Capítulo 42: The Last – De Cara a la Verdad.
- "¿Chicos, se encuentran bien? Hinata, ¿cómo estás, te sientes bien?" Una preocupada Sakura preguntaba al rubio y a la peliazul por su estado de salud.
- "Sólo algo cansada, pero me encuentro bien" Hinata sonreía con una dulce e inocente sonrisa a todos sus compañeros y añadió: "Quiero disculparme con todos ustedes… pensé que podía hacer esto sola, debí contarles lo que sucedía desde esa visión que tuve en las cavernas fúnebres de uno de los clanes menores de la dinastía Otsutsuki… Yo falle en el trabajo en equipo y…"
- "No te preocupes más por eso Hinata, todo parece estar bien ahora. Cuéntenme qué pasó, de repente las marionetas dejaron de moverse…" Shikamaru ponía al tanto de la situación a su grupo de ninjas, quienes, además, traían a la pequeña Hanabi Hyuuga inconsciente en los brazos de Sai, su maestro de pintura y habilidoso Shinobi de Konoha.
- "Bueno verás…" Naruto tomaba de la mano a Hinata, mientras que la linda ojiperla hervía de vergüenza; aquella acción no pasó desapercibida para sus amigos quienes reían con suspicacia ante la inminente felicidad de Naruto.
- "¿Qué importa lo que haya pasado, Shikamaru? A mí lo que más me alegra es que estés de nuevo con nosotros Hinata, lo que hiciste fue demasiado riesgoso, sin embargo, gracias al cielo te encuentras bien" Sakura animaba a su amiga con una sonrisa llena de complicidad ante la enternecedora escena que ella y Naruto mostraban a sus amigos.
- "En verdad no quise causarles molestias, Sakura-San; además, les estoy sumamente agradecida por rescatar a Hanabi" y con una profunda reverencia Hinata agradeció el tener a su hermana consigo, aunque muy dentro de ella sentía ese profundo dolor al saber a Hanabi sin sus preciados ojos y de alguna manera se juzgaba culpable por todo lo sucedido.
- "Hinata eres asombrosa y lo sabes, ya verás que prontamente recuperaremos los ojos de Hanabi, ese desgraciado de Toneri no las hará sufrir nunca más por mucho que ustedes sean descendientes de Hamura Otsutsuki" Naruto presentía la culpa que a Hinata la estaba embargando.
- "¡¿Qué demonios?!" dijeron al unísono Sakura, Sai y Shikamaru. Ellos no podían creer las palabras que salían de boca de Naruto.
- "Siempre te he sabido tarado, idiota y que hablas por hablar, pero ¿Qué significa todo lo que acabas de decir?" Shikamaru pedía una explicación lógica de todo este asunto.
Naruto comenzó su respuesta: "Chicos, escuchen bien: Hinata es la princesa del Byakugan; el clan Hyuuga es descendiente directo de Hamura Otsutsuki y por tanto el linaje de Hinata es demasiado puro y aunque por decisión, ella ya no sea la hereda del clan, en el fondo no ha dejado de serlo nunca y gracias a eso fue que pudimos derrotar el Tenseigan"
- "¿Tenseigan? me parece haberlo escuchado en aquella caverna…" Shikamaru escuchaba con atención.
- "Así es. Ese extraño poder era un cúmulo de ojos poseedores del Byakugan y extraídos de todos los hombres y mujeres pertenecientes a clanes descendientes de Hamura en una interpretación errónea de su voluntad, incluso, era ese poder el que mantenía activo todo este lugar. Sin embargo, esto no era tan fácil de destruir; sólo podía hacerlo alguien que tuviera sangre del linaje Otsutsuki y allí es donde Hinata fue fundamental para lograr todo esto" el pecho de Naruto Inflaba de orgullo al hablar de Hinata ante todos.
- "Entonces, ¿Por qué atacaron a Hanabi si a quien realmente querían era a Hinata?" Sakura externaba su inquietud y era una pregunta válida cuya respuesta todos querían escuchar, incluyendo a Naruto.
- "Verás Sakura-San, Hanabi fue tan sólo la carnada para atraerme aquí y aunque al parecer ella luchó contra Toneri, finalmente fue vencida… no era una rival de altura para él y el costo a pagar fueron sus puros e inocentes ojos. Toneri los extrajo de su cuerpo, se los implantó en él mismo y así pudo activar el poder del Tenseigan" Hinata respondía con humildad aquella inquietud.
