"Deissy ¿De casualidad hay algo más que sería bueno saber?" Preguntó.

"¿Cómo qué le gustaría saber señorito Potter?" Habló la elfina a la vez que lo miraba con sus grandes ojos saltones encantada de ser de utilidad.

"Mmm... Dijiste que Hedwig no se puede alejar de la mansión, ¿Entonces no puedo mandar cartas a mis amigos?"

"Si señorito Potter, si bien su lechuza no se puede alejar por cuestiones de seguridad, Deissy podría ayudar al señorito Potter. Deissy podría ir a entregar las cartas a sus amigos y esperar la respuesta para traerla de regreso."

"¡Oh por Dios! ¿Lo dices enserio Deissy?"

"Deissy habla en serio señorito Potter. Deissy con gusto será su mensajera. Deissy está aquí para servirle en lo que necesite señorito Potter."

A partir de ese momento simplemente no podía dejar de sonreír. Se había sentido bastante extraño y tenso durante esos dos días en la Mansión Malfoy, pero a partir de su encuentro con Deissy las cosas ya no se veían tan negras. Había llegado a creer que el resto de su estadía en la mansión sería una verdadera tortura al estar encerrado en la biblioteca todo el tiempo pero ahora que sabía que podía salir junto con Hedwig y mandarles cartas a sus amigos era un gran respiro, era como un calmante para su corazón atormentado y una renovación para su espíritu decaído.

Tal era el entusiasmo que podía sentir en ese momento que estuvo a punto de regresar corriendo a su habitación para empezar a escribirles a sus amigos pero se abstuvo de hacerlo una vez que lo pensó mejor. Hedwig también parecía bastante feliz de poder volar y estirar las alas y tener que encerrarla de nuevo solo para que él pudiera hacer unas cartas le parecía egoísta. Después de todo, tenía todavía el resto del día para mandar las cartas mientras que no sabía cuánto tiempo iba poder estar su lechuza disfrutando de su libertad. Así que finalmente decidió que lo mejor era esperar.

Para su buena suerte, Hedwig había podido volar cerca de dos horas hasta que finalmente se cansó y voló hacia él para posarse sobre su brazo.

Después de eso regresó rápidamente a su habitación para escribir ahora sí las cartas pero se encontró con que justo era la hora del té por lo que tuvo que esperar otro rato para poder regresar a su habitación.

La hora del té por lo general solía durar entre veinte y treinta y cinco minutos, dependiendo del humor en que estuvieran los Malfoy. Y en esta ocasión duro específicamente veinticuatro minutos y medio a juzgar por el reloj en la pared arriba de la chimenea.

Tomaron una taza de té inglés acompañado de unos panecillos rellenos de crema, y durante el consumo de estos al parecer Narcissa Malfoy tenía ganas de hablar sobre el nuevo vestido que se había ido a comprar a Francia ese mismo día, así como también contaba sobre las increíbles telas de calidad que allá se encontraban y las cuales, por supuesto, eran mucho mejores de las que se tenían en Inglaterra.

El hurón por su parte, no había hecho mucho como siempre, más que limitarse a hablar un poco con su madre, además de actuar como si la discusión de la biblioteca no hubiera ocurrido en absoluto.

El por su parte, se había dedicado solamente a beber su té y comer su panecillo en silencio, tratando de mantener la compostura y no parecer muy emocionado por haber recibido la nueva información por parte de la elfina Deissy. Si bien no podría decirlo con seguridad, algo le decía que Deissy y él se iban a llevar muy bien de ahora en adelante.

Cuando la hora del té por fin llegó a su fin y cada uno de los presentes regresó hacer lo que sea que estaban haciendo, él por su parte, prácticamente corrió de regreso a su recamara, saco unos cuantos pergaminos, pluma y tinta para después sentarse en el escritorio a escribir las cartas a sus amigos. Había muchísimas cosas que quería contarles y no podía esperar para hacerlo.


Martes 23 - Dic- 1997

Al día siguiente en la mañana un Potter muy feliz bajaba por las escaleras rumbo al salón del desayuno ¿Y como no iba a estar feliz si el día anterior habían pasado varias cosas relativamente buenas? Por una parte el gryffindor había podido mandar cartas a Ron y Hermione contándoles prácticamente todo lo que había pasado en la Mansión Malfoy, y gracias a la elfina Deissy, esa misma noche también había recibido las respuestas.

Hermione Granger le respondió con una carta diciéndole que aprovechara la oportunidad pero que no por eso bajara la guardia con Malfoy, ya que con el hurón nunca se sabía. Ronal Weasley por su parte, prácticamente alentaba a Harry a partirle la cara al rubio cuando este se empezara a comportar mal, además de recordarle que podía contar con su ayuda y la de toda su familia para ese mismo propósito. Harry no había podido evitar sonreír ante esto, ya que sabía perfectamente que la señora Weasley nunca lo permitiría pero aun así era un buen detalle.

