DISCLAIMER

Los personajes de DIgimon, así como la trama principal de la historia pertenecen a TOEI Animation y Akiyoshi Hongo.

Esta historia es solo con fines de entretenimiento de la autora y de los fans del mimato.

Nota: hay contenido para adultos.

NUESTROS TIEMPOS

PRÓLOGO

Sora, mi mejor amiga, estaba confundida, indecisa, yo la quiero mucho y la entiendo y comprendo, sin embargo, no estoy de acuerdo con lo que está haciendo, el no tomar decisiones solo daña a 2 personas que queremos. Por otro lado, tanto Taichi como Yamato tampoco se deciden.

Con todo lo que pasó con nuestros amigos, con la vida adulta, ahora nuestras vidas toman un rumbo diferente y jamás pensé que Yamato y yo nos volviéramos tan cercanos, jamás pensé que, por otro lado, la vida nos daría un golpe muy fuerte.

Amo a Sora, de verdad, solo espero que entienda lo que nos está pasando y, sobre todo, que ella aclare sus sentimientos y no dañe a quien más quiere.

Capítulo 1

Mimí

Estaba en el aeropuerto esperando a que anunciaran mi vuelo para ir a París, estaba algo aburrida, pues se había atrasado el vuelo, ya había revisado algunos pedidos y envíos, ahora estaba en mi celular. Taichi y Koushiro estaban hablando de una nueva puerta abierta, pero nadie les contestaba, yo solo mandé un emoji.

-Mimí.

Que me hablaran me sobresaltó un poco, ¿qué tan probable era que me encontrara a alguien en el aeropuerto?

-¡Oh, Yamato!- me levanté para saludarlo dándole un abrazo- ¿qué haces por aquí?, me sorprende que estés en el aeropuerto, ¿viniste a despedirme?

-No- ante eso solo solté un gesto de desánimo- voy a viajar a París, tengo que estar yendo constantemente para una investigación que tengo que hacer, y posteriormente hacer mi estadía en Estados Unidos. Tengo que agradecer que todo va por parte de la Universidad, de lo contrario no podría estar haciendo estos viajes.

-Es que eres muy inteligente Yamato, no por nada te están apoyando mucho- le sonrío.

Yamato ya estaba muy avanzado en su carrera y prácticamente era 3 de los únicos que se iban a graduar, tenía el mejor promedio y el mejor proyecto, así que su investigación estaba siendo muy apoyada por parte de la universidad.

-¿Y tú a dónde vas?

-Voy de negocios, estoy buscando nuevos productos y mercado para mi empresa, así que igual estaré viajando constantemente a París y a otras ciudades, sobre todo a Estados Unidos.

Se escucha una voz anunciando un vuelo, miro mis documentos y me doy cuenta que es el mío.

-Es mi vuelo- me dice Yamato, yo me sorprendo un poco.

-También el mío- le digo contenta, pues, aunque probablemente no nos toque sentarnos juntos, iremos en el mismo vuelo.

Unas horas después, ya habíamos llegado a París, sorpresivamente si nos había tocado sentarnos juntos, durante todo el vuelo yo estuve en mi computadora trabajando, al igual que Yamato estaba concentrado en su investigación, en algún momento le compartí mi música para que se animara un poco, siempre ha sido muy serio y, aunque en un principio renegó de mi música, al final aceptó ir todo el vuelo escuchando música conmigo.

-¿Y dónde te vas a quedar?- le pregunté a Yamato.

-Afortunadamente mi abuelo me estará dando asilo, así que es un gasto menos y lo podré visitar algún tiempo, ¿tú dónde te quedarás?

-Me quedaré en el hotel Eiffel Seine- le sonrío- podríamos vernos alguno de estos días que estemos por acá, ¿qué te parece?

-Suena bien- en ese momento suena su celular, al parecer era su abuelo- me tengo que ir, llegó mi abuelo por mí.

-¡Muy bien!, entonces nos estamos hablando.

-Claro.

Habían pasado ya un par de días, yo tenía la tarde noche libre, así que le hablé a Yamato para ver si tenía plan, si no para buscar qué hacer.

-¡Hola Yamato!, ¿cómo estás?

-Hola Mimí, estoy aquí con mi abuelo en su cafetería, ¿cómo estás tú?

