Ladies and Gentlemen!

Hace unas semanas, si no mal me equivoco, me encargue de subir una historia donde narraba el porqué Ajeel, como nuevo rey de Álvarez, estaba haciendo tratos con Fiore, narraba lo que le había "encantado" de Hisui y hablar un poco más de sus sentimiento. Muy bien, espero que la recuerden porque esta historia es como un punto de vista de Hisui al momento de conocer a Ajeel. Quise escribir algo lindo y que compartiera pensamientos con el otro personaje. Así que espero que lo disfruten.

It's time to read!

It's showtime!


Aclaración: Fairy Tail no me pertenece. Es propiedad de Mashima Hiro. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.

Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.


Si pudiera pensar en ese momento, diría que su vida era un tanto complicada y lo más aburrida que pudo imaginar ¿Qué tenía de emoción todo eso? Siendo sincera, nada tenía de interesante, simplemente se sentaba en aquella silla desde que amanecía hasta que oscurecía, quizá se vería como un trabajo sencillo porque su vida no corría peligro alguno pero era tan difícil que en el momento que toca su cama, no podía evitar caer dormida con un pequeño dolor de cabeza. Claro, si pudiera decir esas palabras en ese preciso instante, todas las personas que la rodean, se sentirían un poco ofendidas que prefería no hacerlo para no querer causar una gran rebelión y que directamente fueran tras su cabeza. Prefería tomar un gran respiro, contar hasta diez y volver a empezar.

Levantar la mano con suavidad para dedicar un delicado saludo, una tierna y falsa sonrisa que es capaz de aparecer en su rostro para animar a su propio pueblo y mantener la postura correcta como la reina que era. Mostrarle al mundo la imagen de un ser perfecto y compasivo por el pueblo que tanto tiempo le enseñaron a amar. Esa era lo que una reina tenía que hacer, lo que le enseñaron desde que era una pequeña niña con un destino que ya había sido planeado.

Si, esta era la vida que llevaba Hisui E. Fiore desde que nació.

Ser la princesa de un pequeño pero poderoso reino, nunca fue lo más fácil, al contrario, fue lo más difícil que le pudo haber tocado, había veces en las que no podía evitar lamentarse y torcer un poco la boca cuando se encontraba en la soledad y privacidad de su cuarto, ese único lugar sagrado que podía considerar como suyo. Todo era por nacer en una cuna de oro era que su destino estaba escrito en ese momento que nació hasta el presente en que era toda una hermosa mujer con un gran poder entre sus manos. Creció con todas las atenciones del mundo, con la cantidad inmensa de juguetes a su alrededor, con todas las personas bajo su mando y con un rey que era un padre cariñoso pero que de vez en cuando quería que él pasara más tiempo con ella. Le enseñaban cómo tenía que comportarse, como sentarse e incluso como comer para mostrar la perfección en persona, la etiqueta que toda princesa tenía que mostrar, aquella amabilidad y amor que siempre sería compartida con todo el reino. Porque nada era de ella, todo tenía que compartirlo con el reino, con aquellas amables personas que siempre se inclinaban en respeto a ella y que le sonreían, no sabía si era con cariño, con amor o porque realmente estaban obligados a ello.

No quería saber el secreto de aquellas enigmáticas sonrisas que era capaz de sentir a sus espaldas.

Cada día era lo mismo. Aprender de algo que le llegaba aburrir y no poder especializarse con aquella magia con la que nació, era un tanto complicado que en algunas ocasiones, escapaba de su vida en el castillo para poder tomar un pequeño respiro, para poder practicar con esas curiosas llaves que encontró en los cajones que su padre se había encargado de guardar tan celosamente que cuando lo descubrió, no dudo en tomarlas y salir corriendo de ese lugar. Lo único que ella tanto deseaba, era tener un poco de diversión antes de que alguien la encuentre y la obligue a regresar a todas sus obligaciones. Si, toda su vida ha sido difícil desde el momento que nació hasta ese preciso instante de su vida.

Sin tener oportunidad de salir a jugar como todo infante porque se tenía que quedar en el castillo para poder aprender a gobernar el que sería su reino cuando ella creciera y su padre decidiera retirarse. Era algo que a ella no le gusto pero que simplemente, prefería guardarse cada una de aquellas palabras porque así fue como le enseñaron.

