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Advertencias del capítulo: (Lenguaje obsceno)

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Disclaimer: Ranma y sus personajes NO me pertenece

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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.

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CHAPTER 18

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—Ranma… – la voz de Tofu le devolvió al presente.

El moreno levantó la mirada, parpadeando un par de veces para acomodar sus ideas. Se encontraba sentado frente al escritorio, los visitantes se habían ido solo un momento atrás y ni siquiera estaba seguro de cómo había terminado de aquella manera.

Cerro los ojos y pudo percibir la presión en su pecho y su agitación interior con más claridad. También aquella angustia que parecía aferrarse a su estómago con uñas y dientes.

Las preguntas volvían y todas más confusas, difíciles y desesperadas a cada momento.

Había esperado encontrar una respuesta, pero todo parecía complicarse cada vez más.

¿Qué se supone que debía hacer cuando no sabía de qué se trataba todo?

¿Cómo podría recuperar a Akane cuando no tenía idea de que la había alejado en primer lugar?

Era como ir contra la corriente. Era un buen luchador, su vida entera había entrenado para ello, pero nunca una batalla había parecido tan difícil de ganar y nunca el precio de una derrota fue tan alto.

—Ranma… – observo a Tofu con la mirada perdida.

Intento concentrarse, pero luego volvía a recordar las palabras del vendedor y como si se tratara de una película, podía ver todos los momentos en los que Akane parecía cada vez más lejana.

Una muestra de amor la traería de vuelta, pero había dado todo de sí hasta el momento y nada cambió. La besó y por primera vez confeso su amor con verdadero sentimiento ¿Qué más debía hacer?

¿Realmente existía alguna manera de que Akane volviera?

¿Querría ella hacerlo?

—¡Ranma! No te preocupes – susurro Tofu con sorprendente atino.

Su voz le devolvió una vez más al presente y le impidió sumergirse en la oscuridad que asomaba en su interior a causa de sus inseguridades, las dudas, el miedo.

—Si – tartamudeo indeciso.

—Realmente no sé cómo podemos hacer para que Akane nos cuente sobre el deseo que pidió. Lo que menos quiero es lastimarla de nuevo.

—Yo tampoco – se apresuró a asegurar.

—Estoy seguro de ello Ranma… se que estamos a contra reloj, pero mi mejor consejo para ti puede ser que intentes tomar las cosas con calma. Se que es difícil, al menos lo puedo suponer y tampoco soy nadie para exigírtelo, pero puedo ver cómo piensas demasiado en ello.

—No puedo evitarlo – sonó a la defensiva, ligeramente irritado.

—Se que no.

—Creo que es mejor que me vaya a casa – se levantó del asiento lentamente. Tofu suspiro.

—Por el momento intentaré pensar en algo que pueda ayudarnos a que Akane recuerde.

—Esta bien – apartó la mirada y lanzó un suspiro cansado, agobiado, resignado – Muchas gracias.

—No hay problema – le aseguro con una sonrisa ligera, se acomodó los lentes sobre el puente de la nariz – Nos vemos luego Ranma.

—Si, adiós – dio media vuelta y salió del consultorio.

Tofu suspiro, recargándose contra el respaldo de la silla con la mirada aún fija en la puerta que acababa de ser cerrada. Ranma había sido un chico fuerte, aunque siempre se lo había parecido.

Reaccionó muy bien ante las circunstancias, pese a que sus sentimientos actualmente se encontraban demasiado inestables. Esperaba que siguiera así. Había podido vislumbrar por un segundo un quiebre en su actitud siempre confiada. Lo de Akane le había afectado mucho y desde que todo comenzó podía notar un deterioro en él.

Su personalidad también había sufrido un cambio. Paso de ser un tipo seguro y hasta arrogante, a alguien que podía ver por las personas a su alrededor. No podía decir que aquello había sido bueno para su madurez, era aún demasiado joven y sus actitudes solo reflejaban de su falta de experiencia, pero sin duda aquella situación dejaría huella en el.

Solo esperaba que pudieran superarlo con aplomo.

El quiebre en Ranma tenía dos caras muy diferentes de la moneda.

Y eso dependía de si lograban recuperar a la vieja Akane.

Si no era así.

Francamente empezaba a temer como esto podría afectarle.

[•••]

El camino al Dojo fue fugaz, tenía demasiadas cosas en mente y a pesar de que se limitó a caminar mientras sus pensamientos se deslizaban por distintos rumbos, llegó a su destino mucho más rápido de lo que hubiera deseado.

No sabía que sentir.

Su interior era un caos. Se sentía confundido, triste y furioso.

Había tenido tantas esperanzas en aquel encuentro. Habiendo llegado a un punto donde la única luz que veía era saber más del hechizo, aquella charla con el vendedor había resultado del todo infructuosa.

No habían logrado nada. Absolutamente nada.

No sabía aún como detener el hechizo. No sabía cuál era el deseo que Akane había pedido. No sabía qué hacer, que camino seguir, que paso dar.

Todo de pronto parecía desmoronarse a su alrededor.

Su vida tan caótica y extraña había dado un giro. Su relación con Akane no era la misma ¿Volvería a serlo en algún momento? ¿Sería capaz de recuperarla?

Estaba tan hundido.

Como si hubiera caído en un pozo oscuro y el agua a su alrededor pareciera halar de él hacia las profundidades mismas de la oscuridad. No podía ver ninguna luz, esta se había extinguido.

¿Cuándo se había vuelto tan débil? Nunca había dependido emocionalmente de nadie, ni siquiera de su padre. Creyó que era mejor así, no sentir ningún apego era sencillo, era mucho más fácil dejar ir, decir adiós.

Si no lograba romper el hechizo ¿Sería capaz de ver cómo Akane se alejaba?

Nunca había concebido sentirse de esa manera. Tan dependiente, tan sentimentalmente expuesto.

Solo sabía que amaba a Akane. Sin importar el como o cuando, era una certeza absoluta, una realidad abrumante, un sentimiento honesto.

Akane era quizás su primer lazo sincero.

Había hecho amigos antes, pero siempre había sido sencillo dejarlos de lado.

¿Sería diferente porque era Akane quien le dejaba?

No, no podía dejarse llevar por un pensamiento tan egoísta.

Había decidido luchar por ella, pero era justo en ese momento, cuando ni siquiera sabía qué sucedería a continuación, que realmente podía ver cuan importante era Akane para él

Decir que la amaba se había vuelto más sencillo. Finalmente había llegado a un punto en el que aceptar sus sentimientos no le causaba conflicto.

Entonces ¿Por qué no podía demostrarlo realmente?

¿Qué hacía que no pudiera darle una muestra de amor sincera?

Talvez esa era la pregunta incorrecta.

Entonces…

¿Qué era exactamente una muestra de amor sincera?

—Ranma – estaba por abrir la puerta principal cuando está fue halada.

Akane se encontraba al otro lado.

Era justamente la persona que no deseaba ver en ese momento.

—Ranma… volviste – la sonrisa de ella acarició su pecho suavemente, en un eco de dolor ligero, dulce y tormentoso.

—Akane… – asintió ligeramente.

Quería pasar de largo y encerrarse en su habitación. Necesitaba un momento a solas para poner en orden sus pensamientos, para respirar, necesitaba tanto tan solo respirar. Algo en su interior parecía ahogarse, como si le faltará el oxígeno, como si todo se cerrará a su alrededor y no hubiera un espacio libre.

—¿Cómo te fue? Adonde sea que hayas ido… – frunció el ceño – Por cierto ¿Dónde fuiste?

Ranma carraspeó y encogió un hombro.

—Tenía un pendiente. Estoy algo cansado, creo que iré a dormir un rato.

—Pero…

Él no espero y cruzo la entrada. Se quitó sus zapatos y los dejo a un lado, luego subió el primer escalón y camino a través del pasillo.

—Ranma, espera…

—Ahora no Akane – la cabeza le palpitaba, sentía un nudo en la garganta.

Antes la presencia de Akane era suficiente para calmar cualquier cosa ¿Qué era diferente ahora?

—Quiero hablar contigo, he intentado hablar contigo todo el día ¿Qué te sucede?

—Necesito espacio Akane – la corto con dureza.

Ella le miró sorprendida, luego preocupada.

—Ranma… sabes que puedes hablar conmigo ¿cierto?

¿Cómo? Cuando todos sus pesares se trataban sobre ella

—Esta bien…

—Somos amigos.

—Lo somos – acepto en un susurro.

Era el único lazo que actualmente tenían y era a lo único que podía aferrarse.

Si no lograba romper el hechizo ¿Sería así también? ¿Quedarían solo como amigos? ¿O Akane llegaría a olvidarlo como había sucedido con Hinako y Eiji?

—Creo que…

Avanzó por el pasillo. Sus pies descalzos deslizándose por la madera desgastada del piso. Todo estaba en silencio con excepción del televisor en la sala, los dos hombres mayores seguramente se encontraban viendo algún documental como siempre. Su madre no estaba a la vista, era mejor así, necesitaba un momento a solas.

—Ranma…

—Luego hablamos Akane ¿esta bien?

Ella observo la espalda ancha del chico. Había notado algo extraño en él, llevaba días comportándose de una manera peculiar, pero aún no podía determinar porque. Era como si sus memorias se encontrarán llenas de lagunas mentales.

