El siguiente One Shot UA esta dedicado he inspirado en una gran amiga que se ha convertido en alguien muy especial para mi y es un enorme gusto que sea parte de mi vida, alegra mis días, agradezco que comparta conmigo muchas cosas, y gracias a un grupo de Ranma que tuve la oportunidad de conocerla. Para ti Jakieslove.

Gracias al staff de Mundo FanFics Inuyasha y Ranma,y Mix and Match Lemon, por pensar en mi para invitarme a participar en "Historias eróticas de personajes secundarios", es un placer redactar cada línea para sus temáticas.

Los personajes como saben no pertenecen, son autoría de Takahashi.

Él y tu*

Era un día caluroso de verano cuando partimos a E.U., el vuelo estaba destinado a llegar a las 11:25 am, en el aeropuerto internacional de Los Angeles California, para ese tiempo mi marido era aficionado a las carreras de autos profesionales, ese viaje sólo iba a ser el comienzo de un deseo carnal que pondría aprueba entre lo que tenía y lo que realmente deseaba.

Llegamos al hotel del cual ya teníamos reservación, descansamos unas horas antes de volver a partir hacía Avondale, Arizona, para el Gran premio de Phoenix, jamás entendí su agrado por ver autos que sólo dan vueltas una y otra vez, Riku era dueño de una cadena de restaurantes, las ganancias eran excelentes lo que hacía que se diera ciertos lujos y su afición era uno de ellas. Creí que iba ser como tantas veces, aburrirme hasta el punto de dormir o fingir un desmayo para poder irme, bueno lo último era como mi plan "B", por fin nos instalamos en el último hotel, pasaron tres días para que comenzara el evento.

Diría que mi matrimonio había tenido un declive muy notorio, hace años que los sentimientos de Riku se habían desvanecido como humo en el aire, yo lo quería un poco menos que cuando nos conocimos pero aún así lo quería, me seguía gustando, de las discusiones ni hablar no eran frecuentes pero cuando lo hacíamos se abría una gran brecha entre nosotros, la pasión se había extinguido, tener sexo con él era como el equivalente a comer sólo por necesidad no por placer, cada que terminábamos de hacerlo su frialdad dominaba el ambiente, rápidamente se levantaba de la cama para dirigirse a cualquier lugar de la casa excepto querer estar a mi lado, ni un beso, ni una caricia y ni una palabra de amor eso ya no era parte de él.

—¿Akari, estas lista? casi es hora de irnos— miró su reloj de pulsera con impaciencia.

—Sí, sólo me llevaré unas cosas en mi bolso.

Si nuestros sentimientos se estaban desmoronando lo que terminó por fragmentarlo fue su infidelidad, meses antes del viaje me enteré que tenía como amante a una chica más joven que yo, a quien le daba toda su atención, su amor y la cuenta bancaria, ¿Cómo me enteré?, fue por una misiva anónima con la siguiente frase, "Lo que una vez fue tuyo, a dejado de serlo", mi intuición no me falló ése misma tarde lo confronté, nada pudo negar, las excusas de sus llegadas tarde, los momentos cuando charlábamos y que por un instante perdía su mirada y su mente en la nada, para después no saber que contestar cuando le preguntaba, "¿Me escuchaste?", confirmaron mis sospechas, ¿Por qué seguí con él durante ese tiempo?, tal vez por ilusa y creer que sería algo pasajero un capricho estúpido, que la dejaría de ver en cuanto estuviera hastiado.

Llegamos y nos sentamos en los lugares correspondientes, se notaba demasiado movimiento gente por aquí y por allá, pilotos que aun estaban revisando algunos autos y turistas ocupando sus asientos, hacía un calor sofocante y esperar a que terminara la carrera me pareció un suplicio. Pasaron varios minutos, pretexte cualquier cosa para poder salir de ahí, fui a comprar una bebida para refrescarme, de un pequeño montón de personas reconocí una figura femenina, fue grande mi sorpresa ver en tan aburrido evento a una amiga, aquella chica era Akemi, fui acercándome para asegurarme que fuera ella.

