Miles Edgeworth no sabe cómo terminó así.
Él con una copa de mosto en su oficina, bueno, eso no es lo raro, lo raro es que esta se encuentra repleta de otras personas, todos conversando anímicamente mientras suena música de fondo.
Podría decirse que es una fiesta, una fiesta para celebrar su nuevo puesto de jefe fiscal.
Barre la habitación con la mirada, observando a todos y cada uno de los presentes.
Allí se encuentra el optimista y desprolijo detective, su leal sabueso que insiste en permanecer siempre a su lado
Hablando con él, ve a la descarada y animada Kay Faraday, la autoproclamada Yatagarasu, con sus vivaces y alegres ojos verdes, junto a su particular vestimenta, lo que más llama la atención de Edgeworth siempre ha sido ese extraño accesorio con forma de llave en su cabello, se pregunta si lo habrá fabricado ella.
Al borde de las lágrimas por no entender algo, como es costumbre, Sebastian se encuentra hablando con Ema Skye, quién parece no tener problemas en ir y venir de Europa a su gusto, posiblemente ella esté confundiendo al pobre chico con términos científicos.
La jueza Justine Courtney observa la escena anterior con esa sonrisa tan propia de ella, tan dulce, tan misteriosa y firme a la vez. Puede ver en ella un genuino esfuerzo por abrirse, por mostrar su lado humano y dejar de ser esa jueza de temple de hierro, es como ver una flor abriéndose poco a poco a su exterior.
Raymond Shields, un bromista abogado y antiguo compañero de su padre -¿acaso no conocerá ningún abogado serio?- recibe un latigazo en respuesta a, seguramente, algún piropo.
Quién proporciona al latigazo no es otra que Franziska Von Karma, la fiscal de perfecta mirada de hielo, sus firmes manos tensan el látigo y de solo verla hacer eso, Edgeworth siente escalofríos. Crecer junto a esa chica no ha sido nada fácil, aún recuerda el primer juguete que ella tuvo en sus manos, una soga que su padre le dio con la intención de que la usara para saltar, pero a la muchacha pareció divertirle más usarla para golpear al pobre Miles, quién lo dejó pasar creyendo que sería un juego y se le pasaría a los días.
Dios, cuanto se había equivocado.
La estrella de la Interpol, Shi-Long Lang ríe estrepitosamente ante el latigazo que había presenciado y, como en todas sus risas, deja ver esos afilados e intimidantes colmillos. Aquel agente es... singular, Edgeworth no está muy de acuerdo con sus métodos pero admira su dedicación y fortaleza, no tiene problemas en admitir le respeta bastante, lo que jamás admitirá es que vive con el miedo de que algún día le muerda.
Si, sin duda es un colorido repertorio de interesantes personas el que se encuentra aquí.
— Propongo un brindis, amigos. — la rasposa pero alegre voz de Gumshoe atrae a todos los presentes, este sostiene en alto una copa de mosto. — Por el señor Edgeworth, el nuevo jefe fiscal.
Aplausos inundan la oficina de Miles, quién da una tímida y educada sonrisa, nunca se ha terminado de acostumbrar a recibir este tipo de atención.
— Gracias, inspector, gracias a todos por haber venido.
Aunque no es como si él los hubiese invitado, en un principio solo estaban con él Gumshoe y Kay, los demás se fueron uniendo con el correr de los minutos y él aún no entiende como se había formado esa improvisada y animada reunión.
— ¡Con el señor Edgeworth de jefe fiscal ningún criminal estará a salvo! — exclama una entusiasta Ema. — ¡finalmente se hará justicia como es debido!
— ¡Claro, después de todo el señor Edgeworth es un héroe! — secunda una aún más entusiasta Kay. — Como el Samurái de Acero.
» Como el Samurái de Acero... «
El pecho del fiscal se infla con orgullo ante esa comparación, ensanchando levemente su sonrisa y llevando las manos tras su espalda,
— Kay, ¿tú también has empezado a ver ese programa?
Inquiere un curioso Sebastian junto a las dos chicas.
— ¡Sip! Ema me lo recomendó y no me arrepiento ¡es el mejor que he visto!
La sonrisa de Edgeworth no desaparece mientras piensa en el buen gusto que tiene su autoproclamada asistente.
