Disclaimer: TODO PERTENECE A GAME FREAK Y NINTENDO. ESTE FIC NO TIENE FIN DE LUCRO.
Misty seguía las noticias de Ash y Brock. Cada vez que salía en una entrevista, en un torneo, cada vez que se mencionaba algo sobre ellos. Había llamado a la madre de Ash y al profesor Oak en Pueblo Paleta preguntando por Ash, se había enterado que había ido a visitarles varias veces, algunas de ellas habían organizado fiestas, pero nunca la habían invitado. Ni Ash ni Brock la habían llamado desde que los dejó para ser una entrenadora de pokemon de agua. Es como si la hubieran olvidado, como si su tiempo juntos no hubiera contado para ellos de la misma manera en la que contaba para ella.
Ash había conocido a muchas chicas durante sus viajes, pero Brock siempre había permanecido a su lado. A veces Misty se sentía como los antiguos pokemon de Ash, a quienes liberaba y luego se olvidaba de ellos, la única diferencia era que a los pokemon los veía de vez en cuando, cuando la situación lo requería. De Misty se había olvidado completamente.
Aunque Misty había crecido, jamás podría olvidar los buenos tiempos a su lado, donde viajaba con ellos y se enfrentaba al Team Rocket. Recordando, pudo darse cuenta de que su primer flechazo había sido con James, no con Ash. Le parecía divertido la forma en la que siempre intentaban fastidiar sus planes y acababan derrotados. James la había atraído desde que se había enterado de su pasado, porque pudo simpatizar con él. Nunca lo volvió a ver como un villano, desde ese momento, para ella había sido un hombre que había tomado malas decisiones en su vida. Todavía tenía un pálpito cada vez que salía en algún torneo para arruinar los planes de Ash. Su atractivo se había incrementado con el paso de los años. Pero sabía bien que no podría haber nada entre ellos, James siempre la había considerado una chiquilla, nunca la había tomado en serio. Misty sospechaba que tenía un flechazo por Jessie o que El Team Rocket había creído que Ash y ella estaban enamorados durante su viaje.
Ahora su corazón le pertenecía a Gary. Con las visitas a Pueblo Paleta, Gary y ella habían hablado de los viejos tiempos y esto había llevado a citas en almuerzos y después en cenas y baile. Sus pokemons se llevaban bien, algo fundamental para que pudieran congeniar y formar una relación seria. Aunque su Gyarados sólo se deja tocar por ella, Gary nunca había temblado bajo su mirada, como lo habían hecho muchos de sus contrincantes y parejas potenciales. Daba igual el tiempo que pasara, Gary nunca olvidaba nada que estuviera relacionado con ella, cumpleaños, encuentros, citas…y siempre aparecía con flores en la situación correcta. La trataba bien y pronto se mudarían juntos. Era difícil dejar Ciudad Celeste después de tanto tiempo, pero sus hermanas entendían que Misty ya había pasado suficiente tiempo en casa. Ella siempre había querido salir a explorar el mundo y ahora con Gary volvía a tener la oportunidad perfecta.
Jamás podría olvidar a James. Él había sido su primer amor y había disfrutado mucho luchando contra él, adquiriendo experiencia, ayudándole cuando era necesario. Todos esos combates la habían hecho madurar. Había días en los que quería irse para encontrarle y preguntarle si se acordaba de ella, pero entonces recordaba que él también habría rehecho su vida y que probablemente ni siquiera sabría quién era.
Misty jamás podría imaginarse que muy lejos de allí, en mitad de un bosque, James, del Team Rocket pensaba en ella. Él no la había olvidado y todos los días pensaba en aquella pelirroja bravía con el Togepi, que tantas veces le había ayudado y enfrentado a él. Había días en los que quería darle un puñetazo a Ash por no llevarla con él en sus viajes, otros días quería preguntarle por su paradero. James la había investigado, aun lo hacía para saber si estaba bien. Desde que la conoció había tenido la esperanza de pedirle una cita cuando creciera un poco y olvidase a Ash. James nunca podría entender la insana obsesión de todas las chicas por ese mediocre entrenador que sólo usaba a su Pikachu para vencer batallas y abandonaba al resto de sus pokemon potenciales.
Había cosas en la vida más importantes que ganar batallas y coleccionar pokemon.
Para James, El Team Rocket era primordial en su vida, porque era como su familia. Por esa razón no quería ir a buscar a Misty. Él no era bueno para ella. Pero a veces, cuando dormía, todavía podía recordar sus ojos y su voz. Tenía fotos actualizadas de ella, que habían salido publicadas en varias revistas de entrenadores y de belleza. Él era uno de sus admiradores. Jessie y Meowth lo sabían y en ocasiones se burlaban de él, otras veces le animaban a ir a buscarla, aunque para ello tuviera que dejar la vida de crimen que llevaba y convertirse en alguien honesto.
"Si no la invitas a salir ya, alguien más va a hacerlo." Dijo Meowth.
"Misty no va a estar esperándote siempre, James". Dijo Jessie.
Bueno, ellos tenían razón, pero había sido su cobardía, su miedo, lo que la había hecho perderla, porque ni siquiera lo había intentado. Hace una semana, la revista de los diez entrenadores más bravíos del mundo había publicado un artículo en el que mencionaban que Misty y Gary Oak iban a vivir juntos. James no había sabido encajar bien la noticia y sus amigos estaban intentando animarle desde entonces. Sentía un odio irracional hacia Gary, quería encontrarle, ver qué clase de hombre era, si era honesto, buena persona, para hacerle jurar que iba a tratarla bien.
Entonces recordaba que pudo haber luchado por ella y no lo hizo. Para ella, él le había olvidado tal y como lo hicieron sus amigos. James era el culpable de que Misty no supiese lo que ella había significado para él en su vida, no podía reprocharle nada a Oak, porque había tenido muchas oportunidades para reconciliarse con ella a lo largo de los años y no lo había hecho. Él no tenía derecho a entrometerse en su vida.
Puede que algún día se volvieran a ver, puede que algún día James fuera a Ciudad Celeste y la retase a un duelo para recordar viejos tiempos y decirle que él nunca la había olvidado. Hasta entonces, él seguiría viendo las noticias y coleccionando portadas de revista donde Misty apareciera. Sólo ahora que la había perdido, James se había dado cuenta de que siempre había estado huyendo de su vida y de sus problemas, para evitar enfrentamientos. Quizás algún día, cuando encontrase su valentía, si no era muy tarde para él, podría invitarla a una cita.
Esperaba que ese tal Gary supiera su valía.
