Este capítulo empieza exactamente donde terminó el anterior. Recuerden que hubo un salto temporal y Shmi ya lleva 2 años como senadora de Naboo.

Muchas gracias por leer y comentar.


Capítulo XXI

- Tai, toma tu desayuno tranquilo, ¿sí ? No te hace bien comer tan tenso- le recomendó Shmi a su hermano cuando lo vio llegar a la cocina

- Lo sé. Ya desperté a Bail. Espero que mamá y papá averiguen más sobre lo ocurrido en Felucia, pero... en realidad, no es solo por eso que me siento así. Es por Serena - le respondió empezando a jugar con su comida

- ¿Qué ocurre? Pensé que estaban bien.

- Sí, es que... ella... ella insiste en que deje esto. Quiere que me vaya a Coruscant. ¿Cómo pretende que haga eso? Mi vida está aquí. Le prometí a papá hacerme cargo de la Academia. ¿Qué le cuesta a ella venirse para acá?

- Quizás no quiere dejar a su familia- intentó entenderla Shmi

- ¿Y por qué yo debo hacerlo? Tengo muchas responsabilidades aquí, sobre todo ahora con todo este alboroto que se armó con lo que descubriste en Felucia.

- ¿Eso fue lo que respondió cuando le propusiste matrimonio?- preguntó preocupada

- Iba a hacerlo, hasta que nos pusimos a discutir por una tontería y terminamos hablando de eso. Ahí me di cuenta que ella no me apoya, pero esto es lo que soy. ¿No es de esto de lo que se enamoró?- le decía a su hermana, señalándose a sí mismo.

- Tal vez solo esté angustiada por todo lo que está pasando- trató de tranquilizarlo

- Ojalá sea eso, porque papá siempre dice que cuando mamá lo besó sintió algo tan especial y no me ocurre lo mismo con ella. Quizás soy demasiado exigente- se lamentó

- Yo... creo que yo igual debo relajarme. He pasado estos últimos años tan enfocada en la política que de verdad creo que he dejado de lado cosas más importantes- se lamentó también

- ¿De qué hablas? Gracias a tu gestión logramos captar todos los tratos irregulares entre Felucia y los contrabandistas de armamento. Ya van 7 planetas involucrados, Shmi. Papá ya envió a cada planeta miembros de la Academia para mantenerlos bajo control. Se viene una batalla, lo sabes.

- Pero creo que cometí el mismo error que la abuela. Los he dejado de lado, Tai. Papá muchas veces me lo advirtió. Es difícil lidear con las responsabilidades políticas sin dejar de lado tu vida personal- comentó con mirada melancólica

- Estás salvando muchas vidas. Vale la pena el sacrificio- la reconfortó su hermano, acariciando su hombro

- Creo que tengo que ser más equilibrada. Me obsesioné mucho con todo esto- le sonrió - Se me hace tarde, ya me tengo que ir a mi reunión.

- Kylo te va a acompañar. No dejaré que vayas sola ahora que todos saben que tú descubriste todo este embrollo.

Shmi asintió. No se iba a quejar si él la acompañaba. En parte se lamentaba de su falta de tiempo al no poder compartir más con Kylo, quien se estaba haciendo responsable junto con su hermano de la Academia. Aunque, en el fondo, sabía que se había refugiado en la política precisamente para evitar pensar en una relación amorosa imposible.


- Cuánto detesto estas reuniones- le comentó a su esposa mientras caminaban al lugar de encuentro

- Lo sé. Pero mientras te comportes todo terminará más rápido - le aconsejó Rey

- ¿Yo comportarme? Son ellos los que no hacen caso a lo que les digo. Recuerda todo el escándalo que hicieron cuando Shmi supo la verdad- respondió molesto, mirándola fijamente

- Por eso aquí el maduro tienes que ser tú. Ya no estás en edad para este tipo de berrinches, Ben.

- No son berrinches- masculló entre dientes. Luego continuó en voz baja- Es preocupación genuina por el bienestar de la galaxia. Tranquilidad que no durará mucho según mi abuelo. Si me lo está advirtiendo es por algo.

Entonces entraron a la gran sala de reuniones, donde ya estaban sentados los senadores asociados al caso. El rostro de Ben se relajó al ver a Poe de nuevo y a Lumpawaroo, a quien de cariño llamaban Lumpy, el hijo de Chewbacca, quien hace años comandaba a la actual Resistencia en sus labores de socorro y de auxilio ante cualquier indicio de conflicto armado. Abrazó a ambos. Se dio cuenta que Finn también estaba entre ellos. Le dio un breve saludo al igual que al resto de los senadores.

