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El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma

Bertolt Brecht.

Capítulo 1: Aquel objeto mágico

En un tétrico pero místico sótano en algún lugar de Londres se preparaba un espacio en medio del lugar donde en la superficie de una especie de altar se formaba un círculo de sal.

Una figura encapuchaba era el encargado de la preparación de esa noche, un residente de esa nación. Específicamente la personificación de esa nación, al parecer Arthur Kirkland mejor conocido como Inglaterra esperaba visitas porque no se inmuto a los pasos tranquilos de sus invitados. - ¿Qué los entretuvo tanto? Falta poco para medianoche.

- Teníamos que terminar la infusión de Artemisa, empezamos tarde- Admitió uno de ellos con una amplia sonrisa colmilluda para quitarse la capucha y revelar una melena rubia rojiza, con una pequeña perla como pendiente en la oreja izquierda, ojos rojos y pequeños colmillos asomándose apenas de su boca, luciendo además un sombrero de copa pequeño. - Además tuve que conseguir que Bulgaria cuidara un momento a Moldavia.

- Al menos cuentas con un buen amigo como niñera. - Dijo el primero volteando a verlo tras colocar un objeto cubierto dentro del círculo. - ¿Tienen todo?

- Todo lo necesario para purificarlo y consagrarlo a su función para que entre en armonía. - Comento otro con un semblante sin emoción, pero con evidentes rasgos del norte de Europa, sin mencionar la cruz nórdica que adornaba su cabello. - ¿Lo tienes?

- Me ofendería si fuera otro el que hiciera esa pregunta Noruega. - comento Inglaterra tomando el frasco con la infusión de parte de Rumania. - Hace un mes logramos que cambiara dependiendo la necesidad, desde ser de bolsillo hasta que cubriera una pared entera. Desde entonces ha estado cubierto sin reflejar nada.

- Arthur ya falta un minuto debemos apresurarnos. - Aclaro Rumania tomando un paño blanco que Inglaterra humedeció con la infusión para que finalmente descubrieran dicho objeto, resultando ser un espejo. La nación rio para admirarlo con una amplia sonrisa. - Creo será de nuestros mejores trabajos ¿Qué opinan ustedes?

- No aseguremos nada hasta haber terminado.

- Lukas tiene razón, Vlad. - Arthur los miro pasándole el paño para que ellos también limpiaran su superficie para su purificación. - hace un mes creamos este espejo que cambia de aspecto sin dejar de ser un espejo. Hoy será consagrado y haremos una pequeña prueba.

- La prueba final será el próximo mes, lo sé.

En la siguiente media hora comenzando a partir de la medianoche se dedicaron a trabajar en el espejo con esmero, entre los tres usaron sus respectivos conocimientos básicos para crear un objeto con la capacidad de observar distintos eventos o personas sin importar el lugar donde se encontrarán.

Siempre se ha dicho que un espejo es mágico, ahora solo buscaban ampliar sus múltiples usos, la sorpresa fue grande cuando se percataron que no solo les mostraba a las naciones que pidieron observar, vieron otras realidades.

Pensar que empezó con una visión borrosa de una planicie al atardecer cuando en eso tocaron la puerta del sótano sacándolos de su concentración, los tres suspiraron frustrados adivinando quien era el responsable porque ya se escuchaba incluso una risa estruendosa mientras gritaba llamando a Inglaterra, cosa que hizo que dicha nación apretara los dientes. - ¡¿ahora qué?!

- ¡Iggy! ¿Acabaste la reunión de tu secta? ¡Venimos a invitarte a un maratón de películas de terror! – finalmente se escuchó una estruendosa risa provocando que las tres naciones negaran. - ¡Están todos reunidos solo faltas tú!

- ¿No le comentaste a tus antiguas colonias que estarías ocupado?

- Lo hice Vlad, también a mis hermanos… habrían venido a molestarme si hubiera estado solo. - Inglaterra no estaba exagerando, aunque él no iba a admitir que suele hacer lo mismo cuando tienen una discusión y en vez de usar la magia se vale de hacer acto de presencia. Y soltar algún comentario que sabía que los fastidiaría.

Solía funcionar.

Pero de momento en tiempo presente solo se escuchaba la voz de América tocando la puerta con insistencia, si Inglaterra no iba pronto era capaz de derribar la puerta con la enorme fuerza que poseía. - Tendremos que continuar el próximo mes junto a la prueba final, no se va a ir. - Comento en cuanto escucho un acento japonés junto a los gritos de Alfred. - Y arrastro a Japón sabiendo que trataría de ignorarlo.

- Entonces América te conoce demasiado bien ¿quién cuidara el espejo hasta entonces? -pregunto Rumania volviendo a cubrir el espejo. - ¿Dónde será la próxima reunión?

- Sera en mi casa, Vlad. - Noruega tomo el espejo sin esperar respuesta, así dejaba en claro que hasta el siguiente mes sería el encargado de cuidar aquel objeto mágico. - hasta entonces nos veremos en Oslo, los esperare en el hogar de mi capital para ir a mi casa.

- ¿Y Dinamarca? - Cuestiono Inglaterra recordando que a veces era esta nación nórdica quien pasaba más tiempo en Noruega que en su propia tierra. - ¿Cómo evitaras que rompa el espejo o lo pierda?

- Tengo una idea para eso… Necesito a Oslo.

Después de que Inglaterra los despidiera para atender a sus inesperadas visitas y Noruega volviera a su propia tierra, Rumania se quedó un poco más esperando su vuelo. - ¿Por qué siento que todo se va a complicar? – Comento al aire ya que ese presentimiento lo había tenido desde que Noruega tomo custodia del espejo.

Y sobre la idea de mantenerlo resguardado ¿Era buena idea dejarlo en el hogar de Oslo? Capitales o no a veces eran impredecibles por lo mismo que eran regiones sin importar a que nación pertenecían.

Era como tratar con niños, pensar que varios tienen aspectos infantiles o juveniles.

- Espero solo sea producto de mi imaginación. - sonrió para sacar un libro dándole atención a su tiempo libre en la lectura de una historia que le fascinaba, el cuento de Ileana Cosânzeana. - Nada como una buena lectura para distraer a la mente.

Noruega había llegado horas después a sus tierras, bastante sorprendido de que Dinamarca no estuviera esperándolo para saber cómo le había ido en su pequeño club mágico como le diría usualmente.

La duda desapareció al encontrarlo dormido en el suelo a un lado del sillón. - Eres un idiota, Anko. - comento con calma imaginando que había bebido bastante, pero admiraba el esfuerzo que hizo para esperarlo, por lo que tomando en cuenta que Dinamarca era bastante pesado y estaba demasiado cansado le coloco una almohada bajo la cabeza y una cobija para resguardarlo del frió.

Por ahora tenía que guardar el espejo en el único lugar que Matthias no lo encontrara de casualidad, lo que menos quería es que algo le pasara siendo el mismo Noruega responsable. El objeto no estaba terminado, estaba consagrado, pero aún era imperfecto hasta que lo vuelva a alumbrar la luz de luna llena.

Pensar en el lugar más seguro era prioridad en ese momento.

Se recostó en el sofá para enviar un mensaje vía celular antes de finalmente tomar su merecido descanso, había sido un día productivo en el ámbito mágico y necesitaba pedirle un favor a su capital.

Solo esperaba que Oslo no objetara demasiado.


Gracias por leer hasta aquí, hasta el próximo capitulo.

FernandaWarriorPrincess