No sabía porque aquello sucedía, pero había empezado a notar un leve y molesto dolor de cabeza cuando se forzaba a si misma a intentarlo.

De cualquier manera estaba bien así, algo en su interior le impedía preocuparse por esas nimiedades. Actualmente su futuro tenía demasiado de sus pensamientos, había hecho muchos planes y tenia tantos sueños. Era triste que estos le alejaran de su familia, pero también estaba ansiosa por la aventura. Nadie lo había tomado bien y hasta el momento, su único apoyo era Nabiki y Ranma.

Su hermana aunque cínica, era quien siempre la instaba a superarse. Competían desde pequeñas y había sido ella quien le había sugerido la universidad de Tokio unos meses atrás.

Un cambio de ambiente era un pensamiento ciertamente reconfortante. Sin embargo, también la hacia sentir muy extraña.

Como si al alejarse dejará una parte vital de si misma.

Era solo una sensación vaga y más bien superficial, pero había algo que le hacía detenerse en ella e intentar indagar en su interior ¿Estaba pasando algo por alto? ¿Estaba haciendo lo correcto?

Necesitaba hablarlo con alguien. De pronto se sentía ansiosa y un poco impaciente. Nabiki no era alguien con quien pudiera expresar o entender sus sentimientos, menos aún, sino comprendía realmente estos mismos o la razón de sus inquietudes e inseguridades.

El resto de su familia parecía poco dispuesta a alentarla sobre sus sueños. Incluso Kasumi estaba triste por su decisión y aunque decía respetarla era más que evidente que esperaba que se quedará ahí también.

El único que le había apoyado era Ranma, pese a que aparentemente también se había sentido conmocionado sobre su deseo de irse lejos. En un inicio era cierto que él parecía igual de negativo respecto al viaje, pero su conversación sobre el techo le había demostrado que aunque Ranma discrepara sobre sus opiniones o acciones, siempre estaría ahí para ella.

Ahora, viéndolo así, se dio cuenta que el lazo que habían formado era más profundo de lo que había previsto hasta el momento. Recordar la escena en el techo le hizo replantearse sus propias actitudes y la razón por la que el día siguiente había hecho como que nunca hubiera sucedido. Sus mejillas se calentaron y sintió como le ardía la piel de la cara. Aún no comprendía el impulso que le había llevado a besarlo. Ranma parecía tan diferente a lo que recordaba.

Sus memorias eran extrañas, tenían demasiados huecos y estos mismos le provocaban la sensación de que estaba perdiendo algo realmente importante, aún así, y fuera de eso, podía percibir un cambio en Ranma.

Sintió un aleteo curioso y ligero en el estomago, y algo más pesado y triste en el corazón.

Le observo alejarse y le acometió el impulso de no dejarle ir ¿Qué le sucedía? ¿Por qué cada día parecía más diferente? ¿Por qué eso le causaba tanta aflicción?

Sintió una peculiar contracción al costado de la cabeza. Los dolores se volvían más frecuentes ¿Había algo malo en ella?

En algunas ocasiones se sentía menos ella misma y más otra persona. También había percibido que todos parecían estar extrañados con su actitud, no recordaba algo diferente de su persona, pero lo intentaba y realmente no recordaba nada ¿Qué estaba mal? ¿Qué debía hacer?

Suspiro, observando que Ranma se perdía en el piso superior.

Por el momento lo único que podía hacer era esperar. Tan solo esperar para poder sacar sus dudas con alguien.

Y la resolución de que confiaba más en Ranma que en cualquiera de no fue sorprendente, pero si reconfortante.

[•••]

Observar el techo no había supuesto ninguna ayuda. Su mente vagaba intermitentemente a través de todos aquellos sucesos que habían transcurrido en tan solo una semana.

Si tiempo atrás alguien le habría dicho que se encontraría ahí, tirado en su cama, con el espíritu derrotado y sintiéndose tan irremediablemente miserable, talvez se habría reído. Darse cuenta de su propia inutilidad sentimental era un golpe directo a aquel ego que había alimentado toda su vida.

Saber que sus propias acciones le habían llevado a aquel momento era también sin duda decepcionante y al mismo tiempo revelador. Su falta de madurez sentimental había sido solo una palanca para una serie de acontecimientos cada vez más desafortunados. Si no terminaba de aquella manera, seguramente algo le habría llevado a un punto de ruptura igual, a Akane alejándose de él, cansada y finalmente derrotada. Los sentimientos que ella sutilmente profesaba no habían bastado para hacerle entender aquello tan precioso que tenía en las manos.

Pese a su actitud agresiva y a su mal genio, Akane se había moldeado lentamente a sus gustos. Mientras más recordaba, más estaba seguro que el único que se había estancado en el punto de partida, casi tres años atrás, había sido él.

Ella había pasado a ser una chica más comprensiva y cariñosa. Había evitado sus peleas, a pesar de todas las veces que la instaba precisamente a discutir con el. Akane aprendió a escucharlo y no dejarse llevar por las apariencias o lo que decía la gente. Ella le observaba tan fijamente y pese a que posiblemente era poco menos que un aceptable candidato a su amor, su mirada nunca se desviaba.

Creyó que en algún punto sabría que hacer, siempre había sido así, había aprendido a ser autosuficiente y subsistir por si mismo.

Cínicamente pensó que no necesitaba de nadie y dado que se había criado con un padre poco cariñoso y hasta desobligado, justificó su propia incapacidad de apegarse demasiado a las personas y cada una de sus faltas.

¿Cómo ahora esperaba que sus palabras llegaran a ella?

Akane no podría reconocer su amor, porque nunca se lo había demostrado, dicho o expresado. Aquella única vez tan lejana ni siquiera podría considerarse, dado que fue su desesperación y miedo el que le impulso a confesar sus sentimientos.

¿Podría alguna vez llegar a Akane?

¿Podrían sus sentimientos tocarla?

Más allá de ello ¿Lograría en algún momento recuperarla?

Sabía la solución, pero se sentía tan perdido como un inicio.

Si sus sentimientos no llegaban a Akane ¿Cómo podría demostrarlo? ¿Era eso lo que implicaba una muestra de amor?

Deslizo los brazos, que tenía tras la cabeza, y tomo una almohada esponjosa que descansaba a un lado, la ubico y se apoyo en ella. Dejó que sus manos descansarán sobre su vientre y su mirada se movió, fijándose en otro punto del techo.

¿Amaba a Akane tan incondicionalmente como predicaba?

Intento ver en su interior y se dio cuenta que era así. Podía cerrar los ojos y volver a solo dos semanas atrás, cuando estaban empezando a estudiar para los exámenes finales.

Sus cuerpos rozando, sus miradas buscándose. Sentir el cuerpo femenino tan cerca provocaba un aleteo dentro de su pecho. Su aroma floral le acariciaba la nariz, parecía calmar su interior y al mismo tiempo, encendía una hoguera dentro de su estómago.

Sus ojos la seguían, hipnotizados por cada uno de sus movimientos. Observaba la manera en la que inconscientemente se acariciaba el cabello, como se lo acomodaba una y otra vez tras la oreja, tenía el rostro sonrosado y sus labios, aunque sin rastro de maquillaje, parecían rojos y tentadores. Las pestañas le acariciaba las mejillas cuando cerraba la mirada; continuamente se había burlado de lo poco femenina que era, pero justamente en ese momento ella parecía seducirle.

Sus manos estaban tan cerca. Ranma ni siquiera podía percibir la cantidad de veces que había desviado su atención a los largos y estilizados dedos. El impulso extraño de tomarla de la mano le hacía sentir ciertamente nervioso. Se habían tomado las manos antes, pero justo en ese momento se sentía mucho más personal. Estaban en casa solos y ambos se encontraban en la habitación de ella.

De pronto, aquello parecía mucho más que solo una tarde de estudios y no comprendía si tenía que ver solo con sus propios pensamientos o con la manera en la que el ambiente parecía tornarse cada vez más íntimo.

Sabía que podría besarla y estaba totalmente seguro que sería correspondido. La mirada de Akane era tan suave, tan dulce y entregada.

Suspiro, volviendo al presente. Aquel momento parecía ahora tan lejano. Como una dulce fantasía.

Viéndolo ahora y sabiendo cuántos momentos había perdido para hacer de su relación algo realmente memorable ¿Sería mucho más sencillo recuperarla de esa manera? ¿Con muchos más momentos compartidos? ¿Con sus sentimientos asegurados?

Nunca lo descubriría y se dio cuenta que tampoco ayudaba tan solo pensar en ello. No tenia experiencia en el amor, ni en las relaciones. No sabía cómo amar, como expresarse o menos aún, como demostrarlo.

¿Cómo se supone que podría descubrir lo que falta cuando ni siquiera sabía que significaba eso?

Se sentó de un salto y cruzo sus piernas apoyando las manos en sus rodillas. Sus ojos se fijaron en algún punto, perdidos.

¿Qué era el amor para empezar?

Creía saberlo. Creía amar a Akane. Creía que ella le amaba también.

Intento pensar en que punto siquiera había empezado a desarrollar sentimientos por ella.

Aunque lo había negado, pudo haber sido el quien se hubiera enamorado de ella primero.