—¿Akari? — esbozó una sonrisa mientras me abrazaba.

—¿Qué haces aquí Akemi? — su mirada se notaba distinta cuando la ví por último vez.

—Estoy de paseo con un chico— en su respuesta se le escuchaba alegre.

—¿Pero como?, me refiero que estabas…

—¿Muy mal por haber terminado con Keiichi?, mejor dicho él término conmigo — no podía hondar en mis preguntas por temor abrir sus heridas— Sólo te puedo decir que vivas el momento.

—¿Qué quieres decir con eso? —cuestione inquisitiva, recordar que había dejado a una Akemi maltrecha hace un año atrás por culpa de la ruptura amorosa con su novio me dejaba con una maraña de dudas en la cabeza.

—Mira, ahí viene Kanaye — señaló con la mirada.

—Hola, soy Kanaye.

—Soy Akari, mucho gusto —mientras me presentaba Akemi sacó un pedazo de papel en el que escribió algo, era su número telefónico sólo extendió la mano.

—Nosotros regresamos a las gradas para ver las carreras — Akemi tomó el brazo de su chico, paso de mi lado haciendo señal con una mano para que le hablara por teléfono.

Caminé sin dirigir mis pasos a un lugar fijo, llegué hasta lo que parecía una especie de estacionamiento, sólo se encontraba un chico alto de cabello castaño con una vandana en la cabeza color amarillo y moteada en color negro arreglaba su auto, por un momento lo observé el calor parecía que aumentaba, comenzó a quitarse el ignífugo sólo lo dejó a mitad de cadera para mostrar una musculosa, que pegada a su cuerpo mostraba sus pectorales y brazos marcados por el ejercicio, desvíe la mirada para darme cuenta que se dirigía a mi dirección Riku, se notaba algo alterado.

—¿En dónde estabas?, me quedé esperando —parecía molesto.

—Tenía calor y caminé para tomar algo.

—¿Sabes que creo?, que lo hiciste para no estar conmigo en la competencia, cualquier pretexto utilizas para alejarte de mi.

—¿Pretendes qué me sienta culpable por algo tan tonto, cómo ir a buscar un poco de agua?, cuando tú rompiste todo lo que creamos durante varios años por una absurda aventura.

—Hace meses me dejó por un chico que conoció, es hijo de un empresario coreano se largó con él para casarse, no sé nada de ella, eso se acabó— se le escuchaba algo herido en su orgullo al pronunciar cada palabra.

—¿Y crees qué me interesa saberlo? —lo solté con verdadero odio.

—Aquí no es el lugar oportuno para discutirlo Akari, será mejor ir al hotel.

—Para el caso es lo mismo Riku, además, nada va reparar el daño que me hiciste, recuerda que "la confianza es como un plato roto aunque sea reparado jamás quedará en su forma original", siempre tendrá grietas.

—Pero si nos esforzamos y damos lo mejor de nosotros volveríamos hacer la pareja que una vez fuimos, sólo es desear estar bien, ¿sabes? el orgullo también daña las reconciliaciones, perdóname por hacerte sufrir— intentó acercarse, retrocedí un paso, lo ví con hastío y molestia.

—¿Estas diciendo que debo disculpar tu traición?, ¿qué soy yo, la que esta mal?—empezaba a irritarme aún más con cada comentario.

—Ese es el problema contigo Akari que no sabes olvidar ni perdonar, tu orgullo te ciega.

—No es orgullo, se llama "amor propio", el cual perdí al quedarme contigo sabiendo que me engañabas, porque pensaba que regresarías a mi arrepentido al día siguiente, que te darías cuenta lo mucho que te amé que a pesar de tu frialdad de estos últimos años siempre te apoyé, creí que eso valía más que una aventura.

—Sé que no estuvo bien lo que hice, pero te pido que consideres lo que tuvimos alguna vez, olvida mi error, regresemos al hotel, por favor — sonó como una súplica, tomó mi brazo he intentó caminar conmigo a su lado.

—¿Qué haces? —trate de soltarme pero insistía.

—Sólo quiero irme de aquí, ya hicimos bastante escándalo.

