Notas: ¡Hola de nuevo mis queridos lectores de todo el mundo!
Si creían que el capítulo anterior fue bastante largo, esperen a leer éste. Dios... me tomó dos semanas terminarlo ya que este es uno de mis capítulos favoritos por lo que tuve que meterle mucha devoción y cariño :) puede que a partir de ahora los siguientes capítulos sean un poco más cortos, aunque de momento es pura especulación mía, ya en su momento sabre si fueron más cortos que los últimos que subí jeje. Espero todos estén disfrutando del contenido que publico, al igual que espero que se encuentren bien y se cuiden.
Por el momento y sin más que decir aquí les dejo el "Capítulo 9" para que lo disfruten mis queridos velocistas.
Capítulo 9 El hombre en el traje amarillo
Han pasado cuatro semanas desde la última vez que Flecha y yo nos enfrentamos y no me refiero al encuentro que tuvimos en Central City, luego de que los dos derrotamos a Bivolo él me pidió ayuda para encargarme con él de su tipo malo y tras eso volvimos a enfrentarnos una vez más para decidir quién de los dos era el mejor, no entraré mucho en esos detalles ya que eso será una historia para otro día. En fin, muchas cosas sucedieron en este lapso de tiempo: el Capitán Singh aprobó el escuadrón de Eddie quién desde entonces comenzó una cacería hacia Flash, me había vuelto a reunir con Iris siendo Flash después de aquella noche y ella no estuvo para nada contenta con el velocista escarlata, se podría decir que Flash y Iris de momento no estaban en buenos términos, a parte de eso, Cisco y el Dr. Wells se enteraron de que estaba saliendo con Caitlin de una forma no muy amigable tal como lo temí, pues ellos escucharon aquella discusión que tuve con ella, Oliver al parecer también lo sabía y fue por eso que en la mañana luego de derrotar a Bivolo me dijo que las cosas no terminarían bien si seguía con ella.
"Eso no va a funcionar para ti. Tienes que dejarla ir por el bien de ambos. Los tipos como nosotros no consiguen a la chica."
Recuerdo que ese día estuve tan indeciso sobre lo que debía o no hacer, pues la noche anterior Caitlin y yo dormimos juntos, claro que no sucedió nada entre ella y yo, es decir yo estaba exhausto por todo lo que ocurrió con Oliver y Bivolo y ella tuvo un día muy difícil así que solamente nos recostamos y nos quedamos profundamente dormidos, ni siquiera nos cambiamos por el cansancio, esa noche jamás la olvidaría pues al día siguiente tuve una inmensa felicidad y emoción al despertarme a su lado, siendo ella lo primero que mis ojos vieron esa mañana... Dios..., ¿y luego Oliver me dice que tengo que dejarla ir? yo no quería hacerlo pero era consiente de que Oliver estaba en lo cierto.
Fue en ese entonces cuando el Dr. Wells me invitó a un local de Big Belly Burguers para que pudiera aclarar mi mente, aún recuerdo nuestra conversación tras explicarle como me sentía.
"Puede que el Sr. Queen tenga razón y debas dejarla ir. Aún así, tú no puedes tomar esa decisión por tu cuenta."
"Habla con ella primero, pero ten en cuenta que tú no eres Flecha, eres Flash. ¿Él dijo que debes dejarla por el bien de ambos?"
"¿Y quién lo decidió? ¿Que eso es algo imposible de funcionar? ¿Y quién lo decidió?"
"Sólo tú decides lo que es o no imposible, tú eres Flash, puedes demostrarle al Sr. Queen cuan equivocado está, así como también puedes derrotarlo con tu velocidad"
Él me hizo entrar en razón y por eso estoy aún más agradecido de tenerlo a él como mi guía, maestro y amigo. Y poco después de ese momento fue cuando Ollie me llamó para que lo pudiera ayudar en Starling City.
Dejando de lado todo lo que ocurrió en esa semana, las siguientes fueron bastante tranquilas y muy divertidas, hubieron tantos momentos divertidos que Cisco y yo compartimos, momentos que también mencionaré en el futuro, lo mismo pasaba entre Eddie y yo siempre y cuando el tema de Flash no sea tocado ya que siempre que "él" era mencionado se activaba un interruptor dentro de la cabeza de mi amigo.
Mi velocidad máxima también se había incrementado y cada vez me acercaba más a poder alcanzar el Mach 4, de momento iba hasta 3.4 lo cual era un logro fantástico aunque esperaba llegar a 4 antes de que acabe este año.
En estos momentos me encontraba en la casa de Joe sentado en su sofá mientras lo ayudaba a terminar de armar el clásico y festivo árbol navideño.
-Solo quedan dos cajas-.
Dijo cuando le pasé el último adorno que pertenecía a la tercera caja, ya eran las 9:45 de la mañana y los dos estuvimos trabajando en el árbol desde antes de las 8:00 de la mañana, era la primera vez en mucho tiempo que yo me levantaba tan temprano.
-Sabes, a este ritmo, terminaremos en Pascua-.
Le comenté viendo todo lo que había en las dos cajas que aún no habíamos tocado, Joe se divirtió con lo que dije riendo de una forma algo gruesa, de repente mi rostro se iluminó ante la idea de utilizar mis poderes para terminar los preparativos, una sonrisa divertida se formó en mi rostro mientras Joe y yo nos mirábamos y él pareció percatarse de mis intenciones.
-No empieces-.
Y antes de que él pudiera terminar de hablar me levante del sofá y utilice mi súper velocidad para completar el árbol navideño en un parpadeo. Una vez completo me tiré en el sofá y me relajé bastante satisfecho viendo a Joe con bastante diversión en mis ojos.
-El único sujeto con traje rojo que quiero en esta casa justo ahora es a Kris Kringle, ¿lo entiendes?-.
Fue su forma de decirme que regrese el árbol a como estaba antes de que utilizase mis poderes, con un perezoso suspiro asentí y volví a utilizar mi súper velocidad para retirar todos y cada uno de los adornos navideños que había colocado, regresando al estado previo que se encontraba y luego volví a sentarme en el sofá con una pierna levantada sobre la otra, los dos comenzamos a reírnos por lo sucedido y luego comencé pasarle uno a uno los adornos para el árbol.
Poco después Iris entró a la sala tras terminar de preparar el famoso ponche de la linda abuela Esther y cuando vio que ni siquiera llegamos a la mitad de los adornos hablo de una forma preocupada.
-Estos adornos no van a colocarse por sí mismos-.
Ella había tardado más de lo que generalmente tardaba en prepararlo, eso se debe a que este año no eramos solamente nosotros tres, también faltaba para Eddie, Caitlin, Cisco y el Dr. Wells. Si me pongo a pensar somos casi el triple de lo que generalmente fuimos y eso no era lo único diferente, en esta ocasión Iris y Joe estaban más emocionados de lo que podía recordar, si me pongo a pensar... eso quizá se deba a que... bueno... el año pasado no llegamos a festejar navidad pues el rayo cayó antes de que pudiéramos llegar a eso, me pregunto como habrán pasado año nuevo...
-La receta de la abuela Esther... un poquito de whisky-.
Dijo Iris bastante feliz pasándonos a Joe y a mí una taza cargada con esta increíble bebida que desafortunadamente solo podré degustar debido a mis poderes aunque no era tiempo de lamentos, ya casi es noche buena y los mejores momentos cada vez están mas cercas, con una sonrisa bastante alegre le di pequeños sorbos a mi taza.
-Siempre me gustó su definición de poquito-.
Dijo Joe con un sarcasmo bastante gracioso y al mismo tiempo su teléfono empezó a sonar impidiendo que pudiera tomar este muy buen ponche que tal y como lo predije no hacía efecto en mí.
-Y la tradición navideña continúa. Detective West. ¿Sí?-.
Saludo mi querido padre adoptivo contestando su llamada, su cara se volvió ligeramente seria y deduje que tenía que ver con su trabajo de detective.
-Lo siento, chicos, el fiscal quiere hacerme unas preguntas-.
Se disculpó y Iris soltó un suspiro ya que era la primera vez en mucho tiempo que los tres estaríamos juntos disfrutando de un buen ponche armando algo navideño. Era una lástima y no se podía evitar aunque dudo mucho que Iris y yo podamos terminar a tiempo el árbol navideño sin Joe, haría falta alguien más para que esto no se demore más tiempo del que sabemos que tomará.
-Asegúrense de que haya un poco de ponche para mí cuando regrese-.
Nos dijo a Iris y a mí antes de salir de la sala y en el momento en que estuvimos de espaldas sonreí malvadamente mientras veía un programa en la televisión.
-No lo prometo-.
Le dije a Joe antes de darle otro sorbo a mi ponche, poco después oí la puerta principal abrirse y cerrarse. En ese entonces Iris estaba al pendiente de Joe y en el momento en que éste salió ella tomó el control remoto del televisor para apagarlo, luego tomó mi taza mientras reía de forma traviesa, al principio no podía entender que mosca le había picado.
-¿Qué está pasando?-.
Iris me tomó de las muñecas con su manos levantándome del sofá y entonces comprendí cuales eran sus intenciones. Estar al pendiente de Joe y reír de forma traviesa, sumando a que la navidad estaba a unos días. Todo eso me dio a entender que ella ya no podía aguantar más y quería que abriésemos nuestros regalos de una vez.
-¡Vamos!-.
Exclamó muy emocionada y los dos nos sentamos uno frente al otro cerca el árbol navideño.
-¿Qué?, ya quieres hacerlo. Iris faltan pocos días para que sea navidad-.
Trataba de persuadirla pero ella ya tomó el regalo que era para mí de su parte y el que era para ella de mi parte.
-No podía esperar más, ten-.
Ella me pasó el regalo que se supone era para ella, entonces se dio cuenta de su error y rápidamente me lo quitó.
-Espera, yo primero-.
Ella estaba realmente emocionada por abrir su regalo.
-Bueno-.
Asentí alegremente tomando el regalo que ella trajo para mí mientras ella abría el suyo. Cuando Iris rompió el envoltorio se sorprendió al ver que se trataba de una caja roja donde se guardaban joyas especiales o incluso anillos. Cuando ella abrió la caja quedo bastante sorprendida, el regalo que yo le preparé a ella era una réplica del anillo de matrimonio de su madre. Aún podía recordar lo triste que ella estuvo cuando perdió el original. Solo esperaba que una réplica del mismo pudiera allanar el vació que sintió en ese momento aunque posiblemente regalarle un anillo tan especial a alguien que no es tu pareja en navidad se vea extraño. Cuando vea a Eddie tendré que darle alguna que otra explicación, es mi amigo de todos modos y para Caitlin... bueno prepararle su regalo fue aún más complicado y tuve que recurrir a la ayuda de Cisco.
Aún recuerdo cómo nos costó hacerlo ya que era algo que no se podía comprar en alguna tienda, a parte de que era algo que solamente Cisco sabía hacer.
Volviendo a la actualidad, en el regalo que le hice a Iris había un significado especial; ella es mi primer amor, algo que nunca lo voy a olvidar, junto a Joe ella fue la luz dentro de mi oscuridad y es probable que sin importar cuanto tiempo pase, una parte de mí siempre estará con ella sin importar que nuestros caminos desde ahora estén separados. También era consiente de que tenía que ser sincero con ella, aunque hacer eso me daba miedo y esto era algo en lo que no podía recibir concejos externos.
Ser Barry Allen en ocasiones era mucho más complicado que ser Flash.
-¿Es el anillo de matrimonio de mi mamá?-.
En sus ojos había un cariño tan inmenso que a veces llegaba a golpear algo fuerte en lo profundo de mi corazón.
