Holis, otra vez ~

Bueno, ahora que tengo pc de nuevo, no puedo evitar salir con estos desvaríos, menos ahora, que creo que estamos en lo mejor del act ii :)

Esto está centrado en Okumura. Pueden ubicarlo temporalmente en algún momento después de que anuncian su ingreso al equipo principal y antes de que Miyuki se fuera como representante.

Gracias a todas las personas que le están dando oportunidad!

-Diamond no ace no me pertenece, es propiedad de Terajima-sensei

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Para muchas personas es normal expresar sus pensamientos. Para otras es un trabajo más difícil. Otras, simplemente prefieren dejar todo dentro de sí mismos, haciendo de su mente un lugar seguro e inofensivo al que pueden recurrir en cualquier situación. Este último era el caso de Okumura Koushu, un cátcher de primer año que hasta hace poco ingresó al equipo principal de béisbol de la preparatoria Seido.

Normalmente no tenía problemas para refugiarse en su mente y quedarse solo con sus pensamientos. El bésibol era el tópico principal de todos ellos. Hasta hace un par de meses...

Llevaba tiempo reflexionándolo: hace algún tiempo había logrado discernir que cierta persona se inmiscuía en su mente, sin su permiso.

Últimamente pensaba "demás" (según él mismo) en Sawamura Eijun, el pítcher lo había llevado a Seido. Y es que conforme pasaba el tiempo solo se generaban preguntas en su mente. Desde que logró cumplir con su promesa de atrapar para él solo cuando llegara al primer equipo, ansiaba poder jugar con él, aún disfrutando de verle cuando no lo hacía. No sabía cómo sentirse respecto al mayor, solo entendía que le provocaba "una sensación extraña" en su pecho (así había decidido llamarlo, temporalmente).

Se encontraba en clases, con el cuaderno de anotaciones frente a él, aunque sin prestarle atención. Pensaba en las estadísticas del partido que tenía frente a él, pero una vez más sus pensamientos se habían visto interrumpidos por el zurdo. Esta vez Okumura recordaba con molestia y recelo la noche anterior, en su habitación. ¡Cómo detestaba compartirla con el capitán! Y no es que solo ese fuera el problema, y aquí es donde converge la causa de su molestia: se había percatado de que Sawamura estaba ahí bastante seguido, siempre a solas con Miyuki. Siempre.

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››Todavía quedaba un poco menos de la mitad de aquella fastidiosa ración de arroz. Por suerte, era la última. Solo Asada seguía con él, todos los demás ya habían terminado de cenar. de vez en cuando se mirabam en silencio, sin dejar de masticar lentamente, dándose ánimo de forma tácita. Estaba bien de ese modo, no necesitaba más. No pudo evitar recordar aquél encuentro con Sawamura, "Desaparece" era lo que le había dicho. Había estado demás, pero no había podido evitarlo en ese momento. "Sé que no fue correcto...aún no entiendo porqué no reaccioné de otra forma"comenzó a decirse a sí mismo, sin dejar de comer, a su ritmo. Era consciente de que Sawamura no podía pasar desapercibido para él. No importaba dónde estuviese, si Sawamura estaba presente, su atención se desviaba hacie él, inevitablemente. Como aquella misma tarde, en la práctica de bateo, donde no pudo evitar notar que las estadísticas del zurdo como bateador habían mejorado mucho en los últimos dos meses.

Susiró cansado, depidiéndose de Asada, que había terminado hace poco con su última ración. Se sentía bien estar en silencio. Se sentía tranquilo, para variar. Retomó el arroz pensando en cómo debía sentirse compartir habitación con Sawamura, alguien que es ruidoso por naturaleza –"Es como si no pudiese evitarlo"se dijo recordando la particularidad de la voz del de segundo. Bufó terminando por fin su cena. Seguro ya había anochecido.

Se fue con parsimonia, iría a revisar el cuaderno de anotaciones. A propósito de Sawamura, quería estudiar más a fondo "los números". Quería entenderlos y sacar a relucir todo ese potencial. Idealmente antes que cierta persona...

