Jueves 25 - Dic - 1997

Después de lo vivido la noche anterior realmente no sabia que pensar. Al principio, cuando Dumbledore le había mencionado que ya había hecho los arreglos para que fuera durante las vacaciones de navidad a la Mansión Malfoy, para aprender todo lo necesario para aprender lo suficiente como para pasar el examen del ministerio, había pensado que eso sería una misión imposible por la simple razón de que los leones y las serpientes no se llevan. Varias generaciones a lo largo de los años lo habían demostrado. Eran como agua y fuego literalmente.

Después, cuando por fin llegó la hora de llegar a la casa Malfoy las cosas se habían vuelto extrañas, y no porque los Malfoy fueran extraños, al contrario, cumplían con muchas características que ya se imaginaba que tenían, sin embargo, aun así su estancia en el nido de las serpientes era razonablemente buena o incluso ahora se atrevería decir que hasta cómoda. Eso precisamente era lo que se sentía extraño.

Nunca antes le hubiera podido siquiera pasar por la cabeza que se sentiría cómodo con los Malfoy. Si, los Malfoy seguían teniendo esas típicas características sangre pura que chocaban con su lado gryffindor y con la misma forma en la que creció, pero no los podía culpar por ello ni mucho menos decir que estaban mal.

Sabía perfectamente que cada uno es el resultado de la forma en que fue criado, su familia, su entorno, cultura y tradiciones. Esa era la diferencia entre uno y otro. Esa era la diferencia entre Malfoy y el.

Siempre había la creencia en Hogwarts que los slytherin eran magos malvados y perversos y en cambio los de gryffindor eran los nobles y valientes que ayudaban a los demás. Pero la realidad era que no había buenos y malos. Hay personas que en apariencia son buenas y en realidad no son tan buenas, hay personas que parecen malas y en la vida real no lo son o hay personas buenas a las que simplemente les pasan cosas malas.

Eso fue lo que le enseñó Sirius.

Y ahora podía entender cuánta verdad y sabiduría había en las palabras de su padrino.

Quizás Dumbledore ya sabia como eran en realidad los Malfoy. Quizás fue por eso que Dumbledore lo había mandado con los Malfoy sin siquiera dudar de ello. Si ese era el caso, entonces era lógico que el viejo profesor hubiera hecho toda la planeación y los arreglos para su viaje a la Mansión Malfoy esas vacaciones, sin embargo, había algo que todavía no podía entender y eso era el actuar de los Malfoy.

Los Malfoy, como una vez se lo había dicho Draco, no tienen nada que ver en que él haga el examen en el ministerio o no, que era algo que ni siquiera le importaba así que no había razones para que hubieran aceptado el plan de Dumbledore de tenerlo en su casa dándole lecciones de sangre puras cuando no son personas que se consideren bondadosas o caritativas. Incluso el mismo Draco había mencionado que los Malfoy se mueven dependiendo del provecho que puedan sacar de las otras personas. Así que... ¿En este caso que ganaban? ¿A caso había algo más detrás que no sabía? ¿Algo por lo que los Malfoy habían aceptado su estadía ahí?

Eso era un misterio que quería resolver.

Mientras tanto, abriría los regalos mandados por sus amigos el día anterior, que por todo el asunto de la cena de navidad y el ''baile'' de navidad que había tenido con Draco, se le había olvidado por completo que los regalos lo esperaban sobre su cama, pero aun así decidió esperar hasta el día de hoy en la mañana para abrirlos.

Primero abrió el regalo de envoltura roja que le mandó Hermione. Debía admitir que por la forma del empaque al principio había pensado que era un libro pero fue hasta que lo abrió que se dio cuenta que era una camiseta de uno de sus equipos favoritos de quidditch junto con una caja de chocolates de garra de dragón, que de igual manera, eran sus favoritos.

Por otro lado, cando abrió el regalo de Ron se dio cuenta que era exactamente lo mismo que le regalaba todos los años: una gran caja llena de todo tipo de chocolates, dulces y golosinas que le recordaban mucho a cuando se conocieron en el tren rumbo a Hogwarts y habían comprado de todos los dulces del carrito. Era un buen recuerdo.

