"Nuevo amor?"
Las ventanas empañadas desde un cielo nublado y gris, esclarecían el pequeño universo en que Onodera Ritsu estaba sometido gracias a las largas horas en que su trabajo tomaba curso; el cansancio extremo, lo abochornaba a causa del mismo frío.
El día prometía poco, las premisas del clima y del trabajo combinados le provocaban frustración por no tener tiempo para él.
Ansiaba tanto poder relajarse en su departamento, leer un buen libro, tomarse una cálida ducha y luego dormir cómodamente en su cama esperando no despertar con el estrés de tener qué regresar al trabajo donde lo acosaban. Esa persona había sido su amor de preparatoria, y posiblemente el mejor que tuvo en su corta vida, pero volverse a enamorar de la misma persona sonaba imposible, no?
Takano Masamune, el antes Saga Masamune.
El primer amor de Onodera Ritsu y el único en su vida, para él jamás habrá alguien que pueda hacerlo sentir tan especial como lo hizo él en el pasado.
Pero los tiempos cambian, las personas nos transformamos en aquello que juramos no ser y las situaciones nos van modificando en alguien desconocido para nosotros. Si Ritsu hubiera sabido que las cosas con Masamune no iban a funcionar jamás en sus peores sueños se le hubiera declarado en la biblioteca aquel día, pero las circunstancias habían sido otras y ya era demasiado tarde para arrepentirse de lo que había hecho de manera impulsiva.
Muy dolido estaba por tener qué lidiar con su Jefe en el trabajo, pidiéndole trabajos extenuantes, acosarlo, molestarlo, etc. Mucho tenía con que lidiar como para ponerse a pensar en si su vida iba por el lado correcto, aunque posiblemente no estaba bien direccionada porque se sentía presionado en querer a Takano Masamune.
Acaso no entendía que el pasado se queda atrás? Al parecer no, se decía, acaso no ve que esto no es amor?
Las horas pasaban conforme el día se oscurecía desde las ventanas empañadas, formando pequeñas formas circulares en la orilla de la ventana, agrietándose en líneas deformes dándole a entender al joven editor de manga shojo que comenzaba a llover.
Echó un leve gruñido frustrado, recordando que se le había olvidado el paraguas en el departamento.
Terminaría de trabajar y de paso mojarse, que día tan molesto!
De regreso a su departamento, estaba echo un lío del mismo modo en que su ropa ensopada se le pegaba a la piel como pegamento indeleble moviéndole sensaciones incómodas para su mismo bienestar. Avanzaba apesadumbrado, ya que correr para ocultarse en algún lugar del camino no lo salvaría de mojarse entero si ya de por sí lo estaba.
Al cabo de unos minutos se hartó de la incómoda sensación, y decidió meterse en uno de los locales del distrito.
Terminó metiéndose en una librería gigantesca, una que le agradaba entrar cuando los libros de sus autores favoritos publicaban sus nuevos proyectos: La librería Marimo.
Se puso a ver algunas publicaciones de los mejores autores que conocía, recordando que había leído algunos cuando estaba en la preparatoria, entre ellos lo que su "Senpai" leía de igual manera.
Echó un quejido molesto y extenuante al recordar esos momentos que tanto añoraba dejar atrás.
Ojeó unas páginas de un libro que le llamó la atención, maravillado con la calidad en que la editorial lo manejó no pudo evitar querérselo llevar a casa lo antes posible.
Tu te vienes conmigo! Le dijo al libro de Usami Akihiko con estrellas en los ojos como quien diría alguien que ve a su mayor ídolo en un concierto.
Se llevó el libro a la caja, con el rostro iluminado a pesar de tener bolsas en los ojos y días enteros sin dormir a causa de ese alguien…
—Eso es todo?— le preguntó el apuesto empleado de la librería, sonriéndole cálidamente. Onodera asintió, percatándose del hombre que tenía enfrente. —Quieres que lo envuelva por ti? O así está bien?—
—No, así está bien— Espetó, analizando las facciones de aquel muchacho que lo atendía con tanta naturalidad, atrayendo la atención innecesaria del joven editor.
—Ah, este libro es maravilloso—- Resopló cantarín, apreciando el libro con amplio interés. —Lo leí el día en que nos llegó a la librería, me gustó muchísimo— Onodera se quedó pasmado, viendo que había alguien que apreciaba el autor que a él le gustaba, lo miró con más detalle y notó que tenía unos piercings en la oreja y unos cabellos castaños muy alocados para su gusto. Qué tipo tan raro, se dijo, haciendo una mueca de extrañeza. —Dime, a ti te gustan las publicaciones de Usami Akihiko?— Preguntó interesado.
Onodera limitado a decir algo proveniente de su propia voz, asintió.
Para su sorpresa, se había sonrojado ligeramente de las mejillas, luciendo su color rojo translúcido a través de su piel blanca.
—Me encanta saber que hay gente así!— Exclamó sin darle el libro del todo. Onodera comenzaba a impacientarse.
