Capítulo 40: The Last – ¡Avante! Parte 3.

Naruto sintió que algo helado le atravesaba la columna; estaba profundamente intranquilo y sólo podía pensar en llegar prontamente con su amada Hinata, sin embargo, desde lejos, le llegaba un sonido que lo exasperaba mucho, era un sonido vibrante que parecía anunciar algo importante.

Aterrizaron en los alrededores del castillo y al ver que las aves de tinta de Sai habían sido impactadas, buscaron esconderse de los ataques de las marionetas y allí Shikamaru se puso sus guantes para evitar sentirse acosado por aquel reloj que contaba el horario final para la destrucción de la tierra, corriendo hacia un pasillo gritó:

- "Naruto, usa tu Sennin Modo y busca el chakra de Hanabi"

- "¡Iozzz!" Naruto miraba de aquí para allá, hasta que centró su mirada en un punto fijo y finalmente habló: "¡Chicos ya la encontré! Esta en la torre a nuestra derecha" Naruto así respondía a la inquietud de Shikamaru.

- "Perfecto, Sakura, Sai: lleguen hasta Hanabi por favor y recupérenla, te encargo su salud, Sakura. Naruto, ¡sígueme! supongo que sabes lo que tienes que hacer"

- "Por supuesto Shikamaru, no sabes cuánto había esperado este momento" Naruto y Shikamaru corrían desesperadamente para encontrar a Hinata.

El templo de Hamura se había llenado de marionetas que aguardaban el paso de la pareja nupcial. Toneri llevaba de la mano a una absorta y perdida Hinata, que marchaba por inercia siguiendo su camino hacia un matrimonio desaprobado por ella misma antes de este feroz jutsu que la dominaba. La marcha de la pareja se detuvo frente a una marioneta de alto rango en el templo, indicándoles que debían pararse sobre la invocación marcada en el suelo; eran los sellos que demarcaban que las nupcias se estaban llevando a cabo y Naruto y Shikamaru corrían velozmente sobrepasando a las serviles marionetas de Toneri, las cuales les impedían el paso para llegar hasta el distante altar.

Finalmente, ambos Shinobi llegaron hasta una de las columnas del Templo y allí Shikamaru le hizo señas a Naruto para que detuviera su paso; impaciente, el rubio replicó:

- "¿Qué pretendes Shikamaru? Vamos a salvar a Hinata, ¡Mírala! ¡Ella se encuentra allí al frente de esa marioneta junto a ese hijo de perra!" Naruto explotaba en emoción, furia y deseo por recuperar a su bella kunoichi y desquitarse del peliblanco -pensaba para sí mismo- en reventarle unos cuantos dientes por habérsela quitado justo en el momento en que él se había declarado. El joven Nara miró con algo de diversión al rubio -quien de hecho se molestó bastante ante este acto- y le contestó:

- "¡Observa, idiota!"

- "¿A quién llamas idiota, idiota?" el rubio resoplaba.

- "Pues a ti idiota ¿Acaso ves a algún otro aquí junto a nosotros? Te dije que observaras bastante bien, algo le sucede a Hinata, hace todo cuanto le piden que haga… esto no me gusta…" Shikamaru ponía su clásica postura para meditar. Naruto entró en pánico cuando escuchó a Shikamaru y observó cuidadosamente cada acción de Hinata, en ese momento Toneri tocó con su pulgar los carnosos y coralinos labios de la princesa Byakugan y ella aceptaba ese toque sin chistar. Naruto hervía de furia y de celos, en ese momento Shikamaru le habló:

- "¿Quieres estallar en furia tarado? ¡Entonces hazlo ahora, detén este estúpido enlace y no permitas que nada entre a la boca de Hinata!"

Más se tardó Shikamaru en decirlo que Naruto armar un gran revuelo cuando notó que Toneri, en la boca, sostenía una piedra con extraños destellos y pudo percibir gracias a su agudeza visual, los antiquísimos sellos que eran signo de la alianza matrimonial y que el genio Nara concluyó que, si esta piedra pasaba de la boca de Toneri a la de Hinata, el pacto nupcial estaría concluido y la invocación sellada en el piso haría que Hinata perdiera totalmente el dominio de sí misma.