Por otro lado, para el gryffindor era gratificante el saber que no necesariamente tenía que estar casi como prisionero en la mansión. Podía salir a la azotea a acompañar a Hedwig mientras volaba, por lo que, desde temprano en la mañana ya había formulado su rutina del día: primero el desayuno, luego iría a continuar con su lectura del libro Black a la biblioteca, después seguía la hora de la comida y ya después en la tarde, iría a la azotea a pasar tiempo de calidad con Hedwig.

Harry iba repasando su plan en la cabeza una y otra vez, recordando que a pesar de tener que pasar las vacaciones de navidad con los Malfoy, eso no significaba que no pasaría una vacaciones decentes. No. No permitiría que los Malfoy le arruinaran su preciado tiempo.

Justamente iba pensando esto cuando el gryffindor se percató del nuevo ambiente que había en el vestíbulo de la planta baja de la gran casa: en el centro del gran recibidor normalmente vacío, había un enorme árbol de navidad a medio poner, y aunque este no era tan alto como el que se colocaba en Hogwarts era lo suficientemente alto como para que los elfos domésticos, tardaran un buen rato en terminar la decoración.

Deissy y Eros se encontraban precisamente en ese momento colocando esferas y detalles plateados y azules en la mitad superior del árbol que todavía faltaba por decorar. Además del árbol había otros adornos en el vestíbulo, que poniendo todo en conjunto te da esa clara sensación de que la navidad había llegado, a tal punto que era posible detectar el aroma en el aire que se respiraba. La mansión Malfoy ya no parecía ser un lugar frío y supremacista, ahora simplemente olía a navidad.

''Buenos días señorito Potter.'' Saludaron los elfos en cuanto se dieron cuenta de la presencia del pelinegro.

''Buenos días.'' Saludo el dueño del apellido con una sonrisa sincera hacia los elfos.

''Buenos días señorito Draco.'' Dijeron los elfos dos segundos después de recibir la contestación y para confusión y sorpresa de Harry otra voz respondió a sus espaldas.

''Buenos días.'' Dijo Draco Malfoy parándose al lado del pelinegro e igualmente mirando a los elfos domésticos que adornaban el árbol de navidad.

Ante esto, el gryffindor se volvió a ver al rubio, que si bien no era extraño verlo siempre perfectamente vestido con su traje, esta vez parecía verse un poco diferente aunque no sabía bien que. Quizás, no era que tuviera precisamente algo diferente sino que ahora que lo pensaba, no recordaba que hubieran estado tan cercas el uno del otro, al punto de que incluso Harry podía percibir el olor de Draco. Era un olor dulzón como el aroma de las flores y quizás algo de coco, pero al mismo tiempo tenía un olor parecido al de la madera de roble y de plantas en general.

Harry Potter no pudo evitar preguntarse si ese sería el olor natural de Malfoy, al mismo tiempo que recordaba la clase de pociones que habían tenido antes de salir de vacaciones cuando el profesor Slughorn les había enseñado la poción de enamoramiento. Hermione había explicado que la poción desprendía el aroma según los gustos de la persona, por lo que, el olor varía dependiendo de quién se trataba. Inmediatamente varias de las chicas comenzaron a acercarse así que el profesor tapo la posición y el mismo ya no había tenido la oportunidad de ver cuál era el aroma que representan sus gustos y quizás enamoramiento.

Sin bien, nunca estuvo muy interesado en esas cosas, cuando había visto que la relación entre Ginny y él simplemente no iba funcionar, le había hecho preguntarse que quizás si hubiera sabido a qué olía el amor para él, quizás así las cosas serían más fáciles.

''¿Que?'' Espetó el rubio tras sentir la mirada del pelinegro.

''Nada.'' el gryffindor le respondió rápidamente y siguió con su camino al salón del desayuno antes de que el slytherin tuviera tiempo de preguntarle más cosas.

Draco Malfoy por su parte solo pudo ver como el gryffindor se iba sin él, dejándolo solo con los elfos quienes habían vuelto a su labor de decoración. A juzgar por las actitudes del pelinegro podía ver que su discusión de ayer parecía haber funcionado o al menos había aligerado las cosas entre ellos y ya no eran tensas como antes. Pero había algo más, Potter de alguna forma se veía ¿Feliz? Parecía no importarle en absoluto que estuvieran los dos en la misma habitación. Pensó que quizás le diría algo, quizás algo sarcástico porque apenas estaban poniendo el árbol de navidad o cualquier otra cosa, pero no, simplemente lo había mirado. Lo que era extraño viniendo de Potter.