Por último, abrió un paquete que por la forma de la envoltura sabía que venía de la señora Weasley. Este era un suéter tejido color marrón con la inicial de su nombre en rojo. Era un regalo simple pero con mucho valor ya que le recordaba como la familia Weasley lo trataban como un integrante más de su familia.

Justo estaba poniéndose su nuevo suéter cuando alguien tocó la puerta. Se apresuró a bajarse bien el suéter mientras caminaba en dirección a la puerta y abrirla para después percatarse que era ni más ni menos que su némesis Draco Malfoy.

''Buenos días.'' Dijo el rubio.

''Buenos días.'' Le devolvió el saludo.

''En... la familia Malfoy tenemos la tradición de ir el día de hoy a recolectar anonas al bosque para después cocinarlas y eso almorzar.'' Dijo Draco mientras le echaba una mirada nada discreta a su nuevo suéter Weasley. ''Así que... me preguntaba si quieres ir, a recolectar anonas me refiero.''

¿Anonas?

No tenía ni la menor idea de que fueran esas cosas pero la idea de salir de la mansión e ir al bosque sonaba interesante.

''Claro.'' Respondió.


''Malfoy.'' Dijo Harry después de caminar a través de los árboles del bosque durante varios minutos.

Al parecer durante la noche anterior había nevado lo suficiente para que una gran parte del suelo y la vegetación fuera cubierta por una capa blanca de nieve, dotando al paisaje de una singular belleza pese al fuerte frío que se sentía.

''¿Mm?'' Se limitó a responder Draco a su lado indicando al moreno que tenía su atención.

''¿Por qué estás haciendo esto?'' Preguntó Harry con curiosidad y tras ver la mirada de interrogación del rubio explicó. ''Me refiero a ¿Por qué decidiste aceptar que viniera aquí en las vacaciones y enseñarme sobre el examen? Dijiste que que era algo que ni siquiera te importaba.''

''Tengo mis motivos.'' Contesto el rubio mientras se encogía de hombros como si fuera algo sin importancia.

''¿Entonces es verdad que les ofrecieron algo para que aceptaran? ¿Algo de lo que podían sacar provecho?''

''Eres bastante perspicaz Potter.''

''¿Entonces es verdad? ¿Les ofrecieron algo?'' Continuó preguntando el gryffindor satisfecho de que sus interpretaciones fueran correctas.

''Si, es verdad.'' Confesó el slytherin mientras asentía con la cabeza.

''¿Y que les ofrecieron?'' Hablo Harry entre curioso e intrigado.

Draco no contestó, en su lugar se limitó a ajustar su saco y bufanda que al parecer siempre traía cuando se trataba de salir de la casa.

''¿No me vas a decir?'' Insistió.

El rubio detuvo su caminar y se volvió bruscamente hacia el moreno listo para lanzar alguna frase sobre que no era de su incumbencia. Harry de inmediato se preparó para recibir el insulto pero para su sorpresa, Draco solo abrió y cerró la boca y después de varios segundos de pensarla mejor finalmente respondió:

''Jugo de Calabaza.'' Dijo Malfoy con una sonrisa burlona. ''Nos ofrecieron jugo de calabaza.'' Sin más, volvió sobre sus talones y continuó caminando.

Potter resopló y giró los ojos sabiendo perfectamente que cuando el slytherin se ponía en ese plan sería prácticamente imposible sacarle las respuestas que deseaba, por lo que no le quedó más que apresurar sus pasos para no quedarse muy atrás.

No pasó mucho tiempo después cuando se encontraron con lo que era un río de unos cuatro metros de ancho ahora congelado que atravesaba el camino que seguían.

''Cuidado con el hielo.'' Dijo Draco mientras comenzaba a caminar sobre el hielo. ''Si nos aguanta pero de todas formas trata de no pisar muy fuerte.''