Corriendo con gran velocidad y destrozando fuertemente a cada una de las marionetas, Naruto gritaba angustiosamente llamando a su preciosa dama:

- "¡Hinataaaaaaaa! Oye tú ¿Qué haces con ella? ¡Suéltala ya mismo, imbécil!" Toneri -aunque lo esperaba- se notó sorprendido por la intromisión del rubio; él sabía que iría por ella, pero no que los encontraría tan pronto y tan fácil; asqueado, abrió la puerta que los conduciría al lugar donde estaba la cámara de la dormición y tomando a Hinata de la mano le gritaba a Naruto a lo lejos:

- "A fin de cuentas es un estúpido rito y realmente a ella sólo la necesito para procrear y restaurar de nuevo mi clan" Naruto, enfadado ante la cosificación de una persona tan valiosa para él, veía que Toneri se la llevaba para otro lugar y decidido a no perderla de nuevo, sacó toda su fuerza para derrotar todos los impedimentos que en ese momento se le presentaban en el camino; notándolo, Shikamaru le replicó:

- "Naruto, no pierdas tiempo aquí y corre tras Toneri, no permitas que le haga nada a Hinata, yo me encargo de todo este circo móvil"

- "¡Gracias, Shikamaru!" Naruto corría por el centro del templo y a su paso, una marioneta se atravesó en medio impidiéndole correr tras la pareja; gustoso, apretó el puño y trituró la madera que cubría la cara de la marioneta, nada ni nadie impediría rescatar a su chica, ya era suficiente la espera que al rubio tenía en agonía desde hacía varios días.

- "¡Mendokusei! Estos asuntos del amor… No podré entenderlos… sinceramente estar enamorado es un fastidio…. ¡A ver estúpidas cosas de madera! ¡Intenten pasar por aquí si es que pueden! Mientras, yo mismo les exhibiré el mejor espectáculo de marionetas nunca antes visto ¡Kagemane no Jutsu!" Shikamaru comenzaba a trazar los sellos con sus manos y sonreía divertido para sí mismo y esperaba que Naruto encontrara prontamente a la chica Hyuuga.

Mientras tanto Naruto corría por unas intrincadas cavernas cuyo propósito era confundir a cualquier intruso; por eso con su Sennin Modo activado, trataba de no perderle el paso a Toneri. ¡Sin duda le haría pagar todo cuanto le hubiese hecho a Hinata! Por otro lado, el peliblanco había llegado finalmente a su destino y se disponía a abrir la cámara de la dormición y mientras tanto, pensaba la forma en cómo desnudaría a Hinata en frente del Shinobi rubio y cuanto disfrutaría al poseerla con agresividad para infringirles el mayor dolor; sí, se vengaría de la peor manera de ambos: de Hinata, por tener a Naruto siempre en su mente y en su corazón; de Naruto, por ser el dueño de la mujer que él quería para sí. Su plan era tortuoso y lo llevaría a cabo exquisitamente, pero no contaba con que el rubio llegaría antes de todo lo planeado y ahora si estarían frente a frente.

- "¡Hinata: detente!" Hinata no podía escuchar la voz de su amado, aunque éste gritara lo suficientemente fuerte. El rubio seguía añadiendo: "¡¿Qué le hiciste?! ¿Qué crees que haces con Hinata desgraciado?! ¡Vas a devolvérmela ahora mismo!"

- "¿Devolvértela? ¿A ti quién te dijo que ella te pertenecía? Es mi esposa y en este momento haremos el amor frente a tus ojos, te daré el placer de contemplar cómo se regenerará la dinastía de Hamura Otsutsuki. Ya verás como ella misma se me entregará con pasión y ahí estarás como muerto en primera fila para verlo…"

- "¡Maldito! ¡No te atrevas a ponerle un solo dedo encima a Hinata porque juro que soy capaz de matarte ahora mismo, ella no es tuya imbécil, su corazón me pertenece!" Naruto fruncía el ceño lleno de ira incontenible.

- "Voy a demostrarte lo mucho que ella te pertenece…" Toneri alargó su mano hacia el ninja rubio y de repente, Hinata se lanzó hacia el combate haciendo gala de todas sus cualidades como kunoichi, atacaba a Naruto sin piedad y él tan solo se concentraba en esquivar sus ataques, él no quería lastimarla, tan solo la llamaba insistentemente pensando que así lograría algo.

- "Hinata, por favor, ¡Detente! ¡Reacciona! Soy Naruto… el idiota que descubrió algo tarde cuanto podía amarte, pero aquí estoy frente a ti, dime algo… ¡Hinata!" el taijutsu de Hinata era elegante, implacable y letal. Naruto sabía que, con tan solo un golpe que ella le propinara, ocasionaría un daño certero a su humanidad, pero en ese momento, él solo quería buscar la manera de traerla nuevamente a la realidad. Toneri se reía a carcajadas del angustioso escape del rubio:

- "¿Qué te parece el talento innato de mi esposa? ¡Es maravilloso! Además, ¿No estabas gritando por todo el lugar que ella te amaba a ti? Entonces dime, asqueroso humano ¿Por qué ella te está atacando?"

