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Advertencias del capítulo: (Lenguaje obsceno)

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Disclaimer: Ranma y sus personajes NO me pertenece

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Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización.


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CHAPTER 19

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—¿Qué hacen ellos aquí? – ni siquiera se molestó en dirigirse hacia los nuevos huéspedes. Ranma frunció el ceño y dirigió una mirada furiosa hacia Nabiki.

La chica estaba de brazos cruzados y tenia una sonrisa suave en el rostro. El gesto por si mismo no era cínico o burlón, pero el moreno claramente sintió como si Nabiki se mofara de él.

—Ranma...

—Te encanta crear este tipo de situaciones ¿verdad? – dio un paso hacia ella, Nabiki frunció el ceño, pero no sé inmutó y siguió observándolo – Amas crear problemas, vives de ellos y del placer de hacer imposible la vida de todos.

—No sé de qué hablas, pero no voy a permitir que ..

—Ohh, claro que lo harás. Te advertí que te detuvieras.

—Ranma, cálmate.

El moreno no le hizo caso y en cambio dio otro paso hacia la castaña. Nabiki se tensó, pero siguió sin moverse.

—Sigues pulsando mis botones. No te importa nadie más que tú, no te importa lo que sucede.

—Hey, hey… – Akane se puso frente a él y apoyó sus manos en su torso mientras le dirigía una mirada de preocupación – Cálmate Ranma, es solo casualidad ¿Por qué actúas así?

—Talvez por fin está mostrando su verdadera personalidad Akane, deberías tener cuidado – intervino la Tendo del medio, mientras se acercaba a su hermana.

—Oye, sabes que no es así – aclaró Ukyo molesta.

—Tu cállate marimacho – declaró Shampoo.

—Que demonios… ¿Me estás hablando a mi? Juro que de esta no te libras bruja.

Ukyo intentó acercarse a Shampoo, pero Mouse se metió entre ambas, Ryuu se apresuró a tranquilizar a Ukyo.

—Estamos aquí para disfrutar de nuestras vacaciones – le dijo con una sonrisa, la chica lo miró y suspiró.

—Tienes razón – respiró profundamente – No vale mi tiempo.

—Claro, es evidente el miedo.

Y otra pelea empezó a formarse.

Akane siguió intentando conseguir una mirada de Ranma, poniéndose de puntillas. El moreno observaba fijamente a su hermana y parecía furioso. No sabía que lo había puesto de esa manera pues un momento atrás estaba muy tranquilo.

—Ranma…

—Aléjate de él Akane, no sabemos de lo que es capaz – Nabiki intentó tomarla del hombro.

Akane se zafó con brusquedad y le dio una mirada molesta.

—Deja de decir tonterías Nabiki – la regaño con irritación, miró a Ranma nuevamente – Por favor…

—Siempre haces lo mismo Akane, siempre eres tan idiota – le lanzó una mirada furiosa.

—Ranma – Ryoga dio un paso al frente.

—Justo ahora no quiero hablar contigo – le advirtió el moreno.

—Saotome ¿Qué se supone que…

—Es importante – el Hibiki se puso a un lado y le dirigió a Ranma una mirada sería.

—Talvez debes hablar con él – sugirió Akane, sus manos se movieron suavemente a través de sus brazos, intentando calmar la evidente tensión en su cuerpo.

El moreno bajó el rostro para encontrarse con sus ojos. Notó la mirada preocupada y la manera en que parecía retenerlo y se dio cuenta que talvez se había exaltado demasiado. Devolvió la mirada hacia Nabiki y por primera vez notó algo más allá de su usual expresión arrogante y su postura desafiante, pudo percibir la rigidez en su cuerpo y sus nervios, escondidos bajo un ceño fruncido.

Se irguió y dio un paso hacia atrás, mientras tomaba una profunda inhalación. Tomó las manos de Akane entre las suyas y las apretó, antes de retroceder otro paso más y soltarla.

—¡Vamos! – hizo un movimiento con la cabeza, señalándole a Ryoga que lo siguiera, dirigió una mirada a la morena y asintió – Te veo luego.

—¡Oye Ranma! – Daisuke le llamó, agitando la mano en su dirección – Ahora vamos al comedor para almorzar ¿Te vemos ahí?

—Si, los veo luego.

Todos observaron que ambos chicos se alejaban. No fue hasta que finalmente salieron del salón, que Akane volteó y miró a su hermana.

—No se que es lo que te sucede con Ranma, pero te dije que te detuvieras y que no me gustaba, recuerdo de hecho habértelo exigido – frunció el entrecejo, frustrada – Por favor Nabiki, métete en tus asuntos – dio media vuelta y se alejó.

—Si Akane ¡Vete! Todos sabíamos que esto iba a suceder – gritó Nabiki molesta – Siempre eres lo suficientemente estúpida como para elegirlo a él como tu primera opción.

—¡No molestes Nabiki! – la ignoró y siguió caminando.

—Akane, espera ¡No te vayas!

Escuchó como Ukyo le decía algo a su hermana y Shampoo era quien respondía, le pareció escuchar una pelea entre Kuno y Mousse, y también las palabras conciliadoras del pobre Ryuu, quien intentaba calmar a todos.

Tenía tanta hambre que era una lastima que el apetito se le hubiera esfumado tras ese encuentro. Subió a la habitación y agradeció que ni Kasumi, ni su tía Nodoka estuvieran presentes.

Con un suspiro, se tiró en la cama que había elegido. Hundió el rostro en la almohada y la abrazó con fuerza, antes de voltear a un lado y fijar la mirada en una de las paredes.

Se había sentido feliz, cuando creyó que todo mejoraría. Su relación con Ranma parecía haber avanzado demasiado y había disfrutado cada segundo de su tiempo juntos mientras recorrían el pueblo.

Notó como su corazón se aceleraba y pudo sentir perfectamente la manera en la que unas burbujas empezaron a danzar en su estómago, explotando en un mar de sensaciones dulces e intensas. Un latido inició en su cien casi al mismo tiempo.

Solo podía esperar que todo se calmará para buscar a Ranma. Esperaba que se sintiera mejor luego de su conversación con Ryoga.

—Ranma – suspiró, cerrando los ojos agotada.


El moreno observó el horizonte con los brazos cruzados, el sol estaba en su máximo esplendor y podía sentir como la brillante y calurosa luz golpeaba y calentaba su piel. No obstante, el viento no se había detenido y danzaba por todos lados alborotándole el cabello y acariciando su ropa. Suspiro, y volteó el rostro mirando a Ryoga por sobre el hombro.

—¿Que es lo que quieres?

—Vaya recibimiento – silbó el chico con una ceja alzada.

—Disculpa – volteó mirándolo con falsa incredulidad – Que mal educado de mi parte ¿Quieres una bebida? ¿Puedo hacer algo para que tu alojamiento en el hotel sea más agradable?

—Tampoco tienes que ser un imbécil.

—Mira quien habla – le dirigió una mirada despectiva – Veo que viniste con Akari ¿Acaso no fuiste lo suficientemente valiente como para romper con ella?

—¿Qué quieres decir? – gruñó con los puños apretados.

—Eso mismo – Ranma volteó y le observó de frente – ¡Que no eres más que un cobarde! ¡Te dije que no volvieras hasta que tuvieras definido lo que querías! Pero sigues siendo el mismo miserable de antes. Ni siquiera te importo traer a Akari cuando aún estás decidido a conquistar a Akane.

—Un momento…

—¡Púdrete! – hizo un movimiento rudo de manos – ¡Mejor vete al demonio Ryoga! Y no me hagas perder el tiempo ¡Imbécil! – pasó por su lado chocando intencional y brutalmente sus hombros.

—¡No es como piensas! ¡No estoy jugando con Akari!

—No te creo nada.

—No necesito que lo creas, porque es verdad ¡Oye! – lo tomó del hombro – ¡Te estoy hablando!

—¡Suéltame! – se sacudió bruscamente y dio media vuelta empujándolo con fuerza.

El desprevenido ataque obligó a Ryoga a retroceder, el chico casi cayó de espalda si no fuera por la fuerza en sus piernas. Le dirigió una mirada furiosa a Ranma en cuanto logró estabilizarse y se lanzó sobre él, golpeándole el pecho con ambas manos también.

—¡Siempre eres tan necio! No ves más allá de lo que hay frente a tus ojos ¡Estoy aquí porque quiero ayudarte Ranma!

—¿Y porque confiaría en ti? ¡Me dijiste lo mismo cuando volviste! Pero en cuanto recibiste un poco de atención de Akane, volviste como un cachorro faldero necesitado de sus muestras de cariño – vociferó furioso -- ¡No te creo Ryoga! ¡Y estoy harto de que todos se entrometan! Estoy casi contra el tiempo. Akane se va a ir pronto y me va a dejar. No puedo permitirlo ¡Y no necesito alguien más entre nosotros! ¡No voy a perderla! ¡Me escuchas! ¡No te voy a permitir que te metas de nuevo! – jadeó sin control. Intentó recuperar el aliento, sintiéndose demasiado agitado y emocional como para siquiera razonar correctamente.

Observó la expresión sorprendida de Ryoga y retrocedió un paso.

—Ranma…

—Si aún quieres conquistar a Akane, está bien, pero yo estoy intentando recuperarla y no me voy a rendir sin importar que…

Ryoga negó con la cabeza y extendió una mano frente a él, abriéndola apenas. Un objeto cayó y rebotó, estaba colgado de su dedo y Ranma observó con el ceño fruncido lo que parecía un reloj de bolsillo antiguo, en color plata.

—¿Que demonios harás con un reloj?

—No es un reloj – lo tomó con la otra mano y abrió la tapa con la uña del pulgar – Akari me lo dio.

—¿Y qué es? – preguntó Ranma con rudeza.

