Capítulo dedicado al Maestro Yoda. Al menos para mí, fue muy sabio al relacionar las emociones con el uso adecuado de la Fuerza.

Ojo al leer con los cambios de años.

Ahora disfruten. Basado en la canción Frame Of mind de Tristam.

Muchas gracias por el apoyo.


Capítulo XV

Por ahora puedes quedarte.

Aquí mismo jugaremos.

Hasta que de alguna manera puedas encontrar

un estado de ánimo ligeramente diferente.

Justo aquí en mis brazos,

lejos de todo daño.

Estarás a salvo de todas las llamas,

aunque sé que no te importa.

- Qué hermoso lo que le dijiste, Ben. No creas que no le importa, los bebés escuchan todo- le dijo Rey al entrar a la casa.

Ben le hizo señas para que se quedara en silencio. Había tardado una hora en hacer dormir al pequeño de 10 meses, que tenía más energía que sus dos hermanos mayores juntos.

"Perdón, no me di cuenta que dormía" se disculpó su esposa a través de su vínculo, besándolo tiernamente en los labios.

Lo recostó en la pequeña cuna, acomodándole a su lado aquel "peluche" que Rey le hizo. El pequeño por inercia abrazó el objeto para seguir durmiendo.

- De verdad no entiendo cómo le gusta esa cosa- comentó Ben, después de juntar la puerta de la habitación donde dormía el bebé - Te juro que lo veo y me da escalofríos.

- No lo molestes. Envidias que ame tanto el peluche que le hice - se rió

- Pero no es un peluche. Es un cadáver de una rata womp disecado- mencionó perturbado- A Shmi le da terror y Tai ni lo quiere ver-

- Eso no importa. Se lo hice a Bail y él lo ama- le contestó frunciendo la nariz

Ben le sonrió. Adoraba esos gestos tan carecterísticos de ella, los cuales había heredado Shmi. La abrazó, aunque Rey se resistió un poco.

- Estoy muy transpirada, tengo que ir a ducharme. Ben... recién terminé el entrenamiento, déjame lavarme- se quejaba intentando soltarse de su esposo

- Te amo incluso llena de sudor- susurró en su oído

- Tienes que hacer la clase tú ahora. No te distraigas conmigo- le ordenó

- Resístete si quieres. De todas maneras, cuando vuelva obtendré lo que deseo- insinuó sonriente ruborizando a su esposa, antes de salir de la habitación.

Los verdes bosques de Kashyyyk eran perfectos para meditar. El silencio solo era acompañado de los curiosos ruidos de algunos animales y el roce de las hojas con el viento. Aquello permitía que los jóvenes aprendices se conectaran mejor con la naturaleza y con la Fuerza en si, propiciando un estado mental más equilibrado dentro de ellos.

Ben no se imaginaba como aquel grupo de 6 jóvenes que trajo desde Utapai terminaría siendo 9 al unirse dos wookiees nativos, una hembra y un macho, y un joven humano de 17 años que encontró en una misión a Lothal. Sumando a Tai que ya tenía 14 años y Shmi, 8 años, aunque sus hijos estaban mucho más avanzados en el uso de la Fuerza que los mayores.

Puedes levantar tu cabeza hacia el cielo.

Respira profundo y dale tiempo.

Puedes andar por el camino entre las líneas

con tu estado de ánimo destrozado.

Resiste, siempre puedes quedarte.

Podemos esperar aquí y jugar,

hasta que de alguna manera puedas encontrar

un estado de ánimo ligeramente mejor...

- En esta ocasión recordaremos principios básicos para el uso de la Fuerza. Ya todos deberían saberlos así que solo haré preguntas. No los pondré en aprietos, quien sepa la respuesta, levanta la mano. Esto es como un juego así que no se pongan nerviosos- explicó Ben, recostándose sobre la hierba.

Tenía más que claro que su esposa había hecho con ellos todo el entrenamiento duro aquel día. Aquella mujer no paraba nunca, a pesar que le decía que no se esforzara tanto, que estaba amamantando...

- ¿Por qué no es correcto usar la venganza como motivación al luchar?- preguntó primero

Tai estaba a punto de levantar la mano cuando su padre le habló a través de la Fuerza.

"Deja que los demás participen, después la levantas tú "

"Pero yo me la sé "

" Lo sé, después contestas la que ellos no sepan"

La togruta levantó la mano y Ben le dio la palabra.

