Capítulo 22

Me han hecho la manicura, me han dado un masaje y me he tomado dos copas de champagne. La sala VIP tiene muchas ventajas. Con cada sorbo me siento un poco más dispuesta a perdonar a Bellatrix por su intervención. Abro la computadora con la confianza de poner a prueba la teoría de que funciona en cualquier parte del planeta.


De: Hermione Granger

Fecha: 30 de mayo de 2011 21:53

Para: Bellatrix Black

Asunto: Detalles súper extravagantes

Querida señora Black:

Lo que verdaderamente me alarma es como ha sabido que vuelo iba a tomar.

Su tendencia al acoso no conoce límites. Espero que el su doctor haya vuelto de vacaciones.

Me han hecho la manicura, me han dado un masaje en la espalda y me he tomado dos copas de champagne, una forma agradable de empezar mis vacaciones.

Gracias.

Hermione


De: Bellatrix Black

Fecha: 30 de mayo de 2011 21:59

Para: Hermione Granger

Asunto: No se merecen

Querida señorita Granger:

Mi doctor ha vuelto y tengo cita con él esta semana.

¿Quién le ha dado un masaje en la espalda?

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


!Ah! Hora de vengarse. Ya han llamado a nuestro vuelo, así que ahora podré contarle desde el avión. Será más seguro. Estoy a punto de abrasarme de perversa alegría.

Hay muchísimo sitio en primera. Con un coctel de champagne en la mano, me instalo en el suntuoso asiento de cuero junto a la ventanilla mientras la cabina empieza a llenarse poco a poco. Llamo a Wendell para decirle donde estoy; una llamada compasivamente breve, porque es muy tarde para él.

—Te quiero, papá—susurro.

—Y yo a ti, Hermione. Saluda a tu madre. Buenas noches.

—Buenas noches.

Cuelgo.

Miro mi computadora y, con el mismo regocijo infantil creciente, la abro y entro en el programa de correo.


De: Hermione Granger

Fecha: 30 de mayo de 2011 22:22

Para: Bellatrix Black

Asunto: Manos delicadas y suaves

Querida señora:

Me ha dado un masaje en la espalda una joven muy agradable. Verdaderamente agradable. No me habría topado con Amy en la sala de embarque normal, así que le agradezco de nuevo el detalle. No sé si me van a dejar mandar correos cuando hayamos despegado; además, necesito dormir para estar linda, porque últimamente no he dormido mucho.

Dulce sueños, señora Black…pienso en ti.

Hermione


Uf, como se va a enojar…y estaré en el aire, lejos de su alcance. Se lo tiene merecido. Si hubiera estado en la sala de embarque normal, Amy no me habría puesto las manos encima. Era una joven muy agradable, de esas rubias y permanentemente bronceadas; en serio, ¿Quién puede estar bronceada en Seattle? Que absurdo. Me quedo mirando el correo. Fleur tiene razón. Con ella, es como pescar en una pecera. La voz de mi consciencia me mira con la boca espantosamente torcida: ¿En serio quieres provocarla? ¡Lo que ha hecho es un gran detalle, lo sabes! Le importas y quiere que viajes con todas las comodidades. Sí, pero me lo podría haber preguntado, o habérmelo dicho, y no hacerme quedar como una autentica tonta en el mostrador de facturación. Pulso la tecla de envío y espero, sintiéndome una niña muy mala.

—Señorita Granger, tiene que apagar la computadora durante el despegue—me dice amablemente una azafata súper maquillada.

Me da un susto de muerte. Mi consciencia culpable me castiga.

—Ah, lo siento.

Maldición. Ahora me va a tocar esperar para saber si me ha contestado. La azafata me da una manta suave y una almohada, mostrándome su dentadura perfecta. Me echo la manta por las rodillas. Es agradable que te mimen de vez en cuando.

La primera clase se ha llenado, salvo el asiento de al lado del mío, que sigue sin ocupar. Ay, no. Se me pasa una idea perturbadora por la cabeza. Igual ese sitio es el de Bellatrix. Maldición, no, no será capaz. ¿O sí? Le dije que no quería que viniera conmigo. Miro impaciente el reloj y entonces la voz mecánica del personal de pista anuncia: "Tripulación: Armar rampas y crosscheck".

¿Qué significa eso? ¿Van a acerrar las puertas? Siento que se me eriza el vello mientras espero sentada con palpitante inquietud. El asiento de al lado del mío es el único desocupado de los dieciséis de la cabina de primera. El avión arranca con una sacudida y yo suspiro de alivio, pero también siento una leve punzada de desilusión: no habrá Bellatrix en cuatro días. Miro de reojo el celular.


De: Bellatrix Black

Fecha: 30 de mayo de 2011 22:25

Para: Hermione Granger

Asunto: Disfruta mientras puedas

Querida señorita Granger:

Sé lo que se propone y, créame, lo ha conseguido. La próxima vez irá en la bodega de carga, atada y amordazada y metida en un cajón. Le aseguro que encargarme de que viaje en esas condiciones me producirá muchísimo más placer que cambiarle el ticket por uno de primera clase.

