Tenían pocas probabilidades de salir bien de está ocasión, y allí estaban el par de idiotas, en su pequeño mundo sonriendo se y jugando con sus gatos como si las miradas de los Kaminari no les llegarán. Monoma se estaba cansando de defenderlos sin que estos pusieran de su parte.
A su vez, el Señor Kaminari miraba disimuladamente a su hijo y su pareja, era algo bastante extraño.
En una sociedad como la suya, incluso entre la mayoría de parejas había muchas manías debido a sus castas, no era extraño mirar a un Alfa que piensa que el Omega es de su propiedad, o el Omega que miraba a su pareja como un dios y que sin el no viviría.
Pero, su hijo era diferente, tanto Shinsou como el se miraban con cariño, pero no con un amor idolatro, solo amor, un amor tan humano que hasta el se sentía extraño al verlos; pese a ser Alfa, Shinsou no apartaba a su pareja del resto, no se mostraba posesivo y sobre todo, sonreía por el simple hecho de estar a su lado, sin necesidad de más.
Podía notar llevaban tiempo juntos, su hijo no era tan confiado a la ligera con alguien con quién saliera hace poco. Aún así, no estaban hablando de compromisos grandes, ni se notaban mordidas, ni tratos apresurados, se tomaban su tiempo, con calma, paciencia, mirándose con complicidad y a la vez amor como si todo estuviera bien. Akihiro fue el primero en notarlo.
No había forma de separarlos ahora.
Shinsou y Denki estaban en su mundo, ignorando las miradas ajenas mientras se mantenían uno junto al otro en el sofá consintiendo al pequeño Katsu que se mostraba hostil nada más alguien se acercara.
Tras el incidente de las auras, su madre todo lo que había preguntado era como se habían conocido, como se volvieron pareja y solo eso. Denki contesto sincero aunque su hermano casi se ahogaba cuando mencionó empezaron a salir desde el primer día.
No se habló más y aunque Denki se sintió un poco deprimido ante el hecho de que para no seguir peleando su familia se separó de ellos realmente se sintió más cómodo ante la idea de que Shinsou estaba tranquilo.
Aoyama se dedicaba a hablar con las trillizas animadamente mientras Hajime se mantenía sentado cuál estatua en la mesa sin moverse completamente atónito sin poder procesar la idea de que el alfa extraño fuera la pareja de su pequeño hermano.
— ¿No es muy joven para tener pareja? —
— No, siguiente pregunta —
Pero, para su suerte, Monoma estaba sentado a su lado dispuesto a responder cualquier pregunta, hasta la más estúpida inmediatamente la sacará de su mente.
Cuando los pastelillos y el helado se terminó, la señora Kaminari carraspeo para aclararse la garganta y camino directo a la pareja con una sonrisa dulce, realmente dulce mientras extendía la mano.
— Bueno, llegó la hora de hablar de la familia, hay cosas que tienes que saber si vas a ser pareja de mi pequeño —
Shinsou tomo la mano ajena sin dudarlo, levantandose del sofá mientras Denki tomaba su mano y se levantaba junto a él, pero Hiriko negó con la cabeza, mientras inmediatamente sus hermanas se sentaban a su lado.
El alfa no supo que pensar de la reacción, pero ante la mano que no le soltó asintió firme dispuesto a todo para escuchar lo que tuvieran que decir. Terminaron encerrados en su habitación donde el señor Akihiro ya los esperaba algo nervioso, por su parte, Shinsou solo esperaba no quisieran hablar sobre los condones o el lubricante bajo la cama, no podía ser tan mala su suerte.
— Disculpa todo esté problema, sobretodo a mis hijos, son muy protectores pero no los odies, hay algo que debes escuchar si estás dispuesto a ser pareja de mi pequeño de forma seria— Hablo mientras se sentaba en la cama junto a su esposo.
— la escuchó señora Kaminari, nada que tenga que ver con Denki es de poca relevancia para mí —
No espero que ante su respuesta la mujer se sentará en la cama con un rostro afligido casi llorando mientras su esposo le abrazaba con una expresión igual de dolorosa.
— Lo siento — Repetía continuamente la mujer derramando lágrimas silenciosas mientras él se quedaba sin saber que hacer.
Ni a su propia madre había visto llorar ¿Que debía hacer? ¿Quedarse parado allí sin hacer nada? Porque eso le estaba saliendo excelente.
