- ¿Por qué siempre nos dejan fuera de las reuniones?- le reclamó Bail a Rogue, sentados juntos en el jardín, mientras veían al resto de los aprendices descansar.
- Porque son temas de los que nosotros aún no entendemos... creo- contestó la pelirroja
- ¿Tú crees que esta vez nos lleven a la batalla?- preguntó con ilusión
- No creo, Bail. Yo recién cumplí 17 y no me siento tan preparada para esto. Tú aún tienes 15.
- Yo sí me siento preparado.
- Eso dices ahora, pero debe ser distinto estando en terreno.
Bail se puso de pie y empezó a caminar rápido.
- ¿A dónde vas?- le preguntó Rogue, siguiéndolo
- Al menos quiero escuchar lo que dicen.
El terreno donde estaba la Academia era enorme. Tenía varias salas de entrenamiento equipadas con regulación de clima, bodegas con armamento y droides para entrenar. Contaba con edificio de departamentos donde vivían los aprendices y finalmente la enorme casa donde habitaba la familia Solo Skywalker, en la cual ahora se realizaba la reunión.
Bail le hizo un gesto a Rogue para que no hablara. Se quedaron escondidos en silencio entre los arbustos, mirando por una de las ventanas abiertas que daba al patio. Bail anhelaba participar algún día oficialmente de esas reuniones. Admiraba a su padre comandar campañas completas, fueran de batalla o labores de socorro.
Estaba solo su familia reunida allí, además de Kylo. Todos los demás, unos 20, estaban presentes en hologramas.
- Maestro, tenemos novedades- estaba diciendo el Nikto cuando llegaron a espiar la reunión - Por un lado, los planetas involucrados han desistido de seguir con el contrabando. Reconocen que no están unidos entre sí en contra del sistema político actual. Solo lo hicieron para mejorar su economía.
- Eso es una excelente noticia- comentó alegre Rey
- Sí, pero algo extraño está sucediendo en Felucia- continuó la Twi'lek- Sentimos una gran Oscuridad y no sabemos exactamente de dónde proviene.
- ¿Sospechan que haya usuarios del Lado Oscuro allí?- interrumpió inquieto Tai
- Así es, pero no hemos detectado a ninguno todavía - agregó la Twi'lek- El planeta es muy boscoso, con demasiado animal salvaje. La búsqueda se dificulta así. Tampoco hemos encontrado el armamento que se supone debería estar aquí acumulado.
- Por la búsqueda del armamento no se preocupen- dijo Ben- El equipo de Finn y Lumpy van en camino ahora para rastrearlo. Dejen que ellos se hagan cargo. Por ahora ustedes continúen buscando el origen de la Oscuridad. Nosotros iremos cuanto antes a Felucia y necesito que todos ustedes también se dirijan allá ahora- ordenó mirando al resto de hologramas
- Sí, maestro- respondieron todos los hologramas a la vez, antes de que se cortara la comunicación
- Pero ¿por qué usuarios oscuros? Se suponía que esto era un problema de contrabando solamente- se preocupó Shmi
- Todo parece indicar que no- le respondió su padre, seriamente- Preparen sus cosas, nos de inmediato a Felucia. Los aprendices nuevos se quedarán custodiados en el Palacio, como indicó la Reina, junto con algunos Usuarios ya capacitados. Servirán para que la protejan también si surge alguna amenza aquí por incentivar el ataque directo.
- De veras espero que el General Finn encuentre el resto de las armas- comentó Kylo, mientras empezaban a salir de la sala.
- ¡¿Y si están en la luna?!
Todos se voltearon cuando escucharon la voz de Bail desde una de las ventanas. Ahí estaba de pie, con solo el vidrio entreabierto separándolo del resto. Todos sonrieron. En realidad ya no podían seguir molestos con él por ser el espía oficial de sus reuniones, pero Rogue continuaba oculta.
- Rogue, todos sabemos que también estás aquí - se burló Shmi, así que la joven no tuvo más opción que levantarse de entre los arbustos.
- Cariño, ¿por qué piensas que el armamento está en la luna?- le preguntó curiosa su madre
- Porque la voz siempre me habla de la luna.
- ¿Qué voz?- preguntó de inmediato su padre
Bail no alcanzó a responder, porque Tai se puso a su lado y habló por él.
- Papá, tranquilo. Lo que pasa es que hace un tiempo Bail está escuchando una voz mecanizada que le habla a veces, repite el mismo mensaje sin sentido. Yo ya descubrí que no viene de Naboo, sino de más lejos. Es solo eso. No es tan molesto, ¿cierto, Bail?
