se presentaran en su relación.

Aun así no había día donde cada uno no se mensajeará, no había tardes de primavera en donde ellos no se hayan dado uno que otro beso, no había falta de muestras de cariño y amor.

Por ello Inuyasha se sintió algo nervioso ante aquella nota, por parte del albino no negaba que le fue duro esperar a la joven azabache, pero lo hizo y ahora la tenia con él, ambos dormían juntos en ocasiones ya sea en el departamento del albino o en la casa de la familia de la azabache que sabia de sobra de su relación.

—Inuyasha —comentó esta mientras le miraba con un amor incondicional estampado en sus orbes castaños—, la tengo por fuerzas.

La cara de confusión y el ceño fruncido del hombre la joven rio.

—En ocasiones no podía evitar pensar que te condene a aceptar mis sentimientos ante la declaración brusca que hice.

Inuyasha ahora entendía que no tenia que preocuparse, si era honesto siempre pensó que se estaba aprovechando de una joven aun no era experta en algunas cosas de la vida.

Podía entender por que su chica aun tenia aquel compromiso y su nerviosismo paso dando paso a una sonrisa tierna que le hizo tomar el rostro de la joven y besarla para trasmitirle todos los sentimientos que sintieron por ella.

El jamás fue bueno con las palabras, pero si con sus acciones.

—Yo —comentó finalmente menos tenso—, también lo tuve duro para soportar no tenerte hasta que terminaras la Universidad.

El latido de Kagome aumentó.

—Pero al ver ese compromiso me hacia tener fuerzas para seguir y esperara, Kagome esperare siempre una vida entera por ti.

Kagome no contesto a sus palabras y lo beso con frenesí, cuando el oxigeno les falto se separaron y rieron ante lo que había pasado, en verdad eran unos torpes; como diría el abuelo; pero así se amaban, sus miradas que tenían un contacto visual que haría estallar una obsidiana lo demostraba.

Así eran ellos dos, así se amaban.

Kagome solo nació para Inuyasha, y él solo nació para amarla a ella.


Mis pequeños habitantes de B612 esta es una nueva historia que participa en el mes de octubre donde se publicara cada día un escrito con alguna temática.

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Nos vemos en las tiras cómicas.