—Una brújula – inclinó la mano y se la mostró – Akari me dijo, que de esta manera sabría cómo encontrarla y así, podría volver siempre a ella.

Ranma observó como la mirada de Ryoga se suavizaba, mientras acariciaba el vidrio de la brújula. Sintió como la molestia abandonaba su cuerpo. Suspiró por lo bajo y apretó los puños, negando con la cabeza.

—El punto es…

—No quiero quitarte a Akane ¡Quiero ayudarte a recuperarla!... Creí que sabía lo que quería cuando salí del Dojo Tendo. Creí que estaba bien con eso… – soltó un suspiro, agotado – Cuando volví a ver a Akane, sentí que mis sentimientos volvían a despertar, estaba confiado en que había superado mi amor por ella. Amo a Akari, pero encontrarme con Akane y recibir sus atenciones me confundió – le miró y encogió un hombro – Tienes razón, me sentí como un cachorro necesitado de su amor. Creí que podría enamorarla y de pronto, todos los sueños que me imaginé con ella, podían volverse realidad, pero no es así, porque solo es una ilusión, así como mi amor por Akane no es más que un sentimiento de nostalgia, por lo que fue antes.

—¿Como sabes que no volverá a suceder? – indagó con firmeza.

Ryoga sonrió y bajó la mirada a la brújula, acariciándola con mucha ternura.

—Lo supe cuando volví a ver a Akari. Se que nunca me he sentido antes como me siento, cuando ella está a mi lado. Es una sensación muy extraña, no sé cómo explicarlo, pero … ella me hace sentir completo, me hace ser suficiente. Con ella todo se vuelve mejor y la manera en la que me demuestra su amor… me acepta como soy y dice que soy perfecto para ella con todo y mis defectos – levantó la mirada observando sus ojos – Ella es el lugar al que pertenezco y se que lo entiendes Ranma, porque es lo mismo que veo, cuando tú y Akane están juntos.

El moreno ladeó el rostro y le observó con seriedad, metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón corto.

—No creí que fueras tan sentimental – susurró con aparente indiferencia.

Claro que se había sentido identificado con cada una de las palabras de Ryoga, pero no era una persona que pudiera fácilmente expresar sus sentimientos, menos aún mostrar su vulnerabilidad. Era un punto en el que Ryoga definitivamente era más fuerte que él.

—No seas idiota ¡No es sentimentalismo!... Es cierto y es lo que siento por Akari.

—Como sea – dio media vuelta.

—Se que te falle antes, pero en serio quiero ayudarte a recuperar a Akane, Ranma.

—Aunque fuera cierto – hundió el pie dentro de la arena blanca – Realmente no hay mucho que hacer Ryoga.

—¿Porque? ¿No has logrado enamorar a Akane?

—Es más complicado que eso – le dirigió una mirada de soslayo.

La manera en la que el azul de sus orbes parecían haberse oscurecido, llamó la atención de Ryoga. Podía notar la tormentosa y angustiante resignación en los ojos de Ranma, aquello le hizo comprender que la situación de verdad era mucho más delicada de lo que creyó.

—Confía en mi Ranma… aún después de todo, somos amigos ¿no?

El moreno suspiró y empezó a relatarle todo, desde los dolores de cabeza, la historia de Hinako, hasta la carta de ingreso a la universidad de Tokio; cuando terminó, permitió que su mirada descansará en el horizonte. Ryoga le dio un momento, notando que necesitaba un segundo de paz. Ahora comprendía mejor su malhumor al verlos ahí, al parecer tenía un problema también con la Tendo del medio y siendo ella quien les había invitado, el asunto parecía tenso y muy grave.

—Creo que hay que volver – susurró Ranma antes de dar media vuelta y empezar a caminar hacia el hotel.

Pasó por su lado y siguió de largo, Ryoga lo miro por unos segundos y luego se acercó a él. Ambos caminaron en silencio.

—Al parecer no puedo ayudarte con lo del hechizo – soltó Ryoga.

—Aún tengo que ver cómo lo resuelvo – Ranma llevó una mano a su cien y la masajeó – Son demasiados problemas.

—Solo hay algo en lo que puedo ayudarte – eso detuvo al moreno.

—¿Ahh si?

—Mantendré a todos esos locos lejos de ustedes dos. Es lo menos que puedo hacer – carraspeó – Bueno, es todo lo que puedo hacer.

Ranma lo observó sorprendido y luego asintió.

—Realmente te lo agradecería, sería de mucha ayuda.

—Esta bien, puedes confiar en mí en esto.

El moreno asintió y retomaron el paso, ingresando finalmente al hotel.

—¡Ranma! – en cuanto entró por las puertas principales, observó la larga cabellera café que se alzaba, apenas logró abrir los brazos, creyendo que recibiría un abrazo. No fue así y en su lugar, un fuerte golpe cayó justo en su cabeza

—Eres un idiota – gruñó la chica.

—¡Oye! ¿Por qué fue eso? – indagó acariciando el área afectada.

—Porque te fuiste así. Llevo días intentando hablar contigo, pero no me dices nada.

—No fue mi plan venir aquí – gruñó entre dientes, cruzando los brazos.

—¿En serio?... Bueno ¿Cómo sigue Akane? – una mirada de preocupación se instaló en sus ojos – Por un momento creí que estaba bien y había regresado a ser ella misma, pero luego se volvió evidente que no era así ¿Aún no has encontrado nada?

—Es más complicado de lo que… – se detuvo al notar que Ryuu se encontraba a un par de metros. El chico había demostrado ser buena persona, pero no sabía que tanto podía confiar en él.

Ukyo y Ryoga siguieron la dirección de su mirada. La chica rodó los ojos y le dio un golpe ligero en el brazo.

—No está aquí para escuchar, venía conmigo y se quedó ahí al ver que me acerque a ti. Es una buena persona, no deberías juzgarlo sin conocerlo Ranma.

—No lo hago, es solo que no quiero que el estado de Akane se propague, cualquiera puede aprovecharse.

—Él no es así – lo defendió – Pero de todos modos, puedes contármelo luego – llevó una mano a su hombro y lo acarició con suavidad – Te dije que podías confiar en mí. Juntos lograremos recuperar a Akane.

—Si – asintió vigorosamente.

—Escuché que aplicó a una de las becas que extendió universidad de Tokio al colegio.

—Así es. Su respuesta tardará al menos medio mes. Un mes si tenemos suerte.

—Seria una gran oportunidad para ella – susurró Ryoga.

—¿Tu también? – Ranma le dirigió una mirada acusadora · ¿Acaso quieres que se aleje de Nerima o de mi?

—No, no. Claro que no – negó con efusividad – Es solo que si lo es. Talvez puedas encontrar la manera de que ella vuelva y aún así, que pueda cumplir sus sueños a futuro ¿No lo has considerado?

Lo había hecho tanto que no podía dormir por las noches, tanto que se quedaba sin ideas. Había considerado demasiados escenarios donde alejarse de ella era su última opción.

—Primero quiero que Akane vuelva – musitó con firmeza – Lo que suceda luego lo veré con el tiempo.

—Bien… – Ukyo asintió – Todos están en el comedor.

—¿Y Akane?

—Subió a su habitación. Estaba muy molesta luego de que te fuiste. Nabiki está actuando en tu contra Ranma, fue ella quién nos invitó, así que debemos tener cuidado.

—Lo supuse en cuanto vi que todos estaban aquí.

—¿Hay alguna razón por la que actúe así Ranma?

El moreno lo pensó un momento. La idea había rondado su mente por mucho tiempo y cuando su furia en contra de la Tendo del medio finalmente cedió, notaba que había más de lo que parecía a simple vista, pero aún era demasiado pronto para afirmarlo. Lo que tenía claro era que, debía tener una sería conversación con Nabiki.

—Puede ser cualquier cosa – empezó a caminar, sus amigos le siguieron al instante – Ahora solo me interesa Akane.

En cuanto ingresó al comedor notó que todos se encontraban ahí. En una mesa cerca de la puerta estaban sus padres junto al tío Soun, en la esquina opuesta de la misma, Kasumi le decía algo a Nabiki, por la expresión sorprendentemente severa de la mayor, parecía ser muy serio.

En otra mesa se encontraba Shampoo, Mousse y Kuno, ambos chicos parecían estar teniendo algún tipo de discusión.

Más al fondo estaban sus amigos y las amigas de Akane. Akari les saludó desde ahí, haciéndoles una seña para que se acercara.

—No veo a Akane por ningún lado – la buscó con la mirada.

Había también una pareja de ancianos y una familia de tres, padres e hijo, seguramente habían venido por lo del paquete del fin de semana.

—Seguramente salió – sugirió Ukyo.

—O talvez este en su habitación – aportó Ryoga.

—Yo buscare a Ryuu, creí que venía atrás de nosotros.

—Iré con Akari ¿Almorzaran con nosotros?

—Creo que es la mejor opción – la chica miró las mesa con una mueca.

—Vuelvo en un momento – Ranma se alejó.

En la salida del hotel se topó con Ryuu y le dijo que Ukyo lo buscaba. Recorrió la playa, el kiosko de descanso y el área de piscina, al no ver a Akane decidió volver al hotel y buscar en todas las áreas de entretenimiento. Había una sala de películas, una de juegos e incluso un salón de actividades. Akane no se encontraba en ningún lado, casi volvió al comedor solo para asegurarse que ella no estuviera ahí, hasta que recordó que no había ido a su habitación y decidió subir.

Saltó las escaleras de dos en dos y caminó rápidamente por el pasillo. Tocó la puerta un par de veces y probó la manecilla solo para comprobar que podía abrirse, se sorprendió al notar que cedía. Ingresó apenas unos pasos cuando observó una figura tendida en una de las camas.