-Quería saber si al rato estarías libre para salir, si no, pues para vernos otro día.

-Estaré solo un rato más con mi abuelo, si gustas nos podemos ver a las 19:00 para ir a cenar, ¿qué te parece?

-¡Súper!, ¿dónde te veo?

-Paso por ti, mi abuelo me dijo que me prestará su moto.

-¡Perfecto!, ya que llegues me marcas para bajar, nos vemos.

Le colgué y me apresuré para bañarme y arreglarme.

Como no sabía a qué lugar iríamos, no me quise arreglar muy coqueta, el clima estaba algo fresco, miré en mi maleta y decidí usar unos botines café, una mini falda café, medias negras, suéter negro y mi gabardina negra y, para darle el toque, me puse una boina color café.

Se dieron las 18:48 y sorprendentemente estaba lista. Estaba emocionada de salir en París, por primera vez saldría a algún sitio, por lo general me quedaba en el hotel o si acaso, salía a cenar yo sola.

18:57 y Yamato me marcó para avisarme que ya estaba abajo, así que tomé mi bolsa, la llave del hotel y bajé para encontrarme con él.

Ya estando abajo, entre tanta gente que pasaba se me dificultaba encontrarlo, agilicé mi vista y vi la moto y a él. Yamato siempre ha sido bastante guapo, y la adultez definitivamente le ayudó más. Me acercaba hacia él y no había chica que pasara que no lo mirara deslumbrada. Venía vestido con un pantalón negro, botas negras, un suéter color gris y chaqueta de cuero negra. Definitivamente llamaba la atención.

-¡Yamato!- me volteó a ver con algo de recelo, no le gustaba ser el centro de atención- lista, ¡vamos!

Me subí a la moto de su abuelo, me puso un casco y nos fuimos.


Ese viaje a Francia fue muy revelador, sorprendentemente cada que salía con Yamato era como si fuera diferente al que yo conocía, nos divertíamos mucho, platicábamos mucho, no conocía esta faceta de Yamato y me encantaba conocerla.

El último viaje en que coincidimos, duró 2 semanas para ambos, así que decidimos vernos de vez en cuando y regresarnos juntos, estábamos teniendo la confianza que habíamos perdido por habernos separado el tiempo que me fui a vivir a USA. Cuando éramos niños pasábamos mucho tiempo juntos él, Takeru y yo y en muchas ocasiones nuestras ideas siempre congeniaban. Cuando regresé otro tiempo a Japón, estando ya en preparatoria, recuerdo que no fue difícil volverme a acercar con todos, y de nueva cuenta yo sentía esa conexión con Yamato que, sin necesidad de hablarlo, nos entendíamos.

Fácilmente pasaron 6 meses en que Yamato y yo estuvimos así, viajando juntos a París, saliendo, platicando, conociéndonos más, nos hicimos muy cercanos, sin embargo, a pesar de lo genial que la pasábamos, mi mente siempre tenía a alguien presente, Sora.

No era idea mía, estaba empezando a sentir algo más que una amistad hacia Yamato, mi consciencia no me dejaba tranquila, necesitaba hablar con él para aclarar todo, no quería traicionar a mi amiga.

Era el tercer día de que habíamos llegado a París, había quedado de desayunar con Yamato en el café de su abuelo, así que llegué a las 8:00 como me dijo e iba dispuesta a hablar con él de Sora.

-¡Hola Mimí!- me saludó muy ferviente su abuelo- pasa, Yamato ya te está esperando.

-¡Muchas gracias!- me sentí más nerviosa de lo que ya estaba, así que tomé un respiro profundo y entré.

Busqué a Yamato con la mirada y lo encontré, estaba leyendo, tenía puestos sus lentes. Se veía muy sexy.

-¡Hola!

-Hola- me contestó Yamato, se levantó para ayudarme con la silla y me senté- ¿cómo estás?

-¡Contenta!, cerré el negocio que te conté, así que me expandiré más por acá.

-¡Esa es una excelente noticia!- me sonreía, Dios su sonrisa.

-Sí, me sentía confiada y segura de lograrlo, así que puedo estar tranquila ahora, y pues tendré que organizar mis tiempos entre Japón y aquí.

-Me pasa lo mismo, aunque después de presentar mi investigación tengo que pensar ya en USA.