— No puedo... Aceptar que salgas con mi hijo —
Soltó la bomba que Shinsou esperaba y aún así su mundo se nublo y todo se volvió oscuro en su mente, no lo había logrado, no había logrado una buena impresión ni tener el apoyo de la familia de su pareja, dio un paso atrás conteniendo el aire sin poder reaccionar, quizás lloraría si lo siguiente que le pidieran fuera que terminaran.
— Lo siento, todo es mi culpa, no puedo hacer esto a un hombre tan amable como tú —
— Cariño, Shinsou se ve como un buen hombre, lo entenderá ... —
— No puedo atarlo a ese destino, por favor, perdoname —
Finalmente la mujer de rubios cabellos se dejó romper en llanto en el pecho de su marido mientras esté se mantenía fuerte, miro al alfa menor con una sonrisa triste y le invitaba a sentarse a su lado.
— Fue nuestra culpa, sabíamos que Kirishima y él nunca durarían, quisimos creer en el destino y aún esté nos falló, Denki ni siquiera sabe que fue nuestra culpa —
Quería tomarlo con tranquilidad, el rostro afligido de los padres de Denki no auguraba nada bueno, tenía miedo si debía admitir, de escuchar aquella conversación.
— Yo soy Omega, aún así, dedique mi vida al estudio, ahora soy directora de una empresa farmacéutica, estaba orgullosa de mis logros... pero debido a ello... Mi pequeño Denki... —
El mundo era un lugar cruel para los omegas que deseaban destacar, había perdido la cuenta de cuántas veces fue pisoteada y cuántas veces habían sido tomado sus logros y puestos a nombre de algún alfa.
No era de una familia pobre, tampoco era poco inteligente de hecho siempre alardeó sobre tener un "cerebro de primera categoría" solo era Omega, con solo ese hecho ya era una mujer por la que la gente esperaba pasar sin siquiera recibir una reprimenda, por ese hecho aún después de casarse y dar a luz a varios hijos no se daba tiempo para más.
Tenía que seguir luchando, seguir demostrando su capacidad para que no le arrebataran su puesto ni sus investigaciones cayeran en manos ajenas.
Aún así, era madre, de 5 adorables hijos, por ello no había podido negarse a que la visitaran el día de su cumpleaños en su laboratorio, no iba a poder regresar a casa, así que sabía sus hijos no se rendirían hasta hacerle algo por su cumpleaños.
Todo iba bien, el pastel, el café, el delicioso aroma de la comida mientras sus colegas seguían trabajando en la sala de al lado.
Fueron 5 minutos, solo esos momentos bastaron para que su mundo se hiciera añicos pues su hijo, el más pequeño, había desaparecido.
— ¡Señora Kaminari! Es urgente, su hijo, entro a la cabina de investigación —
No supo cuánto corrió, ni escucho los gritos de su pareja ni de sus otros hijos, solo corrio hasta la cabina.
La cabina de investigación, era un lugar solitario, un cuarto de espejos dónde descansaba su mejor colaborador, un alfa amable y con una enfermedad terminal que quería pasar sus últimos días ayudando con su cuerpo a probar los nuevos inhibidores.
Y solo pudo observar, desde la sala de observación, como este acariciaba gentilmente la cabellera rubia del pequeño Denki de 6 años que le miraba absorto.
El terror no estaba en que estuviera en ese lugar, ni con ese hombre, si no, que la habitación estaba siendo llenada de feromonas Omega constantemente para probar la eficacia de las medicinas.
Como madre, fue el momento más impotente de su vida cuando el pequeño cuerpo de su hijo, tan agitado por feromonas ajenas atrajo su primer celo, no era el momento, ni el lugar, faltaban al menos 5 años para que Denki mostrará signos de celo.
Trato de abrir la cabina, los controles de las puertas estaban en sus manos y aún así el cierre total que se aseguraba que las feronomas no salieran de aquel lugar le impidió sacarlo.
Todos sus logros, las noches de desvelo, el esfuerzo sobre exigente que se auto impuso desde niña, todo por lo que trabajo, se vio reducido a nada importante cuando su "cerebro de primera categoría" comprendió que no podía hacer nada cuando el alfa sujeto las manos de su pequeño ferozmente.
— ¡Hiriko! —
Su esposo estaba en la otra habitación de observación, podían verse de lejos y aún así ver el terrible escenario mientras el hombre no sabía que decir, solo controlar a sus pequeños, que lloraban amargamente mientras su hermano corría peligro.
