Odio hacer esto,
no me dejas elección,
no puedo vivir sin ella,
quiéreme u ódiame.
Seremos muchachos en pie sobre ese altar,
o nos fugaremos
a otra galaxia, ya sabes,
ya sabes que ella está enamorada de mí,
irá a cualquier sitio al que yo vaya.

¿Puedo tener a tu hija para el resto de mi vida?
Di que sí, di que sí, porque necesito saberlo.
Dices que nunca tendré tu bendición,
hasta el día que me muera.
Mala suerte amigo mío,
porque la respuesta sigue siendo "no".

— Girasol, ¿Es necesaria esa música de fondo? —

— ¿Que? Hay que ambientar cariño — Con toda la calma del mundo el rubio sonrió inocente mientras lavaba la vajilla de porcelana que había traído al mudarse y nunca usaba, Shinsou batallaba con el sillón para poder moverlo en la sala mientras trataba de no aplastar a Katsu en el proceso.

Cuando Hitoshi conoció a los amigos de Denki había sido de golpe, pero sorprendente todo había salido bien. Pero, tener una fecha exacta para conocer a la familia de su novio era diferente.

¿Debería estar tranquilo? Porque no lo estaba, quizás estaba hasta más nervioso de lo que hubiera estado al conocerlos sin tiempo de prepararse.

El plan era simple, se reunirían en el departamento del Alfa, ya que el del omega era un desastre, y harían una cena algo formal y Denki estaba preparado para presentarlo como su novio.

El problema era, su familia sabía que iría a visitar a su pequeño, mas no sabía que le conocerían en el proceso.

¿Qué cara debía tener? ¿Debía vestirse formal? ¿Estaría bien la cena que preparaban?

— Shin, estas más pálido de lo normal, mi familia no muerde ¿sabes? — Con una sonrisa algo desanimada el omega tomo la mano de su pareja. Estaba emocionado con la idea, pero el alfa parecía nervioso y preocupado por ello.

¿Se había adelantado? ¿Quizás no era el momento? Muchas dudas cruzaban su cabeza.

— Estoy... Quiero causar una buena impresión —

Shinsou recargo su frente en el hombro ajeno, tratando de respirar lento para relajarse ya que el aroma de su pareja le indicaba que estaba preocupado. Entre más tiempo pasaban juntos, Hitoshi más entendía los cambios de humor de su pareja con solo analizar su aroma.

Cuando ese dulce aroma se volvía algo ácido, era porque estaba preocupado.

— Yo sé que todo estará bien, quiero que estés feliz con esto, pero, si no te sientes cómodo podemos posponerlo — Tratar de ser "maduro" en esos temas era complicado.

Sabía que debía entenderle, ayudarle y apoyar su decisión final, pero también quería dar ese paso, presentarlo, presumirle a su familia lo grandioso que era su novio ¿Seria infantil insistir?

— Esta bien, quiero, me emociona, no sabes lo mucho que deseo conocer a tu familia Den — Tratando de disipar todas sus inseguridades un momento levanto el rostro juntando ambas frentes, aunque su mirada seguía en el piso — Estoy emocionado, solo... No quiero dar pie a algo que nos aleje — Entrelazo sus manos, algo dudoso de su forma de actuar.

Nunca había escuchado de cómo era la familia del omega; podría jurar que eran excelentes personas solo con ver lo bueno que era Kaminari, pero por ello mismo no quería que ellos tuvieran sentimientos negativos hacia su persona.

Después de todo, su aura le delataba como un Alfa sumamente dominante, caería en la categoría de peligroso para los desconocidos, su apariencia no era la mejor tampoco, tenía marca de los desvelos y descuidos en su rostro. Y su trabajo... Esperaba eso no fuera un problema tampoco.

Denki en su propio mundo también miro el piso dudando, también tenía inseguridades pero su mayor problema era esa inseguridad que su pareja cargaba en su espalda ¿Tan malo era conocer a su familia?

— Tu madre no me aceptó — Murmuro, tratando de calmar los nervios de ambos, sujetando con más fuerza las manos ajenas — Aun así, aquí estamos... Juntos, seguimos adelante, y aunque mi familia hiciera lo mismo... Eres tú a quien he elegido yo mismo — Levanto la mirada, con fuerza y decisión causando algo de culpa en Shinsou.

Era tenebroso, cuanto puedes caer en la desesperación si te dejabas llevar.