Espero ansiosa su regreso.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


Madre mía. Ese es el problema del humor de Bellatrix, que nunca estoy segura de si bromea o si está enojadísima. Sospecho que, en esta ocasión, esta enojadísima. A la brevedad, para que no me vea la azafata, tecleo una respuesta bajo la manta.


De: Hermione Granger

Fecha: 30 de mayo de 2011 22:30

Para: Bellatrix Black

Asunto: ¿Bromeas?

¿Ves? , no tengo ni idea si estás bromeando o no. Sino bromeas, mejor me quedo en Georgia. Los cajones están en mi lista de límites infranqueables. Siento haberte hecho enojar. Dime si me perdonas.

Hermione.


De: Bellatrix Black

Fecha: 30 de mayo de 2011 22:31

Para: Hermione Granger

Asunto: Bromeo

¿Cómo es que estás mandando correos? ¿Estás poniendo en peligro la vida de todos los pasajeros, incluida la tuya usando la computadora? Creo que eso contraviene una de las normas.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


¡Ambas! Guardo la computadora, me recuesto en el asiento mientras el avión entra en pista y saco un libro…una lectura ligera para el viaje. Una vez en el aire, reclino mi asiento para atrás y no tardo en quedarme dormida.

La azafata me despierta cuando iniciamos el descenso en Atlanta. Son las cinco y cuarenta y cinco, hora local, pero solo he dormido unas cuatro horas o así. No estoy con todas mis luces, pero agradezco el jugo de naranja que me ofrece la azafata. Miro nerviosa la computadora. No hay mas correos de Bellatrix. Bueno, son casi las tres de la mañana en Seattle, y seguramente quiere evitar que me cargue los sistemas de navegación o lo que sea que impide que vuelen los aviones cuando hay tecnología encendida.

La espera en Atlanta es de solo una hora. Y de nuevo disfruto del refugio de la sala VIP. Me siento tentada a dormirme acurrucada en uno de esos sofás tan blanditos que se hunden suavemente bajo mi peso, pero no voy a estar aquí tanto rato. Para mantenerme despierta, inicio en la computadora un interminable monologo interior dirigido a Bellatrix.


De: Hermione Granger

Fecha: 31 de mayo de 2011 06:52

Para: Bellatrix Black

Asunto: ¿Te gusta asustarme?

Sabes cuánto me desagrada que gastes dinero en mí. Sí, eres muy rica, pero aún así me incomoda; es como si me pagaras por el sexo. No obstante, me gusta viajar en primera-mucho más civilizado que la clase turista-, así qué gracias. Lo digo en serio, y he disfrutado del masaje de Amy, sin ningún agregado erótico. Estaba molesta contigo, y lo siento. Pero, como de costumbre, tu reacción es desmedida. No me puedes decir esas cosas (Atada y amordazada en un cajón; ¿Lo decías en serio o era una broma?), porque asustas, me asustas. Me tienes completamente cautivada, considerando la posibilidad de llevar contigo un estilo de vida que no sabía ni que existía hasta la semana pasada, y vas y me escribes algo así y me dan ganas de salir corriendo espantada. No lo haré, desde luego, porque te extrañaría. Te extrañaría mucho. Quiero que lo nuestro funcione, pero me aterra la intensidad de lo que siento por ti y el camino tan oscuro por el que me llevas. Lo que me ofreces es erótico y sensual, y siento curiosidad, pero también tengo miedo de que me hagas daño, física y emocionalmente. A los tres meses, podrías aburrirte de mí y ¿Cómo me quedaría yo? Claro que supongo que ese es un riesgo que se corre en cualquier relación. Esta no es precisamente la clase de relación que yo imaginaba que tendría, menos aún siendo la primera. Me supone un acto de fe inmenso.

Tenías razón cuando dijiste que no hay una pisca de sumisión en mí, y ahora coincido contigo. Dicho esto, quiero estar contigo, y si eso es lo que tengo que hacer para conseguirlo, me gustaría intentarlo, aunque me parece que lo haré por pena y terminaré llena de moretones…y la idea no me atrae en absoluto.

Estoy muy contenta de que hayas accedido a intentar darme más. Solo me falta decidir lo que entiendo por "más", y esa es una de las razones por la que quería distanciarme un poco. Me deslumbras tanto que me cuesta pensar con claridad cuando estamos juntas.

Nos llaman para embarcar. Tengo que irme.

Luego más.

Tu Hermione


Le doy a la tecla de envío y me dirijo media adormilada a la puerta de embarque para subir a otro avión. Este solo tiene seis asientos en primera y, en cuanto despegamos, me acurruco bajo mi suave manta y me quedo dormida.

Tras un sueño demasiado corto me despierta la azafata con más jugo de naranja, ya que iniciamos la aproximación al Savannah internacional. Sorbo despacio, exhausta, y me permito sentir un poco de emoción. Voy a ver a mi madre después de seis meses. Mirando de reojo la computadora, recuerdo que le he enviado un largo e intenso correo a Bellatrix, pero no hay respuesta. Son las cinco de la mañana en Seattle, con un poco de suerte, aun estará dormida y no interpretando alguna pieza lúgubre al piano.

