DISCLAIMER: Los personajes son de JK, ponerlos en ridículo es cosa mía.

"Este fic participa en la actividad extra de junio para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Personaje: Remus Lupin

Beta: Milenrrama


Yesterday

—Harás un excelente trabajo, profesor Lupin.

Remus siente que las tripas se le encogen ante esa palabra. Hubo un tiempo en el que pensar en volver a Hogwarts como profesor le llenaba los ojos de lágrimas. Y mucho más atrás, uno en el que ni se atrevía a soñar con ser alumno. Muchos años y, sobre todo, muchas decepciones después, se encuentra otra vez ante ese castillo.

Cuando Dumbledore le ofreció el puesto pensó que volver le haría bien. Que las heridas ya estaban cicatrizadas y que podría recuperar la ilusión. Se equivocó; Hogwarts le ha recibido con los brazos abiertos y el futuro puede parecer mejor, pero hay demasiados fantasmas. Y no, no habla de los espectros plateados o de Peeves, que bendito sea Merlín, sigue ahí. Son los recuerdos, la añoranza que creía enterrada ha resurgido con tanta fuerza como el primer día.

Los ve en todas partes. Escenas que ni siquiera recordaba aparecen frescas en su memoria. La vez que Sirius se comió treinta y siete pasteles de desayuno, la vez que James encantó las velas del techo para pedir salir a Lily en quinto, cuando Peter se asustó en segundo y derramó todas las jarras de leche del comedor. Están en todas partes porque siempre estarán con él, ahora se da cuenta. Se aguanta las ganas de llorar y sonríe, no sabe si de pena o de alegría. Porque, maldita sea, incluso con la añoranza y el dolor se siente afortunado de haber vivido eso.

En el Gran Comedor nota unos ojos puestos en él y descubre a Harry mirándole con curiosidad. Es la viva imagen de James, mezclada con la mirada cariñosa y preocupada de Lily. Si Remus no fuese mago, sabe que creería en la magia en ese instante. Los recuerdos se le amontonan de golpe y no le caben tantas emociones después de tantos años de sequía emocional. Los ve ahí tan claros como el día: Peter sonriéndole con entusiasmo y excitación, James con nobleza y respeto inclinando la cabeza, Lily saludándole con cariño y comprensión, y Sirius, su Sirius: rebelde, atlético, engreído, malhumorado, impaciente, explosivo, provocador, mirándole con una ligera condescendencia y sonriendo con malicia mientras dice: «te has hecho de rogar empollón». Ese fantasma no es el desquiciado Black que ve en los periódicos, porque Remus es incapaz de verle así por mucho que se esfuerce. Ese Sirius se quedó fuera de Hogwarts, allí solo está el que quería a sus amigos más que a su sangre, que reía con James, picaba a Peter y le besaba como si le fuese la vida en ello. El que les convenció para ser animagos porque no quería dejarlo solo ni en la luna llena. Parecen querer decirle que no está solo, que el espíritu de los merodeadores no se murió con ellos, sino que permaneció en el castillo esperando a que tuviese el suficiente valor para resucitarlo y dejar que otros siguiesen el camino. Sonríe a Harry y sigue comiendo.