— Yo también, eres a quien he elegido Denki — Finalmente dejo salir una pequeña sonrisa, besando fugazmente a su pareja para después abrazarle con un poco de fuerza — Hagamos esto —

— Estamos juntos, seremos dos en esta situación así que podremos con todo —

Ambos respiraron lento, sin soltarse hasta que todo el mundo pareció desvanecerse junto a sus problemas. Se miraron y sacaron una pequeña risa seguida de unos cuantos besos en las mejillas para continuar su limpieza.

— Definitivamente, demostrare que no pienso soltarte —

— Somos dos genio, ahora, hay que organizar la sala — Denki no pudo evitar sentirse ahora el nervioso dando media vuelta y corriendo a la cocina como niño pequeño. El Alfa suspiro recuperando su valor y miro la sala ante él.

Había mucho que acomodar antes de siquiera empezar a desesperarse.

Una habitación sin señas de ser un agujero de ratón de biblioteca, un piso sin hojas tiradas por doquier, una radio jamás usada tocando música clásica mientras los gatos dormían plácidamente en una esquina remota junto al sofá enviado al fondo, la mesa recorrida del comedor a la sala en medio, los floreros recién comprados con lirios y la vajilla de porcelana era el lugar donde recibirían en menos de dos horas a la familia Kaminari.

Los papeles se habían invertido esta vez, en la ducha Shinsou reía bajito de los murmuros aterrados de Kaminari quien en medio de enjabonarse el cabello miraba la pared como si esta le diera respuestas.

El alfa sin que el otro prestara atención solo le ayudaba a limpiarse los brazos y quitar la espuma excedente del cabello rubio.

— Denki —

— No puedo, no puedo, no puedo, mi familia me matara cuando se enteren de que no les dije antes —

— Kaminari —

— Esto saldrá mal, dios, tenía que estar tranquilo... —

— Girasol — Algo divertido por la actitud contraria termino abrazando por la espalda al omega que inmediatamente se detuvo de delirar y le miro de reojo entre avergonzado y sorprendido — Todo estará bien, tú lo dijiste ¿no? — Beso con ternura los hombros ajenos mientras mantenía el abrazo.

El rubio soltó una leve risita nerviosa y asintió dejándose consentir mientras dejaba que el agua se llevara sus problemas.

Al salir, ambos con toalla cubriéndolos mientras se miraban en el espejo del baño no sintieron la necesidad de hablar de algo. Tampoco lo sintieron mientras se secaban el cabello o se vestían.

Fue hasta que Shinsou le anudaba la corbata roja que hacia juego con el traje informal color gris, que Denki saco un leve suspiro y le sonrió con confianza.

— Todo estará bien —

Shinsou había decidido usar también un traje informal color azul marino, más para darse confianza que para otra cosa, pero cuando la hora fue dada ambos se tomaron de las manos sentados en el sofá esperando en un silencio insoportable que sonara el timbre.

El edificio, pese a ser viejo, contaba con un sistema de timbres en la entrada principal, por lo que podían prepararse mentalmente mientras bajaban las escaleras para abrirles, por ello esperaban con nervios que este sonara.

— ¿Este si es el piso correcto? —

— Espero, los tacones me matan, esto es un asco ¿Cuál es el departamento?

— Denki dijo que viniéramos al 505

— ¿Pero que no vivía en el 503?

— Ya, toquen cualquiera, necesitó quitarme estos zapatos.

— Por dios, ya dejen de quejarse ¡Vamos a ver a nuestro hermanito! Deberían estar más alegres —

— Ya cállate tú también, ya, toquen esa puerta y demos fin a esto —

La conversación nada discreta que se escuchaba en el pasillo dejo como hielo a ambos hombres adultos independientes mientras tomaban sus manos con más fuerza.

— Conozco esas voces... —

— Son... Más de las que esperaba —

El Alfa sintió que se acercaba su fin, quizás era muy negativo, pero podía jurar escuchar demasiadas voces para que fuera una familia pequeña.

— No tocaron el timbre... —

— Quizás un vecino les abrió para que vinieran directamente al departamento... —

— Estamos en el 5to piso... —

— Si, y tu hermana esta de mal humor por eso —

Ambos miraron la nada en un estado de petrificación mental que no fue hasta que Katsu le mordió un tobillo que Shinsou reacciono poniéndose formal de un salto.

Tomo aire, se dio valor y algo apenado extendió la mano a pareja.

— Vamos —

Denki levanto la vista aun nerviosa pero sonrió tomando la mano ajena dispuesto a caminar lado a lado hasta la puerta.