Nunca se detuvo a pensar en porque se sentía tan cómodo de su lado, porque confiaba tanto en Akane, porque su mirada la buscaba en cualquier momento. El nerviosismo que sentía cuando estaba demasiado cerca y la situación era íntima, los latidos acelerados de su corazón. El que nunca siquiera pudiera ver a otra chica cuando estaba ella.

Era Akane en cada uno de sus pensamientos.

Era Akane incrustada tan profundamente en su corazón que no había espacio para alguien más.

Era Akane.

Siempre había sido ella.

Si eso no era amor. No sabía que más podía serlo.

Si los sentimientos de Akane habían sido tan sinceros como para pedir un deseo para lograr su amor, entonces lo menos que podía hacer era corresponderle de igual manera.

Su única opción era luchar por traerla de vuelta.

Debía descubrir cómo hacerlo.

Impedir que Akane se fuera y le abandonará.

No podía terminar de otra manera

¿Cómo? ¿Cómo demostrarle honestamente su amor?

—Ranma – la dulce voz femenina logró sobresaltarlo.

Volteó lentamente el rostro y observo la expresión tranquila de su madre.

[•••]

—Entonces… ¿Cuántos días va a tardar la respuesta?

Akane bajo la mirada y garabateo en su cuaderno

—No lo sé con seguridad. El señor Ieda me aseguro que serán solo unas cuantas semanas.

—Realmente espero que todo salga bien. No sabes cuánto te envidio por salir de este lugar.

—Nabiki – Akane dejó su libreta y miro a su hermana.

La castaña se encontraba recostada en su cama, apoyada sobre un colchón de almohadas y cojines, leyendo una revista.

En cuanto había entrado a su habitación, luego de su corta charla con Ranma, se dio cuenta que no estaba sola.

No había visto a Nabiki desde el desayuno. No se sentía particularmente feliz con ella, pero tampoco podía recordar de dónde venia esa molestia. Nabiki al igual que Ranma habían sido los únicos que apoyaban su decisión de estudiar en Tokio. De hecho, ella había sido quien la había incitado a indagar al respecto meses atrás cuando la idea cruzo su cabeza.

No recordaba que fue lo que le detuvo de intentarlo antes, pero esos mismos sentimientos que le frenaron en algún momento ya no existían, por lo que ahora solo debía esperar mientras se apoyaba en aquellas personas que estaban dispuestas a dejarla seguir sus sueños.

—Si existiera un modo de no separarme de ustedes sería feliz – susurro bajando la mirada a su libro de notas.

—Algunas veces un poco de espacio es necesario Akane. Además, no está mal seguir tus sueños.

—Eso creo – se encogió de hombros. Por un lado estaba feliz de escuchar sus palabras, por otro no podía ignorar la opresión que sentía muy dentro.

—Estaba siguiendo el camino correcto ¿cierto?

—Tienes que alejarte de aquí. Cambiar de ambiente te permitirá prosperar y dejar atrás muchas cosas, olvidar lo malo.

—¿Dejarlos atrás a ustedes? – frunció el ceño dirigiéndose nuevamente una mirada -- ¿Y qué es eso de olvidar lo malo? Es cierto que no todos parecen de acuerdo, pero hasta el momento apenas deben estar procesándolo.

—Ni siquiera luego de un tiempo creo que estarán plenamente de acuerdo Akane. Tienes que ser firme y no dejarte manipular por ellos.

—Lo dices como si fueran los malos. Papá y Kasumi solo me sobreprotegen.

—No lo dudo, pero eres una adulta ya.

—Si bueno – sonrió ligeramente – Gracias por reconocerlo.

Nabiki pareció detenerse un segundo luego de sus palabras, pero hizo un movimiento de muñecas y siguió leyendo la revista.

—Olvídalo, solo espero que esta vez no renuncies a tus sueños por tonterías.

—¿Lo hice en algún momento? – la miro fijamente – Estás realmente extraña Nabiki. Bueno, más de lo usual.

—No te pases – le lanzó una mirada de advertencia.

Nunca habían sido muy apegadas, siempre se había inclinado hacia Kasumi quién era mucho más gentil y maternal. Nabiki era un poco más cínica y manipuladora. Siempre ocasionaba problemas, pero no por ello era una mala persona. Que le apoyara de esa manera tenía un significado especial para Akane.

—Mientras Ranma y tú me apoyen, estoy segura que todo irá bien.

Nabiki levantó la mirada y la observo por un segundo, luego suspiro y desvío la mirada al pizarrón de apuntes que tenía sobre la cama. Parecía muy seria y Akane la observo de reojo, curiosa por su expresión.

—Te apoyaré, solo espero que seas más práctica en esta ocasión.

—¿De que estás hablando?

—Yo me entiendo.

Akane suspiro mientras negaba con la cabeza. Desvío la mirada al pizarrón y observo los viejos apuntes que tenia. Se trataba de varios datos generales que había considerado importantes, además de eso tenía una foto de su madre, de su familia y otra de sus amigas.

Más abajo estaba una fotografía de su aventura en la isla de la doncella.

Ni siquiera percibió como su sonrisa se perdía lentamente.

La sensación que le siguió fue peculiar.

¿Por qué se sentía tan triste?

[•••]

—¿Te encuentras bien? – su madre le observo con preocupación.

Habían transcurrido unos cuantos días desde que habían podido hablar con calma. Luego del hechizo de Akane, nada había sido igual.

Conversar con su madre siempre era demasiado fácil, era una mujer dulce y comprensiva por lo que sin importar lo que sucediera, ella siempre sabía que decir.

Por ello había sido la última persona con la que deseaba cruzar palabra. Se sentía mucho más frágil sentimentalmente hablando y su madre podría ver a través de ello. Pese a todo el tiempo que habían estado alejados el uno del otro, Nodoka podía leerlo con facilidad.

—"Es porque eres mi hijo" – le había dicho en algún momento.

Su amor por él había permanecido intacto a través del tiempo y la distancia. Casi eran una familia normal con su padre.

Aún no sabía cómo su hermosa y dulce madre había escogido a Genma por esposo.

¿Lo habría amado realmente? ¿Se habría casado con el por amor? ¿Seguiría queriéndolo con la misma intensidad del pasado?

Si tuviera que ver su relación desde una perspectiva impersonal bien podría parecerse a la suya propia con Akane.

Ella tan dulce y entregada, y su padre era un patán total. Realmente no la merecía. Tal como él no merecía a Akane.

—Mama…

—Pareces preocupado… ¿Esta todo bien cariño?

La genuina preocupación en su expresión fue muy reconfortante, pero al mismo tiempo le hizo sentir expuesto ¿Tan evidente era su confusión? ¿Podría alguien más notarlo?

—Si madre… todo está bien.

Ella asintió y no agregó nada más. Pero su silencio no le hizo sentir de ninguna manera tranquilo.

La observo avanzar con lentitud y recogerse las faldas del kimono antes de sentarse suavemente.

Era una mujer muy elegante, lo cual algunas veces le hacía sentir fuera de lugar ¿Cómo sería él si se hubiera criado con su madre?

—Es sobre Akane – que lo afirmara en lugar de preguntarlo, no le sorprendió.

—Si… eso creo – encogió el hombro derecho.

—Ya veo – ella ladeó el rostro, su mirada aún fija en su rostro – ¿Quieres hablar de ello?

Ranma no contesto, en su lugar se limitó a suspirar.

—Bien… sabes que estoy aquí para ti ¿cierto hijo?

—Si mamá.

—Me imagino que estás preocupado porque Akane aplicó a la universidad de Tokio.

Su mirada le busco, Ranma levantó la mirada y la observo con duda.

—¿Tu qué piensas de eso?

—Creo que me sentiría muy triste si ella decide irse.

El moreno dudo.

—¿Crees que si Akane no… estuviera bajo ese hechizo… – volteo la mirada – ¿Crees que ella siempre se iría?

Su madre pareció meditarlo un momento.

—¿Que piensas tu? – Ranma frunció ligeramente el ceño.

—Yo pregunte primero mamá – Nodoka sonrió. .

—Tienes razón… bien – se puso los dedos en la barbilla – Creo que Akane es una chica muy inteligente.

—Si, se que lo es, pero… – la miro fijamente. La confusión en su mirada enterneció el corazón de la mayor – ¿Eso quiere decir que si lo piensas?

—Creo que… tu conoces a Akane mejor que cualquiera hijo ¿Crees que ella no lo habría considerado antes?

El azabache guardo silencio un momento.

—Lo hizo – susurro

Su madre no hizo ningún sonido, aunque Ranma tampoco intento ver su expresión y si sus palabras le habían sorprendido.

—Ya veo.

—Ella lo menciono tiempo atrás – se rasco la nuca lentamente – Fue una ocasión en la que empezamos hablar de la universidad. Akane me comentó que le llamaba la atención estudiar lejos y me preguntó que si… estaba dispuesto a ir con ella.

—Y… ¿Qué le dijiste?

—Yo… bueno, estaba distraído. Creo que… no le preste mucha atención.

—Mmm…

Esta vez, Ranma no se atrevió a levantar la mirada.

—Madre… Sabes lo que es… – se acarició la nuca -- ¿Una muestra de amor?

