ALMA VAGABUNDA


Disclaimer: Todos los personajes reconocibles pertenecen a J. K. Rowling "Esta historia participa en el reto Primera página del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black."

Frase sorteada: "He visto tres simulacros del fin del mundo" -Martha Riva Palacio. Frecuencia Júpiter.


—He visto tres simulacros del fin del mundo —declaró con petulancia—, y mi vida ha estado a punto de terminar muchas veces, mago estúpido. ¿Y tú crees que con amenazarme con tu varita vas a obtener lo que quieres de mí? —. Su risa resonó en las paredes de la habitación en la que se encontraban.

El mago no se inmutó y no siquiera volteó a verla mientras mezclaba ingredientes en un caldero.

Al ver que sus amenazas no ocasionaban el efecto deseado, se limitó a recorrer con la mirada el lugar en el que se encontraba. La única luz provenía de la chimenea encendida a su derecha y se proyectaban sombras extrañas de los frascos que había por doquier.

—¿Se puede saber a dónde me trajiste? El Señor Oscuro no va a estar feliz cuando vea que no estoy —dijo con una sonrisa.

—El Señor Oscuro tampoco estará contento cuando sepa quién eres en realidad, y para el caso, al Señor Oscuro ni siquiera le importará en dónde está ahora —respondió el hombre con voz aburrida.

—¿A qué te refieres?

—No es necesario que sigas fingiendo, Morgana, ambos sabemos que no eres quién finges ser. Y el Señor Oscuro fue derrotado por Potter en la Batalla de Hogwarts, yo te saqué de ahí antes de que te mataran hace tres meses y acabas de despertar.

La mujer esbozó una sonrisa satisfecha.

—Es bueno saber que no me secuestraste solo porque sí. ¿Qué deseas?

El hombre se dio la vuelta para encararla tras apagar el fuego del caldero que estaba ocupando.

—¿Cómo has logrado sobrevivir todos estos años? Los registros decían que habías muerto poco tiempo después que Arturo.

—Y los registros están en lo correcto. Mi cuerpo murió, pero mi alma deseaba seguir viviendo, así que tuve que buscar otro cuerpo.

—¿Eso es lo que has hecho todo este tiempo? ¿Habitar cuerpos que no son tuyos?

—Es creativo, ¿verdad?

Snape negó con la cabeza.

—¿Por qué elegiste a Bellatrix? ¿Cómo haces para habitar los cuerpos?

—Son muchas preguntas sobre mí —respondió con hastío.

Sin importarle las cadenas que supuestamente la mantenían atada a la silla, se puso de pie y caminó hacia él.

»Es obvio que deseas algo de mí, si no fuera así, no te hubieras tomado tantas molestias.

—Tráela de vuelta —pidió en voz baja—, devuélvele la vida.

—¿A quién? ¿A Bellatrix? Me temo que eso es un caso perdido, su alma ya no existe, la magia negra en su cuerpo la consumió.

—¡No! ¡No a ella! A Lily —dijo empezando a sollozar—. Te daré lo que sea, sólo regrésala.

Morgana, en el cuerpo de Bellatrix empezó a caminar a lo largo de la habitación.

—¿Era una bruja blanca? —preguntó después de un rato.

Snape levantó la vista, sorprendido.

—¿Qué?

—Que si era una bruja blanca, una bruja que creía solo en la magia buena.

—Oh, sí. Lily era una bruja blanca.

—Y supongo que murió durante la guerra pasada ¿Cierto?

—Sí.

Bellatrix sonrió ante la desesperación tan evidente del hombre. Había estado en ese cuerpo durante mucho tiempo y jamás había visto a Severus Snape ser expresivo.

—¿Me dejarás tomar su cuerpo? —susurró, repentinamente muy cerca de él.

—¡No! —exclamó alejándose.

—¿Entonces qué me darás? Necesito un cuerpo nuevo ya que este está desapareciendo— dijo con indiferencia.

—Conseguiré otro cuerpo para ti, solo dime qué características debe tener.

