Nota del autor: ¡Hola de nuevo, queridos lectores! ¡Cuánto tiempo sin vernos! Han sido unos días bastante caóticos y con ciertos contratiempos, pero afortunadamente ya hemos podido superarlos y retomar esta bella historia. Espero poder traerles mas capítulos con mayor celeridad esta vez. Como siempre, les agradezco por sus reviews y les quiero hacer saber que son muy apreciadas. El saber que disfrutan de esta historia es la energía que me ayuda a motivarme para seguir escribiendo. :)
Sin mas preámbulos, ¡el capitulo! ¡espero que lo disfruten!
Capitulo 15: Venganza
Toph estaba sorprendida por lo que acababa de percibir mediante sus pies. Había percibido el control que realizó su adversario, pero la transformación del estado de la roca iba mas allá de lo que podía realizar mediante arena control. El estado difuso de las partículas de tierra, sin contar lo peligroso del intento, siempre había representado un absurdo a la hora de considerar el intento de controlar la lava.
-Dime algo, ¿Cómo es que puedes dominar la lava?-
-No necesitas saberlo.- respondió tajantemente Rokkan -te lo dije: no vivirás por mucho tiempo.-
Toph pudo percibir el movimiento de la roca fundida abriéndose paso por el suelo mediante el dominio de un maestro. Toph reaccionó rápidamente para desplazarse lejos de la apertura de la radiante grieta.
Rápidamente, intento contraatacar levantando tres rocas del suelo y enviándolas como veloces proyectiles contra Rokkan. Este ultimo eludió la primera y golpeo las otras dos, destrozándolas en el aire.
A continuación, Rokkan volvió a realizar movimiento semejantes a los de un maestro, y tras apuntar el ultimo hacia el suelo, la tierra se abrió desatando su fulgor incandescente.
Con unos rapidos movimientos, grandes chorros de lava se levantaron desde la ruptura y volaron hacia donde se hallaba Toph. La maestra levantó un solido muro de piedra para protegerse pero pudo sentir el calor de las pequeñas salpicaduras que saltaron por sobre el muro al impactar en este. Una de estas, le rozó levemente el brazo y la chamuscó, por lo que pudo sentir un fuerte pero breve dolor.
*¡Maldita sea! esto es verdaderamente peligroso. Este tipo no esta jugando... realmente esta luchando para matar*
Sin embargo, Toph tuvo que volver rápido en sí, porque su muro comenzó a agrietarse y pudo sentir que comenzaba a emanar calor. Al tiempo que esta se alejaba, las grietas en la barrera se llenaron de lava y la formación colapsó.
-¡¿Que rayos te pasa?! ¡¿Por que quieres matarme eh?!-
-El traidor me habrá quitado mi orgullo, pero tú...- replicó Rokkan mientras se acercaba -¡Tu me quitaste mi familia!-
El grito de Rokkan fue acompañado por un salto del joven hacia adelante, lanzando rocas semifundidas del otrora muro de Toph contra ella.
La maestra pudo bloquear los disparos levantando una columna de roca. Sin embargo, no entendía lo que su adversario le reprochaba. -¿Que es lo que quieres decir...?-
-Durante el final de la guerra- comenzó a elaborar Rokkan mientras caminaba hacia donde se hallaba su adversaria -alguien con la capacidad de controlar el metal derribó una nave de la flota del Rey Fénix... Casi toda la tripulación pudo salvarse con excepción de la capitana, que se quedó atrás para evacuar hasta el ultimo de sus subordinados.-
-¿Que quieres decir...?-
-Que la nave que derribaste para ayudar a tu amiguito el Avatar...- replicó, cerrando el puño con ira -¡era la nave de mi madre!-
Una enorme ola de lava avanzó contra Toph, quien rápidamente se elevo en un pilar de roca, apenas evadiéndola. No obstante, un movimiento de Rokkan abrió otra grieta en el suelo que rápidamente se desplazó hasta la columna y la invadió con el caluroso brillo.
