TW: Contenido sexual explícito

La primera vez que Harry tiró del cabello de Draco fue un accidente. Cuando comenzaron a acostarse, se ponían ansiosos a la hora de quitarse la ropa mutuamente. Eran un poco torpes y tenían un ritmo atropellado. Harry estaba arrodillado a horcajadas de Draco, y apoyó la mano sin querer en su cabello esparcido por el colchón. En un movimiento brusco, Draco se quiso incorporar, pero quedó inmovilizado gimiendo en consecuencia. Harry se asustó y quitó la mano con rapidez, pero Draco continuaba mirándolo con deseo. Harry lo tomó de la nuca con una mano, acariciando su cabello con la otra. Draco cerró los ojos y Harry se dio cuenta que estaba esperando que lo haga de nuevo. Tomó un puñado, sosteniéndolo cerca del cuero cabelludo, tirando hacia atrás. Draco gritó de placer. Con el tiempo fueron mejorando y explorando este aspecto de su sexualidad.

Unas semanas mas tarde, follando, Harry lo inmovilizó tanto que si Draco movía su cuello se podría lastimar. Draco respiró fuerte por la nariz, sin abrir la boca.

—¿Te gusta?

—Mmmhhmmm —Draco se sentó aún más para sentir la polla de Harry en profundidad. Sus manos apoyadas entre las piernas de Harry.

—Necesito una respuesta —alivianó su agarre.

—Me gusta, Harry —acarició su propia erección y comenzó a montarlo él mismo.

—No hace falta que hagas eso —Harry volvió a tomarlo bien fuerte del cabello. Con el otro brazo, rodeó su cintura para sostenerlo y se lo folló con rudeza desde abajo. Ambos terminaron transpirados y se quedaron dormidos entrelazando sus piernas. Al otro día, por alguna razón que ambos desconocen, amanecieron abrazados.

Estas sesiones se hicieron muy frecuentes. A veces hacían una especie de maratón todo el fin de semana. Por defecto, tenían que comer juntos. Harry cocinaba y Draco limpiaba. No lo hablaron, se dio espontáneamente así. Charlaban sobre otras cosas más bien triviales, como el deporte o la política. por momentos hasta se hacían reír. Un par de veces, se han quedado mirando una película mientras se acariciaban, casi sin darse cuenta. Draco se llevó la sorpresa de que no le molestaba mucho tener un sexo espectacular, una conversación amena en la cena, y luego ir a dormir entre los pesados brazos de Harry.

Un día, en la casa de Harry, Draco le advirtió algo antes de chuparle la polla.

—No te quedes ahí mirando sin hacer nada.

Harry usó su cabello para direccionar la mamada. Draco se quedó inerte a la merced de Harry. Cuando se corrió, no quiso mantener a Draco ahí para que se lo trague, pero Draco anticipando esto, sostuvo la mano de Harry contra su propia cabeza, comiendo su polla lo más profundo que lograba. Harry se entusiasmó apretándolo contra su entrepierna mientras se corría en su garganta. Draco se tocó a sí mismo mientras se tragaba. Harry soltó su cabeza cuando terminó de expulsar todo y observó como Draco se pajeaba. Estaba tan relajado con su post-orgasmo que no le dio ningún pudor admirarlo embelesado. Apenas terminó de correrse, Harry lo limpió con un hechizo y lo ayudo a subirse en el sofá junto a él.

—¿Podemos hablar?

Draco se extrañó un poco, pero apoyó el codo el respaldo, prestando más atención a Harry.

—Eso fue… erótico. Creo que nunca me han hecho una mamada así. Mierda ¿Qué digo? Draco, nunca tuve un sexo así…

—¿Así cómo?

Harry hizo una pausa pensando bien que decir.

—Así de ardiente —no mintió, pero tampoco respondió con toda la verdad. Draco se levantó del sofá y caminó por la habitación.

—Me alegro en educarte, Potter —se dirigía a la cocina —. Te servirá de mucha ayuda para tus próximos encuentros.

Harry tomó sus anteojos de la mesa ratona y siguió a Draco. Éste miró hacia atrás, confundido.

—¿También quieres tomar agua?

—No —era hermoso ver a Draco pasearse desnudo en su cocina, pero le daba muchas ganas de tocar de su bellísima piel y llenarla de chupones. Lo abrazó desde la espalda baja para traerlo hacia sí mismo, sus pechos rozaban —. No es eso lo que quiero —miró a Draco significativamente. Draco tragó saliva.

—Yo sí.

Harry lo soltó. Draco sintió que su corazón dio un brinco. Observó a Harry mientras le servía un vaso sin usar magia. No la usaba para casi nada en la cotidianeidad. Draco se entretenía mirándolo y hasta adoptó un par de costumbres. Harry le pasó el agua y se sentó en la encimera cruzando los brazos.