-Una réplica, sí. Estabas devastada cuando perdiste el anillo real-.
La nostalgia de los recuerdos al parecer dieron un fuerte y cariñoso golpe dentro del corazón de Iris.
-Nuestro paseo de quinto año...-.
Susurro y entonces los dos dijimos al mismo tiempo.
-Al zoológico-.
Esos realmente fueron los buenos tiempo para nosotros dos, sin problemas adultos o metahumanos que traten de acabar con mi vida. Son pocas las veces que me gustaría regresar a esa época con ella y este momento no era la excepción. Ahora me doy cuenta de que hubo cientos de momentos en los que Iris y yo pudimos formar nuestra relación pero no fui capaz de dar ese salto inicial, fui tan lento para actuar que incluso un rayo me golpeó dando por terminado mis opciones de estar junto a ella... aunque probablemente esto era lo que tenía que pasar.
-Lloraste por semanas, Iris-.
Solo espero que Eddie sea capaz de darle la felicidad que yo nunca me digne de darle y si de alguna forma llega a lastimarla, Flash tendrá que volver a darle otra lección, aunque conociendo a mi amigo se que eso nunca llegará a pasar.
-Yo lo hago-.
Le dije a Iris tomando el collar que colgaba del anillo, ella asintió más emocionada y me dio su espalda haciendo a un lado su cabello para que yo se lo pudiera dar.
-No lo olvidaste-.
Me dijo susurrando en lo que terminaba de colocar el collar con el anillo alrededor de su cuello.
Jamás podría olvidarlo.
-Sí, tengo buena memoria-.
Al decir eso no pude evitar sentir un poco de orgullo, Iris se dio la vuelta y me dio un muy fuerte abrazo el cual correspondí.
-No sé qué decir-.
La calidez de su abrazo me trajo una gran cantidad de nostalgia y al respirar su suave aroma llegué a sentirme emocionado y confundido por un segundo, era como si una vieja llama la cual estaba apaga se volvía a encender e intentaba enfrentarse a la actual llama que ardía en su contra.
Unos momentos después Iris se separó de mí y vio el regalo que era para mí.
-Mi regalo no es nada en comparación con lo que me diste-.
¿A caso cree que yo menospreciaría su regalo?
-Claro que no-.
Le aseguré con confianza tomando mi regalo el cual supe que sería un microscopio por la forma que este tenía dentro del envoltorio. Cuando abrí mi regalo me di cuenta de que no era cualquier microscopio, era uno de alta calidad, superior al que tenía en mi laboratorio dentro del CCPD.
-Se supone que es el mejor del mercado y... pensé que querrías uno nuevo. ¡Es patético, lo sé!-.
Definitivamente era el mejor, no por la calidad o la marca, sino porque era un regalo que ella me dio. No hay nada de patético en eso, es más, le da un valor especial que no se puede comprar.
-No, no, es grandioso. Me encanta-.
Le aseguré a mi muy querida amiga quien al oírme me vio con unos ojos bastante brillantes.
-¿Sí?-.
-¡Sí, por supuesto!-.
Y fue en ese momento que alguien comenzó a tocar la puerta, solo había una persona que podría venir a la residencia West luego de que Joe se fuera. Iris muy emocionada fue a atender a esa persona.
-¡Hola amor!-.
Iris exclamó bastante emocionada recibiendo a su novio, Eddie Thawne, mi amigo.
-Hola, Barry. Lindo anillo-.
Me saludo después de darse un cariñoso beso con Iris y pude captar algo de sorpresa en su voz al ver el anillo que ahora Iris traía en el cuello.
-Es hermoso, ¿no? es una réplica exacta del de mi mamá. Barry lo compró para mí-.
Le contó a su novio mostrando su regalo con mucho orgullo y afecto. Eddie se quedó viendo por un instante el anillo que le regale a Iris y luego me vio con una sonrisa algo forzada.
-Es muy considerado de tu parte, Barr-.
Me pareció extraño que el me llamase así y de igual forma force una sonrisa mientras lo mirada desde el sofá.
-Así que..., ¿estamos decorando el árbol?-.
El rápidamente cambio el tema, Iris pareció no darse cuenta de ello y alegremente asintió.
-¡Sí, vamos!-.
Y de esa forma la pareja West-Thawne avanzó a mi lado para decorar el árbol que aún seguía muy incompleto. En algún momento Iris se retiró para preparar más ponche dejándome a solas con Eddie durante un buen tiempo mientras los dos seguíamos armando el árbol navideño siendo Eddie quien colocaba los adornos y yo quién le pasaba iba pasando uno a uno desde la segunda caja que aún estaba notablemente cargada y fue entonces cuando mi amigo comenzó a hablar.
-¿Te gusta Iris?-.
La pregunta vino de la nada cuando menos me lo esperaba, no supe que decir al principio, Eddie y yo nos miramos mutuamente, luego me aseguré de que Iris no estuviera cerca de nosotros para que esta conversación solo quedase entre él y yo.
-¿A que viene la pregunta?-.
Ni siquiera fui capaz de contestar esa pregunta, entonces Eddie continuó, dejando el adorno en una mesita cerca del árbol para sentarse frente a mí.
-Los amigos no le dan a sus amigas anillos de matrimonio-.
Eddie hablaba en serio, también pude ver que estaba preocupado. Si cometía algún error nuestra amistad podría verse afectada y siendo honesto no quería que eso pasase pero tampoco era capaz de engañar a mi amigo quien a pesar de que no era un detective al nivel de Joe, si que tenía habilidades especiales.
Antes de poder contestarle deje escapar un suspiro y le di otro sorbo al ponche que aún había en mi taza.
-Es cierto, no se regalan anillos de matrimonio-.
Asentí a lo que Eddie me dijo y él se puso aún más en alerta que hace unos momentos cuando vio por primera vez ese anillo.
-Pero dime, si vives bajo el mismo techo con tu mejor amiga durante casi 15 años luego de haber pasado por una tragedia, ¿cómo no va a gustarte ella?-.
Eddie se mantuvo callado, abrió la boca pero no dijo nada y luego su mirada decayó hacia el suelo de la sala.
-Ella me gusta y a ti también te gusta, es por eso que los primeros días me costó aceptarte-.
Al parecer esto era mucho que procesar para Eddie y dentro de su mente parecía haberse formado una especie de conflicto mental. No sabía como reaccionar a mi declaración, fue entonces cuando le dije.
-Aún así, ahora somos amigos y me siento muy feliz de que Iris y tú sean pareja, yo también conocí a alguien especial cuando desperté del coma y por ello puedo decirte con orgullo, Eddie, yo amaba a Iris y una parte de mí siempre lo hará, es por eso que tú tienes mi apoyo-.
Mis manos en algún momento fueron hacia los hombros de Eddie quien seguía procesando cada palabra que le decía y no fue hasta que dije mis últimas palabras que su rostro se vio iluminado.
-Por favor, asegúrate de hacerla feliz cada día, si la llegas a lastimar no será Joe de quien más te tengas que preocupar, amigo mío-.
Y fue en ese momento que Eddie reaccionó y me rodeó con un muy fuerte abrazo el cual no lo vi venir.
-Gracias por ser sincero conmigo, Barry-.
Dijo Eddie y luego de unos momentos correspondí su abrazo igual de fuerte, creí que decirle lo que sentí por Iris haría que nuestra amistad fuera problemática, pero al parecer la sinceridad solo nos volvió más unidos, lastimosamente no podía ser del todo sincero con Eddie ya que tenía que mantener bajo secreto sobre quien era Flash.
-Soy tu amigo, puedes contar conmigo-.
Fue todo lo que le dije y de esa forma el volvió a separarse de mí para que podamos terminar el árbol navideño que increíblemente aún no estaba ni la mitad de completo. Esto si que tomaría una cantidad de tiempo pero cada segundo que tardaríamos lo valdría, Iris luego regreso junto a nosotros y los tres pudimos terminar de adornar el árbol al menos en un 30% y ahora finalmente podría irme a los laboratorios STAR.
Cerca del medio día fue cuando finalmente pude llegar a los laboratorios STAR, Iris me había preparado 3 termos cargados con el ponche especial como un regalo para el Dr. Wells, Caitlin y Cisco por todo lo que habían hecho por mí. Yo también quiero darles un regalo especial a cada uno, de hecho ya tenía uno especial tanto para Caitlin como para Cisco, el único que me faltaba era uno para el Dr. Wells de mi parte, él había hecho tanto por mí.
Antes de poder llegar ya les había avisado que iba a tardarme un buen tiempo así que no estaba en problemas por presentarme tan tarde. Llegando al cortex vi que los tres estaban juntos en medio de las dos recámaras principales del cortex, comprobando datos especiales en las computadoras en busca de algo inusual. Resulta que cuando Oliver y yo peleamos en Central City un virus informático invadió las computadoras de los laboratorios STAR y hasta la fecha de hoy desconocemos la causa de aquello. Los tres se percataron de mi presencia cuando entré ya que mi velocidad siempre generaba una corriente de rayos.
-¡Feliz navidad!-.
Salude a los tres de una al levantar mi mano derecha mientras que con mi brazo izquierdo seguía sujetando el bolso que traía tres regalos forrados. Cisco quien estaba sentado frente a unas computadoras se emocionó al ver lo que traía, el Dr. Wells parecía conmovido y Caitlin me mostró una de sus cálidas y cariñosas sonrisas.
-Esta es una pequeña muestra de mi gratitud... por todo lo que han hecho por mí este año-.
El Dr. Wells dijo "oww" siendo el primero en recibir los regalos dentro de mi bolsa, Cisco se puso frente a Caitlin y extendió sus manos queriendo recibir el regalo antes que ella. Al ver el comportamiento de nuestro amigo Caitlin simplemente negó con la cabeza riendo para sus adentros mientras le daba a mi amigo su regalo para luego dárselo a ella también.
-Creo que hablo en el nombre de mis colegas cuando digo que has sido un regalo para nosotros, Barry-.
Me dijo el Dr. Wells en lo que me acercaba a las computadoras principales del lado opuesto a ellos para bajar el bolso sacando un termo rojo que era para mí.
-¿Qué es eso?-.
Caitlin me preguntó y al darme la vuelta les dije a mis camaradas.
-Esto es una cortesía de Iris... el famoso ponche de huevo de la linda abuela Esther-.
Cisco apunto hacia mi termo y asintió bastante satisfecho.
-De eso es lo que estoy hablando-.
Dijo mi amigo y fue hacia una de las recámaras dentro del cortex para traer unos vasos, creí que los cuatro íbamos a tener un brindis especial pero entonces el Dr. Wells hablo.
-Lo probaré luego. No quisiera beber y conducir-.
El Dr. Wells y yo nos miramos mutuamente y entonces el se retiró del cortex quedando solamente Caitlin, Cisco y yo. Esto me pareció bastante extraño, es decir, se que los cuatro hasta ahora no hemos hecho juntos un brindis especial, aún así era tan extraño que el Dr. Wells rechace uno.
¿Habrá sido algo que dije?
Fue lo primero que se me vino a la mente, entonces miré a Caitlin con el ceño fruncido mientras Cisco traía los vasos para nosotros.
-¿Dije algo malo? ¿qué pasa?-.
-No-.
-No, amigo-.
Respondieron Caitlin y Cisco mientras veían la salida del cortex cada uno con expresiones serias.
-Él... esta solía ser su época favorita del año, pero el accidente sucedió antes de Navidad, así que... arruinó el festejo-.
Explicó mi amigo pasándome un vaso para que pudiera empezar a servir el ponche.
