Hijos de la discordia


Capítulo XVI

«Lila»


Presente


Cuando Cheelai se comenzó a quedar dormida en la cena, Broly la tomó en sus brazos y se marchó sin decir una palabra. Los huéspedes se quedaron a solas pero ninguno tuvo el valor de decir la palabra ≪escape≫ en voz alta. Era tan obvio que era la situación perfecta para escapar que parecía una trampa. Y tan pronto como la ansiedad comenzó a volverlos locos una tropa de hombrecillos de la Patrulla marchó al interior de la sala en orden con las armas preparadas. Los hicieron salir sin dejar de apuntarlos y los hicieron caminar por pasillos cerrados hasta lo que serían celdas. Mai se detuvo en la puerta sabiendo que si entraba no podría salir nunca más y la empujaron adentro con un arma en la espalda. Trunks frunció las cejas y los labios pero no hizo nada cuando vio que no pasó a mayores cuando Mai entró a la celda.

Entraron después Goten y Trunks y cerraron la puerta. La terrícola no dejaba de verse los pies para ocultar el hecho que estaba aterrada.

Unos hombrecillos les indicaron con un gesto con las armas lo que debían hacer. Mai fue la primera en quitarse el abrigo, guantes y botas, y Trunks observó los uniformes que los esperaban un poco más allá. Eran de un color amarillo sucio y antes de imitar a su novia y a Goten, les dedicó una mirada odiosa a sus captores.

Dejaron sus ropas en la celda y los condujeron a otra, donde los dejaron ahí antes de transferirlos a la cárcel verdadera.

La morena estaba agitada y se sacudía de manos como queriendo alejar de su cuerpo la ansiedad. Después de mirarla en silencio por un momento desde el suelo al lado de Goten, Trunks se le acercó con seriedad.

—Cálmate —le dijo Trunks mientras la tomaba y le sujetaba la cabeza para que lo mirara. Mai respiraba como si estuviera sollozando pero ninguna lágrima brotaba, sólo el pánico.

Goten no levantó la cabeza para verlos, Trunks ya le parecía alguien casi ajeno, como si la amistad inquebrantable de antes fuera un sueño distante y borroso.

—El hombre es una bomba de tiempo —le dijo refiriéndose a Broly—, deberíamos estar preparados.

Trunks lo miró con el ceño fruncido cuando su comentario dejó a Mai llorando entre sus brazos.

—Nos van a matar —decía ella—, no debimos haber venido…

—Cheelai te dejará ir, Mai, puedes irte cuando quieras —respondió Goten sin levantar la vista.

—Cállate, Goten.

—No me iré sin ustedes —le dijo ella a Trunks como si tuviera miedo que pensara que esa idea habitaba en su cabeza.

—Yo podría —contestó el hijo del Repartidor levantándose del suelo. Trunks dejó de abrazar a Mai y la echó para atrás cuando percibió que Goten iba a sacar todo lo que tenía dentro desde que habían salido desde su planeta natal—. Ya no me interesa por qué salimos de nuestro hogar, no me interesa tu hermana ni por qué se fue del planeta. Por lo que a mí concierne, Bra se fue por su propia voluntad —Ambos chicos estaban tan cerca entre sí que sus pechos estaban por tocarse. Trunks era un poco más alto que Goten—. Sólo me interesa Pan. y ella se fue por culpa tuya.

—Yo no hice nada —gruñó Trunks y Goten frunció la boca—. Pan no podía venir con nosotros.

—Eso fue lo que tú decidiste y ya ves lo que pasó. Dos chicas fugadas.

Parecía que ambos olvidaban que estaban en la cárcel de la Patrulla Galáctica.