La columna comenzó a colapsar sobre si misma, apenas dándole a Toph tiempo suficiente para saltar, más no el suficiente tiempo para aterrizar antes de que el ataque de Rokkan continuara.
-Y así como tu me quitaste a mi madre... ¡yo te quitare la vida!-
Esta vez no se trato de grietas, sino de un fulgor subterráneo que se desplazó en un área mucho mayor hacia el lugar hacia el que escapaba Toph.
-¡AAAHHH!-
El aterrizaje fue seguido de un dolor insoportable. Había experimentado algo parecido cuando Zuko accidentalmente había usado fuego control sobre ella, pero esto fue mucho mas porque aterrizó de llenó sobre el suelo ardiente. Toph apenas pudo encontrar fuerza suficiente para saltar hacia un lado y rodar, saliendo de ese pequeño sector que se convirtió posteriormente en lava.
La joven se detuvo por unos segundos, e intento apoyar los pies en la tierra para reincorporarse, pero ello era imposible: el dolor era terrible, cierto, pero eso no era lo peor... con la quemadura de las plantas de sus pies, ya no podía ver los movimientos de su oponente. Toph era muchas cosas: valiente, temeraria, ingeniosa y atrevida, jamás intimidada por su incapacidad... Pero perder la visión mediante sus pies era lo peor que le podía pasar, lo sentía prácticamente como un retorno a una invalidez que desdeñaba.
Por otro lado, su oponente no tenía el mas mínimo miramiento por la condición de su adversaria, acercándose lentamente y con una mirada repleta de odio en sus ojos. Finalmente, se detuvo frente a ella... -Hasta aquí llegaste.-
No había nada mas que decir, solo algo mas por hacer. Preparó los movimientos para abrir un pozo de lava bajo su odiada enemiga, pero una sensación de intranquilidad fugaz recorrió su cuerpo.
Instintivamente, volteó hacia un lado y apenas tuvo tiempo para levantar una pequeña barrera de roca, la cual no evito que el impacto de fuego la destruyera e impactara en el, mandándolo a volar.
-¡Toph! ¿Estas bien?-
-¿Zuko? ¡Nghh...!- se quejó, sintiendo el dolor proveniente de sus pies -¿Que haces aquí?-
-Vine a ayudarte, ¿te molesta si te relevo?-
Toph intentó ponerse de pie -Esta es mi pelea, ¡escuch-!- el dolor era de tal intensidad que no pudo permanecer de pie por mucho. -¡Rayos!-
-Son quemaduras graves... ¿que fue lo que sucedió?-
-Este tipo... No solo hace tierra control. Es capaz de crear y manipular lava.-
-¿lava control...?- Zuko preguntó sorprendido -¿Es eso posible?-
-Es una buena pregunta.- respondió Toph -Y aparentemente si lo es, pero este sujeto no parece muy interesado en aclarar nuestras dudas.-
-Entiendo... Toph, descansa. Si tenemos suerte, Katara y el resto vendrán pronto para auxiliarte.-
Toph suspiró fastidiada -Lo juro, cada vez que me veo involucrada en tus asuntos, termino quemándome los pies.-
Zuko no pudo evitar sonreír -Lo siento... Prometo que te lo compensaré de alguna manera.-
-Con los intereses que vienes acumulando de la vez anterior, te va a costar...- sentenció Toph, resignada -Esta vez te lo dejo a ti, pero no te confíes y más vale que no pierdas, ¿entendiste?-
Zuko sonrió -Por supuesto.-
Mas alejado, Rokkan se había sacudido la cabeza y posteriormente reincorporado, solo para ver que sus oponentes habían realizado un relevo sin autorización. Sin embargo, se acerco hacia Zuko -¿crees que la vas a salvar?-
-No, creo que voy a derrotarte.- respondió Zuko al tiempo que se acercaba al maestro tierra -Después de todo, tu problema era conmigo, ¿cierto?-
-Mi problema con ella es personal. Por el respeto que tengo por la familia real, pensaba simplemente entregarte a Lord Ozai como un regalo por la restauración de su trono.- replicó, para luego colocarse en posición de combate frente a su oponente -Pero si lo deseas de otra manera, supongo que el legitimo Señor del Fuego sabrá perdonarme.-
La tensión mantuvo a ambos contrincantes con la mirada fija uno en el otro, listos para lo que sea...