—¿Tú qué opinas?

—¿Sobre qué? –preguntó Draco luego de tomar un sorbo.

—Ya sabes a lo que me refiero.

Draco rodó los ojos y dejó el vaso en la encimera. Se apoyó en la mesada al frente de Harry y también cruzó los brazos.

—No está mal.

—¿No está mal? —Harry soltó una risa forzada —. Vamos, Draco. ¿Me vas a decir que follas con alguien mejor que conmigo? —Draco lo miró con furia. Harry estaba sonriendo de oreja a oreja.

—Tu polla cumple bastante con mis expectativas. ¿Feliz? —se dignó a mirarlo.

—Oh, sí. Feliz, de hecho —bajó de la encimera caminando hacia Draco lentamente y apoyó sus manos sobre la mesada en cada lado suyo —. Pero no del todo —Draco exhaló frustrado.

—¿Quieres que no me acueste con nadie más?

—Oh, ya sé que no te estas acostando con nadie más —comenzó rozar su cuello con el rostro, trazando un camino de castos besos hasta su pecho.

—¿Cómo puedes estar tan seguro? —Harry alzó de nuevo la cabeza y se encogió los hombros — ¿Qué es lo quieres entonces, Potter? Dímelo antes de que decida dejar de escucharte.

—Primero; dime Harry —Draco bufó inmediatamente — ¡Si ya me lo dices todo el tiempo en la cama! —Draco miraba fijamente hacia arriba claramente avergonzado.

—¿Segundo? —preguntó mirando de nuevo a Potter. Éste chillo de felicidad.

—Sé mi novio —Draco soltó una carcajada negando con la cabeza y giró sobre sus talones dándole la espalda a Harry —. Lo mantendremos en secreto todo lo que tu quieras.

—Te volviste loco —comenzó a lavar un plato de Harry que estaba en el fregadero. Harry se acercó, acarició un poco su nalga y besó su hombro.

—Vamos, Draco —palmeó su trasero con ruido —¿Quién más se encargaría de ti como lo hago yo? —preguntó en su oreja.

—Olvídate, Harry —prosiguió a secar el plato, con el cuerpo direccionado hacia Potter.

—Sé honesto —Harry entrecerró los ojos —, apuesto a que soy el único que te da exactamente todo lo que quieres, todo el tiempo.

—No te pido exactamente todo lo que quiero todo el tiempo —dijo imitando el tono de Harry mientras colocaba el plato en el escurridor.

—Deberías —respondió rápidamente —. Te daría lo que sea Draco. Diariamente —acarició sus apenas-marcados-pero-firmes abdominales con el dorso de sus dedos — ¿Qué quieres? Solo tienes que pedirlo.

—Realmente quieres esto ¿no? —volvió a cruzar los brazos, un atisbo de sonrisa comenzaba a reflejarse —. Comienza por jalarme correctamente del cabello.

—Lo sé. Dios, es tan ardiente —Harry cerró los ojos como si el recuerdo lo estuviese invadiendo —. Pero me da miedo lastimarte.

—¿Y cuándo me follas como un demente contra la pared? ¿Eso no te da miedo?

—Te encanta —sonrió seductoramente. Draco hizo un gesto inclinando un poco la cabeza, para que Harry llegué solo a la misma conclusión.

—Hablando de eso… Yo también quiero.

—¿Qué te folle? Recuerdo haberlo hecho con bastante éxito —cada vez que a Draco le tocaba metérsela a Harry, lo dejaba hecho una seda. Harry no se aguantaba horas y horas recibiendo penetración como Draco.

—No, no eso —rio —. Quiero decir que… me agarres del pelo —Draco levantó una ceja —Quiero chupártela como me la chupaste recién a mí.

—Bueno —Draco se des contracturó un poco, más interesado con el rumbo de esta conversación —, deberías soltarte esto, entonces —quiso tocar el rodete de Harry, pero éste movió la cabeza esquivándolo — ¿Qué pasa? —preguntó Draco sonriendo.

—Lo puedes hacer con el rodete puesto —estaba serio.

—Mmm de hecho no, no puedo.

—¿Por qué no?

—¿Acaso no quieres que te vea con el pelo suelto? —Draco caminó unos pasos hacia atrás entrecerrando los ojos.

—No se trata de ti —saltó a la defensiva —. Siempre lo llevo atado.

—Harry, no seas ridículo —se acercó de nuevo tratando de alcanzar su cabeza —. Nos hemos bañado juntos miles de veces.