A Trunks se le desfiguró el rostro y dio el primer golpe, comenzando la pelea que simplemente se estaba retrasando pero que era inminente. Mai pegó un grito que ninguno de los dos escuchó en el fragor de la lucha, y ella corrió al otro extremo de la celda, pegándose a la reja. Era una reja divisoria pero no se habían fijado hasta ese momento y Mai sintió que muchas manos la tomaban. Le taparon la boca, un antebrazo le apretó la garganta y un par de manos sujetaron sus brazos y piernas para que no pudiera escapar. Otras manos sujetaron su torso y cintura, las demás simplemente aprovechaban de manosearla. La mujer intentó sacudirse y gritar pero ninguno de sus acompañantes la escuchaba. Goten y Trunks se lanzaban ataques, cargaban contra el otro y se azotaban contra las paredes, algunas de las cuales estaban electrificadas.

La reja divisoria al fin cedió y Mai desapareció cayendo hacia atrás. La mano que le tapaba la boca la soltó al fin y el grito que dio paró en seco a los hombres que miraron hacia su dirección.

—¡Mai! —gritó Trunks y un millar de prisioneros brotó desde donde Mai había desaparecido.

—Qué color de cabello tan particular —les dijo uno en la multitud—, me recuerda a una puta humana...

—Debes estar bromeando —dijo el hijo del Repartidor, más que cabreado y puso los ojos en blanco. Siempre era lo mismo con la gente cuando veían a Trunks. El lila era un insulto fuera de su pequeño planeta natal.

El moreno dio un paso hacia delante enfrentando a los prisioneros.

—Mi prioridad es Pan pero… —le dijo a su amigo de la infancia—, te mentí, sí me intereso por Bra. Sólo quería hacerte sentir mal.

—Lo sé. —Trunks tuvo la intención de tomar la espada pero rápidamente recordó que no estaba en su espalda, se la habían quitado apenas pudieron. El príncipe chasqueó la lengua y se puso en guardia de la manera antigua, sólo con los puños.


Pasado


≪Tarble≫

Bulma despertó súbitamente con la imagen del príncipe en sus sueños. No, no era el príncipe, era su cadáver. Él estaba muerto y el hombre que estaba a unos metros más allá lo había asesinado. La terrícola se sobresaltó cuando Vegeta volteó a verla cuando ésta despertó. Cubierto en las sombras como estaba, el rey se veía más tenebroso que nunca. Bulma se percató que aguantaba la respiración cuando él volvió a mirar al punto de antes y su estado de alerta le permitió respirar con total libertad.

Al acostumbrarse a la poca luz, Bulma divisó al pequeño comunicador en los dedos de él, moviéndolo con las yemas como si eso lo liberara de la tensión.

—¿Esto hacías con Tarble? —preguntó él de pronto, asustándola de nuevo. Si dejara de esconderse en las sombras sería menos tétrico. Era como si se arrepintiera de comer del mismo fruto que su hermano si Bulma había sido mordida por Tarble antes. No consideraba a Bulma como una prostituta sino que odiaría tener el mismo gusto que el príncipe caído en desgracia.

—No —respondió ella.

—Entonces por qué pasar tiempo con él.

—Ya te lo dije, éramos amigos. —≪Éramos≫ era una palabra muy dura.

—Amigos —repitió sin creerlo y se levantó de donde estaba sentado, haciendo que Bulma sintiera su piel de gallina.

—Sé que para ti es difícil de entender, tú no tienes amigos.

—No necesito… —Bulma lo interrumpió hablando por sobre sus palabras.

—Sí, sí, no necesitas amigos. Lo sé, no tienes por qué repetirlo. —Incluso Bulma se sorprendió de su audacia. Pero por primera vez en todo el tiempo vio que Vegeta no se ofendía con ella y hasta sonreía un poco. Quizás lo estaba imaginando pero juraba que la curva en sus labios estaba ahí.

≪Tarble≫

A Bulma la traicionó su recuerdo del príncipe y Vegeta lo notó. Se le acercó de manera sigilosa pasando entre puntos de luz y oscuridad y a Bulma se le pusieron los pelos de punta. Forzó una sonrisa cuando lo tuvo a su lado.