Lo bueno de viajar en soledad con equipaje de mano es que una puede salir volando del aeropuerto sin tener que esperar una eternidad junto a las cintas transportadoras. Lo bueno de viajar en primera es que te dejan bajar del avión antes que a nadie.

Mi madre está esperándome con Remus, y me da tanta ilusión verlos…no sé si es por el agotamiento, por el largo viaje o por toda la situación con Bellatrix, pero en cuanto estoy en los brazos de mi madre me echo a llorar.

—Ay, Hermione, cielo. Debes estar muy cansada.

Mira inquieta a Remus.

—No, mamá, es que…me alegro mucho de verte.

La abrazo con fuerza.

Me hace sentir tan bien, tan protegida, como en casa. La suelto a regañadientes y Remus me da un torpe abrazo con un solo brazo. No parece tenerse bien en pie, y entonces recuerdo que se ha hecho daño en una pierna.

—Bienvenida a casa, Hermione. ¿Por qué lloras?—pregunta.

—Oh, Remus también me alegro de verte a ti.

Contemplo su apuesto rostro y sus chispeantes ojos canela que me miran con cariño. Me gusta este marido, mamá. Te lo puedes quedar. Me agarra la mochila.

—Por dios, Hermione, ¿qué llevas aquí?

Será la computadora. Los dos me agarran por la cintura mientras nos dirigimos al aparcamiento.

Siempre olvido el calor insoportable que hace en Savannah. Al salir de los confines refrigerados de la terminal de llegadas, nos cae encima la manta de calor de Georgia. Buf…es agotador. Tengo que zafarme de los abrazos de mamá y de Remus para quitarme el buzo con capucha. Menos mal que me he traído pantalones cortos. A veces extraño el calor seco de las Vegas, donde viví con mamá y Remus cuando tenía diecisiete años, pero este calor húmedo, incluso a las ocho y media de la mañana, cuesta acostumbrarse. Cuando me encuentro el fin en el asiento de atrás del auto, maravillosamente refrigerado, me quedo sin fuerzas, y el pelo se me empieza a encrespar a causa del calor. Desde el monovolumen les envío un mensaje rápido a Wendell, a Fleur y a Bellatrix:

He llegado sana y salva a Savannah. H.

De pronto pienso en Harry mientras pulso la tecla de envío y, en medio de la neblina de mi fatiga, recuerdo que su exposición es la semana que viene. ¿Debería invitar a Bellatrix sabiendo que no le cae bien Harry? ¿Seguirá queriendo verme Bellatrix después del email que le he mandado? Me estremezco de pensarlo, y me la quito de la cabeza. Ya me ocuparé de eso luego. Ahora voy a disfrutar de la compañía de mi madre.

—Cielo, debes estar cansada. ¿Quieres dormir un rato cuando lleguemos a casa?

—No, mamá. Quiero ir a la playa.

Llevo mi bikini azul de top atado al cuello y estoy tomando un refresco en una reposera frente al océano atlántico. Y pensar que ayer, sin ir más lejos, contemplaba el Sound abriéndose al pacifico…mi madre está recostada a mi lado, con un sombrero flexible desmesuradamente grande, y unas gafas de sol tipo ochenteras y sabiendo su propio refresco. Estamos en la playa de Tybee Island, a tres manzanas de casa. Me tiene tomada de la mano. Mi fatiga ha disminuido y, mientras me empapo de sol, me siento a gusto, segura y animada. Por primera vez en una eternidad, empiezo a relajarme.

—Bueno, Hermione…háblame de esa mujer que te tiene tan loca.

¡Loca! ¿Cómo lo sabe? ¿Qué le digo? No puedo hablar de Bellatrix con mucho detalle por el acuerdo de confidencialidad, pero, en cualquier caso, ¿le hablaría a mi madre de ella? Palidezco de pensarlo.

—¿Y bien?—insiste, y me aprieta la mano.

—Se llama Bellatrix. Es bellísima. Es rica…demasiado rica. Es muy complicada, mayor que yo y temperamental.

Sí, me siento tremendamente orgullosa de mi definición escueta y precisa. Me vuelvo de lado para mirarla justo cuando ella hace lo mismo. Me mira con sus ojos de un azul profundo.

—Centrémonos en lo de complicada y temperamental.

Oh, no…

—Sus cambios de humor me confunden, mamá. Tuvo una infancia difícil y es muy cerrada, es muy difícil entenderla.

—¿Te gusta?

—Más que eso—digo sin pudor alguno.

Ya no se trataba de expresar mi salida del closet, se trataba de un sentimiento más allá de quien fuera él o la destinataria.

—¿En serio?—me mira boquiabierta.

—Sí, mamá.

—En realidad, cielo, para mí tendrías que tomártelo con más calma. Por lo que me cuentas, ella es más grande, tiene otras prioridades, trabajo, cuentas, compromisos. Si es una mujer importante, estará tapada de obligaciones. Dale espacio. Ambas deben hacerlo.

La miro alucinada. Parece un buen consejo.

Miro a mi madre. Ella se ha casado cuatro veces. Tiene experiencias en relaciones amorosas.