Finalmente, una rápida ruptura recorrió el suelo en dirección a Zuko, levantando súbitamente un pilar donde este se hallaba, pero este dio un salto hacia el costado, dando una patada giratoria en el aire y lanzando una onda creciente flamígera en el proceso.
Rokkan se arrojó hacia adelante, dando una rápida vuelta en el suelo. Al concluir, golpeo el mismo con sus puños y una onda emergente de lava salió en dirección a Zuko. El joven maestro fuego pudo evadir el ataque con un agil movimiento, para disparar dos puños de fuego a continuación, seguidos de una patada que soltó otro arco de fuego sobre su rival. Sin embargo, su oponente levantó un muro de roca que frenó todos los ataques.
Acto seguido, Rokkan levanto un segundo muro mas pequeño entre su persona y la barrera defensiva y saltó sobre este, impulsándose mediante tierra control, rebotó sobre el segundo muro. Apenas aterrizó sobre la primer barrera, esta rápidamente se comenzó a resquebrajar, cuasi fundiendo la roca. Seguido de esto, el maestro tierra brincó nuevamente, ejecutando en el proceso un giro hacia adelante y liberando tres enormes rocas al tiempo que lo hacía. Al aterrizar, un rápido movimiento de sus manos disparo los tres grandes proyectiles al rojo vivo sobre Zuko. El Señor del Fuego pudo evitar los primeros dos, pero se vio obligado a soltar un fuerte disparo de fuego sobre el ultimo para evitar su golpe. La explosión de la roca salpicó lava hacia todos lados, lo cual hizó que el joven retrocediera para evitar ser atrapado por esta.
Zuko recupero rapidamente la guardia. Estaba sorprendido, jamás había imaginado que existiera una habilidad como la lava control. Además, estaba claro que su enemigo era un soldado bien entrenado.
-¿Que pasa? ¿Es demasiado para tí?- declaró Rokkan, al tiempo que con dos movimientos levantaba dos grandes chorros de lava del suelo en su dirección.
Zuko evadió ambos ataques respondiendo con una fuerte ráfaga de fuego, sin embargo, su oponente levantó otra barrera que contuvo el ataque.
-Dime una cosa, tu eres un maestro tierra... ¿Cómo es que puedes manipular la lava?- Aventuró Zuko.
-¿Realmente deseas saberlo?-
-Si.-
-Hmph. Es la herencia de las colonias.- contestó Rokkan mientras el muro descendía. -Lo que nace de la unión del fuego y la tierra.-
Zuko estaba visiblemente confundido -¿La unión del fuego y la tierra? ¿de que estas hablando?-
-Solo en aquellos que combinan el espíritu de dos maestros existe la posibilidad de dominar esta habilidad. La sangre de los maestros tierra me fue legada por mi padre, mientras que la de los maestros fuego fue un regalo por parte de mi madre. Ambos eran oriundos de Yu Dao... Ambos soldados leales de la Nación del Fuego.- acto seguido, Rokkan dió un pisotón que envió un fulgor subterráneo en dirección a Zuko -¡Ambos soldados que entregaron sus vidas por una causa que tu despreciaste!-
-Escucha.- intervino Zuko, al tiempo que rápidamente escapaba de su posición al tiempo que el brillo incandescente la invadía -Ya te lo he dicho: No desprecio ni a las colonias ni al sacrificio que han hecho por la Nación del Fuego, pero deja de ser un necio - la guerra terminó y con ella la muerte innecesaria. Tu perdiste a tus padres gracias a ese conflicto sin sentido, ¿necesitas que otros niños o niñas pierdan los suyos también?-
-¿Crees que puedes usar a los vivos para ocultar tu desvergüenza?- respondió con el ceño fruncido -Por supuesto que podría esperar algo así de alguien dispuesto a negociar la dignidad de su propio pueblo por hacerse el amiguito del patético Rey Tierra.-
-Eso no tiene nada que ver con-.-
