DISCLAIMER: Los personajes son de JK, ponerlos en ridículo es cosa mía.
"Este fic participa en la actividad extra de junio para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".
Personaje: Salazar Slytherin.
Beta: Milenrrama
Lo sabía
Lo sabía.
Se lo advertí.
Les dije que esto iba a pasar.
Helga parece especialmente consternada; todos sabían que el alumno no estaba bien, sus compañeros, ahora degollados en sus camas, lo acusaban de extraño y enfermizo. Necesitaba pociones tranquilizantes y su magia se descontrolaba a menudo. Pero ahora resulta que nadie lo habría adivinado nunca.
Yo sí, yo les dije que abrir las puertas a los sangresucias traería problemas. Que esos harapientos y extraños seres que hablaban emocionados de un dios y milagros cuando hacían magia eran peligrosos. Helga y Godric lo consideraban divertido, Rowena simplemente curioso. Ahora hay cuatro niños muertos y el sangresucia se tiró de la Torre de Astronomía para esconder a los posibles cómplices, rata asquerosa.
—Deberíamos echarlos a todos del colegio —repito, otra vez. Esta vez no hay respuestas o argumentos contundentes, pero tampoco me apoyan. Godric endurece la mirada y oigo su voz en mi cabeza, «ahora no Salazar». Helga sigue llorando y se limita a sacudir la cabeza con cansancio. Rowena clava sus ojos grises en los míos, silenciosa y pensativa. Le puedo notar las dudas; ella siempre fue la inteligente, se está dando cuenta que tenía razón. Sin embargo, termina cerrando los párpados con cansancio y con voz suave dice:
—Hogwarts debe permanecer unido, incluso en las peores circunstancias.
Todos asienten y yo, otra vez, me quedo solo. No parecen darse cuenta de que nada impide que los otros sigan su ejemplo y empiecen a asesinarnos. Que ese dios, los milagros y los demonios que siempre nombran son la excusa que usan para mirarnos con miedo y asco. No están hechos para este mundo, son errores de la naturaleza y, además, dañinos. Sin embargo, mis amigos no cambian el gesto y me doy cuenta: jamás les convenceré. Me doy la vuelta y tomo una decisión. Si ellos quieren dar la espalda a los magos, tendré que hacerlo por mi cuenta. Limpiaré el colegio de esas alimañas para proteger a los alumnos, la escuela y sobre todo la pureza de la magia misma.
A cualquier precio.