- "Esa es la razón por la cual ambas fueron atacadas Shikamaru, simplemente por poseer el Byakugan y pertenecer al clan Hyuuga. Al haber destruido el Tenseigan, la luna debió haberse detenido…" Naruto advertía la posible consecuencia y ante esto, Shikamaru se retiró inmediatamente el guante que cubría su mano y pudo darse cuenta que el reloj lunar ya no se movía más.
Este suceso tampoco pasó desapercibido en tierra. Los cinco Kages, habían solicitado una reunión de emergencia en la cual, todos estaban conscientes que la luna había cesado su desplazamiento; sin embargo, el Raikage, seguía con su necia idea de destruir el único satélite natural que poseía el planeta; justo en ese momento fue solicitada la presencia del Hokage de Konoha.
- "Hokage-Sama, venga por favor de inmediato a la enfermería, Hiashi Hyuuga está consciente y solicita urgentemente una audiencia con usted" Izumo quien llevó el mensaje, acompañó al Hokage hasta la camilla donde el líder del clan Hyuuga recibía atención médica, luego del tratamiento de urgencia dado por Ino Yamanaka.
- "¡Hiashi-San! Me alegro que esté mucho mejor, realmente si no fuera por Sasuke… tal vez no estaría aquí con nosotros. Sé que no debería presionarlo por su estado de salud, pero me es indispensable contar con algo más que una breve información inicial… necesitamos saber qué está sucediendo realmente… ¿Qué tiene que ver todo esto con tus hijas o con tu clan?" Kakashi interrogaba con agudeza al líder del clan Hyuuga.
- "Se lo suplico Hokage-Sama, no permita que destruyan la luna, ¡Estoy seguro que mis hijas están ahí!" un desesperado Hiashi suplicaba por la vida de sus hijas hincándose ante el Hokage.
- "Hiashi-San ¿Qué es lo que está pasando? ¿Cómo puedes saber que tus hijas están ahí?"
- "Hokage-Sama, como se lo dije a Sasuke Uchiha, nosotros, el clan Hyuuga somos descendientes de Hamura Otsutsuki y hace unos días, fui contactado por el último sobreviviente del clan principal en la frontera con Getsugakure y su interés era que yo entregara voluntariamente a mi hija mayor y así librar a mi clan del exterminio total"
- "¿Exterminio total? ¿Qué quisieron decir con eso?" Kakashi una vez más daba crédito a la veracidad de sus corazonadas.
- "Si me negaba a entregar a Hinata me prometían un exterminio total como sucedió en el pasado con el clan Uchiha y que mi pequeña Hanabi recibiría el mayor castigo por ser quien -según este sujeto- usurpa la futura posición dentro del clan, sin embargo, me rehusé a sus pretensiones, pero, fui ingenuo al no dar crédito a esta situación y no me preparé los suficiente como Shinobi y líder del clan Hyuuga. Cuando la situación se puso delicada y me vi en desventaja, yo… luché y mi guardia hizo lo mismo, pero fuimos derrotados… no sé cuántos días han pasado desde ello y vagué sólo por el desierto cual moribundo esperando la muerte… ¡Qué ironías las de la vida!… justamente el único Uchiha que queda con vida en este mundo es quien me fue a encontrar y me trajo hasta acá…"
- "Lo sabía. Así que realmente su interés era Hinata. ¿Por qué ella? ¿Quiero saber realmente la respuesta de tu propia boca, Hiashi-San"
- "Es muy simple, Hokage-Sama. Es porque ella, no sólo es la verdadera heredera del clan Hyuuga sino porque también es la princesa Byakugan designada por el mismo Hamura Otsutuski… ella es la heredera de su chakra y de su voluntad…"
Kakashi no podía salir de su asombro ante semejante revelación; de sus alumnos, siempre había considerado a Hinata como el ser más dulce y compasivo de la nueva generación Shinobi. La sabía fuerte y capaz, pero nunca llegó a imaginar que tras esa imagen que su alumna siempre proyectaba, se escondía una mujer realmente impactante y con semejante responsabilidad a sus espaldas y aun sospechándolo, ella suplicó por ser anexada a aquella peligrosa misión; a la vista de Kakashi, su alumna era francamente excepcional, mucho más de lo que había demostrado luego del fallecimiento de Neji en la guerra cuando tomó el liderato de su clan y del grupo de ninjas aliados que estaban cerca suyo para ayudar a Naruto. Tan solo por ella, haría hasta lo imposible por evitar que el A el Raikage volara la luna con el cañón de chakra.