-¿Qué novedades nos tiene Senador Jarrik Mankoch?- preguntó de inmediato Ben

- Envié varias tropas a Felucia para averiguar más sobre este contrabando, pero no he podido ubicar a los culpables. Tampoco se sabe dónde están las bodegas con las armas acumuladas- contestó él

- ¿Y los demás planetas involucrados?- quiso saber Poe

- ¿Acaso no es ese su trabajo? Usted es el representante en este senado como aliado de paz en la galaxia- contestó mirándolo desafiante

- Eso no estaba acordado. Si me lo hubiera dicho ya lo tendría bajo control- se enfureció Dameron

- Escuchen, no voy a perder el tiempo aquí con ustedes si no son capaces de comunicarse de la manera correcta- se fastidió Ben, mirando al resto de los senadores de Tralus, Ledeve, Son-tuul y otros que poco y nada estaban aportando a la investigación - Mi hija ya les hizo casi todo el trabajo, solo exijo un poco más de compromiso con esto si no quieren una nueva guerra.

- Lo que Ben dice es cierto- agregó Rey- Esto es una amenaza real a la paz general que se ha logrado. Aún quedan planetas con conflictos internos, pero esto va más allá. Si hay alguna alianza oculta en contra del actual sistema político con tal nivel de armamento, la galaxia está en riesgo.

-Todavía no sabemos si también acumularon rhydonio- agregó la senadora de Coruscant- Esa debe ser nuestra prioridad, es muy peligrosa su manipulación.

- No se preocupen. Yo me encargaré de eso con mi grupo- le dijo Finn- Lumpy, ¿podrías ayudarme?- el wookiee no dudo en aceptar

- Yo ya envié a usuarios de la Fuerza capacitados a los demás planetas involucrados. Les guste o no la idea, ya están allá - interrumpió Ben mientras todos lo observaban sin decirle nada- No han encontrado las armas aún.

- Enviaré más espías a Felucia, lo prometo- señaló Mankoch

La reunión se cerró con cada grupo indicando dónde investigaría cada uno. Al finalizar, el wookiee se acercó a Ben y Rey para saludarlos.

- Todos estamos bien, Lumpy, gracias. Shmi ahora tenía una junta de índole comercial en Naboo, por eso no vino hoy. ¿Tu familia está bien?- le preguntó Rey.

Ben observaba a su esposa conversar con el wookiee. No podía evitar notar lo parecido que era a Chewbacca. Lo extrañaba en ese tipo de juntas, donde Chewie no dudaba en demostrar su desacuerdo ante ideas tontas. Sin embargo, ya era demasiado mayor para continuar con esas tensiones. Lumpawaroo ocuparía su lugar con orgullo, haciendo feliz a su padre quien se mantenía ahora en su planeta de origen junto a los demás nativos. Aunque se comunicaban siempre, lo extrañaba. Chewie era lo único que le quedaba de aquella vida pasada que tanto añoró recuperar.

Para Ben todos los wookiees eran su familia ahora, aquellos que protegieron y amaron a sus hijos como propios en Kashyyyk. Ese era su hogar y siempre lo sería.


Ambos caminaban, uno al lado del otro, sin hablar. Kylo no sabía qué decir. No la había vuelto a acompañar a eventos políticos desde que la eligieron como senadora. Ella no lo volvió a invitar, así que supuso que se avergonzó de él por el escándalo que hizo aquel día.

- Yo... ehm... no sabía que Tai me enviaría contigo. Disculpa si querías venir con alguien más - empezó a decirle

- No te preocupes. De hecho, no sé porqué lo hizo. Tai a veces es muy sobreprotector, como papá, aunque bien saben que puedo sola. Tratar con tantos hombres no me intimida.

Kylo le sonrió. Le gustaba que fuera así de independiente. Ella se sonrojó levemente cuando lo vio. Pasaba el tiempo y a ella no le podía dejar de gustar.

Salió algunas veces con Lando, el hijo de Finn y Jannah, pero se suponía que eran solo amigos. Su padre le advirtió que no era así, que él la miraba con otros ojos. Finalmente se le declaró, pero ella negó sentir lo mismo. ¿Por qué su corazón insistía en pertenecerle al mejor amigo de su hermano?