—La mujeres somos bastantes volubles, cariño, algunas más que otras…

—Supongo que tienes razón.

—Remus quiere llevarnos a cenar esta noche. A su club de golf—dice, cambiando el tema.

—¡No me digas! ¿Remus ha empezado a jugar al golf?—pregunto en tono burlón e incrédulo.

—Dímelo a mí—gruñe mi madre, poniendo los ojos en blanco.

Tras un almuerzo ligero de vuelta en casa, empiezo a deshacer la mochila. Me voy a regalar una siesta. Mamá se ha ido a moldear velas o lo que sea que haga con ellas, y Remus está en el trabajo, así que tengo un rato para recuperar horas de sueño. Abro la computadora y la enciendo. Son las dos de la tarde en Georgia, las once de la mañana en Seattle. Me pregunto si Bellatrix me ha contestado. Nerviosa, abro el correo.


De: Bellatrix Black

Fecha: 31 de mayo de 2011 07:30

Para: Hermione Granger

Asunto: ¡Por fin!

Hermione:

Me fastidia que en cuanto pones distancia entre nosotras te comuniques abierta y sinceramente conmigo. ¿Por qué no lo haces cuando estamos juntas?

Sí, soy rica. Acostúmbrate. ¿Por qué no voy a gastar dinero en ti?

Le hemos dicho a tu padre que soy tu novia. ¿No es eso lo que hacen las parejas? Como Ama tuya, espero que aceptes lo que me gaste en ti sin rechistar. Por cierto, díselo también a tu madre.

No sé cómo responder a lo que me dices que te sientes como una puta. Ya sé que no me lo has dicho con esas palabras, pero es lo mismo. Ignoro que puedo decir o hacer para que dejes de sentirte así. Me gustaría que tuvieras lo mejor en todo. Trabajo muchísimo, y me gusta gastarme el dinero en lo que quiero. Podría comprarte la ilusión de tu vida, Hermione, y quiero hacerlo. Llámalo redistribución de la riqueza, si lo prefieres. O simplemente ten presente que jamás pensaría en ti de la forma que dices y me fastidia que te veas así. Para ser una joven tan bella, ingeniosa e inteligente, tienes verdaderos problemas de autoestima y estoy pensando seriamente concertarte una cita con mi doctor.

Siento haberte asustado. La idea de haberte inspirado miedo me resulta horrenda. ¿De verdad crees que te dejaría viajar como una presa? Te he ofrecido mi Jet privado. Sí, era una broma, y muy malo, por lo visto. No obstante, la verdad es que imaginarte atada y amordazada me excita (esto no es una broma: es cierto) puedo prescindir del cajón; los cajones no me atraen. Sé que no te agrada la idea de que te amordace; ya lo hemos hablado: cuando lo haga-si lo hago-, ya lo hablaremos. Lo que parece que no te queda claro es que, en una relación ama-sumisa, es la sumisa la que tiene todo el poder. Tú, en este caso. Te lo voy a repetir: eres tú la que tiene todo el poder.

Yo quiero compartir mi estilo de vida contigo. Nunca he deseado nada tanto. Francamente, me admira que una joven tan inocente con tú esté dispuesta a probar. Eso me dice más de ti de lo que puedas imaginar. No terminas de entender, pese a que te lo he dicho en innumerables ocasiones, que tú también me tienes hechizada. No quiero perderte. Me angustia que hayas tomado un avión y que vayas a estar a casi cinco mil kilómetros de mí varios días porque no puedes pensar con claridad cuando me tienes cerca. A mí me pasa lo miso, Hermione. Pierdo la razón cuando estamos juntas; así de intenso es lo que siento por ti.

Entiendo tu inquietud. He intentado mantenerme alejada de ti; sabía que no tenias experiencia – aun que jamás te habría perseguido de haber sabido lo inocente que eras-, y aun así me desarmas por completo como nadie lo ha hecho antes. Tú correo, por ejemplo: lo he leído y releído un montón de veces, intentando comprender tu punto de vista. Tres meses me parece una cantidad arbitraria de tiempo. ¿Qué te parece seis meses, un año? ¿Cuánto tiempo requieres? ¿Cuánto necesitas para sentirte cómoda? Dime.

Comprendo que esto es un acto de fe inmenso para ti. Debo ganar tu confianza, pero, por la misma razón, tú debes comunicarte conmigo sino lo hago. Pareces fuerte e independiente, pero luego leo lo que me has escrito y veo otro lado tuyo. Debemos orientarnos la una a la otra, Hermione, y solo tú puedes darme pistas. Tienes que ser sincera conmigo y las dos debemos encontrar un modo de que nuestro acuerdo funcione.

