Quiero aclarar que estoy en contra de la pederastia, los abusos, el maltrato, la violación... Pero que se perfectamente diferenciar entre FICCIÓN (y encima realizada con personajes irreales) y REALIDAD.
Sin más espero que podáis disfrutar de éste relato.
EL GRAN SEDUCTOR
Me gustan las mujeres... Con tetas bien grandes, con curvas, muy sensuales, femeninas, pelo largo, labios llenos... ¡Nah! En realidad me gustan todas las mujeres y soy feliz rodeado de ellas. Soy todo un galán, aunque alguna se me resiste a veces.
Adoro espiarlas cuando se bañan, y me gusta despilfarrar mi dinero en ellas, pues de ésta forma ellas se sienten más inclinadas a dejarse seducir. Por ejemplo, se me sientan en el regazo y mueven su cadera de forma sutil contra mi pene. Oh, si... Eso es una maravilla. Sentir como sus nalgas presionan encima de mi miembro, los sutiles roces cuando se mueven y me miran por sobre el hombro con una mezcla de inocencia y sensualidad, traviesas. Y sus rostros de sorpresa cuando notan toda la extensión que se ha puesto dura por ellas y sus nalgas frotándose. Cara de sorpresa que cambia a viciosa cuando les descubro, les susurró, todo lo que podríamos estar haciendo si me acompañan a mi cuarto alquilado en ese pueblo donde me estoy quedando en mi viaje (cada día o dos días uno diferente).
Y ya no hablaré de los gemidos y gritos de placer que salen de esas boquitas cuando estamos desnudos, en el futón, o la mesa o la pared o el suelo, mientras las estoy embistiendo. Soy un amante potente, apasionado y entregado con una gran y dotada herramienta que se usar a la perfección.
Algunos y algunas, envidiosos y con lengua afilada, dicen que por mi edad ya no tendría que estar seduciendo y follando a todas esas mujeres, y que mi fama como gran shinobi es inmerecida. Es la envidia la que habla por sus bocas.
A los hombres los reto a una pelea de ser necesario, una demostración de mis habilidades, aunque no hace falta cuando descubren de lo que aun soy capaz, cuando libero mi chakra. Mi fama ya habla por mi, soy uno de los tres grandes sannin de la Hoja. Temidos en todo el mundo shinobi. A las mujeres... Basta con que caigan en mi seducción para saciarlas durante toda una noche, en ese aspecto mi fama también me precede.
Soy el gran amante, el gran seductor, el poderoso sabio ermitaño de los sapos, soy Jiraiya.
Pero por culpa de ese retaco bocón y descarado, mi suerte con las mujeres se vio algo afectada. Siempre molestando sobre entrenar y entrenar, con su hiperactividad.
Cuando el niñato bocazas tenía 12 años y empecé a entrenarlo y viajar con él, pensé que me ayudaría a ligar aun más… Ya sabéis: padre atractivo, maduro, sensual, alto, fuerte y soltero; que cuida a su mono mocoso rubito de ojos azules, expresión angelical… Siempre que no abriera su gran boca o hiciera una de esas caras de atontado y por favor… ¡Que no se hurgara la nariz!.
Eso tendría que haber sido un gran imán para poder conquistar y tener más sexo con mujeres… ¡Pero no! ¡Tener a Naruto conmigo a esa edad era peor! ¡Me creían su abuelo! ¿Os lo podéis creer? La primera vez que oí esa palabra saliendo de los labios de una guapa señorita morena, con vestido ajustado y unas curvas de infarto… Fue como si una gran jarra de agua helada cayera sobre mi. Mi mente no dejaba de repetir: ABUELO, A-BU-E-LO, ABUelo, abuelo, abu…elo… Que depresión me entró.
Y por si no fuera suficiente que me vieran como un abuelo de ese niño, encima venía él y con su impertinencia "¡Vamos a entrenar Ero-sennin!" Acababa de espantarle a las que conseguía, con esfuerzo y mi cartera, seducir.
Me di cuenta que un abuelo no era un prospecto a tener en cuenta para el sexo apasionado, desenfrenado y juvenil. Supongo que tenían miedo a que me rompieran la cadera con el movimiento ejercido durante las lides amatorias.
Por suerte el crio fue creciendo y dejó de ser tan molesto, cansino. Se puso más alto, más fuerte pues el entrenamiento estaba haciendo sus efectos, se puso más atlético, más atractivo… No se si realmente fui afortunado porque se convirtiera de niño a joven o si fue una tortura.
El ahora adolescente acaparaba miradas, y no sólo de las mujeres con las que me relacionaba, aunque él ni enterado… Mejor para mi. Así no me podía recriminar nada.
Y como ya empezaba a tener una edad entrando de lleno en la efervescencia hormonal que era la adolescencia, y yo tenía que ser un buen tutor legal, ya que por algo soy su padrino (Aunque el muy condenado no se merecía tener a alguien tan genial como yo como tutor. En el fondo adoraba a ese niño). Pues como padrino del rubio tenía que ocuparme de su educación y una parte muy, muy, muy importante era eso que se dice, educación sexual y la mía iba a ser de la mejor que pudiera tener un adolescente. Así que le deje ver mi obra maestra de la literatura, (Icha Icha Paradise) y el muy descarado y maleducado me dijo que era una… 'BAZOFIA'
¿Cómo se atrevía el condenado mocoso?
No tenía buen gusto, ni idea de lo que realmente valía la pena. ¡Que gran ofensa!