-Tiene TODO que ver. La gente de Yu Dao no desea ser parte del Reino Tierra. Vivimos por mas de un siglo como ciudadanos de la Nación del Fuego y amamos nuestro país. Tal vez creas que los colonos somos solamente un montón de gente perdida en tierras lejanas sin ninguna clase de apego por la bandera que flamea sobre nuestras cabezas... Pero ese es tu error.-
-¿Crees que con mi padre les iría mejor? ¿o con mi hermana? habilidades como las tuyas solo serían otra herramienta mas para su propia ambición. ¡Dices preocuparte por el orgullo de Yu Dao, pero poco parece importarte si hubieran acabado muertos por su malvado plan!-
-Claramente no conoces nada sobre nosotros... De lo contrario, sabrías sobre aquellos oficiales y comandantes de nuestra ciudad, o al menos de donde viene buena parte de la maquinaria que utiliza tu propia Nación.- respondió con desdén -Nuestra habilidad y dedicación siempre fue apreciada... Hasta tu llegada. Que no te quede duda: con gusto hubiera servido a Lord Ozai o a la Princesa Azula.-
Zuko se resignó. Definitivamente a Azula le habría agradado el tal Rokkan -Creo que no hay caso en razonar contigo.-
Rokkan simplemente se puso en guardia como respuesta. -Es la primer cosa en la que estamos de acuerdo, usurpador.-
Zuko disparó dos veloces disparos de fuego seguidos por una creciente de fuego. Por otro lado, el rebelde levantó un pilar para detener los disparos, aunque se vio obligado a saltar hacia un costado para evitar el tercer ataque, que partió el pilar en dos.
Apenas se incorporó, Rokkan envío una rápida onda de lava hacia su enemigo, la cual fue anulada por una potente ráfaga de fuego. Sin embargo, Zuko no pudo anticipar la patada baja circular que vino a continuación, la cual soltó una ola de roca fundida en su dirección. El joven maestro de fuego intentó evitarla saltando hacia atrás, lo cual logró con éxito, mas el ataque no había cesado: Rokkan había levantado una pequeña fracción de lava y comenzó a girarla a velocidad, creando dos discos incandescentes y lanzándolos contra Zuko.
Este ultimo apenas pudo reaccionar contra los proyectiles, anulando uno mediante un disparo, pero recibiendo el fuerte golpe de otro en el pecho. El impacto envió al Señor del Fuego unos metros mas atrás, pero fue solamente cuando se detuvo en el suelo que Zuko pudo sentir verdaderamente los efectos del ataque que había recibido: La ropa había absorbido la mayor parte de la quemazón, pero la fuerza del impacto le había dejado bastante adolorido. Incluso pudo notarlo al respirar, cuando se vio obligado a toser debido al daño que le había provocado el bólido.
El maestro tierra no perdió tiempo -¿Crees que eso es todo?- inquirió con desprecio al tiempo que ejecutaba un movimiento y una onda de tierra se desplazaba hacia Zuko. Antes de que este si quiera pudiera terminar de incorporarse, recibió de lleno un impacto en el pecho por parte de un pilar naciente del suelo, el cual lo envió a volar nuevamente. Su cuerpo aterrizó dando tumbos hasta detenerse por completo en el piso.
Rokkan no esperó, se acercó hacia su oponente, inmutado por la condición del mismo. -levántate, todavía no he terminado contigo.-
Sin embargo, Zuko apenas pudo ponerse de rodillas, respirando trabajosamente. El maestro tierra simplemente sonrió ante la situación. -Bien, como quieras.-
Rokkan levito una roca por sobre el para realizar un remate, pero antes de poder completar el movimiento Zuko dio un rápido giro y apoyándose sobre una mano, lanzó una patada ascendente de la cual salió una potente ráfaga de fuego. El impacto dio de lleno en la boca del estómago de Rokkan, enviándolo por los aires para luego caer estrepitosamente a lo lejos.
