Capítulo 36: The Last – Crónicas de la Desesperación Parte 3.
Su rostro era un caudal de lágrimas; en medio de la inconsciencia, su mente era un cúmulo de sentimientos y emociones encontradas cuyo único escape era el llanto. Toneri sólo podía contemplar el rostro de Hinata invadido de una profunda tristeza y desesperanza, en su interior sólo sentía odio y frustración al ver que el rostro de su amada no reflejaba lo que debiera ser una inmensa alegría, la de compartir una vida y un nuevo futuro juntos.
¡Admiraba su belleza! se sentía poderosamente atraído ante ese rostro angelical y perfección corporal. Quería conocer todo sobre ella, haciendo que su obsesión se desbordara peligrosamente, invadió arbitrariamente su mente y su corazón y allí, tan sólo encontró la imagen del Shinobi con el que peleó noches atrás y que estaba incrustado profundamente en el alma de la princesa byakugan.
Sin poder soportarlo, el descendiente de Hamura se disponía a salir de la habitación, no sin antes volver a contemplar la belleza de la kunoichi y despedirse con un tenue beso en los labios que la marcaba implícitamente como suya; sin embargo, cuando estaba a punto de lograrlo, la beldad Hyuuga exclamó en medio de su delirio: "¡Naruto-Kun…!" y una lagrima solitaria cayó en medio de su rostro, a lo que Toneri con dientes apretados, juró por lo bajo:
- "Nunca más, princesa mía, tendrás que sufrir por el asqueroso y pérfido mundo que fundó el Rikudou Sennin, prometo matarlos a todos en especial a tu Naruto-Kun…" y con una sonrisa maligna el joven de tez blanca abandonó la habitación.
Hinata había estado consciente en todo momento, pero quiso ignorar al hombre para que; convencido de su inconsciencia, la dejara sola, sola para pensar… sola para llorar…
Su padre la había abandonado a su suerte en la más tierna infancia; su madre no había podido soportar una dura enfermedad después del parto de Hanabi y había muerto dejándola desamparada; su hermana fue obligada menospreciarla y casi que ignorar su existencia, su tío fue el precio pagado por su rescate cuando fue salvada del secuestro ideado por Iwagakure; su amado primo y mentor había muerto en la guerra como sinónimo de rebeldía y libertad hacia su definido destino al defenderla a ella y a Naruto del ataque del Juubi… todo lo que había sufrido por sus seres más amados, pesaba mucho en su alma y en sus delicados hombros… por ellos haría lo que fuera necesario, no importaba si el costo era su propia vida… no tenía nada que perder… o eso pensaba hasta que él, ese inquieto y obstinado rubio cabeza hueca que era el gran amor de su vida, le había confesado finalmente cuanto la amaba; lo difícil que había sido para él entender los sentimientos y el comportamiento de una niña tímida y retraída como ella; la culpabilidad y la tortura que ahora sentía develar sus profundos y verdaderos sentimientos hacia la bella kunoichi… él lo estaba haciendo todo más difícil…
… No… ella no podía permitirse vacilar en la decisión que había tomado…
Hinata tenía un encargo especial, uno que Hamura Otsutsuki, el hijo menor de Kaguya Otsutsuki y hermano del denominado Rikudou Sennin de la tierra, le había encomendado cuando visitaron esas cavernas fúnebres en medio de su misión. Ese destello de luz, había sido toda una herencia visual puesta para que Hinata comprendiera la labor que hoy le asignaban. Hamura amaba el esfuerzo con el que su hermano Hagoromo había iniciado el camino Shinobi de la tierra y comprendía que, aunque intentó llevarlos por el camino de la bondad y la justicia; la voluntad del ser humano era indómita e independiente de las enseñanzas que trajese consigo como herencia y finalmente sucumbía en pro de sus verdaderas intenciones y esto, era algo que Hagoromo, así quisiera, no podría controlar.
Hamura comprendía todo esto, sin embargo, muchos de sus descendientes también haciendo caso de sus propias voluntades, optaron por juzgar la obra de Hagoromo como errática y corrompida por las frecuentes guerras y confrontaciones a las que se sometían los humanos haciendo uso del chakra como arma letal y por esto, decidieron exterminar la tierra y a todos sus habitantes, para crear un reino nuevo adaptado a sus propios gustos y egocentrismos. Hamura, quien ya estaba llegando al final de su vida, no tuvo el tiempo suficiente para persuadir a sus descendientes de aquella infame idea y sembró su verdadera voluntad en algunos miembros de sus clanes secundarios para que la transmitieran de generación en generación y así evitar que el clan principal, llevara a cabo una terrible destrucción bajo la supuesta herencia de un corrompido decreto celestial.