- "No te preocupes, Hiashi, haré lo posible por contactar a Shikamaru y saber cómo se encuentran tus hijas en este momento" Kakashi respondía a la solicitud de Hiashi.
Arrojado a los pies del Hokage, Hiashi agradeció la intervención de Kakashi: "Muchas gracias Hokage-Sama por todo lo que haces en favor de mis hijas, en especial por Hinata, ella merece algo mejor para su vida, quisiera que su adultez sea feliz, muy feliz, no quiero que ella vuelva a sufrir como en su niñez" Kakashi veía llorar desconsoladamente a Hiashi.
- "No te preocupes, Hiashi-San, ¡Hinata será feliz! presiento que tu hija prontamente será compensada por todo el sufrimiento que ha vivido" Kakashi sonriendo, abandonaba la improvisada enfermería para dar la pelea por ella y por Naruto ante los cinco Kages y alentado por esto, solicitó una nueva audiencia ante todos los líderes de la Unión Shinobi.
- "¡Es imposible Hokage-Sama! ¡No podemos acceder a sus pretensiones, además el cañón de chakra está listo para usarse, lo siento, pero, aunque Naruto haya sido el héroe de la Cuarta Guerra Mundial Shinobi no podemos sacrificar la seguridad de todos por una sola persona!" vociferaba el Raikage.
- "No estoy pidiendo algo imposible, además el movimiento de la luna se detuvo y en este momento el Clan Yamanaka está tratando de establecer comunicación con Shikamaru y su equipo, tengo el presentimiento que mis Shinobi se encuentran allá en la luna" Kakashi apelaba los cuestionamientos del Raikage.
- "¿Por qué está tan seguro Hokage-Sama que sus hombres se encuentran allá? ¿Acaso tiene alguna información que no haya compartido con todos nosotros? ¡IMPOSIBLE! Daré la orden para disparar contra luna" El Raikage cerraba de manera unilateral la conversación de los Kages.
- "…No olvide Raikage-Sama que usted no puede tomar esa decisión de manera unilateral y si lo hace, yo personalmente solicitaré ante la Unión Shinobi, que usted sea juzgado por una corte marcial al desatender una solicitud hecha por uno de los lideres de las cinco grandes naciones e ignorar la autoridad de los otros tres líderes. Sin embargo, Raikage-Sama, no quiero apelar a la amenaza para impedir que destruya la luna; quiero apelar a su consciencia al recordarle que Naruto Uzumaki es un héroe de guerra y nuevamente le repito, si no fuera por él, no estaríamos tan siquiera aquí" Gaara hablaba pausada y tranquilamente sorprendiendo a todos los demás Kages quienes no esperaban que Gaara del Desierto, hablara de la manera tan temeraria en que lo hizo.
Mei Terumi, la Mizukage, también añadió a las palabras de Gaara: "Si es de esta forma, entonces también consideren mi postura, la cual es conceder el tiempo que el Hokage-Sama Kakashi Hatake, solicita para comunicarse con su equipo. En este caso, seríamos dos votos a favor y uno en contra, Tsuchikage-Sama ¿Cuál será su postura?"
Onoki, el Sandaime Tsuchikage, cerró sus ojos y suspiró profundamente para responder a la pregunta hecha por la Mizukage: "Mi postura es igual a la suya. Konoha, tienen una hora para comunicarse con Naruto Uzumaki y saber qué demonios está pasando en la luna y por qué se ha detenido su movimiento"
El Raikage viendo que los Kages habían estado en su contra, tuvo que admitir el plazo que estaba solicitando Konoha, no sin antes, lanzar una dura advertencia: "Hokage-Sama, tienen una hora; si en ese tiempo la luna reactiva su movimiento y sus Shinobi no dan señales de vida, procederé a destruir la luna y no me importa si el Kazekage-Sama impulsa una corte marcial en mi contra, ¡lo haré sin titubeos!"
- "Tienen una hora Raikage-Sama, le pido que espere pacientemente a que se cumpla este tiempo, mientras tanto, usaremos el cañón de chakra para pulverizar todo el material lunar que está cayendo a la tierra y evitar más daños. Hokage-Sama, confiamos en usted" Gaara finalizaba la conversación.
- "Muchas gracias, Gaara, sé que pronto estableceremos comunicación con Naruto y los demás y esto se solucionará" Kakashi finalizó la reunión televisada con los Kages y se dirigió presurosamente hasta el lugar donde se encontraba su asesor de confianza, Maito Gai junto a su alumna Ino Yamanaka para aprovechar este corto lapso de tiempo que ponía a Konoha entre la espada y la pared.