Harry así lo hizo siguiendo a Malfoy de cerca. Sin embargo, estaba tan concentrado en cuidar su peso que se olvidó por completo de lo resbaloso que era el hielo, no había dado ni tres pasos cuando ya sentía como si le hubieran movido el piso haciendo que sus pies se deslizaran hacia atrás mientras que el resto de su cuerpo caía hacia enfrente con un gemido de sorpresa.

Por suerte para Potter, si es que podía llamarse suerte, sus reflejos no le fallaron y alcanzó a agarrarse de lo más cercas que tenia para evitar caer el piso. Lo que no esperaba era que ese apoyo fuera el mismísimo Draco Malfoy.

El movimiento fue tan rápido que no notó como sus manos se habían sujetado del brazo y del saco de la espalda del rubio, quien por el nuevo peso se tambaleo hacia atrás mientras sus pies patinaban y luchaban por mantener el equilibrio.

Una vez estabilizados, Draco no hizo más que mirar al moreno con molestia. Harry en cambio solo sonrió divertido. ''Ups.''

''Te dije que te fijaras.'' Se quejó con voz seca el slytherin.

''Mentiras.'' Replicó el gryffindor mientras ensanchando su sonrisa ahora con un tinte burlón sabiendo que tenia todas las de ganar. ''Tu nunca dijiste eso.''

Draco bufo y rodo los ojos para después seguir con su camino, sin embargo no llego muy lejos. Dos pasos después ya se encontraba resbalándose y cayendo inevitablemente sobre su trasero.

Harry por su parte no se contuvo y empezó a reírse abiertamente pese a la mirada furiosa que le dirigía el rubio.

''¡Yaaa! ¡Cierra la boca Potter!''

Gritó el slytherin inútilmente ya que el gryffindor lo ignoró por completo y siguió con su ataque de risa. Enojado Draco, decidió irse por el camino de la venganza: se movió lo mas rápido que pudo por el hielo hasta alcanzar uno de los pies de Potter y tirar de él lo más fuerte posible.

Harry al instante vio sus intenciones y se apresuró a dar un paso hacia atrás saliendo del alcance de Draco y por lo tanto entrando en una zona segura, segura entre comillas ya que no contaba con que, debido a ese movimiento, volvería a perder el equilibrio y sus pies patinaron mientras sacudía los brazos en el aire como si estuviera nadando. Sin embargo, por más que luchó el resultado fue el mismo: terminó en el suelo a unos pasos de Malfoy.

Aun así, el gryffindor intentó recobrar algo de la dignidad que todavía le quedaba e intentó rápidamente levantarse del hielo. Fue para su sorpresa y desgracia que uno de sus pies se volvió a deslizar y volvió a caer hacia enfrente pero esta vez no llegó hasta el hielo. No, no llegó porque su cabeza lo detuvo al estamparse con el tronco de un árbol cercano.

Al instante la risa del rubio resonó por todo el lugar para la vergüenza de Harry quien intentaba evitar llevarse una mano a la cabeza para sanar el dolor del golpe.

Draco solo reía y reía con ganas desde su posición en el suelo hasta que una bola de nieve se estrelló contra su cara. Después de varios segundos de que pudiera procesar lo acababa de pasar, se encontró con que el gryffindor ya se encontraba haciendo otra bola de nieve preparándose para volvérsela a lanzar. Al verlo, Malfoy se movió en un intento de esquivar el golpe pero al parecer no fue lo suficientemente rápido ya que otra bola se estrelló con fuerza contra su hombro.

Draco, como todo buen slytherin no se quedó atrás, rápidamente se acercó al otro extremo del río congelado donde había una gran cantidad de nieve acumulada. Una vez que llegó tomó un gran puño de nieve y se dispuso a hacer una bola para después aventarla con fuerza en dirección al gryffindor.

Tres segundos después, ambos magos se encontraban en medio de una guerra de bolas de nieve. Las bolas salían disparadas de ambos extremos del río congelado y volaban por los aires hasta estrellarse con un ruido seco. En ocasiones se podía escuchar las risas de satisfacción, de alguno de los dos, tras haber acertado a su blanco, mientras que el oponente se quejaba del dolor.