Ni siquiera soy capaz de imaginar que clase de infierno se volvió la Navidad pasada con la explosión del acelerador, volví a mirar a Caitlin y luego a Cisco, entonces un pensamiento pasó por mi mente.
-¿Qué me dicen de ustedes? ¿están bien en esta época del año?-.
Cisco sonrió bastante feliz.
-Gracias a ti este año si tendré una muy feliz navidad y será la primera de muchas para el equipo flash-.
Cisco lo decía en serio, su alegría y honestidad eran tan grandes que el accidente del año pasado no sería capaz de arruinarle las fiestas de este año, entonces mientras le servía el ponche a mi amigo miré a Caitlin para saber cual sería su respuesta, es decir, al igual que para el Dr. Wells esta era una época complicada para ella.
-He tenido malas experiencias en esta fecha, aún así me arriesgaré ya que estarás a mi lado-.
Al oír sus palabras quedé asombrado mientras la veía sin percatarme que Cisco se apoderó de mi termo de ponche, entonces ella dio unos pasos junto a mí.
-Voy a comprarle un regalo al Dr. Wells, tal vez eso lo haga animarse un poco. ¿Quieres acompañarme?-.
¿Comprarle un regalo al Dr. Wells?
Esta era una oportunidad perfecta para poder hacerle un regalo especial a mi maestro y quien mejor acompañante en la búsqueda de un regalo para el Dr. Wells que mi linda novia Caitlin quien a trabajado con Wells por quien sabe cuanto tiempo, también sería el momento perfecto para realizar las compras navideñas que las parejas suelen hacer en estas fechas. Era como matar dos pájaros de un solo tiro.
-Por supuesto, ¿quieres un aventón?-.
Se que a Caitlin le gusta que la lleve por la ciudad con mi súper velocidad, ya lo habíamos hecho varias veces pero la última vez fue el mes anterior y hasta entonces no lo habíamos vuelto a hacer. De hecho era increíble lo rápido que el tiempo pasa. Este último mes del año estaba terminando de una forma bastante rápida a mi parecer. Me pregunto como será el 2015, ¿cuántos metahumanos van a aparecer? ¿que tan rápido seré cuando ese año esté llegando a su fin? llegado ese momento mis preguntas serán contestadas, ahora lo importante era que Caitlin y yo iríamos a hacerle un regalo a Wells.
Ante mi sugerencia ella simplemente negó con la cabeza.
-Yo te llevo esta vez, ¿te parece?-.
¿Ir en auto?
No fue necesario que lo piense mucho, si Caitlin quiere que vayamos a la antigua, será a la antigua.
-Por supuesto. Te veo luego, Cisco-.
Me despedí de mi mejor amigo chocando la palma de mi mano con la suya y luego Caitlin y yo salimos del cortex abandonando los laboratorios STAR.
-Así que... ¿qué crees que le guste al Dr. Wells?-.
Le pregunte a mi novia mientras pasábamos por los pasillos del Centro Comercial de Central City. Habíamos llegado como hace media hora y aún no encontrábamos un regalo que fuera especial para el Dr. Wells. Ambos estuvimos de acuerdo con que la nueva autobiografía de Stephen Hawking no sería una opción, pues los dos sabíamos que pensaba Wells de él, Caitlin por haber trabajado tanto tiempo con él y yo por el hecho de haber leído dos veces el libro del Dr. Wells.
Tampoco podíamos darle algún regalo que fuera infantil y mucho menos algo de tecnología ya que el Dr. Wells prácticamente lo tenía todo. Eso hacía que la búsqueda de su regalo navideño fuera más complicado.
-¿Algo de ropa? tal vez-.
Ella respondió al encogerse los hombros con una sonrisa bastante divertida. No sería mala idea regalarle algo de ropa pero al mismo tiempo sería algo exageradamente común, es decir, preferiría que su regalo fuera algo especial no solo porque sea algo obsequiado por Caitlin y yo.
-Si fuera otro tipo de festividad diría que sí, pero venga, es navidad. Hay que darle algo que realmente sea único-.
Caitlin quien en ese entonces se encontraba a mi derecha me dio un codazo en las costillas lo cual provocó que dijera un "auch", entonces la miré confundido mientras ella levantaba una de sus cejas y con una sonrisa me dijo.
-¿Dices que la ropa no es algo "único" señor me visto con un traje rojo y corro por las calles?-.
Bueno... mi traje de velocista es algo "único" al ser uno que puede soportar mis altas velocidades, pero si me pongo a pensar eso al fin y al cabo es ropa lo cual destruye por completo mi anterior afirmación. Aún así me parecía un golpe bajo por parte de ella quien incluso me dio un codazo.
-¿Pero crees que comprarle ropa pondrá feliz al Dr. Wells quien siempre usa colores oscuros?-.
Mi pregunta la dejó pensativa por unos momentos hasta que ella con un suspiro asintió.
-No creí que darle un regalo al Dr. Wells se volvería tan complicado-.
En el momento nunca nos percatamos de lo difícil que puede llegar a ser realizar hasta la más mínima acción. A simple vista parecía una tarea sencilla darle un regalo a Wells, pero algo que pueda levantar su estado de ánimo, en el fondo sabía que cualquier cosa dentro de este Centro Comercial no sería capaz de realizar esa hazaña, Caitlin y yo nos estábamos quedando sin ideas, entonces junte y entrelace una de mis manos con una de las suyas y una alegre sonrisa se formó en mi rostro mientras le seguía viendo a los ojos.
-Entonces hagamos las compras de navidad para la fiesta en la residencia West, quizá en el camino encontremos algo que sea perfecto para el Dr. Wells, ¿no crees?-.
Ella y Cisco ya habían sido invitados a pasar la navidad en la casa de Joe hace una semana, los dos estuvieron a favor y con tan solo dos días para Noche Buena lo mejor sería comenzar con esas compras antes de que sea muy tarde.
-De acuerdo, pero no nos iremos de aquí sin un regalo especial para el Dr. Wells-.
Asintió mi novia y en los siguientes minutos ella y yo comenzamos a realizar las compras navideñas que nos correspondía.
Al cabo de unas horas terminamos de realizar las compras en el Centro Comercial, en cada uno de mis brazos llevaba dos grandes bolsas cargadas con objetos navideños, Caitlin llevaba una bolsa similar en su mano izquierda y con su derecha había tomado su teléfono para poder llamar a Cisco, ella quería avisarle que nosotros dos ya encontramos un regalo especial para el Dr. Wells, eso me hizo recordar que Cisco tenía un regalo secreto para el Dr. Wells que ni Caitlin ni yo sabíamos que era.
Fue bastante divertido realizar estas compras, era la primera que hacía con Caitlin y al mismo tiempo la primera vez que la veía tan emocionada por algo que sea "Navidad", puede que apenas hayan pasado casi 3 meses desde que nos conocemos pero en ese lapso de tiempo nunca la había visto tan nerviosa y emocionada.
¿Cuantas buenas Navidades habrá tenido en su vida?
Fue lo que pensé al desviar la mirada hacia ella en lo que ingresábamos al estacionamiento del subsuelo del Centro Comercial. Este lugar me recordaba a una película de terror que vi con Eddie y Iris en la casa de Joe donde una pareja quedaba sola en el estacionamiento mientras un asesino asechaba desde las sombras, aunque si llega a aparecer uno no sabrá lo que le espera, de hecho no sabrá que fue lo que lo derrotó.
-Era eso o la nueva autobiografía de Stephen Hawking, y ambos sabemos cómo se siente acerca de Hawking. Bueno, hablamos luego. Adiós, Cisco-.
Dijo Caitlin al finalizar la llamada con su amigo en lo que íbamos a medio camino de su auto. Por como ella hablo me daba a entender que a mi amigo le pareció divertido el regalo que encontramos para Wells, eso hacía que me volviera a preguntar que clase de regalo tenía Cisco para Wells.
¿Qué será lo que Cisco había construido?
Sucedió en el momento en que esa pregunta pasó por mi mente, una punzada golpeó mi corazón y detuve mis pasos. Caitlin quien siguió caminando hasta llegar frente a su auto no se percató que me detuve hasta que no vio mi reflejo en la ventana del vehículo.
-¿Barry, estás bien?-.
Dijo al voltearse y rápidamente se acercó frente a mí, los pasos de sus tacones hicieron eco en el estacionamiento y no fui capaz de contestarle debido a ese mal estar que había surgido dentro de mí.
No era la primera vez que sentía algo así, la noche que derroté a Tony sentí un dolor similar, como si algo no andase bien. No puedo comprender porqué de repente siento algo así. ¿A caso mis poderes están fallando? ¿o estos me están dando alguna clase de advertencia?, no creo que esto sea un sexto sentido, no claro que no, esto de alguna extraña forma se sentía familiar... y aterrador. El poder dentro de mí había comenzado a arder.
No fue hasta que sentí unas suaves manos tocar mis mejillas que finalmente pude recuperar mis sentidos. Frente a mi estaba Caitlin quien veía a mis ojos con un rostro bastante preocupado.
-¿Cait?-.
La llame confundido y la preocupación en su rostro disminuyo.
-Te estuve llamando cinco veces y no respondías. Cariño, ¿qué sucede?-.
Era la primera vez que ella me llamaba así lo cual provocó una sonrisa en mi rostro, entonces me encogí de hombros disfrutando de sus manos en mis mejillas antes de contestar.
-Sentí una punzada en el corazón, mis poderes creo que reaccionaron a algo...-.
¿Y si hay algo aquí?
Con ese pensamiento active mi súper velocidad entrando en el tiempo flash y observé a mis alrededores buscando alguna señal, ya sea de alguien o algo pero no había nada, las únicas personas dentro del subsuelo eramos Caitlin y yo. Al no haber nada desactive mis poderes y solté un suspiro dejándome llevar por la suavidad con que Caitlin acariciaba mis mejillas.
-Puede que tus niveles de glucosa estén bajos, vayamos a la casa de Joe a dejar nuestras compras y luego vamos a comer algo en Jitters. ¿Te parece?-.
Quizá Caitlin tenga razón, pero el mal estar que tuve cuando no comí lo suficiente era muy diferente al que tuve hace un momento, la sensación... era como si este siendo observado de frente por algo extremadamente rápido, pero eso era imposible ya que soy yo el hombre más veloz que existe y no hay nada que pueda superar mi velocidad, tampoco quiero preocupar a Caitlin demasiado así que por el momento aceptaré que solo es un mal estar por comer poco.
-Suena bien, ya quiero llegar-.
Le dije con una cálida sonrisa y los dos abandonamos el subsuelo, no sin antes guardar nuestras compras en el maletero del auto, claro.
El siguiente día llegó y ahora me encontraba en los laboratorios Mercury, en una escena del crimen para ser exacto. Resulta que la noche de ayer aquí hubo un homicidio. Dos guardias de seguridad fueron asesinados pero lo extraño era el método que utilizó el asesino, no fue un arma de fuego o flechas puntiagudas, no... las víctimas fueron asesinados por algo que debió ser realmente rápido.
Rápido...
Lo único capaz de realizar algo como esto era... ¿yo? no, eso es imposible. No soy un asesino, tampoco sigo bajo el efecto de los ojos de Bivolo y que yo recuerde no ando sonámbulo cuando duermo. A menos que...
¿A caso él volvió?
-¿Hola? ¿qué es lo que piensas?-.
Me saludo Joe interrumpiendo mis pensamientos, cuando el se acercó junto a mí me pare de forma erguida sin dejar de observar con cuidado la escena del crimen acercándome más a Joe.