Morgana lo miró con los ojos brillantes.

—Esa es una maravillosa idea, querido Severus. Consigue un cuerpo para mí antes de que desaparezca este y tendrás a tu brujita blanca de vuelta.

El hombre se dirigió rápidamente hacia la entrada para tomar su capa.

—¿Qué características necesitas que tenga el cuerpo? ¿Magia negra? ¿Juventud? ¿Poder?

Bellatrix se dirigió a la silla en la que había estado encadenada y se sentó. Las cadenas se ajustaron a su alrededor como si nunca se las hubiera quitado.

—Sí, un cuerpo joven de una bruja poderosa, pero de magia blanca. Necesito un cuerpo de magia blanca que haya sufrido en la guerra —declaró sonriendo.

Snape se congeló en su lugar.

—¿Magia blanca?

—Así es, la magia blanca es, irónicamente, más poderosa que la negra.

—¿Entonces por qué habitaste el cuerpo de Belltrix?

—Llevo viviendo más de dos siglos en la familia Black, siempre ha tenido lo que necesitaba y mi alma pasa de un cuerpo a otro mediante el nacimiento de una bruja. Originalmente el plan era volver a nacer con Nymphandora Tonks, había estado prisionera en el cuerpo de Andromeda mucho tiempo esperando ese momento. Pero cuando la niña nació, resultó que su magia era demasiado pura y eso no era seguro para mí.

»La magia de Andromeda estaba a punto de acabar conmigo, así que me mudé al cuerpo de Bellatrix una noche que estuvo lo suficientemente cerca para hacer una transferencia segura.

—Eso no explica por qué quieres una bruja de magia blanca. No pudiste habitar el de Tonks ¿Qué te hace pensar que podrás vivir en el cuerpo de una bruja blanca?

—Por eso necesito que haya sufrido en la guerra, las guerras son lo único que puede corromper el alma de una bruja blanca.

—Y si necesitas un alma corrupta ¿Por qué no la de una bruja negra?

—La magia negra las consume y les da un tiempo menor de vida, una bruja blanca es también más poderosa, y yo necesito todo el poder que pueda para derrotar de una vez por todas a Merlín.

—¿Merlín? Creí que también había muerto.

—Él fue el único que supo lo que hice, así que me ha perseguido durante siglos. Esa es tu otra tarea, tienes que encontrar al portador de Merlín para que yo acabe con él.

—¿Potter?

—No, no es él. También lo pensé pero definitivamente no es él

Snape asintió y salió de ahí lo más deprisa que pudo. Al encontrarse sola, Morgana dejó escapar una risa satisfecha; después de tantos siglos finalmente iba a derrotar a Merlín. Empezó a caminar por las calles desiertas pensando en lo que había dicho Morgana ¿De dónde pensaba que sacaría una bruja blanca con el alma corrupta por la guerra y poderosa? Le había costado mucho trabajo secuestrar a Bellatrix y más aún averiguar que ella albergaba el alma de Morgana.

En su mente repasaba a todas las brujas que conocía que podrían ser útiles para Morgana. La chica Weasley parecía una buena opción, era fuerte y muy valiente además de todo. Pansy Parkinson y las hermanas Greengrass nunca habían conjurado una maldición a pesar de las familias de las que provenían.

La mayoría de las brujas que habían sido sus alumnas en Hogwarts podrían ser útiles para esto, pero ¿A quién podría capturar sin levantar sospechas? No quería que su imagen de mago doble espía se viera manchada ahora que, gracias a Potter todos sabían que nunca había apoyado a Lord Voldemort en realidad.

Finalmente, la respuesta llegó a su mente de forma inesperada. Hermione Granger podría ser la bruja perfecta para eso, desde la guerra había quedado sola y cuando desapareciera, nadie podría decir dónde la habían visto por última vez. Sonrió satisfecho y se apareció en una calle del Londres muggle.

Hermione Granger vivía en la que había sido la casa de sus padres desde que terminó la guerra. Snape observó que las luces de la casa aún estaban encendidas a pesar de la hora, supuso que estaría leyendo y se dedicó a esperar.