Ante su comentario caí en cuenta de algo, esto que habíamos estado viviendo pronto se podría acabar, y me dio tristeza.

-¿Qué pasó?- notó mi semblante.

-Es que… -no encontraba las palabras para hablarlo con él- … caí en cuenta que ha pasado un año y… hemos vivido muchas cosas…- cada vez me era más difícil decirle lo que sentía- … Yamato… quiero preguntarte algo.

-Adelante Mimí -me miraba atento con sus lentes.

-Yamato, lo que pasa es que en este tiempo que hemos estado saliendo, bueno, la he pasado muy bien contigo, esta oportunidad de conocernos más me ha gustado mucho y… tengo que ser sincera, me da miedo decirlo, pero no me lo quiero guardar… creo que me he enamorado de ti.

Ante mi confesión, Yamato se sonrojó muchísimo y estaba muy sorprendido, no sabía cómo tomarlo.

-Y pues- continuaba- también quiero decirte que a la vez no me siento a gusto… pues… Sora está en mis pensamientos- ahora yo me sonrojé y desvié la mirada, me sentía muy apenada.

Hubo algunos minutos de silencio, no lo soportaba, si no me contestaba estaba dispuesta a levantarme e irme.

-Mimí…- gracias, pensé que no hablaría- te entiendo… Yo… no quiero dar rodeos, así que te voy a contar todo.

Yamato

Nunca había hablado de la situación con Sora, ni siquiera con Taichi, era muy incómodo, así que, hablarlo con alguien para mí era un alivio.

-Cuando regresaste a Japón, estando en preparatoria, la situación con Sora era inestable, de un momento a otro ella me dijo que necesitaba un tiempo para pensar las cosas, que después del día que me dio las galletas, a pesar de que estaba decidida, ver a Taichi antes que a mí, le removió sentimientos. Entró por ánimos de Taichi y al parecer todo iba bien, sin embargo no funcionaba, no parecía que fuéramos un noviazgo, no había esa conexión, así que por una parte acepté ese tiempo. En varias ocasiones Takeru me mencionaba lo que Sora les contaba a ti o a Hikari y, pues las acciones dicen más que mil palabras y siempre me demostró que se preocupaba más por Taichi que por mí, así que decidí hablar con ella para confrontarla, pero ella solo se alejaba y nos tenía en la incertidumbre…

-Yamato… Sora está luchando su propia batalla, recuerda la presión que siente con respecto a su madre… No la estoy justificando y está mal que yo hable de ella sin estar presente, pero eso no justifica que no sea clara contigo o con Taichi.

Las palabras de Mimí, más que lastimarme, me hicieron caer en cuenta de muchas cosas. Sora era una chica decidida, segura, valiente, pero desde que su mamá la empezó a presionar, cada decisión que tomaba parecía que era porque lo tenía que hacer y no porque lo quisiera hacer, entonces nuevamente mi mente hizo otro click, esa pudiera ser la razón de que estuviera conmigo y no con Taichi, que es con quien realmente se notaba que quería estar.

Esta reflexión ya no me dolía, de alguna manera ya lo había considerado, solo que ahora por fin lo apalabro y lo acepto.

-Sora ya tenía una decisión tomada Mimí, así que ya acepté que nosotros no podríamos estar juntos.

-De alguna manera yo lo sabía, solo que no quería presionarla, sabes que se aleja y, aunque a veces hable con ella, todavía sigue luchando por ella- me decía Mimí algo apenada, parecía que quería cuidar sus palabras para no dañarme ni dañar a Sora, a pensar de lo que me acababa de confesar, seguía preocupada por ella. Mimí haciendo honor a su emblema.

Sonreí para mí y le dije que desayunáramos, que la invitaría de paseo. Ella, como siempre tan alegre, aceptó feliz mi propuesta.


Mi abuelo había ido a un evento de empresarios, así que invité a Mimí a que viéramos una película, nos regresábamos en 2 días y quería aprovechar al máximo el tiempo con ella, habíamos quedado de no decirle a nadie lo nuestro hasta que pasaran unos meses más.