La castaña miro a su hijo con seriedad, intentando procesar su pregunta. Sabía que todo aquello tenía que ver con Akane y lo del hechizo. Todo había resultado cada vez más complicado.

No tenia mucha información y aunque en más de algún momento había querido preguntarle a Ranma, noto como poco a poco él parecía consumirse.

Había conversado con Soun y Genma la noche anterior, cuando el estado de sus hijos realmente había llegado a un punto en el que le preocupaba. No sabía si la carga de traer de vuelta a Akane era demasiado para Ranma. Realmente había notado una desmejora en su estado. Cada vez parecía más decaído, desanimado y desesperado. No comía como antes y apenas hablaba. Mientras Akane resplandecía, Ranma parecía caer en una espiral de autodestrucción.

Cómo madre era doloroso verlo así.

Lo observo fijamente y se inclinó, apoyando una mano en su mejilla derecha. Ranma se tenso un poco, pero rápidamente se relajo. Era un chico muy bueno, sin importar sus defectos.

Desde el momento en que había conocido a Akane, estaba totalmente segura que era perfecta para él. Observar su interacción solo se lo había confirmado.

Ellos se amaban, pese a sus actitudes con el otro y a todos los malentendidos que se gestionaban a su alrededor.

Sin importar que sucediera desde ese momento en adelante, Nodoka estaba segura de algo.

Aquella era solo una pauta en su historia.

—Es muy difícil de explicar.

—¿Porqué? – Ranma pareció aún más confundido.

—Por que todos vemos el amor de manera diferente – musitó con cariño.

—Pero… ¿Eso que quiere decir? – frunció el entrecejo – Se supone que debo darle a Akane una muestra de amor sincero para romper el hechizo, pero ¿Cómo voy a hacerlo si no se lo que significa?

—Ranma.

—Lo intente todo, creí que sí – se detuvo un momento y negó con la cabeza – Creí que podría hacerlo.

—Estoy segura que si.

—Pero… ¿Y si no? ¿Y si al final no puedo traer a Akane de vuelta?

Nodoka suspiro.

—Cuando tuve que verte alejarte de mi en brazos de tu padre y siendo tan pequeño, yo… creí que podría morir. Había aceptado todo eso a causa de la promesa que le hice a Genma, pero en el momento en el que le vi alejarse contigo, quise correr y tomarte entre mis brazos. Fue muy doloroso para mí dejarte ir, pero… sabía que era por tu bien – le acarició el cabello con dulzura – Seguramente no serías el guerrero tan fuerte y orgulloso que eres ahora.

—¿Estás diciendo que debo dejar que Akane se vaya? – pregunto cabizbajo.

Ranma intento ignorar el nudo en su garganta mientras apretaba los puños. Podía percibir las punzadas dentro de su pecho y el dolor, el dulce dolor de una posibilidad cada vez más cercana.

Nodoka negó con la cabeza y se inclinó, apoyando una mano sobre sus dedos entrelazados.

—Creo que… tu encontrarás la forma de resolver eso y en su debido momento, sabrás cuál es la respuesta a todas tus dudas. Solo tienes que escuchar tu corazón – apoyo una mano en su pecho, Ranma levantó la mirada y observo los ojos compasivos de su madre – Hacer eso no te va a hacer débil.

—Esta es una batalla que no puedo perder.

—Ranma…

—No quiero que Akane se vaya mamá.

—Yo tampoco quiero que lo haga, así que lucha por ella hasta el final.

La voz femenina temblaba, lo cual ocasionó otra punzada en su corazón. Ranma asintió y sellando los labios con firmeza, se permitió llenarse de confianza.

No sabía qué hacer aún.

No tenía ninguna respuesta.

Pero no podía rendirse. Había aprendido a luchar por lo que quería.

—Eso haré mamá.

[•••]

Akane se sobresalto, al escuchar como la puerta de su habitación era tocada.

Se encontraba leyendo un artículo de una revista que había comprado un par de días atrás. Se trataba de una crónica acerca de la universidad de Tokio y su nueva facultad de medicina. Aunque no tenía nada que ver con la carrera que deseaba estudiar, le llamaba mucho la atención la manera en la que se veía el extenso campus, las cortas entrevistas de profesores, estudiantes y el afamado director. Realmente se sentía cada vez más emocionada acerca de su decisión.

Sentía una especie de ansiedad y miedo. Nunca había estado lejos de su familia por mucho tiempo, nunca había vivido sola y había dependido completamente de ella misma, nunca creyó siquiera en vivir en otro lugar tan lejos de todo lo que conocía, de Nerima, de su familia…

De Ranma.

El pensamiento la desconcertó por un momento, lo cual le produjo un ligero, pero molesto dolor de cabeza.

La puerta sonó una vez más, lo que la obligó a ignorarlo. Tomo la revista y se sentó rápidamente antes de guardarla en uno de los estantes de su escritorio, bajarse el vestido y acomodarse.

—Adelante – la puerta se abrió.

Era Ranma el del otro lado. Akane sintió como el pulso se le aceleraba ligeramente mientras observaba su figura alta y masculina ingresar dentro de su habitación.

De pronto y tontamente se preocupó porque el escritorio estuviera desordenado y ni siquiera se detuvo cuando llevo una mano a sus cabellos para aplacarlos a los lados de su rostro

—Hola Ranma – lo saludo deslizándose un poco hasta apoyar los pies en el suelo.

—Hola – él no la miro, en cambio se encargó de cerrar la puerta muy lentamente.

—¿Sucede algo? – le pregunto con duda.

El moreno levantó la mirada y le observo. Sus ojos azules nunca le había parecido más brillantes que en ese momento.

—Querías hablar conmigo y…

Él vaciló, lo cual fue extraño. Ninguna de las actitudes que conocía o recordaba de él le había hecho un hombre precisamente titubeante o de esa manera. Aún así le causó una ternura inesperada que por un momento la dejo atónita y le ocasionó un profundo conflicto interno ¿Desde cuando podía sentirse así por Ranma? ¿Por qué de repente se sentía tan agitada?

—¿Akane?

—Hola… ¿Qué haces… – carraspeó acomodándose, sentía las mejillas encendidas – Digo… Creí que dormirías un momento.

—Si, no pude dormirme – dio un paso adelante y luego otro.

—Ya veo… parecías un poco agotado.

—Claro – llevo una mano a su nuca – Creo que me siento mejor… ¿De que… querías hablar?

—Ahh pues… siéntate – le señalo la silla frente al escritorio.

Ranma dudo un segundo, pero se acercó y sentó. Apoyo los codos en sus muslos y entrelazó los dedos. Se sentía un poco nervioso, pero luego de la conversación con su madre, ya no podía percibir ese miedo constante en su interior. Aún tenía sus dudas y estás mismas se volvían cada vez más profundas mientras observaba a Akane.

Era la misma chica.

La misma mirada oscura, los mismos cabellos azabache, el rostro hermoso, su voz, su mirada, todo era ella, cada facción y cada elevación que conocía de memoria.

Entonces ¿Por qué cuando la observaba sentía algo diferente? ¿Por qué esa aura que parecía rodearla antes ya no estaba? ¿Qué era diferente? ¿Era porque su mirada ya no era cálida cuando le observaba? ¿Por qué su voz no tenía ese tinte dulce cuando conversaba con él? ¿O era simplemente porque Akane ya no le amaba?

Podía notar el latido acelerado en su corazón, la presión en su pecho, el nudo en su estómago, el ligero temblor en sus manos, la humedad sobre las mismas. Siempre había podido percibir sus propias reacciones cuando estaba cerca de Akane, no era algo que le hubiera sucedido antes, ni con otra chica.

Esas sensaciones parecían haberse potenciado ahora. Sus sentimientos se sentían más profundos que antes ¿Era porque podía reconocer su amor por ella finalmente?

Si tan solo la vieja Akane lo supiera.

Si tan solo pudiera llegar a ella.

Suspiro y desvío la mirada observando la pizarra donde ella colgaba todos sus apuntes. Había ido a su habitación en numerosas veces, pero hasta ahora se tomaba el tiempo de verlos.

—Son algunas notas que considere importantes – la voz de ella le llegó acariciándole el oído.

—Hong es el país con más rascacielos ¿del mundo? – la miro curioso – Creí que te daban miedo las alturas.

—¿Que? ¡No! No le tengo miedo a las alturas – frunció el ceño.

—Entonces ¿Por qué siempre gritas cuando te he llevado y saltamos de un lugar alto.

—Creo que es natural ¿no? No es como que avisas.

Ranma lo pensó un momento.

—¿Quieres viajar a Hong Kong? – la miro con curiosidad.

—No se – encogió un hombro – Ni siquiera recuerdo cuando lo escribí.

—Ya veo.

Ranma devolvió la mirada a la pizarra y siguió leyendo. La mayoría se trataba de datos generales, pero le sorprendió encontrar otras curiosidad sobre algunos países.

Ni siquiera sabía que Akane tenía curiosidad por conocer otros lugares ¿Era por eso que deseaba estudiar lejos? ¿Cómo no lo había notado antes?

Observo la fotografía que tenía de su madre. Ella era una mujer hermosa. Aunque todos decían que era Kasumi quién se parecía más a ella, cada vez que la veía podía ver una imagen adulta y hermosa de Akane. Tenia el cabello también azulado y una mirada dulce y serena.