''¿Sucede algo señorito Draco?'' Preguntó Eros con su voz cantarina.

''No, nada. Ya pueden servir el desayuno, que alguien sirva el desayuno y el otro prenda las chimeneas de la casa que ya estoy sintiendo el frío hasta los huesos.'' Dijo el nuevo jefe de la mansión y antes de que olvidara por completo el tema de Potter agregó. ''Ah y Deissy, al rato quiero hablar contigo.''

''Sí señorito Draco.'' Respondieron los elfos domésticos antes de hacer las tareas que les acababan de asignar, mientras el rubio siguió con su camino detrás del pelinegro.


El sol del mediodía se filtraba por los ventanales de la biblioteca, lo que le brindaba luz más que suficiente a Harry Potter para continuar con la lectura del siguiente libro sobre la familia Black cuando Draco Malfoy entró en la misma habitación y extendió un pergamino sobre la mesa justo frente donde Potter estaba sentado, quien solo lo miró con cara de interrogación.

El título del pergamino rezaba Sagrados Veintiocho y debajo de él había una lista de lo que parecían apellidos.

"¿Sabes Potter lo que son los sagrados veintiocho?" Pregunto el rubio mientras se sentaba en la silla frente al de cabello negro.

"Por supuesto que sí, son las familias sangre pura que se consideran más importantes."

"¿Y sabes porque son consideradas importantes?" Continuo con el interrogatorio Malfoy.

"Pues porque son sangre pura."

"Bueno si, la pureza de la sangre influye pero no por ser una familia de sangre pura eres parte de los sagrados veintiocho, ahí tienes a los Weasley por ejemplo."

"Porque a ellos se les considera traidores a la sangre."

"¿Y qué hay de los Longbottom? Ellos también se considerarían traidores a la sangre y aún así pertenecen a los sagrados."

Dijo el rubio al mismo tiempo que señalaba el apellido Longbottom en el pergamino.

Harry solo miró el apellido escrito, por lo que Draco continúo mirandolo intrigado.

"¿Que?¿No lo sabías?"

"Sabía que los Longbottom eran sangre pura pero no sabía que su familia formaba parte de los sagrados veintiocho."

"Bueno, ya lo sabes. Así que... ¿Si no es tanto por la sangre entonces porque crees que se consideran importantes?"

"Por el dinero. Son familias de dinero."

"Es algo que influye si, pero no necesariamente. Los Gaunt eran pobres y aún así seguían formando parte de los sagrados veintiocho."

"¿Entonces por qué?"

"Poder y respeto" dijo el slytherin mientras levantaba un dedo y después un segundo. "Una va de la mano con la otra y ambas te dan prestigio y te hacen alguien importante. El poder hace que la gente te respete y el respeto te da un cierto poder sobre las otras personas... Si quieres ser un verdadero Black tienes que hacer que la gente te respete y que sean conscientes del poder que tienes."

"¿Quieres decir entonces que tengo que atemorizar a los demás y hacerles saber que soy superior a ellos como los Malfoy?"

"¿Cómo los Malfoy?" Dijo el dueño del apellido a la vez que levantaba una ceja "¿Cuando hemos o mejor dicho cuando he atemorizado a los demás o les he hecho sentir que son inferiores?"

"¿Que cuando? Todo el tiempo lo estás haciendo."

"Dame un ejemplo y que no tenga que ver con nuestra rivalidad desde hace años ya que es eso simplemente, una rivalidad."

"Pues siempre estás diciéndoles cosas a Ron y a Hermione."

"Eso también cuenta como rivalidad ya que ellos también nos dicen cosas a los slytherin. Puedes considerarlo como riñas escolares así que no cuenta."

El gryffindor guardó silencio unos segundos buscando en su mente algún momento y cuando lo encontró volvió a hablar. "Bueno ¿Y qué hay de la vez que nos conocimos por primera vez? antes de entrar al gran comedor para que nos asignarán la casa, te burlaste de Ron por su apariencia cuando el no te hizo nada."a

"¿Que no me hizo nada? Que yo recuerde él fue el primero que se rió de mi apellido."

"Tu lo dijiste, el solo se rió pero tú no dudaste un segundo en insultar de regreso."

El rubio rió sin ganas.

"Ja ¿Es que acaso ni de chiste entiendes la situación Potter? Lo que caracteriza y le da el renombre a la familia es el apellido. Una burla al apellido es un insulto a la familia. Y si permites que te falten al respeto tan fácilmente aunque sea solo por una vez perderás el respeto y el honor de la familia."

''¿Así que lo insultaste por el honor de tu familia? ¿Esa es tu explicación?''