Te preocupa no ser dócil. Bueno, quizá sea cierto. Dicho esto, debo reconocer que solo adoptas la conducta propia de una sumisa en el cuarto de juegos. Parece que ese es el único sitio en el que me dejas ejercer verdadero control sobre ti y el único en el que haces lo que te digo. "Ejemplar" es el calificativo que se me ocurre. Y yo jamás te llenaría de moretones. Me gusta más el rosa. Fuera del cuarto de juegos, me gusta que me desafíes. Es una experiencia nueva y refrescante y no me gustaría que eso cambiara. Así que sí, dime a que te refieres cuando me pides más. Me esforzaré por ser abierta y procuraré darte el espacio que necesitas y mantenerme alejada de ti mientras estés en Georgia. Espero con ilusión tu próximo correo. Entre tanto, diviértete. Pero no demasiado.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


Madre mía. Ha escrito una redacción como las del colegio, y casi todo lo que dice es bueno. Con el corazón en la boca, releo su epístola y me acurruco en la cama del cuarto de invitados prácticamente abrazada a mi computadora. ¿Qué prorroguemos nuestro contrato a un año? ¡Que soy yo la que tiene el poder! Voy a tener que meditar sobre eso. No quiere perderme. ¡Ya me lo ha dicho dos veces! También, que quiere que esto funcione. ¡Ay, Bellatrix, y yo! ¡Qué va a procurar mantenerse alejada! ¿Significa eso que a lo mejor no lo consigue? De pronto, deseo que así sea. Quiero verla. No llevamos separadas ni veinticuatro horas, y al pensar que voy a estar cuatro días sin ella me doy cuenta de lo mucho que la extraño. De lo mucho que la quiero.

—Hermione, cielo—me dice una voz suave y cálida, llena de amor y de dulces recuerdos de tiempos pasados.

Una mano suave me acaricia la cara. Mi madre me despierta y yo estoy abrazada a la computadora, aferrada como una garrapata.

—Hermione, cariño—sigue con su voz suave y cantarina mientras resurjo del sueño, parpadeando a la pálida luz rosada del atardecer.

—Hola, mamá.

Me desperezo y sonrío.

—Nos vamos a cenar en media hora. ¿Aun quieres venir?—pregunta amable.

—Sí, claro, desde luego.

Me esfuerzo en vano por contener un bostezo.

—Un artilugio impresionante—dice señalando la computadora.

Maldición.

—Ah, ¿esto?—me hago un poco la tonta.

¿Se imaginará mamá? Parece que se ha vuelto más perspicaz desde que tengo "novia".

—Me la ha prestado Bellatrix. Pensé que podría pilotear una nave espacial con ella, pero solo la uso para enviar correos y navegar por internet.

Mirándome con recelo, se sienta en la cama y me coloca un mechón de pelo suelto detrás de la oreja.

—¿Te ha escrito?

Maldición, maldición.

—Sí.

Esta vez no sé hacerme la tonta, y me sonrojo.

—A lo mejor te extraña, ¿no?

—Eso espero, mamá.

—¿Qué te dice?

Maldición, maldición, maldición.

Busco desesperadamente algo de ese correo que pueda contarle a mi madre. No creo que le apetezca oír hablar de Amas, sumisas, Bondage y mordazas, claro que el acuerdo de confidencialidad tampoco me permite contárselo.

—Me ha dicho que me divierta, pero no demasiado.

—Parece razonable. Te dejo para que te arregles, cielo—se inclina y me besa en la frente—. Me alegro mucho de que hayas venido, Hermione. Me encanta tenerte aquí.

Y, después de tan afectuosa declaración, se va. Me suena rarísimo hablar de Bellatrix con mi madre. De hablar de una mujer con mi madre…

Uf, y Bellatrix y razonable…dos conceptos que siempre había creído incompatibles; aunque, después del último correo, igual todo es posible. Meneo la cabeza. Necesito tiempo para digerir sus palabras. Hasta después de la cena…tal vez entonces le pueda responder. Salgo de la cama, me quito rápidamente la camiseta y los pantalones cortos y me dirijo a la ducha.

He traído el vestido gris de Fleur con la espalda descubierta. Es la única prenda de vestir que metí en la mochila. Lo bueno de la humedad es que las arrugas han desaparecido, asique creo que me lo pondré para ir al club de golf. Mientras me visto, abro la computadora. No hay nuevo de Bellatrix y siento una punzada de desilusión. Muy rápido, le escribo un correo.


De: Hermione Granger

Fecha: 31 de mayo de 2011 19:08

Para: Bellatrix Black

Asunto: ¿Elocuente?

Señora, es una escritora elocuente. Tengo que ir a cenar al club del golf de Remus y, para que lo sepa, estoy poniendo los ojos en blanco solo de pensarlo. Pero, por el momento, usted y su mano suelta están muy lejos de mí. Me ha encantado tu correo.

Te contesto en cuanto pueda. Ya te extraño.

Disfrute de su tarde.

Su Hermione.


De: Bellatrix Black

Fecha: 31 de mayo de 2011 16:10

Para: Hermione Granger

Asunto: Su trasero

Querida señorita Granger:

Me tiene distraída el asunto de este correo. Está demás decir que, de momento, está a salvo.

Disfrute de la cena. Yo también la extraño, sobre todo su trasero y esa lengua viperina suya.

Mi tarde será aburrida y solo me alegrará pensar en usted y en sus ojos en blanco. Creo que fue usted quien juiciosamente me hizo ver que también yo tengo esa horrenda costumbre.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


De: Hermione Granger

Fecha: 31 de mayo de 2011 19:14

Para: Bellatrix Black

Asunto: Ojos en blanco

Querida señora Black:

Deje de mandarme correos. Intento arreglarme para la cena. Me distrae mucho, hasta cuando está en la otra punta del país. Y sí, ¿Quién le da a usted unos azotes cuando es usted la que pone los ojos en blanco?

