Capítulo 39: The Last – ¡Avante! Parte 2.
Sonaba estruendosamente el gong y se anunciaba ante las marionetas del castillo, el fastuoso matrimonio entre dos clanes descendientes de Hamura Otsutsuki. Toneri se vestía adecuadamente para la gala; vestía un curioso traje elaborado en una fina seda negra con rebordes dorados y estando ataviado para tan magna ocasión, llamó a su marioneta de confianza y le preguntó:
- "¿Hinata ya está lista? No demora en hacer su arribo ese escandaloso Jinchuuriki de la tierra" ante esa premisa la sirviente le contestó: "se encuentran terminando su limpieza para el estado de dormición y pronto será vestida para la ocasión" ante esto Toneri dio una orden más: "Cuando Hinata vaya a ser vestida deseo ser llamado y estar presente en ese momento, yo mismo la llevaré al templo". Obedeciendo sus instrucciones, la marioneta dejó los aposentos privados de Toneri.
Momentos después, Toneri fue conducido a los aposentos de Hinata donde ella ya estaba totalmente perdida en su conciencia y ajena totalmente al mundo exterior. Se encontraba desnuda de pie frente a un gran espejo y a su lado unas marionetas que le cepillaban su largo cabello; el peliblanco tragó grueso al ver a esa diosa en todo su esplendor, detuvo su mirada en los protuberantes y redondos senos con sus pezones altivos desafiando el frio de aquel castillo; delineó con su especulativa vista su bien formado trasero, redondo, perfecto a la vista y pensaba que era en sí toda una obra de arte, pero justo en ese momento, recordó que esa diosa de nácar no era suya, no le pertenecía y que suspiraba profundamente por un humano profano que era su verdadero dueño y encendido en rabia, se dirigió hasta ella y pellizcando fuertemente uno de sus rosados pezones gritó al viento: "Impide esto estúpido shinobi, saborearé a tu mujer y prontamente será mía y tus ojos serán testigos de eso ja ja ja…" y riendo malignamente hacia Hinata y su absoluta inconciencia, ordenó que le vistieran con un vestido de novia que haría juego con el suyo también en tonos negros y dorados.
Era un camino desértico y profusamente buscaba la forma de llegar a Konoha, no tenía muchas fuerzas y se encontraba muy mal herido; su visión era totalmente roja producto de la sangre que lavaba su rostro y caía casi hasta el punto de agotarse totalmente de su cuerpo, parecía un cadáver andante y solo se escuchaban lastimeros nombres: "Hinata, Hanabi… Neji" no pudiendo caminar más se desplomó fuertemente contra el piso y al parecer había llegado su hora, en su mente se repetía que era lo justo por haber sido un imbécil ceñido a tan absurdas y rígidas tradiciones toda su vida; tan solo, lamentaba no poder ver a sus hijas por una ultima vez y suplicó al cielo para que su hermano Hizashi y su amado sobrino Neji, vinieran pronto por él para llevarlo al más allá y poder pedirle perdón a su amada esposa por el trato tan inhumano que había tenido con sus hijas, especialmente con la que era su vivo retrato y reflejo: Hinata.