- Sí, es verdad. A veces pasan semanas sin oírlo y después vuelve- afirmó su hermano menor
¡¿Pero cómo es posible que después de todo lo que les he dicho aún no entiendan que eso no es normal?! ¡¿Cómo me ocultan algo así?!
Sí, eso habría gritado en respuesta a sus 30, pero los años no habían pasado en vano. Entrenar a tantos jóvenes lo ayudó a entender que no lograría nada con enojarse, sino todo lo contrario. Así que Ben prefirió mantener la boca cerrada, demasiado cerrada, provocando incluso la preocupación de su esposa.
" ¿Estás bien? Seguro no lo dijeron para evitar ponerte nervioso, Ben"
" Habla tú, por favor. Que te juro que ahora no puedo con esto, Rey"
- Bail, dime, ¿qué te dice exactamente la voz?- quiso saber su madre
- "En la luna, a la luz de la luna, mientras te veo escondiéndote del sol". Eso es lo único que dice- contestó sin inquietud en su voz ni en su mirada
- ¿De verdad no te molesta que te hable?- le preguntó Shmi
- Por ahora no siento nada extraño.
- Pero ¿en cuál luna? Felucia tiene ocho- comentó Kylo
- ¿Y si fueran todas?- le respondió Tai- Quizás la voz nos está guiando para ganar.
Ben suspiró mirando a su hijo mayor. Amaba a su primogénito, pero si algo tenía que reprocharle era su excesivo optimismo. Era demasiado parecido a Rey en ese aspecto, nunca veía las malas intenciones de los demás.
- Tai, si nos intentara ayudar no tendría porqué ser una voz sin cara- explicó Ben- Aun así, haremos caso esta vez. Llama a Poe: dile que vayan a las lunas a revisar junto con Finn y Lumpy. Nosotros bajaremos al planeta. Y conste que después de esta batalla hablaremos muy seriamente los tres- le dijo señalando a Bail también
- Sí, papá - hablaron sus dos hijos a la vez
- Rogue, tú también prepárate. Vas con nosotros- le avisó Ben
- Pero Maestro, pensé que me quedaría con los demás aprendices.
- No, ya tienes 17. A esa edad salen todos a misión si ya han entrenado 3 años. Tú llevas más años entrenando, solo no cumplías la edad.
- ¿Y yo puedo ir?- preguntó Bail
- No, cariño, solo tienes 15- le respondió su madre
- ¡Pero yo quiero ayudar!- reclamó
" Rey, lo necesito allá si resulta ser cierto lo de la luna"
" Es un niño todavía, Ben"
" Lo tengo más que claro, pero prefiero que esté cerca de nosotros a dejarlo aquí solo. Se quedaría en el Halcón con Rogue"
Rey lo miró dudosa. Sin embargo, confió en el criterio de su esposo.
- Pensándolo bien, sí queremos que vayas, pero te quedarás en la nave con Rogue- añadió su madre
- ¡No quiero una niñera!- volvió a reclamar- Soy más hábil que ella.
- ¡Eso no es cierto! ¡Y no seré tu niñera!- le respondió molesta la pelirroja
- ¡Ya basta! Harán lo que yo digo- terminó diciendo Ben
- Sí, Maestro- dijeron todos en la sala antes de separarse
Fueron en varias naves a Felucia, lo mejor equipadas posible para la batalla. Ben sonreía asombrado por las mejoras que su hijo mayor le había hecho al Halcón Milenario. Se sentía como nueva, a pesar de los años, al ser restaurada respetando su diseño original: ahora era una verdadera amenaza con todos los cañones renovados.
En su momento llegó a temer por el encanto que Tai tenía por las armas, pero su sonrisa permanente le hacía ver que aquello no sería un riesgo a largo plazo si se le enseñaba bien. Y su talento innato al pilotear le recordaba tanto a su padre, incluso más que a Anakin, siendo los dos hábiles pilotos; aunque sin duda su manejo de la Fuerza venía de los Skywalker.
Explicarle a sus hijos sobre la muerte de su abuelo fue lo más difícil que tuvo que enfrentar en su vida. A pesar de los años, seguía doliendo y su corazón se trizaba cada vez que observaba en su hijo mayor algún gesto o sonrisa traviesa que le recordaba a él: Han Solo. Debido al cariño especial que Tai desarrolló hacia esa nave, Ben y Rey acordaron que él heredaría el Halcón.
