Todas las noches el mismo sueño. Todas las noches la misma pregunta.

¿Por qué?

Inicia conmigo rodeado por completa oscuridad, y sin embargo estando de pie en medio de la nada misma, sin volar o flotar. Como si incluso en el infinito vacío hubiese un terreno invisible pero sólido en el cual poder apoyar firmemente los pies. Al revisar mis manos las noto tan blancas y pálidas como el lanoso pelaje de un Mareep. Y mi aliento es tan gélido como la Ruta Helada que conduce a Ciudad Endrino.

Abro la boca con intención de preguntar en voz alta dónde estoy, solo para ser contestado con una luz cegadora que me fuerza a cubrir el rostro con mi mano derecha para evitar perder la vista, antes de que siquiera mi lengua y mis labios puedan pronunciar la primera sílaba. Y cuando finalmente puedo bajar la mano y abrir bien los ojos, los veo.

Unown. Pokémon psíquicos de un solo ojo y con forma de letras. Lyra me hizo estudiar y aprender sobre ellos mientras le ayudaba con sus investigaciones en las Ruinas Alfa. El misterio que les rodea ha puesto a prueba por décadas y hasta siglos los conocimientos, hipótesis y conjeturas por parte de las mentes más brillantes tanto en el campo de la arqueología como en el de la historia antigua del mundo pokémon.

En mi sueño siempre son nueve, ni más ni menos. Nueve Unown que, con su gran ojo abierto, me rodean en una vuelta circular grupal mientras me miran de arriba a abajo, como si fuese la cosa más fascinante que alguna vez hubieran visto en todo el cosmos. Eventualmente se alejan para unirse y formar frente a mí la palabra "CONDENADO" y finalmente desaparecer en un parpadeo, como si la oscuridad y el vacío les hubiesen consumido en vez de que se hubiesen teletrasportado.

Nuevamente estoy solo, con la aparentemente eterna negrura siendo mi única compañía. Aquí no hay nada, ni personas, ni pokémon. Las poké balls en mi bolsillo están vacías, por lo que tampoco tengo a mis amigos a mi lado. Y el silencio es escalofriante.

Una segunda explosión de luz se produce, en esta ocasión detrás mío. Y al voltearme me encuentro en un lugar completamente distinto, pero que ni dormido podría no reconocer.

Todas las noches el mismo sueño. Todas las noches la misma pregunta.

¿Por qué?

La cima del Monte Plateado. La montaña más grande en toda Johto y Kanto combinadas, rodeada de tormentas y nieves eternas, conteniendo a los pokémon más fuertes y temibles en ambas regiones en su interior. Solo los entrenadores más fuertes o más atrevidos pueden escalarla.

Seis escalones ascendentes cubiertos de escarcha me esperan adelante. Tiritando de frío y con la vista empezando a nublárseme, los subo lenta y patéticamente, habiéndome rendido ante lo impostergable y sabiendo perfectamente con qué me encontraré allí.

Como siempre, él me está esperando. Yo mismo me estoy esperando. Ropa raída y azotada salvajemente por el bravío e inmisericorde viento del norte. Y un rostro cadavérico, desprovisto de piel para cubrirlo y con unas cuencas tan oscuras como el vacío en el que me hallaba minutos antes.

Todas las noches el mismo sueño. Todas las noches la misma pregunta.

¿Por qué?

¿Por qué? Porque debo comprender la blancura de mi piel y mi gélido aliento. Porque debo comprender el significado de la advertencia de los Unown. Porque debo comprender por qué estoy contemplando a mi propio cadáver putrefacto parado frente a mí al final del sueño.

Porque estoy muerto. Muerto en vida, incapaz de mantener controlado el deseo de batallar. Condenado a eventualmente convertirme en él. No importa la promesa que le hice a Lyra, a mis amigos, a Lugia, a todos. Tarde o temprano terminaré en este monte, sin ningún oponente que pueda superarme y quedándome aquí hasta morir de hipotermia, de hambre o de ambas cosas. Estoy condenado a ser el mejor. Mejor que nadie más. Y cuando alguien rompa esa maldición, solo entonces seré libre.

El espectro comienza a caminar lentamente hacia mí, produciendo un ruido seco en el nevado y pétreo suelo con sus botas y extendiendo sus esqueléticas manos hacia mí. Esta vez decido cerrar los ojos y recibirlo voluntariamente de brazos abiertos, sabiendo que la parte más dolorosa y real de la pesadilla, la que es necesaria para que este sueño acabe y me despierte, comience.

"¡ATRÁS!"