Se movió lentamente, mientras se acercaba a Akane. Ella parecía dormida y le acometió la sensación más dulce y tierna de todas. Se puso de cuclillas y lentamente llevó una mano a su alborotado flequillo, arreglándolo. La morena arrugó la nariz en un gesto delicado que le pareció increíblemente encantador.

—Akane... – susurró suspirando. Llevó una mano a su hombro. La movió apenas, logrando tras unos segundos que la chica suspirara.

—¿Ranma?

—Tienes que levantarte, todos están en el comedor para el almuerzo – se puso de pie y se sentó en la cama del lado.

La morena asintió lentamente y se movió, bajando las piernas y sentándose. Acomodó la falda de su vestido.

—¿Me dormí por mucho tiempo?

—No lo creo – negó con la cabeza y busco un reloj en el lugar, el cual no había – No paso mucho tiempo. Creí que tenías hambre

—Si, solo me empezó a doler la cabeza y me vine a recostar. No se en que momento me dormí.

Ranma frunció el ceño observándola. Habían acordado con el Dr. Tofu que los dolores de cabeza era la consecuencia de algún recuerdo o momento compartido juntos. Podría ser que su paseo en el pueblo o su enfrentamiento con Nabiki habría revivido sus recuerdos o removido sentimientos por él.

Si era así, ella debía haberlo olvidado. Había avanzado un paso en su progreso, pero el hechizo inminentemente le obligaba a retroceder dos.

—Creo que… talvez te sentías más cansada de lo que creías.

—¿Porque lo dices? – ladeó el rostro – El paseo en el pueblo no fue agotador, aunque realmente no espere que todos nuestros amigos se encontrarán aquí al volver.

—¿Qué? – Ranma la observó sorprendido – ¿Lo recuerdas?

—¿Ahh? ¡Por supuesto! ¿Por qué no lo haría? – pareció confundida, se arrastró hasta ponerse de pie – Estás actuando raro. Vamos a alcanzar a los demás, no quiero perderme el almuerzo

Ella pareció un poco tambaleante cuando se puso de pie, pero se recuperó con rapidez. Ranma asintió y juntos salieron hacia el comedor.

En cuanto llegaron, Kuno se deshizo en halagos estúpidos, Akane no pudo ignorar la manera en la que Shampoo le dirigió una mirada de odio, misma que permaneció cuando se posó en Ranma. Nabiki parecía resentida y la sonrisa de Akari contrarrestada terriblemente con el ambiente de todo el lugar.

—La comida aún no ha venido, tomen asiento chicos – les dijo Soun.

—Akane – saludo una de sus amigas.

—Voy – miró a Ranma, quien asintió y juntos caminaron hasta la última mesa.

Mientras saludaba a sus amigas, Akane notó que ambos chicos se miraban y asentían, parecía que había resuelto sus problemas lo cual era un alivio.

—Akane – saludó entusiasmadamente Akari.

—Hola ¿Qué tal? – se sentó a un lado de ella y le sonrió con la misma emoción. Pese a que no se veían con regularidad, Akane sentía que realmente había forjado una amistad con la chica, podía decir sin dudas que era una persona dulce y confiable.

—Muy bien, estoy animada por el viaje, cuando Ryoga me dijo, me sentí muy feliz – soltó dando un pequeño salto en su asiento.

Akane sonrió y le acarició un brazo con dulzura.

—Me alegra mucho que estés aquí también – miro a Ryoga – Que ambos estén aquí. Hola Ryoga, no te había visto desde que te fuiste del Dojo.

—Si, hola – el chico pareció avergonzado – Lamento haber partido sin avisar.

—Seguramente estabas apresurado.

—Si…

—Akane… nos dijeron algo del pueblo ¿Ya fuiste?

—Si, Ranma me acompaño – miró que al moreno notando que Ukyo se había inclinado hacia él y le susurraba algo al oído.

—Quiero conocerlo.

—Se escucha como un lugar pequeño.

—Hola chicos – saludó a sus compañeros que estaban en una esquina de la mesa – Me alegra que también hayan venido.

—A nosotros también Akane – musitó Hiroshi.

—Estoy feliz de volver a verte… verlos, digo verlos – susurro nerviosamente Daisuke.

—Hola Ryuu... – miró al albino. Estaba a un lado de Ukyo y sonrió en cuanto le observó.

—Hola Akane, me alegra verte.

—A mi también.

—¡La comida está lista!

Un hombre entró, con una efusiva exclamación que les obligó a todos a quedarse en silencio. A su espalda, un grupo de tres hombres con tres diferentes y enormes platillos le siguieron, los cuales dejaron en cada una de las mesas.

La comida lucía exquisita y el único que se quejó, fue Kuno. Todos comieron hasta que quedaron llenos. Akane suspiró, apoyando el rostro en una mano, apenas podía inclinarse y sentía el abdomen tenso.

—Estuvo delicioso – soltó Hiroshi con un suspiro de felicidad.

—¿Si verdad? Todo estaba muy rico – apoyó Akari sonriente.

—Lo mejor fue el cerdo – Ranma dirigió una mirada burlona a Ryoga. El chico frunció el ceño.

—Desgraciado.

—Chicos – Akane suspiró – No peleen, y Ranma… eso es muy inapropiado, recuerda que yo tengo a mi P-chan, en donde quiera que este ahora.

El moreno rió entre dientes mientras Ryoga enrojecía. Akari le acarició el cabello con una sonrisa.

—¿Qué les parece si vamos a bañar? Hace un excelente día para nadar en la playa – ofreció una de las amigas de Akane.

—Creo que… – Ryuu se vio interrumpido.

—Así es – Kuno se puso de pie al instante – Váyanse a nadar, mientras Akane y yo podemos dar un romántico paseo por…

—No creo que sea buena idea nadar luego de haber comido tanto – Ukyo le corto rápidamente – Creo que lo mejor que podemos hacer es dar un paseo hasta que se nos rebaje la comida.

—Me gusta esa idea – susurró Akane al instante.

—Bien – Ranma suspiró – Vamos entonces – se puso de pie. Extendió una mano hacia la morena, la cual le observó con asombro. Todos los presentes observaron como las mejillas de la chica se llenaban de color antes de tomar la mano masculina.

—¿Crees que hayan considerado su noviazgo? – susurro Natsumi a la otra chica.

—Siempre me pareció que hacían una buena pareja – asintió con formalismo.

—Ese Ranma es un suertudo – Daisuke se cruzó de brazos y Hiroshi asintió.

—¿También quieres ir? – Ryoga miro a Akari fijamente.

—Si, claro. Me encantaría un paseo por la playa – la peliverde saltó de la emoción – Me parece de lo más romántico – sus palabras lograron que el rostro de Ryoga se encendiera al instante.

—¿A ti te parece bien Ryuu? – indagó Ukyo al chico. El albino asintió y se puso de pie.

—Yo también voy – Kuno les siguió inmediatamente.

El grupo estaba por salir del comedor cuando el llamado de Soun les detuvo.

—¿Adonde van chicos?

—Vamos a dar un paseo por la playa – los adultos miraron fijamente las manos entrelazadas de los dos ex prometidos.

—Bien hecho Ranma – felicitó Genma sin ningún disimulo – Ese es mi hijo, no pierdes nin… ahh

—Cállate esposo – Nodoka les fulminó con la mirada. El mayor se acarició el costado herido –. Disfruten de su paseo chicos.

—¿No vienes Kasumi? – indagó Akane. La chica negó con la cabeza.

—Voy a descansar un momento.

—Yo si voy – Nabiki se puso de pie al instante. Ranma rodó los ojos mientras Akane fruncía el ceño, recordando el altercado que habían tenido esa mañana – Claro, si nos le importa – su voz destilo sarcasmo.

—Si, de hecho…

—No nos importa – Akane interrumpió a Ranma mientras apretaba sus dedos con los suyos. El moreno volteó hacia ella y la miró seriamente.

—Como sea – Ranma suspiró – Puedes hacer pareja de Kuno, de todos modos son tal para cual – se burló.

—Muy gracioso Ranma – la Tendo del medio le miró por sobre el hombro.

El moreno se encogió con un ademán desinteresado y haló a Akane de la mano. La chica le siguió suspirando. Era evidente que la relación de Nabiki y Ranma se volvía cada vez más tensa. No sabía cómo había empezado, nunca habían sido los mejores amigos, ambos eran cínicos y un poco ambiciosos, más su hermana que Ranma y siempre creyó que de hecho tenían mucho en común, mucho más de lo que algunas veces creía tener en común con él, pero últimamente había algo realmente intenso flotando entre ambos y creía que todo tenía que ver con ella, lo cual le desconcertaba ¿Acaso se estaba perdiendo de algo?

En cuanto salieron del hotel, el calor del sol les lamió la piel. La temperatura había cedido un poco y aún se elevaba el viento, refrescando todo a su paso. Dio una mirada al camino y luego se fijó en la enorme y solitaria playa más allá del hotel. La arena blanca la llamaba y las ligeras y suaves olas que humedecían la orilla parecían increíblemente tentadoras.

La morena aspiró con fuerza inhalando profundamente aquel aroma tan delicioso que flotaba en el aire. La sensación que le inspiraba aquel paisaje le acariciaba el pecho con dulzura. Hacia tanto que no se sentía así. Tan en calma, como si nada pudiera alguna vez lastimarla o angustiarle. Como si estuviera justo en el lugar y en el momento indicado.

—¿Akane? – sus dedos se vieron presionados, observó su mano y notó que se encontraba envuelta por unos dedos gruesos y firmes. Cuando levantó la mirada, sus ojos se vieron atrapados por los intensos y dulces orbes azules de Ranma.

—Ranma… – suspiró con una pequeña sonrisa.

—¿Te sucede algo? – una arruga apareció en su frente, Akane negó con la cabeza rápidamente.

—No es nada… me gusta mucho este lugar – miró el paisaje una vez más – ¿Vamos?