— El mejor ¿eh? — musita pensativo Sebastian, más para sí mismo, la siguiente oración es más firme. — Entonces yo también debería darle una oportunidad.
— ¿Creen que a John podría gustarle?
Pregunta Courtney, interesada en la conversación.
— ¿Pero el cachorro no conoce el programa ya? — esta vez es Lang quién habla, no negará que todo lo que tenga que ver con aquel rebelde niño le interesa. — Él conoce a Will Powers incluso ¿no?
— Ya, pero nunca ha mostrado interés en ese programa.
— Pues quizás no le interesa. — aventura Ray. — O quizás no quiere que su madre sepa que le gusta un programa infantil.
— Pero si John es un niño. — Comenta Kay. — ¿Por qué no querría eso?
La conversación continúa, y Edgeworth deja de prestarle atención en el momento en que recibe un latigazo, que le roba un quejido de dolor.
— ¡No te duermas en los laureles, Miles Edgeworth! — vocifera Franziska como si estuviera dando una orden. — ¡no permitiré que cantes victoria solo porque te me has vuelto a adelantar unos pocos pasos!
— F-francamente no esperaba que lo hicieras, Franziska. — intenta recomponerse del latigazo. — No sería propio de ti.
Ella emite un sonido que indica satisfacción con esa respuesta, porque cada vez que su hermano adoptivo le reconoce como su igual, un poquito de su ser de hielo se resquebraja.
— Naturalmente, solo es cuestión de tiempo para que un Von Karma ocupe el puesto en que ahora estás.
Asegura con voz y sonrisa orgullosa, el orgullo de un Von Karma.
Antes de que Edgeworth pueda responder, un tercero hace aparición en la conversación, aquel agente de aspecto lobuno.
— Eh, señor fiscal, hay algo de lo que me gustaría advertirte.
— ¿Advertirme?
Preguntar elevando una ceja, ¿apenas se ha hecho jefe fiscal y ya hay amenazas contra su vida?
— Hazme un favor y refréscame la memoria. — Pide ladeando la cabeza y haciendo un ademán con su mano. — ¿Quién fue el anterior jefe fiscal?
— ¿El anterior? Mmm... — cierra los ojos en lo que medita. — si no recuerdo mal fue Blaise Debeste ¿verdad?
— ¡Exacto! — chasquea los dedos en señal de victoria. — Y ambos sabemos de sobra la clase de sabandija que él era, espero que tú seas diferente, porque si no...
— ¿Qué me está queriendo decir, agente?
Inquiere con el ceño fruncido. Lang se encoge de hombros, apoyándose en el escritorio del fiscal a quién tanto disfruta molestar.
— Solo quiero pedirte que por favor no sigas los pasos de aquel desgraciado ¿sí? — Termina por decir con voz inusualmente cortés. — Las cosas finalmente empiezan a ir bien en Zheng Fa, sería inconveniente que atentases contra la vida del presidente como hizo Blaise.
— ¿A-atentar?
Logra tartamudear un pálido Edgeworth, aunque había sido una broma, esa insinuación le había tomado totalmente de sorpresa.
— ¡Miles Edgeworth! — Exclama Franziska con el ceño fruncido y tensando el látigo entre sus manos. — ¿Lo que dice el agente es cierto? ¡¿Planeas atentar contra el presidente de Zheng Fa?!
El tono de la Von Karma acaba por atraer todas las miradas de los presentes, todos ojos se clavan en el nuevo jefe fiscal.
— ¿Q-qué? — pregunta una horrorizada Kay. — Eso no es cierto ¿verdad?
— ¡Claro que no! — Es Ema quién responde. — El señor Edgeworth jamás haría algo así.
— ¡Bien dicho, amiga! ¡El señor Edgeworth es demasiado honrado para hacer algo así! ¿Verdad señor?
Los desvalidos ojos del inspector buscan una confirmación en el fiscal, quién siente también las desesperadas miradas de las jovencitas en él.
— ¡No me diga que usted también resultará ser un asesino! — chilla Sebastian, pareciendo que fuese a llorar. — ¿Es que todos los que ocupan este puesto terminan corrompidos por el poder?
El fiscal traga saliva, la situación ha escalado muy rápidamente.