No conocía las rutinas de la señorita Granger y tampoco contaba con el tiempo para averiguarlas y secuestrarla por un momento, después de todo, el plan era regresarla después de que Morgana ocupara su cuerpo. Después de un par de horas más, las luces comenzaron a apagarse y pudo visualizar la sombra de la chica subiendo la escalera, sonrió para sí mismo y empezó a caminar sigilosamente hacia la casa.

Se deshizo de los hechizos de protección con un par de palabras, entró tranquilamente y empezó a subir las escaleras. Un ruido en el segundo piso le hizo saber que la chica se había dado cuenta de la presencia de alguien extraño en su casa; sonrió, así sería más divertido.

Con el sigilo que lo caracterizaba y que había perfeccionado durante su época de mortífago, terminó de subir las escaleras, pegándose a la pared inmediatamente. Dejó que sus sentidos se agudizaran para no depender de la vista, entonces lo detectó. Un pequeño crujido en alguna de las tablas del piso; con cuidado, empezó a caminar en la dirección de la que había venido el sonido.

Se encontró frente a una puerta abierta que daba a otras escaleras. Sonrió satisfecho, esa chiquilla había ido al desván, donde no tendría escapatoria; desde que había llegado había colocado unas barreras anti-aparición a fin de asegurarse que no escaparía.

Subió las escaleras tranquilamente, seguro de que no escaparía en la posición en la que se encontraba. Lo que no esperaba, era que la leona lucharía con todo lo que tenía a fin de darse la oportunidad de salir de ahí. Primero fue un expelliarmus, seguidos de un desmaius y un depulso que desvió con facilidad; la dejó que luchara con todo lo que tenía para poco a poco irla acorralando.

Cuando se cansó de jugar, lanzó un único pero efectivo hechizo que era una mezcla entre el demaius y el petrificus totalus y que la hizo caer de inmediato. Sonrió al verla caer y rápidamente la cargó sobre su hombro y levantó las barreras anti-aparición, colocó los hechizos de protección que había quitado y desapareció de ahí. La primera parte del plan estaba completa, ahora solo le faltaba averiguar cuál era el cuerpo que ocupaba Merlín.


Entró a la vieja casa en la que hacía sus experimentos privados, dejó a la chica sobre una silla y la ató con un par de movimientos rápidos. Escaneó con la vista el lugar y encontró a Bellatrix atada en el otro lado de la habitación.

—¿Por qué sigues así si ambos sabemos que puedes soltarte fácilmente?

—Es interesante la sensación de ser una prisionera, nunca había sido tan consciente de ella.

—Ahórrame tus discursos psicológicos, por favor —dijo Snape malhumorado—, aquí tienes a la bruja que pediste. Es una heroína de guerra y es considerada la más poderosa de su generación.

Morgana se puso de pie y olfateó hacia la chica, despectivamente.

—Es una impura —declaró con desagrado.

—Mejor aún —se burló Snape—, es la impura amiguita de Potter.

—No voy a meterme en ese cuerpo ni de broma —declaró Bellatrix alejándose.

—Es lo único que hay, las brujas puras o practican la magia negra o no son poderosas, en realidad no hay mucho de donde elegir.

La mujer lo miró molesta.

—Bien, la impura será. ¿Cómo vas con tu trabajo para encontrar a Merlín? —cambió de tema.

—Empezaré a investigar pronto.

—¿Algo que necesites preguntar?

Snape la miró a los ojos firmemente.

—¿Qué ocurre con las almas de los cuerpos que ocupas?

Bellatrix sonrió.

—Se quedan dentro, eclipsadas por la mía. Paulatinamente desaparecen, pero mientras existen luchan por recuperar el control de su cuerpo y son una verdadera molestia.

El hombre torció la boca en una muestra de desagrado.

—¿Merlín hace lo mismo?

—Supongo que sí, no conozco otra forma de ocupar cuerpos una vez que pierdes el tuyo.