-Los patrones de la salpicadura de sangre y la trayectoria de los cuerpos... solo lo pudo causar una colisión a alta velocidad. ¿Pero para causar este tipo de daño a un humano en este espacio? no importa qué fue, debió moverse realmente rápido-.
En ese momento los ojos de Joe se abrieron como platos, trato de hablar pero ninguna palabra salió de su boca, era como si quisiera decirme algo pero no podía, el brillo en sus ojos era igual a aquella mañana antes de que perdiera mis poderes.
¿Qué me estás ocultando, Joe?
Fue el pensamiento que tuve hasta que Eddie se acercó a nosotros.
-Escuchen esto-.
Anuncio mi amigo y los dos nos volteamos hacia él.
-El testigo dice que solo vio un borrón, ¿les suena familiar?-.
Una sonrisa se formó en la cara de Eddie cuando nos dijo eso y por tercera vez volví a sentir esa extraña punzada, volví a mirar a Joe quien había empezado a sudar frío, entonces me acerque al testigo que Eddie mencionó mientras era seguido por los dos.
-¿Vio un borrón? ¿qué era?-.
El testigo aún estaba aterrado por lo que vivió anoche, entonces me dijo con una voz algo temblorosa.
-No importa eso, estaba buscando algo-.
Necesito que él sea más claro con sus palabras, tampoco puedo perder la calma esperando que confirme mis peores temores, trate de calmar la ansiedad dentro de mí y entonces le pregunté.
-Bueno, ¿cómo se veía?-.
El testigo agachó la cabeza y con un susurro nos dijo a los tres.
-Es que... eso era... un hombre en un traje amarillo-.
¡Estás de vuelta maldito asesino!
El poder dentro de mí trataba de mantenerse calmado, yo también trataba de hacerlo, entonces le dije al testigo.
-Está bien. Debo ir a ver mis archivos-.
Empecé a alejarme de los dos detectives pero Joe me detuvo cuando estuvimos lejos de Eddie y el testigo.
-Barry escucha...-.
Joe intentaba detenerme y eso empezaba a molestarme, entonces me di la vuelta para enfrentar a Joe y las incomodidades que éste estaba sintiendo.
-Joe, lo escuchaste, ¿bueno?. El hombre que asesino a mi mamá... volvió-.
-Lo sé-.
Cuando Joe dijo esas palabras sentí como si fuera traicionado por él, vi la culpabilidad en sus ojos y eso me provocaba un mal estar.
-Ha estado en esta ciudad por un par de semanas. Él se presentó en mi casa y se llevó toda la evidencia del caso de tu mamá, los archivos ya no están-.
¿Él ya estaba en mi ciudad?
Ese hombre..., el hombre de traje amarillo todo este tiempo ya había regresado... ¿y nadie dijo nada?
-¿Porqué no lo comentaste antes?-.
-No pude-.
-¿Por qué?-.
-Porque amenazó con asesinar a Iris-.
...
Muy bien... tranquilo Barry... respira profundo...
Aunque odie admitirlo tengo que entender a Joe, si amenazan con matar a tu hija... tu única hija de sangre, está claro que harías lo que sea necesario para mantenerla a salvo, puede que yo no sea un padre, pero si alguno de mis seres queridos estuviera en peligro yo estaría dispuesto a hacer lo que sea con tal de garantizar su seguridad.
Di un profundo un suspiro, entonces le dije a mi padre adoptivo lo que sentía.
-Joe, me lo hubieras dicho antes... si amenazó con asesinar a Iris y hasta ahora él y yo no nos vimos... mira, tenemos que actuar antes de que sea demasiado tarde-.
-Tienes razón, hijo. Será mejor que vayamos a los laboratorios STAR-.
Asintió Joe y los dos abandonamos los laboratorios Mercury dejando a Eddie solo para que se encargue del resto con los demás oficiales.
Una hora pasó desde que Joe y yo salimos de la escena del crimen para ir a los laboratorios STAR, en estos momentos estaba sentado en una de las sillas dentro del cortex, Caitlin estaba a mis espaldas y sus manos trataban de calmar la tensión en mis hombros con unos suaves masajes, el Dr. Wells y Cisco estaban en las computadoras principales y Joe estaba parado cerca de mí explicándole a los tres el incidente en los laboratorios Mercury.
-El testigo dice que vio un borrón amarillo, igual al que asesinó a la madre de Barry-.
No puedo terminar de entenderlo..., llevo vigilando esta ciudad por casi tres meses y jamás me cruce con ese sujeto, ¿qué a caso es tan rápido que pasa desapercibido hasta para mí?, no... eso es imposible... no puede haber tanta diferencia entre él y yo pero... ¿qué hay del sentimiento que tuve el día de ayer en el estacionamiento cuando estaba a solas con Caitlin? ¿a caso el también estuvo ahí y se movía tan rápido que ni siquiera yo lo vi?, tal vez estoy exagerando... quizá mis recuerdos de cuando eran niño provocaban que me sienta inferior a ese monstruo. Solo necesito encontrarlo y derrotarlo, no puede ser tan complicado.
-Debemos trabajar y parar a este psicópata veloz. Yo... no trataba de ponerle nombre-.
Dijo Cisco mientras tenía un caramelo navideño en su boca. Lo que me pareció extraño fue la reacción del Dr. Wells ante el nombre que Cisco quiso darle. Como sea, no le di mucha importancia a eso y con un suspiro permití que los masajes de Caitlin calmen un poco la tensión que había estado acumulando.
-La escena del crimen en los laboratorios Mercury estaba en una bóveda de alta seguridad. El testigo dijo que buscaba información-.
Solo espero que no haya encontrado lo que buscaba.
-No importa que, lo quería demasiado como para asesinar-.
Comprendió el Dr. Wells y Joe dio unos pasos hacia él.
-Doctor, ¿que sabe usted de esos laboratorios?-.
Cuando estuve en la escena del crimen no me pude resistir a utilizar mis poderes para para echar un ojo a toda la tecnología que había ahí dentro y lo que había realmente me dejó sorprendido.
-Mercury era uno de los competidores de STAR hasta que... tuvimos el accidente y entonces eso los lanzó a la vanguardia dirigidos por la doctora Christina McGee, una física brillante pero egocéntrica-.
Nos explicó el Dr. Wells y todos vimos hacia los monitores que mostraban la imagen e información sobre aquella mujer.
-Aquí dice que la Dra. McGee tiene asegurado 500 millones en financiamiento privado para desarrollar, y cito, "prototipos para la tecnología del futuro"-.
Comentó mi mejor amigo al levantarse de su asiento con la tablet en sus manos.
-Donde estaré. Tina se está metiendo con los taquiones-.
Cuando el Dr. Wells dijo eso Joe lo miró sin ser capaz de entender lo que Wells quiso decir.
-Partículas superlumínicas-.
-Por supuesto, entonces, ¿que querría alguien hacer con esos...?-.
-Taquiones-.
-Gracias-.
-Bueno, no lo sé. ¿Volverse invencible?, si pudieras idear una matriz lo suficientemente estable para aprovechar su poder, podrías viajar más rápido que la luz-.
¿Viajar más rápido que la luz? no se si eso sea posible... pero si ese monstruo era tan rápido, puede que no logre detenerlo si él consigue esos taquiones, cuando el Dr. Wells y Joe dejaron de hablar tomé la palabra dentro del cortex y dije.
-Él intentará obtenerlo otra vez, hay que obtener lo que Mercury tiene y usarlo en su contra-.
El Dr. Wells asintió y entonces dijo.
-Tienes razón, Cisco, Caitlin, vamos a empezar a ingeniar una trampa-.
-Enseguida-.
-Por supuesto-.
Asintieron Cisco y Caitlin después de que el Dr. Wells les dijera que hacer, ella palmeó suavemente mis hombros y antes de que se fuera nuestras miradas se cruzaron, ella me vio con un cariño especial como si estuviera disculpándose por no poder estar junto a mí en estos momentos, yo me limité a asentir y con pocas ganas le dije.
-Te veo luego-.
Eso no le pasó desapercibido a Joe quien me vio con una mirada rara, el Dr. Wells también se dio cuenta de eso pero no dijo nada, tal vez comprendió que aún no hable con Joe sobre lo que pasa entre Caitlin y yo, a veces me sorprende que tanto me conoce sin siquiera decir una palabra.
Caitlin y Cisco se quedaron en los laboratorios para idear una trampa para detener al hombre de traje amarillo, por otro lado el Dr. Wells, Joe y yo nos dirigimos al CCPD para poder hablar con la Dra. McGee y convencerla de que nos ayude entregándonos su prototipo de Taquiones.
En estos momentos Joe estaba en otra parte, el Dr. Wells y yo nos quedamos en la oficina el Capitán Singh, de ante mano Joe le dio una breve explicación al Capitán que teníamos asuntos importantes con la jefa de los laboratorios Mercury y que el Dr. Wells era nuestro asesor especial en este caso. Al principio el Capitán no estuvo de acuerdo con la presencia de Wells pero al ver la confianza ciega que había entre él y yo decidió confiar en Joe y yo y nos permitió seguir adelante con este caso.
No tuvimos que esperar mucho tiempo para ella llegase a la estación y cuando vio al Dr. Wells a mi lado lo fulminó con la mirada, al parecer había algo de tensión entre ellos dos, eso puede que sea ya que los dos anteriormente eran una especie de rivales.
-Barry Allen. Muchas gracias por venir-.
Salude a la doctora al pasarle la mano.
-Dra. Tina McGeen. ¿Asumo que esto es sobre el allanamiento de anoche?-.
-Bueno, sí y no-.
Le dijo el Dr. Wells a la Dra. McGeen y ella lo miró con cierto grado de desprecio.
-Así es como generalmente son las cosas con usted, ¿o no lo son, Harrison?-.
Él simplemente asintió con una sonrisa ante las palabras de Tina y yo proseguí a explicarle parte de la situación a Tina.
-Creemos que quien entró estaba buscando uno de sus prototipos-.
-Tendrán que reducirlo. Tenemos cientos de proyectos en investigación-.
Ella dijo con orgullo.
-Uno que contenga partículas taquiónicas básicamente-.
Al decirle eso Tina dejó escapar un suspiro.
-Hemos tenido un gran avance con los taquiones, sí. Pero hay una diferencia considerable entre nuestro prototipo y la vida real-.
-Esperaba que nos prestara su prototipo para usarlo como una carnada-.
Cuando dije eso Tina miró con incredulidad al Dr. Wells.
-¿Nos? ¿ahora asistes a la policía Harrison?-.
-Soy consultor en este caso particular. Escucha, Tina, cuando arresten a ese hombre su prototipo será oportunamente devuelto. Sabe que nadie quiere asegurar el futuro de la tecnología más que yo-.
-Aprecio su preocupación por la policía, Sr. Allen pero Mercury es muy capaz de proteger sus propios recursos. Buena suerte con su persecución-.
Y con esas palabras Tina se retiró del CCPD. Cuando su biografía la describía como alguien egocéntrica no me esperaba que lo fuera de una forma tan grande, es decir, esa mujer puede que incluso sea más egocéntrico que el Dr. Wells.
-¿Y ahora qué?-.
Le pregunté al Dr. Wells esperando no perder la paciencia.
-No te preocupes, conseguiremos su colaboración, confío en ti, Barry-.
Me dijo con una sonrisa bastante sincera. A veces me sorprende cuanta confianza tiene este hombre en mi persona, solo espero poder cumplir con sus expectativas como también esperaba poder encontrarme con el hombre de traje amarillo y de esa forma ser capaz de detenerlo de una vez por todas.
"21:45 hs."