Se consideraba muy cobarde en esos asuntos: era capaz de enfrentar a grupos enteros de políticos, mas no al rechazo de Kylo si ella le decía la verdad. Tampoco entendía del todo porqué aquel joven seguía soltero, si era tan atractivo e inteligente.

- Nunca tuve la oportunidad... o sea, sí la tuve pero bueno, a lo que voy es... que te pido disculpas si te avergonzé cuando te acompañé hace 2 años. Pensé que hacía lo correcto.

- No me avergonzaste. Él se lo merecía - le contestó, provocando su sorpresa

- Entonces ¿por qué no me volviste a invitar?

- No sabía que querías ir de nuevo después de estar en esa celda.

- ¿Y por qué no me preguntaste?

- Porque siempre estabas ocupado- mintió, sabiendo que no lo hizo por los celos que aún sentía por Hera, la cual continuaba acercándose constantemente a él.

- No, tú eres la que está siempre ocupada. Ya ni te veía en la Academia- se excusó molesto

- Pues perdóname por ayudar a Naboo a ser un mejor planeta- le contestó irritada

Ambos volvieron a quedarse callados. Estaban a punto de llegar al lugar de encuentro: una de las salas dentro del Palacio de Naboo en Theed.

- Quédate aquí, yo ya regreso- ordenó Shmi

- Si me dejas aquí afuera, me iré. No soy tu guardaespaldas- la amenazó

- Entonces entra, pero no hables.

- ¿Acaso aquí también hay una celda?

- ¡Ya no hables!


- Te pareces tanto a Anakin, pero tu preferencia por los blasters te delatan como nieto de Han- escuchó a un hombre decir tras él, mientras ordenaba las armas en la bodega

- Te he oído decir tantas veces lo mismo, Obi-wan, que ya perdí la cuenta- le contestó Tai, mirando con una sonrisa al visitante

- La Fuerza está indicando un gran cambio. ¿Temes por lo que se avecina?

- No. No creo que sea tan grande. Es una batalla más. Fue útil que Shmi se metiera en la política para evitar que esto creciera.

- Pero ¿y si fuera más de lo que esperas?

- ¿A qué te refieres?

El semblante del joven palideció ante el rostro serio del antiguo Jedi.

- Algo le pasa a tu hermano. Sé que lo sabes, él te lo dijo.

- Sí, pero son frases sin sentido: "En la luna, a la luz de la luna. Mientras te veo escondiéndote del sol". La voz mecanizada no le dice más, pero el mensaje se repite.

- Averígualo. ¿Tu padre ya lo sabe?

- No, quise indagar yo primero. Aunque cuando me conecto con Bail, no logro identificar la voz. Pero percibo que no es de aquí, en Naboo. Es una presencia de un planeta lejano. Pensé que yo podría ayudarlo para que papá no se preocupe de más.

- No permitas que tus emociones nublen tu juicio- le recomendó

- Lo sé. Seguiré esforzándome para ubicar su origen. No quiero que mis padres se angustien si para Bail no es tanta molestia. En todo caso, igual se los diré.

- No te sientas un fracaso por pedir ayuda.

- Solo quiero evitar que se desmorone esa paz que mis padres tanto tardaron en forjar- admitió un poco triste

-No importa cuánto cambien las cosas, nunca olvides quién eres -le aconsejó Obi-wan, tocando su hombro para fortalecerlo, antes de desaparecer.


La reunión comercial por fin terminó. Kylo nunca había visto en vivo el desplante de Shmi en aquel contexto. Quedó impresionado con la facilidad con la que opinaba y llevaba al resto a cumplir sus objetivos. Sin duda era muy persuasiva y convincente.

Aquello le recordó cuando la veía de pequeña. Su Maestro le contaba lo inteligente que era para conseguir lo que quería, siendo a veces también bastante testaruda. "Es igual a su madre", le dijo en más de una ocasión. Kylo se reía de ese tipo de comentarios, pues la niña muchas veces imitaba las actitudes de su padre.

Salieron a recorrer el interior del Palacio donde se había realizado la reunión. La última vez Shmi no pudo ofrecerle un recorrido por la historia de ese planeta, debido al escándalo de las votaciones.

- La Reina está muy contenta con tu desempeño- la halagó Kylo

- Lo sé. Me he esforzado mucho estos años para ser digna del puesto.