Le encantaba seducirme, sabía que no me podía detener ante sus coqueteos. Había llevado un vestido corto ligero en color rosa pálido. En un momento en que se agachó frente a mí para tomar su bebida de la mesa, logré ver sus pantaletas de encaje blanco, eso hizo que mi miembro se alterara un poco. Sentí el calor en mi rostro. Cuando se sentó a mi lado, subió peligrosamente su vestido, casi para llegar a su entrepierna, jugaba con la tensión sexual que sentíamos y me provocaba poco a poco para que yo cayera ante su seducción.

Sabía que mi abuelo llegaría al amanecer, a pesar de ser mayor, era bastante jovial y tenía mucha energía, así que sabía que tenía tiempo.

Yo había pasado ni media hora de la película, Mimí me seguía seduciendo, me tocaba por accidente, me rosaba con sus manos en partes de mi cuerpo, mostraba su escote y sus piernas. Mi mente no dejaba de imaginarse el cuerpo de Mimí. Ya habíamos tenido varios encuentros, desde aquella plática en el café de mi abuelo, aclaramos muchas cosas y eso dio pie a poder tener una relación y escalar un poco más. En ningún momento de mi vida llegué a pensar en estar con Mimí de esta manera, cuando éramos niños, nuestra conexión era inocente, diferente, no solo era un enamoramiento tierno, había una conexión más allá y entendí que no era el único que lo sentía, ella también, hemos hablado mucho de todo lo que nos pasó y el cómo pudimos estar juntos, solo que al parecer no eran nuestros tiempos.

Llegó un punto en que no me pude controlar, mi miembro ya estaba muy erecto y Mimí aprovechó eso, se hincó entre mis piernas, yo me sorprendí ante su movimiento, esta iniciativa de ella me excitaba demasiado. Bajó el cierre y bajó un poco mis pantalones, yo la ayudé. Cuidadosamente y mirándome a los ojos acercó mi miembro a su boca, sacó su lengua y lamió la punta, yo me sentía muy excitado y caliente, gemí un poco, deseaba más de su boca y su lengua. Seguía lamiendo mi miembro, para poco a poco introducirlo a su boca y empezar a moverla y mover su lengua magistralmente, yo estaba más excitado y tomaba con fuera el sofá, tratando de no venirme, quería más y más de ella, entonces usó su mano y comenzó a masturbarme al mismo tiempo, yo sentía que ya no podía más y la detuve, quería terminar, pero dentro de ella.

No pensaba con claridad, quería hacerla mía nuevamente, así que la tomé y moví la mesa de centro y la tumbé en la alfombra de la sala. Su cabello castaño claro estaba esparcido alrededor de ella, se veía increíblemente hermosa, estaba sonrojada y claramente excitada, lograba ver sus pezones duros a través de su vestido. Bajé los tirantes y su vestido hasta la cintura, inmediatamente puse mi boca en su pecho izquierdo mientras mi mano derecha jugaba con su pezón, lamía y mordía un poco y cada gemido de ella me daba más placer. Qué delicia era ella. Bajé lentamente mi mano de su pecho y la acerqué a su entrepierna, moví un poco su pantaleta con mis dedos para encontrarme que ella ya estaba lista, estaba muy húmeda y eso me hizo gruñir. Ella también gimió cuando encontré su clítoris y empecé a jugar con él, dejé de jugar en su pezón con mi boca y me acerqué a besarla para callar sus gemidos y disfrutarlos. Dios estaba tan excitado y ella también. Después de su clítoris, pasé a su vagina, seguía deliciosamente húmeda, ya quería entrar en ella.

Bajé sus pantaletas, levanté su vestido, quedó engarruñado en su cintura, me bajé más mis pantalones y mi bóxer e introduje rápidamente mi miembro en ella. Los dos gemimos ante el placer. Empecé a moverme dentro de ella, estaba sudando, excitado, ella también, estaba muy sonrojada y su rostro me encantaba, amaba hacerla mía, amaba que si placer fuera por mí. Ella se erguía de placer, seguía dentro de ella, nuestros cuerpos eran uno solo. Quería más.

Salí de ella y su rostro fue de reclamo, la tomé y la volteé, ella entendió, se acomodó y yo tomé su cadera y entré por detrás, esta posición me encantaba, podría ser perfectamente su cintura y su cadera, la tomé y empecé a moverme más fuerte que antes, ella me pedía más y más, eso hacía que quisiera hacerlo duro. Ella me dijo que tomara su cabello y entendí lo que quería, sin dudarlo lo tomé y con cuidado jale su cabello, ella gimió con demasiado placer y eso me hizo quererlo más y más, sentía que ella estaba a punto de estallar al igual que yo.