Sabían que nada de eso lo olvidarían, ni Hajime borraría de sus jóvenes retinas aquella escena, ni Annaisha podría borrar lo que hizo después.
La mayor de las trillizas siempre fue una chica fuerte, digna Alfa que protegía a su familia, y ni esa vez dudo tanto como sus padres, en su mente infantil, tenía que salvar a su hermano aún rompiendo el vidrio que los separaba con una silla.
La nube de feromonas escapó, sus hijos entraron antes de que Akihiro pudiera detenerlos y empujaron al hombre que trataba de tomar a su hermano.
Todo fue borroso después, ella misma era Omega y cayó desmayada, al despertar, el escenario era desolado y se le saltaron las lágrimas.
Hajime y Amaya estaban a salvó, su padre los había alcanzado a esconder en uno de los armarios sin que pudieran salir y solo se escuchaban sus gritos pidiendo ayuda para salir.
Annaisha se desmayo por las feromonas omega, en una esquina de la cabina junto a los vidrios rotos del espejo.
Pero los otros dos... No pudo verlo de cerca, su primer instinto fue llamar al departamento médico de la compañía.
Denki estaba a salvó, sin un rasguño o mordida, incluso su cuerpo estaba sin haber sido tocado, solo dormido profundamente, protegido completamente por el cuerpo de su hermana, Aratani no había dudado ni un segundo, en envolver con su cuerpo a su pequeño hermano sin importar lo que pasará después.
Y su esposo, el alfa tan pulcro y despreocupado del que se había enamorado los abrazaba a ambos, lleno de heridas y mordidas mientras a su alrededor los cuerpos inconscientes de sus compañeros de investigación, la mayoría alfas, se mantenían inmóviles.
El silencio se hizo casi mortal mientras solo se escuchaban los sollozos de la señora Kaminari y el no podía reaccionar, era... Tan irreal, ni siquiera podía imaginar aquella escena sin que quisiera llorar también, entendía muchas cosas ahora, desde la "hermanitis" de Hajime, la sumisión extraña de Annaisha aún siendo alfa, hasta la actitud de Aratani.
— El cuello de Aratani... —
— Tenía 10 años, solo 10 años cuando su celo también apareció esa ocasión, pero protegió a su hermano de todo y de todos, creímos... Solo estaría herida, el accidente fue cubierto por la empresa... Todos mis colaboradores afectados fueron transferidos, incluso los pasantes, para cuando nos dimos cuenta que Aratani había sido marcada ya no había nada que hacer —
Shinsou entendió a la hermana mediana entonces, su actitud, su miedo, su apego a su padre. En un momento de terror, todo lo que conoció fueron alfas que la miraban cuál presa, alguno fue más allá y la devoró, y tras todo ese terror evitando que le pasará a su hermano, todo lo que conocio fueron los brazos de su padre protegiendole de más dolor.
Los señores Kaminari seguían llorando, desolados confesando una verdad que Denki no recordaba y que él no sabía si debía saber.
— Mi pequeño, no fue violado o mordido, pero debido a un adelanto tan prematuro de su celo... Que perdió su conexión con su aura — La mujer, tratando de explicarse sin llorar más, levantó la mirada decidida — Denki no produce feromonas que atraigan a alfas, ya no puede, por más fuertes que sean solo lograría le mirarán como alguien más de su familia, es un camuflaje, para evitar pasar por ello de nuevo, sus propias feronomas se adaptan al alfa y su alfa interno lo toma como alguien de su manada, ya... No puede... Creímos que Kirishima podría ser la excepción, pero ni aún siendo destinados... —
— Kirishima fue un gran chico, nunca le lastimo, o critico por ser como era, el sabía, que algo iba mal, y aún así no culpo a nuestra familia, se culpo a si mismo, dejo que todas las críticas cayeran sobre él cuando se separaron aún cuando fue nuestra culpa que sus auras no entonarán, creímos Denki estaría bien sin saberlo, pero... No esperábamos se enamorara, no tan pronto — Akihiro se limpio el rostro recuperando su porte digno y acomodandose el cabello se levantó esperando alguna respuesta de parte suya.
— No es un mal Omega ni uno incompleto, incluso, a tu lado sus feromonas son estables y no se camuflan con las tuyas, debido a que eres un alfa dominante su Omega interno trata de corresponder, pero si tratan de unirse sus feromonas se volverán agrias, podría traer malas repercusiónes una marca, la probalidad de un embarazo es poca... —
Recordando vagamente su primera vez, Shinsou recordó que el aroma de su pareja había sido algo extraño, pero había culpado al sudor y a qué sus aromas no eran muy compatibles, solo eso.