Por el amor que profesaban sus hijas y esposo a pesar de los años de su partida, asumía que se trataba de una mujer extraordinaria ¿Sería Akane así?

—Me habría gustado conocerla – las palabras salieron de sus labios por si solas.

—¿De que… Ohh – pareció notarlo, su mirada se suavizó mientras observaba la fotografía también – Estoy segura que le habrías caído muy bien.

—¿En serio lo crees? – le miro con sorpresa.

—Claro, eres muy decidido y luchas por lo que quieres.

Sus palabras le tocaron muy profundamente.

—Gracias.

Akane desvío la mirada, tenía las mejillas arreboladas.

—Solo dije… lo que creo que ella pensaría.

—He escuchado que era una mujer dulce.

—Algunas veces creo recordar algo de ella, pero no sé si es así – se acarició un mechón de su cabello – Estaba muy pequeña cuando murió. Kasumi me contaba historias y me enseñaba sus fotos para no olvidarla, creo que eso me ayudó a conservar mis memorias.

—Ya veo.

—Algunas veces quisiera que estuviera aquí.

—Me imagino que sí.

—Tienes suerte de tener a tía Nodoka contigo – ella sonrió tristemente.

—Se que si.

Ambos se quedaron un momento en silencio.

—Y… ¿como te fue en el resultado del test vocacional? – le pregunto Akane de pronto emocionada.

Ranma la observo y encogió un hombro sin mucho interés.

—Mas o menos, no fue de mucha ayuda – se rasco el flequillo mientras desviaba la mirada.

—¿Aún no sabes que vas a estudiar? – el ceño de Akane se frunció ligeramente.

—No todos sabemos que queremos hacer de nuestras vidas Akane – le dijo con humor, una sonrisa sarcástica deslizándose en sus labios.

—Yo también tengo mis dudas.

—No es así – le dio una mirada baja – Eres una de las personas más decididas que conozco.

—Entonces… puedo ayudarte a decidir también, puedo ayudarte a ver tus opciones.

Ranma la miro fijamente. No sabía que había esperado al entrar a la habitación de Akane, sabía que su actitud había sido extraña para ella esos días y creyó que quería conversar al respecto, no había esperado esa propuesta.

Instintivamente quiso negarse, pero se detuvo decidido a meditarlo por unos segundos. Necesitaba acercarse a Akane, quería acercarse a Akane.

¿Que mejor manera de darle una muestra de amor que conociéndola?

¿Si está Akane aceptaba sus sentimientos el hechizo se rompería?

No perdía nada intentándolo. Sabía que tenía pocas oportunidades de cualquier manera. Debía aferrarse a cualquier cosa, por mínima que está fuera.

—Claro.

Su respuesta pareció sorprender a Akane, quien lo observo incrédula por un segundo, su expresión fue un poco graciosa y Ranma no pudo evitar sonreír.

—¿Creías que te diría que no? – se mofo.

—Bueno… no es que… ya sabes, pareces un poco indiferente por eso últimamente.

—No lo estoy – acepto tras un breve pausa – Me preocupa no ser suficiente.

—¿Sobre qué? – Akane se inclinó y apoyo una mano sobre sus dedos entrelazados.

—Nada – negó con la cabeza – Olvídalo… ¿Cómo te fue a ti? Creí ver que tus resultados eran los que esperabas.

—Así es… – sonrió radiantemente – ¿Quieres verlos? – se levantó antes de que Ranma siquiera pudiera contestar.

Tuvo que acercarse a él, pues había guardado el documento en uno de los cajones del escritorio. Ranma se arrastró con la silla dándole apenas el espacio suficiente para que sus cuerpos no rozaran. La observo fijamente, lo cual la puso nerviosa. Akane había olvidado la revista que estaba leyendo solo unos minutos atrás, se dio cuenta cuando lo primero que salto a la vista fue la portada sobre la universidad de Tokio, carraspeó esperando que Ranma no tuviera una mirada de ella y se apresuró a conseguir el test, cuando lo tuvo en mano, cerro y se irguió con una sonrisa trémula.

Ranma lo tomo cuando ella se lo extendió, y no dudo en abrirla y observar el contenido. Todos habían recibido cinco posibles opciones para estudiar. No le sorprendió en lo más mínimo ninguna de las que Akane había obtenido.

Educación infantil.

Enfermería.

Trabajadora social

Gestión y administración pública

Psicopedagogía

Ranma leyó las líneas en negritas un par de veces más. Levantó la mirada hacia Akane y observo su expresión ansiosa y emocionada.

Aunque pudo percibir el familiar dolor en su propio pecho, se concentró en la ternura que le causaba su genuina ansiedad. Sabía que nadie en la familia respaldaba su decisión y por eso Akane se había apoyado en él. El encuentro en el techo había forjado un lazo entre ambos. Tener entre sus manos aquel documento le causaba un sinfín de emociones.

Se dio cuenta que se sentía orgulloso de Akane. Sabía que ella luchaba siempre por lo que quería y sabía que aquel test había sido importante para ella. Conocía sus inseguridades y cómo estás mismas habían afectado su manera de verse a sí misma.

La conversación que había tenido con su madre le había abierto la mente y el corazón a una posibilidad dolorosa, pero verdadera.

Si nada de lo que hiciera resultaba, si realmente no había alguna manera de traer de vuelta a Akane, debía dejarla ir.

¿Podría hacerlo?

—Ranma – levantó la mirada con rapidez y observo su expresión preocupada, haberse perdido en sus pensamientos por más tiempo del debido.

—Solo creo que… es lo que esperabas ¿cierto?

—Si bueno – Akane se acomodó un mechón de cabeza, le mostró una sonrisa vacilante – Al menos son algunas carreras que había considerado. Aún creo que es muy pronto para decidirme por una.

—Estoy seguro que sabrás cuál es la correcta – miro la hoja una vez más – De todas formas, serías una excelente profesional en cualquiera de ellas.

—¿En serio lo crees? – parecía tan insegura – Sabes, siempre me gustaron los niños, pero también me aterra no ser una buena guía – suspiro temblorosamente.

—Nunca haces nada que pueda dañar a las personas, estoy seguro que serás la mejor.

—Gracias Ranma, es muy importante para mí que tú me apoyes.

Él sonrió y decidió no agregar ninguna palabra más. En ese punto no había necesidad ¿Qué podría decir para darle ánimos a Akane cuando sentía que sus palabras la alejaban de él?

—¿Has recibido alguna contestación de la universidad?

—No, aún no. Apenas han pasado tres días desde que mande mi solicitud.

—Ya veo… – giro el rostro respirando profundamente – ¿Y cuanto tarda en recibir una respuesta?

—Me dijeron que normalmente tardaría de dos o cuatro semanas, pero dada la alta demanda de solicitudes de aceptación, pueden ser mucho más días.

Tres semanas. Parecía ser mucho, pero los días anteriores le habían demostrado que el tiempo parecía arena entre sus dedos mientras la perspectiva de perder a Akane se volvía cada vez más real.

—Ya veo, es poco tiempo.

—Pero no me iré en el momento, el profesor me dijo que debía ir a una entrevista y luego hacer un examen de admisión, si al final soy elegible, deberé estar presente mínimo dos semanas antes de que inicie el primer periodo del otro año.

Escuchar aquello era ciertamente alentador, pero eso no disminuía sus inseguridades.

—Bueno entonces – intento sonreír mientras doblaba la hoja del test – ¿En que crees que sería bueno?

—¿Como dices?

—Me dijiste que me ayudarías a encontrar mi vocación ¿no?

—Ahh si, pues… ¿que te gusta hacer? – Ranma la miro con las cejas alzadas – Además de practicar artes marciales.

—No es algo que haya pensado antes realmente – se encogió de hombros mientras guardaba él mismo el papel en el cajón.

—¿En serio?... Digo ¿Cuándo eras niño? Nunca se te ocurrió ser algo más.

—No, desde que tengo memoria mi padre me enseñó artes marciales. Es algo que realmente me gusta y nunca siquiera lo cuestione.

—Vaya – Akane se dejó caer en el colchón de su cama, la falda del vestido se le subió.

—Pues… – el moreno carraspeó y desvió rápidamente el rostro, Akane estaba sonrojada y se había apresurado a bajarse la falda – La verdad es que no tenia la mínima idea de que podría estudiar – intento aparentar tranquilidad.

—Puede ser algo relacionado al deporte. Con ello tendrías un diploma que avale el conocimiento que tienes sobre las artes marciales más allá de la práctica y experiencia que manejas con los años.

—¿Y para que? – la miro con el ceño ligeramente fruncido, confundido.

—¡¿Y como que para que?! ¡Tiene muchos usos! – exclamó emocionada – Puedes trabajar como profesor de artes marciales o como profesor de deportes… también te ayudaría a adquirir todos los conocimientos que te hacen falta, podrías… podrías manejar tu propio negocio y – le dirigió una tímida y sonriente mirada – también podrías manejar el Dojo de la familia, se que nadie lo haría mejor que tú.