Después de varios minutos de que la guerra comenzó a parecerse más a una masacre, a favor de Harry, Draco finalmente decidió ponerle fin. ''¡YAAA HARRY! ¡Me están tocando todos los golpes!''

El gryffindor así lo hizo, se detuvo al instante aunque no sabía bien si fue por la petición del slytherin o por el hecho de que este lo hubiera llamado por su nombre.

''Pues quien te manda a tener tan malos reflejos.'' Dijo Harry mientras se levantaba del suelo mientras Malfoy también lo imitaba. ''Con razón te corrieron del equipo de quidditch.''

''¡A mi nunca me corrieron del equipo de quidditch!'' Replicó Draco mientras se sacudía la nieve de la ropa.

''¿Ah si?'' Preguntó Potter con incredulidad y sarcasmo a fin de molestar al rubio.

Malfoy rió sin ganas. ''Ja, ¿Crees que los de equipo de slytherin simplemente podrían correr a alguien como yo?''

Tuche. Ese era un buen punto.

Harry sabía perfectamente al igual que el resto del alumnado que Malfoy, o más bien, el padre de Malfoy siempre tuvo influencias en muchos lados sobre todo en el ministerio, por lo que por lo general siempre se salían con la suya. Como cuando lograron hacer que destituyeran a Dumbledore de su puesto de director en el segundo año, o cuando mandaron sacrificar a Buckbeak por el accidente de Draco cuando él mismo fue el causante de ello. Incluso también existía el rumor de que Lucios Malfoy había comprado escobas nuevas a todo el equipo de quidditch sólo para asegurar que su hijo entrara en el equipo.

Así que, si era eso posible, era bastante lógico pensar que no podían simplemente sacarlo del equipo. En primera, porque seguramente tendrían algún soborno para evitar su expulsión, y en segundo, si llegaban a sacarlo tendrán que enfrentarse a las consecuencias de ello.

''¿Y entonces por que ya no juegas?'' Preguntó Harry ahora más por curiosidad que por molestar.

Draco por su parte, en algún momento pareció perderse en sus pensamientos mientras miraba hacia arriba a los árboles. El gryffindor abrió la boca para volver a llamarlo pero fue interrumpido por el rubio quien volvió a la realidad. ''¡Mira! ¡Anonas!'' Dijo Malfoy alegremente mientras señalaba en dirección a la copa de uno de los árboles.

Fue así que olvidando su conversación el slytherin se acerco al árbol y estirándose comenzó a arrancar unos frutos de color verde del tamaño de una manzana que parecían tener algo parecido a escamas. Por otro lado, el gryffindor aprovechó el hecho de que ahora el hielo era cubierto por una ligera capa de nieve producto de la batalla anterior, lo que ayudaba a la fricción y por lo tanto, a poder caminar sobre el hielo con mayor facilidad sin tener que terminar en el suelo.

Cuando por fin alcanzo a Draco, este ya tenia en una bolsa de tela tres frutos y ya iba por el cuarto y ultimo fruto del árbol. Una vez recolectado los de ese árbol se paso al siguiente árbol mientras que Harry recolectaba los del árbol de enfrente.

Al cabo de varios minutos llegaron hasta el ultimo árbol donde se tenían las anonas. Draco intento alcanzar los frutos pero por más que intento estirarse ni de chiste logro tocarlos.

''¡Hay! No los alcanzo.'' Se quejo el slytherin mientras era observado por el gryffindor quien sabía de sobra que al ser ambos de la misma estatura era seguro que ninguno de los dos pudiera alcanzar las anonas. ''Anda, ponte a gatas para que pueda subirme a cortar las anonas.'' Dijo, no, más bien ordenó Malfoy.

''¡¿Que?! ¿Por qué yo?'' La réplica de Potter no se hizo esperar. ''Mejor agáchate tu y yo me subo.''

''Por que yo no te voy a aguantar Potter. Seguro estás tan pesado que me vas a romper los huesos en cuanto te subas.''

Harry no se quiso quedar atrás. ''Ah, pues tú también vas a estar bien pesado con todo lo que te comiste ayer.''