Zuko se levantó y caminó hasta ponerse en frente de su adversario. Decidió que era el momento de terminar con todo, con este sujeto que había puesto en peligro a Jin, que amenazaba con la estabilidad de la paz del mundo y de su Nación... Todo podía terminarse con un simple movimiento. Un movimiento que requirió que levantase su brazo al tiempo que una bola de fuego se materializaba sobre su palma.
Superando el fuerte dolor del impacto, Rokkan dirigió una mirada fulminante a Zuko, con una sonrisa en su rostro. No iba a darle el gusto a ese traidor de una mirada suplicante o arrepentida.
En ese momento, Zuko recordó algo, una breve imagen... Una simple frase, que había dicho esa persona tan especial para el...
"Las heridas de la guerra están por todos lados, Zuko..."
El Señor del Fuego bajó su mano, al tiempo que el fuego que había invocado se desvanecía.
-¿Por que...?-
-Porque el ciclo de odio debe terminar.- contestó Zuko aún sintiendo el dolor del ultimo impacto en su cuerpo. -Si deseas vivir en el pasado y aferrarte al dolor, es tu decisión... Pero no la mía. La Nación del Fuego y sus ciudadanos merecen un futuro mejor, y puedes optar ser parte de el o no.-
-¿Un futuro mejor...?- repitió el maestro tierra sintiendo nada mas que desprecio. ¿Como podía siquiera compararla con la suya?
-Así es.- contestó Zuko decidido -Y eso incluirá a la gente de las colonias. Si no estás listo para ayudar, entonces no eres necesario para la Nación del Fuego.-
Sintiendo que no había mas que decir, Zuko dio la espalda a Rokkan y caminó en dirección a Toph. Todo había concluído.
-No... No es así...-
La amargura de Rokkan había llegado hasta un limite. Esas palabras escondían un enorme desprecio por su misión, su resolución, por todo aquello por lo que había luchado por tanto tiempo.
-La Nación del Fuego... No necesita... ¡A ALGUIEN COMO TÚ!-
Con fuertes y veloces movimientos, Rokkan abrió el suelo frente a el y generó un enorme hoyo de lava, expandiendolo mas y mas con cada movimiento. Zuko se volteó para ver lo que ocurría. -¡¿Pero que crees que estas haciendo?!-
-Dandole un mejor futuro a la Nación del Fuego.- contestó Rokkan, utilizando toda su fuerza en los siguientes movimientos. Rokkan hizo uso de toda su habilidad, al punto tal que las venas comenzarón a emerger por la piel de sus brazos, su cuello y su frente ante el enorme esfuerzo.
Finalmente, levantó los brazos y lo que siguió, fue el ascenso de una enorme columna de lava de proporciones titanicas. La altura a la cual llegó esta fue increible, a tal punto que Zuko quedó boquiabierto.
-¡¿Pero que crees que estás haciendo...?!-
Sin embargo, no hubo respuesta por parte de su oponente... Apenas pasaron unos momentos, la respuesta comenzó a oirse por si misma.
El fragor de las explosiones comenzaron a hacerse oir por todo el lugar.
Sokka y Jin habían logrado evadir a sus perseguidores en busca de la salida de la Antigua Ba Sing Se. Si bien había costado, habían perdido a los soldados de la Orden.
-Ya casi llegamos a la salida...- anunció, mientras se acercaban al borde de la pared de una vieja casa derruida. -Oh vamos... no puede ser.-
No era de extrañarse la frustración de Sokka. Había varios soldados de la orden apostados cerca de la entrada a las ruinas. El joven guerrero de la tribu agua no carecía de valor para hacer frente a ningún enfrentamiento, pero no era ningún tonto: eran demasiados para encargarse de todos al mismo tiempo que protegía a Jin.