Una infantil y desconocida voz que nunca jamás había escuchado hasta ahora me fuerza a abrir los ojos a causa de la sorpresa: el espectro ha retrocedido unos cuantos centímetros, gruñendo en forma maliciosa y amenazadora. Y en el medio de ambos, dándome la espalda, se halla una pequeña niña de aproximadamente nueve años de edad, de cabello beige corto, vestido y medias blancas y sandalias rojo escarlata. Un gran moño rojo cuelga detrás de su cabeza, y un Teddiursa de peluche se halla en su mano izquierda. Junto a ella, una pequeña criatura de tonalidad anaranjada, compuesta por plasma y rebosante energía eléctrica, encara también a mi demonio interno. ¿Acaso es...un pokémon?

"¡ROTOM, USA IMPACTRUENO!"

El pokémon acata la orden inmediatamente, hiriendo de muerte la niebla producida por la baja temperatura y la caída de la nieve con un brillante y potente rayo azulado que desintegra a la manifestación de mi miedo fácilmente, reduciéndola a polvo y cenizas en un pestañeo. De entre ellas, un ominoso ser de piel oscura y placas rojas emerge como una sombra silenciosa. Su largo cabello blanco se deja agitar por la fiereza de la mortal brisa al soplar, y sus ojos azules brillan con una mezcla de enojo y de tristeza. Como si no tuviese completo control de sus emociones, inseguro con respecto a lo que debería sentir, cómo debería reaccionar.

"Deja a este muchacho en paz. Su sueño no te pertenece. Está bajo mi protección."

El monstruo permanece impasible por unos segundos, aparentemente procesando lo que se le ha dicho. Luego asiente con la cabeza, y se hunde en el suelo hasta desaparecer tan rápido como surgió de él. Su ronca y espeluznante voz llega a escucharse por primera y única vez, dejando tras de sí un eco que se pierde en la inmensidad del nublado e indistinguible cielo.

"Por ahora."

Mil y una preguntas aparecen instantáneamente en mi cabeza mientras la niña se voltea para verme, dedicándome una sonrisa dulce y ahora sosteniendo su peluche con ambas manos. El pokémon eléctrico que la acompaña comienza a girar alegremente sobre su cabeza como un satélite orbitando sobre un planeta.

"Hola, Ethan. Lamento que haya tenido que presentarme en medio de una situación tan violenta y horrenda. Me llamo Agnes, y él es mi pequeño amigo Rotom. Encantada de conocerte."

¿Quién es esta niña? No la conozco, ni nunca antes había soñado con ella. ¿Acaso es un producto de mi mente diseñando un mecanismo para contrarrestar esta pesadilla de una vez por todas? ¿O tal vez estoy ante una experiencia paranormal o extra-corpórea? ¿Y qué era esa cosa?

"Por desgracia es algo más tirando a lo segundo. Sí, sé lo que estás pensando. Verás, estoy, cómo puedo decírtelo, muerta. Tenemos una amiga en común. Ella sintió que estabas en problemas, y se comunicó conmigo para pedirme que me metiese a tu sueño mientras sigue buscando una cura."

Espera un segundo. Dijo que se llama Agnes. ¿Significa entonces...que la niña fantasma de la que Dawn nos habló tiempo atrás era real? ¿Y a qué se refiere con "una cura"?

"Todo comenzó cuando tú, Lyra, Dawn, Barry y Lucas viajaron a la Isla Luna Nueva para ayudar con una investigación del profesor Rowan. Desafortunadamente Lyra y tú cometieron el error de meterse en sus aguas para darse un baño en plena noche de, bueno, luna nueva. Fuiste atacado por la deidad guardiana de la isla: Darkrai, el pokémon legendario de la oscuridad que acabas de ver. Usó su Brecha Negra para ponerte a dormir y darte pesadillas. Al hacerlo te encerró en un bucle de falsos despertares, haciéndote creer que tienes días malos para luego irte a dormir y tener el mismo sueño de nuevo y de nuevo, hasta el infinito."

Hace una pausa para permitirme tener unos segundos en los que pueda recolectar mis últimos recuerdos antes de todo esto. Antes de que comenzase a tener este sueño una y otra vez. Luego prosigue.

"Darkrai no es malvado por naturaleza, y no le gusta lastimar a nadie con sus pesadillas. Pero también suele sentirse atraído a ellas, y es por eso que las consume cuando puede para sobrevivir. Fue por eso que, cuando tus amigos te llevaron al hospital, te siguió hasta tu cuarto para poder alimentarse de tus sueños cuando nadie miraba. Y fue entonces cuando la pesadilla comenzó a tornarse peor para ti."