Su Hermione.


Le doy a la tecla de envío e inmediatamente me viene a la cabeza la imagen de esa bruja malvada, de la Emperatriz. No quiero ni imaginármela. A Bellatrix golpeada por alguien de la edad de mi abuela; qué barbaridad. Una vez más me pregunto cuanto daño le habrá hecho esa mujer. Aprieto los labios de rabia. Necesito un muñeco al que clavarle alfileres; igual así logro descargar parte de la ira que siento por esa desconocida.


De: Bellatrix Black

Fecha: 31 de mayo de 2011 16:18

Para: Hermione Granger

Asunto: Su trasero

Querida señorita Granger:

Me gusta más mi asunto que el suyo, en muchos sentidos. Por suerte, soy la dueña de mi propio destino y nadie me castiga. Salvo usted, de vez en cuando.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


De: Hermione Granger

Fecha: 31 de mayo de 2011 19:22

Para: Bellatrix Black

Asunto: ¿Castigarla yo?

Querida señora:

¿Cuándo he tenido yo valor de castigarla, señora Black? Me parece que me confunde con otra, lo cual resulta preocupante.

En serio, tengo que arreglarme.

Su Hermione.


De: Bellatrix Black

Fecha: 31 de mayo de 2011 16:25

Para: Hermione Granger

Asunto: Tu trasero

Querida señorita Granger:

Lo hace constantemente por escrito. ¿Me deja que le suba el cierre del vestido?

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


Por alguna extraña razón sus palabras saltan de la pantalla y me hacen jadear. Oh…está juguetona.


De: Hermione Granger

Fecha: 31 de mayo de 2011 19:28

Para: Bellatrix Black

Asunto: Para mayores de 18

Preferiría que me lo bajaras.


De: Bellatrix Black

Fecha: 31 de mayo de 2011 16:31

Para: Hermione Granger

Asunto: Cuidado con lo que deseas…

YO TAMBIÉN.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


De: Hermione Granger

Fecha: 31 de mayo de 2011 19:33

Para: Bellatrix Black

Asunto: Jadeando

Muy despacio…


De: Bellatrix Black

Fecha: 31 de mayo de 2011 16:35

Para: Hermione Granger

Asunto: Gruñendo

Ojala estuviera allí.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


De: Hermione Granger

Fecha: 31 de mayo de 2011 19:37

Para: Bellatrix Black

Asunto: Gimiendo

OJALÁ.


—¡Hermione!

Mi madre me llama y doy un respingo. Maldición, ¿Por qué me siento tan culpable?

—Ya voy, mamá.


De: Hermione Granger

Fecha: 31 de mayo de 2011 19:39

Para: Bellatrix Black

Asunto: Gimiendo

Tengo que irme.

Hasta luego, besos.


Salgo corriendo al pasillo, donde me esperan Remus y mi madre. Está frunce el ceño.

—Cariño…¿Te encuentras bien? Te veo un poco acalorada.

—Estoy bien, mamá.

—Estás preciosa, cariño.

—Ah, este vestido es de Fleur. ¿Te gusta?

Frunce el ceño aun más.

—¿Por qué llevas un vestido de Fleur?

Oh…no.

—Porque a ella este no le gusta y a mí sí—improviso.

Me escudriña mientras Remus rezuma impaciencia con su mirada.

—Mañana te llevo de compras—dice.

—Ay, mamá, no hace falta. Tengo mucha ropa.

—¿Es que no puedo hacer algo por mi hija? Vamos, que Remus está muerto de hambre.

—Cierto—gimotea Remus, frotándose el estomago y poniendo carita de pena.

Río como na boba cuando el pone los ojos en blanco y luego salimos por la puerta.

Más tarde, mientras estoy en la ducha refrescándome bajo el agua tibia, pienso en lo mucho que ha cambiado mi madre. En la cena ha estado en su elemento: divertida y coqueta, rodeada de montones de amigos del club del golf. Remus se ha mostrado cariñoso y atento. Parece que se llevan bien. Me alegro mucho por mi madre. Significa que puedo dejar de preocuparme por ella y de cuestionar sus decisiones, y olvidar los días oscuro del marido numero tres. Remus le va a durar. Además, ahora me da buenos consejos. ¿Cuándo ha empezado a suceder eso? Desde que conocí a Bellatrix. ¿Y eso por qué?

Cuando termino, me seco rápidamente, ansiosa por volver con Bellatrix. Hay un correo esperándome, enviado justo después de que me fuera a cenar, hace un par de horas.


De: Bellatrix Black

Fecha: 31 de mayo de 2011 16:41

Para: Hermione Granger

Asunto: Plagio

Me has robado la frase.

Y me has dejado colgada. Disfruta de la cena.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


De: Hermione Granger

Fecha: 31 de mayo de 2011 22:18

Para: Bellatrix Black

Asunto: Mira quién habla

Señora, sino recuerdo mal, la frase era de Sirius.