Siempre miraba desde lo alto de su torre. Miraba en silencio y con aquella triste mirada a todas esas personas que podían disfrutar con libertad aquel destino mientras que ella, estaba encerrada como todas esas princesas de los cuentos de la biblioteca. Prefería dar media vuelta antes de seguir lamentándose de que no puede tener una vida como esa.

Así fueron los años de Hisui en aquella torre de Marfil. Encontrando la manera en escaparse sin que todos se dieran cuenta y solo regresar cuando ya ha liberado todas aquellas pequeñas o grandes molestias que por ningún momento, se animaría a contarle a alguien. Era una princesa inexperta que desconocía sobre el mundo exterior, solo estaba informada de ese mundo tan maravilloso sobre algunas palabras de los sirvientes de su padre. Quería salir a explorarlo, quería salir a ver con sus propios ojos cómo era todo lo que se estaba perdiendo. Sentir aquel miedo sobre el futuro por sus malas decisiones cuando libero a siete dragones que atacaron a diestra y siniestra a todo su pueblo, fue la primera vez que sintió aquel fuerte temblor que provoco que cayera de rodillas mientras intentaba disculparse por el gran error que cometió.

Fue esa primera gran lección que comprendió en ese momento.

No podía confiar ciegamente en las personas que solo llegan para "contarle" sobre ciertas cosas. Y que un gremio era mucho más importante de lo que pensaba. Aquella fuerza que le demostraron los magos, no importaba si tuvieran miedo y empezaran a temblar, tenían que enfrentarse a sus enemigos para protegerse, para proteger a su familia. Se dio cuenta que algunas cosas que había escuchado no eran tan correctas como muchas veces imagino y quizá realmente se estaba perdiendo de algo más importante.

De algo importante que aprendería en el momento que tomaría el puesto de su padre y se convertiría en una reina.

Aprender de aquellos errores, aprender en ese tiempo que se encargaba de observar con atención y escuchar con mucha curiosidad para saber qué era lo que le estaba pasando a su reino, que era lo importante para ellos como el gran trabajo que los magos desempeñan en ese entonces. Gracias a ellos, fue capaz de tomar decisiones con más sabiduría, con un poco más de experiencia aunque aun le faltaba algo, aun había algo más que le faltaba por encontrar. Y estar rodeada de tantas personas, no fue muy fácil.

Cuando se convirtió en reina, las cosas fueron más complicadas.

Sentir como era seguida por sus sirvientes, por aquellas tiernas y alegres mucamas que la han cuidado desde que era una niña que siempre preguntaba por su madre. De vez en cuando recibía visita de su padre, incluso invitaba a ciertos maestros de sus gremios para poder estar en contacto con su reino. Pudo perdonar a magos que habían tomado el camino incorrecto, otorgándoles un poco de paz y que pudieran caminar un poco sobre la luz que tanto tiempo estuvieron escapando.

Era lo que hacía una reina compasiva, ¿No es así? Incluso ella que se vio un tanto involucrada en aquella guerra, todo el mundo ayudo, no importaba si en algún momento fueron villanos, dieron un poco de su ayuda para poder terminar con todo. Para que a partir de ese momento todo el mundo pudiera respirar con tranquilidad sin necesidad de preocuparse por el futuro.

El trabajo de su padre siempre fue difícil, había veces en que no lo veía por varios días, incluso semanas. El poco tiempo que pasaba a su lado, era lo único que le encantaba cuando era una pequeña niña pero ahora, no podía evitar mirar a su lado y encontrarse con una silla vacía. Se encontraba un tanto sola, en aquel silencio que invadía el castillo cada que pasaba por el mismo. No podía evitar suspirar y mirar por los grandes ventanales, sentirse una vez más celosa por lo que sus ojos se encargaban de observar y con un suspiro, es que prefería alejarse de ahí antes de que alguien notara aquel puchero que se había formado en sus labios.

¿Por qué no podía tener a alguien a su lado?

¿Por qué no podía ser como una persona normal?

Si hubiera sido una persona normal, decidiría su propio camino pero siendo una reina, era un tanto difícil que quisiera tomar sus propias decisiones.