El antiguo mortífago dio media vuelta y se dirigió a la salida.

—Te dejo a la chica, puedes empezar a hacer lo que necesites. Yo me encargaré del otro trabajo.

—Más te vale lograrlo pronto —respondió ella—, adueñarme del cuerpo me tomará un día o dos a lo mucho, depende de qué tanto luche el alma por su cuerpo.

Snape no respondió y salió de ahí, hablar de la posesión de cuerpos era algo desagradable.

En cuanto se encontró sola, Morgana empezó a hacer los preparativos para su cambio de cuerpo, en realidad no necesitaría muchas cosas, pero todo tenía que ser perfecto para que la magia funcionara. Dibujó los símbolos requeridos en el suelo y lanzó potentes hechizos a fin de impregnar de magia todo el lugar.

Sabía que Snape era un gran mago y la motivación de poder revivir a Lily aseguraba que encontraría a Merlín y que ella acabaría con él después de tantos años. La chica que Snape había llevado comenzó a despertar, lucía desorientada y movía la cabeza tratando de orientarse.

—¿Dónde… dónde estoy?

Morgana sonrió y le dio la espalda, ignorando la pregunta.

—¿Cómo terminé aquí? —insistió la chica.

La bruja siguió recitando hechizos.

—¿Qué hago aquí? —preguntó desesperada.

—Si no guardas silencio ahora mismo, me aseguraré de que mueras sin saberlo.

Volteó a verla solo para disfrutar de su expresión de terror, pero Hermione se recompuso rápidamente y le dirigió una mirada retadora.

—Así que aquí tenemos a una pequeña leona —se burló Bellatrix—, no lucías así el día que te torturé en la mansión Malfoy —la provocó.

Hermione palideció.

»Así es, pequeña sangre sucia —continuó mientras caminaba a su alrededor—, pero ahora no necesitaré torturarte, no, necesito algo más de ti.

La chica castaña la ignoró y fijó su vista en la pared de enfrente. Morgana continuó preparando la habitación para el ritual lanzando algunas miradas de reojo a Hermione, quien mantenía una expresión férrea en el rostro.

—Serás un hueso duro de roer, Hermione —declaró, sonriendo—, y sin duda tu cuerpo me será sumamente útil.

La aludida se estremeció ligeramente al escuchar su nombre saliendo de labios de esa bruja.

—¿Quién eres? —preguntó finalmente.

—Alguien con años de antigüedad y experiencia, pequeña, alguien que sabe más de lo que nunca sabrás o podrás saber.

La chica la retó con la mirada.

—¿Y por qué alguien tan poderoso querría algo de mí?

—Porque para adquirir este poder tuve que pagar un precio muy alto, uno que me vuelve un alma vagabunda por el mundo sin identidad propia.

Las siguientes dos horas las pasaron en silencio, Morgana terminaba los preparativos para realizar el ritual y Hermione creaba y descartaba planes para huir de ahí. Poco después entró Snape, quien alternó miradas entre ambas brujas.

—¿Cuánto tiene que despertó? —preguntó tranquilamente.

—Un par de horas —respondió Bellatrix con desinterés—. ¿Completaste tu misión?

—No, todavía no encuentro la información que necesito.

—Date prisa, cuando termine el ritual seré más poderosa que nunca y quiero acabar con él cuanto antes.

El hombre asintió y se retiró a una esquina de la habitación.

—¿Comenzarás ya el ritual? —preguntó desde su nueva posición.

—Sí, estoy segura de que tomará más tiempo de lo esperado. La bruja es demasiado obstinada como para rendirse pronto.

Poco después la bruja terminó de preparar el ambiente y se volteó hacia Hermione con una sonrisa satisfecha en los labios.

—Vamos a comenzar.

Hermione se estremeció ligeramente ante sus palabras, pero se mentalizó y se preparó para luchar con todo lo que tenía. Fuera quien fuera la persona que fingía ser Bellatrix, no le permitiría adueñarse de su cuerpo.