—¿Estás asustada? —Una mano enguantada apartó un mechón de cabello lila de la mejilla. Bulma no supo qué decir en un principio y simplemente se rio cortamente para apartar la cabeza y cerrar los ojos.

—Por supuesto que me asustas —dijo—, a veces olvido que mataste a tu hermano…

—No sólo a él —respondió hincándose a su lado de manera brusca—. Ya perdí la cuenta… —murmuró con orgullo y meneó la cola como un felino.

≪Tarble≫

—Lo sé —suspiró ella volviendo la cabeza hacia él, abriendo los ojos para encararlo con las perlas lilas que distaban tanto de sus ojos negros. ≪Y sus ojos y cabello no serán negros como los tuyos≫, recordó el rey. Bulma sonreía como él y la de Vegeta se suavizó. Ya no destilaba tanta maldad—, también sé que no me matarás a mí —con una yema de sus dedos delineó el labio inferior del rey, provocándole un sofoco. Era momento de marcharse.

La ausencia de una negativa tranquilizó el corazón endeble de Bulma cuando vio que le daba la espalda para caminar fuera de la habitación. ¿Era este el lado blanco de Vegeta?


Presente


Pan estaba acurrucada a un lado de la escotilla y sintió la vibración de la nave al moverse a través de la nada bajo su cuerpo, hasta podía escuchar el sonido que hacía la propia nave al propulsarse en su oreja. Así habían sido sus horas en la travesía porque no tenía claro cuánto tiempo habría pasado porque en el espacio no habían días, solo una noche eterna. También sentía frío, distinto a cualquier otro frío que había sentido antes.

Estar con Bardock era como estar sola pero con miedo todo el tiempo. No lo conocía pero sabía que era un genocida. Su abuelo rara vez había hablado de su familia antes de llegar a su planeta natal, había escuchado que tenía padres y un hermano pero cuando los vio por primera vez se dio cuenta que los imaginaba de manera diferente.

Su abuela hablaba más y lo poco que quiso contarle sobre su pasado era que había seguido a Bulma, la madre de Trunks y de Bra, cuando ésta se había fugado de donde las mantenían cautivas. Como ella era temerosa y estaba dispuesta a seguir la vida que les había tocado, quiso devolver a Bulma a la seguridad de la cautividad. Así fue cuando perdió el rumbo y se encontró con su abuelo y el hermano de éste. ≪Raditz≫, pensó ella, ahora conociendo su rostro.

—Soy como mi abuela —murmuró Pan dibujando líneas en el metal de la nave con la yema de su dedo índice. Pan se había abalanzado sin pensarlo en la búsqueda de Bra, tal como lo había hecho Milk con Bulma. Pero Pan no deseaba devolverla a la vida que no quería.

—Casi —le respondió la voz masculina de Bardock y Pan se levantó del suelo con el corazón en un hilo. Su pariente la miraba con el semblante tosco, tan distinto al de su abuelo—, hay mucho saiyan en ti, eres más apta para el planeta. No así la princesa, ella tiene mucho humano en ella.

—No lo soy —dijo un tanto molesta. Saiyan era la palabra que se usaba para asustar a los niños pequeños en todos los cuentos que conocía. Había veces que olvidaba que tenía algo de eso en la sangre—. De todas maneras, Bra es la heredera, yo no soy nadie.

—La princesa no es nadie aún, tiene que ganarse a los clanes todavía y me temo que no lo lograra. Es débil y luce extranjera. —≪Trunks no es débil y sí era apto a pesar de su apariencia≫, pensó Pan un tanto ofendida. Todavía le tenía resentimiento por haber cambiado tanto por Mai, no porque no la correspondiera…, sino porque no vio las alarmas en el comportamiento de su hermana para prevenir lo que había pasado—. En cualquier caso, espero que Raditz sepa lo que está haciendo.