—Ese dojo debe ser dirigido por alguien de la familia, tu lo has dicho – susurro bajando la mirada observo en sus manos, las ligeras y antiguas cicatrices que tenía de todos sus duros entrenamientos – "Ya no soy tu prometido y eso hace que ya no sea parte de la familia" – pensó, más no se atrevió a afirmarlo, no quería causarle ningún malestar a Akane.

—Confío en que nadie lo hará mejor que tú – Akane sonrió – Al menos hasta que vuelva.

Saber que ella se iba en su mente era igual a perderla. Más nunca había considerado que Akane solo iría a estudiar para volver con un título a casa. Si perdía su oportunidad, podría intentarlo años después ¿cierto? Su historia no tenía que ser igual a la de Hinako y Enji ¿cierto?

Tantas cosas que pensar le provocaban dolor de cabeza.

—Aún creo que puedes intentar ingresar a la universidad de Tokio – Akane se inclinó y apoyo una mano sobre la que tenía en el escritorio. Su expresión ligeramente sonriente, dulce y cariñosa le acarició el alma – Sino me harás extrañarte horriblemente.

Ranma sonrió.

Simplemente sonrió.

[•••]

Habían transcurrido tres días desde su conversación con su madre. Ranma había intentando tomar en cuenta la continuidad del tiempo, porque mientras esté hacia su cuenta regresiva, su ansiedad aumentaba.

Mentalmente se había puesto como fecha límite el día en que Akane recibiera su carta de admisión. En esta se estipularía la fecha en la que ella debía viajar para hacer su examen de admisión. Ranma sabía que después de eso no habría vuelta atrás, no podría haberlo.

Los ojos de Akane brillaban cada día más por la anticipación. Aunque aparentaba tranquilidad, Ranma había notado cuan ansiosa estaba cada vez que el cartero llevaba el correo diario a casa. Pese a que ambos sabían que aún faltaba tiempo, el tierno entusiasmo de Akane suponía una brecha cada vez más grande dentro de su relación. Cada vez parecía más lejana, más libre, mas independiente.

Toda la familia había intentado disuadirla de estudiar lejos, pero sorprendentemente Akane se había mantenido firme. Nabiki había sido la única que la apoyaba abiertamente, aunque su actitud con él era más bien indiferente luego del altercado que habían tenido, Ranma sabía que había mucho más, pero su mente justo en ese momento estaba en demasiadas cosas como para analizarlo.

Por las mañanas luego de su rutina diaria de ejercicios, pasaba algunas horas con Akane. Ella le había persuadido alegando que talvez así lograría decidir la carrera que estudiaría. Ranma no necesitaba ninguna razón para estar cerca de ella, su presencia llenaba el vacío y espantaba los fantasmas de inseguridad que se aferraban dentro de su interior.

Por las tardes decidía darse un paseo por el consultorio del Dr. Tofu. A esa hora, el medico se encontraba libre y juntos se encargaban de investigar más a fondo la historia de Hinako. También habían buscado referencias sobre los deseos de Aizen y las muestras de amor verdaderas. No habían encontrado nada de provecho, pero Ranma era muy tenaz y ese mismo espíritu había obligado a Tofu a mantener el ritmo.

Las noches eran simples y monótonas. Luego de la cena venían alguna serie o decidía salir a mirar las estrellas mientras se perdía en sus pensamientos. Poco después Akane llegaba y le acompañaba. No necesitaban llenar los silencios con conversaciones. La compañía del otro bastaba.

Luego ella murmuraba antes de volver dentro de la casa.

—"Voy a extrañar esto"

Y el corazón de Ranma se rompía un poco más.

Soun parecía cada día más descuidado. Ya no peleaba con Genma por cualquier tontería, ni tomaba el acostumbrado té de la tarde. Esa noche, se acercó a Ranma y le dijo que debían conversar.

Salieron al jardín y todos se quedaron dentro, observándoles con curiosidad. Nabiki rodo los ojos, Kasumi ofreció más té, Nodoka observo a su hijo con preocupación, Genma no se inmutó y Akane les siguió con la mirada.

—Mi hija parece decidida a irse a Tokio Ranma – susurro el hombre deteniéndose frente al estanque.

—Así es – el moreno cruzo las manos tras su espalda y miro el reflejo de la luna en la calmada agua cristalina.

—Creo que… nada de lo que diga podrá disuadirla. Akane es una chica muy valerosa.

—Lo es, si quiere algo no hay manera de que no lo consiga.

—Hable con el Dr. Tofu. Confíe en que podrías recuperar a Akane y aún creo que la única persona que puede hacerlo eres tú – le miro de reojo – Se que has estado investigan con el Dr. y se que también estás preocupado por Akane.

—Lo estoy – asintió

—El Dr. Tofu me explico una historia curiosa de un hechizo de amor. Me dijo que había una manera de revertir el hechizo y que para ello debes darle una muestra de amor a Akane.

Ranma se sintió enrojecer. Volteo el rostro intentando disimular el rojo en sus mejillas.

—Es más complicado de lo que parece.

—Me imagino – Soun carraspeó – No es lo usual y debo decirte que… estoy en contra de estas prácticas fuera del matrimonio, pero… si es la única manera de conseguir que Akane vuelva,ñ entonces yo esta…

—¿Fuera del matrimonio? – Ranma lo miro confundido, observo el rostro sonrojado del hombre – Que se supone que es… Ohh, mierda.

El rostro del moreno adquirió una palidez extrema.

—Espero que esto sea de una sola vez, porque no quiero imaginar que… olvídalo. No es fácil hablar de esto cuando es la hija de uno la que será…

—¡Estoy seguro que no entendió nada! – exclamó escandalizado.

—¿Como? – Soun lo observo con curiosidad – Una nuestra de amor implica que tú y Akane tengan que… que tú y ella deban…

—Se lo que está pensando y le aseguro que no es así – Ranma negó efusivamente con las manos.

—Pero el doctor me dijo…

—No se que demonios le dijo ¡pero olvídelo! Usted y yo no debemos tener esta conversación ¡Jamás en la vida!

—No es como que yo quiera tenerla, te aseguro que no es un placer hablar sobre cómo debes…

—Tío Soun, por favor – avergonzado, se cubrió el rostro – Se necesita una muestra de amor verdadera. Una muestra quiere decir una acción o palabra, no estoy seguro aún… Pero le aseguro que no tiene nada que ver con lo que piensa.

—¿En serio? – parecía profundamente aliviado.

—¿Es todo de lo que quería hablar?... en este momento tengo que ir a cualquier otro lado – dio un paso hacia atrás.

Soun lo tomo del brazo con una mirada sería.

—No tienes idea de lo aliviado que estoy por escuchar eso. Tu madre me advirtió sobre esta conversación contigo.

—Talvez debió escucharla.

—Se que si – asintió solemnemente – Pero entonces ¿Hay algún problema con la muestra de amor?

Ranma lo observo con seriedad. La resolución de hechizo no era algo de lo que estuviera dispuesto a conversar con la familia, sabía de antemano que todos intentaría intervenir y era precisamente esa la razón por la que les había mantenido al margen. No deseaba más problemas y conocía por experiencia que una vez que todos se involucraban las cosas terminaban en un auténtico desastre.

—Yo lo resolveré.

—Creo que talvez podríamos plantear algo.

—No es necesario – se apresuró a negar.

—Claro que sí. Hemos puesto esta tarea sobre ti, pero si todos ayudamos talvez podremos resolverlo en conjunto.

—No es así – insistió Ranma negando con las manos.

—No seas tonto muchacho. Te aseguro que nada malo sucederá – le dio una palmada en el hombro antes de encaminarse de nuevo a la casa.

En ese punto, Ranma sabía que nada bueno sucedería. No podía esperar otra cosa dado los antecedentes de la familia.

Fijó su mirada una vez más en el estanque. Era una noche estrellada, la luna se erguía con orgullo iluminando todo, no habían nubes y las estrellas inundaban todo el cielo.

Era la clase de noche que Akane adoraba.

Volteó hacia la casa y decidió ir por ella.

Los últimos días había logrado acercarse un poco más a ella. Compartían varias horas al día juntos y era ese tiempo el que le había permitido una cercanía que tiempo atrás veía lejana. El Dr. Tofu le había dicho que era lo mejor que podía hacer hasta el momento, al menos mientras encontraban algo que fuera de ayuda. Acercarse a Akane podía suponer un avance, talvez descubriría de que se trataba su deseo o al menos podía hacerse una idea de lo que implicaba una muestra de amor verdadera.

Cualquier cosa podía servir.

Y estaba bien.

Era suficiente por el momento.

Debía serlo.

[•••]

—No pareces muy emocionado Ranma – susurro Akane a su costado.

El moreno la observo, intentando descubrir su mirada a través de las gafas de sol.

Esa mañana, Soun le comunico a todos que prepararán el equipaje para un par de días. Apenas había tenido tiempo para procesarlo, cuando un pequeño autobús se había detenido frente al Dojo con un destino fijo.

Había intentado protestar, pero entre el ajetreo de los preparativos iniciales al viaje, la preparación de su equipaje, el entusiasmo de la familia y la sonrisa de Akane, no había tenido tiempo de discutirlo con nadie.

Soun se había negado a decir su destino, pero les aclaro que el viaje era una sorpresa para los recién graduados. Ranma lo observó mal, mientras el hombre sonreía felizmente.