No entendía como a Naruto no podía gustarle mi obra… Y otro echo aun peor… ¿A que adolescente no le interesan las tetas? Naruto no mostraba interés por las mujeres con las que él buscaba relacionarse, y eso que se lo llevaba para que siguiera aprendiendo sobre educación sexual… Joder tenía 17 años y era célibe, y eso que las mujeres intentaban llegar a él para tener sexo con el joven. Y yo estaba dispuesto a compartir a todas esas mujeres con él, de paso podría... ¡No! Tenía que quitármelo de la cabeza…
Como iba diciendo, el Uzumaki no mostraba interés. Me decepcionaba demasiado. ¿Es que no había aprendido nada de mi?
–Naruto… Esas mujeres están dispuestas a llevarte a la cama. Podrías aprender tanto de ellas, chico. Y así te quitas lo virginal.
Pero él ni caso. Según me decía ninguna era su Sakura-chan.
–¿La alumna de Tsunade?
–¿Eh? Sakura-chan es mi compañero de equipo junto a Sasuke-teme. –Luego se quedó pensando. –¿La vieja ha tomado alumna, ttebayo?
–Si, eso me han informado… Una cría plana de ojos verdes y pelo rosa.
–¡Uaaa! ¡Esa es Sakura-chan! Seguro que lo hace muy bien. Sakura-chan es tan lista, tan aplicada… Era la niña más inteligente de la clase en la Academia, y la más dulce y bonita de todas.
–No se si es la más dulce, pero si la más lanzada según me han dicho…
–¿Qué quiere decir eso, Ero-sennin?
–Nada, nada… El próximo día iremos a ver a tu Sakura-chan.. A ver si con ella estás más dispuesto.
Y aprovechando que sabía que Tsunade junto a su alumna había salido de la aldea, para irse de copas donde no la reconociesen… Según le dijo ahora como Godaime tenía una reputación que mantener.
Si recordaba esa conversación con la Senju, cuando se lo dijo…
–Como si la gente no te conociera ya, Tsuna.
–¿Qué quieres decir, Jiraiya? – Con una vena realmente gorda resaltando en la frente de esa tetona ex compañera. Si es que la rubia no sabía beber, por mucho que le diera al sake.
–Nada, nada… Que has hecho muy bien. Ahora al ser la Hokage tienes que mantener una reputación intachable pues sino la aldea se puede ver salpicada.
Y así se enteró que una vez (o dos) al mes, Tsunade se escapaba con su nueva alumna a emborracharse en un bar.
Si, tener a Saskura como alumna fue perfecto para ella, pues Shizune siempre trataba de impedir que hiciera tales cosas. Y ya cuando tomó también a la niña Yamanaka como pupila y también como compañera de desmadre, aun mejoraron las cosas para ellas… O fue que se pusieron peores, pues aun "enloquecían más".
Las dos jovencitas parece que habían iniciado una competencia para ver cual de las dos ligaba más y se llevaba a más chicos a la cama. Aunque la mayoría de las veces, según le contó Tsunade, eran ellas dos las que terminaban acostándose juntas. Eso le hizo abrir los ojos en demasía, un trío con dos jovencitas sería una buena experiencia para plasmar en sus libros y así olvidar esos pensamientos que le estaban empezando a aquejar... Oh, no os penséis que nunca había participado en un trío, había estado en la misma cama con hasta cuatro mujeres complaciéndolo y él complaciéndolas gratamente a ellas, por supuesto.
Pero hacía tiempo que no estaba en un trío con dos guapas mujeres kunoichi, y encima en la flor de la vida las dos, esa podría ser una buena motivación para nuevos pensamientos relacionados con el nuevo libro que estaba empezando a escribir y, también, para intentar modificar sus últimos sueños eróticos nocturnos, estaban tomando unos derroteros muy extraños cuando se sentía muy, muy excitado… Oh y las erecciones que conseguía con esos sueños eróticos eran las más firmes que había tenido nunca.
Con esas ideas en mente, le preguntó a su antigua compañera donde irían y cuando; alegando, ante la mala mirada de sospecha de la Senju, que era para que Naruto pudiera saludar a su amigas.
"Un trío con unas dulces jovencitas… Aunque primero tengo que dejar KO a Tsunade con el sake". Extrañamente este pensamiento no le emocionó tanto como le sucedía antiguamente, su pene no saltó en sus pantalones como le sucedía antes. Pero por su libro… Llevaría a cabo tal encuentro, esperaba.
Y esa fue su gran motivación, esperar a ese posible dichoso día… Hasta que recordó que la tal Sakura era la enamorada de su pupilo. Ese chico rubio, algo tonto, bocazas, de buen corazón al que a veces se quedaba observando demasiado tiempo. Pero sólo era por preocupación. ¡Exacto! Preocupación porque tuviera 17 años y aun no se hubiera estrenado. No era por nada más, ni era algo que le viniera ocurriendo desde hace unos años por otra cosa que no fuera preocupación por criar a un buen adolescente. No era que se quedara mirando a Naruto cuando andaba delante suyo en sus viajes y mirara como ese culo prieto y lleno se tensaba ante cada paso que realizaba el chico. Y es que Naruto era tan joven, tan lleno de vida, tan estilizado, tan bajito en comparación, delgadito pero fuerte, un lindo rubito de ojos azules… Y aquí su pene si que saltó en sus pantalones, saltó y se puso duro como una piedra por seguir mirando ese culito que quería hacer mío. Que caliente estaba. ¡Mierda! No era la primera vez que le ocurría desde que Naruto había crecido. Suspiró y siguió como si nada. Los vicios eran buenos y él llegó a la conclusión que le gustaba el sexo, por lo visto también con jovencitos, en especial uno rubio de ojos azules.
