Capítulo 37: The Last – Crónicas de la Desesperación Parte 4.
- "No dudes en sentirte dueña y ama de este castillo. Todos están para obedecerte y complacerte en todo lo que ambiciones querida Hinata…" Toneri le presentaba a Hinata toda la servidumbre del castillo; de fondo unas voces se percibían al unísono: "Bienvenida Hinata-Sama"
Sonreía y se sentía empoderada de su papel de ama y señora; si sus amigos la vieran, seguramente desconocerían a la Hinata que ahora estaba siendo, pero ella tenía que completar su misión y para lograrlo debía hacerse uno con el enemigo. En cada paseo por el castillo y gracias a su agudeza, Hinata percibía que los "habitantes" del castillo eran animados por medio de un poderoso chakra que podía darles vida y pensamiento a esas escabrosas marionetas que servían inmutablemente a Toneri y su ahora "prometida"; incluso la peliazul ya había tenido la oportunidad de ver a Toneri destrozando a una marioneta que se atrevió a increpar a Hinata por "diferente"; en ese momento la bella kunoichi sintió miedo por lo que estaba haciendo pero hizo lo posible por encubrir sus emociones y pasar desapercibida ante esa situación.
Toneri se encontraba ansioso y feliz por complacer a Hinata y ella constantemente se encontraba atenta a cualquier dato que pudiera proporcionarle, incluso, hacía gala de su mirada para vulnerar los sentimientos de Toneri, tanto así, que la llevo a una solemne edificación, Hinata sintió que su piel se erizaba.
- "¡Es aquí! uno de los lugares más preciados para mi clan, es el templo donde celebraremos nuestra ceremonia nupcial y allí nos dormiremos profundamente hasta que sea el momento de renovar la tierra…"
- "Pero… si provocas la destrucción de la tierra, el lugar donde estamos también se verá afectado y nosotros también sucumbiremos ante la destrucción…" Hinata externaba sus inquietudes.
- "No tienes por qué angustiarte por eso, amada Princesa Byakugan, este castillo está protegido por un poderoso chakra que, puede cambiar el curso lunar, pero no te sorprendas demasiado, eso es algo de lo mucho que puede hacer el tesoro de los Otsutsuki"
Hinata había tomado en cuenta aquella información que contrastaba con sus apreciaciones cuando el peliblanco la guio por los pasillos de aquel extraño palacio. Curiosa e intrigada hacía preguntas relacionadas con el "tesoro" y que pudiera darles alguna pista sobre la ubicación del Tenseigan, pero, para infortunio de la hermosa Kunoichi, Toneri no estaba dispuesto a revelarle mucha información, solo la necesitaba para ser su esposa e inyectar sangre real a su clan, no era por nada más. Al ver que Toneri había endurecido su semblante ella pronunció con timidez:
- "¿Puedo retirarme a mi cuarto? Aun no estoy muy adaptada y siento que las rodillas me duelen por frio que siento…"
- "Tendrás que acostumbrarte, este es el ambiente usual de todo el lugar, por lo general nunca cambia… todo el año es así…" Hinata suspiro levemente para no ser escuchada por Toneri, pero le desagradaba lo que había acabado de escuchar a lo que él, dándose cuenta le increpó:
- "Una última cosa ¿Podrías hacerme una bufanda que sea sólo para mí? Así sabré que tan genuinos son tus sentimientos por mi…" Toneri sabía que podría conflictuar a Hinata y descubrir si ella lo estaba engañando; ella guardó incomodo silencio a lo que él nuevamente preguntó:
- "Puedo interpretar tu silencio como la forma en que te niegas a hacer lo que te pido?"
Hinata no podía permitirse cometer ningún error, había llegado muy lejos sola y aunque eso le destrozara el corazón, respondió con diplomacia a un ansioso Toneri:
- "Comprendo…" Lo sabía mimado y egocéntrico, pero también peligroso, sin embargo, su extrema nobleza le jugaría una mala pasada más adelante.
- "Sabía que ibas a entenderlo Hinata. Espero la bufanda pronto" Toneri se regodeaba de tener bajo su dominio a la ojiperla. Sin duda estaba obsesionado con ella, pero a su vez, esto no significaba que le tuviera total confianza; en medio de su obsesión comprendía vagamente que ella poseía unos sentimientos muy fuertes por aquel Shinobi rubio y temía de ella una posible traición; de repente Toneri cayó de rodillas en el suelo.
- "¡Arghhhh! Mierda, este maldito dolor" Toneri renegaba de la sincronía con sus nuevos ojos, en ese momento Hinata tuvo compasión de él y se fue de pronto a ayudarle.