Transcurrieron unas cuantas horas antes de que el conductor les advirtiera que estaban llegando a su destino. Se trata de un hotel antiguo que delimita con unas playas de arena blanca, en Hokkaido

Akane fue la primera en bajarse. Parece muy emocionada, su sonrisa y ánimo eran contagiosos.

Todos descendieron y Ranma ayudo al conductor a bajar las maletas.

—Deja te ayudo – Akane se acerca sonriente.

Ranma la observó fijamente, se había quitado las gafas y estás colgaban sobre su cabeza, su cabello estaba alborotado por el viento y tenia las mejillas enrojecidas por el calor del verano. Llevaba un vestido floreado y sandalias, se ve muy femenina y esta vez sin titubeos, aceptó que le encanta su apariencia.

—No es necesario – carraspeó al notar que la había observado por más tiempo del debido. No fue el único que lo notó, pues Akane estaba sonrojada y Nabiki le lanzó una mirada fría desde la entrada del hotel.

Todos ingresaron tras el ayudante y les recibió el recepcionista. Eran los primeros huéspedes del día. El hotel tenía mucha antigüedad e historia, pero su época de oro había pasado hace unos años y ya no recibía muchos visitantes.

Seguramente esa era la razón por la que obtuvieron la gran promoción de estadía todo un fin de semana.

El paquete incluía dos habitación grandes y todas las comidas del día. Podían usar todas las instalaciones y el recepcionista les advirtió que había un pueblo cerca, por si deseaban visitarlo.

—¿Necesitas ayuda? – Ranma se adelantó y tomó la maleta de Akane. Llevaba la suya en una mano y la de su madre en otra, pero se las arregló para cargar con las tres.

—No es necesario, yo puedo – Akane se apresuró a interceptarlo.

—Yo también puedo – le lanzó una mirada de soslayo y sonrió – Déjame hacer esto por ti.

Akane se sonrojó y volteó rápidamente.

—Como quieras.

En la parte superior del hotel había un pasillo con diversas habitaciones. Las suyas eran las últimas por lo que todos se dirigieron hasta el final.

Las mujeres compartirían habitación, lo que dejaba a Ranma con Soun y Genma.

Las alcobas eran más grandes de lo que había esperado, tenían un armario grande en un extremo y cuatro camas unipersonales, dos al lado izquierdo y dos más en el derecho, unas frente a otras. Ranma dejó la pequeña maleta de su madre a un lado de la puerta, Akane se acercó a él con una mano extendida, le pasó la suya.

—Voy a bajar en un momento ¿Iremos a explorar? – ella le dio una mirada baja, Ranma se apresuró a asentir.

—Claro.

El moreno dio media vuelta y volvió por el pasillo, Nabiki y Kasumi se encontraban aún en la planta baja. Suspirando, se acercó a ellas.

—¿Necesitan ayuda? – observo que ambas tenían una maleta. La de Nabiki es más grande que la de su hermana mayor.

—No es necesario – Kasumi sonrió tomando su bolso.

Nabiki ni siquiera le dirigió una mirada, Ranma no se inmuto y en cambio, decidió subir a su habitación.

Los mayores no se encontraban a la vista, pero las maletas estaban ahí, por lo que asumió que debían estar dando un paseo o conociendo mejor el lugar.

Desanimadamente, Ranma optó por vestirse. Aún no sabía porque Soun y sus padres decidieron que era buena idea hacer ese viaje. Nadie le había consultado nada y empezaba a temer que intentarán entrometerse una vez más entre Akane y él, lo cual comúnmente ocasionaba más problemas que soluciones.

Decidió llevar algo de dinero y salió de la habitación. Vestía una camisa sin mangas y unos pantalones cortos además de sandalias.

Justamente mientras estaba cerrando la puerta, pudo escuchar como la habitación del lado se abría y Akane aparecía del otro lado.

Llevaba el mismo vestido con el que había decidido iniciar el viaje, aunque se ha puesto un sombrero de verano y el conjunto la hace ver mucho más bonita.

Ella parecía sorprendida al observarlo, pero Ranma se limito a sonreír.

—Creí que ya habías salido.

—Decidí cambiarme de ropa – le comento casualmente. Ella lo observó de arriba a bajo y asintió con lentitud.

—Ya veo.

—Bueno… me dijiste que querías conocer el lugar ¿cierto? Entonces ¡¿Qué esperamos?!

—S-si.

En la planta inferior se encontraban sus padres hablando con el mismo hombre que les recibió más temprano.

—¿Que sucede? – indago Ranma con curiosidad.

—Nada, no es nada – Soun sonrió nerviosamente.

—Ustedes disfruten del día chicos – les alentó Genma.

—¿Saldrán a dar un paseo? – pregunto Nodoka emocionada.

—Si, Akane quiere conocer el lugar – Ranma observo a la morena rápidamente. Akane se limito a asentir.

—Quiero conocer el pueblo.

—Me alegra, espero que se diviertan – Nodoka les observo con entusiasmo.

—Claro.

Estaban por salir del hotel cuando escucharon unos pasos apresurados desde las escaleras.

—¡Esperen! – Nabiki se detuvo intentando recuperar el aliento.

—¿Que te sucede? – Akane la observo con curiosidad.

—Van al pueblo ¿verdad?... Yo voy con ustedes.

—¿También quieres ir? – Akane frunció el ceño – Creí que no te llamaba la atención dar un paseo en un lugar tan poco moderno.

—Si, pues te equivocas – encogió un hombro.

—Seguramente es eso – Ranma dirigió una entrecerrada hacia la pelicafé. Nabiki le ignoro.

—Entonces ¿nos vamos?

—Nabiki… necesito que me ayudes en algo – Kasumi silenciosamente se encontraba al pie de las escaleras.

—Puede ser luego, ahora mismo voy con Akane.

—No, tiene que ser ahora.

—Olvídalo – negó rápidamente.

—Nabiki, tu hermana te está pidiendo un favor – Soun se cruzó de brazos con una expresión severa.

—Padre…

—Por favor – musito Kasumi.

—¡Ve ahora! – demandó Soun.

Ranma se acercó a Akane y lentamente la tomo de la mano. Fue un contacto vago y ligero, pero aceleró el pulso de ambos.

—¿Vamos?

Akane miro a su hermana y luego observo los azules ojos de Ranma, sonrió suavemente.

—Por supuesto

Salieron del hotel rápidamente. El pueblo se encontraba a medio kilómetro de distancia. Aunque el sol estaba en su máximo esplendor, hacía mucho viento, por lo que el calor no era muy sofocante.

El pueblo no era demasiado grande, pero si era pintoresco y parecía habituado a los turistas, pues las personas que encontraban en el camino, los saludaban con entusiasmo.

Cada mirada que tenia de Akane, era una imagen más para guardar en sus memorias. Su cabello danzaba al compás del viento y sus ojos oscuros miraban su alrededor con entusiasmo. Su caminar era lento, el vestido se le pegaba al cuerpo y la falda le ondeaba entre los muslos. Su sonrisa era dulce y tan cálida como la luz de sol que les acariciaba la piel.

Ranma también sonreía, disfrutando por primera vez de un momento agradable.

Caminaron por el lugar durante al menos una hora, tiempo que les basto para poder recorrer el pueblo de punta a punta. Había una sola cafetería, un restaurante de comida local y rápida, un pequeño parque de diversiones y un cine antiguo. También una amable señora les recomendó visitar el risco en la montaña.

—"Tiene una vista espectacular de la playa" – había dicho antes de alejarse.

Decidieron hacerlo luego, pues pronto sería hora del almuerzo y no habían desayunado nada hasta el momento.

—Creí que no querrías venir – susurro ella mientras caminaban hacia el hotel.

—Te prometí que lo haría ¿cierto? – le lanzó una mirada de soslayo.

Luego de varios intentos de acomodarse el cabello, había desistido y este se encontraba alborotado al lado de su rostro. El sol le iluminaba la tez sonrosada por la emoción y el olor del verano en conjunto con el aroma de su piel femenina le embriagó y le tocó hasta en lo más profundo de su interior.

Mientras caminaban uno al lado del otro, le acometió el deseo de permanecer ahí.

Justo en ese momento, justo en ese lugar.

Tan sólo ellos dos, solos y juntos.

Como si nada hubiera pasado, como si en un futuro cada vez más cercano e incierto, Akane no pudiera alejarse.

Tan solo permanecer así, cerca de ella, tan cerca que podía fingir que nada había cambiado.

—Me alegra que sea así – Akane sonrió – Prométeme que vendremos al pueblo – ella le observo y volteó hacia él, caminando de espaldas – Si me lo prometes no podrás retractarte.

—Te vas a caer – le advirtió dándole una mirada baja.

—Prométemelo entonces – se rió dulcemente.

—Esta bien Akane. Vamos a volver al pueblo.

—Bueno… no se me va a olvidar. Te haré cumplir tu palabra – le dijo con una vena de arrogancia. Ranma sonrió.

—Apuesto a que si – sonrió suavemente, Akane se detuvo y lo miro fijamente – ¿Qué? ¿Sucede algo?

—Hace varios días no te había visto así.

El moreno se detuvo también.

—¿Así como? – frunció el ceño.