Morgana recitó el hechizo que le permitiría hacer el cambio de cuerpo mientras arrastraba la silla en la que estaba atada Hermione hasta el centro de los signos que había dibujado en el suelo. La chica se sacudió violentamente al sentir el impacto de la magia pura que la golpeó y vio algo semistransparente que se desprendía del cuerpo de Bellatrix y empezaba a rondar el suyo; perdió el sentido de orientación y el conocimiento de sí misma cuando eso la atravesó, un millón de imágenes y recuerdos de una vida que no era la suya la inundaron, sintió cómo sus recuerdos iban desapareciendo poco a poco y trató de aferrarse a ellos.

Su primer día de escuela y la sonrisa de sus padres se evaporaron sin que pudiera evitarlo, los días en Hogwarts con sus amigos y todo lo que pasaron juntos se escurrieron de su mente como agua y uno a uno fueron desapareciendo. Las lágrimas empezaron a derramarse por sus mejillas mientras luchaba por proteger aunque fueran solo algunos de sus recuerdos, sus barreras mentales lograron repeler durante unos segundos a la presencia invasora, pero esta regresó con más fuerza, dañándolas y colándose poco a poco de nuevo.

Snape observó la batalla con sumo interés desde donde estaba. El cuerpo de Bellatrix se balanceaba hacia adelante y hacia atrás sin conciencia de su entorno mientras la señorita Granger se retorcía y sollozaba tratando de alejar algo.

De repente, el cuerpo de Bellatrix cayó hacia atrás y se puso de pie con una velocidad asombrosa.

—¡Maldita! —gritó la mujer acercándose furiosa hacia Hermione.

La antigua Gryffindor había dejado de retorcerse y aunque aún había lágrimas en sus ojos, le mantuvo la mirada firmemente.

—¿Qué pasó? —intervino Snape.

—Me expulsó de su cuerpo —dijo Morgana, furiosa.

—Te dije que era poderosa —señaló Snape—, será difícil dominarla, pero cuando lo logres valdrá la pena todo el esfuerzo.

Bellatrix empezó a caminar apresuradamente a lo largo de la habitación maldiciendo entre dientes.

—Más te vale encontrar a Merlín muy pronto, tanta lucha me va a dejar exhausta y lo menos que merezco es la oportunidad de terminar con esto de una vez por todas.

Severus asintió y salió de nuevo para continuar su búsqueda.

Morgana volvió su atención hacia Hermione, quien respiraba de manera agitada mientras reconstruía sus escudos mentales; la bruja volvería a atacar, y ella querría estar preparada. Sabía que era poco probable que alguien fuera a buscarla, después de todo, había sido Snape quien la había llevado ahí y eso era algo que definitivamente no le daba esperanza.

—Escúchame bien, impura —siseó Bellatrix acercándose—, voy a lograr poseer tu cuerpo aunque me lleve toda una vida, tiempo es lo único que tengo en este mundo.

Contrario a los cálculos que había hecho Morgana, esa fue su rutina durante tres días. Snape pasaba todo el día fuera buscando el cuerpo que ocupaba Merlín y por las noches regresaba para ver la batalla que mantenían las dos brujas, a veces luchaban durante horas, y en otras ocasiones la lucha apenas duraba unos segundos antes de que Morgana fuera expulsada del cuerpo de Hermione. Ambas terminaban exhaustas, pero la lucha se repetía una y otra vez sin importarles nada más.

Al final del tercer día, Snape entró a la habitación con una gran sonrisa en el rostro.

—¿Lo encontraste? —preguntó Morgana en cuanto lo vio.

—Así es —respondió satisfecho.

—¿Y? —presionó ella—. ¿Quién es?

El mago se dirigió hacia Hermione y la examinó atentamente.

—¿Cómo vas con esto? —preguntó cambiando de tema.

—Falta poco para que lo logre.

En efecto, la heroína de guerra lucía muy demacrada y profundas ojeras se habían formado bajo sus ojos.