- Porque la venganza lleva al Lado Oscuro de la Fuerza-

- Muy bien. ¿Qué otro sentimiento negativo nos puede llevar a lo mismo?-

- El rencor- dijo el Pau'ano

-¿La envidia?- comentó dudosa la joven Twi'lek

- Sí, también esos son correctos. ¿Qué más?

- El miedo- agregó Shmi

- Y el miedo ¿a qué nos lleva?

- El miedo lleva a la ira y la ira al odio- agregó el Nikto

- Exacto. Y eso ¿en qué termina?

- En sufrimiento- comentó la hembra wookiee, en su idioma, aunque todos la entendían perfectamente

- ¿Alguien recuerda cuál sabio Jedi habló sobre eso?

Nadie levantó la mano, así que fue Tai el que aprovechó la oportunidad para hacerlo.

- Fue el maestro Yoda- respondió sonriente

- El fracaso... yo creo que sentirse fracasado igual nos lleva al Lado Oscuro- agregó de pronto el joven de cabello azul y ojos morados

- Todo depende si el fracaso es momentáneo, o si uno mismo cree que lo es, de manera permanente- respondió Ben mientras lo miraba a los ojos- No podemos esperar ser perfectos y no equivocarnos. Si erramos, nos volvemos a levantar. Eso no es un fracaso, es un aprendizaje.

Los jóvenes lo seguían escuchando atentamente. Sabía que si estaban ahí era por su noble corazón, aunque la mayoría había sufrido durante su niñez. Estaban dispuestos a luchar por esa justicia que les fue negada.

- A veces, cuando uno se cuestiona si merece ser amado o no, también se genera raíces oscuras en el corazón - añadió - Pero el abandono no es una condición, fue una circunstancia. Todos merecemos ser amados y todos debemos luchar por ser cada día mejor. No dejen que nadie los convenza de lo contrario. Además, es normal vivir emociones negativas. Todos las tenemos. Lo importante es no dejar que ellas nos controlen o nos cieguen al actuar. ¿Entendido?

- Sí, Maestro- respondieron al unísono

Cuando dicen que fracasarás

Que no puedes lograr nada en absoluto

Esconde tus huellas, debajo de la línea,

en un estado de ánimo diferente.

¿Es eso lo que has escuchado?

Palabras rotas en la suciedad,

gritando hacia el sol.

Aquí vamos, aquí vamos...

Puedes levantar tu cabeza hacia el cielo.

Respira profundo y dale tiempo.

Puedes andar por el camino entre las líneas,

con tu estado de ánimo destrozado.

Resiste, siempre puedes quedarte.

Podemos esperar aquí y jugar,

hasta que de alguna manera puedas encontrar

un estado de ánimo ligeramente mejor.

El entrenamiento era mucho más entretenido cuando los hacía luchar entre ellos, fuera de a pares o en grupos, incluso contra él mismo o contra Rey; incluyendo remotos de entrenamiento Marksman-H que atacaban en el momento menos esperado.

No todos los aprendices iban al mismo ritmo ni aprendían al mismo tiempo. Con su esposa se dividían para cumplir con los entrenamientos personalizados, dando prioridad a sus hijos que demostraban una facilidad enorme para aprender.

- ¿Y qué tal los droides que te doné? ¿Funcionan bien? Se supone que todos venían en buenas condiciones- le preguntó Poe cuando los visitó nuevamente

- Sí, todos los Marksman-H excelentes, gracias- respondió Ben

- Mira lo que te traje, Tai- anunció Poe con una enorme sonrisa cuando vio acercarse al joven de ondulada cabellera rubia.

Los ojos del chico de 15 años se iluminaron. Por fin tenía en sus manos un bláster, uno de los modelos más actualizados. Tai estaba fascinado, pero la mirada de Ben no era precisamente muy amigable.

- No te preocupes. Traje equipamiento para todos y otros artículos más para que entrenen. Es importante que los capacites en el uso de armamento también. Tómalo como un regalo de mi parte- añadió Poe, palmeándole la espalda

- Por mí no te preocupes. Yo acepto todo esto. Eres tú el que le explicará a Rey qué hace su hijo con un arma-

- Ya se le pasará. A Serena ya le enseñé a usar la suya y eso que es dos años menor que Tai. De hecho, Zorii fue la que la motivó. Igual hay peligros en Coruscant-

- Es difícil confiar en alguien ahora, aunque no estemos en guerra-

- Tai!!! Suelta esa arma!!! Ben!!! ¡¡¿Qué está haciendo tu hijo con un bláster?!!