—Déjame, no es necesario que me guíes— mi tono de voz subió de volumen.

—Pero sigues siendo mi esposa.

—¡Ya no!, dejé de serlo hace mucho, pero no te has dado cuenta, tu concepto de esposa es que se tiene que permitir todo sólo porque se ama y creer que es un objeto que se utiliza de vez en cuando.

—¡Es estúpido lo que dices! — contestó con furia y apretó aún más fuerte mi brazo.

Una voz varonil se sumó a nuestra discusión para frenar los comentarios subidos de tono por parte de mi marido, se paró frente a él.

—Amigo no debería tratar así a una dama, sino quiere ir no la puede obligar.

—Es mi esposa— lo retó con la mirada.

—Aunque lo sea, debe respetarla debería saber eso.

Riku no tuvo más remedio que soltarme se fue pasando a un lado casi golpeando el hombro del chico de la bandana moteada.

—Gracias por intervenir — me sentí al mismo tiempo alagada y avergonzada por tal espectáculo.

—Hay tipos que no saben detenerse cuando una mujer les dice "no".

Camine deprisa porque mis ojos amenazaron con traicionarme se empezaron acumular las lágrimas, evocar el sentimiento de haber sido engañada hace unos minutos hizo eco en mi destrozado corazón y la actitud de aquel hombre defendiéndome de quién fue mi marido provocaron un nudo de sentimientos confusos, un taxi paró frente al hotel que me hospedaba, entré pase sin ver a nadie aborde el elevador, llegué a la habitación abrí la puerta de la recámara he inmediatamente me tire a la cama y solté todas mis lágrimas sollocé como una chiquilla regañada, esa tarde no tuve ánimos para probar bocado tampoco me bañe, ni siquiera escuché a Riku llegar, la verdad no ya me importaba, por alguna razón mi ex quiso estar más días en Arizona, me sumergí en un hoyo oscuro y profundo emocionalmente me sentía abatida, no desayunaba, no quería salir de la cama no quería hacer nada, sólo recordaba su maldita traición y sus estúpidos comentarios acerca de reconciliarnos y olvidar todo, como si hubiera sido algo tan vacío, tan desprovisto de valor, como si yo no fuera nada.

Una mañana estaba en la cama flexione mis piernas para después abrazarlas suspiré profundamente, en la pequeña mesa que se encontraba cerca de mi ví el bolso que llevaba el día que discutí con el idiota de Riku, se encontraba abierta y sobresalía un trozo de papel, con gran desgano caminé y saqué la pequeña hoja doblada era el número telefónico de Akemi, revisé con la mirada una y otra vez los números garateados por ella, no sé porque pero me entró la curiosidad de saber que hizo para volver a creer en alguien, como sano sus heridas, como recuperar esa seguridad en si misma y sobre todo la forma de salir de esa oscuridad llamada depresión. Marqué.

—Hola, ¿Akemi?.

—Si ella habla.

—Soy Akari, me gustaría hablar sobre lo del otro día, lo de vivir la vida en su momento o algo así.

—Claro, ¿pero sigues en EE.UU?

—Si, aún sigo aquí.

—Bien, entonces ¿te parece si nos reunimos en el lobby de tu hotel?

—Perfecto.

Preparé el baño para ducharme, elegí un atuendo no muy elegante pero bonito con pocos accesorios, bajé al lobby la encontré parada junto a un muro la recibí con un gran abrazo ella sonrió, después de intercambiar unas cuantas palabras decidimos ir a un restaurante que se veía acogedor, antes de empezar con mis cuestionamientos y pasar a la peor parte de nuestra conversación le pregunté por su novio.

—¿Por qué Kanaye no te acompaña?

—Regresó a Japón por unos asuntos personales, aunque si estuviera aquí no tendríamos una charla de chicas, ¿no crees?.

—Cierto—sonreí imaginando el tipo de "charla de chicas" a la que se refería.

—Preguntaste sobre mi frase, bien, va relacionada con el idiota de Keiichi y Kanaye.

—¿Cómo?.