—Dudo que sea Raditz el que lo esté haciendo —rebatió Pan, molesta—. Es verdad, todo esto fue su idea pero no creo que siga siendo él el que esté al mando. Bra se fue porque quiso, no porque Raditz la obligó.

Bardock entonces calló, la miró un rato y terminó por marcharse. La chica imaginó que había ido a ver cómo estaba y se fue cuando comprobó que estaba bien, la información que habían intercambiado simplemente era el añadido, pero Pan supo que su pariente le había dado la razón.


La princesa era pequeña y se le notaba aún más cuando intentaba derribar a Raditz en un enfrentamiento hipotético. Raditz tenía su antebrazo extendido y tenso y Bra intentaba moverlo, primero con sus propios brazos, luego con el peso de su cuerpo pero tampoco era masivo para que la ayudara realmente. El hombre comenzó a reírse abiertamente cuando Bra dio un salto sin dejar de tomarle el puño con sus manos para enrollar sus piernas en el antebrazo. El intento no funcionó pero su contrincante le felicitaba su creatividad.

—Cuando logres moverme el brazo podrás pensar en derribarme —le comentó un tanto intranquilo, quizás no debía haber perdido tanto tiempo para entrenarla.

Bra respiraba agitada.

—Por supuesto —le respondió—, solo necesito un momento.

—¿Para respirar?

—Estoy respirando —aseguró—. Para pensar.

Bra se alejó hasta la otra punta de la habitación de la nave, la más extensa que había, hasta tocar la pared. Lo miró, esperó y comenzó a correr. Raditz apretó el brazo seguro de que terminaría por derribarla eventualmente para dar por terminada esa sesión floja de entrenamiento. Para no sorpresa de Raditz, Bra tomó su antebrazo como si lo abrazara y saltó con los pies juntos. Las piernas se balancearon una vez hacia delante y al volver hacia atrás, Bra usó el peso de su cuerpo en combinación al movimiento de sus piernas para empujar el antebrazo musculoso hacia abajo. Raditz sintió que su brazo se doblaba y tuvo que empujar a la princesa para que no siguiera ocurriendo.

—Te dije que estaba pensando —dijo Bra, agitada pero satisfecha. Raditz sonrió.

—Eres pequeña pero tienes buenas ideas —concedió él, sobándose el antebrazo para recordar ese movimiento—. Ahora piensa lo que sigue.

Raditz cambió de posición y Bra supo que esta vez era una más difícil.

La princesa repasó lo que había hecho antes y pensó que debía intentar hacer lo mismo pero con su cuello, así que comenzó a correr hasta él pero esta vez Raditz la tomó del cuello y la derribó en el suelo, dejándola acostada.

—Y ahora estás muerta —sentenció él.

—¿Podemos descansar ahora? —masculló ella sin intentar levantarse. Raditz asintió con la cabeza y la liberó. El gigante se quedó esperando algo cuando ella se sentó—. ¿Qué?

—Pensé que estabas simulando e intentarías hacer atacar otra vez.

—¿Está permitido hacer trampa?

—No existe eso que conoces como honor en la pelea —le dijo—, para ganar puedes hacer cualquier cosa. Esas tonterías son cosa de mi hermano.

Bra frunció los labios, hacer trampa o jugar sucio no venía con ella, pero era bueno saber que así pensaban los hombres como Raditz.

—¿Todos son tan altos como tú?

Raditz contó mentalmente a los que conocía.

—Unos cuantos lo son —respondió con una sonrisa—. Tu padre era bajo también.

—Lo sé —A Vegeta nunca se le había hecho difícil derrotar a los hombres más altos como Raditz—, tengo que aprender a derribar a hombres como tú y el resto será sencillo. Bueno, al menos un poco más sencillo —rió.

—Me gusta lo que haces con las piernas —dijo con una sonrisa orgullosa y se le acercó para tomarle el mentón con dos de sus dedos, y Bra sonrió—, es diferente, más original.


Nota: Hola, logré salir del hoyo en el que me metí, espero no encandilarme con la superficie. Bai.