Dejé de tomarle el cabello, me centré en su cadera, seguí mis movimientos dentro de ella y entre gemidos de ambos, explotamos.

Nos desvanecimos los dos en la alfombra para recuperar un poco de aliento. Este encuentro había sido increíblemente excitante, siempre eran así, como amaba esta conexión que tenía con ella.


Mimí

Era ya una semana que Yamato se había regresado a Japón, estaba a punto de presentar su investigación, yo iba a regresarme con él, pero surgió algo de la sucursal que abriría aquí y me tuve que quedar otro poco de tiempo. Y empezaba a extrañarlo.

Estaba algo cansada, había sido un día pesado, tenía hambre y decidí pedir un baguette para cenar. Cuando llegó, rápidamente me fui a la mesa para comer, pero al olerlo, me dieron muchísimas náuseas y corrí al baño a vomitar.

Ya que había terminado, me quedé muy pensativa, estaba nerviosa, recordé mi calendario menstrual y al ver las fechas, sentí cómo se me bajó la sangre.

Tenía que ir al médico y regresar a Japón cuanto antes.

Yamato

Cuando avisé a los chicos que regresaba a Japón para presentar mi investigación, nos pusimos de acuerdo para organizar una comida en algún lugar y me desearan suerte antes de la fecha.

Llegué pasadas las 4 de la tarde, que fue la hora que nos citó Sora. Se me hacía un poco raro que ella fuera quien organizó la comida, pues, después de mucho tiempo, ya tenía comunicación con nosotros, sin embargo me dio gusto que por fin se acercara a nosotros.

-¡Hermano!- me decía Takeru animado, levantando su mano para que los localizara. Me acerqué a ellos y me senté en el lugar que estaba al lado de Sora, pues era el lugar que estaba disponible.

Me senté y saludé a todos. Sora, al momento de sentarme, me tomó del brazo y se recargó en mí, lo cual me pareció extraño y sobre todo incómodo.

-¡Por fin llegas!- me decía Taichi- siempre un rockstar.

-Lo siento, estaba haciendo unas diligencias antes de llegar y se me hizo un poco tarde.

La realidad es que estaba hablando por video llamada con Mimí y se me fue el tiempo, me decía que ya casi regresaba, que quería contarme algo importante, se le veía muy feliz, radiante, así que estaba ansioso de verla. Le conté de la reunión con Sora y me dijo que le daba gusto que regresara a tener comunicación con nosotros y que cuando ella regrese también haría una reunión con ella. Al parecer las cosas por fin tomaban su rumbo.

-Primero que nada hermano, quiero desearte felicidades, es una excelente noticia, ya nos contó Sora.

Me extrañó el comentario de Takeru, ¿les contó Sora?, ¿qué les contó?, si tiene bastante tiempo que no hablamos, solo para decirme de esta comida.

-Debo admitir que me sorprendió chicos, a pesar de que la medicina me tiene muy ocupado, sabía que algo había pasado, pero qué bien que lo arreglaron- decía Joe.

Seguía sin entender, ¿de qué estaban hablando?, al parecer, Hikari notó mi expresión, y ella me contó lo que pasaba.

-Pensé que Sora te había dicho el otro motivo de esta comida Yamato. Ella nos contó poco antes de que regresaras que ya estaba decidida a estar contigo y que esta reunión era para anunciar formalmente su regreso- me sonreía.

Mi yo interno no lo podía creer, trataba de controlar mi expresión para no ser imprudente, pero por dentro estaba muy confundido y más que nada molesto, ¿cómo que Sora anunció que regresamos?, pensé que había quedado claro todo. De repente recordé la conversación con Mimí "ella está luchando su propia batalla", y entendí que probablemente continuaba con ese dilema. Sentí algo de lástima, estaba tenso y no sabía qué hacer o qué decir, así que solo me limité a sonreír.

La tarde siguió, pero yo no estaba presente, solo pensaba en Mimí, ¿qué iba a hacer?