— Shinsou, con todo lo que nos contaron se ve que eres un excelente hombre y alfa, que se aman sinceramente, pero no te puedo hacer eso, todo esto es mi culpa, no podría hacerles esto, siendo un alfa de tu nivel, seguro tu familia espera descendencia, y nosotros no queremos que nuestro pequeño sufra por no poder unirse contigo como debería — No era su intención ser cruel, si todo fuera normal, con todo gusto lo habría recibido con los brazos abiertos, pero la culpabilidad la mataría si dejaba a su hijo y a ese joven a su suerte sin que supieran nada.
— Señora Kaminari —
— Lo siento, lo siento tanto —
— Usted y su hijo tienen la manía de interrumpirme — Shinsou se levantó de la cama, arrodillándose frente a ella tomándole de las manos con una sonrisa tranquila que detuvo sus lágrimas.
— Señora Kaminari, no me enamore de su hijo por ser Omega, ni por sus feromonas ni pensando en descendencia —
—Detengase, por favor... —
— Me enamore de su forma de ser, de su sonrisa, de lo duro que trabaja y aún así siendo feliz y positivo como nadie, amo cada parte de él, desde sus cabellos rubios hasta su mala manía de atascarse de dulce antes de su celo — No paro, no se detendría está vez, nunca más permitirá que algo los alejara, ya no tenía miedo, ni a su madre, ni si ellos seguían sin quererlos juntos, no lo dejaria.
— Me enamore de Denki como un humano se enamoraría de otro, sin importar si fuera Alfa, beta u otra cosa, seguiría enamorado de él —
Aunque su mujer se mostraba insatisfecha con esa respuesta, Akihiro sintio paz en su interior como hace muchos años no sentía, su mirada se iluminó mirando al alfa que sostenía las manos de su esposa y con una sonrisa declaraba cuánto amaba a su hijo.
"Ah, finalmente lo encontró, es él, realmente existe, la persona a la que le puedo entregar a Denki sin miedo"
— No me importa que su aroma se vuelva un poco amargo, o que nunca podríamos realizar la marca, o que quizás no podamos tener hijos, todo lo que quiero es estar a su lado, quiero que me permita quedarme a su lado, y prometo será feliz, no puedo prometer que no llorara, o que no se deprimira cuando no podamos entendernos del todo como Alfa y Omega —
No era alguien de muchas palabras realmente, pero desde que conoció a Denki su mundo se había iluminado y sentía que dios le permitía ser feliz, tenían sus pasados, sus momentos de debilidad, pero, nada de eso importaba en el presente que quería proteger.
— Pero estaremos juntos, superando cada paso, porque lo amo, y todo lo que necesito para ser feliz es tomar su mano, no necesito un Omega, solo quiero a Denki, simplemente Denki es todo lo que me hace feliz —
Las lágrimas dejaron de caer, la culpabilidad que tanto había amargado su vida y borrado su sonrisa pareció esfumarse poco a poco mientras su corazón de madre se derretía ante tal mirada apasionada, un fuego intenso que quemaría todas las dudas sobre su relación.
¿Cómo podía negarse? Ese muchacho no era un Alfa, era un hombre perdido por su bebé que no estaba dispuesto a dejarlo ir.
— Por favor... Haz muy feliz a mi niño — Y sonrió, sinceramente y con tanta felicidad que hasta el corazón de su esposo se volvió a enamorar.
Akihiro entonces no solo encontró a la persona que haría feliz a su pequeño, recupero a su esposa, su brillante y alocada esposa que se había perdido en aquel incidente.
Shinsou se sintió verdaderamente feliz cuando escucho su respuesta, pero no dijo nada más mientras veía al alfa abrazar a su esposa con adoración, desvió la mirada apenado saliendo de la habitación, quizás tenían sus propias cosas que hablar ahora.
Como moscas en miel, todas las miradas se dirigieron hacia él, con diferentes intenciones pero el ya no sentía inseguridad.
Camino hasta el comedor donde estaban los hijos Kaminari con pedazo de dona en la boca con una sonrisa pequeña, a lo cual Denki se sintió optimista, se pasó de un bocado la dona y abrió sus brazos para abrazar a su pareja cuando se acercó. Pero este paso de largo y eso le causó sorpresa.
