Nota: Posiblemente fuera de personaje pero, ¿A quién le importa en realidad?


Zapp Renfro… No era el mejor padre.

Seguía siendo un grosero, un vulgar e irresponsable. Y todavía seguía fumando y tomando, incluso llegaba a casa tarde algunas veces; ya sea ebrio o drogado, a veces oliendo al perfume de otras mujeres o sólo a alcohol con cigarros.

Aunque no es como si se amasen –todavía no–, después de todo, el cachorro que llevaba en su vientre era el producto de una noche de pasión. Donde Zapp sólo quería tener sexo (¿Cuándo ese mono no quería meterse entre las piernas de una mujer?) y Chain, quería olvidar su amor no correspondido.

No se iba a mentir diciendo que no disfrutó del acto, pero se negaba a decirlo en voz alta, después de todo, fue algo de una noche. Que derivó en un cachorro no deseado que, si bien pudo abortar porque el padre era obviamente el mono ese, ella…

No se sintió con la suficiente fuerza de voluntad para hacerlo. A pesar de que esto iba a perjudicarle en el trabajo que tenía aparte de Libra, en su vida personal y en Libra mismo.

Lo más probable es que la decisión de tenerlo pudiese deberse al sentimentalismo que de vez en cuando le abordaba o porque estaba embarazada.

El punto es, que terminó haciéndose público su embarazo tanto con sus compañeras como en Libra. Y pues, fue así como Zapp se enteró; de todas las personas que menos quiso se enterasen –el asunto con Steven era aparte–.

- Chain.

- Si esperas que me deshaga del cachorro, pues sigue esperando – respondió mordaz –. Es mi problema.

- ¿…Tú consideras al bebé un problema? – preguntó, casi incrédulo –. Quiero decir, es verdad que esto te va a perjudicar pero, ¿Lo ves como un error?

-… Fue un descuido pero, es mi hijo – respondió, poniendo una mano sobre su plano vientre en ese entonces –. Es mi cachorro.

Había tomado la decisión de criarlo sola, pues no esperaba que Zapp se hiciese cargo también. Aunque, tal vez… No debió haberlo subestimado.

Pues, por increíble que pareciera, él tomó su rol como padre y responsable de esto. Se comprometió a ejercer la paternidad que le tocaba, y pese a sus dudas al respecto, Chain le dio la oportunidad.

Siendo esto, algo que trajera cambios todavía más grandes a su vida.

Como que él se mudase a su departamento el cual tuvo que limpiar –y aunque ella quiso ayudar y de paso, que dejase de hacerlo porque era problema suyo, él obviamente no la dejó y la mandó a descansar–, el estar al pendiente de ella y que no le faltase algo y también, el convivir cada día un poco más.

A veces teniendo sus diferencias, a veces logrando congeniar y llevarse bien.

Y aunque como en un principio se mencionó que Zapp no era el mejor padre, y que parecía seguir haciendo las mismas cosas que antes –que molestan a Chain–. Una vez que nació el pequeño Zain, lo cual fue caótico tanto en el camino al hospital como en la sala de parto –pues se puso realmente agresiva con cualquiera que se le acercase–, tras haber dado a luz y a minutos de caer en la inconsciencia debido al sedante, fue capaz de vislumbrar como Zapp tomaba en brazos a su cachorro.

Que la tomó desprevenida, por sorpresa. Y que también, le generó algo parecido al pánico; posiblemente por su nueva maternidad e instinto, quería a su hijo con ella. Por lo que con esfuerzo extendió su brazo hacia donde estaban ambos, sintiéndose desesperada por no lograr verlos, sintiendo su cuerpo más débil que antes.

- Hey, cálmate – le dijo Zapp, tomando su mano. Si su mirada no estuviese borrosa, tal vez podría haber visto su expresión, pero el sedante estaba logrando su efecto en ella –. Zain está bien, nadie va a llevárselo. Así que, tranquila.

Tal vez por el sedante, sólo tal vez por eso, fue que la voz de Zapp sonó tan suave. Y sólo tal vez también por eso, y no exactamente por las caricias que él le daba en su cabello, fue que finalmente cayó rendida al sueño más tranquila.

Porque Zapp no podía ser así de atento o cariñoso, ¿Verdad?

Porque él era un estúpido mono, ¿Verdad?

Ya había pasado bastante tiempo desde que eso pasó, porque Zapp y ella siguieron comportándose como antes. Aunque parecía que algo había cambiado, como si algo se hubiese suavizado.

No lo sabía (o mejor dicho, prefería fingir no saberlo).

Pero, ver cómo Zapp cuidaba y pasaba tiempo con su cachorro cuando creía que ella estaba durmiendo –ella usaba su habilidad para hacerse invisible–, eran momentos en los que quería creer que… Tal vez, no estaba del todo mal el que Zapp Renfro fuese el padre de su cachorro.

Y sólo tal vez, tener una vida juntos.

Sólo tal vez.