—Vamos… – Ranma la haló de la mano y la hizo avanzar.

Llevaba unas sandalias ligeras y sintió como los pequeños granos de arena se filtraban entre sus dedos. Estaba caliente, pero no de una manera que se sintiera incómodo, era más bien acogedor.

Ranma la guío y avanzó, haciendo que el sonido de las voces de sus amigos se escuchará lejano. Volvió a sentir la misma emoción que esa misma mañana, cuando habían conocido el pueblo. Miró el perfil de Ranma. Su flequillo se encontraba alborotado y su trenza parecía un poco floja, pero aún así, lucía tan atractivo como siempre. Akane sintió como el pulso se le aceleraba cuando ese pensamiento se aferró a su mente, haciéndola plenamente consciente de ello. Unos días atrás apenas ponía atención a Ranma, justo ahora no podía evitar buscarlo y se había apoyado totalmente en él, luego de lo de la universidad de Tokio, pero se dio cuenta que era más que eso. Confiaba en Ranma y estar a su lado se sentía tan bien. Una punzada vino a su cabeza y antes de poder siquiera quejarse sintió como unos brazos la rodeaban apegándola a un cuerpo femenino. El calor de Ranma la abandonó y ni siquiera percibió cuando sus manos se separaron.

—Hola Akane – la voz de su hermana penetró en su confusión. La morena parpadeo un par de veces y miró los ojos castaños de la chica.

—Nabiki…

—No sigues enojada conmigo ¿cierto? – sus dedos se apretaron en su brazo mientras la apegaba a su cuerpo –. Sabes que me preocupo por ti.

—Nabiki, ahora no.

—Eres mi hermana menor Akane, debo cuidar de ti – susurró suavemente. La morena frunció el ceño y suspiró.

—Esta bien Nabiki, podemos hablar de ello luego.

—Por ahora deja de molestar – Ranma la atacó al instante.

—Tenías que abrir la boca ¿cierto? Estoy hablando con mi hermana, abstente de comentar.

—Tu fuiste la que se metió entre nosotros – tomó la mano de Akane y la haló hacia su costado. La chica se sonrojo cuando terminó rodeada por sus brazos.

—¿Cual nosotros? No hay nada entre ustedes Ranma, te recuerdo que no existe un compromiso.

—¡Nabiki! ¡Cállate!

—Dile Akane, no hay ningún maldito compromiso entre ustedes – apoyó las manos en sus caderas y se inclinó fulminando a Ranma con la mirada – Ella te boto ¿no lo entiendes? Supéralo de una vez, no te conformes con tan…

—Eres una arpía. No tienes derecho a tratar a Ranma de esa manera – Ukyo dio un paso al frente acercándose a la chica rápidamente.

—Tu cállate – Nabiki volteó hacia ella furiosa – Aún sigues tan enamorada de este imbécil que no haces más que seguirlo, esperando que en algún momento te presté un poco de atención.

—¿Cómo dijiste? – un brazo rodeó su cintura cuando Ukyo se lanzó hacia ella. La chica soltó un chillido, pero Ryuu le pidió que se calmará.

—Nabiki, tu problema es conmigo, deja de…

—Claro que es contigo – interrumpió a Ranma lanzándole una mirada de furia –. Eres el maldito problema Ranma ¿Por qué no te alejas de una vez? Todo estaba bien hasta que…

—¡Es suficiente! – Akane se paró frente a su hermana y apoyó las manos en su cadera – No sé cuál es tu maldito problema, pero…

—Basta Akane – Ranma dio un paso al frente. Su mano se asió del brazo de Nabiki para sorpresa de todos – Tu y yo tenemos una conversación pendiente

—¿Qué haces imbécil? ¡No voy contigo a ningún lado! ¡Suéltame!

—Vamos – la haló llevándola de vuelta al hotel. Todos observaron sorprendida como Nabiki empezaba a patalear.

—Ranma, no creo que… – Akane intentó dar un paso en su dirección, pero Ryoga se interpuso.

—Creo que necesitan hablar.

—Pero…

—Ranma no le hará daño si es lo que te preocupa – le recordó con suavidad. Akane negó con la cabeza.

—No creo que Ranma llegue a lastimarla. De hecho, temo más por la lengua de víbora que tiene Nabiki, ella puede ser muy hiriente.

—Ranma no se dejará manipular por eso.

Akane observó como ambos chicos ingresaban al hotel y dio un paso al frente.

—Creo que…

—¿Qué fue eso Akane? – Natsumi se pegó a su costado agarrándola del brazo.

—Parece que tu hermana está muy molesta con Ranma ¿cierto? – su otra amiga, Emiko, se acercó.

—Ese Ranma siempre creando problemas – la voz de Daisuke se escuchó en un susurro.

—¡No! No es así ¡Ranma ha sido muy amable! – chillo Akane molesta. Todos sus amigos la observaron sorprendidos, lo cual le hizo consciente de su arrebato. Sintió como las mejillas se le encendían y se apresuró a cubrirlas, avergonzada.

—¡Vaya Akane! – Natsumi sonrió – ¿Están considerando lo del compromiso nuevamente?

—No, yo no…

—A pesar de que apoyamos tu decisión antes, siempre creí que ustedes hacían una buena pareja – comentó Emiko.

—Ranma es un suertudo para que una chica como Akane lo quiera.

—No es lo que…

—Deberíamos seguir con el paseo ¿no creen? – Ryuu intervino con una sonrisa. La morena le observó sonrojada y agradecida, y se apresuró a asentir.

—Me parece una buena idea también – aportó Ukyo.

—Ahora que estás sola Akane Tendo ¿te parece dar el paso conmigo? – Kuno se posicionó a su lado rápidamente.

—Creo que… – Ryoga intervino al instante – Que Akari quería conversar contigo un momento – miró a su novia significativamente –. ¿Cierto?

—Claro – la chica sonrió y se acercó a Akane tomándola de un brazo – Llevaba mucho tiempo sin hablar contigo Akane.

La morena la observó sorprendida, pero se apresuró a sonreír.

—¿Es cierto? Me alegra que estés aquí.

—Pienso lo mismo – miró a las otras dos chicas – Hola amigas de Akane.

—Hola – soltaron al unísono.

—Lo siento – la morena procedió a presentarlas.

Ukyo les insto a seguir su camino y pronto volvieron a retomar el paso. Akane les siguió el ritmo al pendiente de la animada platica del grupo, pero no pudo evitar dar algunas miradas por sobre el hombro hacia el hotel.

Esperaba que todo estuviera bien.

— Ranma…


—¡Qué me sueltes te digo! – Nabiki le dio una espinilla en el muslo, que ardió bastante, pero Ranma no sé inmutó y siguió caminando.

Los empleados que se encontraban en la entrada les observaron con curiosidad, pero no intentaron intervenir. Esperaba no hallar a sus padres o al tío Soun, ya que no quería entrometidos. Ranma se encaminó a la terraza que se encontraba en la parte de atrás y empujó a Nabiki dentro antes de cerrar la puerta y posicionarse frente a ella, en caso de la que chica intentara salir.

—¡¿Qué demonios te pasa imbécil?! – la chica se acarició la muñeca lo cual debería haberle hecho sentir mal, no fue así. Ranma se cruzó de brazos y la miró fijamente.

—Necesitaba hablar contigo.

—No quiero hablar contigo, voy a salir y ni se te ocurra impedírmelo.

—¿Cuál es tu problema Nabiki? – el moreno no sé inmutó. Simplemente suspiró y la miró fijamente.

—Quítate de mi camino, hablo muy en serio.

—Estamos solos – le hizo ver, sin darse por enterado de sus palabras – Como puedes ver, nadie va a escuchar lo que digamos.

—¿Y eso que? ¿Crees que quiero hablar contigo? Hace mucho superamos este punto, no me interesa tener una charla, no quiero nada que tenga que ver contigo. Solo aléjate de Akane de una vez.

—¿Porque?

—¡¿Porque?! ¿En serio lo preguntas?

—Esto es más que solo él hechizo y más que lo que mi relación con Akane. Comprende esto, no necesito tu aprobación para estar con ella – entrecerró los ojos – Voy a romper el hechizo y Akane va a amarme de nuevo. Vamos a estar juntos y no hay manera alguna de que puedas evitarlo. Puedes armar todos los planes estúpidos que quieras, pero esto es algo que no podrás impedir.

—¿Quieres apostar? – la chica se cruzó de brazos con una ceja alzada – Se que debes darle una prueba de amor verdadera a Akane para que el hechizo pueda romperse ¿Qué sabes tú de eso Ranma? ¡No puedes amar!

Ranma no se sorprendió porque lo supiera, si alguien podía conseguir esa información era la despiadada Nabiki.

—¿Y tú sí?

—No finjo algo que no soy.

—No es lo que yo veo – Ranma sonrió cínicamente – Quieres ocupar el papel de hermana mayor abnegada.

—Contrario a lo que todos creen, si me importa lo que le suceda a Akane. Voy a apoyarla hasta que deje Nerima, hasta que se aleje de aquí y de ti.

Ranma la miró seriamente, sin inmutarse en lo absoluto por sus palabras.

—Me dijiste que yo era el problema.

—No pretendo seguir tu juego Ranma.

—Se que el hechizo no fue lo que desató esta actitud – se acarició la barbilla – Akane me preguntó hace más de un año sobre lo que pensaba acerca de ir a estudiar lejos. Creo que no estoy equivocado al suponer que tú ya lo sabías ¿cierto?

Nabiki respiro profundamente, Ranma notó como apretaba los puños a su costado.

—Fue una estúpida.

—Porque me eligió a mi primero.

Nabiki dejó de fingir y se acercó un paso amenazante hacia él, señalándolo con un dedo.

—No vas a arruinar está oportunidad también Ranma.

—Así que era eso – finalmente había dado en el clavo.