Aún con su repudio, enojo y todo lo demás, Aratani se quedó helada cuando sintió los brazos de Shinsou abrazándola con todo el cariño y dulzura del mundo.
— Muchas gracias —
Entonces entendió que habían hablado sus padres con él, y su enojo y repulsión por él se esfumó.
Había recibido toda su vida lastima, miradas de arrepentimiento y nadie le miraba bien en el trabajo por estar marcada y no saber ni de quién. Pero nunca se arrepintió, siempre, Siempre, iba a proteger a su hermano menor.
Correspondió el gesto tragándose sus lágrimas con orgullo mientras sintió podía confiar al menos un poco
No le tuvo lastima, solo agradeció, le agradeció por proteger a su amado, y con eso, ella se sintió realizada, si, ella estaba orgullosa de si mismo por ese hecho, al menos, siempre sintió merecía un agradecimiento más que su compasión.
— Si si si, ya, está bien, lo acepto, pero quítate que me da escalofríos — Soltó una pequeña risa empujando al alfa y acomodándose la ropa fingiendo indignación mientras le miraba de mejor forma.
Amaya y Annaisha parpadearon rápido ante su actitud, pero, si ella estaba de acuerdo, ellas no dirían más. Nadie era más preocupona y protectora que ella, entonces si ella lo aceptaba, es porque realmente lo merecía.
Hajime fue el que se sintió traicionado ante esa decisión ¿Que no eran un equipo? Ahora estaba solo en el bando de no aceptarlo.
— Oye, oye, eso no es justo, yo no estoy de acuerdo ¿Cómo se cambian de bando? —
— Porque es guapo —
— Ahora que lo mencionas, si, es guapo, aprobado —
— Lo mismo que ellas —
— ¿Es en serio? Mujeres, traidoras —
Denki miro de un lado al otro sin saber que estaba pasando mientras Shinsou le tomaba de la mano besando dulcemente su mejilla para señalarle que todo estaba bien.
Atrás, muy atrás, Aoyama dejaba escurrir su café en el tapete nuevo completamente impresionado sin creerse que había sido aceptado, ya casi le preparaba el funeral y nada.
Cuando los padres Kaminari regresaron, con un rostro completamente renovado, hicieron las paces, se presentaron como la gente normal, y tras un apretón de manos, Shinsou de reconocido oficialmente como la pareja del menor de los Kaminari.
— Oh, ahora se le cumplirá el sueño de hacer los trajes señor Kaminari —
— Eso espero joven Aoyama, le encargó a los dos para asegurarse de ello —
— Que feo encargó — Aoyama desvió la vista aborreciendo la idea mientras Monoma a su lado evitaba una risita ante su respuesta.
— ¿Trajes? —
— Papá es modista, por eso pasaron a China por telas, es bastante excéntrico —
Para el Omega era lo más normal del mundo decir aquello, mientras Shinsou pensaba en nivel astral donde se había metido ¿Un modista normal iría hasta china por las telas? Bien, no preguntaría más.
Cuando fue hora de irse, de parte de Hajime recibió un "hum" muy digno, de Amaya un beso en la mejilla, de Annaisha una reverencia formal y de Aratani un golpe en el brazo, pero de los padres recibió un cálido abrazo y una caricia en el cabello.
— Una última cosa —
— ¿Otra? —
— DenDen ¿Lo amas? — La madre Kaminari sonrió dulcemente, sabía sobre los sentimientos de Hitoshi, pero su pequeño no los había expresado, aunque no tuvo que preocuparse, las mejillas de su pequeño se coloraron y una sonrisa enorme adorno su rostro.
— Lo amo, más de lo que pudiera imaginar que amaría a alguien, no hay nadie que desborde mis sentimientos como él —
La mujer sonrió, beso dulcemente la frente de su pequeño y salió del departamento, Hajime fue el último en quedar, abrazando fuertemente a su hermano y se detuvo unos momentos pero sonrió y salió, había sido una despedida dulce y llena de cariño, nada termino mal.
Bueno, sin contar el hecho de que se escuchó el grito de alguna de las trillizas callendo por la escalera, todo había terminado bien.
Excepto para Hajime, que se volvía un mar de dudas e incógnitas en su cabeza mientras procesaba su reciente descubrimiento al despedirse de su hermano.
"El aroma de Den es menta, ¿Porque... Huele a vainilla?"