¿Sigue colgada?

Su Hermione


De: Bellatrix Black

Fecha: 31 de mayo de 2011 19:22

Para: Hermione Granger

Asunto: Pendiente

Señorita Granger:

Ha vuelto. Se ha ido tan de repente…justo cuando la cosa empezaba a ponerse interesante.

Sirius no es muy original. Le habrá robado esa frase a alguien.

¿Qué tal la cena?

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


De: Hermione Granger

Fecha: 31 de mayo de 2011 22:26

Para: Bellatrix Black

Asunto: ¿Pendiente?

La cena me ha llenado; te gustará saber que he comido hasta hartarme.

¿Se estaba poniendo interesante? ¿En serio?


De: Bellatrix Black

Fecha: 31 de mayo de 2011 19:30

Para: Hermione Granger

Asunto: Pendiente, sin duda

¿Te estás haciendo la tonta? Me parece que acababas de pedirme que te bajara el cierre del vestido.

Y yo estaba deseando hacerlo. Me alegra saber que estás comiendo bien.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


De: Hermione Granger

Fecha: 31 de mayo de 2011 22:36

Para: Bellatrix Black

Asunto: Bueno, siempre nos queda el fin de semana

Pues claro que como…solo la incertidumbre que siento cuando estoy contigo me quita el apetito.

Y yo jamás me haría la tonta, señora Black.

Seguramente ya te habrás dado cuenta.


De: Bellatrix Black

Fecha: 31 de mayo de 2011 19:40

Para: Hermione Granger

Asunto: Estoy impaciente

Lo tendré presente señorita Granger, y, por supuesto, utilizaré esa información en mi beneficio.

Lamento saber que le quito el apetito. Pensaba que tenía un efecto más complaciente en usted. Eso me ha pasado a mí también, y bien placentero que ha sido.

Espero impaciente la próxima ocasión.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


De: Hermione Granger

Fecha: 31 de mayo de 2011 22:40

Para: Bellatrix Black

Asunto: Flexibilidad léxica

¿Has vuelto a usar el diccionario de sinónimos?


De: Bellatrix Black

Fecha: 31 de mayo de 2011 19:47

Para: Hermione Granger

Asunto: Me ha pescado

Qué bien me conoce, señorita Granger.

Voy a cenar con una vieja amistad, así que estaré condicionada. Hasta luego, Hermione.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


¿Qué vieja amistad? No sabía que Bellatrix tuviera viejas amistades, salvo…ella. Miro ceñuda la pantalla. ¿Por qué tiene que seguir viéndola? Sufro un repentino y agudo ataque de celos. Quiero atizarle a algo, preferiblemente a la Emperatriz. Furiosa, apago la computadora y me meto a la cama.

Debería contestar su largo correo de esta mañana, pero de pronto estoy demasiado enfadada. ¿Por qué no la ve como lo que es: Una pederasta? Apago la luz, furibunda, y me quedo mirando la oscuridad. ¿Cómo se atrevió esa mujer? ¿Cómo osó aprovecharse de una adolescente vulnerable? ¿Seguirá haciéndolo? ¿Por qué dejaron de interactuar? Se me pasa por la cabeza varios escenarios posibles: Si fue la vieja que se harto de Bella, entonces ¿por qué continúan siendo amigas? ; Y lo mismo si fue Bellatrix la que se hartó. ¿Estará casada? ¿Divorciada? ¿Será abiertamente lesbiana? Dioses. ¿Tendrá hijos? La voz de mi consciencia asoma su feo rostro, me sonríe lasciva y yo me quedo pasmada y asqueada solo de pensarlo. ¿Sabrá de ella el doctor que la atiende?

Me obligo a salir de la cama y vuelvo a encender la computadora. Tengo una misión que cumplir. Tamborileo los dedos impaciente mientras espero a que aparezca la pantalla azul. Entro en la sección de imágenes de Google y tecleo "Bellatrix Black" en el recuadro de búsqueda. La pantalla se llena de pronto de imágenes de Bellatrix: con preciosos vestidos entallados, pantalones ceñidos, camisas de seda…dioses. Las fotos que tomó Harry en el Heathman con sus definidos bucles y su mirada intensa. ¿Cómo han llegado esas imágenes a internet? Wow, está hermosa.

Voy bajando deprisa: Algunas con socios comerciales, y una foto tras otra de la mujer más fotogénica que conozco íntimamente. ¿Íntimamente? ¿Conozco a Bellatrix íntimamente? La conozco sexualmente, y deduzco que aun me queda mucho por descubrir en ese aspecto. Sé que es voluble, difícil, divertida, fría, cariñosa…la mujer es un enredo ambulante de contradicciones. Paso a la siguiente página y recuerdo que Fleur mencionó que no había podido encontrar ninguna foto suya con acompañante. Entonces, en la tercera página, veo una foto mía con ella, en mi graduación.