Hiashi cerraba lentamente sus ojos cuando notó una sombra posarse de frente suyo, sintió un fuerte chakra emanando de aquella persona y pidió humildemente su ayuda:
- "Sé quién eres, tienes uno de los doujutsus más poderosos que hayan existido, ayuda a mis hijas… te lo pido por favor… Sasuke hijo de los Uchiha"
- "¿Por qué estás en esas condiciones Hiashi Hyuuga? Ciertamente eres el líder del clan Hyuuga uno de los más poderosos de Konoha y tu fuerza no es precisamente la de un peón raso ¿Qué sucedió? Si me lo dices tal vez acceda a ayudarte"
- "No te esfuerces en aparentar conmigo Sasuke, te conozco desde que eras un niño y a pesar de todo lo que ha sucedido, sé que amas profundamente a la aldea y por eso no estás en Konoha, pero te pido, por la preciosa y pequeña amistad que tuviste con Hinata en su niñez, que la ayudes… no sé qué pudo haber pasado con mis hijas…"
Hiashi tosía con violencia y Sasuke rememoró sus días felices de infancia, el clan Uchiha y el clan Hyuuga eran considerados los más fuertes de Konoha por sus conocidos Doujutsus oculares y recordaba como jugaba con la pequeña Hinata en el patio de su mansión e incluso la protegía de las miradas de odio voraz que le daba Neji en sus años más tiernos, después, cuando los Hyuuga se enteraron del golpe de estado que planeaban los Uchiha, ciertamente se distanciaron y tomaron rumbos distintos y esta acción afectó la relación de ambos niños; sin embargo, Sasuke sonrió al recordar como aquella niñita pequeña, débil y desprotegida se las arreglaba de maneras cada vez más creativas para ver desde lo lejos al "Usuratonkachi" que hoy era su mejor amigo y su salvador; se agachó y tomó con cuidado la cabeza de malherido líder del clan Hyuuga y destapó una cantimplora con agua y le dio de beber a Hiashi, así tal vez, conseguiría las respuestas que quería.
- "Y bien ¿Me dirás qué demonios está sucediendo y cómo esto tiene relación con tus hijas?" Sasuke preguntaba a un sediento Hiashi. El hombre mayor, recibiendo con gratitud aquella agua finalmente habló:
- "No sé cuántos días han pasado… ciertamente estaba en mi oficina y vi un ave de aspecto derruido y desagradable; me levanté apresurado y mi guardia personal salió conmigo hasta el jardín donde encontré una nota dirigida a mi nombre y me decía que debía dirigirme hacia los límites de Getsugakure llevando a mi hija Hinata conmigo…"
Sasuke inmediatamente recordó aquella fallida misión que le había encargado Kakashi y de la que someramente Orochimaru le había hablado acerca del cuidado del Byakugan de la familia Hyuuga y de la cual no había podido encontrar ninguna respuesta a la mano, ya que su única pista, el Jounin renegado de Takigakure, Suien, había desaparecido literalmente de la faz de la tierra y comenzó a atar cabos entre esa extraña misión y los acontecimientos que se estaban desarrollando en ese momento. Sasuke le pidió a Hiashi que continuara su relato y éste asintió:
- "No quise alertar a nadie de mi clan y mucho menos a mi preciada hija; salí con mi guardia personal y ordené que nadie siguiera mis movimientos y al cabo de dos días llegamos a la frontera donde me esperaba un hombre de aspecto similar al Rikudou Sennin, era joven de cabellos blancos, alto y de piel muy pálida, cuando llegué a ese lugar ese hombre decía llamarse Toneri Otsutsuki y venía a contraer nupcias con la princesa Byakugan, es decir, mi hija Hinata…"
Sasuke sintió un frío que le invadía el cuerpo cuando escuchó aquel apellido… el mismo de Kaguya, la diosa que tanto hizo sufrir a la tierra no hace menos de dos años; no podía comprender como Orochimaru sabía tanto de este tema y en qué momento él supo que todo ese evento tenía relación con la familia Hyuuga y pudo advertírselo cuando estuvo en su guarida buscando información acerca del secuestro de Kunihisa; al instante una roca hecha fuego impactó violentamente contra el desierto y Sasuke pudo comprender que todo ese fenómeno tenía un propósito principal: la destrucción de la tierra.
Mientras tanto, Hiashi proseguía su relato: "Comprenderás que me negué a entregarle mi hija mayor a ese sujeto, dijo que si me negaba a entregar a Hinata el futuro de mi clan estaría en peligro y el mayor castigo lo recibiría mi hija Hanabi, al mantenerme firme en mi decisión, mi guardia y yo fuimos atacados y aunque pude defenderme con el Hakkeshou Kaiten, el resultado final es lo que ves en este momento, mi guardia asesinada y yo aquí al borde de la muerte…" mientras Hiashi decía eso, Sasuke notó una roca de gran tamaño aproximándose a Konoha y que podría destruir a la aldea, inmediatamente Sasuke tomó a Hiashi y le ordenó:
- "Sostente firme y no te muevas, vamos a averiguar qué pasó con tus hijas" Sasuke en ese momento utilizó su jutsu de espacio-tiempo y salvar a Konoha no sin antes preguntarse por qué Naruto no estaba resolviendo aquella situación.