- Es culpa de Poe!!!- Ben lo miró divertido- Suerte con ella.


-¿De qué te ríes tanto?

Rey miró curiosa a su hija de 10 años, la cual se divertía mientras esperaban al resto de los aprendices sentadas en el pasto.

- Es papá. Mira su cara-

Rey observó a lo lejos a su esposo entrenando de manera particular a uno de sus aprendices más difíciles. Muchas veces pensó que se podría haber arrepentido de traerlo de Lothal, pero nunca lo mencionó. De sus misiones de socorro trajo 3 aprendices más: un tholotiano, un deroviano y un nautolano, llegando a ser 12 en total. Tuvo que decirle que con eso era suficiente, que los wookiees no podían seguir dando más alojamiento.

- ¡¿Por qué no me deja hacerlo como yo quiero?!- le gritaba el joven aprendiz

- ¡Porque lo haces mal! Llevas 3 años aquí y todavía te obstinas en hacerlo a tu manera. ¿Acaso te he dado razones para desconfiar de mí?

- No, Maestro.

- Entonces confía. Recuerda para lo que te estoy entrenando. Usar la Fuerza no es simplemente sentirse poderoso o invencible. Todo lo que hagas afectará tu vida y la de los que te rodean-

- Shmi... ¡Shmi!- exclamó su madre- Concéntrate aquí ahora. Ya están llegando los demás.

- Vamos, Bail. Siéntate aquí conmigo para que mamá pueda enseñar tranquila- le decía al pequeño de 3 años que intentó escapar de su madre. Lo tomó en brazos y le hizo muecas que lo hicieron reir.

- Bien. Hoy recordaremos otros principios importantes a la hora de usar la Fuerza correctamente. No todo es entrenamiento físico ni batallas de sables de luz. Un usuario de la Fuerza necesita mantener su paz mental. Pueden dar su opinión si lo desean. La primera pregunta es: ¿Por qué no debemos reprimir las emociones?

- Porque después se descontrolan- respondió el nautolano

- Exacto y si se descontrolan ¿qué va a pasar?

- Perderemos el equilibrio de nosotros mismos y, por ende, también el de la Fuerza- contestó el Ithoriano

- Muy bien. Por eso, ¿qué debemos hacer si nos abruman emociones negativas como la angustia o la tristeza?- preguntó Rey

- Hablar- respondió Shmi

- Y, si lo cambiamos por algún sentimiento positivo y no funciona, pedir ayuda - agregó el mon calamari

- Así es. Y tengan la seguridad que siempre, siempre estaremos para ustedes Ben y yo. Somos una familia, aunque ahora no somos tantos. Confío en que esta Academia algún día crecerá y seremos muchos los que tendremos esta mentalidad más equilibrada de la Fuerza, donde las emociones no se prohíben, sino que se aprenden, se educan, se conocen y se valoran como parte fundamental de la vida y de nuestro propio bienestar.

- ¿Y si a pesar de intentarlo no funciona?- inquirió el deroviano

-¡No! No hay intentos, hazlo o déjalo, no hay intentos. Así lo explicó el maestro Yoda. Y es verdad: si no confías en que lo puedes lograr, entonces fracasarás irremediablemente. Si Ben y yo confiamos en ustedes, cada uno debe también aprender a valorarse. ¿De acuerdo?

- Sí, Maestra- contestaron todos a la vez

-Ahora sí saquen sus sables de luz. Vamos a entrenar.

Y cuando la luz del día llegue,

cuando sea de día de nuevo,

entonces será el momento

para un nuevo estado de ánimo.

Cuando todos los ojos estén puestos en ti

sabrás lo que tienes que hacer.

Porque habrás encontrado

Tu nuevo estado de ánimo


- ¡Bail, basta! ¡Mamá se enojará por este desastre!

Los intentos de Ben por controlar al pequeño fueron infructíferos. Al parecer, el niño se reía más al ver la cara de susto de su padre mientras elevaba objetos y los rompía contra la pared, lanzando carcajadas. Y aquel espanto no provenía de ver a su hijo así, sino de lo que su esposa le diría ante la escena. Era impresionante cómo podía pasar de jugar tranquilamente a generar un caos en solo breves minutos.