De repente, el muchacho sintió un ligero tirón del brazo -Sokka, ¡mira!-
El muchacho observó lo que le indicaba su compañera, y no era para menos. De los soldados que había por el lugar, algunos de ellos permanecían cerca de agujeros de considerable tamaño en las paredes de roca de la caverna, a lo largo de bastante terreno.
-¿Que crees que están haciendo?-
-No lo se, pero no hay duda de que es sospechoso. Tal vez debam-.-
Un gran estruendo sobresaltó a ambos jóvenes, quienes instintivamente voltearon hacia el origen del sonido.
Ninguno de los dos podía creer lo que veía: una inmensa columna de lava se había levantado, casi como si se tratara de una erupción.
-¡¿Una erupción?!- inquirió la sobresaltada Jin.
-No es posible, si esto fuera volcán, Toph nos lo hubiera dicho... Espera, ¿Qué están haciendo?-
Extrañamente, la mayoría de los soldados apostados cerca de la entrada comenzaron a dispersarse hacia diferentes lugares donde se había hoyos de un considerable tamaño en la base de la pared. Al poco tiempo, un gran numero de soldados comenzaron a aparecer desde diferentes lugares, corriendo hacia la entrada.
Los dos chicos, habiéndose agachado para quedar ocultos, observaban la escena confundidos. Parecía que los soldados habían comenzado una retirada general, pero... ¿Por que?
La respuesta vino antes de lo esperado: en determinado momento, uno de los soldados cerca de la entrada dio una señal y los que estaban parados cerca de los hoyos tomaron una breve distancia dispararon una rafaga de fuego en los huecos. Segundos mas tarde, explosiones ahogadas pudieron oirse, pero las fuertes vibraciones se hicieron sentir por todo el lugar. Acto seguido, considerables grietas comenzaron a expandirse desde los agujeros y a expandirse de manera ascendente.
-Esto no es bueno- sentenció Sokka -No hay forma de que podamos escapar por aquí.-
-Pero no hay otra salida... ¿Qué hacemos?-
No había mucho tiempo para elaborar opciones, pero si algo caracterizaba a Sokka, era su brillante capacidad de reaccionar ante la presión y situaciones limite. Apenas se tomó la barbilla por un breve instante, cuando la respuesta vino a su mente. -Necesitamos volver con los demás. La única forma de escapar es de la misma forma que llegamos... y no podremos hacerlo sin la tierra-control de Toph y Aang. Sin las habilidades de ambos, no podremos lograrlo.- Sokka meneó la cabeza, descartando otras opciones a medida que su mente le demostraba lo improbable que sería llevarlas a cabo con éxito -Jin, tal vez te estoy pidiendo mucho, pero necesitamos volver por los chicos y luego ir a donde Toph y Zuko para huir.-
-¡Pero eso llevará demasiado tiempo!- refutó Jin -Sokka, yo iré a donde están Zuko y Toph para advertirles lo que ocurrió. Debes ir a donde esta el grupo de Aang y escaparemos todos juntos.-
-¿Pero como sabrás donde se encuentran? ¿O siquiera donde nos reuniremos?- retrucó Sokka
-Estoy segura que ese gran pilar de lava que vimos esta relacionado con Zuko y Toph. Además, el lugar donde emergió se halla cerca de uno de los muros de la caverna y a la velocidad que esas grietas se expanden, llevará un tiempo para que se extiendan por toda la caverna provocando un colapso. Si tu plan requiere que huyamos usando Tierra Control, es una buena idea usar los muros mas lejanos antes de que comiencen a resquebrajarse.-
-Eso es... ¡Una buena idea! Espera: ¿Cómo sabes sobre estas cosas?-
-No se llega a ser la mejor alumna de la academia solo por una cara bonita.- respondió con una sonrisa.
A Sokka le sorprendió la perspicacia de esta chica aparentemente tan sencilla. Una cualidad poco usual, especialmente cuando había que responder en aprietos como aquel en el que se encontraban.
-Estoy seguro que no. ¡Bien, hagamoslo!-
Jin asintió decidida, y ambos se escabulleron rapidamente por el lugar que habían venido, evadiendo a sus enemigos.
Continuará...
