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Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi
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Mientras más se adentraban en el bosque el sonido de las hojas de los árboles siendo golpeadas por el viento llenaba los oídos de los dos azabaches.La miko serena, caminaba con tranquilidad mientras tarareba una canción que creía conocer desde pequeña. De vez en cuando dirigiendo su atención al rededor.
Por su parte, el joven de mirada carmesí observaba sin expresión alguna cada paso de la miko frente a él y se deleitaba del sonido que salía de sus labios. Era una noche tranquila y si fuera por él no terminaría nunca.
Aun se preguntaba por qué no habían tomado la noche en la aldea, aunque el hubiera tenido que hacer guardia desde fuera igualmente, era mas seguro que caminar en medio de la noche.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por dos presencias acercándose, el hedor llegó a sus sentidos, definitivamente youkais.
"Mira que tenemos aquí, una miko y un hanyou" dijo escupiendo al suelo. Dos Onis en medio de la noche, no era algo usual, son de gran tamaño, pero definitivamente palidecian ante otros.
"No creí que un hanyou pudiera caer más bajo." dijo el otro, causando que el peli negro frunciera el entrecejo.
"Mira moza, danos la joya y prometemos no comerte viva."
La joven miko simplemente escucho y parecía estar observando entre los dos Onis en silencio.
"¿La joya?" Pensó el hanyo con un brillo en sus ojos.
Luego de analizar la situación, Naraku se puso en posición defensiva frente a la miko quien no mostraba ni un poco de miedo a pesar de las amenazas hacia su persona.
Ambos se burlaron. "¿Que hará un maldito Hanyo? "
Naraku había estado guardando su sed de sangre desde esta mañana con la rata curiosa. Así que esto definitivamente lo ayudaria a desahogarse... Al menos un poco.
Atacando rápidamente a los Onis, Naraku lucho con una espada, aunque este no era realmente su fuerte, esquivando varios de los golpes dirigidos hacia él.
Cansado de usar la espada y decidido a liberar parte de su fuerza está por usar sus tentáculos, hasta que el sonido de una cuerda tenzandose y su instinto gritando por el peligro lo hicieron darse la vuelta y alejarse.
Una flecha cargada de poder espiritual alcanzo a uno de los Onis que estaba a punto de golpear a Naraku por la espalda. Causando que parte de su cuerpo se desintegrara. Aprovechando el shock del Oni herido y su compañero, Naraku sin un pestañeo lo atravesó, dejando no más que su cadáver sin vida.
Cuándo notó a su compañero caido el otro Oni estalló en ira y con velocidad desmesurada decide atacar rápidamente a la miko que seguía en el mismo lugar que desde el principio.
Notando que no sería posible evitar que el Oni la alcanzará cerró sus ojos y decidió levantar una barrera purificadora, pero no sería lo suficientemente rápida para evitar la colision.
Naraku quién vio la intención y deseo de sangre del Oni no dudo en aprovechar su ataque de ira y antes de que pudiera alcanzar a la miko, lo atravesó con un tentáculo.
Se regocijo en silencio por el grito del oni al sentir como su interior se corroia infectado por el veneno del hanyou, y caer muerto.
Naraku estaba por verificar el estado de la miko cuando se sorprendió al verla, arrodillarse ante el último Oni para luego purificarlo.
Esta abrió sus ojos y con un suave gesto de la cabeza le agradeció y al notar como el joven de ojos carmesí juzgaba sus acciones explicó.
"Si llega el aroma de un demonio muerto, podría atraer a cierto tipo de demonios más, así que por eso prefiero purificarlo."
Naraku simplemente asintio y con una rápida mirada disfrazada de desinterés examinó el estado de la miko, un brillo singular llamó su atención.
La perla brillaba fuera del kimono de la miko.
Está al notarlo la escondió de nuevo bajo sus ropajes, los cuales sacudió y se levanto para enfrentar a su escolta para luego explicarle.
Suspiro "Esto era por lo que no podíamos quedarnos a pasar la noche en el pueblo, probablemente los monstruos podrían haber sido atraídos a este por la perla y habrían causado destrozos a inocentes."
Al ver que no había ninguna reacción proveniente del Hanyou, Kagome continuó.
" Siento mucho haberte puesto en peligro y no haberte prevenido. Igualmente gracias por aceptar venir conmigo" Terminó con las mejillas enrojecidas de la pena, pensando en como pudieron resultar heridos.
El hanyou sólo asintio sin decir nada, aclarandose la garganta Kagome siguió la marcha. Hasta que la voz neutra y Serena de su acompañante la detuvo.
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Y por esto los caps no son largos jaja, no se narrar batallas unu