—Es distinto cuando esta mojado —se alejó de Draco caminando hacia atrás, con una mano tapando el rodete.

—¿Quién lo diría? —Draco se estaba riendo muy fuerte —. El look rústico del héroe no es tan natural como parece.

—Cállate —Harry se fue de la cocina sonrojado.

—Oh, vamos, Harry —rodó los ojos y lo siguió a grandes zancadas hasta la habitación. Encontró a Harry sacando un calzón del cajón y vistiéndoselo. Se apoyó en el marco de la puerta —. No puede estar tan mal.

—Es… distinto —dijo mientras se ponía una camiseta al revés de lo ansioso que estaba—. Al tuyo, por lo menos.

—Eso lo pude deducir por mi cuenta.

—¿Podríamos dejar el tema ya?

—No entiendes, Harry… tengo que verlo.

Harry comprendió el tono de voz inmediatamente. Sin decir nada se sentó en la cama abriendo las piernas, apoyándose en sus manos hacia atrás. Literalmente listo para que Draco se siente en él, le diga un par de cosas sucias e ir con el segundo round del día. Draco se acercó lentamente y se sentó a su lado. Harry estaba muy expectante.

—Si me lo muestras —dijo Draco pausadamente —seré tu novio.

—¿Qué? —Harry abrió mucho los ojos.

—Lo que oíste —Harry se quedó pensativo. Se olvidó por completo de su rodete. Observó a Draco. Sus cicatrices le llegaban hasta la mandíbula. De alguna manera eran más blancas que él. Tan delicado, tan… — ¿Entonces? ¿Qué me dices? —su pregunta evidenció un poco de ansiedad.

—¿Estas seguro?

—¿Si no querías, para que me lo preguntaste? —se paró de la cama —. Yo sabía, se te escapó de impulsivo porque te hice buena mamada.

—¡No! —tomó a Draco de la mano para que no se aleje —. No es eso. Yo no pensé que… Dirías que sí —rio —. Creí que iba a tener que insistirte por un rato —acercó a Draco hacia sí, sentándolo en su regazo —. Y eso no fue una buena mamada. Fue excelente —besó a Draco dulcemente. Éste no quería dejarse llevar, por lo tanto, se deslizó para sentarse nuevamente en la cama, a su lado.

—Bueno —se sentó a su lado cruzando las piernas —Es hora de pagar, Harry James Potter —alzó una ceja, divertido.

—No lo arruines, Draco.

—Quiero ver de qué se trata tu neurosis —Draco se acostó en la cama apoyándose en un codo. Harry frotó su rostro con frustración —. Y ya sé que no es cómo el mío. No soy daltónico.

—¡No lo digo por el color! —Harry se enderezó para mirar a Draco, subiendo el tono —No es tan… prolijo —su voz se fue apaciguando.

—Bueno, si en verdad es tan horrible, prometo no reír.

—Maldito mentiroso —Harry se sentó con las piernas cruzadas como indio mirando a Draco. Tomó un poco de aire y soltó su rodete.

Unos rizos naturales cayeron con gracia sobre su piel. Su cabello era más largo que el de Draco. Pasaba por sus hombros, llegando casi hasta sus pezones. Una mata voluptuosa color chocolate con algunos rizos más claros gracias a el sol de verano. Contrastaban con sus intensos ojos verdes. Tenía un poco de frizz, la barba descuidada, la camiseta puesta al revés, la mirada llena de inseguridad y los anteojos torcidos. Bello como un poema.

—¿Y? —Draco no pudo respirar. Se sentó lentamente, sin romper el contacto visual. Le sacó los anteojos con cuidado y los colocó en la mesa de luz. Tomó sus mejillas con ambas manos, acariciando sus pómulo con los pulgares. Estaba hipnotizado —. Di algo, me estas asustando.

—Eres muy hermoso —su voz tembló. Depositó un beso suave en sus labios. Harry se apartó.

—Draco… ¿Estás bien?

Oh, Harry…

Lo empujó para acostarlo, gateando por encima de él, y lo besó como nunca antes. Le pidió, con la voz que le quedaba, que se de la vuelta. Harry obedeció. Lo tomó por las caderas y lo hizo arrodillarse. Agradeció en su interior tener a semenjante pedazo de hombre así, para el. Enredó los rizos alrededor de su muñeca y los sostuvo con fuerza. Con su otra mano acariciaba su espalda. Harry gimió.

—¿Cómo lo sientes?

—Muy bien.

Los rulos compactos rodearon su marca tenebrosa y Draco tiró hacia atrás decidido, observando como el cabello asfixiaba esa lengua de serpiente. Le quemaba un poco, y Harry gritaba de placer. Se le fue toda la tarde follando a su novio.