—Recordaras que cuando me terminó mi ex, caí en un abismo del cual no estaba segura de poder salir, pensé que todo había terminado para mi en cuestiones de amor, me creí incapaz de conquistar a un chico de creer que podía volver a vivir la pasión.

—Lo sé, estabas muy mal, ¿qué hiciste?.

—Obvio no fue fácil, puse mucho de mi, algunas personas me ayudaron y una de esas fuiste tú, tratando siempre de animarme. Una tarde llevé a mi pequeño Bussy al veterinario para que lo revisaran, en el turno de espera me encontré a Kanaye sentado con su maltés junto a él, me miró, al principio fue tímido pero mientras esperábamos comenzamos a platicar.

—¿Así es como lo conociste?.

—Sí, pero no me sentí atraída por él, llevaba a Bussy al veterinario y lo encontraba justo ahí, era afable, atento distinto de Keiichi podría decir que fue una forma de conquista sin serlo, dejé de pensar en mi dolor y comencé a ver a Kanaye como una forma de liberar mi interior.

—¿Eso, no es una cómo una forma de abuso?, digo sino te gustaba como llegaste a ser su novia.

—Simplemente me dejé llevar por el deseo, a partir de eso me quedé con su cuerpo y lo más valioso su corazón —me guiñó en forma de complicidad.

—Entonces, ¿es sólo tener sexo y ya?.

—Akari lo dices como si fuera algo terrible, en realidad no es como lo imaginas es sólo vivir el momento sin agobiarse, ni crear un ideal del hombre perfecto, disfruta y vive lo que deseé tu corazón, eso hice y estoy mejor que cuando tenía como novio a Keiichi.

—Parece fácil, pero cuando te encuentras tan lastimada sentimentalmente no te permites dejarte querer o que se acerquen por miedo a pasar por lo mismo.

—Tal parece que estás herida, ¿cómo vas con Riku?

—Después de años de estar casada, soy parte del porcentaje de mujeres engañadas por su marido, me fue infiel con una mujer más joven que yo, hace días me dijo que lo abandonó por un chico del cual se va a casar en Corea del Sur.

—Es un bastardo, ¿cómo supiste?.

—Tenía la clara sospecha que lo hacía, era frío y distante conmigo, a veces ni siquiera prestaba atención a lo que le decía, lo confirme con un mensaje anónimo que llegó a mis manos, le reclamé y lo confesó.

—Que imbécil, ¿qué piensas hacer?.

—No quiero seguir con él, pero ya sabes tendría que soportar las críticas de mi familia y no sé que hacer.

—Piénsalo bien, no seas egoísta contigo misma, es tu vida no la de ellos.

Dejamos ese tema y nos pusimos al día tenía mucho tiempo sin saber de ella, que había hecho en estos meses que no nos contactamos, hablamos sobre su trabajo, de su novio y como fueron avanzando en su relación, le dije como me había dejado hundir por culpa de Riku, que a veces me sentía tan sola y poca cosa, que prefería desaparecer para no causar lastima, me dijo que no hablara así, que valía mucho como persona, y que el idiota de mi ex debería mandarlo al carajo.

Regresé al hotel, repasaba mentalmente la conversación con Akemi, lo que para algunos es sencillo para otros no lo es tanto, quería creer que también lo podía lograr. Esperaba el ascensor y la hilera de los números que marcaba los pisos se iluminó, las puertas se abrieron reconocí la figura masculina que se encontraba en el fondo, era el chico del otro día, me observó y mientras entraba le sonreí a manera de saludo me coloqué cerca de él, llegamos al piso treinta, entraron seis personas lo que me hizo cambiar de posición quedé de delante del chico, podía percibir su respiración detrás de mi, el elevador siguió su curso pasaron dos minutos y un movimiento brusco sacudió al elevador haciéndome casi caer, los brazos de aquel hombre detuvieron mi caída me sostuvo con mucha fuerza acercándome a su cuerpo pude sentir su calor el aroma que desprendía fue excitante, una extraña sensación se esparció por mi piel, hicimos contacto con nuestros antebrazos haciéndome reaccionar de manera febril se aceleró mi corazón nos quedamos así por un minuto, hasta que la caja metálica se estabilizo.