La recién descubierta princesa Hyuuga, tenía clara su misión: debía detener a como diera lugar a Toneri como último de los descendientes de la familia principal del clan de Hamura Otsutsuki y resarcir el honor de la familia secundaria que había sucumbido bajo un implacable exterminio por defender el verdadero deseo de su ancestro.
Se levantó de la elegante cama y se dirigió hacia un gran ventanal, allí pudo confirmar que se encontraba en una gigantesca edificación en medio del paraje lunar. Divisó toda la habitación y notó que, en un pequeño tocador, se encontraba su equipo de misión; lo revisó cuidadosamente y pudo comprobar que estaba completo, no faltaba ni un sólo shuriken, pergamino o kunai. Tomándolo con cautela, se lo ciñó a la cintura y se dirigió a un espejo que había allí y mirándose con valentía, secó sus lágrimas y se forjo la decisión en su rostro, disminuyó su chakra al mínimo y activó su byakugan con la intención de investigar lo más urgente para ella: el verdadero paradero de Hanabi.
Haciendo gala de su perfecta agilidad, pudo deslizarse sin problema por todos los rincones del tenebroso castillo; Neji la había preparado para que aprendiera a utilizar su byakugan en misiones de espionaje y pasar desapercibida; en ese momento se sintió agradecida con el duro entrenamiento al que Neji la había sometido y puso en práctica todo lo que había aprendido de él; ella se sentía fuerte, hábil, capaz; incluso sentía que él estaba su lado ayudándola, esto le infundía valor y la hacía continuar su camino.
Hinata siempre había sido una mujer inteligente y pudo leer de inmediato la situación de aquel castillo: era lúgubre y solitario, tenía un ambiente extraño y no había presencia de una comunidad cerca del palacio; todo esto confirmaba lo que Hamura le había contado, el clan secundario Otsutsuki había sido exterminado por la rama principal. Ella no podía sentirse más inquieta, por más que buscaba, no podía encontrar a nada ni nadie, hasta que llegó a un gran salón y al frente una puerta sellada que abrió sin problemas y lo que vio allí la dejo sin aliento.
- "¡Hanabi! ¡Oh, Hanabi! Gracias al cielo que te he encontrado, no sabes cuánto te he buscado y cuan preocupada he estado por ti mi pequeño terremoto…" Hinata abrazó a su pequeña hermana, pero esta no reaccionó ante su abrazo, estaba aletargada y casi parecía un cadáver, los nervios de Hinata parecían tomar nuevamente posesión de sus sentidos y obligándose a permanecer tranquila, auscultó a profundidad el estado físico de Hanabi y pudo determinar lo que pasaba con ella: "¿Qué es esto? ¡Es como si estuviera muerta estando viva!"
Hinata siguió analizándola hasta que cerca de su corazón, encontró alojada una esfera de chakra que tenía detenido el flujo vital de Hanabi; continuó en su observación y notó que Hanabi tenía los ojos vendados, esto la llenó de temor y sembró en su corazón el miedo y la zozobra en que algo estuviese mal con su niña adorada. Con temor dirigió su mirada con su byakugan activo y confirmo lo peor de sus miedos: descubrió que su hermana tenía algo más que aletargamiento; sus ojos habían sido extraídos, las cuencas estaban totalmente vacías tal y como se lo confirmado Toneri cuando estuvieron en el pasaje de conexión entre la tierra y la luna.
Rememoró toda aquella desagradable conversación; cómo había tenido que soportar tanta barbaridad salida de los labios de un perfecto desconocido que la reclamaba como suya y le daba un título nobiliario desconocido incluso para ella misma; la suficiencia y la intransigencia al hablar sin clemencia de la destrucción de su hogar por medio de un extraño poder al que tanto como Toneri como Hamura llamaron: Tenseigan.
Toda esta abominación había impulsado a Hinata a intentar resolver este asunto por sí misma, su clan también poseía lazos sanguíneos con Hamura y podía acercarse con más facilidad al Tenseigan y provocar su destrucción; ella rememoraba que, si años atrás le hubiesen encomendado esta misión, lo más seguro es que habría sido presa del pánico y tal vez se habría escondido tras un árbol, pero ella había madurado, había crecido y era mejor en muchas cosas; Naruto la había inspirado en mejorar su versión de sí misma.
- "¡Como siempre estás hermosa querida Byakugan-Hime! Me alegra ver que ya estás despierta y colmas este frío castillo con tu hermosura, no puedo sentirme más honrado de tu presencia y que correspondas a mis sentimientos" Toneri se desbordaba en halagos hacia una desinteresada Hinata.
Sonriendo falsamente como lo hace su amigo Sai ella le respondió: "Aquí me tienes y para eso vine…"
