Bueno... Imagino que alguien va a flipar un poquito con éste epílogo y que nadie se lo esperaba, peeeeeeero... Me gusta rizar el rizo y sorprender. Muajajajajajaj Muajajajaja. (¿A ver cuantos os esperabais algo así? Eh, eh jajajajajajaj)
Sin más a leer...
MI PELIGROSA OBSESIÓN
Epilogo
Abrió sus ojos y bostezó de forma suave, era hora de que se marchara no podía pasar tanto tiempo fuera de su hogar.
Se sentó en esa cama y se estiró, la sabana bajó hasta su regazo, mostrando su esculpido torso desnudo, con las diferentes marcas de placer hechas durante ese encuentro.
El cuerpo a su lado se removió y notó la intensa mirada sobre su persona.
–¿Ya te vas?
–Si, tengo que volver a mis funciones…
–Aun no me explicó como no has llevado la aldea a pique.–Comentó con voz burlona esa persona.
Le miró mal y se levantó, mostrándose totalmente desnudo. Una liguera mueca en su rostro al sostenerse sobre sus piernas.
–Eres demasiado bruto.
–No sabía que te habías convertido en alguien del sexo débil… Niidaime – Y soltó una ligera risotada tosca, por su burla.
–¡Uchihas! –Bufó molesto, mientras las risas de su amante no se hacían esperar.
Como si estuviera en su hogar, después de todo casi era su segunda residencia, fue al baño del azabache para lavarse antes de volver a Konoha, se trasladaría directamente a su despacho.
Si, definitivamente necesitaba lavarse pensó al notar como bajaba por sus piernas la esencia de Madara. El muy desgraciado, no sólo era un poco salvaje y agresivo en el sexo… Y ojo, no se quejaba; encima sus cargas eran muy abundantes, estaba seguro que de ser él mujer, ya haría tiempo que estaría preñado. Se agachó en la ducha limpiando su interior del excesivo líquido blanquecino y viscoso.
Sintió entrar a Madara al baño y le miró, éste a su vez observó como el albino se quitaba el semen de su ano con arrogancia. Rodó los ojos, los Uchiha y su orgullo desmedido.
Madara se había puesto a miccionar, mientras él empezaba a lavarse en ese baño, quitándose los rastros en su piel de sudor, semen, saliva.
–Senju, ¿Quieres algo de desayunar antes de irte?– Preguntó el Uchiha lavándose las manos antes de salir y dejar a ese limpiarse en solitario.
–Con un té y un bollo me conformo. –No podía entretenerse de más. Sino ya veía que no saldría de allí… Cuando no estaban peleando o entrenando, hacían el amor… Si es que el Uchiha lo consideraba tal cosa, con ese nunca se sabía.
Aun le parece increíble la situación que viven…
Después de esa primera visita, le tomó la palabra al azabache y se dio cuenta de que el pelos de erizo tenía una mente astuta, intrigante y muy misteriosa. Y eso le llamó la atención.
Empezó a visitarle para esa pelea… Que perdió. Y a partir de ahí siempre que podía se escapaba a visitarle, Madara ponía muecas al verle aparecer, pero jamás le dijo que se fuera. Empezaron a entrenar juntos, mantener largas conversaciones donde discutían amistosamente e intercambiaban ideas e impresiones. Le pedía consejo para la aldea y para tratar con los clanes, aunque las ideas del Uchiha eran algo sangrientas y drásticas. Descubrió el extraño sentido del humor de Madara, aunque antes ya había tenido una pequeña probada del mismo. Se basaba medio en ofender, medio en ser sarcástico… Y aunque al principio se ofendía, descubrió que no había tanta maldad detrás de sus palabras.
También halló un gran cocinero en el peligroso shinobi, eso si que no se lo esperaba. Según le contó estaba acostumbrado a cocinar y había aprendido al morir su madre y tener que proteger y cuidar a Izuna. A raíz de ese nombre, empezaron a hablar del pasado, de sus aficiones, de juegos de infancia, sobre como conocieron a sus respectivos hermanos…
Y así, pasando los meses e interactuando, conociéndose, haciéndose "amigos"… Un día sin comerlo ni beberlo, sin que ninguno se lo esperara… Se besaron. Fue algo muy extraño para los dos, que se separaron y no volvieron a sacar el tema durante semanas. Pero sus ojos, los ojos de ambos se buscaban, se anhelaban… Querían más. Y si, así sucedió… Después de unas semanas haciendo ver que no había sucedido nada entre los dos, que los labios de Madara no se habían posado sobre los de Tobirama y que el albino no le había devuelto ese beso; durante un entreno volvió a suceder… Y ahí si que no se detuvieron. Aunque les surgió un gran problema, los dos eran tercos, dominantes y ninguno quería ceder, pero uno si cedió… Y ese fue el Senju. Esa fue la primera vez que se entregó al Uchiha, si es que podemos llamarle así a dos hombres tan poderosos que peleaban por quien actuaba de activo. Y luego de esa vinieron otras y así hasta el momento actual.
Madara no sólo resultó un gran cocinero, un gran guerrero y un buen conversador, sino que también era un buenísimo amante; bastante salvaje, muy lujurioso, excesivamente creativo y extremadamente apasionado. Y por muchas veces que intentó ser el activo, el Uchiha sólo se reía antes de tumbarlo, mantenerlo aprisionado y empezar a embaucarlo a base de besos y caricias por el cuerpo hasta que el placer le nublaba la mente y le abría las piernas, dejándole espacio para que le preparara y empezara a poseerlo.
·
Tobirama ya vestido se comió el bollo relleno y se tomó el té. Y como cada vez antes de irse le preguntó:
–¿Vas a volver a Konoha? Esa aldea siempre será tu hogar…
Y Madara como siempre rió y negó.
El albino negó divertido antes de marcharse.
–En cuanto pueda escaparme vendré.
–Como desees, Senju.
Tobirama desapareció tras realizar el sello.
Uchiha Madara quizás no volvería de nuevo a la aldea, pero tenía muy claro que cuando le necesitaba le ayudaba. Como la vez que estuvo peleando con los hermano Gin y Kin de la armada de Kinkaku. Le pararon una buena trampa junto a 20 ninjas de élite, estaba a punto de morir y, para no morir en vano estaba a un paso de usar el sello de la Parca… Cuando apareció Uchiha Madara a su lado, deteniendo sus manos. Lucharon codo con codo y consiguieron vencer, acabaron heridos… Sobretodo él. Y el azabache lo llevó a un hospedaje abandonado para ocuparse de sus heridas. Estuvieron juntos cuatro días en ese lugar, disfrutando de esos momentos de calma antes de que un batallón de anbus de la Hoja fuera a buscarle preocupados por el destino que pudiera haber sufrido.
Si, definitivamente Madara podía mostrarse todo lo reacio que deseara, pero se preocupaba por Konoha y por él, o eso parecía. Siguió firmando documentos atrasados por culpa de haberse ido de misión hace poco y luego la visita realizada al Uchiha.
FIN
Ahora si, finalizado.
¿Os esperabais este final? ¿Os ha gustado el fic? ¿Y el final?
Tengo que reconocer que cuando tuve la idea de la historia, también tenía este final pensado.
¡Muchas gracias por seguirme hasta aquí!