—¿Estas bien? — se le oía preocupado.

—Sí, sólo me puse un poco nerviosa, pensé que nos quedaríamos atrapados— contesté con un sonrojo en la cara.

—Disculpa que te abracé es que ví que estabas por caer.

—Gracias— no pude contestar más, creo que fue por pena.

Pudimos salir de ahí sin problemas sólo se había detenido por un momento, la electricidad se fue, eso nos dijeron los encargados de mantenimiento junto con la gerencia. Estando en la suite arreglé algunas cosas para regresar a Japón, al día siguiente salía el vuelo, rememore la situación, no sé que fue, si mi necesidad de volver a ser atractiva a los ojos de otro hombre y sentirme protegida o mi falta de follar me hacía pensar de manera libidinosa en el castaño, desde que supe de la traición del que creía que me amaba dejé de tener intimidad con él me daba asco, pero lo que ocurrió en el ascensor no dejaba de perturbarme creo que al apoyar mi trasero pude rozar el bulto entre sus piernas, su calor y aroma brindaba un cosquilleo no sólo en mi estómago también en mi sexo, imaginar que lo montaba sólo provocó que humedeciera moví la cabeza rápidamente de lado a lado para olvidar esa imagen.

Bajé a comer algo al restaurante de ahí mismo, pedí una mesa, lo encontré comiendo sólo, ordené algo ligero pero decidí acercarme a su mesa para agradecerle.

—Disculpa el atrevimiento de interrumpir tu momento, quiero darte las gracias por— contestó enseguida.

—No es nada, hice lo que creí correcto.

—Podría, tal vez… ¿invitarte algo cómo en forma de compensación por lo qué hiciste?.

—Si crees que eso te dejá más tranquila, esta bien, acepto con gusto tu invitación.

Ahí mismo comimos, no pude posponer la invitación para otro día dijo que faltaban cinco horas para regresar a Japón, después de presentarnos formalmente supe su nombre era Ryoga Hibiki, platicamos un poco ya que no nos conocíamos bien sólo charló sobre que era un corredor de carreras que lo aprendió de su padre porque también fue un piloto hace mucho tiempo, que vivía en Osaka, que tenía por mascota a una perrita llamada "Blanquinegra", que su madre había enviudado hace diez años, sobre mi sólo dije que era casada que no me gustaba mucho las carreras y que si iba como espectadora era por mi esposo, me disculpé por el mal rato que vió gracias a Riku y expresó que si una mujer no está bien en una relación no debe quedarse ni un momento más, que a veces debemos aprender a decir adiós aunque duela porque es mejor que sangre una herida por unos cuantos días a vivir sangrando por años, todo lo cura el tiempo y el olvido. Terminamos y cada quien se fue a sus respectivas habitaciones, estuve reflexionando lo que platicamos y junto a lo que me dijo Akemi decidí dar el primer paso a una mejor vida ya no estaba dispuesta a ser esposa de alguien que ya no me amaba ni respetaba.

Tres meses pasaron los trámites de divorcio casi concluían de no ser porque mi ex, se reusaba a firmar según él estaba en un error al querer separarme definitivamente de él, al final se convenció que ya no podíamos estar juntos y firmó.

El Japan Le Mans Challenge se disputó en la región de Kanto, después de lograr divorciarme jamás pensé ir a ver una competencia de autos por propia cuenta, pero esa ocasión fue diferente bajé de las gradas fui directo a la zona en donde se encontraba algunos carros, ahí estaba Ryoga, sonrió al verme, nos abrazamos y un beso cálido se estampó contra mi boca para hacerse más intenso, nos metimos al auto en la parte trasera, me senté sobre él, metió ambas manos por debajo de mi falda una oleada de calor me invadió respiraba agitadamente.

—Ryoga, aquí no.

—Te aseguro que nadie nos podrá ver, todos están el carrera— lo decía mientras trataba de quitar mi ropa interior.