- "¿Estas bien? ¿Puedo ayudarte en algo?" ella ayudaba a levantarlo del piso; Toneri la agarró fuerte de la cintura y como intentando besarla le susurró en su rostro:
- "¡Esto es absolutamente asombroso! Siento como el poder de este Byakugan se transforma en nuestro anhelado Tenseigan, pero estaré bien, iré a tomar una siesta"
Toneri se fue dándole la espalda y activando inmediatamente su Byakugan, salió en búsqueda del tesoro Otsutsuki "Tenseigan" sin saber que esto le acarrearía un terrible dolor más adelante; sin embargo, por más que lo buscaba, era imposible hallarlo, no podía conseguir ni una pequeña pista. Desanimada, pasaba sus pocos momentos libres al lado de su amada hermanita.
Cuando no estaba investigando, estaba actuando frente a Toneri sintiéndose ama y señora del castillo, cenaba con él, dialogaba con él, incluso había iniciado el tejido de una nueva bufanda. Había elegido el color rojo, en el fondo, Hinata sabía que ese color representaba la fuerza de su sangre, la que era tan vital, la que la hacía sentirse viva.
En medio de cada conversación, Hinata abogaba a la ya conocida diplomacia del clan Hyuuga, le pedía a Toneri que cesara sus ataques a la tierra y que, a su vez, pactara con ellos canales de dialogo para dirimir aquel asunto; ella era persistente en este asunto y Toneri estaba perdiendo la paciencia ante sus repetidas solicitudes:
- "¡Cállate! ¡Me tienes harto con ese asunto de negociar con la tierra!" Molesto, Toneri se levantó de su sillón en el salón de té donde se encontraban y llegó hasta donde Hinata tejía su bufanda y con furia cerró sus manos apretando los delicados brazos de la ojiperla; hablando en un tono lleno de asco y enojo, le replicó:
- "Si te vuelvo a escuchar intercediendo por esos parásitos, te juro Hinata, que esta vez no sólo será un apretón de tus brazos, voy a destrozarte la cara y tal vez te envíe a morir con ellos, ahora quiero que te largues de mi vista maldita terrestre"
Hinata, altiva, pero con lágrimas en sus ojos pidió cortésmente retirarse de la habitación, no sin antes notar que Toneri nuevamente había caído de rodillas, ella se retiró a los aposentos de Hanabi y esperó pacientemente hasta confirmar que Toneri había regresado a su habitación a tomar un descanso; ella con lágrimas en sus ojos miró hacia el techo de la habitación diciendo:
- "Sé que debí decírtelo, Naruto-Kun, pero estoy segura que no lo hubieras permitido… Yo también quiero decirte… darte la respuesta de aquella noche… Ohh, Naruto-Kun (llanto ahogado) ¡Te amo! no sabes cuánto, cuánto quisiera tenerte a mi lado y poder decírtelo de frente, pero todo esto lo hago por todos ustedes, por su felicidad, ¡no importa el precio que tenga que pagar así pierda mi rostro o mi vida! si ustedes están bien, yo también lo estaré…" y con esa férrea decisión salió en búsqueda del lugar donde se encontraba oculto el Tenseigan.
Supo que en el castillo no había encontrado absolutamente nada relevante, nada que pudiera identificar como el sitio donde podía estar aquel tesoro y que Hamura le había encomendado, se animó a salir del palacio y buscar en el exterior.
Exploró y exploró y noto que había un lugar que le resultaba sospechoso, era alejado de los demás y tenía como un cinturón conformado por rocas que impedían el acceso a este lugar, fijó su mirada allí y pudo darse cuenta que su mirada se distorsionaba y tuvo la corazonada que, allí se encontraba el Tenseigan.
Salió pues a toda prisa para cumplir su misión sin darse cuenta que había sido vigilada todo el tiempo por orden de Toneri. Hinata no había considerado el cambio que el peliblanco había tenido con ella. Había pasado de ser amoroso y dulce a ser brusco y violento, a fin de cuentas, a ella no le importaba él en lo absoluto, pero él si tenía todas sus intenciones con la princesa Byakugan por lo que, desde que invadió su mente y su corazón y vio a Naruto constantemente en sus pensamientos, el joven de tez pálida, hervía de celos, pero intentó contenerse, sin embargo ante la inminente insistencia de ella por evitar el suplicio de la tierra, inmediatamente comenzó a sospechar y pidió a sus más fieles marionetas que la vigilaran todo el tiempo.
Hinata llegó con mucha facilidad hasta una caverna donde pudo encontrar una esfera que contenía un halo de luz gigante, inmediatamente supo que era lo que estaba buscando, y sin pérdida de tiempo, tomó la postura clásica del clan Hyuuga; ella no podía perder tiempo y debía destruir aquella cosa y detener el desprendimiento de la luna, pero justo en ese momento, se vio rodeada de peligrosas marionetas que comenzaron a atacarla sin contemplaciones; había llegado el momento, no pudo demorarse mucho tiempo en su sorpresa por verse descubierta e inmediatamente comenzó a defenderse con una aguerrida voluntad y superando ampliamente con estilo y elegancia a todas las marionetas, estuvo a punto de acabar totalmente con ellas, cuando sintió que algo la elevaba por los aires y le impedía seguir luchando.