Pero Naruto parecía querer vivir sin vicios y encima estaba enamorado de una joven, así que esa noche le llevó con Tsunade y sus dos alumnas. Y mientras él se quedaba con su amiga, los jóvenes se perdieron por su cuenta.
Esa noche no tuvo suerte, ni Tsunade se dejó convencer para irse a un cuarto o perderse en un callejón… Ni siquiera aceptó hacerle una mamada, tampoco una rusa… Ni siquiera tocarle uno de esos grandes pechos que ni en toda una noche abarcaría enteros. Ni tampoco encontró a una joven dispuesta a ayudarle a vaciar los cargados testículos… Es que no sabían que un hombre necesitaba correrse de tanto en tanto.
Poco después apareció su rubio alumno con cara de espanto, realmente atemorizado, eso si con el pelo revuelto y la chaqueta algo rota en ciertos lugares. Le mira, controlando el lugar por donde ha venido y le pide marcharse.
Unos minutos más tarde ya están de camino a la salida del pueblo.
–¿Qué te ha pasado?– Reconocía los indicios que unos preliminares sexuales en la ropa, pelo y piel del chico.
Naruto le rehúye la mirada y camina más veloz, suspira y le alcanza.
–¡Naruto! Cuéntamelo, chico.
Él se detiene, nervioso y parece tener un debate interno.
–No… No he sentido nada… Con Sakura. Ella, ella quería e Ino también, pero mi cuerpo no… No respondía. Sus besos no eran como me imaginé, ni me han hecho sentir nada.
Lo comprendía, el chico estaba confundido. Sino le gustaban las mujeres, era que le podían llegar a gustar los hombres… Quizás.
–Naruto, ¿Eres gay? –Viendo su confusión – O sea podrían gustarte los de tu mismo sexo.
El joven niega todo ofendido y ofuscado. Revira los ojos por ese actuar tan rebuscado y exagerado.
–No hay nada malo en ser de otra orientación sexual– Otra vez no sabía lo que eso significaba– Quiero decir que no es nada de malo que te atraigan los de tu mismo sexo, no es algo negativo, ni que te haga más débil. La verdad es que es algo normalizado en el mundo shinobi.
Siguen andando, en un cómodo silencio. Naruto sumergido en sus pensamientos y él, lo mismo. Hasta que la voz del Uzumaki rompe esa paz en un murmullo ronco y suave, como si temiera llamar la atención de alguien, cuando sólo están ellos dos en esa apacible noche.
-Viejo, Ero-sennin... ¿Tu... Tu has...? Ya sabes.
–No. A mi me gusta las tetas y enterrar mi... –Naruto se tapa las orejas rojo para no oírle. –Aun no he acabado lo que iba a decir, Naruto.
Naruto se adelanta caminando rápido y él puede seguir observando ese prieto traserito en el cual le gustaría enterrarse.
–Si, a veces pienso en que me… –Habla, esperando que el joven le haya escuchado.
Y parece que así sea, pues afloja el paso para estar más cerca, aunque sigue avanzando delante.
–Entonces, ¿Te gustan los…? Ya sabes
–No, yo no he dicho eso.
–Pero si me acabas de decir… ¡No entiendo nada, ttebayo!– Revoloteándose más el pelo en frustración.
–Como te explicaba me gustan las mujeres, pero a veces… A veces me gustaría tener sexo con un hombre. Y eso, esa fantasía o visión o como quieras llamarle, me excita a unos niveles que nunca había experimentado. O puede que cuando estoy tan excitado es cuando me venga esa fantasía… No se decirte. ¿Qué es primero el huevo a la gallina?
Naruto no entendió la última referencia, pero si entendía que a veces Jiraiya tenía ciertos gustos por el sexo entre hombres.
–¿Y porqué no has hecho… Ya sabes? –Hasta donde sabía su maestro tenía el vicio del sexo, hasta ahora creía que su vicio eran las mujeres, pero parecía que los hombres también le provocaban algo– Y no entiendo eso de que en el mundo shinobi sea algo normalizado.
–Verás, respecto a lo segundo es algo normal cuando aceptas que el sexo es sexo. Una actividad que sacia, que quita el estrés, que es placentera. Y por lo tanto que te ayuda a liberar las tensiones… Sobretodo cuando estás en una misión peligrosa y larga. En el momento que buscas esa liberación, sin tener en cuenta el genero del otro… Encuentras algo normalizado el acostarte tanto con mujeres como con hombres. – Vio la pregunta en la mirada del otro.– No, yo siempre me he acostado con mujeres. Siempre.
–Pero si acabas de decir…
–Eso me esta sucediendo desde hace un tiempo sólo.
Naruto asintió, entendiendo. Pero otra duda le surgió, así que abrió la boca y le miró arrugando un poco las cejas.
–Desde hace poco tiempo…– Musitó más para si. Y luego le miró – ¿Y por qué no ha… No ha mantenido relaciones con…?
Le miró fijamente y le sonrió un poco. Si supiera que él es el hombre que le pone tan cachondo que se pone duro como roca y segrega presemen al instante. El chico al que le gustaría tener bajo su cuerpo para mostrarle los placeres de la carne, al que le gustaría amar durante una noche entera. Y Naruto, parece captarlo porque abre mucho los ojos asombrado, la boca también forma una perfecta "O", antes de cerrarla y tragar sonoramente. Realizar un mínimo paso hacía atrás y reír ruidosamente, antes de girarse rojo y seguir andando simulando despreocupación.
Él también decide actuar como si nada hubiera sucedido, mientras nota la dureza en sus pantalones y la humedad en su ropa interior.
–En el siguiente pueblo hay un hostal que está bien para pasar la noche. Nos quedaremos un par de días, ya que también hay mujeres atractivas para poder divertirme y que me sirvan de inspiración.