Mimí

Por fin estaba en Japón, ya extrañaba a Yamato, los últimos días, después de la video llamada que tuvimos el día de la comida con los chicos, se empezó a comportar extraño, era serio, no me contestaba o tardaba en hacerlo. No me molesté, pues sabía que estaba a unos días de presentar su investigación y seguro estaba muy concentrado en eso, así que no insistí y espera en llegar para poder hablar con él y por fin verlo y abrazarlo, lo extrañaba muchísimo.

Al día siguiente que llegué, era la comida que me organizaron por mi regreso, le marqué a Yamato para platicar con él y ver si tomábamos este momento para decirles a los demás de nuestra relación, y para poder hablar con él de otra cosa muy importante, pero no me contestó, le mandé mensaje para ver si llegábamos juntos y tampoco contestó, ni siquiera en el grupo de todos lo hizo, solo sabía que iría a la comida porque Takeru lo confirmó.

Me arreglé lo más linda que pude, un vestido suelto en color hueso, con barbitas, mis botines, una chaqueta de mezclilla y mi cabello en una coleta, maquillaje natural y el perfume favorito de Yamato.

Iba de camino cuando pregunté en el grupo si ya estaban todos, Takeru mismo me volvió a confirmar que ya solo faltaba yo.

Me emocioné, por fin lo vería de nuevo.

El lugar en el que nos veríamos era de mis favoritos, agradecí que tomaran en cuenta ello. Llegué a la entrada y pregunté por la mesa a nombre de Sora, un mesero me guió a donde estaban y cuál fue mi sorpresa al llegar. Estaban todos, pero lo que me exaltó fue la escena que tenía frente a mí, Yamato y Sora, Sora tomada del brazo de Yamato, se estaban mirando y ella le dio un beso en la boca.

Mi corazón se aceleró muchísimo, no entendía lo que estaba pasando, todo pasó por mi cabeza, muchas preguntas, muchas suposiciones, y entonces entendí el por qué Yamato ya no me contestaba.

El mesero me anunció y voltearon todos a verme, todos estaban felices, excepto Yamato, él tenía cara de susto y preocupación, nunca le había visto esa expresión.

-¡Mimí!- me decía Sora- qué bueno que llegaste, siéntate junto a mí, tenemos mucho de qué platicar.

Yo estuve inmóvil, mis piernas temblaban, no sabía qué hacer, no quería ser imprudente, empecé a sentir mi cuerpo débil y de un momento a otro todo se puso negro.

Estaba abriendo los ojos, me molestaba mucho la luz que veía, no entendía lo que pasaba. Desperté poco a poco y al mirar alrededor me di cuenta que estaba en un hospital. Mi mente estaba confusa, trataba de recordar qué pasó. Una vez que estaba más consciente, recordé que me estaba en el restaurante con todos y la escena de Sora besando a Yamato, al volverlo a recordar, mi corazón se empezó a acelerar una máquina empezó a hacer ruido, rápidamente entraron un par de enfermeras y llamaban a Joe.

Joe entró inmediatamente después y les pidió a ellas que lo dejaran solo conmigo. Yo no sabía que pasaba, estaba muy asustada y me sentía bastante mal y adolorida.

-Mimí… Mimí por favor necesito que respires y te tranquilices, necesito hablar contigo.

Miré a Joe y se veía bastante preocupado, lo cual me preocupó todavía más, pero atendí a sus indicaciones. Ya calmada, se acercó conmigo y me tomó de la mano.

-Mimí, es un día después de que te desmayaste, todos están muy preocupados porque no saben qué pasó. He estado pendiente de ti todo este tiempo y antes de hablar con los demás, quiero hablar contigo.

-Si Joe, dime.

-No quiero meterme en tu vida privada, pero necesito hablarlo en verdad- ya me estaba asustando- por favor, cualquier cosa que necesites, me lo haces saber, para poderte ofrecer la ayuda que necesites, ¿ok?- yo asentí- el día que te desmayaste, rápidamente te trajimos al hospital, todo estaban muy preocupados, como pude, te puse en mi coche y te traje aquí para que te atendieran rápidamente, sin embargo, me di cuenta de algo delicado, estabas sangrando Mimí- al escuchar eso, mis ojos se llenaron de lágrimas, en ese momento, sentí mucho dolor en mi pecho y sentí también como temblaba todo mi cuerpo "mi bebé", fue lo único que pensaba- No les dije a los demás, porque esto es algo privado, así que no permití ni que te vieran ni que les dieran información hasta hablar contigo… Mimí, de verdad hice todo lo posible…

-No…- con una voz apenas audible, fue lo único que le pude decir a Joe.