- Saca esa sonrisa de tu cara, Bail. Esto no es un juego- susurró Rogue
- ¿No estás emocionada? Es nuestra primera batalla. Seré un gran guerrero- murmuró confiado
- Recuerda lo que decía el Maestro Yoda: "La guerra no hace grande a nadie". Así que ya cálmate. Además, tú no vas a combatir.
Sus susurros fueron interrumpidos por las nuevas noticias.
- Papá: Tai y Kylo me avisan que ya llegaron a Felucia. Allá ya están los demás compañeros de la Academia que citaste ahí. Finn acaba de enviar un mensaje.
- ¿Qué dice, Shmi?
- Encontraron las bodegas con armamento y rhydonio... en 6 de las 8 lunas.
Rey y Ben se miraron angustiados, mientras se escuchaba en el fondo del Halcón los gritos de felicidad de su hijo menor. Se sentía orgulloso por haber descubierto el enigma, hasta que Rogué lo obligó a callarse. Ben dejó el piloto automático y se llevó a su esposa de la mano a un lugar más privado.
- No sé qué está pasando- confesó ella
- Yo tampoco. Espero que no sea una trampa. En todo caso, lo tenemos aquí. Tiene que estar cerca nuestro si sigue escuchando esa voz. Dudo que ese desconocido esté de nuestro lado.
- ¿Y si es un antiguo jedi?
- Él quiere ver alguno, pero no ha ocurrido todavía, no a él directamente. Si le hubiera pasado me habría dicho de inmediato. Hay que averiguar quién es. No voy a tolerar que manipule a nuestro hijo- terminó diciendo furioso
- Lo averiguaremos juntos- agregó ella, abrazándola como cada vez que necesitaba paz
Apenas el Halcón Milenario aterrizó en Felucia, todos se reunieron alrededor de la nave. Eran unos 20 usuarios de la Fuerza en total en esta ocasión.
- Maestro, hemos detectado que son 6 usuarios del Lado Oscuro. Tienen droides que los apoyan, pero no sabemos cuántos. El problema son los animales- explicó Hera, la togruta
- Estamos en una zona selvática con animales salvajes, algunos venenosos, Maestro- añadió el mon calamari
- El lado oscuro los está manipulando en nuestra contra. Ya nos atacaron varios rancors antes de que ustedes llegaran- comentó la wookiee en su idioma
- Nuestro objetivo son los usuarios oscuros, no los animales. Necesito descubrir de dónde vienen y quién les enseñó ese camino- anunció Ben- Si alguno se rinde, se le hará juicio como corresponde, pero si no, ya saben qué hacer.
- ¡Ay, qué asco! ¡Una rata!- gritó Rogue a lo lejos, distrayendo al grupo de guerreros, cuando Bail intentaba esconderse sin éxito
- ¡¿Qué les dije sobre salir de la nave?! ¡SIN salir de la nave!- los disciplinó Ben
- Perdón, papá, solo queríamos escuchar.
- ¡Tú querías escuchar! Por tu culpa pise una rata. Qué asco, me recordó a la que encontré en tu casa el primer día que llegué.
- En nuestra casa nunca hubo ratas, Rogue- se molestó Rey
- ¡Sí había! Una que nadie notó, pero yo la boté. Llevaba mucho muerta, hasta parecía seca. Era horrible- agregó la pelirroja con cara repulsiva de solo recordarlo
- ¡¡¿¿Tú botaste a la basura a la Señora Rata??!!
Aquel grito de Bail seguramente llegó hasta el rincón más lejano de Felucia. Su cara de desesperación exigiendo explicaciones no pasó desapercibida para nadie.
- Esto no puede estar pasando ahora...- empezó a quejarse Ben, conociendo lo escandoloso que era su hijo menor
- ¿Quién es la Señora Rata?- preguntó el cereano al resto de sus compañeros
- Un juguete horrendo que mi mamá le hizo a Bail cuando pequeño- le respondió Shmi- Era una rata womp disecada.
- Estuvo semanas enteras buscándola y llorándola a los 10 años cuando se le perdió. Nunca supimos qué le pasó. Mamá inventó que se había ido a ver a su familia para que él no siguiera sufriendo- añadió Tai- De veras Rogue está en problemas ahora.
- La que también estará en problemas es Serena- lo interrumpió Hera- ¿Por qué tu novia no está aquí?
La pregunta descolocó a varios que observaban la escena, no sin antes darse cuenta que su Maestra corría en dirección a los más jóvenes gritando irritada: "¡Ya dejen de pelear y entren al Halcón!", mientras ellos se escondían de la mujer.