Naruto se quedó parado, mientras él continuaba andando y avanzándolo. No se giró a mirarlo, los dos habían llegado a un acuerdo mutuo de hacer ver que su conversación anterior no había sucedido. Por lo tanto no lo vio poner una mueca y apretar los puños molesto.
Al final notando que no le seguía, se giró, haciéndole un gesto manual para que fuera con él.
–¿Por qué?– Le soltó ofuscado.
–No entiendo, Naruto. ¿Por qué que?
El rubio negó pasando por su lado, parecía enfadado y no acababa de entender el motivo. El resto del camino fue en silencio. Un tenso e incomodo silencio. Y tras una media hora de camino llegaron al hostal, tendrían que compartir habitación… Pero ya estaban acostumbrados.
Esa noche no sucedió nada más, ninguno tenían ganas de nada… Habían salido de un encuentro algo truculento, para el rubio, con su antigua compañera del equipo 7 en el cual también había acabado uniéndose Ino Yamanaka y había descubierto varias cosas en las que tenía que pensar. ¿Era homosexual realmente? ¿Se excitaba con los hombres? ¿Realmente Jiraiya había insinuado que sentía deseo sexual por él cuando estaba muy excitado o era que se excitaba al verle? No le había quedado demasiado claro… Pero algo así le había parecido entender. ¿Por qué ante tal declaración, ahora le molestaba que dijera que buscaría mujeres para tener sexo? Si, tenía demasiado en que pensar y a él nunca se le había dado bien hacerlo… Eso le frustraba mucho. Él era alguien que aprendía a base de ensayo error, a base de probar las cosas… Pero en éste caso probarlo era algo muy… Era dar un paso adelante sin tener claro nada.
Comieron en silencio lo que los mismos propietarios ofrecían en el menú del hostal y luego, Jiraiya desapareció en el baño, apareciendo poco después en el cuarto con un kimono de tela muy finita, medio abierto en la zona del pecho y una toalla en el cuello, mientras se secaba el pelo. Cuando el sannin se tumbó en su futón para descansar musitando un buenas noches.
Fue cuando él se dirigió a lavarse. Se levantó veloz y desapareció tras la puerta del baño, cerrando y poniendo el seguro en el mismo. Su respiración acelerada. Desde esa conversación no podía evitar ponerse nervioso ante su maestro… Y verle ese fragmento de piel de su pecho marcado… Se lavó a conciencia y luego se metió en la bañera de agua caliente. Pensó en todo y cuando ya se estaba mareando y desesperando de tanto usar la cabeza y no llegar a nada en claro. Dejó la mente en blanco. Llevó la mano a acariciar su pecho, el de Jiraiya era un pecho de hombre maduro, un torso llenó de potente y abultada musculatura. Era… Excitante, lo reconocía. Luego pensó en Sasuke… Si, el teme era atractivo y cerró los ojos. Pensar en Sasuke le calentaba más, le provocaba un cosquilleo en su estómago y eso le había sucedido siempre. En cambio su autoproclamado amor por Sakura era sólo eso, un simple capricho para no ser diferente a sus demás compañeros. Había estado ciego para que no le tacharan de rarito, bastante tenía ya con el trato que recibía por ser el jinchuriki, como para añadir sus gustos sexuales.
Llevó su mano a su pene, imaginando a su compañero de equipo y una potente erección le puso el pene más duro que nunca. Se masturbó mientras gemía bajito y un potente orgasmo se hizo presente al rememorar el torso trabajado, esculpido y varonil de su maestro. Se quedó tembloroso mientras su pene sufría espasmos y se corría de forma muy abundante, nunca había librado tanta cantidad de esperma. Fue el mejor clímax sufrido jamás. Una vez recuperado, se secó, se puso su bata y salió rumbo a su futón para dormir.
–Jiraiya… Si que lo soy… Ya sabe, gay.– Musitó suave esperando que el otro le hubiera oído.
(…)
Luego de que Naruto por fin aceptó su gusto por los hombres, siguieron con su viaje. Sin éxito por parte de Jiraiya en ligar con mujeres, pues el rubio siempre encontraba alguna excusa para interrumpirlo o alejar a esas "busconas" como las llamaba.
–Ni que estuvieras celoso, Naruto-chan– Le soltó para molestarle, recibiendo un bufido por parte de su alumno y viéndolo marcharse todo erizado y en tensión.
Y ahora después de dos días y de que Jiraiya se encontrara cabreado por no poder mojar el chorizo y que su única inspiración para su novela, fuera espiar a las mujeres en los baños y apreciar el culito pequeño y firme de su estudiante.
Y ahora ahí estaba, intentando escribir algo de su nueva novela en el sofá de esa habitación en la que se estaban quedando, algo que le estaba resultando totalmente infructuoso. Movió el lápiz haciéndolo girar entre sus dedos por centésima vez y miró esas hojas en blanco con cierta rabia, deseando que estuvieran llenas de palabras en vez de impolutamente blancas. Necesitaba pasión, lujuria, sexo, cuerpos a los que agarrarse, deseo… Para poder tener algo que contar, algo que le inspirara a escribir. Se reclinó en el respaldo y volvió a hacer girar el lápiz en sus manos.
–A ver… ¿Cómo podría empezar?... La bella señorita… ¡No!... Sus turgentes pechos rebotaban… ¡No!
–Ero-sennin…– Le interrumpió Naruto, apareciendo con el fino kimono del hostal donde estaban ahora.