¡Madre mía! ¡Estoy en Google! Nos miro. Parezco sorprendida por la cámara, nerviosa y descolocada. Eso fue justo antes de que accediera a intentarlo. Bellatrix, en cambio, está bellísima, serena, y lleva esa expresión altiva que la caracteriza…la contemplo, que bonita es…un rostro hermoso que podría estar mirando ahora mismo a la maldita Emperatriz del demonio. Guardo la foto en mi carpeta de descarga y sigo repasando las dieciocho páginas…nada. No voy a encontrar a la pederasta en Google. Pero necesito saber si está con ella. Le escribo un correo rápido a Bellatrix.


De: Hermione Granger

Fecha: 31 de mayo de 2011 23:58

Para: Bellatrix Black

Asunto: Compañeras de cena apropiadas

Espero que esa amistad tuya y tú hayan pasado una velada agradable.

Hermione.

Pd: ¿Era la Emperatriz?


Le doy a la tecla de envío y vuelvo a la cama desanimada, decidida a preguntarle a Bellatrix por su relación con esa mujer. Por un lado, estoy desesperada por saber más; por otro, quiero olvidar que me lo ha contado. Y encima me ha venido la regla.

Me acuesto por fin y, termino sumiéndome en un sueño inquieto, deseando que estuviéramos en la misma ciudad, no a cinco mil kilómetros de distancia.

Después de una mañana de compras y otra tarde de playa, mi madre ha decidido que esta noche deberíamos salir de copas. Así que dejamos a Remus delante del televisor, y al rato ya estamos en un lujoso bar del hotel más exclusivo de Savannah. Yo voy por el segundo trago; mi madre, por el tercero. Y sin aviso comenzó a hablar de lo que había estado postergando. Sabía que llegaría en algún momento.

—Siempre pensé que ocultabas algo—dijo.

—¿Ocultar?

—Sí, al principio pensé que habría algo con ese chico que conociste en la universidad, Harry.

—Mamá, Harry no es más que un amigo.

—Ya lo sé, cielo, lo comprendí—sonrió.

—Mamá, no me gustan todas las mujeres…me gusta ella. Por lo tanto no puedo definirme como algo en específico.

—También lo sé—volvió a sonreír.

Me mira y sin decir nada, me envuelve con esa calidez maternal.

—Necesitaba distanciarme un poco de Bellatrix. Es todo muy nuevo y aterrador. A veces me agobio.

—¿Te agobia?

—Un poco. Pero la extraño.

Frunzo el ceño. No he sabido nada de Bellatrix en todo el día. Ni un correo, nada. Estoy tentada de llamarla para ver si está bien. Mi mayor temor es que haya tenido un accidente; el segundo mayor temor es que la Emperatriz haya vuelto a clavarle sus garras. Sé que no es racional, pero, en lo que a ella respecta, parece que he perdido la perspectiva.

—Cariño, tengo que ir al baño.

La breve ausencia de mi madre me proporciona otra ocasión para echar un vistazo al celular. Llevo todo el día mirando a escondidas el correo. Por fin… ¡Bellatrix me ha contestado!


De: Bellatrix Black

Fecha: 1 de junio de 2011 21:40

Para: Hermione Granger

Asunto: Compañeras de cena

Sí, he cenado con la Emperatriz. No es más que una vieja amiga, Hermione.

Estoy deseando volver a verte, te extraño.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


En efecto estaba cenando con ella. Confirmado mis peores temores, noto que la adrenalina y la rabia se apoderan de mi cuerpo y se me eriza el vello. ¿Será posible? Estoy afuera dos días y ya se encuentra con esa zorra maldita.


De: Hermione Granger

Fecha: 1 de junio de 2011 21:42

Para: Bellatrix Black

Asunto: VIEJAS compañeras de cena

Esa no es solo una vieja amiga.

¿Ha encontrado ya otra adolescente a quien hincarle el diente?

Te has hecho demasiado mayor para ella.

¿Por eso terminó su relación?


Pulso la tecla de envío justo cuando vuelve mi madre.

—Hermione, que pálida estás. ¿Qué ha pasado?

Niego con la cabeza.

—Nada. Vamos a tomarnos otra copa—mascullo malhumorada.

Frunce el ceño, pero alza la vista, llama a uno de los camareros y le señala nuestras copas. Él asiente con la cabeza. Entiende la seña universal de "otra ronda de lo mismo, por favor". Mientras ella hace esto, vuelvo a mirar rápidamente el celular.


De: Bellatrix Black

Fecha: 1 de junio de 2011 21:45

Para: Hermione Granger

Asunto: Cuidado…

No quiero habar de esto por email.

¿Cuántos tragos te vas a beber?

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holdings, Inc.


Dios mío, está aquí.


Volví! Nuevo capítulo para sobrellevar la cuarentena. ¿Cómo están? Repórtense!

Bueno, volviendo a la historia, que por cierto, solo faltan cuatro capítulos para terminar el libro (Omg), Hermione se fue a ver a su madre para tomar distancia. Y a Bella no se le ocurrió mejor idea que cenar con la Emperatriz. Veremos cómo explota esto.

Aviso: Nuevo Shot de Sabrina spellman/Madam Satán. Para el que le gusta el Mundo oculto de Sabrina, pasen a leerla :)

Comenten, y como siempre, gracias por leer. Abrazos.