Cuando Rey entró asustada por el ruido, respiró aliviada al ver que no era nada grave. Sin embargo, tomó el "peluche" y se lo acercó a su hijo.

- Mira, Bail, la Señora Rata está muy molesta porque estás rompiendo las cosas de la casa. Dice que se va a ir ya que haces mucho ruido.

El semblante del pequeño cambió de inmediato a aflicción, deteniendo el desastre.

- No, Señoda Data...- logró balbusear

- Ahora dice que se quedará contigo si estás tranquilo, ¿lo prometes?

El niño hizo un gesto afirmativo con su rostro. Rey le dio un beso en la frente y le entregó el "peluche". El pequeño volvió feliz a su habitación.

- Sigo pensando que esa cosa es espeluznante- comentó Ben, apoyándose en la pared con los brazos cruzados

- Solo yo puedo detener ese tipo de actitudes heredadas de ti- le dijo con una sonrisa

- Qué graciosa.

- Es cierto. Bail es igual a ti a tu edad, aunque mucho más feliz-

Los dos voltearon al escuchar la familiar voz.

- Debo reconocer que tú, Rey, sabes manejarlo mucho mejor que yo cuando lo intenté con Ben-

- Mamá... no digas esas cosas-se lamentó observando la brillante silueta

- Es la verdad. Rey es una excelente madre. Mucho mejor de lo que yo alguna vez fui para ti.

- Gracias Leia, me halagas. Con Ben intentamos hacer lo mejor que podemos- respondió abrazando a su esposo

- Y, sin duda, ha dado buenos resultados en todo sentido. ¿Ya decidiste cuándo irás a Naboo?

Ben miró de inmediato a su esposa.

- No te alteres, es que no sabía cómo decírtelo -se excusó ella.

- Decirme ¿qué? - preguntó molesto ante la desconfianza

- La reina actual de Naboo me citó a una reunión. Poe estará de mediador. Según él, son buenas noticias pero no lo sé - le dijo con temor

- ¿Sabes algo de lo que quiere hablar contigo?

Rey negó con la cabeza. Estaba realmente asustada de que la condenara por ser familiar sanguínea de Palpatine, aunque no llevase ese apellido. No quería dejar a su familia ahí sin saber si le permitirían volver.

Ben la abrazó más fuerte al percibir todas sus inquietudes, las mismas que él tenía. La incertidumbre los embargó tanto, que solo hallaban consuelo en los brazos del otro.

- Poe tiene razón, son buenas noticias- mencionó Leia- No temas en ir. No todos los cambios que tenemos en la vida son negativos-

Rey giró su rostro para mirarla con los ojos llorosos, mientras seguía aferrada a su esposo.

- ¿Cómo estás tan segura?

- Porque la Díada de la Fuerza está destinada a algo más grande que a la incógnita permanente.

Ben también observó a su madre. Conocía esa mirada en ella: la misma que tenía cada vez que iba camino al Senado segura de que iba a ganar alguna propuesta a su favor.

- Rey, debes ir. Si Poe así también lo recomienda, hazlo. Debe ser importante. Yo confío en su criterio- le dijo finalmente a su esposa

- ¿Y si descubren que vivimos todos aquí? Los aprendices han sido muy responsables, ninguno a revelado nada sobre nosotros, a pesar de que lo saben todo. ¿Cómo voy a exponerlos a ellos también? - agregó angustiada

- Ya llevo 18 años oculto, Rey. Quizás sea el momento de que todo se sepa, no lo sé. Pero eso ahora no es relevante. Lo que importa es lo que quiere la Reina contigo.

- Espero que sea para mejor- murmuró ella

- Así será - fueron las últimas palabras de Leia antes de desaparecer.

Rey contempló a sus hijos antes de dormir. Si Ben había luchado por ella y por ellos para mantenerlos a salvo, ella también lo haría.

Cuando levantes tu cabeza hacia el cielo,

Respira profundo y dale tiempo.

Puedes caminar cada paso entre las líneas,

pero debes saber que siempre estarás a salvo.

Estaré aquí a lo largo de tus días.

Ven, búscame y jugaremos...