Cuando menos lo había deseado, había llegado una carta a su escritorio. La abrió con cuidado al notar el sello del Imperio Álvarez. Las noticias de que se había seleccionado a un nuevo Rey, fue aquello lo que provoco que sus ojos se abrieran con sorpresa. Conocía algunos otros reinos pero no podía evitar sentir un poco de curiosidad por el que era el nuevo rey que no dudo en escribir una carta de respuesta con una invitación a su reino. Claro, después de enviar la carta, quería arrepentirse porque no sabía qué hacer si desconocía por completo al que era el nuevo monarca. Ya no pudo hacer nada cuando la carta había sido enviada con especial urgencia.

Fueron unas semanas después cuando las puertas de su reino se abrían y lo primero que vio, fue a un hombre de piel morena y cabellos oscuros. Podía notar aquella incomodidad en su mirada, aquel nerviosismo en su cuerpo por más que quisiera estar seguro de sus pasos, es que tropezó un poco. No pudo evitar soltar una pequeña risita de la que después se aclaro la garganta. Ayudar un poco con su mano que tal vez se vio de otra manera por ese rey que se arrodillo un poco y beso el dorso de su mano. No pudo evitar sentir un pequeño golpeteo en su pecho ante aquella acción, sentir que todo a su alrededor se congelaba como una pequeña calidez que no sabía de dónde venía.

Al final, fue ella quien hablo primero.

-Bienvenido rey Ajeel a Fiore -Comento con suavidad.- Mi nombre es Hisui E. Fiore, seré su anfitriona en estos días de su estadía y no se preocupe si se siente nervioso, somos seres humanos que de vez en cuando tropezamos pero que siempre estará una mano amiga que nos ayudara a levantarnos ¿No lo cree?

-Tal vez -Hablaba un tanto nervioso. Carraspeo un poco.- Muchas gracias reina Hisui, que esta reunión traiga paz a nuestro reinos

-Que así sea -Sonrió, sus manos se separaron con cuidado. Ajeel tomo su postura y solo la siguió con la mirada. Hisui quería apartar su mirada pero sentía que si lo hacía, probablemente se avergonzaría y podrían tomarlo como algo malo.- Pero por lo mientras, no dude en relajarse, fue un largo viaje y necesita descansar, podríamos agendar nuestras reuniones en otro momento

-Por su puesto -Respondió inmediatamente Ajeel.- Estaría encantado

-Muy bien

Aquellas primeras palabras, fue lo que lo inicio todo. Fue como si comprendiera en ese preciso instante que era aquello lo que le había faltado en la vida y había llegado a la misma que no tenía idea de que hacer.

Aquellos paseos por el jardín de su castillo, fueron lo más relajante que pudo sentir al saber que había alguien como ella que ahora que estaba en un cargo de suma importancia, no sabían cómo tenían que comportarse, así que lejos de la vista de los soldados que no querían perderlos de vista podían comportarse como dos personas normales, olvidando todo tipo de formalismo para poder descansar un poco del mismo. Tener a alguien con quien hablar, con quien pasar el tiempo e incluso, con quien soltar alguna que otra carcajada, fue aquello lo que relajaba su pecho y que era capaz de que una tierna sonrisa apareciera en su rostro. Sentía sus hombros menos pesados en el momento que compartían algunos temas personales, aprendía un poco más de él como de seguro, él aprendió de ella.

Ambos eran nuevos reyes con un gran poder entre sus manos, tener un poco de ayuda, era lo que querían tanto.

Aquel tiempo que pasaron juntos, fue realmente especial para Hisui. Había una persona frente a ella que siempre olvidaba las formalidades y cuando se acordaba, no dudaba en avergonzarse. La reina de Fiore se sentía tranquila y segura del mismo porque no la trataba como una reina más, la trataba como una persona que estaba interesado en saber un poco más de la cultura de este continente y como podrían expandir la tecnología y demás innovaciones en ambos continentes, dejando en el olvido la guerra y dando un paso más para la paz. Aquel nerviosismo por conocerlo desapareció para estar cómoda a su lado. Ese fuerte palpitar que sintió desde un principio, poco a poco se convirtió en algo más, en algo que ya no podía evitar, en algo que la dejaba pensando por un buen rato y se sonrojaba cuando la atrapaban distraída.

Cuando el Rey Ajeel se marcho, era muy notoria aquella tristeza de su rostro. Los suspiros que era capaz de soltar y el extraño comportamiento que se le notaba en los pasillos, fue tan notorio que tuvieron que llamar al antiguo rey para que pudiera hablar un poco con su hija. Cuando el pequeño hombre llego al castillo y miro aquellos ojos anhelantes de su hija, sabia de que se trataba.