—Siempre lo supiste – Nabiki frunció el ceño – Eres más despreciable de lo que creí.

—Y tú sabes mucho de eso ¿no? – Ranma negó con la cabeza – He estado pensando en ello. Nunca fuimos los mejores amigos, pero de un tiempo acá parecías menos dispuesta a tolerarme. Luego sucedió lo del hechizo y fuiste la primera en trabajar en mi contra.

—Lo mejor que pudo sucederle a Akane fue ese hechizo. Nunca la mereciste Ranma.

—Tienes razón Nabiki. Nunca merecí a Akane y posiblemente sigo sin hacerlo. Cuando ella me preguntó si quería estudiar lejos le dije que no y eso le hizo modificar sus planes. Ella no quería dejarme porque me amaba demasiado y ahora que ese amor no está, quiere irse.

—Sus sentimientos pero ti cortaron sus alas la primera vez.

Ranma bajó la mirada. No quería ceder, pero no podía negar que las palabras de Nabiki eran significativas. Había sido egoísta con Akane en muchas ocasiones, lo era incluso ahora, porque no quería dejarla ir, sabiendo que si se alejaba, nunca más podría amarlo.

—No quiero que lo comprendas. Tu opinión me tiene sin cuidado y no pretendo jamás que te pongas de mi lado. Tienes derecho a tomar parte de esto de la manera en que consideres, pero no te voy a permitir que sigas interviniendo.

—¡No puedes detenerme idiota!

—De hecho si puedo y lo haré. No me provoques más Nabiki. Eres la hermana mayor de Akane y entiendo que te preocupes por…

—¿Lo entiendes Ranma? ¡¿De verdad lo entiendes?!

—Claro que…

—Akane te amo casi desde el inicio. Es una chica tosca y muy agresiva, pero también tiene sentimientos dulces, cuando la veo recuerdo a mamá en ella.

Era la segunda vez desde que había conocido a la chica, que la escuchaba hablar con sinceridad.

—Tu le agradaste desde un inicio, pero en algún punto nuestro padre logró su cometido. Akane se enamoró de ti. Ella no sabe cómo expresar sus sentimientos, pero estaban ahí. Intentó todo para que le prestaras atención. Me pidió consejos de belleza y maquillaje, pese a que sabía que me burlaría de ella ¡Sabes lo orgullosa que es! ¿Crees que era sencillo para ella? – Nabiki se acomodó el cabello y volteó el rostro – Me burle de su comida y tú la rechazaste muchas veces, papá y el tío Genma la botaban a la basura, pero Akane siguió intentando cocinar, porque quería hacer algo para ti, quería agradarte ¿Por qué era tan tonta? ¿Por qué le importaba tanto lo que pudieras pensar de ella? – Nabiki le miró fijamente, con seriedad – Creo que lo sabes ¿cierto Ranma? Tu mismo lo dijiste hace un momento.

—Ella me amaba.

—Si, no es una chica muy inteligente cuando de hombres se trata. No eres un buen partido, no puedes ofrecer nada para su futuro. Seguramente ella trabajará duro mientras persigues tu estúpido sueño de ser un artista marcial. Hace un año, mientras intentaba escoger la universidad a la que ingresaría, Akane se mostró muy interesada. Mi ambición nunca fue irme lejos de Nerima, al menos no aún, pero cuando le mostré toda la información que la escuela nos presenta, ella estaba muy emocionada. Investigamos juntas y Akane realmente se enamoró de la universidad de Tokio. Ella quería estudiar ahí, pero ¿sabes lo primero que pensó? – sonrió cínicamente – ¡A ver! ¡Intenta adivinar! Te prometo que será sencillo.

Ranma suspiró.

—Tiene que ver conmigo.

—¡Bingo! – se rió entre dientes – No eres tan idiota como pareces. Mi estúpida hermana se preguntó si también te parecería. Porque ella quería ir a la universidad de Tokio contigo. Intenté hacerle ver que eran sus metas lo que debía perseguir, pero estaba tan cegada y era tan idiota – un gruñido escapó de sus labios – Creo que uno de sus sueños era ir a la universidad de Tokio, pero antes incluso que cualquier cosa, tu idiota eras aún más importante.

Ranma negó con la cabeza y apartó la mirada de ella.

—Cuando te negaste ¡Porque claro que lo hiciste! Akane me dijo que no quería dejar a la familia y que no quería dejarte. Intenté persuadirla, pero ambos sabemos que es una idiota testaruda. Me dijo que estaría bien si iba a la universidad de Nerima, que quería permanecer cerca de casa, pero ambos sabemos que no es así ¿no Ranma?

—Nabiki…

—Tu lo dijiste. Ahora que su amor por ti desapareció, Akane quiere perseguir sus sueños una vez más. Ya no resulta herida por tu trato y por tu indiferencia. No le importan sus defectos, porque cuando se ve al espejo, no te mira a ti también, señalándole cada uno de ellos, lo cual es irónico, porque desde ese maldito hechizo parece que se cumplió todo aquello que más quería, ser la mujer que tú deseabas.

—Yo no…

—Tienes razón Ranma, me entrometí entre ustedes. Le sugerí a papá este fin de semana, llame a los chicos para que se interpusieran entre ustedes y pretendo también estar ahí, para no darte una sola oportunidad de recuperarla. No soy la mejor hermana mayor y definitivamente me manejo siempre por mis intereses propios en lugar de pensar en los demás. No voy a fingir que cambie y no pretendo hacerlo, pero si puedo impedir al menos por una vez que Akane tome una decisión incorrecta, lo haré. Y esa sería volver a amarte Ranma.

—Bien…

—Eso es todo lo que tengo que decirte, ahora apártate de mi camino.

—Te escuché – el moreno negó – Ahora tu me escucharás a mi.

—Se lo que me dirás – Nabiki se cruzó de brazos.

—¿Ahh si?

—Claro, sorpréndeme si quieres. Nada cambiará mi opinión sobre esto – se miro las uñas en un gesto desinteresado.

—Creo que tienes razón en todo lo que dijiste – empezó

—Dime algo que no sepa.

—Amo a Akane – soltó con firmeza.

—¿Y?

—No pretendo que lo comprendas como te dije antes. Tu me acusaste de no saber amar, pero eres tú quien no sabe entregar el corazón – Nabiki pareció decidida a decir algo, pero Ranma no le dio la oportunidad – Amo a Akane y pretendo cancelar el hechizo y lograr que vuelva a mi. No eres quien para juzgar mis sentimientos, ni mis acciones. No voy a intentar convencerte de que esta es la decisión correcta, si quieres intervenir puedes hacerlo, pero yo tampoco voy a darte un segundo para entrometerte.

—Si eso es…

—Siempre me gustó Akane, aún cuando actúe tontamente y lastime sus sentimientos. No sabía lo que era amar hasta que la conocí a ella. Si el hechizo no hubiera ocurrido seguramente habría perdido más tiempo. No estaba listo para la relación que se supone que teníamos. Era inmaduro e idiota.

—¿Pretendes que crea que en unas pocas semanas cambiaste?

—A ti no te importa mi opinión, lo que creas me tiene sin cuidado también – la cortó bruscamente – Cuando Akane cayó por el hechizo, su actitud me desconcertó, que hubiera cambiado también. Ella tiene todas las virtudes que siempre creí que una mujer debía tener, lo que siempre desee que fuera, pero entonces me di cuenta que extrañaba a la vieja Akane, con todo y su mal humor, su agresividad y sus comidas horribles. Cuando me dijo que se iría de Nerima mi primer pensamiento fue detenerla. Actúe como los demás lo hicieron y la lastime. Ella me contó de la carta y aunque intento apoyarla, cada vez que dice que se irá lejos es como si algo me quemará por dentro. No tenía un corazón hasta que ella me dijo que se iría. No quiero que se vaya, no quiero que me deje. El hechizo estipula que debo darle una muestra de amor verdadero, pero mis intentos son en vano. Cómo me lo dijiste, no se amar. Si Akane se aleja, el hechizo se hará permanente y ella me olvidará para siempre. Se que esto te haría muy feliz, pero me rompería por dentro. No quiero cortar sus alas, nunca la había visto tan feliz como en estos días. Dejar de amarme le quitó un peso grande y a mi me hundió en la oscuridad. Quiero que vuelva, porque es lo correcto, pero también porque siento que ella volviera a elegir quedarse conmigo. Soy egoísta, lo sé, pero… no conozco otra manera de amarla.

—Eres un idiota Ranma.

—Lo sé… – suspiró profundamente y luego se hizo a un lado, dejando la puerta libre – Puedes irte.

Nabiki asintió y se encaminó hacia la salida, estaba a punto de cruzar la puerta cuando se detuvo.

—Siempre voy a intentar impedir que rompas el hechizo.

—Bien…

—Pero tus sentimientos por Akane son sinceros y si al final no lo logras, creo que podrás tomar la decisión correcta.

Ranma levantó la mirada sorprendido y la observó, la castaña se encogió de hombros y salió.

La decisión correcta ¿Cuál era esa?


—¡Ranma! – Akane se acercó rápidamente a él apoyando las manos en su pecho. Qué no dudaría en llegar a su lado y acercarse fue definitivamente gratificante ¿Podrían sus esfuerzos estar dando frutos?

—Ranma, tardaste mucho – Ukyo también se acercó.

—¿Todo está bien? No tuviste otro altercado con Nabiki ¿cierto?

—Pues…

—Debí haber ido con ustedes. Sabía que algo sucediera – frunció el ceño – Le contaré a papá lo paso. No quiero que…

—Esta bien Akane.

—¿Ya poniendo quejas? – la voz de Nabiki se escuchó a un lado.

—No seas una malvada Nabiki, si tú…

—No sucedió nada Akane. Solo charlamos.

—¿Solo eso? – le miró sorprendida.