-Tuvimos que acerté un legrado, era una situación complicada Mimí, no pudimos salvarlo.

Estaba en shock, no podría gritar, ni siquiera pude decir nada, mis lágrimas empezaron a caer solas y estaba inmóvil. Joe se acercó a mí y me abrazó.

-Si necesitas que le diga a alguien, ten la seguridad de que lo haré y no le diré a los demás si así me lo pides.

Yamato

Solo veía cómo todas las cosas de mi apartamento estaban en el piso, algunas rotas, el coraje que tenía no podía sacarlo de otra manera. Joe vino a mi apartamento, no lo esperaba, me contó lo que pasó con Mimí, ya que ella no quería verme y al enterarme de la situación, me sentí lleno de culpa, de tristeza, pero la rabia era lo que más me llenaba. Mimí estaba embarazada, embarazada de mí, y por mi culpa, por no ser claro con ella, tuvo un aborto por la impresión de verme con Sora.

Golpeé el sillón todo lo que pude, de rabia, más que nada porque Mimí me dijo que no quería verme, estaba muy molesta y decepcionada por lo que pasó y con justa razón, era mi culpa.

Muchas veces intenté comunicarme con Mimí, siempre teniendo negativa a mis insistencias. Intenté buscarla en su casa, pero se había mudado y nadie sabía dónde vivía ahora.

Me sentía muy desesperado, la situación con Sora era complicada, me sentía acorralado y presionado por los demás, pues Sora hablaba por los dos en muchas situaciones. Era un cobarde por no enfrentarla y decirle que no quería estar con ella, de decirle lo que pasó todo este tiempo y que a quien amo, es a Mimí.

No sé cómo, pero estábamos planeando nuestra boda, no, no con Mimí, con Sora. Me sentía perdido, sin alma, sin ganas, sin felicidad. Estaba en automático. Sora habló con Mimí y al parecer si quiso hablar con ella, más fue mi dolor al enterarme que la ayudaría con la boda.


Mimí

Casi un año, era mucho tiempo y no había superado mi aborto y mucho menos la relación de Sora con Yamato. Varios meses no quise hablar con nadie, superior Joe me apoyó con los demás ante mi negativa de hablarles, entendía mi dolor, solo no le dije que el padre de mi bebé era Yamato.

Me resigné a lo que pasaba, no podía negarle la felicidad a mi amiga, sabía que en su persona le faltaba mucho por trabajar, su seguridad, su confianza, aceptar lo que ella quiere y quitarse las ataduras que se ponía, así que no podía quitarle este único momento en que al parecer ella estaba feliz, así que acepté ayudarle en su boda con Yamato.

Como amigos que hemos sido desde hace muchos años, Sora quería que sus fotos de pre-boda fueran no solo con Yamato, si no con todos nosotros también. Quería negarme, pues sería la primera vez que vería a Yamato después del aborto, y más que verlo, estar presente en sus fotos de pre-boda con mi amiga, pero a mi mente siempre llegaba el que no podía dañarla y acepté sin más estar en las fotos.

Quería hacerlas en un lugar abierto, al aire libre, en la naturaleza, y nos pidió que fuéramos de blanco, como ellos. La cita era a las 8:00 horas. Todos llegamos antes que Yamato y Sora, el fotógrafo y su equipo ya estaban ahí, buscando los mejores lugares y luces para tomar las fotos.

-¿Alguien sabe si ya vienen los novios?- preguntaba el fotógrafo.

-Justo acabo de colgar con ellos, se retrasaron un poco, pero están en 5 minutos.

Al escuchar eso de Taichi, se me bajó la sangre y me alejé un poco con el pretexto de que haría una llamada y no me tardaría. Solo quería respirar y tranquilizarme.

Mientras iba caminando, vi como llegaban Sora y Yamato, Sora se bajó del coche y se bajó a saludarme rápidamente. Yo quería huir, pero me detuve. Después de eso, se acercó Yamato y también me iba a saludar, pero no lo permití, le dije que fueran rápido, que el fotógrafo los esperaba para sus fotos. Así que se fueron.