Abrí su ignífugo al mismo tiempo que levanté la blusa que traía puesta para dejarle ver mis senos, un sostén color amarillo los cubría su rostro lo metió entre ellos, ardía de deseo por besarlos aún por encima de la tela probó su sabor acercaba su cadera queriendo mostrar su urgencia por mi, saqué su virilidad endurecida por mis acciones acariciándolo con intensidad, lo invité a tocar mi humedad, con agrado se dejó llevar por mi mano derecha proporcionaba fervientes movimientos que me estremecían, ambos frotábamos nuestros sexos, él se corrió en mi mano y yo en la suya.

Después de hablar con Ryoga en el restaurante del hotel me pidió mi número telefónico, y desde ése día poco a poco nos conocimos, nos dimos cuenta que la atracción fue mutua y su trato conmigo hizo que mi corazón se enganchara al suyo, ahora vivimos juntos en Osaka en su departamento.

Solos en la habitación el silencio era total y el latir de nuestros corazones fue el ritmo que marcó nuestra pasión, mis manos tocaban su pecho sus brazos me rodeaban, me sentía tan protegida y segura que deseaba eternizar el momento, me lancé sobre su boca dulce con avidez, respondió el beso con apetito voraz, nos despojamos de las prendas para atender la súplica de nuestros cuerpos, tomó mi cintura para dibujarla de arriba-abajo paseando por mis nalgas apretándolas con posesión, el ardor en mi intimidad crecía, mis gemidos fueron más evidentes, sentí su erección en mi vientre, repentinamente me levantó con sus fuertes brazos, mantuve las piernas a los lados de su cadera, percibí su miembro debajo de mí listo para invadirme, me recostó sobre la cama besaba mi cuello mientras su mano se deslizó hasta mi seno lo masajeó con ahínco, con el pulgar hacía círculos para después apretar mi pezón, bajó para abrir mis pliegues para descubrir mi perla rosa excitada por sus candentes caricias gemí cuando sentí dos de sus dedos explorando mi cavidad humedecida, su boca se encargó del seno izquierdo succionaba una y otra vez, daba lamidas con fervor a mi ya pezón erecto a la par de sus excelentes movimientos con los dedos, una corriente eléctrica se extendió por todo mi cuerpo para concentrarse en un sólo punto que deseaba sentirlo, levanté la cadera haciendo obvia mi necesidad por él, chocamos nuestras intimidades, fuimos un cúmulo de gemidos guturales y aumentaron cuando lo sentí entrar en mi con fuerza, apresó mis muñecas por encima de mi cabeza sus embestidas eran fuertes, lo abrace con las piernas quise mejorar la sensación jadeaba cerca de sus labios, comenzamos a besarnos sin tregua para después pronunciar nuestros nombres casi en una forma enloquecedora.

—Akaaaaaarrri…

—Ryoooggaaa…

—Mmmm…

—Aaaaaaahhhh…

Terminó primero él, un líquido caliente golpeó mi interior y sentirlo provocó mi propio orgasmo, se acomodó a mi lado tratando de recuperarse de lo anterior, tomó mi mano para besarla tiernamente, el sueño se apodero de nosotros.

Desperté y apenas se notaba el alba aún no salía completamente el sol, lo miré y parecía despierto admiré su cuerpo semi desnudo entre las sabanas, me coloqué del lado derecho flexione mi brazo y apoyé mi cabeza en mi mano, regresó a mi las ganas de querer fundirme en él.

—¿No piensas dormir un rato más Akari? —desde su posición me preguntó y negué con la cabeza.

—Quiero hacer otra cosa— le regalé una sonrisa pícara.

Me atreví como nunca antes lo había hecho, ni siquiera con Riku, me incorporé para colocarme ahorcadas quedando mi abertura en su rostro y mis manos quedaron contra la pared, se sorprendió pero antes de continuar me preparó, se enderezo un poco y besó la parte interna de mis muslos lamió mi centro y la humedad aumento, gemí de manera casi bestial, con ambas manos colocadas en mi cintura acercó directamente a su boca mi intimidad la punta de la lengua jugaba con mi clítoris para también atender mi entrada mordí mi labio inferior para no gritar.