–¿Qué quieres?–Le miró algo molesto. El rubio era el culpable de todo su malestar actual.– Por tu culpa no puedo escribir nada, no tengo inspiración… Y encima me duelen los testículos por no haber eyaculado en días… Y no, no soy como tu. Usar la mano es mi último recurso, no es algo que me inspire.
–¿Cómo querías que me lo tomara, ttebayo? Me dices que te excito y enseguida me sueltas que te vas con… Con mujeres– Le gritó mientras le señalaba con un dedo acusador.
–¿Y qué? ¿Acaso estás celoso? ¿Qué me excites y tenga ganas de…? –El rubio se tapó los oídos y él se cruzó de brazos.– ¿Quieres dejar ese comportamiento tan de crío? ¡Tienes 17 años y sigues tan virgen como cuando eras un bebé!
–Me da vergüenza, ttebayo ¿Vale?– Puso morritos y giró un poco el rostro estando algo rojo.
–¿Puedo continuar ya? –Le asintió– No se que esperas… Te dije eso, si es cierto. Pero los dos hicimos ver que no habíamos dicho nada, porque ambos sabemos que no pasara nada.
–Pe-pe-pero tu…
–Si, yo te dije eso. No era una declaración de amor, era de deseo y sexo. Sólo saciar el morbo. Pero desde entonces actúas… No se ni como nombrarlo, pero no permites que me lleve ninguna mujer a la cama. ¡Esto no puede seguir así!
–¡Ya lo sé, ttebayo! Es sólo que me cabreó que justo después de decirme eso… Hablaras de irte con una mujer.
–¿Y qué con eso, Naruto? Me gusta el sexo y sólo fue un comentario. Si, cuando estoy muy excitado me gustaría… Ya sabes que.–No lo dijo sabiendo como afectaba eso al rubio, "muchacho inocentón". –Pero eso no significa que vaya a suceder.
–¿Y por qué no? –Interrumpió el rubio con un murmullo.
Se detuvo y parpadeó confundido. ¿Había escuchado bien?
–¿Has dicho lo que creo que has dicho?– Su pene, que parece que tenía mejor oído que él mismo y también más capacidad de comprensión… Saltó en sus pantalones y en 'cero coma' se puso duro. La boca se le secó y miró a su alumno adolescente. Naruto estaba muy rojo, pero asintió sin mirarle.– ¿Entiendes que esto no es nada serio? ¿Y lo que implica lo que vamos a hacer?
Nuevo asentimiento por parte del rubio. Él le agarró del mentón, para conseguir que le mirara.
–No siento nada por ti y no quiero iniciar nada contigo.– El joven se soltó del agarre.
–¡Ero-sennin eres un viejo pervertido, no te creas la gran cosa! Además a mi me gusta el teme, ttebayo – Ni que tuviera tan mal gusto como para enamorarse de un abuelo con demasiada libido. Además estaba bastante seguro de que le gustaba el Uchiha. Había estado haciendo trabajar de forma extra los engranajes de su cabeza y había llegado a esa conclusión. Estaba enamorado del emo. Pero tenía ganas de experimentar el sexo con alguien que conociese del tema, asegurarse realmente que eso le gustaba. –Sólo… Sólo será eso… Ya sabes… Para probar, ttebayo.
Jiraiya sintió como una gran roca la caía encima: VIEJO, VIE-JO, VIEjo, viejo, v-i-e-j-o…
Definitivamente conocer a Naruto y tomarlo como alumno fue la peor cosa que le ocurrió a su ego. Pero todo y el duro y letal golpe a su ego por las palabras del niñato rubio, su pene seguía deseando enterrarse en ese culito joven y prieto. Así que mejor lo dejó correr y le daba una lección a ese bocazas de lo que era capaz ese viejo.
Agarró de las piernas a Naruto y lo acercó a él, a donde estaba sentado. Mirándolo, levantó las manos acariciando esa piel bronceada y levantando el kimono a su vez.
–Tranquilo… Todos estábamos nerviosos en nuestra primera vez. Es algo muy normal, Naruto. –Este asintió y respiró en profundidad intentando relajarse.– Cierra los ojos si quieres, y sólo disfruta de esto.
Llevó las manos al nudo del kimono al ver como el Uzumaki había cerrado los ojos, lo desató y la bata/kimono se abrió, dejando ver la ropa interior del rubio. Acercó sus labios y besó por encima de la ropa, el miembro empezando a endurecerse. La respiración del joven sufrió un pequeño cambio de ritmo, para luego hacer una inhalación más profunda. El pene se rectó del todo bajo la ropa, lo acarició con un par de dedos y volvió a besar y lamer, humedeciendo la tela de esos calzoncillos con su saliva. Los abdominales de Naruto se tensaron antes de liberar pre semen, formando una pequeña mancha en la tela. Le apretó más para que se acercara y le bajó los interiores, dejándoselos por debajo del trasero. El miembro salió de su prisión de tela, saltándole delante de la cara. Era el pene de un adolescente que aun le faltaba crecer y engrosarse, con poca pelusa rubia y rizada en la base, tan diferente del suyo. Con una mano agarró ese trozo de carne por el tronco y sacó la lengua lamiendo el prepucio, saboreando el semen que había liberado el rubio. Este jadeó ante el contacto y le puso las manos en los hombros, presionándoselos con fuerza, clavando sus dedos.
Se introdujo esa extensión dura en su boca y empezó a chupar y lamer, le cabía casi de forma entera en la boca. Era una sensación extraña estar lamiendo el pene de otro varón, aunque tampoco le desagradaba. Y mientras seguía chupando con ganas ese joven pene, le aprieto las nalgas con deseo, y hago presión con mi lengua mientras muevo la cabeza.