Era la hora que marcaba el reloj dentro de mi laboratorio, este día se había vuelto una montaña rusa de emociones, el hombre que asesino a mi madre ha estado durante semanas frente a mis narices y aún así no podía encontrarlo, incluso durante toda la tarde estuve corriendo por toda la ciudad evadiendo siempre el radar de mi amigo Eddie Thawne y aún así... no había nada, si no fuera suficiente la Dra. McGeen no quería cooperar en nuestro plan para detener al hombre de traje amarillo y si eso no fuera suficiente, no había visto a Caitlin en todo el día luego de lo que pasó esta mañana, ni siquiera pude comunicarme con Cisco, quizá la preparación para la trampa era muy complicada, ¿pero eso de qué serviría sin el cebo?.
Si no fuera suficiente desde hace unos momentos ya había comenzado a tronar fuertemente en el cielo y algunos aterradores relámpagos se podían ver desde la ventana de mi laboratorio. Ahora estaba sentado frente al pizarrón donde se encontraba el caso de mi madre el cual comencé desde el instante en que me volví un científico forense aquí en el CCPD, durante todo este tiempo siempre quería probar que mi padre era inocente, pero hasta que no logre atraparlo, hasta que no logre capturar al hombre de amarillo, hasta que pase eso no podía descansar, ya fue suficiente descanso todo ese tiempo que estuve en coma.
Tan solo necesitaba que ese tipo apareciera ante mí y yo lo detendría para siempre, pero que pase eso a estas alturas parecía prácticamente imposible y con el tiempo me perdí al leer el caso del homicidio de mi madre.
Doctor acusado de homicidio.
Nora Allen muere.
Aún recuerdo ese día como la palma de mi mano, las cosas que sucedieron antes y después, incluso puedo sentir como si una parte de mí nunca se hubiera ido de esa noche.
"Auch"
Ese día había tenido una pelea con unos acosadores, también recuerdo que ese día hubo truenos similares a los de esta noche, esos truenos no paraban de azotarse fuertemente en los cielos iluminando las ventanas tanto de mi laboratorio como del lugar en el que alguna vez fue mi habitación.
"Tus moretones ya están sanando"
Era lo que mi madre me dijo, con un cariño similar al que Caitlin generalmente usaba conmigo, pero el de mi madre era mejor y más especial, así era como lo recordaba. A parte de que originalmente Caitlin era muy fría hasta que yo llegue a su vida con la intensidad de un rayo. Incluso podría decir que fue gracias al cariño de mi madre que yo fui capaz de llegar a Caitlin.
"Sigue doliendo, por cierto"
Recuerdo que en aquella época mi capacidad de sanar no era tan buena como la que hoy en día poseía.
"No por mucho tiempo, cariño"
Esa palabra..., mi mamá solía usar a menudo, es por eso que cuando Caitlin me llamó así la otra noche quedé sorprendido, había ciertas similitudes que no fui capaz de pasar por alto. Esa era una de ellas.
"Listo, a dormir"
Me acomodé en la cama para poder acostarme y mi mamá acomodó mis sábanas para taparme, asegurándose de que no tuviera frío y me sintiese bastante cómodo. Extrañaba esa sensación.
"Dejaré encendida la luz"
"¿Le temes a la oscuridad?"
"¿Si apagara las luces ahora, te asustarías?"
"No..."
"Es porque estoy aquí contigo. Oye, no le temes a la oscuridad. Tienes miedo de estar solo en ella. Eso desaparece cuando te das cuenta de algo. Jamás estás solo"
Mi mamá tenía razón, eso causó en mí una sonrisa especial, luego oí que mi papá se acercaba a mi habitación, realmente extrañaba estar tan cerca de él.
"Es hora de dormir"
Miré a mi papá.
"Tengo sed"
"Ajá, ahora lo alargas. Pero yo te ayudo, Barry"
Dijo mi papá al mostrarme un vaso con agua el cual colocó en la mesita cerca de mi cama.
"Buenas noches, campeón"
Papá se había acercado a mí al decir eso y beso mi frente, luego se alejó hacia la puerta permitiendo que mamá se acercara a mí para darme también sus buenas noches.
"Dulces sueños, mi niño hermoso"
Su rostro estuvo tan cerca del mío y cuando ella beso también mi frente, sentí el amor y la calidez de mi papá y mi mamá combinarse dentro de mi corazón.
"Te amo"
En ese momento jamás hubiera pensado que esa sería la última vez que oiría a mi mamá decir esas palabras tan especiales, cuando ella se acercó a mi papá y los dos estuvieron a punto de salir, le dije con total seguridad a mi mamá.
"Puedes apagar la luz"
Papá se sorprendió al oírme decir eso y mi mamá asintió apagando la luz, luego me quedé profundamente dormido, o eso fue lo que creí hasta que lo imposible sucedió en mi habitación.
¡Escuche el sonido de un poderoso rayo irrumpir violentamente a mi lado!
Lo peor no fue ese sonido, sino el hecho de que fuese uno que no retumbo en el cielo, no..., este más bien lo hizo en el piso debajo de mi habitación, asustado me senté en mi cama y luego vi como el agua de mi pecera empezaba a flotar, con mucho miedo salí de mi habitación y bajé las escaleras para presenciar algo imposible, un rayo amarillo y un rayo rojo chocaban el uno con el otro y mi mamá estaba dentro de eso.
"¡Mamá!"
Dentro de los rayos vi a un hombre en traje amarillo, mi papá gritaba el nombre de mi mamá desesperado y ella...
"¡Barry!"
-¡Barry!-.
Esta vez no fue el recuerdo de mi mamá, era una voz familiar la cual me sacó de mis pensamientos que por un buen tiempo regresaron a esa trágica noche. Al voltear la mirada en dirección a quien me llamaba vi que se trataba de Caitlin. Ella traía una camisa de vestir y un suéter rojo abierto bastante elegante que se apegaba a su camisa. Si me ponía a pensar ella últimamente estaba vistiendo con algo rojo, generalmente eran colores opacos u oscuros, pero ya desde hace un tiempo el rojo siempre resaltaba en ella, ya sea una blusa, o un suéter como el que ahora traía.
La última vez que la vi fue durante esta mañana y verla de nuevo aunque ya era de noche me alegró bastante.
-Cait, ¿qué sucede?-.
Le pregunté estirando mis brazos lo más que pude despejando mi mente de esos recuerdos dolorosos que habían vuelto con el sonido de la tormenta que estaba por venir.
-Cisco y yo terminamos la trampa, aunque ahora ya es de noche, realmente quería verte-.
Dijo mi novia quien se acercó junto a mí y luego su mirada se centró en el tablero que contenía el caso de mi madre. La sonrisa que adornaba su hermoso rostro fue reemplazado por una expresión bastante analítica y concentrada, era la mirada que ella solía tener cada vez que analizaba algún caso en los laboratorios, aunque los de ella eran biológicos, no forenses.
-Después de casi 15 años..., al fin estas a nada de atraparlo. Se que te sientes muy ansioso por eso, pero no pierdas tu enfoque-.
Cuando me dijo eso ella camino hasta quedar detrás de mí y una vez más volví a sentir sus suaves manos masajear los tensos músculos que tenía en mis hombros. Eso provocó que soltase un suspiro relajante y deje descansar mis brazos en los apoya brazos de mi silla. Ella realmente tenía una técnica bastante buena con sus manos, sabía como quitarme la tensión.
-¿Cómo lo haces? no sabía que eras buena en esto...-.
Susurre bastante relajado, entonces ella se separo de mi y de repente tomó asiento en mi regazo, acurrucándose y rodeando mi cuello con sus brazos.
-Bueno, tras haberte reparado varias veces los hombros, aprendí como quitarte la tensión a través de ellos-.
Me explicó al mirarme los ojos buscando cualquier señal de mal estar dentro de mí. Ella realmente se encargaba de cuidarme bastante bien, podría decir que es una novia bastante comprometida conmigo. Aunque claro, muy raras veces suele ser alguien con un muy mal carácter.
-¿Qué te pasó? Hace unos momentos tus pupilas se volvieron muy intensas-.
¿Lo hicieron?
Puede que no haya sido consciente de ello. Tome una profunda respiración y entonces volví a mirar hacia el tablero del caso de mi mamá.
-Con todo lo que pasó... al estudiar de nuevo el caso de mi madre, yo sentí que regrese a esa noche. Te amo..., fueron las últimas palabras que mi mamá me dijo antes de que esto pase-.
Aunque ya no había tensión en mis hombros, el dolor de haber perdido esa noche a mi mamá aún seguía atorado dentro de mi corazón, cuanto más tiempo pasa, más siento que la extraño y daría lo que fuera por volver a verla aunque solo sea una vez y ya.
El hombre de amarillo me quitó tanto esa noche, incluso amenazó con asesinar a Iris y quien sabe a cuantos más intentaría asesinar en el futuro, una cosa era segura, jamás permitiré que se atreva a ponerle un dedo encima a Caitlin.
Antes muerto que permitir que ese monstruo me arrebate de nuevo lo más preciado.
-No se que es lo que quiera el hombre de traje amarillo, tampoco se porque esperó tanto tiempo para aparecer, de lo único que estoy seguro... es de que no permitiré que el te lastime-.
Deje de ver el caso de mi madre y volví a mirar el rostro de mi hermosa novia quien en más de una ocasión se hacía autoproclamar mi médico personal. Los hermosos ojos café de Caitlin brillaban con un hermoso resplandor cautivandome profundamente y antes de que me diera cuenta sus labios se juntaron con los míos en un beso lleno de afecto, mis ojos lentamente se cerraron mientras disfrutaba del suave tacto de sus labios, el tiempo pasaba y lentamente fuimos escalando de tono hasta que nuestros labios se separaron provocando que de los míos se emitiera una ligera chispa de electricidad, eso provocó que Caitlin se riera un poco.
-¿Qué?-.
Pregunté confundido a lo que ella me respondió.
-Creí que te cause corto circuito-.
...
Inmediatamente comencé a reír junto a ella ante su suposición de haberme causarme corto circuito, luego ella recostó su cabeza contra uno de mis hombros y durante un buen tiempo permanecimos así de unidos, disfrutando de la compañía del otro.
-Desde que desperté tú provocaste corto circuito a mi vida, Cait-.
Susurre al tener su rostro tan cerca del mío y entonces le di un fuerte abrazo disfrutando tenerla tan cerca de mí. Fue un día bastante largo y no fue hasta ahora que por fin teníamos nuestro momento tan especial.
-Lo mismo digo de ti Barry, sin ti yo...-.
De repente un fuerte trueno retumbo desde la ventana tomando a Caitlin por sorpresa quien de golpe se aferró más a mí, cuando miré la hora que marcaba mi reloj vi que eran cerca de las 11 de la noche, entonces acaricie suavemente la espalda de mi novia y le dije.
-Ya va siendo hora que dejemos el CCPD, ¿te parece?-.
Ella asintió con la cabeza y se levantó de mi regazo estirando sus brazos frente a mí, realmente disfrute verla así. Entonces me levante de mi asiento y le eché un ojo a mi laboratorio.
-No tardaré, solo debo organizar unas cosas-.
Le dije con un guiño o la cual ella sonrió.
-No tardes demasiado-.
Y con esas palabras ella abandonó mi laboratorio, lo siguiente que hice fue usar mi súper velocidad para terminar de ordenar y guardar las cosas que había en mi laboratorio, de paso tome mi traje de velocista que estaba guardado en mi casillero, jamás lo dejaría en el CCPD, entonces me acerqué a la ventana de mi laboratorio con el traje en mis manos, por un instante me quedé viendo perdidamente el emblema de mi traje hasta que otro fuerte trueno retumbo iluminando la ventana de mi laboratorio.