—Yo también estoy asombrada. Ranma es un bárbaro la mayor parte del tiempo – Nabiki movió la mano en un gesto desinteresado.

—¡Ranma nunca te golpearía! Por mucho que lo provoques – chilló Akane con seguridad.

—Y vaya que si lo hace – Ukyo miró a la Tendo del medio fijamente. Ranma no la escuchó, sorprendido porque Akane lo defendiera tan apasionadamente.

—¡Chicos! Ahora que estamos todos reunidos y ya que rebajamos la comida, no sería buena idea que nadáramos un momento – Akari les interrumpió dando un salto de alegría.

—¿Cómo? – Akane la observó desconcertada.

—¡Si! Sería magnifico. Hace mucha calor y el agua se mira fresca.

—Espero que hayan traído sus trajes de baño chicas – les dijo Hiroshi.

—Claro que sí, venimos preparadas para todo.

—Bueno ¿Y que esperamos? ¡El último que llegue al hotel deberá ir por las bebidas – Daisuke se hecho a correr.

—¡Pero estamos en un hotel! ¡El servicio se encarga de eso!

Todos pegaron un chillido y se pusieron a correr ignorando a Hiroshi, quien al verse en desventaja les siguió al instante. Kuno y Nabiki empezaron a caminar hacia el hotel. Ryoga decidió seguir a su rápida novia y Ryuu llamo a Ukyo, para que también fueran por su traje de baño.

—¿Vamos también? – Ranma miró a la morena fijamente.

—¿Quieres bañar?

—Puedo verte desde la orilla – no le apetecía en lo absoluto convertirse en Ranko. Lo había evitado por tanto tiempo que llevaba meses sin convertirse en mujer.

—Pero…

Ranma la tomó de las manos y la obligo a soltarlo suavemente, luego dio un salto y empezó a trotar de espaldas.

—Deberías apurarte – susurró juguetonamente. Akane le observó sorprendida, pero luego sonrió.

—Te dejare atrás Saotome – le advirtió y se echó a correr.

Ranma la siguió, dándole una ventaja a propósito.


—¿Puedo sentarme contigo?

Ranma levantó la mirada y observó a Ryuu fijamente. El chico había estado un momento atrás jugando con Daisuke, Kuno y Hiroshi al voleibol de playa, pero no estuvo muy atento por lo que asumía que se había movido a su lado sin que se diera cuenta.

Su mirada azulada volvió a caer en la figura curvilínea y bonita de su ex prometida. Akane parecía muy alegre mientras jugaba a la pelota con sus amigas. Llevaba un traje de baño amarillo, de dos piezas. No era demasiado diferente a los que había usado antes, pero le parecía que mostraba más piel de la necesaria, aunque no importaba en realidad, pues lucia encantadora.

—Ranma…

—Toma asiento – había olvidado que Ryuu estaba ahí.

El chico se dejó caer y se cruzó de piernas. Estaban bajo una enorme sombrilla de playa, sobre algunas toallas. El calor había cedido un poco por la hora, pero mientras miraba el mar y Akane, le acometió el impulso de sumergirse y acercarse a ella ¿Cuándo se había hecho tan dependiente?

—¿Estas molesto porque haya venido? – la pregunta de Ryuu le sacó de sus pensamientos y logró desconcertarlo.

—¿Cómo?

—Creo que no te caigo muy bien ¿cierto?

Ranma lo pensó un momento. El chico no le caía mal tampoco, pero odiaba que todos lo vieran como un posible prospecto para Akane, porque implicaba que él tenía todo aquello que le hacía falta.

—No me caes mal.

—Es bueno saberlo – escuchó la sonrisa en su voz.

Se quedaron un momento más en silencio. Las chicas habían elegido estar a la orilla, conscientes de que Akane no podía nadar, pero la morena aún así tenía sus flotadores en los brazos y la cintura por seguridad.

—La primera vez que vi a Akane fue en los pasillos. Recién había sido transferido a la escuela e iba con unos amables chicos cuando ella paso a mi lado, con sus amigas.

Qué le sacara conversación le sorprendió, pero que hubiera decidido hablar de la Tendo definitivamente no le gusto.

—¿Ah sí?

—Es una chica muy hermosa. Todos hablaban de ella. Era muy popular en la escuela y todos los chicos la admiraban y estaban un poco enamorados de ella.

—¿Tu también? – Ranma se tensó, mientras esperaba su respuesta.

—¿Acaso se nota? – Ryuu le miró a los ojos y sonrió –. ¿Tiene algún sentido que lo niegue?

—¿Por qué me lo dices? – ¿Acaso intentaba molestarlo? Ranma frunció el ceño y apretó los puños, irritado.

Akane siempre me pareció dulce y amable, pero cuando la conocí, mis sentimientos se vieron involucrados.

¿Estaba enamorado de ella? El moreno sintió como la respiración se le agitaba y la presión en su pecho creció. Miró fijamente a Ryuu, intentando descubrir sus intenciones ¿Por qué había decidido sentarse a su lado? ¿Lo estaba probando?

—Tu…

—Se que algo le sucedió a Akane – le interrumpió – Actúa diferente y me enteré que rompió su compromiso.

El moreno gruñó y retuvo a duras penas el impulso de darle un golpe ¿Sabía Ryuu del hechizo? Recordó que él estaba cerca cuando estuvo hablando con Ukyo y Ryoga ¿Acaso le estaba advirtiendo que también intentaría un movimiento? ¿Por qué los problemas se empeñaban en seguirle?

—Te dije que siempre me había parecido amable, pero estos días que he aprendido a conocerla me hicieron ver qué no es la misma de siempre. No parece su verdadera esencia.

Ranma le observó sorprendido, ninguno de sus amigos lo habían notado hasta el momento, más que los más cercanos y sus familiares ¿Cómo lo había notado él?

—Me habría gustado conocer a la verdadera Akane y conseguir su amor – su confesión tuvo el poder para dejarlo sin habla. No había esperado aquello, pero se dijo que no debía sorprenderlo.

—Eres un… – apretó los dientes tan fuerte que sintió como su mandíbula dolía, estaba a punto de tirársele encima, cuando Ryuu suspiró.

—No estoy intentando interponerse entre ustedes – aclaró rápidamente.

—¿Ahh no?

—No – el chico negó – No quiero suponer otra barrera para que recuperes a Akane, creo que ya tienes muchos obstáculos.

—¿Y entonces? ¿Qué es lo que pretendes con esto?

—Solo quería decirte que… cuando conocí a Akane y como te dije, me pareció una chica hermosa e increíble, mi primer pensamiento fue acercarme a ella y talvez conocerla. Entonces te vi por el pasillo, te acercaste y le susurraste algo. La manera en la que te miro, parecía estar tan molesta por lo que le habías dicho, pero vi algo más y supe que no tenía ninguna oportunidad. Akane tenía sentimientos fuertes por ti y pude darme cuenta que tú también la querías.

—Tu…

—La sigues amando ¿no?... puede que Akane ahora este confundida, pero cuando ella te mira, yo sigo viendo esos mismos sentimientos con los que te observó esa vez. No pretendo meterme, ni que me cuentes nada. Soy un desconocido para ti y no quiero intervenir, pero… solo quería decírtelo. Todos parecen tomar un bando respecto a su relación lo cual es extraño – frunció ligeramente el ceño –. La relación es de dos personas y si tú la amas y ella a ti, no veo porque no pueden estar juntos.

—Ryuu…

—Solo eso quería decirte – volteó y observó a los chicos que seguían jugando – Deberías de unirte también. Esta divertido.

Y se puso de pie, dejándolo solo.

Ranma se quedó un momento más ahí, pensativo ¿Los sentimientos de Akane seguían ahí? Si Ryuu había sido capaz de verlos significaba que finalmente se estaba acercando a ella.

Negó, confundido. No quería hacerse ilusiones. Había intentado todo y aunque podía percibir la receptividad de Akane, el tiempo se le agotaba y más pronto de lo que quería, ella le dejaría.

Nabiki le había dicho que si el caso lo ameritaba, él sabría tomar la decisión correcta.

Recordó lo que había sucedido solo un día antes de la graduación.

—¿Estas seguro Ranma? – la voz sorprendida de su maestro guía, le hizo asentir al instante. Sin titubeos, ni dudas.

—Claro que sí señor Ieda.

—Vaya, me sorprende cuántos jóvenes ambiciosos tenemos en esta última generación – el hombre observó la carta que Ranma le había dado.

—Quiero una oportunidad.

—Como muchos – el hombre suspiró – Te voy a ser sincero. Tu índice no entra dentro del rango académico solicitado por la universidad, pero si realmente quieres aplicar, la facultad de deportes de la universidad de Tokio ofrece algunas becas a jóvenes prometedores – leyó una carpeta y Ranma logró ver qué se trataba de su información académica – Lo que te hace falta en índice sin duda lo compensas cuando se trata de deportes. No sé si podrás aplicar con tus notas, pero podemos intentarlo.

Se lo agradecería mucho – Ranma se inclinó ligeramente.

—Esperemos que seas al menos una opción. Solo te advierto que deberás estudiar mucho si te dan una oportunidad para el examen de ingreso.

—Claro que sí.

—Muchas personas quieren una oportunidad así y espero que lo valores.

—Si señor – asintió con formalismo.

—Bien – el hombre mayor suspiró – Veo que has madurado mucho Ranma, me alegra que empieces a pensar en tu futuro.

—Gracias – el moreno se despidió y salió de la oficina.

Observó la carpeta en sus manos y sonrió. Solo necesitaba una oportunidad.

Si no podía recuperar a Akane, iría con ella. La seguiría al fin del mundo de ser necesario.


— No creí que quisieras venir aquí de nuevo.

—Te prometí que lo haría ¿no?