- Entonces ¿por qué no estás feliz?

El lugar estaba vacío, así que contemplaban con calma los cuadros de todas las reinas que tuvo Naboo.

- Ella es mi bisabuela- señaló uno de ellos para que Kylo la observara, evitando responder su pregunta

- Era muy hermosa- comentó él, observando cada detalle de aquel pomposo traje

- Sí, mi bisabuelo se enamoró de ella apenas la vio- murmuró con tristeza

Hubo un breve silencio. Ella quiso seguir caminando, pero Kylo se lo impidió.

-¿Qué ocurre? ¿Te puedo ayudar?- le preguntó poniéndose frente a ella, evitando que siguiera caminando y con ello, evadiendo el tema

- Sé... sé que he usado la política para no pensar en lo que siento- añadió sin mirarlo

- ¿Qué sientes?

Kylo se preocupó. No por nada su Maestro le enseñó lo importante que es mantener estable las emociones para que la Fuerza se equilibre. Percibió cómo la joven se perturbó con esa última pregunta.

Shmi se le quedó mirando hacia arriba. El joven era más alto que ella. Le encantaba y ya no quería seguir con ese nudo en la garganta, aunque eso significara que él le negara sentir lo mismo.

- Kylo, es que... yo te...- el joven la miraba con toda la atención del mundo y ella rogaba para que alguien viniera a interrumpirla, pero estaban solos ahí, así que no tuvo más opción que continuar- Yo... te... quiero.

No podía creerlo. Se lo había dicho. Sintió su cara hirviendo de la vergüenza. Él seguía inmóvil.

- Yo también te quiero, Shmi. Eres la hija de mi Maestro. Ustedes son mi familia- le sonrió

- Pero yo... yo me refiero a otra cosa- añadió ella, cuando notó que él no captó el sentido del sentimiento expresado

- ¿A qué otra cosa?

- Ya no importa- quiso continuar caminando, intentando pasar por un costado de él. Sin embargo, Kylo volvió a interponer su cuerpo, obstaculizando su paso.

- ¡Sí importa! ¿Qué pasa?- le insistió.

Fue en ese momento que pensó que tal vez era él quién no entendía. Quizo indagar en su mente pero se retractó de inmediato. Esa habilidad no era para ese tipo de cosas, ¿o sí ?

- ¡Déjame pasar! No tiene sentido ya que te lo diga. Tú... tú solo tienes ojos para ella.

Shmi sintió una gran presión en su pecho. Sabía que era un error enamorarse de él, cuando siempre supo que quería a otra. Sus ojos amenazaban con soltar el llanto de solo pensar que nunca tendría ese lugar en su corazón.

- ¿De qué hablas? Si yo no estoy con nadie- le comentó confuso

- ¡Ya no te hagas el desentendido! Todos sabemos que te gusta Hera- le reclamó

- Me gustaba. Tiempo pasado. ¿En serio crees que sigo con ese capricho después de lo mal que me trató? Tengo dignidad, Shmi. Jamás iba a arrastarme por ella y, aun así, creo que sin querer lo hice, pero no más. Ella no es más importante que tú - respondió decidido

- ¿En serio ella ya no es especial para ti?

- No.

- ¿Y hay alguien más que sí lo sea?

- ¿Para qué quieres saberlo? ¿Para burlarte de mis fracasos amorosos?- la interrogó dolido

- ¡No! Claro que no...- respondió de inmediato

- ¿Entonces?

- Yo jamás me burlaría de algo así y menos de ti.

Kylo la miró intrigado. No entendía la razón de sus extrañas preguntas. No obstante, hablar de ese tema le recordó un bello gesto de su parte, años atrás, que le provocó una sonrisa.

- Tú... tú una vez me cocinaste un pastel, ¿recuerdas?

- Sí, me quedó mal- contestó derrotada

- Igual me lo comí.

- Pero después enfermaste.

- Al menos el dolor físico me hizo olvidar el dolor emocional aquel día.

Shmi trató de evadir su mirada. Le avergonzaba que recordara ese suceso. En aquel entonces tenía 14 años y no lograba cocinar bien. Quería darle un regalo después de la humillación que le hizo pasar Hera. Rey disciplinó severamente a su aprendiz por ello: rechazar a un hombre no significaba que debía mencionar frente a todos lo que a ella no le gustaba de él.

- Lamento todo el daño que Hera te hizo. Aquel día quise alegrarte con ese pastel, pero solo lo empeoré.