Entonces levanté la mirada para poder ver el cielo y fue entonces cuando yo lo vi. En la azotea de uno de los edificios frente a la ventana de mi laboratorio se encontraba un hombre con un traje amarillo que quien sabe por cuanto tiempo a estado acechándome.
La electricidad dentro de mis células explotaron al ver a ese sujeto quien a una gran velocidad bajó de la azotea de ese edificio, cuando ese hombre se movió a una súper velocidad generó un rayo de color rojo el cual me aseguré de no perder el rastro, luego utilice mi súper velocidad para cambiar mi ropa ordinaria por mi traje de velocista y a una velocidad 3 veces superior al sonido abandoné el CCPD para seguir a ese hombre. En el camino me cruce con Caitlin pero no tuve tiempo de explicarle lo que estaba pasando pues lo único que ella vio fue un relámpago pasar de largo a su lado.
Por un instante creí perder el rastro de este tipo hasta que finalmente volví a distinguir los rayos rojos que ese velocista generaba y los dos comenzamos una carrera bastante intensa en las calles de Central City.
¡Por fin dio la cara! ¡Este hombre quien asesino a mi mamá por fin apareció!
¡Las emociones que sentía en estos momentos eran tan inmensas e insanas!
Después de unos segundos de estar corriendo el hombre de traje amarillo se detuvo hasta llegar a un callejón sin salida, casi al instante llegué junto a él estando a una distancia menor a los 10 metros frente a él. Traté de identificar el rostro de esa persona pero todo su cuerpo era bastante borroso, tal como lo había descrito el testigo de esta mañana, un borrón amarillo, lo más aterrador eran sus ojos que brillaban en una intensa luz de color rojo.
-Eras tú. Estabas en mi casa esa noche-.
Al decir eso el hombre de traje amarillo se limitó a asentir con la cabeza siendo comparable a algún espíritu maligno que solo aparecía en las películas sobrenaturales.
-¡Mataste a mi madre! ¿¡Por qué!?-.
Mi voz era una mezcla de odio y terror, sentía tanto odio hacia él pero al mismo tiempo me sentía aterrado de lo que este podría ser capaz de hacer.
-Si quieres averiguarlo, primero tendrás que alcanzarme-.
La voz de este hombre emitía una vibración monstruosa y lo siguiente que vi fue el destello de su rayo rojo despegar a una inmensa velocidad, inmediatamente reaccioné y con mi máxima velocidad corrí tras él.
Martes 23 de diciembre de 2014
22:22 hs.
Faltaba un día para que sea Noche Buena, algunas familias estaban terminado los preparativos finales para la gran noche que sería en el siguiente día. A simple vista parecía ser una noche bastante tranquila pero de repente toda tranquilidad se destruyó cuando un borrón amarillo que emitía rayos rojos avanzó con una inmensa velocidad por las calles de la ciudad e inmediatamente fue seguido por un borrón rojo que emitía rayos amarillos.
Yo soy Barry Allen, el hombre más veloz que existe, por fin encontré al hombre que asesinó a mi madre y ahora lo estaba persiguiendo por todas y cada una de las calles de Central City. Estaba usando mi máxima capacidad, mi máxima velocidad, aún así ni siquiera era capaz de acortar la distancia que había entre él y yo.
¡No te me escaparas! ¡no lo harás! ¡nunca más!
Fueron los pensamientos dentro de mi cabeza y el rayo dentro de mí se encendió con una mayor intensidad, los rayos que generaba se volvieron más intensos y entre las sin fin de carreteras que él y yo corríamos comencé a ganar terreno. ¡Estaba alcanzando al hombre del traje amarillo! con cada segundo que corríamos me hacía más rápido, entonces por fin quedé a la par del hombre de traje amarillo corriendo igual de rápido que ese sujeto, entonces el y yo nos miramos.
El hombre de traje amarillo lucía como todo un monstruo con esos tenebrosos ojos rojos pero eso no impidió que acerque uno de mis brazos a él para detenerlo y estuve apunto de lograrlo hasta que ocurrió aquello que jamás creí posible.
"¡ZOOM!"
¡Justo cuando estuve a punto de atraparlo el hombre de traje amarillo corrió a una velocidad que superó con creces la mía!
¡Él acelero con una velocidad que incluso para mí era bastante ridícula!
¿Que tan rápido era ese monstruo para alcanzar tal velocidad? ¿A cuánto es capaz de correr?
El miedo por un instante invadió cada célula de mi cuerpo pero eso no me impidió que siguiera corriendo tras de él, incluso aunque me haya dejado bastante atrás aún podía ver el destello rojo que ese hombre generaba, no me importaba que tan rápido fuera, no perdería su rastro.
Los segundos iban pasando y yo continué persiguiendo al asesino de mi madre, los dos corrimos por cada rincón existente dentro de Central City, a veces repitiendo cuadras y sectores hasta que él cambio su dirección hacia estadio de fútbol de Central City, fue ahí cuando perdí su rastro.
¡NOOOO!
Grite dentro de mi mente cuando lo impensable paso, o eso fue lo que creí por un instante. De repente las luces dentro del estadio se encendieron y sin que yo lo pudiera ver una estela de rayos rojos pasó junto a mí hasta quedar del otro lado dentro de la cancha.
¡No puede ser! ¡Yo estoy usando mi súper velocidad, me estoy moviendo dentro del tiempo flash y aún así ni siquiera vi cuando ese hombre se me acercó!
¿Incluso dentro del tiempo flash no soy capaz de seguir el rastro de su velocidad? ¿Pero que tan jodidamente rápido es este sujeto?
¡Vamos Barry! ¡Tú eres Flash, eres el hombre más veloz que existe! ¡Tienes al hombre que asesino a tu mamá frente a ti! ¡Venga tienes que atraparlo!
Al llenar mi cabeza con esos pensamientos corrí con la máxima velocidad que mi cuerpo era capaz de generar casi alcanzando el Mach 4 de golpe, el hombre de traje amarillo hizo lo mismo, yo preparé mi puño derecho para darle un fuerte golpe a ese velocista quien ni siquiera se molestó en intentar golpearme, él solamente corrió al igual que yo.
¡En el momento en que los dos quedamos frente a frente estuve a punto de golpearlo en el rostro!
"¡PUM!"
¡Sucedió en el instante que estuve a punto de golpearlo!
Sentí como si un vehículo a alta velocidad me hubiera atropellado a una velocidad que era inmensamente superior al Mach 4. Mi puño jamás logró alcanzar al hombre de traje amarillo y yo salí disparado varios metros por encima del aire. Luego caí al suelo fuertemente y mi cuerpo comenzó a rodar violentamente en el campo del estadio.
¿Qué demonios fue lo que paso?
El hombre de traje amarillo ahora estaba parado frente a mí y con una voz que mostraba burla y desprecio dijo.
-¡Jajaja! No eres lo suficientemente rápido, Flash-.
¿No soy lo suficientemente rápido?
La electricidad dentro de mi cuerpo reaccionó a las palabras de ese hombre y cuando me pude levantar él empezó a correr hacia las gradas del estadio, inmediatamente yo corrí tras él y fue entonces cuando otra cosa impensable ocurrió.
Cuando iniciamos una carrera en las gradas del estadio yo estuve a punto de poder alcanzarlo, estaba a nada de poder atraparlo pero en el momento en que estuve a nada de poder agarrarlo con mis manos él desapareció de mi vista y sentí como si un camión me embistiera fuertemente por la espalda y mi cuerpo salió disparado a una velocidad que era más rápida de lo que yo jamás podría alcanzar y me estrellé contra uno de los muros atravesando varias paredes de concreto hasta chocar contra una maquina de gaseosas la cual se destruyo por el impacto de mi cuerpo.
-¡Que lento eres Flash! Me avergüenza que no seas capaz de alcanzarme. Si sigues siendo tan lento tu papá morirá en la cárcel antes de que puedas liberarlo-.
-¡Con mi papá no te metas!-.
Grite con bastante rabia y el hombre de traje amarillo volvió a correr por los pasillos dentro del estadio mientras yo lo perseguía. Esto parecía ser un juego enfermizo para él, era tan rápido que ahora parecía limitar su velocidad para que pudiera tener alguna oportunidad. ¿A caso intentaba darme falsas esperanzas?
-¿Porqué te pegas solo?-.
Pregunto el hombre de traje amarillo y en ese mismo instante sentí como una bala del tamaño de un puño se estrellace contra mi cara.
-¡¿Ugh!?-.
La fuerza de ese golpe provocó que una gran cantidad sangre fuera liberado desde la parte interna de mi cara y luego sentí otro golpe similar en el lado opuesto de mi cara, luego sentí otro y otro los cuales provocaban que por segundos mi conciencia se perdiera.
-¿Por qué me dejas golpearte? ¿Por qué me dejas golpearte? ¿Por qué me dejas golpearte?-.
Ni siquiera era capaz de contar los golpes que había recibido hasta que sentí uno bastante fuerte chocar contra mi estómago.
-¡Oh, Dios...!-.
La fuerza y velocidad de ese golpe provocó que cayera en mis rodillos y vomitase una gran cantidad de sangre. El olor de mi sangre me hacía sentir bastante enfermo y hubo momentos en que mi visión se volvía algo borrosa.
-¿Qué te pasa Barry? ¿A caso encontraste una medalla de oro?-.
Preguntó el hombre de traje amarillo quien se encontraba parado frente a mí de brazos cruzados viéndome bastante satisfecho.
-Si ese es el caso, dime. ¿Es la medalla al hijo que no pudo impedir que asesine a su madre?-.
Cállate... por favor... cállate.
Con mucho esfuerzo volví a pararme erguidamente y con mi mano derecha intente limpiar la sangre que se había acumulado bajo mis labios.
-Tú... miserable...- .
Apreté mis puños con mucha rabia tratando de resistir el dolor que sus golpes causaban en mi cuerpo, luego vi la sonrisa siniestra y borrosa de este hombre e inmediatamente el comenzó a correr dentro del estadio, mi odio hacia él provocó que mi cuerpo reaccione e inmediatamente retome la carrera contra el hombre de amarillo.
Los dos empezamos a correr casi a la misma velocidad dentro del estadio e inmediatamente comencé a darle golpes y contragolpes que al final no servían de nada, él fácilmente había desviado todos y cada uno de mis golpes con una velocidad que ni siquiera era capaz imaginar, los dos regresamos a las gradas del estadio, yo seguía tratando de golpearlo con toda mi fuera y velocidad y justo cuando creí que uno de mis golpes por fin estaban alcanzándolo él desapareció de mi vista y lo siguiente que sentí fue a alguien tomándome del cuello para luego arrojarme como si fuera un balón de fútbol en el centro del estadio.
-¡Ugh...!-.
Mi cabeza estaba empezando a dolerme como el infierno y cuando deje de rodar por la cancha de fútbol sentí una muy fuerte patada con electricidad impactar contra una de mis costillas provocando que estas se me rompan al instante.
Ahora cada vez que respiraba sentía como si algo tratase de perforarme los pulmones, entonces con mucho esfuerzo me apoye contra mis codos y vi al hombre de amarillo bastante aterrado y desesperado.
-¿¡Quién eres tú!?-.
-Sabes quién soy, Barry-.
Contesto inmediatamente el hombre de amarillo y con mi máximo esfuerzo volví a pararme frente a él con la intensión de atacarlo.