- Está con su padre intentando encontrar al responsable de todo esto. Finn tomó rehenes en las lunas así que fueron para allá. Lumpy bajará a apoyarnos con su ejército. Le dije que cuando termine con eso venga aquí, necesitamos más apoyo aéreo. No me responde aún- contestó Tai, un poco desanimado
- Quizás no te quiere tanto- agregó la togruta, malintencionada
Nadie se animó a responderle a Hera, más bien, fue Ben quien tomó de nuevo la palabra después de ver que su hijo menor por fin estaba seguro. Reunió al grupo de guerreros otra vez.
- Se están acercando. Ya saben que estamos aquí. No tengo idea de cómo obtuvieron tanto apoyo, pero eso no importa ahora. Los he entrenado para esto. Ustedes son mi orgullo y la paz de la galaxia. El universo los observa, denles razones para que la Academia aumente cada día más, ¿de acuerdo?
- ¡¡Sí, Maestro!!- exclamaron todos a la vez
Rey ya estaba con ellos, sonriente ante las hermosas palabras de Ben. Al menos volvía con buenas noticias después de haber tenido que disciplinar a Bail y Rogue en el Halcón.
- Escuchen todos, el senador Jarrick viene en camino con sus naves. Apoyarán en el ataque aéreo - informó ella
- ¡Tai, reparte las armas!- indicó de inmediato su padre
Él empezó a repartir los blasters y ballestas. Si bien todos preferían sus sables de luz, un arma adicional no estaba de más en casos de emergencia.
- ¡¡Son droides B2!!- exclamó Kylo, comenzando a atacar
Los droides iban en aumento y los animales manipulados por los usuarios oscuros eran principalmente tee-muss y algunos rancors. Las mantas voladoras los atacaban desde el cielo.
- Tu novio es un desquiciado, Serena- se reía Rob de su hermana, hablándole a través de la radio de sus naves- ¡Mira cómo espanta a las mantas con la ballesta!
- ¡Cállate Rob, esos animales son peligrosos!- lo censuró, observando al rubio joven atacar con valentía
- ¡Entonces disparémosles de una buena vez!
Fue un alivio que los felucianos hicieran caso a las advertencias y se escondieran en los refugios que habilitaron, para que no se involucraran en la pelea. De los 6 usuarios oscuros solo aparecieron 4, presionando más a los guerreros por la gran multitud de droides y animales que por ellos mismos.
- ¡¡Vayan por ellos!! - les gritó Rey a sus antiguas aprendices, las cuales obedecieron de inmediato. No obstante, fueron interceptadas por rancors, los cuales impidieron que llegaran donde los usuarios oscuros.
Tai se quedó mirando el cielo cuando sintió naves sobre él. Una enorme sonrisa se le formó en el rostro, identificando de inmediato quiénes eran. La joven castaña bajó la nave lo suficiente para que Tai pudiera subir mientras ella abría la rampla rápidamente.
- Hacer esto es peligroso, ¿sabías? Los droides se pueden subir- comentó Tai muy risueño
- Si lo hago es porque con papá descubrimos algo muy importante y tengo que decírtelo - cada 3 palabras le disparaba a un droide.
- ¿Descubrieron que no puedes vivir sin mí ?
- ¡Hablo en serio, Tai! Finn y su hijo Lando capturaron a Gideon Lacort. ¿Lo recuerdas? El mismo que casi sale electo senador de Naboo en vez de tu hermana. ¡Ese tramposo ideó todo esto!
- Puede ser, pero hay alguien más. Eso lo averiguaremos después. Ahora tengo una pregunta importante que hacerte, Serena Dameron Bliss.
- ¿Por qué tanta formalidad, Tai Solo Skywalker?
Tai ya se molestó con tantos droides presionándolo, de modo que los mandó a volar muy, muy lejos para que al menos tuvieran un momento de relativa paz. Se puso frente a Serena, pero era tan alto que ella siempre lo miraba hacia arriba, así que esta vez prefirió arrodillarse ante su novia, aquella niña que conoció apenas nació, su mejor amiga, su adoración absoluta. Cuánto le encantaba verla con su traje de piloto y disparando por doquier.
Cuando Serena lo vio inclinarse frente a ella quedó perpleja.
- Cásate conmigo.
El silencio entre ambos después de su declaración se interrumpía por los fuertes sonidos de los animales y los disparos.
- ¿Pero ... me lo pides ahora?- le respondió sorprendida
- Sí, porque has estado actuando extraño últimamente y ahora vuelves a ser la Serena que amo. Además, estoy harto de vivir lejos de ti.
- Yo... yo solo quería que tuvieramos una vida normal, más tranquila. Ser una familia común.