Kakashi veía como todos sus esfuerzos se iban agotando y lo último que deseaban él y los demás Kages, era permitirle al Raikage cumplir su deseo de volar la luna con todo lo que allí había; preocupado, dirigió su mirada para ver como una roca de gran tamaño se aproximaba a Konoha y aunque sus queridos ex alumnos trataban de triturar la roca con sus jutsus, ese esfuerzo no parecía ser suficiente y esa roca caería ferozmente sobre la aldea y él se veía imposibilitado para defender a su gente, en ese momento Sasuke apareció de la nada y gritó:
- "Kakashi ¿Dónde está Naruto? ¿Qué demonios hace en una situación como esta? ¿Dónde está Sakura?"
El Hokage y los que estaban a su alrededor, estaban sorprendidos de ver a Sasuke nuevamente en Konoha desde que había atravesado las puertas de la aldea en su viaje de expiación de culpas, sin embargo, Sasuke al notar que su presencia trajo más inquietudes que respuestas, volteó a ver a Kakashi y le recordó aquella promesa que hizo estando en prisión para evitar ser incluido nuevamente en el libro bingo:
- "Si él no está aquí presente yo soy quien protegeré a la aldea, cuida de Hiashi Hyuuga y dile por favor a Sakura que… quise saber de ella… te ayudaré con las demás rocas que caigan a las afueras de la aldea" en ese momento Kakashi notó como algo relampagueaba y hacia un estridente sonido, Sasuke había utilizado el Chidori para triturar y destrozar aquella gran roca en mil pedazos y proteger a la aldea. Cuando Kakashi fue consciente de toda esta acción Sasuke ya había desaparecido.
En ese momento, Gai altamente sorprendido, llamo la atención del Hokage: "Kakashi, ven rápido y observa esto por favor" cuando Kakashi llegó hasta donde estaba su amigo y asesor vio a los dos asistentes de la mansión Hokage Izumo y Kotetsu sosteniendo a un malherido Hiashi Hyuuga. Kakashi inmediatamente interrogó:
- "¡Hiashi! ¿Qué te ha sucedido? ¿Dónde has estado todo este tiempo?" el hombre no contestaba a las palabras del Hokage, él solo repetía aturdida y constantemente: "Mis hijas ¿Dónde están mis hijas? por favor… donde quiera que estén ayuden a mis hijas, ellas son lo único que me queda en la vida" Kakashi sentía el dolor de Hiashi y sabía que, en ese estado, Hiashi no sería de mucha ayuda, pidió pues que fuera llevado a la enfermería y en ese momento Ino se acercó:
- "Hokage-Sama, permítame brindarle los primeros auxilios a Hiashi-Sama, Hinata es mi amiga y quiero que cuando ella vuelva, vea a su padre" Kakashi sabía perfectamente a qué se refería Ino, ella ya lo había sufrido en la guerra: perder a su padre sin darle un abrazo o un beso de despedida por última vez. Aun así, Ino a pesar de su marcada rebeldía nunca tuvo una mala relación con su padre y tuvo una infancia ciertamente feliz, su amiga, por el contrario, no había tenido más que durezas y oprobios y al ver a Hiashi suplicando compasión por sus hijas, se sintió conmovida y supo que como médica ella también podía aportar a que este hombre recio y duro rectificara de corazón sus actos y brindarle el cariño que a Hanabi y Hinata en particular le había faltado tanto. Kakashi le concedió su permiso e Ino fue corriendo a la enfermería a atender al hombre más poderoso del clan Hyuuga.