—Pues…

—¡Akane! ¡Ranma!... – ambos voltearon el rostro y observaron que en la entrada del hotel se encontraba Nabiki agitando una mano.

—¿Nabiki? – la azabache observo a su hermana sorprendida – Es raro que ella nos está esperando ¿Necesitara algo?

—Seguramente molestar – Ranma se cruzó de brazos mientras rodaba los ojos.

—Hey, no seas así – la morena sonrió mientras empezaba a avanzar, el Saotome la siguió.

—Sabes que digo la verdad… ¡Tu hermana es un fastidio! – dijo en voz intencionalmente alta mientras se acercaban.

—Shhh Ranma – Akane le lanzó una falsa mirada de molestia.

El moreno se limitó a encogerse de hombros y se quedó atrás de ella, casi arrastrando los pies.

—Tardaron bastante – Nabiki sonrió, pero su expresión era tan fastidiosa, que Ranma decidió pasar de largo.

—Solo visitamos el pueblo – susurro la menor.

—Llegaron varios huéspedes más, me imagino que aprovecharon la promoción para el fin de semana.

—Que bueno – Akane forzó una sonrisa.

—Estaba segura que te encantaría saberlo Ranma.

El Saotome se detuvo apunto de cruzar la puerta de entrada del hotel.

—¿Y a mi porque? – volteo y la observo con el ceño fruncido.

La sonrisa engreída en el rostro de Nabiki le ocasionó un escalofrío en la espalda. Estaba por volverle a preguntar cuando escucho unos pasos acercarse.

—¡Ranma!

—¡Saotome!

Volteo lentamente y se detuvo, observando sorprendido como un grupo de personas se detenía en el recibidor.

Ukyo le observo con una sonrisa, Kuno se quejó de la sencillez del lugar, Mousse y Shampoo le lanzaron una mirada agria, Ryuu les saludo amigablemente con la mano, Ryoga le dirigió una expresión seria y de su brazo, Akari era toda sonrisas. Incluso estaban Daisuke y Hiroshi en compañía de las dos mejores amigas de Akane.

—¡Ohhh! – la morena se puso a su lado observando a todos con asombro.

—Que demo…

Como si la situación no fuera lo suficientemente difícil.

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FIN DEL CAPÍTULO


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NOTAS DEL CAPÍTULO:

Bueno, esta actualización tardó más de lo que había esperado. Quería terminar la historia o al menos establecer los capítulos que faltaban y déjenme decirles que faltan solo cinco capítulos para el final, con epílogo incluido.

En primera, creo haberles comentado que el fic constaría de menos de 15 capítulos, pero se me alargo y ya vamos por el 18, lo cual es una sorpresa. No quiero hacer fics largo, y ya esté lo considero uno, pero analizando todo y descartando todo lo que podría ser repetitivo, creo que oficialmente vamos a la recta final.

¿Qué les pareció el capítulo? Fue mucho más tranquilo respecto a los anteriores. Como les comenté antes, mi mayor miedo es que se vuelva repetitivo, por la manera en la que tengo que expresar una y otra vez los sentimientos de Ranma, sus inseguridades y sus demonios.

Hubieron momentos muy importantes dentro del capítulo que quería abarcar de una vez, como la conversación de Nodoka y Ranma, el primer punto de vista de Akane desde el hechizo y la actuación de Ranma desde que supo lo de hechizo hasta ahora.

¿Notaron las dos pequeñas escenas importantes en el pensamiento de Akane?

Hubo un comentario que me llamó mucho la atención. En primera me alegra que les gustará la explicación de la pócima, porque les juro que tenía ese bendito dilema, no quería que fuera muy fantasioso, pues de por si era lo bastante complejo como para sumar cosas de más. Todos lo comprendieron y ese comentario en especial me encantó, porque hizo una referencia de las memorias del cuerpo y el alma, las cuales son diferentes entre sí. Lo investigue y ese punto en especial es muy importante en este capítulo, porque para empezar:

¿Leyeron la parte en la que Akane si recordó el beso del techo? ¿Por qué no lo olvido y más bien clo negó frente a Ranma?

O ¿Cuándo intencionalmente omitió comentarle a Nabiki sobre la universidad, pero tuvo la facilidad y confianza de contárselo a Ranma?

Respecto a la actualización, perdón por la tardanza y lamentablemente debido a mi horario, muy problemático y restrictivo, dudo que pueda volver a la actualizaciones regulares de antes. Solo prometo que intentaré volver lo más pronto posible.

Espero que el capítulo fuera lo que esperaban, aunque ahora estamos en la cuerda floja y creo que nadie tiene idea de lo va a suceder ¡Mejor así!

A mis queridos lectores anónimos:

Manuel: Muchas gracias por comentar, me alegra que estés haciendo tus teorías, es una lastima que la historia tenga que llegar a su final, más aún cuando será pronto. Tenia previstos más capítulos, pero dado que los últimos los estoy haciendo dobles, eso redujo la cantidad. La opción de que Ranma se vaya con Akane probablemente sería lo mejor para ellos como pareja, pero vamos a ver como esto se desarrolla. Espero leerte de nuevo, besos.

Guest1: Creo que es la primera vez que te leo y agradezco que te tomes el tiempo de comentar. Me alegra que pienses eso de las muestras de amor porque es justamente así, puede ser un pequeño detalle o algo realmente impresionante. Ranma está decidido, pero solo eso no le será suficiente para recuperar a Akane, falta ver el deseo y sus pensamientos, los de la verdadera Akane. El punto culminante viene pronto y esperemos que termine bien.

Kuroidono2: Hola cariño, primero gracias por comentar y me alegra que te gustará el capítulo anterior, asimismo, lamento leer lo de tus infortunios en el amor, porque es terrible que nos rompan el corazón, te entiendo. La escena del techo fue triste, incluso y no mentí cuando les dije que me saltaron las lágrimas, pero el punto era ese, que Ranma se diera cuenta de lo que había hecho mal y al mismo tiempo que se enfrentará a la realidad de perder a Akane, también pudimos ver la madurez con la que tomo la situación, negándose a lastimarla usando el pretexto de desear que ella no se aleje, Ranma oficialmente pasó ese punto y no hay retorno, prefiere sufrir en silencio que héroe una vez más a Akane. Vimos en este y el capítulo anterior, que eso fue incluso un evento importante para la misma Akane y también formó un lazo. Me gustó tu versión de lo que Ranma debe ser, eso de más dulce y caballeroso es justo lo que tenía pensado para el personaje, aunque aún quiero conservar su esencia, por lo que lo hace a su manera y ritmo. Espero que el capítulo fuera de tu agrado y también espero leerte pronto. Saludos.

Grace: Hola mi bella, como siempre un gusto leerte y cabe decir que sí, eres una de las lectoras qué le acertó más al asunto del hechizo. Pues como ves ya estamos en la recta final, se nos acaba el fic y estoy tan nerviosa y emocionada. Que te digo, juro que este Ranma me hace el corazón chiquito, me gusto leer tu versión de cómo debería de terminar todo, a cómo van las cosas ciertamente parece lo más seguro, pero veamos cómo se desenvuelve la historia ¿Vistes la parte de Nabiki en este capítulo? Espero leer qué piensas al respecto. Muchas gracias como siempre por comentar, eres uno de los review que más espero mi bella. Besos y abrazos.

Guest2: Muchas gracias por sumarte a la historia, me encanta saber que te ha gustado cómo van las cosas hasta ahora y me alegra aún más que te hayas tomado el tiempo de dejarme un comentario, pronto sabremos el deseo de Akane y así será más fácil suponer cuál es la verdadera muestra de amor, aunque varios ya dieron una respuesta muy razonable. Me encanta que hayas tomado en cuenta los pequeños pero importantes indicios en Akane, realmente espero saber qué piensas de este capítulo, que si bien fue un poco más tranquilo en comparación a los anteriores, también deje ver pequeños e importantes momentos. Ojalá pueda leerte más seguido, besos y abrazos a la distancia.

Kora93: Me alegra de recibir tu comentario y gracias por pasarte por este fic y darle una oportunidad, es un honor saber de qué te pudiste enganchar en esta montaña rusa de sentimientos y es una suerte también que solo tengas que esperar cinco capítulos para saber el desenlace esta dramática historia. Espero que la espera del capítulo valiera la pena, es un poco más tranquilo que los demás, pero con un significado sentimental y emocional para Ranma. Me alegra mucho leerte y ojalá que me escribas más seguido, me encantaría saber tu opinión sobre cómo avanzara y ahora culminara la historia. Saludos.

Ferchis: Ya días no te leía ¿Todo bien? ¿Qué tal las clases? La historia tiene su avance y en este punto vamos de bajada directamente hasta el final. ¿Cómo crees que terminé? Ya nos quedan pocos capítulos. Gracias por estar pendiente linda, no te pierdas. Besos y abrazos.

Y si llegaron hasta aquí muchas gracias por tomarse el tiempo de leerme. Sepan que intentaré actualizar lo más pronto posible, tengo un nuevo one-shot que espero subir pronto y tres historias cortas que planeo para cuando termine este fic, así que me tendrán aquí por un tiempo.

Cuídense, usen mascarilla y espero que estén bien. Besos y abrazos desde la distancia.