Disclaimer: Pokémon no me pertenece.
Con conocimiento de causa
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—¡Misty!— la aludida oyó la voz de Serena a la salida del estadio, acompañada por el resto de la pandilla, mientras alzaba su mano en el aire para llamar la atención de la pelirroja.
Ella sonrió y cerró la distancia que la separaba de ellos con una pequeña carrera. Lo primero al acercarse fue lanzarse a los brazos de Ash, quien la recibió e hizo girar sobre su propio eje. Acto seguido, se soltó y se encontró con Serena, se tomaron de los brazos y comenzaron a girar y saltar mientras reían como dos colegialas.
—Bien hecho, Misty— le felicitó Ritchie, chocando sus dos palmas con la de ella.
Misty sonrió y rio, cantarina, al tiempo que recibía felicitaciones de sus amigos, y estuvo a punto de saltar sobe Gary cuando llegó su turno de pararse frente a ella, pero solo hizo falta una milésima de instante para recordar su situación. Con un gesto poco natural, Misty bajó los brazos y se le desplomaron los hombros.
—Estuviste estupenda— le dijo Gary, con esa sonrisa confianzuda y satisfecha que le conocía tan bien, mientras alzaba un puño a la altura de la barbilla.
—Gracias— sonrió ella de vuelta, casi con alivio, chocando de lado su puño con el de él, en un gesto que provenía de sus días de juventud correteando por los prados de la Reserva.
De alguna forma, Misty seguía confundida por el hecho de no ser capaz de actuar naturalmente frente a él, a pesar de ser la misma quien tomó a decisión de retrotraer todo al estado en el que se encontraban antes de… de lo que sea que ellos hubieran tenido.
Se llegó, incluso, a preguntar si algún día eso sería posible. Si por el solo hecho de haberse fijado en Gary Oak como el hombre que es y no como el chiquillo que era, había arruinado sus posibilidades de ser su amiga. Y, sinceramente, no veía por qué tendría que ser así, es decir, con Ash todo resultó de maravilla, ¡y mírenlo ahora!: con una linda novia, con la que, además, Misty se llevaba fantástico.
Solo que tuvo que fingir que la idea de imaginarse a Gary con una chica que no fuera ella (o peor aun: ¡con Leaf!) no le hacía doler el estómago.
Y que el susodicho estuviera haciendo un excelente trabajo haciendo como que nada pasó, tampoco ayudaba mucho.
Pero claro, Misty no dejaría que él se enterara de eso.
De la boca para afuera, Misty sonreía y agradecía las felicitaciones de sus amigos, y opinaba solo por no quedarse en silencio, a dónde le gustaría ir a comer antes de la jornada de la tarde, en que sería turno de Ash y Gary para batirse a duelo.
Por supuesto, ella no perdería la oportunidad de provocar y burlarse de sus amigos.
—Me pregunto quién de ustedes ganará esta vez— comentó ella, como un pensamiento en voz alta, mientras pellizcaba su ensalada de bayas.
—Yo, por supuesto— contestaron ambos futuros contrincantes al unísono, completamente seguros de su respuesta—. De qué hablas: seré yo. ¡Ogh!
El resto estalló en carcajadas, incapaces de resistir la hilaridad de la situación, por lo demás, completamente espontánea. ¡Ni siquiera si lo hubiesen ensayado habría salido así de bien!
—Yo creo, más bien, que la pregunta es para ustedes: ¿quién de nosotros creen que ganará esta vez?— preguntó Ash con astucia, y Gary sonrió de acuerdo.
El comentario causó el efecto deseado en el grupo, al parecer, porque, inmediatamente, se produjo un silencio semi reflexivo en el que cada uno evaluó sus opciones.
—Pues yo puesto a que Ash ganará, obvio— al final dijo Serena con soltura, más por distender el ambiente, que por real convicción.
Ash sonrió victorioso en consecuencia.
—Entonces yo apuesto por Gary— comentó Ritchie con igual desenfado, y con un encogimiento de hombros, agregó:— no le he visto pelear con todo su potencial hasta el momento; de seguro me llevaré una sorpresa.
Gary alzó la nariz en el aire, satisfecho, no solo por el voto de confianza, sino por la expresión de traición en el rostro de su rival.
Misty no pudo evitar reír por la escena, pero fue interrumpida por la pregunta de su mejor amigo.
—¿Y tú, Misty, por quién de nosotros apuestas?—la pregunta le tomó totalmente por sorpresa, a pesar de ser el siguiente paso lógico después de las opiniones de Serena y Ritchie.
—¿Yo?
—¡Claro, Misty, dinos! Quién ganará el encuentro: él o yo.