El hombre de amarillo de repente desapareció desde mi punto de vista y sentí como un puñetazo chocaba a una inmensa velocidad contra mis costillas que no estaban rotas, ese puñetazo al igual que la patada parecía estar cubierto con una gran cantidad de electricidad, la necesaria para poder matar a un humano normal, luego volví a sentir otro golpe igual de fuerte y peligroso a un costado de mi cara, luego sentí otro similar al otro lado de mi cara, los golpes parecían que nunca iban a acabar y esto dejó de ser una pelea entre velocistas para ser una masacre de un velocista a otro.
A veces sentía que los golpes impactaban contra mi abdomen, otras veces simplemente iban contra mi rostro abriendo más las heridas internas que tenía y muchos otros iban hacia a mis piernas con la intención de que quede arrodillado para seguir recibiendo más golpes hasta que ese hombre finalmente se canse de mí.
Después de un buen tiempo de estar siendo golpeado sin piedad él volvió a arrojarme como si fuera basura contra el suelo. Apenas era capaz de volver a ponerme de pie, con cada golpe que él me dio había perdido una buena cantidad de sangre, en cualquier momento podría perder mi consciencia, esta era una pelea que no podría ganar, mi enemigo era tan rápido que a sus ojos era como si yo no me moviese.
-¡No sé quien eres!-.
Le grite a mi enemigo.
-Sí lo sabes, Barry. Hemos hecho esto mucho tiempo, tú y yo, pero siempre estoy un paso delante-.
¡Con un último esfuerzo volví a lanzarme con toda la velocidad que tenía contra mi enemigo!
¡Un golpe! ¡Sólo quiero darle un golpe! ¡Eso es todo lo que pido! ¡Quiero darle un golpe! ¡Sólo uno bastará!
Cuando mi puño estuvo a nada de poder alcanzarlo, él lo esquivo sin ningún esfuerzo y embistió la palma de su mano contra mi pecho quitándome todo el aire de mis pulmones.
¿A caso jamás podré alcanzarlo? ¿En serio hay tanta diferencia entre él y yo?
Con ese último golpe todos los deseos de pelea que tenía se perdieron y lo siguiente que vi fue un rayo rojo correr infinitas veces por todo el estadio, luego sentí como si algo ridículamente rápido volviera a golpearme por la espalda provocando que me cayera al suelo sin poder levantarme.
Al cabo de unos momentos traté de levantarme pero algo estaba impidiendo que lo hiciera y entonces sentí como si algo hubiera atravesado una de mis piernas rompiéndome el hueso.
-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHH!-.
Con un esfuerzo inhumano volteé la mirada hacia mis piernas y vi como el hombre de amarillo había atravesado el fémur de mi pierna derecha con una de sus manos que al vibrar parecía atravesar las cosas.
-Es tu destino perder ante mi, Flash, así como era el destino de tu madre, morir esa noche-.
Sus palabras quebraron por completo mis deseos de luchar, entonces me rendí esperando el golpe decisivo.
Papá... Caitlin... Joe... amigos... perdón... pero les he fallado...
El golpe que terminaría con mi vida jamás llegó y lo siguiente que oí fue al velocista asesino desaparecer del estadio, con mucho esfuerzo empecé a mirar los alrededores del estadio pero no había ningún rastro de su presencia, él se fue, él ni siquiera me quiso asesinar, yo solo era su juguete en este juego enfermizo. Cuando trate de sentarme sentí un dolor indescriptible alrededor de mis pulmones y en mi pierna derecha, entonces caí bastante adolorido en medio del campo de fútbol sin ser capaz de poder hacer algo.
-Oh, Dios...-.
Susurre al sentir que incluso respirar levemente hacía que tuviese que pasar un infierno, el hombre de traje amarillo realmente me dio una paliza.
Una hora había pasado desde mi encuentro con el hombre de traje amarillo, durante unos largos minutos había estado caminando con un pierna rota mientras me apoyaba contra las paredes de algunos edificios, no podía quedarme tirado en el estadio, con el desastre que hubo la policía podría llegar en cualquier momento y con mi sangre en la escena del crimen podría correr el riesgo de ser descubierto, tampoco podía llegar a mi departamento, ese lugar estaba tan lejos que posiblemente jamás llegaría.
¿Cómo seré capaz de liberar a mi padre si no soy tan rápido como para atraparlo?
El dolor que sentía en mi cuerpo no se comparaba al dolor emocional que me causaba la posibilidad de que jamás sería capaz de salvar a mi padre. Mientras él siga siendo así de rápido yo jamás tendría una oportunidad contra él.
"Flash a sido visto por aquí, búsquenlo"
De repente escuche la voz de Eddie Thawne del otro lado la calle, al parecer él estaba aquí con su escuadrón para capturarme, no estaba en condiciones de poder enfrentar el equipo swat de mi amigo, mucho menos para revelar quien era en realidad.
Oí que varias pisadas se acercaban a mi dirección, entonces tomé un profundo y doloroso respiro y con un máximo esfuerzo comencé a correr incluso teniendo la pierna rota. No iba a poder permanecer así por mucho tiempo, por suerte en la dirección a la que corrí se encontraba el edificio del departamento de Caitlin, la emoción y la adrenalina superaron por un instante mis heridas y fui capaz de correr lo bastante rápido como para escalar ese edificio, luego me adentré en la ventana del pasillo y justo cuando llegué hasta su puerta volví a sentir la agonía de mi pierna rota.
-Justo cuando llegue hasta aquí...-.
Dije en voz alta sonando bastante doloroso y apoye mi espalda contra la puerta del departamento de Caitlin dejándome caer en el suelo, con una de mis manos me retiré la mascara y con la otra empecé a golpear algo fuerte la puerta que tenía de espaldas.
-¿Quién es?-.
Ella preguntó del otro lado de su puerta lo cual provocó en mi una risa amarga.
-Perdón por irme sin avisarte...-.
Inmediatamente ella reconoció mi voz y abrió la puerta.
-¡Barry! ¡Oh, Dios mío!, ¿qué te pasó?-.
Ella se acercó junto a mí flexionando sus piernas, al ver mi cara hizo una expresión bastante dolorosa y sus ojos parecieron humedecerse, inmediatamente ella hizo que utilice uno de sus hombros como soporte y con su ayuda pude levantarme, luego cerró la puerta con llave, ella me llevó a su sofá donde me recosté haciendo un doloroso esfuerzo con mi pierna derecha. Ella estaba bastante preocupada, también traía puesto un pijama por lo que posiblemente la interrumpí justo cuando iba a dormir.
-Lo encontré...-.
Susurré en lo que ella caminaba de regreso a su habitación, unos momentos después ella regreso junto a mí trayendo consigo su kit de personal médico.
-¿Encontraste al hombre que mató a tu mamá y fuiste tras él sin apoyo?-.
Su voz era una mezcla profunda de enojo y dolor, ella comenzó a limpiar las heridas de mi rostro usando alcohol isopropílico lo cual provocó un dolor ardiente y bastante agudo en mi rostro.
-Todo este tiempo... él nos estuvo observando desde la azotea frente a la ventana de mi laboratorio...-.
Al decir eso ella dejo de limpiar las heridas en mi rostro, sus ojos se ensancharon con miedo y horror ante esa revelación, entonces dejo el kit médico en la mesita que estaba a mi lado y se arrodillo frente al sofá donde me encontraba recostado.
-Cuéntame todo lo que ocurrió-.
Ella quería saber todo lo que pasó pero de repente se percató de que algo andaba mal en mí y luego de estar viéndome por unos segundos pasó una de sus manos hacia mi pierna rota.
-¡Oh, rayos!-.
Me quejé dolorosamente y ella asintió con la cabeza.
-Tu pierna está rota, te está costando respirar y tu cara esta bastante pálida, por favor no te muevas, ya regreso-.
Ella me ordenó y con un suspiro asentí mientras miraba hacia el techo.
Pasaron unos momentos hasta que ella regresó con varias vendas médicas entre otros objetos que alguien como yo no sería capaz de reconocer. Ella me quitó mi traje de velocista y al ver como estaba mi cuerpo ella casi empieza a llorar, el tiempo fue pasando hasta ser casi la media noche, ella me había atendido improvisadamente dejando mi traje de velocista en algún rincón de su departamento, forzó unas sogas para que actuasen como yeso alrededor de mi pierna lastimada y ahora prácticamente todo mi torso se encontraba vendado.
-Con tus poderes de velocista te tomaría toda la noche sanar esas heridas, tienes suerte de que él te dejase vivir-.
...
Cuando ella me dijo eso mi cara se volvió bastante desanimada.
-¿Qué sucede?-.
Preguntó muy preocupada acariciando mi cabello que era una de las pocas cosas que seguían intactas.
-Pudo asesinarme... en cambio no lo hizo, dijo que mi destino era perder contra él y que hemos estado luchando durante mucho tiempo... él y yo-.
En los siguientes minutos comencé a explicarle todo lo que ocurrió desde el momento en que salí de mi laboratorio del CCPD hasta la parte donde llegué hasta la puerta de su departamento, ella me presto mucha atención volviendo a quedar de rodillas frente al sofá y nuestros rostros no estuvieron muy alejados el uno del otro.
-¿Actuó como si te conociera? Pero lo único que sabes es que él mató a tu mamá esa noche... Barry... no dejes que él juegue con tu mente, es obvio que te está provocando-.
Es más fácil decirlo que hacerlo...
Al tener ese pensamiento suspiré tapando mi rostro con mis manos tratando de no romperme más de lo que ya estaba.
-Cait... lo tenía, tenía al hombre de traje amarillo, creí que podría con él... pero es tan rápido... es tan rápido que creo que jamás podré atraparlo... incluso con estos poderes jamás podré con él-.
Ya no pude aguantar esto y las lágrimas empezaron a emerger de mis ojos, me rompí.
-Mi papá jamás podrá salir de la cárcel... y todo porque no soy lo suficientemente rápido...-.
Mi voz ya estaba muy quebrada y lo único que pude hacer fue llorar por no ser lo suficientemente rápido, me sentía acorralado, humillado, derrotado.
Hasta ahora cada vez que tenía una derrota era capaz de levantarme y seguir adelante pero en esta situación creo que eso será imposible.
Lo único que reinaba dentro del departamento de mi novia eran mis sollozos, de repente el sonido de un trueno retumbo desde las calles y finalmente había comenzado a llover, esta era una tormenta bastante fuerte, aunque no se comparaba con aquella que ahora estaba dentro de mí.
A veces incluso deseaba que todo esto fuera alguna clase de sueño y que me despertaría para decir que todo esto fue un mal sueño, lamentablemente ese no fue el caso y cuando dejé de llorar sentí la calidez de las manos de Caitlin limpiar las lágrimas que aún estaban bajo mis ojos.
Ella me miró con una cálida sonrisa y entonces comenzó a hablarme.
-Barry... ¿qué es lo que hacemos cuando nos caemos?-.
¿Qué?
No pude terminar de comprender lo que ella me quería decir con eso por lo que simplemente me encogí de hombros no muy animado de querer responder esa pregunta.
-Nos ponemos de pie y seguimos avanzando-.
...
-Puede que esta noche él te derrotó, pero eso no quiere decir que siempre va a ser así. Ya encontraste al hombre que asesinó a tu mamá, eso es algo-.
¿Tratando de levantarme el animo?
-Él era más rápido que yo, jamás seré capaz de detenerlo...-.
No importaba cuanto ella trate de levantarme el animo, ya era consciente de que jamás podría alcanzarlo. ¿Qué importancia tendría hacer tanto esfuerzo si al final jamás llegaré a alcanzarlo?
-Oye, apenas llevas casi 3 meses siendo un velocista. Ese monstruo tiene una ventaja de casi 15 años, puede que ahora mismo no puedas alcanzarlo, pero un día estoy segura de que lo vas a superar-.