Frunció el ceño molesto mientras se dirigía a su habitación. Miyuki era el tipo de persona que lo sacaban de quicio, además de ser el cátcher titular, bateador y capitán, era su compañero de habitación. No le agradaba en lo más mínimo, pero tampoco podía negar que había aprendido a rescatar todo lo que el de tercero pudiera entregarle (información, experiencia, etc).

"Entenderás qué tipo de persona es Sawamura cuando atrapes para él", le había dicho. Y, para su mala suerte, tenía razón.

Una vez que atrapó para él, todo se sintió fuerte y claro. Tanto, que aún no podía explicarlo o comprenderlo de forma verbal. Simplemente, aquel día, el mismo en que el zurdo le había "propuesto" formar una nueva obra de arte con él, algo estalló en su interior. Y él aún no lograba comprender qué era.

Sintió uns escalofrío recorrerlo de pies a cabeza, ya estando frente a la puerta. Recordar aquello siempre le hacía subir la temperatura y le aceleraba el pulso. Lo odiaba.

Estaba atrapado en esa sensación cuando, nuevamente, alguien lo sacaba de sus pensamientos. Solo que esta vez, no eran sus divagaciones.

..E-espera ¿estás seguro de esto?...

–"Esa voz..."pensó, reaccionando de inmediato. Su respiración se cortó por un momento y sus ojos se abrieron sorprendidos.

Claro, quiero hacerlo hace muchodijo riendo el de lentes.

–"Sawamura-senpai está aquí, otra vez."pensó algo hastiado.–Con permiso – exclamó escueto, entrando de una vez, para encontrarse con la batería, comprobando que, una vez más, estaban a solas.

Miyuki tenía entre sus manos la siniestra del menor. Estaban uno junto al otro en la cama del cátcher a una distancia que el rubio, por alguna razón, consideraba 'peligrosa'.

Hola, Okumura.

¡Bienvenido, chico lobo!

Ninguno de los dos se inmutó en lo más mínimo. Él tampoco, su expresión seria y calma permaneció intacta. Aún así transcurrieron varios segundos antes de que se moviera o dijera algo. Los otros dos continuaron en lo que estaban, como si nada.

Se siente bien después de todo.

Te lo dije.

Disculpen – volvió a hablar, acercándose. –¿Qué están haciendo?– preguntó de forma directa.

Miyuki alzó la mano del pitcher entre las suyas, dejando ver el trabajo que estaba haciendo: a su alrededor, se podían ver varios esmaltes y utensilios de manicura. Sawamura sonreía inocentemente. Okumura no pudo evitar notar la expresión del pítcher, atrapándolo por un par de segundos. Pero, más importante que eso ¿Qué clase de relación tenían esos dos? Tener ese tipo de contacto solo lo hacía sentir desplazado, por decir lo menos. Sus ojos quedaron absortos en el contactos entre ambos, y volvió a sentir esa molestia y presión en su pecho que ya llevaba un tiempo molestándolo cada vez que se veía en la forzosa experiencia de ver a esos dos juntos.

Ya veo.– respondió escueto, y volteó.– Tomaré prestado el cuaderno de anotaciones, capitán.–dijo yendo por él al escritorio.

Adelante.– respondió sin darle mucha importancia.

Se acomodó en su escritorio revisando los últimos partidos.

Quédate quieto.– alegó riendo despacio,

¡Pero hace cosquillas! – respondió también riendo.

Y aunque estaba a espaldas de ambos, no podía evitar escuchar todo el cuchicheo. Oírlos estando juntos, riendo y llevándose de esa forma...todo le hacía sentir enfadado, y con una molesta presión en su pecho. Volteó despacio, viéndolos de soslayo, sonriéndose mútuamente. Volvió la vista hacia el cuaderno, cerró los ojos e intentó restarle importancia. Una vez que los abrió, volvió a fijar la vista en las anotaciónes, pero era inútil: sus ojos no enfocaban nada. Todo lo que había en su mente eran los dos castaños. Seguía lidiando con las reacciones de su cuerpo. No podía permanecer así de "tranquilo" por mucho más.