—Irónicamente, lo tuviste frente a ti todo este tiempo —dijo satisfecho—, es Draco Malfoy.

En el rostro de Bellatrix se dibujaron la rabia y la incredulidad.

—¡No puede ser él! —exclamó furiosa—. ¡Lo torturé durante mucho tiempo como parte de su entrenamiento y en ningún momento se defendió!

—Claramente logró engañarte, Morgana —la provocó el hombre.

Entonces, sin previo aviso atacó a Hermione nuevamente. Snape supo que la chica estaba perdida cuando vio su expresión de sorpresa, sus ojos proyectaban la lucha que se desarrollaba en su interior cambiando el color de su iris. Tras unos minutos que parecieron una eternidad, el cuerpo de Belltrix cayó muerto y los ojos de Hermione despidieron un brillo verdoso que desapareció en seguida.

La chica se puso de pie atravesando las ataduras y dio unos cuantos pasos.

—Será difícil acostumbrarse a un cuerpo tan joven, pero lo lograré dentro de poco —declaró con orgullo.

Aún se escuchaba como la voz de Hermione, pero había cierto poder y altivez que antes no estaban ahí.

—Ahora cumple tu parte del trato —demandó Snape.

La sonrisa que le obsequió destilaba veneno por todos lados, pero el mago no se amedrentó.

—Muy bien —dijo la bruja—, terminemos con esto.

Borraron todo rastro del ritual que se había llevado a cabo anteriormente y empezaron con los preparativos necesarios para el ritual que traería a Lily de regreso al mundo de los vivos.

Fue rápido trazar las runas necesarias para contener la magia e impregnar todo el lugar de esta a fin de que fuera más sencillo y seguro traer el alma de regreso. Morgana, ahora adaptándose al cuerpo de Hermione caminaba de un lado a otro recitando hechizos y acomodando cosas, a veces se veían destellos del alma de Hermione que salía a relucir como ganadora pasajera de una de las muchas batallas que se libraban dentro del cuerpo de la chica, solo para ser reemplazada de nuevo por la de Morgana.

Snape se mantuvo alejado tratando de no presionar a la bruja para que realizara el ritual. Estaba ansioso y se le hacía muy difícil controlarse.

Finalmente, después de un par de horas más, Hermione volteó a verlo con los ojos brillantes de satisfacción.

—Está listo —declaró con solemnidad.

El hombre se acercó con el corazón latiéndole desenfrenadamente, después de tantos años de espera y de búsqueda parecía que sus esfuerzos finalmente darían fruto. La varita de la bruja empezó a agitarse dejando un rastro dorado por donde pasaba, formando símbolos extraños que irradiaban luz y se movían unos hacia otros, como atraídos por una fuerza magnética; conforme se unían, daban lugar a un portal a través del cual solo se veía oscuridad.

Cuando Snape se dio cuenta, él y Hermione habían terminado rodeados por un aro de oscuridad. Miró a su alrededor atemorizado, no sabía qué habría del otro lado del portal y tampoco estaba seguro de lo que planeaba Morgana.

Entonces se dio cuenta de la presencia que empezaba a atravesar el portal, poco a poco como un conejillo saliendo de su madriguera, el alma de Lily cobró forma y avanzó hacia él.

—Lily —sollozó conmocionado.

El alma incorpórea de la chica esbozó una sonrisa.

»Vas a estar bien —prometió Snape—. ¿Ahora qué sigue? —preguntó ansioso, volviéndose hacia Morgana.

La bruja le obsequió una sonrisa burlona.

—Ahora lo verás.

Agitó su varita una sola vez y el alma de Lily se desvaneció, sintió cómo todas sus esperanzas desaparecían, de repente se vio empujado al portal y entonces ya no pudo pensar nada más.

Morgana sonrió. Atados todos los cabos sueltos, solo hacía falta terminar con Merlín para seguir su vida eterna tranquilamente.


Espero que les haya gustado la historia, nunca había escrito una historia con Morgana como protagonista, pero espero que haya quedado bien. Dejen su review :)