''Pero yo ya hice popo en la mañana así que ya baje como tres kilos.'' Dijo Draco tranquilamente como si estuviera hablando del clima.

''¡No me jodas Malfoy!'' Casi gritó exasperado Harry mientras se llevaba una mano a su cabeza sin poder creer que esa fuera la respuesta lógica del rubio.

''¿Que? Es la verdad.'' Continuó Draco como si nada, mirando divertido al moreno por su reacción. ''Yo también hago popo, sabes. Lo normal es que todos hagamos popo ¿O acaso tu no haces popo?''

''Si, pero...''

''Ya vez, todos hacemos popo. Es natural hacer popo.''

''¡Pero ese no es el punto Draco! ¡Dios! Ya ni siquiera se porque estamos hablando de esto.'' Explotó Harry mientras el slytherin se alegraba de lograr sacar de sus casillas al moreno.

Después de unos segundos en silencio, el slytherin decidió cambiar de estrategia. ''Ándale Potter, tú que ayudas a todos ayúdame a bajar los frutos. No puedo hacerlo yo solo. Necesito que me ayudes, ¿Sí?''

El moreno lo miró molesto pero aun así su lado gryffindor decidió ayudar. ''¡Ash! Bien. Tu ganas, pero solo esta vez.''

Malfoy sonrió victorioso mientras veía como Potter se ponía a cuatro patas justo debajo de donde se encontraban las anonas. Una vez Harry estaba en posición Draco subió sobre su espalda usándolo de escalón para alcanzar los frutos. Corto uno y lo reviso.

''¡Dios! Ni siquiera sé por qué estoy haciendo esto ¡¿Quieres apurarte Malfoy?! No estás tan ligero como crees.'' Se quejó el gryffindor al notar la extrema lentitud del slytherin.

''Ya voy...'' Respondió el rubio mientras cortaba otro fruto y se detenía a revisarlo ahora con una mucho mayor calma como si tuviera todo el tiempo del mundo.

Harry al notar que obviamente las intenciones de Draco ahora eran todo lo contrario de lo que decía, decidió hacerle un último aviso para evitar sentirse más ridículo de lo que ya lo hacía por estar haciendo de escalón. ''¡Malfoy! ¡Apúrate o me voy a ir!''

''¿Ah si?'' Dijo Malfoy usando el mismo tono sarcástico que Harry usó con él en momentos anteriores.

''¡Ash! ¡Ya estoy harto!'' Hablo molesto Potter mientras se movía bruscamente para intentar levantarse.

Draco saltó al suelo en cuando sintió el movimiento para evitar caer, sin embargo, debido al rápido movimiento la bolsa con las anonas se escapó de su agarre y cayó hasta suelo haciendo que los frutos se esparcieran por el suelo nevado.

''¡Hay!... ¡Te pasas Potter! Mira nomas, ya se regaron por todos lados.'' Se quejó el slytherin mientras se agachaba a recoger los frutos y regresarlos a la bolsa.

El moreno por su parte decidió ignorar las quejas del rubio y mejor empezó caminar de regreso a la mansión al fin de cuentas que el rubio ya se estaba encargando de recoger las anonas.

Draco seguía alegando en voz alta mientras recogía los frutos hasta que de repente se escuchó un fuerte crujido como si algo se rompiera lo que hizo que se volviera rápidamente en dirección del origen del ruido y tras no ver rastro alguno del moreno lo llamó: ''¿Potter?''

No hubo respuesta por lo que se levantó del suelo para ver si así lo lograba ver.

''¿Potter?''

El silencio embriagador siguió presente, por lo que Malfoy alarmado comenzó a caminar de regreso en dirección del rio congelado.

''¡¿Potter?!''

Silencio absoluto.

Tras seguir sin respuesta el rubio se dispuso a volver a llamar al gryffindor pero se detuvo sin aliento al descubrir el origen del ruido que había escuchado: el hielo del río congelado se había roto justo por la parte central. Era un gran agujero por el cual se esparcía una gran cantidad de agua hacia el exterior como suele suceder cuando algo es introducido en un cuerpo de agua.

