Teen Titans y sus personajes son propiedad de DC comics.
Fandom: Teen Titans.
Advertencias: No.
Palabras: 551.
014.- Parque
A Jinx le encantaba aquel lugar, se sentía en paz. Le gustaba sentarse en el viejo banco de pintura estropeada, evitado por todos, a la sombra de dos enormes árboles. Nadie se acercaba por allí, tal vez por eso a Jinx le gustaba estar allí. Abrió el libro por donde lo había dejado la última vez y se dispuso a perderse entre sus páginas. Era una historia romántica y empalagosa, una de aquellas que Jinx acostumbraba a evitar, pero ahí estaba en un parque leyendo la novela.
Starfire había dicho que formaba parte de su proceso de adaptación a una nueva vida, si Kid Flash no hubiese estado delante habría hecho lo de siempre, reírse y negarse, pero sus dedos habían tomado el libro de manera mecánica y lo interpuso entre ella y Kid Flash como si fuera un escudo.
Jinx aún no sabía si quería dar aquel giro tan brusco a su vida, es más, no tenía claro ni si quería ser amiga de alguno de los Titans. Lo que sí sabía era que no quería seguir atrapada en una vida oscura y solitaria, también que odiaba ser considerada una traidora por sus antiguos compañeros.
Suspiró molesta cuando una repentina ráfaga de aire le revolvió el pelo y pasó varías páginas del libro que leía.
—Mira que eres difícil de encontrar, Jinxy.
—Piérdete —farfulló cerrando el libro con brusquedad.
—No te enfades mujer, vengo a proponerte un plan insuperable.
—No.
—Te lo pasarás bien.
—No.
—Si aún no sabes de qué se trata.
—He dicho que no.
El maldito intruso en su espacio privado del parque le sonrió sin perder un ápice de su buen humor y se sentó a su lado como si ella le hubiera invitado a hacerlo.
—Muy bien, esperaré a que acabes ese libro para contarte mi plan.
—¿Se te ha ocurrido pensar que quiero estar sola?
—Nadie quiere estar solo —replicó el joven Titan—. Sobre todo, cuando tu vida está cambiando tan de repente.
—Qué sabrás tú de vidas que cambian.
Kid Flash se apoyó en el respaldo del banco con las manos tras la nuca, relajado como si su vida siempre hubiese sido plácida y sin complicaciones. Comprendía la rabia y aquella sensación de desasosiego que se retorcía en el interior de Jinx, la duda y la culpa asaltándola.
—Lo que sí sé es que hiciste lo correcto, Jinx, aunque ahora no te lo parezca —musitó con la mirada fija en la nada frente a él—. Y que hay un montón de gente que se muere de ganas de apoyarte y acogerte, pero eres tú quien ha de decidir si dar el paso o no.
—No necesito una charla motivacional.
—¿Qué necesitas?
—Que te pierdas. Estaba muy bien aquí sola con el maldito libro de Starfire.
Kid Flash, con aquella velocidad suya dejó una rosa roja sobre su regazo, se puso en pie y con gesto galante besó el dorso de su mano.
—Tienes mi número, cuando quieras hablar, llámame.
El borrón amarillo, en el que la supervelocidad convirtió a Kid Flash, se alejó de ella levantando otra molesta ráfaga de viento que la despeinó de nuevo. Jinx olió la rosa sin poder reprimir una breve sonrisa, aún no se atrevía a admitir que la compañía de aquel idiota le gustaba especialmente.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Hace tanto que no escribo nada de este fandom que me siento muy oxidada, espero no haberme salido mucho de los personaje.