El rubio se inclina hacía mi mientras su cuerpo tiembla y un gemido ronco escapa de sus labios, a la vez que siento un líquido caliente y viscoso llenar mi boca. Se saca el pene de la boca y escupe el semen en una tela.
–Me podrías haber avisado…– Pero no es capaz de continuar al ver el aspecto de Naruto. Tembloroso, jadeante, rojo, ido de placer. Parece que los efectos del orgasmo aun le recorren con fuerza –Vírgenes…
Iba a continuar para hacer salir de su trance al rubio, que ahora mostraba una sonrisa de bobo bien follado; Cuando llaman a la puerta de la habitación.
Fue a abrir.
–Señor, siento molestarle. Le han dejado una nota urgente.– La chica se inclina al darle el papel.
Al agarrar la nota, la joven se afana en desaparecer azorada y nerviosa. Y es que él muestra una erección que le levanta la bata, creándole una gran tienda de campaña en la ropa. Suspira y abre la carta. Tiene que reunirse con su espía… "¡Mierda!"
–Naruto, tengo que salir. Nos vemos en día o día y medio. –Pero el rubio no le responde y al girarse lo ve medio soñoliento en el sofá después de el orgasmo al que ha llegado.– Vírgenes… –Repite antes de desnudarse y ponerse su vestimenta ninja.
Jiraiya se ha marchado. Le ha dejado una nota, pues le pareció entender algo cuando le vio vestirse, pero estaba demasiado en las nubes como para captar al cien por ciento el mensaje.
Le ha dejado ahí satisfecho, deseoso de más, pero a la vez algo soñoliento después de ese magnífico clímax alcanzado.
El tiempo que le deja sólo le permite pensar en lo sucedido y llega ala conclusión de que le ha gustado que un hombre le hiciera eso y que le gustaría probar algo más, mucho más... En realidad quiere probar todo lo que su maestro puede ofrecerle.
(...)
Siente movimiento en la habitación y como luego desaparece durante unos minutos en dirección al baño, para volver poco después. No se activa con disposición de lucha porque siente al sannin. Jiraiya ha vuelto.
Éste se tumba en el futón y suspira. Akatsuki se están moviendo de nuevo. Su espía dice que buscan hacerse con el poder de los bijuus y que para eso cazaran a los jinchurikis. Pero que de momento ellos no tienen peligro pues buscan capturarlos por orden de colas. Se frota el rostro afectado y molesto.
Naruto está siendo entrenado por él y está avanzando de forma muy rápida, su poder es inmenso aunque aún no sea capaz de controlar del todo el poder de ese zorro en su interior. Recuerda la última vez que intentaron liberar un poco de ese chakra... Fue doloroso, la verdad es que le fue por poco que no...
Estaba tan ensimismado en sus pensamientos que no había notado el movimiento de su pupilo hasta que siente los pies a su lado.
– Siento haberte despertado Naruto.
– Ya estaba despierto de antes Ero-sennin. –No se mueve de allí.
–Vuelve a dormir, hablaremos por la mañana.
–No... No tengo sueño, ttebayo.
Naruto esta nervioso, sino no diría esa coletilla que con el tiempo aprendió a controlar. Mira hacia el rostro y a través de la luz que entra de la ventana observa que se está mordiendo el labio inferior y que sus mejillas están rojas. Y la comprensión llega a él, y a sus bajos, pues tarda muy poco en acumularse la sangre en su miembro y, por consiguiente, a erectarse.
–Esta vez no sólo se quedará en estimular Naruto. Yo también quiero disfrutar. Si quieres esto no pararé hasta llegar al final. ¿Estas seguro de que esto es lo que quieres? -Incorporado sobre sus codos mirando el rostro de su alumno, o lo que éste le deja ver de él. Vislumbra un veloz asentimiento.
Y como el chico pierde sus manos dentro de su kimono, viendo como levanta primero una pierna y luego la otra, para quitarse los calzoncillos que seguidamente tira hacía su futón.
Él por su parte abre el futón en clara invitación.
–Pon una pierna a cada lado y siéntate. –Rojo y avergonzado Naruto abre las piernas poniendo una en cada lado de su cuerpo y empieza a agacharse.
Aprovecha ese momento, cuando casi lo tiene ya sentado, para agarrarle de la parte de arriba de los muslos y tirar de él, dejándolo sentado en sus pectorales.
Naruto suelta una exclamación de impresión ante el sorpresivo movimiento. Él solo le sonríe travieso y seguro de lo que quiere hacer.
Esas mismas manos suben y bajan por esos fuertes muslos acariciándolos, deleitándose con la suave y tersa piel. Antes de ir por abrirle el nudo del cinturón del kimono, éste le queda abierto y algo caído en los hombros. Admira ese cuerpo que se le muestra de nuevo, joven, fibroso, delgado, sensual, bronceado… Un cuerpo que le excita y con el cual quiere disfrutar durante toda esa noche. Ese cuerpo que ya está excitado y, también , nervioso. La respiración acelerada de su alumno es muestra de ello.
Le sonríe para darle confianza, antes de abrir la boca y empujar la cadera del menor hacía el frente. Sus labios se cierran alrededor de ese erecto pene y empieza a chuparlo y lamerlo. Los jadeos del Uzumaki no se hacen esperar, ni tampoco como apoya las manos encima de su cabeza, inclinándose hacía delante, hacía su rostro. Lo que le parece perfecto pues le deja espacio para estimularle el ano.