El moreno miró a Akane al instante. La chica iba unos pasos frente a él, con las manos entrelazadas en la espalda y un paso tambaleante. Llevaba un vestido amarillo, de tirantes finos y escote redondo, se pegaba a sus pechos y flotaba sobre su cadera hasta la mitad de sus muslos. Su cabello iba suelto y a la luz de la luna brillaba con reflejos azulados interesantes, que le daban un aspecto encantador.

Apenas habían podido librarse de sus amigos, pues Ryoga había cumplido su palabra de mantener a todos lejos. Le había avisado a su madre que iría de paseo con Akane y ella había sido la que distrajo a Nabiki instándole a tomar un masaje siendo uno de los servicios adicionales que ofrecía el hotel.

Akane le había recordado esa tarde que le había prometido ir al mirador en el pueblo y Ranma aprovechó la oportunidad para proponerle un paseo a solas. Había esperado que la chica se negará, debido a que sus amigas estaban ahí, pero no fue así y le complació saber que prefería estar un momento a solas con él.

Eso también avivaba la esperanza de que sus esfuerzos estaban dando frutos y se aferraba a ello, era lo único que tenía.

Akane se detuvo a saludar al simpático panadero que habían conocido esa mañana y de hecho, se entretuvo bastante con algunos de los aldeanos. Siempre había tenido esa facilidad de encantar a las personas. Pese a que la había juzgado como una chica tosca y agresiva, era en realidad muy amable y dulce, lo que hacía que todos la buscarán.

Tardaron mucho más de lo esperado en llegar al risco, el cielo se pintó de azul prontamente. El pueblo estaba ubicado sobre la playa, en una especie de montaña, parecía más un desnivel de tierra. Espero solo ver una pendiente, pero en su lugar parecía más bien un mirador. Estaba varios metros sobre la playa, tenía un cerco donde pudieron apoyarse y bancas para sentarse, además que todo el camino estaba iluminado.

—Es muy bonito – Akane miraba todo fascinada. La noche había caído finalmente y las estrellas se veían más nítidas y brillantes desde ahí, una vista definitivamente espectacular y mucho más bonita que desde casa.

—Si, lo es – Ranma suspiró.

—Me alegra que vinieras.

—¿Por qué no lo haría? – observó que había bajado la mirada.

—Claro, me lo prometiste – ella encogió un hombro.

—Me gusta pasar tiempo contigo Akane, no es solo por la promesa que te hice – ella pareció sorprendida por sus palabras.

—Creí que luego de lo de Nabiki.

—Tu no eres tú hermana – frunció el ceño – No te pareces nada a ella.

—Tampoco creo lo que dijo – la observó enrollar un mechón de su cabello con el índice – Se que tu eres dulce y gentil. Últimamente Nabiki es muy molesta, pero espero que no la escuches.

—No lo hago.

—Parece decidida a cuidarme – una arruga apareció en su entrecejo – No comprendo porque cree que debe protegerme de ti.

—Akane…

—Yo confío en ti Ranma – notó como las mejillas de la chica se enrojecían – De verdad que sí, tu me apoyas siempre en mis sueños y… creo que me gusta estar contigo. Cuando te miro…

Sus miradas se encontraron y Ranma sintió como se le aceleraba el corazón.

—¿Qué?

—Cuando te miro… algo me pasa – su respiración de pronto pareció agitada e inestable – Ranma, yo…

El moreno no supo quien se acercó primero, sintió como los dedos pequeños y delgados de Akane se enterraban en su melena y le recorrió un escalofrío mientras sus labios se encontraban.

Fue mejor de lo que jamás había sido. Se habían besado anteriormente, pero nunca había experimentado esa sensación en el pecho. Sus manos se movieron y rodeó la cintura femenina acercándola lentamente a su cuerpo. Akane soltó un jadeo y Ranma ladeó el rostro, succionando dulcemente su labio inferior y luego tomando de igual manera el superior.

La chica se aferró a él y le correspondió con la misma intensidad. Su corazón parecía querer salir de su pecho y le acometió la certeza de que siempre sería Akane la única. Porque la amaba tanto que le llenaba por dentro de una manera absoluta.

Sintió como el beso perdía fuerza y cuando se alejó, notó que Akane jadeaba. Quería volver a besarla y en ese momento, más que nunca, le pareció la chica más bonita del mundo ¿Cómo se lo había cuestionado en algún momento? ¿Por qué había dudado de sus sentimientos?

—Akane…

—Ranma – ella abrió los ojos, su mirada parecía cristalizada y luego sintió como perdía fuerzas y tuvo que agarrarla de la cintura porque parecía a punto de colapsar en el suelo.

—¡Akane!

—Creo que la altura me afectó. Me siento un poco mareada y me duele un poco la cabeza.

¡Era el hechizo! Ranma suspiró y la tomó en brazos rápidamente.

—Esta bien.

—Puedo caminar sola – susurró ella.

—No es necesario. Yo te cuidare.

El Saotome bajó la colina con ella entre sus brazos. El sueño venció a Akane, pese a que ella luchó.

Ranma le dio una mirada triste y se inclinó, presionando un beso en su frente ¡Ella seguramente olvidaría todo! Pero estaba bien, volvería a intentarlo al día siguiente y todas las veces que hicieran falta.

Él la enamoraría todos los días de su vida si con eso lograba que Akane se quedará a su lado.


Estaba bajando las escaleras cuando notó que una figura alta y robusta discutía con el gerente del hotel.

—Ya le dije que no puedo darle información de los huéspedes.

Ranma frunció el ceño y se detuvo, extrañado.

—Y yo le dije que se que están aquí. Soy amigo de la familia.

—¿Dr. Tofu?

El hombre volteó y Ranma observó la sonrisa que se extendía en sus labios.

—Ranma ¡Te estaba buscando!

—¡Dr. Tofu! – el llamado de Soun les sobresaltó a ambos. El Saotome observó por sobre el hombro notando que su padre también estaba ahí, al igual que todos sus amigos.

—Hola señor Tendo, señor Saotome… chicos – hizo una inclinación leve – Un gusto saludarles.

—Es una sorpresa encontrarlo aquí ¿También viene por el fin de semana? – indagó Soun.

—De hecho…

—Dr. Tofu – Nabiki intentó bajar las escaleras, su madre venía tras ella. Ranma levantó la mirada esperando ver a Akane también, pero ni ella, ni Kasumi estaban ahí.

—Hola Nabiki.

—Qué sorpresa verle aquí ¿Viene de vacaciones también?

—No, bueno – se acarició la nuca – Ya que estoy aquí, no me molestaría quedarme.

—¿Y porque venía entonces?

—Quiero charlar con Ranma – sus ojos buscaron los del Saotome – Tenemos que hablar.

Ranma terminó de bajar las escaleras.

—Voy con ustedes – Nabiki estaba a punto de seguirlos, cuando Soun la detuvo.

—No te han invitado.

—Sígame – Ranma guío al doctor a la terraza. Le hizo pasar primero y se aseguró de cerrar bien la puerta y quedarse en la entrada por cualquier imprevisto.

—Ranma.

—Si está aquí es importante ¿cierto? – la ansiedad era fácilmente legible en su expresión – Encontró algo que nos podría ayudar ¿no?

—No encontré nada del hechizo Ranma – el hombre negó.

—¿Cómo? – su semblante decayó –. Yo creí que…

—Pero conversé con un amigo mío – Tofu dejó su maleta en una de las mesas que estaban en el área, se sentó y miró a Ranma fijamente.

—¿Un amigo?

—Es un experto botánico. Le preguntó por la planta de Aizen, había escuchado de ella, pero no tiene ninguna información.

—¿Entonces?

—Parecía muy curioso porque le encanta todo sobre plantas medicinales y de hechizos. Le conté lo que nos relató el vendedor y le comenté que aún no habíamos logrado cancelar el hechizo, entonces… me dijo algo que llamo mi atención.

—¿Que es? – el pulso del moreno se aceleró.

—Me dijo de una planta que se encuentra en Aomori, a más o menos unas seis horas de aquí.

—¿Una planta? ¿Qué hace?

—Al parecer revierte cualquier hechizo.

—¿Cualquier hechizo? – Ranma le observó sorprendido ¿Existía algo así? ¿Cómo no lo había descubierto hasta ese momento? Había buscado cualquier cosa para revertir la maldición de Jusenkyo ¿Serviría para él también?

—Si, pero tiene un límite como cualquier cosa.

—¿Un límite? – frunció el ceño – ¿De que se trata ahora?

—Solo revierte el efecto por un corto tiempo.

—¿Cómo? ¡¿Es en serio?! ¿Y como se supone que eso podría ayudarme?

Tofu suspiró y se cruzó de brazos, negando con la cabeza.

—Piensa un poco Ranma. No te dejes llevar por las emociones. La planta no cancela el hechizo, pero hay algo que podría hacerlo ¿no?

Ranma respiró profundamente y asintió.

—Si, la muestra de amor.

—Exacto. Ahora, tu mismo lo dijiste. Qué tú mayor impedimento es que no sabias cual había sido el deseo de Akane.

La expresión del moreno se iluminó.

—Si el hechizo se cancela, Akane podrá decirme cuál fue su deseo – una carcajada escapó de sus labios – ¡Es un genio doctor!

—No me alabes aún, espero que todo salga bien. Al menos es una posibilidad y te lleva un paso en la dirección correcta.

—Si, si. Definitivamente.

—Hablé con mi amigo y le pregunté que si esto no afectaría a Akane dado la naturaleza de su hechizo, ya sabes, el Dios Aizen y…

—¿Akane podría salir lastimada? – le observó horrorizado.

—No, no – negó rápidamente – Solo lo mencioné porque creí que podría preocuparte, pero no es así. Todo estará bien – buscó en su bolso y sacó una tarjeta.

—¿Y esto es?