Ella quiso pensarlo. Honestamente no sabía: ciertamente, tenían razón cuando decían qu el grupo B no era competitivo; ambos habían ganado fácilmente todas sus batallas, por lo que ninguno había enseñado, tampoco, todo su potencial. Del mismo modo, no quería darles la satisfacción de apostar ni por el uno ni por el otro; eso sería un arma de doble filo en cualquiera de los dos casos, ya que tendría que aguantar la petulancia del elegido y sufrir la molestia del que no.
No, por ningún motivo se sometería voluntariamente a ese calvario.
—Oh, no lo sé realmente— canturreó ella con aire falsamente distraído—, quizás no apueste por ninguno y prefiera llevarme una sorpresa.
No se salvó, eso sí, de las protestas de los rivales, que se camuflaron entre las risas de los otros dos. Por supuesto, la pelirroja también rio, con toda la intención de hacer que la atención escapara de ella. No tenía muchas ganas de responder preguntas, por muy superficiales que éstas fueran.
Tampoco es que supiera realmente a cuál de los dos elegir.
Misty se arrepintió enormemente de no haber apostado por alguno de sus amigos cuando tuvo la oportunidad; no habría ganado nada, pero sí habría sido mucho más emocionante.
Como se esperaba de ello, Ash y Gary lo estaban dando todo en esa batalla,que si bien era tan solo una más de una serie prolongada de encuentros espaciados en el tiempo, el hecho de que hubiese un público tan grande, les hacía incapaces de ceder la victoria ni siquiera por el más levísimo descuido.
Algo muy típico de ellos, en opinión de Misty.
Veía atentamente el desarrollo de la pelea al mismo tiempo que veía los vítores del público a la distancia y las exclamaciones tanto de Ritchie como de Serena a su lado, quienes sí se la jugaron por el uno o por el otro. Y para ellos, la cosa estaba que ardía.
Primero el Kingler de Ash fue vencido por el Blastoice de Gary, pero luego éste fue derrotado en una pelea de fuerza contra Snorlax, a quien, aunque pareciera imposible, Misty encontró más grande que la última vez que lo vió. Sin perjuicio de eso, Snorlax decidió que estaba demasiado cansado como para seguir luchando y se echó a tomar una siesta en medio de la arena, otorgándole al investigador la posibilidad de empatar.
La pelirroja rio ante la escena, sin poder olvidar las circunstancias en que Ash obtuvo a Snorlax en primer lugar.
El ambiente en el estadio se puso tenso cuando a ambos sólo les quedó un pokémon, ninguno de los cuales se había materializado aún en la explanada, pero al grupito que veía desde las gradas ya tenía absoluta certeza de cuáles serían éstos.
—¡Pikachu, yo te elijo!
—¡Umbreon, ve!
El primero saltó a la arena desde el hombro de su entrenador, mientras que el segundo se materializó frente a Gary luego de una señal suya. Ambas criaturas se miraron con ardiente determinación, consecuencia de años de amistosa rivalidad, diciéndole al otro sin mediar sonido alguno que ninguno de ellos se dejaría vencer.
No era de extrañar, creyó Misty, que tanto Pikachu como Umbreon hubiesen desarrollado su propia relación de amistad, teniendo en cuenta la forma en que sus entrenadores Inter actuaban. Viéndolos ahora, parecía un sueño cómo hace uno o dos días, ambos dormían acurrucados uno contra el otro bajo un árbol de baya menta.
El duelo de miradas que se estaba llevando a cabo entre los dos pokémon pareció terminar cuando uno de ellos, Pikachu, decidió que era el mejor momento para correr hacia su oponente a máxima velocidad; Pikachu siempre destacó por su agilidad. Sin embargo, Umbreon ya había batallado lo suficiente contra él como para anticipar su movimiento y esquivarlo, aunque fuera con dificultad.
Entonces, fue el turno de Gary para atacar e indicó a su pokémon usar ataque de arena para distraer a su oponente y que, de esa forma, le costara más reaccionar cuando le atacara con cola férrea.
Muy listo, no pudo evitar pensar Misty cuando, muy a pesar suya, vio a Pikachu recibir el golpe de su contrincante. Pero eso no será suficiente para vencerlo. Asimismo, éste se levantó, listo para continuar, y Misty se atrapó deseando que ninguno de los dos perdiera.
Pero tan fugazmente como ese pensamiento apareció en su mente, fue descartado. Lo siguiente que sucedió fue que ambos Pokémon, uno a cada extremo de la arena demarcada, se instalaron dispuestos a lanzar un ataque de larga distancia, lo que hizo que tanto ella como sus amigos se pusieran automáticamente alerta. Umbreon atacó con una bola oscura, mientras que Pikachu, con una bola eléctrica. Las dos esferas cargadas de energía pasaron una junto a la otra sin tocarse, yendo directamente hasta donde estaba su destinatario original.
Y estallaron.
Una inmensa nube de polvo se formó en donde hace un instante había un pokémon en cada lado de la arena. El público guardó un absoluto mutismo. Nadie respiraba siquiera. Nadie quería ser el primero en emitir un solo sonido; no fuera a ser que algo fuera a romperse si lo hacía.