Jiraiya levanta una mano y le cuela un par de dedos en la boca, y los chupa. Realmente no sabe porque lo hace, pero siente la necesidad de jugar con esos dígitos en su boca, lo encuentra erótico y le sirve para calmar un poco los nervios y el descarnado deseo que le recorre por dentro, esa excitación animal. Mira hacía abajo y ve como su ingle toca la nariz del mayor, mientras su miembro se pierda en ese húmedo interior, la respiración chocando contra sus rizos rubios.
Saca los dedos de la boca de su alumno, Naruto ha hecho un gran trabajo en ellos. Baja sus manos acariciando esa espalda, luego esos redonditos glúteos y buscando su rosadito agujero. Rodeó la zona con delicadeza y adentró de forma muy lenta y suave un dedo. El rubio tan enfrascado en la mamada ni enterado de que tenía la punta de su dedo dentro. Apretó un poco más introduciendo más de su dedo y sintió la tensión de la musculatura anal presionarle la falange. Usó su lengua en ese miembro enterrado en su boca y eso hizo aflojar esa musculatura que apretaba su dedo. Empezó a entrarlo y sacarlo, rodarlo por ese interior y encontró algo que hizo tensar a Naruto y soltar un gemido más fuerte que los otros.
–Otra… Otra vez… – Volvió a presionar ese lugar y el rubio volvió a gemir mientras levantaba el rostro y cerraba los ojos– Siii… Me… Me gusta ahí.
Siguió presionando esa zona y acabó introduciendo un segundo dedo. Y aunque al principio soltó un pequeño siseo, nada que no solucionara el estimular su próstata.
En poco minutos Naruto, otra vez sin avisarle, se corrió en su boca. Desmoronándose encima suyo, el clímax había sido muy potente. Y ahora ahí estaba mirando el ombligo del Uzumaki, mientras éste estaba apoyado de codos, para no aplastarle la cara, intentando acordarse de cómo respirar de forma más lenta.
Le agarró de la cadera y lo dejó contra el tatami, quitándolo de encima de su pecho y rostro. Luego se incorporó sobre sus rodillas y se desnudó quitándose el kimono y la ropa interior. Sonriendo por ver a su alumno tan perdido en el placer, se había de reconocer que el rubio sufría de grandes y avasalladores orgasmos; le agarró de los pies antes de tirar de él y arrastrarlo, para luego acomodarlo sobre su futón, dejando una rodilla del joven a cada lado de su cuerpo. Le miró desde arriba, el menor tumbado, con el pelo despeinado, el kimono por encima de su cabeza y la cara roja por el placer recibido. Sonrió divertido.
–¿Ero-sennin?– Había tirado de su cuerpo y ahora estaba ahí, observando el gran cuerpo desnudo de Jiraiya que estaba mirándole puesto sobre las rodillas, se sentía tan expuesto que tenía ganas de taparse.
–¿No creerías que nos quedaríamos aquí de nuevo, no Naruto-chan?– Ya se lo había advertido antes de empezar. Esta vez no pensaba quedarse con la dolorosa erección mientras el rubito quedaba saciado y satisfecho. Él también quería llevar a cabo su fantasía, él también quería recibir su dosis de placer, él quería la rendición de ese culo pequeño y apretado.
–¡Ya lo se… Ttebayo! Pe-pe-pero…– Giró el rostro avergonzado. Verlo cara a cara, así desde un principio era… Era demasiado.
–¡Tsk! Vírgenes… – Agarró sus tobillos y lo giró veloz. Naruto soltó una exclamación de sorpresa y puso las manos en el suelo, al verse volteado. – Ahora verás la almohada en vez de estarme mirando a mi. ¿Mejor?
Un sonrojado rubio se agarró al cojín y enterró la cara contra él mientras musitaba un suave "Si". Sintió como Jiraiya le elevaba la cadera al ponerle la almohada de la otra cama y como dejaba su trasero expuesto, enterró más la cara contra el mullido cojín azorado. Y otra vez esos dedos apretaron para entrar en su interior, siseó sintiendo una leve molestia, hasta que ya los notó enterrados y a los pocos instantes moviéndose. Jadeo cuando le frotaron de nuevo ese puntito que le hacía tensar todos los músculos del cuerpo, que lo hacía jadear sin poder contenerse, que le creaba ese agradable cosquilleo en su vientre que se esparcía con velocidad a todos sus nervios. Su pene se había vuelto a erectar y movió un poco la cadera para frotarlo contra la cama. Eso le estaba gustando.
Naruto movía su cadera en círculos y él no aguantaba mucho más… Ver sus dedos perdidos dentro de ese agujero y esas nalgas que se abrían al abrir sus piernas el rubio. Quitó los dedos, oyendo la pequeña queja de su alumno, parecía que le estaba gustando que le masturbara.
–No te quejes, que ahora viene algo mejor.
Se agarró el pene y no hizo falta masturbarse un poco más, pues ya estaba muy duro. Con una mano abrió un poco una nalga y con la otra se agarró el tronco para guiarlo a ese fruncido agujerito rosado, en el cual escupió para lubricarlo más, notó como se fruncía el tierno agujero al notar la saliva y como se relajaba consecutivamente, parecía deseoso de ser profanado. Se mordió el labio, tenía tantas ganas de enterrarse en el interior de su alumno.
Posicionó su punta e hizo presión, pero se le resbaló. Eso era más difícil que penetrar una vagina, y es que la verdad es que nunca había realizado sexo anal a ninguna mujer, no se le había ocurrido. Volvió a colocar y esta vez empujó un poquito más, notando como el anillo cedía poco a poco. Oyó la queja de Naruto y como buscaba removerse, le posicionó una mano en su espalda para mantenerlo en su sitio.
–Tranquilo, ya pasará… Relájate. – El Uzumaki le había llevado una mano a su muslo y le aguantaba para que no entrara más.– No voy a entrar más, lo haremos muy despacio.