El alfa tomo valor por el mismo, abriendo la puerta y enfoco su vista en el millar de cabellos rubios tocando la puerta de al lado.

El tiempo se hizo lento cuando las 4 cabezas rubias le miraron al compás y el silencio se hizo profundo. De la nada se sintió como un pequeño ratón a la vista de los depredadores.

— ¿Algún problema? Baja tu maldita aura animal —

Sintió un escalofrío recorrer le la espalda al escuchar la voz femenina en tono déspota mientras el varón de ellos se colocaba entre él y las mujeres.

En la escalera subiendo se asomaron dos personas rubias mayores a esos cuatro, supuso los padres.

— ¿Está todo bien? — La mujer, de mirada cansada miro algo cautelosa a Shinsou defendiéndose en el último escalón.

El alfa desvío la mirada tratando de controlarse, había tomado medicamento y aun así estaba desbordándose... Genial, simplemente genial.

— ¡Bienvenidos! Pasen pasen —

Como el héroe que siempre le traía a la realidad Denki asomo su cabeza, el alfa suspiro tranquilo y miro a los invitados controlando su aura.

— Pasen por favor, les estábamos esperando —

Se inclinó levemente con tono tranquilo mientras les hacia la invitación, Denki salió del departamento al pasillo y miro a su familia y cuando miro a sus padres sintió muchas emociones juntas.

— ¡Denki! —

Con una voz ronca pero amable lo siguiente que supo el pequeño rubio fue estar en los brazos de su padre, quien se le había abalanzado apenas verle.

Llegando al último resalto el sonido elegante de los tacones de su madre, quien solo le acaricio la cabeza con cariño. Para después dar pasó a que el resto de su familia se uniera al abrazo paternal y acabara aplastado entre ellos.

Shinsou se quedó estático en la puerta mirando alto asombrado el poder de los genes.

7 cabezas perfectamente rubias, de ojos dorados y brillantes como él sol se amontonaban en aquel abrazo de reencuentro mientras parecía que el sol les hacía de reflector y había pétalos en el aire.

«Brillan demasiado »

— Estoy tan contento de verlos — Tenía ganas de llorar, no es como si no estuviera acostumbrado a estar lejos de ellos, pero le habían hecho tanta falta hace poco tiempo que verles de nuevo le llenaba de alegría.

— Estábamos tan preocupados, nuestro pequeño solo en esta ciudad —

— El único preocupado eras tú melodramático, deja en paz al chico — La menor de las tres trillizas era una mujer de mucho carácter, uno del que ni su hermano mayor se salvaba.

Shinsou se sintió tan fuera de lugar que no se movió ni un centímetro hasta que sintió la mirada del rubio mayor sobre él analítico que se mordió la lengua y puso la mejor sonrisa que tenía.

— Por favor pasen — extendió la mano para darles paso a su departamento, tratando de mantener su aura a raya y ser cortes.

— Oh, ¿El animal del aura potente era tu amigo? Lo siento chico, soy omega me pongo a la defensiva con todos —

— Gracias por recibirnos —

— Con... Su permiso... —

— Denki, deberías presentarnos formalmente a tu amigo, lamento la descortesía — La mujer mayor del grupo sonrió amable inclinándose a forma de saludo frente a Shinsou, quien nervioso respondió de igual manera.

Cuando sintió el aura alfa elevarse del hombre al final, comprendió de inmediato que ese era el adorado Aniki de su pareja.

— Adelante —

— Claro, gracias — Mas que amable le había respondido golpeado, mirándolo de arriba a abajo mientras Denki ya había sido arrastrado al departamento.

Shinsou suspiro, orando por valor y que todo fuera bien antes de entrar al departamento.

— ¡Ah! ¿Qué demonios? ¡Quítalo quítalo!

— Madre, el gato pequeño ataco a tu hijo —

— ¡Pero grábalo! Anda, ¿Dónde está mi celular?

— ¡No lastimen a Katsu!

— No cariño, no lo lastimaremos, solo es que suelte a tu hermano y... ¿Ah? ¡¿Qué diablos?! ¡Cariño, el gato verde se pegó a mis piernas! ¡Ayúdame!

— ¡Papá!

Shinsou no tuvo las más mínimas ganas de entrar, solo de escucharlos su confianza se había derrumbado.

Pero, era ahora o nunca, debía entrar, al menos para salvar a sus gatos, ya le dejaría al momento el saber cómo actuar en esa extraña reunión.