- ¿Y qué tiene de emocionante eso? Esto es lo que somos, así son nuestras familias. No quiero ser distinto a eso, me gusta y cada día tengo más responsabilidades en Naboo con la Academia, así que tú vendrás conmigo.
Serena quiso poner una excusa, pero él se puso de pie y la señaló con su dedo índice.
- Vendrás conmigo, nos casaremos y viviremos en Naboo. Me apoyarás con la Academia, nadie sabe más de armas que tú. Te amo así, eres la mujer más hermosa y bélica que he conocido en mi vida. Sé que tú también me amas y que me quieres ver desnudo en la cama para...
- ¡Tai ya es suficiente, ya entendí! - lo interrumpió avergonzada- Disculpa si quise que fueramos diferentes, pero es verdad: este eres tú, esto somos nosotros. Sí quiero ser tu esposa.
-¡¿Es en serio?! ¡¿Se están besuqueando en plena batalla?!- se escandalizó Hera, cuando vio desde lejos lo que ocurría en aquella nave
- ¡Ya supéralo!- le gritó fastidiado Kylo- Por lo que veo por fin le pidió matrimonio.
- ¡¡¿Qué?!!
Kylo se apartó de ella, no sin antes mirar de nuevo a su amigo, quien se veía muy feliz. Observó como Serena volvía a atacar por los aires y Tai, a la batalla en tierra. En el fondo, él añoraba una relación así, pero después de su amor no correspondido, de saber sus orígenes y de que en una relación real tendría que contar su verdad, se sintió frustrado y fracasado.
Entonces la vio, tan ágil, atacando a los droides B2 con su sable doble morado. Consideraba que ese traje de batalla azul marino le quedaba perfecto. ¿No era demasiado ambicioso fijarse ahora en la hija de su Maestro? Tocar su mano fue muy especial, pero sabía que todo se desmoronaría si algo salía mal: lo perdería todo.
"¡Shmi, Shmi, lo sentí! El beso del que habla papá. No es la primera vez que beso a Serena, pero ahora, cuando aclaramos los asuntos y le pedí que se casara conmigo, ella me besó y lo sentí. Es real. Te juro que eso confirma que es la persona correcta"
" No sabes lo feliz que me siento por ti. Te ayudaré con la boda. ¿Ya le dijiste a papá? "
"Sí, está orgulloso. Creo que lo escuché sollozar"
Ambos se pusieron a reir, pero el deroviano que combatía a su lado la miró con extrañesa.
- ¿De qué te ríes, Shmi?
- Nada, no te preocupes.
- Si no conociera a tus padres desde hace años, dudaría que los maestros tienen ya su edad. Míralos combatir, los años no pasan por ellos.
Shmi los observó tan sorprendida como su compañero de batalla. Si no fuera por algunas canas y una que otra arruga, fácilmente aparentarían 10 años menos. Su entrenamiento constante los mantenía al mismo ritmo que los guerreros más jóvenes, dándoles un claro ejemplo de cómo se pelea en pareja. Su coordinación y conocimiento de los movimientos del otro era impecable, intercambiando sables si era necesario, aunque solo ellos podían pasarse objetos de un lugar a otro. Ser la Díada de la Fuerza le daba ese tipo de privilegios.
Y si bien Shmi ansiaba algún día tener una pareja en batalla así, más admiraba el amor que se profesaban. Ni los tiempos más duros los pudo separar. Vencieron al mismo destino que se ofuscaba en enemistarlos, porque la Fuerza había decidido otra cosa. Ellos habían elegido amarse, aunque la galaxia por años no lo habría aprobado. Ahora ahí estaban, y ella misma y sus hermanos eran fruto de ese amor.
Vio a su padre, siempre de negro, atacando a uno de los usuarios oscuros. A su madre de blanco atacando a otro. Habían logrado bajarlos de unos tee-muss. A su izquiera estaba Kylo, siempre de gris, peleando contra otro y finalmente vio a Tai, a lo lejos, con su traje café oscuro, atrapando al último. Todos los demás seguían peleando contra los droides y animales, pero eran demasiados. Recordó a Bail que había ido con su traje café claro: "por si me toca pelear". Agradeció escuchar la llegada de Lumpy y sus tropas, lanzando bombas de poco alcance para destruir más droides, aunque ella tenía una mejor idea para acabar de una vez con todos ellos.
Espero les haya gustado el capítulo de hoy. Una rara mezcla de amor y batallas pero bueno, así es esta historia. Así es SW.
Muchas gracias por leer y comentar.