No sé cuánto tiempo estuve ahí, intentando tomar fuerzas para ir con ellos, fue tanto el tiempo de espera, solo sentí cómo me tocaban el hombro y era Yamato.

-Mimí… - Me miraba con mucho dolor en su rostro, yo no sabía que sentir, ahora menos que nunca quería ir a las fotos.

-No Yamato… - me alejé un poco de él- no me obligues a esto por favor, sé que lastimaré a Sora, pero esto me supera- mis ojos empezaron a soltar lágrimas, mi corazón nuevamente latía fuerte y sentía como mis piernas perdían fuerza. Rápidamente y sin darme oportunidad, Yamato se acercó a mí y me abrazó, por más que quise soltarme, me sentía tan débil que no pude.

-Mimí…- ahora sentía yo sus lágrimas- por favor perdóname… fui un estúpido por aceptar esto, por no poner un límite y por poner a Sora por encima de ti y más que nada por encima de mí, nunca quise esto, me sentí presionado, recordé lo que habíamos hablado y mi lástima por ella me cegó.

Quise decir algo, pero no me permitió.

-Fui un idiota por permitir todo esto y cuando me enteré del aborto… Necesitamos hablar de todo esto… Por favor dame una oportunidad, te voy a demostrar que con quien quiero estar, es contigo- se separó de mí, nos miramos a los ojos, ¡Oh Yamato!, no sabes cómo te amo- En este momento voy a hablar con Sora y no me importa lo que pase, estaré contigo porque es lo que quiero- se acerca y me da un beso en la frente, me toma de la mano y nos dirigimos a donde estaban los demás.

Yo estaba tan impresionada por lo que estaba pasando, que no dije nada, solo me dejé llevar.

Al llegar con todos, Taichi estaba molesto porque tardábamos en ir, Sora no entendía lo que pasaba, los demás se notaban tensos.

Yamato no me soltó la mano para nada, se armó de valor y frente a todos habló con Sora y los demás de lo que pasaba y les confesó lo que había pasado todo este tiempo, el por qué no había dicho nada y lo mal que había actuado él, jamás dijo lo del aborto, lo cual me tranquilizó.

Taichi estaba por demás furioso, se iba a dejar ir a los golpes a Yamato, pero Hikari y Takeru los detuvieron.

La situación fue muy tensa y complicada, sin embargo, algunas horas después, todo ya estaba más tranquilo. El fotógrafo por supuesto se había ido.


Eran invierno, iba llegando a casa después de ir por los ingredientes para preparar ramen. Aquí en USA es complicado hacer comida japonesa, sin embargo, había una tienda cerca donde vendía productos importados desde Japón.

Abrí la puerta, dejé las llaves colgadas y me dirigí a la cocina directamente. Me puse a lavar algunas cosas y preparar la olla para la pasta.

Estaba concentrada picando en cebollín cuando sentí que me asustó por detrás.

-¡Yamato!, ya te dije que no hagas eso, me puedo lastimar con el cuchillo.

-Perdón amor, te vi muy concentrada y no resistí hacerlo.

Yo fruncí el ceño y él me dio un beso en la frente.

-Lo siento Mimí, no volverá a pasar- me sonríe y ahora me da un beso en la boca- regresaré a trabajar, solo vine por un vaso con agua.

-Está bien amor, ya que esté la comida te aviso.

Yamato

En fechas decembrinas no trabajábamos en la NASA, por el clima cualquier actividad se suspendía y todo era desde casa, no es que fuera poco trabajo, pero era más agradable poder compartir con Mimí juntos.

Tomé agua y al lado vi la foto de nuestra boda, recordar toda esa parte de nosotros era difícil, sin embargo, ya estaba superado, afortunadamente Sora tomó valor y aceptó que con quien quería estar era con Taichi y, sorprendentemente, su boda fue primero que la nuestra.

En nuestra boda ya estaba todo tranquilo, ver esa foto me daba mucha tranquilidad y felicidad, Mimí se veía preciosa y radiante, con su vestido blanco, su cabello castaño suelto al natural, algunos adornos y su velo de novia, estaba mirándome muy feliz y yo la miraba a ella más feliz todavía. Esta foto era mi favorita, pues había sido tomada sin avisarnos y reflejaba perfectamente lo que sentimos los dos, que nos amamos infinitamente y con locura.