Ya está ¿qué opinas?

Se siente extraño, pero bien.

Ya habían pasado, por lo menos, unos cuarenta minutos. Sí, los había contado. Cuarenta minutos de Sawamura y Miyuki juntos (–"tocándose directamente".–dijo alguna parte de su mente). La idea no terminaba de agradarle.

Debía reconocer que el capitán había tratado bastante con Sawamura. No por nada eran tan buenos compañeros, aún así, su relación no dejaba de parecerle extraña: muchas veces podían llevarse tan bien como esta última hora, pero muchas otras, podía ser todo lo contrario, con el menor desquitándose con el mayor, para variar. –"No lo entiendo"– pensó molesto. Escuchó cómo comenzaron a moverse y suspiró un poco aliviado.

...Entonces ¿mañana atraparás para mí?

Sí, pero no demasiado. Solo revisaremos el Nª11

¡Ok!

Definitivamente lo odiaba.

¡Hasta mañana, Okumura!

El aludido volteó e hizo un ademán sutil, apreciando la expresión que el mayor le obsequiaba. Su corazón latió con fuerza. Salió siendo seguido por Miyuki. Él se preguntó si acaso era tan responsable como para acompañar a Sawamura a su habitación. Y también le molestó aquello.

¡B-buenas noches, Cap!– oyó, y un segundo después sintió al de tercero entrar.

Se puso de pie, sin aguantar más, y fue hasta él. Se había apoyado contra la puerta contemplando algo que parecía muy interesante en el piso, con una sonrisa boba en su rostro. Verlo así lo desconcertaba, y solo la imagen de Sawamura llegaba dolorosamente a su mente.

Sawamura-senpai pasa mucho tiempo aquí.–afirmó con molestia. Miyuki se sobresaltó por un segundo, al parecer no había notado la cercanía del de primero.

Sí, tienes razón. Es más ahora que el año pasado.–reconoció devolviéndole la mirada, enderezándose y llevando ambas manos a sus bolsillo. Okumura lo niraba molesto.–Lo siento, puedo verlo en su habitación la próxima vez.–dijo despreocupado yendo a su cama.

No, quiero decir...–dijo, dudándolo un poco. Miyuki se detuvo y volteó a verlo con interés.–¿Por qué deben pasar tanto tiempo juntos? –dijo firme, con sincera curiosidad (y molestia).

De pronto el ambiente pareció tensarse. Ambos cátchers se observaban de forma persistente. Luego de lo que fue una larga pausa, Miyuki sonrió mordazmente.

Quién sabe.–dijo con enigmático sarcasmo, como una burla (o así lo percibió el menor).–En fin, buenas noches ~ –agregó, yéndose a la cama.

Él se mantuvo quieto un par de momentos, antes de salir de la habitación.

Se mantuvo fuera de la puerta un segundo y luego quedó en cuclillas, en la soledad de la noche. Abrazó sus rodillas y hundió su rostro, suspirando.‹‹

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Otra vez está con ese cuaderno...

¿Qué será lo que hay escrito ahí?

Okumura-kun luce más molesto de lo normal.

¿Con qué está lidiando? ¡Es imposible saberlo!

Como de costumbre sus compañeros cuchicheaban a su alrededor, pero como siempre, no les prestaba la atención suficiente. Habían muchas otras cosas en su mente en esos momentos. Aún no podía discernir ni entender las reacciones de su cuerpo. Aún no podía dejar de molestarse con la existencia de Miyuki.

Aún no podía librarse de la intromisión de Sawamura Eijun en su mente.

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Bueno, GRACIAS POR LLEGAR HASTA ACÁbr /
Como siempre, son libres de dejarme sus críticas, comentarios, tomatazos, sugerencias, etc.

Gracias por leer, espero que no haya sido latoso ni muy ooc, lamento si hubo algún error.