—Me puede dar el libro?— Demandó Onodera Ritsu alzando la voz, mirándolo con recelo. —Estoy apurado— Repuso, viendo que la expresión del joven empleado lo escudriñaba con la mirada.
—Ah, sí claro— Le entregó el libro y el recibo del pago. —Te puedo decir algo?— Cuestionó acercándose a él, provocando otro sonrojo en el joven editor.
Ahora qué?
—No tengo tiempo para eso— Respingó Onodera dándose un giro de noventa grados directo a la puerta de salida. Una mano varonil y cálida lo atrapó de la muñeca, girando su cuerpo hacia él. El empleado oscureció ligeramente su semblante, escaneándole con suma intensidad.
De pronto, posó su mano izquierda sobre sus mejillas encendidas y pasó su tacto sobre su cabellera mojada, echando un suspiro de susto.
—Estaba en lo correcto— Supuso preocupado. —Estás empapado!—
No le dio tiempo a Onodera de hablar cuando lo secó fútilmente con un pequeño pañuelo color azul celeste sobre los cabellos mojados de Onodera. Este terminó por colorarse a más no poder, sintiendo su pecho dar un brinco de su posición original.
Qué le pasaba a Onodera Ritsu?
—Tienes paraguas?— Preguntó el empleado de cabellos castaños y ojos color miel. Parecía tan dulce e inocente como lo era él en el pasado cuando se fijó en Masamune, al recordarlo sintió escalofríos atravesarle la espina dorsal, temblando en el agarre cuidadoso del empleado. —Veo que te estás enfermando— Murmuró consternado. —No te preocupes, yo te ayudaré— Se ofreció sin chistar, dejando a un Onodera muy confundido y un tanto molesto.
Por qué un simple empleado de una librería gigantesca debía de ayudarlo?
Mucho tenía con Masamune como para lidiar con alguien más, y de paso atractivo y muy acomedido.
—Mi turno acabará en cinco minutos— Avisó. —Espérame aquí, yo te llevaré a casa—
—No es necesario— Negó Onodera con voz trémula, bajando la mirada de la suya. —Además, no te conozco bien—
—Soy Yukina Kou— Se presentó tendiéndole su tarjeta de manera precipitada, algo que el editor interpretó como un paso más en la supuesta ayuda que le darían. —Soy estudiante de arte, tengo 21 años—
—Onodera Ritsu— Se inmutó en decir, rendido ante la amabilidad del joven. —Soy editor de manga de la editorial Marukawa, tengo 25 años— Le dio su tarjeta y se limitó a voltearse a otro lado esperando no colorarse otra vez frente a un desconocido.
Yukina echó un grito de asombró, alumbrando su joven rostro como un fuego encendido; Onodera lo miró confundido. Por qué la emoción?
—Esa editorial publica los mejores mangas— Expresó emocionado. —Tienen historias que me han echo llorar y me atrevo a decir que tienen mejores historias que algunas obras de literatura, aunque admito que nadie le gana a Usami Akihiko, sus historias son extrañas pero a la vez tienen mucha imaginación—
Onodera estaba perdido, porque no se esperaba que hubiera un joven que le gustaran los manga shojo, si él mismo los repudiaba, sobre todo gracias a su Jefe que lo sacaba de sus casillas a diario. Por su culpa no había dormido en días.
Sin embargo, concordaba en que las obras de Usami Akihiko eran de sus favoritas, por lo que decidió darle crédito al muchacho, cambiando su opinión respecto a él.
—Digo lo mismo— Repuso apremiante. —Usami Akihiko tiene historias interesantes y muy raras—
—Tienes buen gusto, Onodera— Al escuchar su nombre ser mencionado con tanta dulzura no pudo evitar colorarse de nuevo, tensando su pequeño cuerpo en forma de ovillo. Qué apenado se sentía.
Habiendo pasado los cinco minutos, el joven Yukina lo llevó a casa con el paraguas a su disposición, brindándole a Onodera una seguridad que no había sentido en mucho tiempo. Los pasos tranquilos del joven, la sonrisa encantadora, sus grandes manos muy refinadas, hasta el piercing le parecía interesante cuando lo analizó en el camino de regreso.
La manera en la que lo trataba fue especial, y eso hacia que el joven editor tuviera deseos de volver a la librería Marimo, quizás para darle las gracias por las amables atenciones que le brindó, pero no era amor, verdad?
Solo le daría las gracias y ya.
No es como si fuera amor a primera vista, si esas cosas no pasan en la vida real, siendo él que vivió un amor similar con su Jefe al mando, no pudo haber caído tan fácil.
Onodera Ritsu no cree en el amor a primera vista, tampoco en el destino, nada de esas boberías en que la gente común y corriente cree con tanta pasión y benevolencia.
Lo que sintió por Yukina Kou ese día en la librería no es amor! Definitivamente no era amor, se convencería de que así eran las cosas, bueno al menos eso quería creer.
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PD. Nuevo proyecto de esta serie, segundo fanfic.
Espero que les guste.