Draco solo soltó un largo suspiro antes de responder con voz seria. ''Sabes Potter, no estoy de ánimos para empezar a discutir contigo otra vez, al final de cuentas solo vas a creer lo que quieras creer.'' Se levantó de la silla y continuo. ''De cualquier forma, seguro que te preguntaran en el examen sobre los Sagrados Veintiocho, así que mas vale que te los aprendas.'' Dijo señalando el pergamino con los apellidos para después salir de la biblioteca como si nada hubiera pasado.

Harry suspiró con resignación. Al parecer a partir de ese punto empezaría a tener nuevas tareas. Pero no se dejó intimidar. De cualquier forma se quedaría un par de horas más en la biblioteca antes de salir a la azotea con Hedwig.


Varios minutos después y en otra parte de la gran casa:

"¡¿Qué hiciste qué Deissy?!" Preguntó un Draco más que sorprendido a la elfina delante de él quien estaba parado en el centro de su habitación. "¡¿Dejaste salir a Potter a la azotea?! ¡Te dije que lo vigilaras no que lo sacarás a pasear!"

"El señorito Draco nunca le ordenó a Deissy que el señorito Potter no podía salir de la casa. Solo se le ordenó a Deissy vigilarlo y asegurar su bienestar y eso fue lo que hizo Deissy señorito."

"¡No sacarlo a pasear está dentro de asegurar su bienestar Deissy! ¡Bien sabes que justo en este momento podrían estar vigilandonos los mostífagos! ¿Sabes el problema en el que nos pudiste haber metido? ¿Qué crees que llegaría a pasar si ya sabes quién descubriera que Potter está aquí?"

"Deissy cometió un error señorito Draco. Deissy merece ser castigada por sus errores señor. Deissy aceptará con gusto el castigo que el amo le ordene señorito Draco."

La elfina hablaba rápidamente al borde de las lágrimas en un intento enmendar su error mientras el rubio solo se sujetaba el puente de la nariz mientras mantenía los ojos cerrados y respiraba intentando recobrar la compostura.

"Bien, ya sé lo que vamos a hacer." Hablo el rubio mientras volvía a mirar a la elfa. "Finge que no paso nada de esto y seguirás tratando a Potter como lo has estado haciendo, pero quiero que sigas vigilándolo de cerca y ten esto siempre contigo." Dijo mientras le daba una cajita de cristal negro similar al que había puesto en la biblioteca el día anterior. "No creo que Potter sepa que es un chivatoscopio pero por si acaso mantenlo escondido entre tus ropas y si se llega activar ya sabes que hacer."

"Si señorito Draco, Deissy entiende, pero entonces ¿Deissy seguirá llevando al señorito Potter a la azotea o el amo quiere que se lo impida?''

El slytherin negó con la cabeza. ''No, síguelo llevándolo pero no te despegues de él en ningún momento por si algo llegara a pasar.''

''Deissy así lo hará señorito Draco.''

El dueño del nombre ahora asintió con la cabeza para después llamar a su elfo domestico personal. ''¡Eros!''

Se escuchó un puff y el elfo apareció frente a su dueño.

''¿Si señorito Draco?''

''Me imagino que ya sabes la situación así que iré directamente al punto por que necesito que me hagas un favor.'' Dijo el rubio mientras el elfo de nombre Eros asentía con su enorme cabeza indicando que sabía a qué se refería y que haría cualquier cosa que le pidieran. ''Necesito que vayas a la casa de Severus y que le digas de mi parte que venga a la mansión en cuanto pueda, dile que necesito su ayuda para extender los hechizos de protección de la casa. Y asegúrate de que nadie se de cuenta de que fuiste a verlo ni mucho menos de lo que le dijiste ¿Si?''

''Si señorito Draco. Eros se encargará de llevar el mensaje sin que nadie se de cuenta.''

''Bien. No se cuanto mas podremos extender los encantamientos pero de cualquier forma hay que recordar que la parte más asegurada de la casa es la sección oeste, así que Deissy en lo que puedas, trata de que Potter siempre este en esa parte de la casa, ya sea en la biblioteca o en su habitación o incluso en cualquier otra parte pero que esté en la sección oeste.''

''Si señorito Draco, Deissy así lo hará.''

''Ah y otra cosa más, que no se entere Potter de esto, no vaya ser que se le ocurra hacer una estupidez.''

''Si señorito Draco.'' Dijeron al unísono ambos elfos domésticos y tras recibir un ademán de parte del slytherin, estos desaparecieron al mismo tiempo dejando en la habitación solo al chico.

''¡Por Melin! ¡Como me encanta estar vivo!'' Draco se quejo pesadamente y con sarcasmo mientras se dejaba caer de espaldas a la cama en un solo movimiento.

Continuará...

Próximo capítulo: Vísperas de Navidad. ¿Cómo será la navidad en la familia Malfoy?