En ese momento, Naruto pareció meditar todo aquello y rememoró lo que Shikamaru le había dicho, ella no estaba actuando cabalmente, Naruto sabía que con toda la rabia que un ser tan dulce como Hinata tuviera atorado entre pecho y espalda, no atacaría a nadie con tal agresividad ni mucho menos para matar a alguien; en ese momento, Naruto la miró fijamente y pudo notar que esos bellos ojos perlados lucían diferente de como siempre habían sido, estaban opacos, planos, vidriosos. En ese momento una pequeña voz habló a la conciencia de Naruto:

- "Ten cuidado Naruto, ella piensa matarte rápidamente y sin piedad y aunque lo logre no recuperará su conciencia, está totalmente dominada por ese sujeto y es ajena a todo cuanto sucede a su alrededor. Bloquea sus brazos y manos, el taijutsu de la familia Hyuuga depende exclusivamente de ellos…" Kurama, sabiendo que Naruto no podía pensar con serenidad, tuvo que indicarle lo que en realidad sucedía para que pudiese encontrar una solución efectiva para traerla de regreso.

- "¡Es bastante bueno que ayudes de vez en cuando, dattebayo!" Naruto le agradecía de corazón a Kurama por haberlo ayudado en ese momento de angustia e inquietud. En ese momento Naruto escucho cuando Toneri dio la siguiente orden:

- "Ya no juegues más con él Hinata ¡MÁTALO!" En ese momento Naruto sabía que tenía que actuar rápidamente y cuando ella intentó golpearlo con su Juuken, el rubio se vio obligado a lanzarle un Rasen Shuriken para distraerla al tener que esquivar su ataque apartándose de él rápidamente y dándole al rubio la capacidad de tomarla sorpresivamente de las manos y ponérselas detrás de la espalda de la ojiperla, haciéndola hincarse para evitar que ella se aflojara de su repentina prisión.

- "Bien hecho Naruto, no permitas que ella se te escape; tómala con fuerza así tengas que lastimarla un poco, te aseguro, que, si la chica Hyuuga escapa y te conecta con su Juuken, más lo lamentarás tu" Kurama le indicaba a Naruto que debía hacer en ese momento.

- "Si claro cómo no, te es muy fácil decirme que le haga un poco de daño, pero realmente no quiero tomar esa alternativa con ella, Yo… yo no me atrevería a hacerle daño jamás… ya suficiente con lo que he hecho hasta ahora al no percibir sus sentimientos ni los míos" Naruto replicaba las palabras de Kurama.

- "Siempre te he sabido estúpido, mocoso, pero esto de estar enamorado no te deja pensar con facilidad" Kurama sólo podía reír ante los pucheros que hacía Naruto cada vez que él hablaba, resoplando, continuó: "Lo que trato de decirte es que, con una de tus manos, agarres con fuerza las manos de ella y con tu otra mano libre, reúne una cantidad considerable de tu chakra y la introducirás en el cuerpo de ella golpeándola en el pecho, así buscarás residuos de chakra ajeno al de ella y lo extraerás para así poder regresarla a la normalidad. Recuerda Naruto que en ningún momento debes ser golpeado por ella, podría ser letal para ti" Kurama exponía la sabiduría típica del Rikudou Sennin y del cual, Naruto, aún estaba en proceso de aprendizaje.

Pidiéndole perdón a Hinata por el golpe que le iba a asestar, Naruto introdujo rápidamente su brazo dentro del pecho de la ojiperla y como si de una película se tratase, pudo ver nítidamente todas las cosas que ella vivió mientras estuvo espiando en el castillo; el rubio no pudo contener sus amargas lágrimas al ver en sus recuerdos la dolorosa patada que Toneri conectó con su humanidad y cómo rompió la bufanda que Hinata estaba tejiendo nuevamente para él, mientras buscaba por su cuenta recuperar a Hanabi. Naruto no podía creer que su querida princesa hubiese padecido tanto dolor, siguió buscando en lo más recóndito de ese chakra luminiscente y allí indagó un recuerdo vago, en el cual, ella desnuda frente a un espejo, Toneri profanaba su cuerpo con sus asquerosas manos… Naruto nunca había sentido tanta sed de sangre en toda su vida… ya no pensaba en reventarle los dientes que había prometido, ahora se había prometido matarlo sin piedad ni compasión y halando con fuerza ese extraño chakra del pecho de Hinata, pudo comprobar que lo había extraído totalmente de ella, cuando notó que la ojiperla tuvo que resistir un agónico dolor y ella tomando una bocanada de aire y luego toser con violencia, caía desmadejada en brazos de Naruto.

- "¿Na… Naruto-Kun?

- "¿Estas bien, Hinata?"

- "Si en realidad eres tú quien está aquí, entonces me encuentro muy bien…" Naruto la recibió con fervor y alegría y acunándola fuerte, ella cayó desmayada en sus brazos.