— Escuchen, yo jamá- ¡Au!
Un firme latigazo detiene su explicación, observa a la fiscal frente a ella. Lang simplemente parece divertido con la situación que él mismo había provocado.
— ¿Dónde está tu honor? — Inquiere con el ceño fruncido. — ¡eres una deshonra!
— Hermanita, despreocúpate. — Pide Lang, enderezándose, lo que le da esperanzas a Edgeworth, quizás él también se ha dado cuenta de lo absurdo que esto se está volviendo. — El señor fiscal jamás haría algo así, ¿sabes cómo lo sé?
— ¿Cómo?
— Porque para que eso pase... — Encara al pálido Edgeworth, frunciendo el ceño y tornando su voz mucho más rauda. — ¡tendría que pasar por sobre mi frío y podrido cadáver!
La repentina cólera en la voz del agente toma por sorpresa a Edgeworth ¡pero si había sido él quien sugirió aquello! Retrocede, sintiendo nuevamente ese miedo a ser mordido.
— Agente Lang, señorita Von Karma, ruego que se calmen.
Justine se interpone entre la furiosa fiscal, el colérico agente y él nervioso fiscal, quién estaba siendo acorralado por los otros dos.
— Gracias, jueza Courtney.
Finalmente algo de cordura, Justine Courtney siempre ha demostrado ser una persona inteligente y sensata.
— Estoy convencida de que el señor Edgeworth jamás haría nada similar a los viles comportamientos de Blaise, él es un buen hombre — asegura con voz calma, sosteniendo la maza entre sus manos. — pero en el caso que no fuera así...
— ¡Ah!
El fiscal exclama de sorpresa cuando Courtney extiende su maza y la golpea contra el suelo, peligrosamente cerca de uno de sus pies.
— ¡El deberá enfrentar a la Diosa de la Ley tal y como Blaise lo hizo!
Ante la tenaz mirada de Justine, Miles se siente como el más vil de los criminales que será condenado a la pena capital; traga saliva ¡¿en qué momento la situación se salió tanto de su control?!
— Tsk, tsk, tsk, Miles. — Como cereza del pastel, Raymond es el último en hablar. — ¿Qué se supone que le diga a tu padre? Ya ves que ser fiscal no era para ti.
Y repentinamente, el ambiente hostil es roto por unas alegres risas que solo dejan aún más desorientado al fiscal, sintiéndose entre un montón de adultos que fingen ser niños, o un montón de niños que juegan a ser adultos.
Miles Edgeworth no sabe cómo terminó así.
¿En qué momento había formado lazos con personas tan peculiares?
Otro libro de Investigation porque yo le voy a dar todo el amor que se merece y que nadie más le quiere dar.
Nuevamente son one shots, este será enfocado en los lazos de los personajes como bien dice el título, lo cual es un tema que tiene cierta importancia en el Investigation 2.
Está será un área libre de parejitas y shippeos petes, ya tengo un libro dedicado al único ship que me gusta de todo AA así que no meteré eso aquí, todas las relaciones en este libro serán platónicas.
Obviamente tendrá spoilers de ambos juegos de Miles Edgeworth Investigations
Y bueno, sobre el one shot en cuestión, no se me ocurrió una mejor forma de inaugurar este libro que con ese escenario que se me ocurrió xd como una presentación a todos los personajes y su relación con Edgeworth.
Es irónico, Edgeworth no me cae muy bien pero amo a los personajes de sus juegos y sus juegos en sí, porque es básicamente ver como otros personajes lo descansan una y otra vez, así que así decidí empezar este libro xd
Todo Investigation 2 se desarrolla en 2018/2019, no recuerdo bien cual era, y a Miles lo nombran jefe fiscal en 2026, según la wiki de Ace Attorney, no jugué DD xd, así que es muy poco probable que él anterior jefe fiscal a él haya sido Blaise pero decidí dejarlo así para hacerlo más simple xd
Y voy a usar los nombres de la traducción fan del Investigation 2 porque ya me acostumbré a ellos y no quiero ponerme a buscar los nombres japoneses.
Bueno, voy a intentar apegarme lo más posible al canon y todo eso xd por eso Miles bebe mosto y no vino porque el vino no existe en el universo de Ace Attorney.
Gracias por leer.