—Mi amigo te esperará en esa dirección. No se si pueden tardar, es un poco largo de aquí, pero el me aseguro que les asistiría de ser necesario.

—Gracias Dr. Tofu.

Ranma miró fijamente la tarjeta. Finalmente tenía algo en manos, algo que le daría una oportunidad de traer de vuelta a Akane.

Era lo único que quería.

Una oportunidad.

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FIN DEL CAPÍTULO


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NOTAS DEL CAPÍTULO:

Okey, sin excusas en lo absoluto.

Hola a todas mis bellas y bellos. Lamento traer este capítulo con tanta tardanza. Sepan que me tenía de un hilo porque tiene tantas escenas tan importantes que no sabía cómo acomodarlo todo, pero también tiene mucho que ver el hecho de que me distraje irresponsablemente con otras historias. Gracias a quienes esperaban está continuación y por seguir aquí presente, porque sepan que los amo con todo mi corazón.

El capítulo, bueno tiene de todo un poco. La conversación de Ryoga y Ranma fue fulminante, la de Nabiki ¡ohh Dios! Hasta sentí que se me secaba la garganta mientras la leía, y poner los sentimientos de Ranma en palabras me hizo llorar, pero saben que soy una llorona y no creo que les sorprenda. La manera en la que Akane reacciona a Ranma ¡Es tan bello! Y Ryuu es un amor, lo amo mucho ¡Se que algunos querían que Ranma siguiera a Akane y lo está intentando! ¡Lo está intentando! ¿Se esperaban lo del mirador? ¡El beso! ¡EL BESO! Y el final, que creo que saben hacia donde va esto. También había una escena con Shampoo, pero me dije STOP, suficiente drama por lo que está para el siguiente capítulo.

¿Qué les pareció? ¿Tomatazos? ¿Dulces? ¿Amenazas de muerte? Naaa, ustedes son un sol y se que solo puedo esperar lo mejor de este fandom.

El próximo capítulo es ¡EL CAPÍTULO! Me encantaría que comentaran porque quiero leer sus especulaciones, siempre me matan el suspenso y eso los hace los mejores. Eso o soy predecible jaja.

A mis personas preferidas:

Akanita87: Mi niña, gracias por comentar y estar pendiente, eres la mejor. Tengo tantas cosas pendientes contigo que me apena enormemente no haber avanzado aún, pero no creas que se me ha olvidado. Me alegra que sigas pendiente de esta historia y leerte siempre es una maravilla. Gracias por estar aquí bella y ojalá el capítulo haya sido lo que esperabas. Te mando un enorme abrazo y mi amor.

Benani0125: Hola mi bella Beni, extrañando volver a este fandom porque ustedes siempre son las mejores y me dan mucho cariño. También extrañaba leerte. Nabiki es una arpía, pero según ella sus acciones son justificadas, puedes verlo aquí. Ranma está sufriendo, pero como dices, es solo lo justo y vemos que Akane es mucho más receptiva ahora ¿Acaso Ranma está haciendo las cosas bien finalmente? ¿Qué te puedo decir? ¡Vamos en recta final! Gracias por apoyarme en mis locuras bella, te mando un enorme abrazo y todo mi cariño.

DULCECITO311: Bellísima, lo he dicho, ustedes derriban mi historia, pero de la buena manera. Tienes un punto, uno muy bueno, pero siempre ha sido así. El avance de Ranma es notorio, pero vemos que no solo en su investigación del hechizo, también el cambio en su personalidad, sus sentimientos e incluso su actitud, por fin se nos compone nuestro muchacho rebelde. Con lo de la cancelación temporal del hechizo, veremos qué pasa. Amando leerte como siempre. Besos y abrazos linda.

Pauvishana: Gracias mi Pau por tomarte el tiempo de mandarme un mensaje. Me alegra saber que extrañas mi intento de historia, es muy significativo para mí. Akane tiene nuevos sentimientos y eso es definitivo, y mucho más notorio en este capítulo. Ranma paso el punto final de retención, en este momento no teme confesarle a cualquier persona que ama a Akane, aún tiene ciertas reticencias en cuanto a mostrar sus verdaderos sentimientos, pero su amor por Akane es finalmente libre, lo cual me encanta. Lo de la muestra física es una posibilidad y me da tantas vueltas en la cabeza ¡Fuera demonios! ¡Y yo tanto que odio los lemon! ¡NOTESE MI SUPER SARCASMO! Espero que leas este capítulo también porque estaré ansiosa por volver a leerte. Gracias por tomarte el tiempo de estar aquí, presente y apoyarme. Te mando mi amor bella. Besos.

Kuroidono2: Hola linda ¡Gracias a ti por comentar! Amo leerlas a todas y definitivamente están ahí presente, susurrándome al oído por la actualización, pero de una manera súper buena. Ranma gritando a quien esté dispuesto a escucharlo, que Akane es su amor, me llena como no tienes idea. Quería algo así en el anime/manga, de verdad sentí que faltó, pero era comprensible, en ese entonces era más inmaduro, algo que vemos que aquí va dejando aunque sea a trompicones. Me encanta lo que dices de Akane porque también siento que es así. Ella quiere irse, abrir sus alas, pero nunca mencionó que quiere volar sola, que lo nombraras es muy significativo para mí. Me gusta que mencionaras que aún son jóvenes porque es así, tienen mucho que descubrir, sea juntos o separados ¡Esperemos que juntos! Gracias por estar presente de nuevo y por el apoyo. Te mando un enorme abrazo. LOVE.

Romina Landa: Hola mi bella, gracias a ti fue que pude darle eso que me faltaba a la historia, eres la mejor maestra y me alegra que me nombraras lo de las memorias del cuerpo ¡Eres la mejor! Gracias por tu apoyo y un enorme abrazo con todo mi amor y cariño. Besos bella.

Grace: Hola mi niña, alegre de leerte, me leí todos sus comentarios como tres veces, pero se sigue sintiendo como ayer jaja. Cómo dije "estamos de picada" y directo al final ¿Cómo se ven las cosas de tu perspectiva? Porque desde aquí todo quema ¡Arde en llamas! Ranma aún se tambalea, es un niño aprendiendo a caminar y aquí lo dice, cuando menciona esa parte de "solo se amarla así, egoístamente" o algo por el estilo ¡Me tocó esa parte! Cuando terminé la historia me lo leo de inicio a fin jaja. Pero hay punto decisivos ¡¿Los notaste?! Ranma más abierto, Akane sintiendo de nuevo, Nabiki hablando sinceramente por primera vez en toda la historia, lo que Ryuu ve y ninguno vio. En fin, todo lo que nombre antes y lo que no. Pero si ¡necesitan terapia! Y eso que mande a Kodachi a un internado y a Happosai de paseo ¿Por qué te imaginas dónde habría terminado la historia? Pronto veremos lo que quiere Cologne y a que no me lo adivinas. Creo que es lo único que no adivinarían, porque en lo demás, me superaron todos ustedes jajaja. Espero que el capítulo fuera de tu agrado mi Grace. Mi amor y muchos abrazos, espero leerte.

Manu: Gracias amigo por seguirme desde el primer capítulo, me alegra que te guste el desarrollo de la historia y vamos al final, que también espero te agrade. Ojalá y este capítulo sea de tu gusto. Besos.

Guest: Nabiki es Nabiki, pero si me sentí tentada a que Ukyo le diera una buen tunda ¡No me tientes! ¡No me tientes!

Guest2: Gracias por el aviso, pero se hacía donde se dirige la historia y no pretendo cambiarla. De todos modos, gracias por tu comentario y ojalá te pases por la historia. Besos.

Alexandraaa417: Hola mi Alex, tiempo ya sin saber de ustedes. De verdad se siente extraño volver ¡No vuelvo a alejarme tanto! Ranma ya no teme decir sus sentimientos lo cual es un punto definitivo para el personaje. Akane es más receptiva y vemos aquí que ella siente cada vez más, que algo no está bien, pero como dices, no todo puede ser tan sencillo, si Ranma tuviera esta información, sería aún más fácil para él, pero no ¡No! Nabiki siendo mi casi antagonista principal me encanta, hay algo que hace que sea fácil hacerla toda una desgraciada, me imagino que tiene que ver con su personalidad en la historia real. Ustedes me tientan con el lemon ¡Fuera demonios perversos! ¡Nooo! Jajaja Todos intentan dar su granito de arena para ayudar a la pareja y vemos que hay una oportunidad por fin ¿Pero que sucederá ahora? Quiero leer lo que piensas. Te mando todo mi amor, me encanta leerte bella. Besos y abrazos Alex.

Bealtr: Hola mi bella, alegre de leerte de nuevo Ranma avanza un paso y retrocede dos, cae en una espiral de oscuridad, pero es así, solo esperemos que no se hunda a sí mismo. Vemos que es mucho más maduro y que realmente está intentando algo. Es menos emocional y analiza más las cosas. Su manera actual de tratar a Akane ¡Me enamora! ¿Qué te puedo decir? Ojalá te guste el capítulo y espero leerte. Mi amor incondicional. Besos.

SARITANIMELOVE: Bellísima, encantada de leeré. ¿Cómo se ve todo desde tu punto? Porque aquí todo se juntó. Ranma madura, Akane vuelve a enamorarse, Nabiki mi antagonista favorita y los locos del barrio jajaja, en este capítulo todo toma un poco su lugar, pero está oportunidad ¿Realmente ayudará? Ansiosa de leerte, gracias por tu apoyo y besos bella.

Si leyeron la historia hasta aquí. Gracias por su tiempo, espero que el capítulo sea de su agrado, como dije, justo en la recta final ¿Qué creen que sucederá ahora?

Espero leerlos y si no han comentado, les ánimo a hacerlo, porque me encantaría saber lo que piensas.

Les mando un enorme beso y abrazos y nos leemos pronto.

23/10/2021

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