Misty se vio a sí misma sentada en la punta de la butaca, y de refilón, vio cómo Ritchie y Serena también lo estaban. Se sintió aliviada al darse cuenta de que no era la única que, quizás, estaba viendo un poco el arte con vicio.
De pronto, cuando el grupito ya comenzaba a pensar que se quedarían ahí para siempre, una brisa lo suficientemente fuerte se hizo presente en el estadio, no solo meciendo el cabello de algunos, sino que también ayudando a disculpar las nubes que ocultaban a los competidores de la vista del público. Lentamente, como si de mantener el suspenso se tratara, fueron quedando al descubierto.
Gary y Ash también parecían congelados, como si moverse fuera a provocar la derrota inmediata. Se notaba la tensión en sus espaldas.
El público soltó entonces una exclamación ahogada: allí en la arena, ahora libre de polvo en suspensión, Umbreon yacía inconsciente, mientras que Pikachu estaba en sus cuatro patas junto a un pequeño cráter, seguramente provocado por el ataque de su contrincante, del que apenas logró escapar gracias a su agilidad.
Fue casi inmediato: Ash pareció tragarse la sorpresa en un instante y saltó en el aire mientras cogía a Pikachu y giraba con él. La referí tardó solo un poco más en declararlo vencedor, no sin apuntar a lo emocionante que fue la batalla y lo buen oponente que fue Gary, quien, dicho sea de paso, una vez asumida su suerte, devolvió al pobre Umbreon a su pokébola para darle un descanso antes de llevarlo al centro pokémon.
A su lado, Misty sintió un suspiro de parte de Ritchie, quien se veía tan satisfecho como resignado por el resultado, al mismo tiempo que Serena celebraba audiblemente por la misma razón. Ella, por su parte, tuvo que repartirse entre estar feliz por Ash y lamentarse por Gary, aunque luego tuvo que sacudirse ese pensamiento; a él no le habría gustado nada que le tuviera lástima luego de una batalla tan buena.
Ella menos que ningún otro.
Así que únicamente le quedó sonreír y unirse a los aplausos del público cuando ambos contrincantes se acercaron y se dieron la mano para sellar lo que había sido una batalla limpia y la mejor que habían visto en el grupo B.
Así, sus dos amigos se retiraron de la arena entre vítores, dando por finalizadas las peleas de ese día. De seguro se irían a descansar; había sido un duelo muy álgido y duro, y mañana era, de hecho, el último día de competencia de la fase de grupos. Luego de eso, se les daría un día libre y empezaría la semifinal.
Ciertamente, a ella se le antojaba como una eternidad el día en que todos ellos llegaron para competir, aunque aquello hubiese sido hace poco menos de una semana. Y los motivos por los que ella aceptó participar ya parecían difusos y muy lejanos. Quizás era para ver a Gary luego de tanto tiempo, o quizás era por las ansias de tener un buen desafío entre tantas batallas contra entrenadores novatos que juran que pueden comerse al mundo solo con su pokémon inicial y alguno que otro recién atrapado.
Impresionar a Lorelai era un plus.
Ver a Ash, Ritchie y Lance, conocer a Serena, fueron definitivamente sorpresas bien recibidas.
Pero aparte de eso, no sabía realmente por qué seguía allí. No es que estuviera pensando seriamente en retirarse de la competencia, llegados a ese punto. Es decir, independiente de todo lo que sucedió en la última semana, no era, en absoluto, razón suficiente para dar paso atrás: no lo hizo nunca y ésta no era la ocasión para hacerlo por primera vez. Mucho menos si ya estaba a un paso de pasar a semifinales.
Largó un suspiro de cansancio.
—¡Oye, Misty, te estás quedando atrás!— le gritó uno de sus amigos a la distancia.
Ash y Gary ya se había unido al grupo nuevamente, y el panorama de verlos le conmovió de alguna manera extraña y graciosa.
Ellos dos, los oriundos de Pueblo Paleta, hace rato que no tenían otra motivación más que competir entre ellos, porque ya habían dejado claro que su grupo no era competitivo y que era un hecho de la causa que iban a pasar a la segunda fase.
Y eso le dio una idea que pareció solucionar todos sus problemas.
Estaba allí para competir. Su siguiente encuentro era contra Ritchie, lo que, en sí mismo, era todo un acontecimiento.
Una nueva energía la llenó de un entusiasmo infantil.
—¡Chicos!— canturreó alegremente la pelirroja al ponerse al día con sus amigos—, .quién creen que ganará mañana: Ritchie o yo?
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¡Uff! Hace muchísimo tiempo que no actualizaba, pero es que estoy completamente bloqueada, ha sudo un espanto. De todas maneras, pienso continuarlo hasta terminar con un producto que, al menos a mí, me convenza, así que no desesperéis (jaja, seh).
Manténganse a salvo.