- De algún modo lo mejoraste, en serio. Ahora lo recuerdo como el día del pastel crudo- le sonrió - Y hoy intento hacer lo mismo por ti, pero no cocinaré porque creo que soy peor que tú en eso.

Shmi se rió con lágrimas en sus ojos. Lograba ser tan tierno a su manera... Sabía que ya nada sería lo mismo si le decía la verdad, su verdad.

- Kylo, yo... desde esos años que yo... siento cosas... muy fuertes por ti.

El joven se quedó asombrado ante la noticia. No sabía exactamente a qué se refería con "cosas muy fuertes". Sin embargo, había un detalle que ella ignoraba.

- Shmi, yo... me halagas, de verdad, si esas "cosas" fueran sentimientos positivos, porque espero que no sean negativos. De todos modos, no puedo aceptarlo, aunque quiera. Tú no sabes quién soy en realidad.

- ¿En serio me rechazas con una excusa tan burda?- lo encaró

- No es burda, es la realidad. No puedes querer a quien no conoces.

- ¡Te conozco hace años y tú también a mí !

- ¡No! ¡Tú no tienes idea!

- Entonces, dímelo - lo miró seriamente

- Shmi, no es tan fácil. Prefiero que no lo sepas.

-Bien- el dolor que irradiaban sus ojos azules hizo que el corazón de Kylo lo motivara a tomarle la mano antes de que ella siguiera su rumbo sola.

- No quiero hacerte daño- añadió, intentando que ella lo comprendiera

- Ya lo hiciste- sollozó mirándolo herida- ¡Ahora suéltame!

- Shmi, por favor, no me hagas esto. No tú - le rogó, aceptando que ahora el bienestar de su corazón dependía de lo que ella opinara sobre él

- ¿Quién eres, Kylo?- le exigió saber, estando sus perfiles a centímetros uno del otro, mientras sus miradas se cruzaban...

- ¿Y ustedes todavía están aquí?

Los dos jóvenes se soltaron la mano, avergonzados al oír al matrimonio Solo Skywalker tan cerca.

- Mamá... yo pensé... que tardarían más - trató de sonar normal, sin poder disimular el rubor de su rostro

- Regresamos antes ya que la investigación no tuvo los avances deseados. Hablamos ahora con la Reina y ella nos apoya para iniciar pronto el ataque- agregó su madre

Ben le hizo un gesto a Kylo para que lo siguiera. Shmi continuaba hablando con Rey. Se detuvieron cuando ya estaban algo lejos de ellas.

- Tai me envió con ella a la reunión, Maestro- se defendió de inmediato, antes que pensara que fue su idea

- Pero la reunión terminó hace mucho.

- Sí, pero como ella está estresada, quiso pasear un rato por aquí y me enseñó las pinturas.

- ¿Y por eso le tomaste la mano?

Ambos se quedaron mirando fijamente. No era la primera vez que se quedaban varios segundos sin sacarse la vista de encima. Fue la manera que Ben tuvo para que el joven dejara de esconderle cosas cuando era más pequeño, aprender que tenía que mirar a los ojos a los demás y ser franco.

Continuaban en silencio observándose, Ben con los brazos cruzados y Kylo con las manos detrás de su espalda. Kylo sabía que su Maestro podría molestarse por haber hecho eso con su hija, pero su mirada no le hizo sentir aquello, aunque nunca esbozó una sonrisa.

- ¿Ella ya lo sabe?- preguntó Ben

- No- respondió con pesar

- O se lo dices o no haces nada. No le mientas, Kylo- le ordenó seriamente

- No le he mentido, nunca lo haría.

- Bien.

Ben suspiró. Comprendía que era un tema delicado para el joven, sin embargo, no quería que su hija sufriera por ocultarle la verdad. Lo volvió a mirar: los ojos de Kylo seguían siendo sinceros. Lo conocía hace tanto, sabía que no sería tan estúpido para meterse con su hija, hacerle daño y perderlo todo. Sobrevivir solo tantos años lo hizo ser muy prudente.

- ¿Hay novedades sobre la investigación, Maestro?

- Eso lo hablaremos en la Academia, vamos.


Espero les haya gustado el capítulo. Tai y Shmi ya están sufriendo por amor T~T

Y la paz de la galaxia está siendo amenazada. ¿Qué pasará?

Pronto lo sabremos. Gracias por el apoyo.