Suerte que Naruto había querido perder la virginidad con él que era paciente y sabía tomarse su tiempo. Si hubiera querido perderla con ese chico al que amaba, el Uchiha, ya estaría con un desgarró anal.
Movió muy suave su cadera, sólo con esos pocos centímetros enterrados en ese apretado interior. Se embadurnó un poquito más el pene con saliva, para facilitar las cosas. Y poco a poco la mano de Naruto desapareció de su muslo y le oyó empezar a gemir. Apretó otro poco.
–Despacio… Despacio… Suave –Gemía Naruto contra el cojín.
Bastaron unos cuantos minutos más para que todo su miembro quedara enterrado entre esas nalgas bronceadas. No pudo contenerse de incorporarse sobre sus manos y observar, la imagen era tan sumamente erótica que casi se corre al instante. Empezó a moverse suave al principio y ante los jadeos y gemidos de Naruto aumentó el ritmo. Parece que le gustaba ser penetrado y cuando aumentó la dureza, aumentaron sus gritos de placer. Su cadera se movía con suavidad contra su pelvis, como si no quisiera que se separaran ni para poder embestirle. Se dejó caer más contra su espalda, clavándole en el colchón y entrelazó sus dedos con los del otro.
No podía detenerse de gemir. Una vez su interior se acostumbró al tamaño y grosor de ese invasor, todo lo que hacía el maestro Jiraiya lo disfrutaba. Y la próstata era rozada y estimulada ante cada embestida. Sentir su peso encima de él no le causó ningún tipo de molestia, sino que aumentó su goce. Su pene se frotaba con fuerza contra el futón, eso era lo mejor que había sentido nunca, los anteriores orales no le llegaban ni a la suela del zapato a lo que hacían ahora. Con un gritó gutural me corrí entre fuertes espasmos, mi cadera corcoveaba y mis músculos temblaban del tremendo orgasmo.
Su pene fue apresado con fuerza al llegar el rubio a ese fuerte clímax. se detuvo y con un gruñido por el esfuerzo sacó el pene de ese tenso interior. Se quedó de rodillas observando como su alumno era presa de esas fuertes convulsiones y como se encogía, al ponerse de lado hacía su estómago, mientras respiraba acelerado. Pero él aun no había terminado… Se relamió al ver ese cuerpo fibroso asaltado por "la petite mort". Agarrando una de sus rodillas tiró de ella hasta colocarle panza arriba, recibiendo sólo una mirada zorruna de su alumno. Le sonrió antes de abrirle los muslos, posicionar su pene de nuevo y entrar, esta vez no hubo ningún tipo de resistencia, ni queja por parte del otro. Lo que si escuchó fue un largo jadeo de placer.
Agarrando sus muslos, con la mano bajó su trasero para levantarlo un poquito, empezó un ritmo rápido de penetración, clavándose con fuerza en ese interior. Naruto ante las embestidas, se había agarrado a las sabanas al lado de su cabeza y tenía la cabeza hacía arriba con la boca abierta liberando gemidos y un hilillo de saliva cayendo por la comisura de sus labios. Esa visión era demasiado buena para el sannin. Inclinándose y apoyando una mano para sostenerse al lado de la cabeza del Uzumaki, siguió con ese veloz y potente ritmo, a veces rotando sus caderas, para luego volver a penetrarle con fuerza.
Algunos minutos después, se notaba cerca, muy cerca y Naruto también estaba cerca de un nuevo orgasmo y éste llegó. La espalda de Naruto se curvó y liberó un pequeño chorro de semen encima de sus propios abdominales. Esta vez lejos de detenerse, realizó rápidas estocadas hasta que con un gutural gruñido dejó que el apretado interior de Naruto le ordeñara. Luego de vaciar todo en ese interior se dejó caer de culo saliendo del ano del joven rubio. Los dos estaban jadeantes y satisfechos.
Naruto se puso de lado, tal como estaba antes. Parecía que sus orgasmos eran fuertes y le recorrían durante bastante tiempo. Y mirándolo, vio algo que le encendió de nuevo. Su blanquecino esperma saliendo de ese rosado circulo que se mantenía aun algo abierto. ¡Oh, kami-sama! Esa era la visión más erótica que había presenciado jamás, el saber lo que habían realizado con su alumno, el saber que ese culo que había anhelad había sido suyo, era el primero en profanarlo, el apreciar el contraste entre su semilla blanca cayendo por esa piel bronceada al salir por ese ano rojizo por haber estado follándoselo.
Acarició ese muslo de forma ascendente hasta llegar a esa entrada y recogió un poco de su semen entre los dedos, frotándolos entre ellos. Mientras le sonreía torcido al rubio.
–¿Ya estás cansado Naruto-chan? –Le guiñó un ojo provocador.
–¡Ju! ¡Parece que no sabes con quien hablas viejo, ttebayo! Antes te da a ti algo, que yo acabe agotado.
–Perfecto… Porque la noche aun es joven y hay tanto por enseñarte y probar.
Ese noche, dio para muchas páginas de su nueva novela. Y después de eso, repitieron otros días… A veces les asaltaba la lujuria bañándose en un lago en medio del bosque luego de un buen entrenamiento, otras veces mientras iban caminando buscando el siguiente pueblo, en los baños de los hostales en los que se detenían… Resultó que Naruto era un joven con las hormonas revoloteadas y bastante insaciable… Y él… Bueno, el siempre fue un sannin pervertido. Y con el joven Naruto Uzumaki había hallado la horma de su zapato y la musa inspiratoria para sus siguientes novelas.
FIN
