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Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi

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Un suspiro salió de los rosados labios de la azabache.

Es usual que en este caso ella siendo la dama de occidente, tenga tareas que cumplir, desde asegurarse de que cuenten con todos los elementos necesarios en la fortaleza como suministros, algunas veces se tomaba la tarea de bordar los atuendos, mantener los intereses de alguno que otro invitado o visita, y en la mayoría de los casos, esta debería acompañar al macho alfa en sus patrullas.

Kagome cumplía cada una de las tareas, no eran demasiado, pero si debía admitir que por el tamaño de cada una se requería de bastante tiempo.

Pero había una cosa que no hacía más...

Las patrullas, acompañar a Sesshomaru había sido lo normal, eran un equipo formidable, ella ya había tenido alguna experiencia en viajes por su trabajo como sacerdotisa así que luego de conocer a Sesshomaru y sus visitas "casuales", cuando se unieron finalmente... El viajar juntos era imprescindible.

Inclusive era más por placer que por el hecho de que fuera una tarea demandada.

Todo eso cambió el día que el Lord tuvo que hacer uso de su herencia paterna, colmillo sagrado, aquella inigualable espada que se atrevía a ir contra la lógica de la naturaleza misma.

Ese día el Lord decidió que nunca más permitiría que algo así le pasase a su ser amado nuevamente, prohibiendole las salidas y librandola de la obligación de acompañar al macho alfa.