''¡Mierda!'' Gritó Draco mientras corría rápidamente en dirección al agujero. ''¡POTTER!... ¡POTTER!''

Siguió gritando hasta que llegó al borde del charco del agua y se agacho lo más cercas que pudo del agujero en el hielo rogando a Merlín por lograr ver algo del moreno pero no fue así. Desesperado, decidió mandar el hechizo del detector al carajo y buscar su varita.

Busco en los bolsillos de su saco, en los bolsillos de su pantalón, en el interior de su saco... Nada... No había nada... No estaba su varita. Fue entonces cuando recordó que la dejó sobre su cama pensando en regresar por ella después de hablar con Potter pero habían salido tan de prisa que se le había olvidado por completo ese detalle.

''¡MIERDA!'' Gritó alarmado, desesperado y angustiado.

Un instante después, y antes de que pudiera pensarla dos veces, ya se encontraba entrado también por el agujero. Fue exactamente al momento de entrar al agua que sintió como su piel, músculos y huesos reaccionaban bruscamente por el contacto con el agua fría. Trato de ignorarlo y buscar, en medio de la oscuridad del ambiente, algún rastro de Harry.

De pronto, sintió un agarre en su pierna y al volverse se dio cuenta que se trataba del mismísimo gryffindor. El slytherin se acercó más a él y fue cuando se percató que una pierna del león había quedado atrapado en una especie de planta acuática lo que estaba impidiendo su escape.

No necesito ninguna indicación, inmediatamente se acercó a la planta y desenredo del pie del gryffindor. Una vez libre, ambos magos nadaron hacia la superficie lo más rápido que sus cuerpos se los permitieron.

Draco se apresuró a salir del agua del agua y una vez arriba del hielo se volvió para ayudar a salir a Harry jalándolo de la ropa hasta que por fin se encontró sobre el hielo junto a él tosiendo el agua que se había tragado.

''Mierda'' Maldijo Malfoy para después arrastrar a Potter por el brazo hasta que salieron por completo del hielo y entraron a la seguridad que les brindaba la estabilidad del suelo cubierto de nieve.

A pesar de que ambos magos temblaban y les castañaban los dientes por el fuerte frío parecía que los efectos eran mucho más notables en el moreno. Draco de inmediato se agacho junto a Harry y comenzó a frotar los brazos, los hombros y la espalda del pelinegro en un intento de hacerle entrar en calor lo más pronto posible. Pero con base al aspecto de Potter, al parecer no estaba funcionando.

''Mierda, ¡Te estas congelando!'' Volvió a maldecir el rubio alarmado mientras lo miraba totalmente empapado tratando de pensar en algo que pudiera hacer. Dos segundos después una idea cruzó por su mente. ''Ya se. Quítate esto.'' Dijo el syltherin mientras empezaba a quitarle la chamarra a Potter, quien se movió lentamente debido a la rigidez de su cuerpo, para permitir que le fuera extraída la prenda. Después de que la chamarra estuvo afuera le siguió el suéter tejido de la señora Weasley lo que lo dejó solamente con la camiseta.

Draco rápidamente se quitó su saco y lo pasó sobre los hombros del moreno envolviéndolo con él para después seguir el mismo procedimiento con la bufanda que traía.

Harry por su parte había dejado de pensar desde el momento en que salió del agua congelada y fue hasta que Malfoy lo abrigó con su saco que noto que a pesar de que este se encontraba totalmente mojado también era bastante cálido por lo que se aferró a él. Al principio pensó que quizás ya se encontraba delirando o era alguna clase de imaginación suya, sin embargo, con el paso del tiempo comenzó a notar que no era tanto su imaginación. No. El saco de Draco realmente si estaba cálido.

''¡EROS!'' Gritó Malfoy sacando a Potter de sus pensamientos.

Segundos después, el elfo doméstico apareció. Sujetó a ambos magos y desaparecieron del lugar.

Continuará...

Próximo capítulo: ¿No confías en mí?