—¿Así quieres culminar? — preguntó haciéndome cambiar de opinión.

—No—respondí jadeando.

Aparté mi cuerpo, y mis manos se deleitaron con sus pectorales y abdominales marcadas, delineando cada centímetro, acaricié hasta bajar a su excitado miembro subió y bajó mi mano, mis yemas tocaron su punta de forma pecaminosa en su rostro podía ver sus ganas por mi, no esperé más quedé encima de él, agarré su erección y la introduje, me adueñe de su cuerpo y puse las manos sobre su vientre marqué el ritmo y la intensidad, en esos momentos me sentí sensual, sexy todo lo que no había sentido con mi ex, deseada y admirada es como me miraba Ryoga, eso jamás lo descubrí en los ojos de Riku, aquellas manos se aferraban a mi de lado a lado, sólo se escuchaba gemidos escandalosos, y jadeos de dos amantes entregándose sin temor pero sobre todo se unieron dos almas para amarse, tenía el control mi vaivén era embriagador jamás pensé sertirme atrevida y tremendamente lujuriosa, todo mi cuerpo le mostraba lo mucho que me gustaba, me incline para besarlo tomó mi cabeza con sus manos y enterró sus dedos en mi cabello hizo una pequeña distancia para mirarme y decir.

—Te amo Akari— me besó dulcemente.

Rápidamente cambió de posición salí de él y quedé con la cara contra las sábanas con la mano derecha propinó fuertes apretones a mi pecho, la izquierda atrapó mi pequeño botón rosa sus movimientos eran de arriba hacia abajo, estaba por correrme y sentí la punta de su miembro duro buscando entrar en mi humedad caliente, invadió vigorosamente su grueso falo, entraba y salía sin piedad haciendo que en cada embestida levantara mi cintura todos mis gemidos quedaron en aquella tela blanca que estrujaba con cada arremetida, alcancé el clímax solté mi cuerpo entregándome a la sensación, Ryoga en cinco embates terminó, fluyó su líquido hizo aun lado mi cabello para posteriormente besar mi nuca, quedamos en la postura de cucharita, abrazados nos perdimos en el sueño. Escuché el sonido de la puerta de alguien tocando, me levanté y cubrí mi cuerpo con la camisa de Ryoga dejaba desnudas mis piernas, abrí y era Riku con un gesto de molestia en su rostro me recibió al verme de esa manera, pidió perdón dijo estar arrepentido de todo el dolor que causó y que me extrañaba demasiado, que si se lo pedía hasta de rodillas pedía perdón, detrás de mi se paró Hibiki ya había escuchado lo suficiente.

—Akari está conmigo, es muy osado de tu parte venir y querer recuperar lo que perdiste a pulso, no la valoraste ¿y ahora quieres apartarla de mi?.

—Esto es entre ella y yo, además fui su esposo, y tú eres sólo su amante lo que construimos en años no lo va a reemplazar en unos cuantos meses, ¿sólo porque tiene sexo contigo crees que te ama?. —interrumpí rápidamente

—Lo amo, y no pienso regresar sólo porque vienes aquí, ¿dime Riku, sino te hubiera abandonado tu amante estarías aquí pidiendo disculpas?, creo que no, porque en cuanto lo hizo quisiste reparar lo que ya no tenía remedio— no pudo responder nada ante la verdad

—Yo…

—Hace mucho que lo nuestro se fue al caño, el amor es parecido a una planta, se le cuida todos los días, se procura el mantenerla con agua, que el calor del sol lo tenga día a día, si se le descuida se marchita, y eso paso con nosotros, es mejor que te vayas y olvides todo.

Se fue, y cerramos la puerta detrás de nosotros, sentí el cálido abrazo de Ryoga cubrirme sin palabras descubrí su amor por mi.

Fin.

Notas de Autor.

Gracias por su tiempo para leer esta historia (inserte un corazón), como leyeron vemos a los protagonistas en un perfil más maduro, el tema que toque es parte de lo que algunas parejas llegan a vivir no quiero que se sientan ofendidos o algo parecido lo hago con la mejor intención de sólo entretener. Espero les haya gustado.