- "¡¿Qué crees que estás haciendo?!" Luego de estas palabras se vio aprisionada por Toneri quien lleno de furia le vociferaba.
- "Estas equivocado Toneri, tu clan no tiene la misión de acabar con la tierra. ¡Hamura no quería eso!" pronunciaba con firmeza Hinata.
- "¿Y tú como podrías saber eso? ¡Traidora farsante! Jugaste conmigo Hinata, eso no te lo voy a perdonar nunca y sabes una cosa Princesa Byakugan, tu estupidez acaba de sellar el destino de la tierra y verás lentamente como voy a destruir tu mundo y tu no vas a poder hacer nada por impedirlo, incluso voy a causarte tanto dolor que querrás morir y ni eso por ti misma podrás hacer" Hinata no se acobardó ante tales amenazas, por el contrario, esto la animaba a refutar:
- "Yo vi a Hamura en las cavernas fúnebres que estaban cerca al océano lunar. ¡Él mismo me lo dijo! No es su deseo acabar con la creación de la obra del Rikudou Sennin; incluso pidió que la protegiéramos de tu clan y de ti, quienes realmente han sido los únicos que han tergiversado sus enseñanzas" Hinata se defendía.
- "¡MENTIRA! ¡No tengo por qué creerte, además ¿Quién te ha dicho semejante cosa? Si el alma de Hamura llegara, de seguro no tendría porque buscarte a ti; sólo eres una mujer insignificante nacida de un clan menor de Hamura que huyó a la tierra y mezcló su sangre con los humanos y de allí que nazca tu despreciable clan con algo de sangre celestial, además, el título de princesa pude haberlo inventado para convencerte de algo que no eres, tan solo para cumplir mis fines" Toneri sonreía con sarcasmo y decía todas estas palabras con la intención de lastimar a Hinata pero no podía conseguirlo, todo lo hacía actuando más por ira que por razón, a lo que la peliazul contestó:
- "Toneri: nunca en mi vida, me he sentido atraída por los títulos de nobleza. Es más, he despreciado todos los que me han ofrecido y ser o no princesa de un clan es lo que menos me importa; además, no necesito escucharte porque, a fin de cuentas, Hamura también me llamó princesa y si tan insignificante soy… ¿Por qué razón quieres que yo sea tu esposa con tanto afán?" Hinata había dado en el punto exacto, pero esto, solo acrecentó la furia de Toneri porque sabía que Hinata le había dicho la verdad, aun así, la apresó de las manos por medio de unos extraños aros de luz que la llevaba presa en dirección al castillo, sin embargo, Hinata al notar que Toneri no respondía a su inquietud hizo la siguiente pregunta:
- "¿Qué sucede? ¿Acaso te dije una verdad incómoda?" Toneri sin pensarlo descargó una fuerte bofetada en el rostro de Hinata, a la que ella respondió sonriendo con altivez y cuando llegaron al cuarto de Hanabi, al ver que el dolor físico no había tenido en efecto en la aguerrida kunoichi, el siguiente acto de Toneri fue crucial para destrozar su ya lastimado corazón:
- "¡Todo este tiempo me engañaste maldita zorra! ¡La bufanda que tejiste nunca fue para mí, la hiciste para él! Maldita infeliz, te voy a enseñar a respetarme, para que nunca jamás, vuelva a pasar por tu mente que estás en la capacidad de engañar otra vez a Toneri Otsutsuki. ¡Esta vez lo pagaras caro Hinata Hyuuga!" y en ese momento, destruyó en mil pedazos la bufanda que ella había tejido por segunda vez para Naruto; Hinata murió de tristeza ante este acto y Toneri rio con suficiencia al ver que la altiva princesa Hyuuga había sido por fin derrotada y si ella, no deseaba ser suya a las buenas lo haría por las malas.
Hinata vio en las manos de Toneri, la misma esfera de luz que había visto semanas atrás en el parque de Konoha, donde ella lloraba por esa bufanda de color verde que llevaba Naruto en el cuello; ella, podía sentir una energía maligna salir de aquellas esferas y mientras era introducida lenta y dolorosamente en ella y perdía lentamente el dominio de su cuerpo, pero conservaba intacta su conciencia y visión, escuchó a Toneri decirle:
- "Fíjate bien, Hinata: éste será tu castigo por traicionarme, matarás con tu elegante taijutsu a todos tus amigos Shinobi que no tardarán en rescatarte, en especial, al Jinchuuriki del Kyuubi, tu cuerpo lo hará sufrir exquisitamente mientras tu mente registrará aquella escena maravillosa sin que puedas hacer nada… ¡Te lo mereces maldita!" y habiendo introducido ese espantoso jutsu en Hinata, diluyó la prisión de sus manos y Toneri conectó una dolorosa patada en su vientre dejándola a tirada a los pies de la cama de su hermana…