-Hisui -La de cabellos jade miro con atención a su padre.- ¿En qué tanto piensas, mi querida niña?

-Nada -Dijo con timidez.- Solo divago algunas cosas del reino

-No puedes ocultar lo que tus ojos me dicen -Soltó una pequeña risita el hombrecito. Se acerco a ella y tomo su mano con cuidado.- Se cuán difícil puede ser pero como padre, solo deseo tu felicidad, es lo que yo deseo, es lo que tu madre deseaba

-¿De qué hablas, papá?

-No dudes en seguir tu corazón si así lo deseas, no te detengas por lo que dicen, no te guardes las cosas como aprendiste desde pequeña -Hisui se sonrojo.- Sigue, habla, sueña, sonríe, eres y serás la mejor de las reinas pero los temas del corazón, no los dejes a un lado, haz lo que creas correcto para ti, se que lo harás bien

¿Por qué sintió que su padre le había estado leyendo la mente? Hisui sintió las lagrimas amontonarse en sus ojos para abrazar a su padre con cariño y salir corriendo del casillo para encerrarse en su oficina y mandar una carta.

Si, aquello que había encontrado con Ajeel, era algo que no quería perder. Aquello que tanto tiempo había buscado, lo encontró con él. Aquella tranquilidad que le ofrecía, aquel trato de una persona a otra persona, era lo que siempre quiso, lo que siempre deseo. Algo que no podía detener y no quería callar. Finalmente lo encontró y no lo quería perder.

Por eso, los meses siguientes que pudo desocuparse un poco y viajar hasta Alvarez, la reina de Fiore, Hisui E. Fiore, quería aprovechar todo ese tiempo para dejarle claro lo que deseaba. Un matrimonio no solo para el bien de sus reinos aunque por el momento no estaba pensando en lo que le hacía bien al reino que tanto le obligaron amar porque esta vez estaba pensando en ella misma. Hacia todo eso, para ese bien que le hacía a su corazón, aquel cariño que le brindo Ajeel, fue lo que la cautivo desde que lo conoció, fue lo que la atrapo en aquellos sentimientos que ya no quería callar.

Estaba nerviosa porque era la primera vez que se encontraba de esa manera pero si nunca lo descubría, quizá nunca aprendería a vivir.

Lo que encontró en ese momento al lado de Ajeel, fue realmente valioso, fue esa ternura que no quería dejar soltar y nunca lo haría. Aquello que buscaba con desespero, ahora le otorgaría más ganas de seguir viviendo con aquella sonrisa que él fue capaz de poner.


¡Muchas gracias por leer!

¿Acaso no creen que son demasiado lindos? Quisiera pedir una disculpa porque esta historia quería subirla desde el jueves en la noche pero como quería dormirme temprano por ver los juegos olímpicos, pues me fui a dormir y me la madrugue ayer viernes para ver la inauguración de los mismos. Ayer quería subir el capitulo pero realmente me encontraba tan cansada que decidí no hacerlo, quería irme a dormir porque también quería acompañar a mi mamá a que le pusieran la ultima dosis de su esquema de vacunación contra el COVID. Así que hoy, antes de que acabe el día, realmente quería subir esta historia. Una tierna y sencilla historia de nuestros personajes secundarios. ¡Nos veremos a la próxima! ¿Qué otra historia les gustaría leer?

No olviden seguirme en mi página de Facebook: Anzuzu Dragneel. Estaré dando muchas noticias al respecto del futuro de mis historias.

El Link de mi página, como el demás redes sociales, la encuentran en mi perfil de Fanfiction. Hay algunos que no se pueden ligar a la página pero por eso pongo el nombre de la red y de mi perfil para que ustedes puedan visitarlo.

Por cada comentario el escritor desvelado tendrá una gran sonrisa en su rostro y más energías al seguir escribiendo.

Nota importante: El sitio de Wattpad, es usado como medida de precaución ante el anterior robo de historias que se sufre. Por favor, de apoyar a su escritor favorito, nunca intenten copiar las historias en otros sitios y usarlos como suyos, recibirán grandes sanciones por parte de la comunidad como la falta de respeto que se podrían ganar. Solo obligan a que nosotros como escritores, ya no confiar en ustedes, dejar de escribir y en caso mucho más grave, eliminar nuestras historias.

¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Sábado 24 de Julio de 2021