Involuntariamente me quedo boquiabierto ante la revelación que me ha dado. La zona racional de mi cerebro me impulsa a preguntar en voz alta cuánto tiempo llevo dormido, y Agnes no hace más que dedicarme una mirada repleta de pena, consiguiendo que me imagine lo peor antes de que siquiera me responda.

"Dos semanas aproximadamente. Lo único que podrá sacarte de esta pesadilla será el roce de una pluma lunar. Dawn y Barry llevan días recorriendo la región en busca de Cresselia, la pokémon legendaria portadora de esas plumas, mientras que Lyra, Lucas y tu madre se han quedado a tu lado, al igual que tus pokémon. Calculo que no tardarán mucho más en hallarla, así que no te asustes. Apenas te expongan a una de las plumas estarás curado en un santiamén."

La promesa de Agnes y la convicción y seguridad con las que lo dice dibujan una sonrisa en mis entumecidos labios, alegrando mi corazón y llenándolo de calor. El frío que hasta ahora había sentido desaparece por completo, siendo sustituido por una brisa suave y tibia. De pronto ya no estamos más en el Monte Plateado. En su lugar nos hallamos sentados en mi banca favorita del Parque Nacional de Johto en plena primavera, lo que produce que un sinfín de bellos recuerdos se desbloqueen, huyendo del baúl mental en el que se encontraban guardados. Lyra y yo solíamos venir aquí siempre desde pequeños, y siempre nos sentábamos en esta banca durante los primeros días de primavera cuando empezamos a salir. Ella se encuentra más adelante, jugando a las escondidas con Marill en la hierba alta y devolviéndome una sonrisa angelical y llena de felicidad al ver que le sonrío desde aquí, sentado. Y por un segundo me da igual si es realmente ella o solo un producto del recuerdo que tengo de ella. Ha pasado tanto tiempo desde que la vi por última vez…

"Rotom y yo nos quedaremos aquí para que tu sueño sea más ameno hasta que despiertes, si no te importa. De esa manera podremos impedir más fácilmente que Darkrai intente entrar de nuevo y regresarte a tu pesadilla. Mis amigos del más allá me enseñaron que es un método infalible cuando me prepararon para defender los sueños de los vivos. Ah, y también hay algo más que quiero hablar contigo. Si me lo permites."

Aquellas últimas tres palabras me sacan por completo del trance de ensueño en el que me hallaba mientras veía a Lyra gritándome eufórica que fuese a reunirme con ella, haciéndome girar la cabeza para escuchar lo que Agnes tiene para decirme. Su rostro se ensombrece por segunda vez mientras empieza a hablar.

"Oye, sé por lo que estás pasando. Te sientes incapaz de cumplir la promesa que te hiciste, temes que tarde o temprano volverás a lo mismo. Y si te soy sincera, puede que ocurra. Pero no debes seguir teniendo miedo. Debes recordar que siempre tendrás a tu novia, a tus amigos y a tus pokémon de tu lado. Ellos te ayudarán siempre que puedas, así que déjate ayudar cuando veas que se preocupan por ti. Y sí, sé que es más fácil decirlo que hacerlo, y es probable que en el camino cometas los mismos errores. Pero mantén la cabeza fría, y con el tiempo lograrás dominar ese impulso. Además, tarde o temprano hallarás a alguien que esté a tu altura o que pueda vencerte. Ese chico amigo tuyo, Brendan...él y sus pokémon se vuelven más y más fuertes con cada día que pasa de lo duro que entrenan. Podría llegar a ser un rival de tu talla más pronto de lo que crees. Hasta entonces relájate y espera pacientemente. Y cuando te quieras dar cuenta, el momento ya habrá llegado."

Una segunda promesa, esta vez envuelta en una recomendación. La carga en mi corazón por un segundo se siente más liviana mientras las lágrimas se resbalan por mis mejillas. Sin saber qué decir, abrazo fuertemente a aquella niña como el bote salvavidas que realmente es. Ella me corresponde el abrazo, y cuando por fin nos separamos me dedica una nueva sonrisa, tan simpática y tan radiante como las anteriores.

"Bueno, como te dije, nos quedaremos aquí hasta que Dawn y Barry vuelvan con la cura. Así que, ¿de qué quieres que hablemos mientras tanto para divertirnos y matar el tiempo? Rotom y yo estamos abiertos a cualquier sugerencia."

E incapaz de contener mi entusiasmo procedemos a conocernos mejor mediante el diálogo. Este será sin duda el sueño más largo e interesante de los que he tenido.