¿Superar a alguien que me lleva tanto tiempo de ventaja?
-¿Cómo estás tan segura de eso?-.
Entonces ella tomo una de mis manos con las suyas y me miró a los ojos con una radiante y sincera sonrisa.
-Porque creo en ti, Barry. Nada es imposible para ti cuando te lo propones, tú eres Flash, nadie más que tú es Flash-.
...
Mis labios se curvaron en una sonrisa.
Es cierto, nada es imposible para mí. Lo que ocurrió hoy fue un gran tropiezo, me derrotaron de una forma aplastante pero sigo vivo, ahora se que tengo mucho que mejorar si quiero atraparlo la próxima vez y si no lo consigo, entonces será a la tercera y si no es a la tercera será a la cuarta, no importa cuantos intentos me tome detenerlo, un día lo voy a lograr.
Pero aún así... ese monstruo aún tiene mucho que puede llegar a quitarme y eso provocó que mi sonrisa cambiase a una expresión lamentable.
-Eres mi novia..., si algo te llega a pasar... si el hombre de traje amarillo va tras de ti..., yo...-.
De repente ella silencio mis labios al colocar su dedo índice izquierdo en mis labios.
-Incluso si no estuviéramos juntos todos seríamos un blanco, no puedes pensar en alejarnos, eso es lo que él querría que hicieras-.
Mhm...
De repente sentí que mi pierna derecha había mejorado por lo que empecé a moverla un poco y efectivamente al parecer ya había sanado, tampoco me costaba respirar lo que me daba a entender que mis costillas también terminaron de curarse, entonces me senté en el sofá y junte mis dos manos con las de Caitlin volviendo a sonreír.
-Ya me recuperé, gracias a ti. No se que haría sin mi Dra. Snow-.
Al decir eso ella se sorprendió.
-Incluso fue más rápido de lo que había anticipado, parece que tus poderes curativos también mejoraron junto con tu velocidad-.
Ella estaba asombrada y bastante feliz de que ahora esté mejor, el Dr. Wells tenía razón al decir que la velocidad, mi velocidad era el progreso para seguir adelante.
-Gracias por cuidar de mí, Cait-.
Estuve a punto de irme de su departamento al tomar mi traje de velocista pero antes de llegar a la puerta ella me detuvo al tomar una de mis muñecas con sus manos.
-¿Cait?-.
Pregunte al darme la vuelta para ver si algo andaba mal con ella.
-¿Seguro que quieres irte? Puedes pasar la noche conmigo...-.
¿Pasar la noche con ella?
Bueno... con lo último que sucedió... siendo honesto lo que menos quiero es separarme de ella. Con todo lo que sucedió tal vez lo mejor sería permanecer juntos esta noche.
-Entiendo, ¿supongo que regresaré a tu sofá?-.
Cuando dije eso Caitlin empezó a negar con la cabeza riendo un poco, entonces un leve sonrojo se formó en sus mejillas mientras desviaba la mirada.
-Hay espacio para dos en mi cama-.
Al decirme eso aún desviaba la mirada pero había momentos en los que ella me veía a los ojos y el enrojecimiento en sus mejillas se hacía más notorio.
¿A caso era una indirecta de Cait?
Ya hubo una vez en las que los dos compartimos la misma cama, no veo porque no hacerlo de nuevo.
-Entiendo, vamos a dormir-.
Le dije con una sonrisa de oreja a oreja y el rostro de Caitlin pareció iluminarse más, lo siguiente que hizo fue tomar de nuevo mi traje de velocista lanzándolo en un su sesto de ropas sucias, yo camine lentamente a su habitación siendo esta la primera vez que llegaba hasta ahí. Su habitación era un poco más grande que la mía, también estaba muy ordenada, al lado de su cama había algunos cuadros de fotos y entre ellos destacaba el de una niña pequeña muy sonriente acompañada de sus padres, deduje que era una foto de ella cuando era pequeña, también hubo varias fotos de ella dentro de los laboratorios STAR, una de esas fotos me llamó la atención; era en la que estaban Cisco y ella con otra persona.
Cuando Caitlin entró a su habitación me voltee rápidamente haciendo parecer que había dado un vistazo general a su cuarto.
-Es bastante acogedor, mucho más que mi departamento-.
Una sonrisa divertida adorno su rostro cuando le dije eso.
-Lo se, recuerdo que en tu departamento también habían ruidos extraños durante la noche-.
Ella camino rápidamente hacia su cama adentrándose bajo las sábanas y luego de un momento comenzó a palmear el lado derecho de su cama.
-No me hagas esperar, Flash-.
Bromeó mi novia provocando en mí una leve risa, entonces utilice mi súper velocidad para entrar rápidamente en su cama y casi de inmediato ella se volteó dándome un fuerte abrazo.
-¿Cait?-.
-¿Serías mi almohada personal por esta noche?-.
Preguntó al apegar su rostro contra mi pecho.
-Puedo serlo todas las noches que quieras-.
Respondí al rodearla con mis brazos y con el tiempo ella y yo nos fuimos quedando dormidos.
-Buenas noches, Barry...-.
-Buenas noches, Cait-.
Miércoles 24 de diciembre de 2014
Otro día había comenzado, esta vez no estaba en mi habitación y cuando intente moverme sentí que algo se aferraba a mi torso, fue entonces cuando recordé todo lo que pasó anoche. Una cálida sonrisa se formó en mi rostro al ver a Caitlin descansar tan pacíficamente junto a mí con su rostro apoyado contra mi pecho. Ella se veía tan tranquila, pase una de mis manos hacia su cabeza y acaricie suavemente su cabello a lo que ella pareció reaccionar dentro de sus sueños.
-Mhm...-.
El sonido que hizo provocó una risa dentro de mi mente, me sentía tan feliz pero entonces recordé lo que sucedió "antes" de que corriera junto a ella. En mi boca sentí una sensación bastante agridulce y de paso me sentí agradecido de que "él" no hubiera aparecido en mis sueños. Ya era suficiente con la paliza que me dio anoche.
Con cuidado utilice mi súper velocidad para poder separarme de mi novia dejando su cama y me dirigí hacia su pequeña sala de estar.
Muy bien, ya te enfrentaste a quien mató a tu madre. Lamentablemente hay una gran diferencia entre mi velocidad y la suya. ¿Cómo puedo enfrentar a alguien que no puedo ni siquiera ver venir?
Al pensar en eso lo primero que se me vino a la mente fue Oliver quien prácticamente sufrió lo mismo que yo cuando los dos peleamos en dos ocasiones, mi situación era muy similar con la diferencia de que no utilizo ni arcos ni flechas. Solo tengo mis puños y mi velocidad para enfrentarlo.
En el fondo sabía que esta sería una pelea que bien puede que no logre ganar, aún así estaba dispuesto a luchar. Caitlin aún estaba durmiendo pacíficamente, probablemente despertaría en media hora, con eso en mente decidí aprovechar mi estadía temporal en su departamento para poder preparar el desayuno para los dos, al menos podría mantener mi mente ocupada hasta que tenga que volver a esa realidad.
Durante media hora estuve preparando huevos fritos y bastante tocino, lo suficiente para una docena de personas por lo que el fuerte olor de las frituras podrían despertar a Caitlin en cualquier momento y no fue hasta que preparé el décimo tercero que escuche unos suaves pasos acercarse a mí para luego recibirme con un fuerte abrazo por la espalda.
-Buenos días, Barry, eso huele bien...-.
Susurro medio dormida con su cabeza descansado contra mi espalda.
La calidez de su abrazo provocó una sonrisa de oreja a oreja en mi rostro.
-Buenos días, espero no te moleste, acabo de utilizar casi todo lo que había en la nevera, ya sabes... siempre con hambre-.
Sentí que movió la cabeza en negación y luego susurro tratando de no parecer tan dormida.
-Me alegra que estés mejor... pero tenemos que advertir a los demás sobre el velocista amarillo-.
Ya van dos días seguidos que ese hombre ha aparecido, se que el aparecerá de nuevo esta noche. Ahora que lo recuerdo el Dr. Wells mencionó algo sobre una trampa para ese sujeto y tanto Caitlin como Cisco fueron encargados de desarrollar dicha trampa.
-Entonces será mejor que terminemos cuanto antes el desayuno, llamaré a Joe para avisarle sobre lo sucedido, tú avisa a Cisco y Wells-.
Le dije a mi novia quién asintió al separarse de mí.
-¿Estás bien? no pareces tampoco muy afectado como creí que lo estarías-.
¿Afectado?
-Estar contigo y mantener la mente ocupada con el desayuno me ayuda a mantener la calma, no debo actuar imprudentemente como anteriormente lo hice-.
He esperado casi 15 años para que llegue este día, puedo ser capaz de mantener la calma un poco más porque estoy seguro de que con la ayuda de mi equipo finalmente podré detenerlo, además, estoy seguro de Joe trataría de mantenerme alejado de esto si ve que me encuentro muy afectado. Estuve viviendo con él durante mucho tiempo y se cuando él intentará ser sobreprotector.
Caitlin y yo llegamos a los laboratorios STAR justo cuando Joe, Cisco y el Dr. Wells ya estaban reunidos dentro del cortex, pude ver una sonrisa divertida en la cara de mi mejor amigo, una expresión inusual en la cara del Dr. Wells y Joe... él simplemente analizaba lo que estaba pasando. Ahora que todos estaban presentes comencé a explicar de nuevo lo que ocurrió anoche dejando tanto a Cisco como a Joe en shock.
-Actuó como si me conociera, como si hubiéramos hecho esto antes-.
Antes de llegar a los laboratorios me había ido a mi departamento para poder cambiarme la ropa aunque cometí el error de no traer mi traje de velocista del sesto de ropa que Caitlin tenía en su departamento, actualmente solo tenía dos trajes de velocista y el segundo era el que se encontraba en la recámara del cortex.
Joe se cruzo los brazos mientras más le iba explicando lo que ocurrió y entonces me dijo.
-Estaba siendo tu antagonista, Barr-.
-Cuando creí que por fin lo estaba alcanzando él simplemente acelero más rápido y cuando peleamos era como si yo no me estuviese moviendo, él era tan rápido que no fui capaz de seguirlo-.
Cisco dio unos pasos hacia mí.
-Oh Dios... si esa cosa es tan rápida... ni siquiera quiero imaginar lo peligroso que será si se apodera de los taquiones-.
Mencionó Cisco antes de que el Dr. Wells pudiera hablar.
-Es por eso que te ayudaremos a atraparlo, no te preocupes-.
El único que parecía estar bien con esto era el Dr. Wells, quizá era por la trampa que habían terminado ayer o tal vez tenía otros motivos para permanecer tan frío y calculador en estos momentos.
-Él es inmensamente superior a mí en velocidad, la trampa servirá contra alguien como él, ¿verdad?-.
Esa era la gran duda que tenía respecto a la trampa, el Dr. Wells asintió y luego se quito los anteojos para limpiarlos con el pañuelo que traía en su silla.
-Esa es la belleza de los campos de fuerza, Sr. Allen, son inmunes a la velocidad-.
Me dijo el Dr. Wells volviendo a ponerse los anteojos.
-Solo falta que el Detective West consiga la carnada-.
-Estoy en ello-.
Asintió Joe a las palabras de Wells y se dispuso a salir del cortex.
Si se trataba de conseguir el prototipo de taquiones no creo que Joe lo pueda conseguir, con lo egocéntrica que era Tina lo mejor sería si yo lo acompaño.
-Te veo más tarde-.
Le susurre a Caitlin al estar cerca de ella y luego avance rápidamente junto a Joe justo antes de que él saliera el cortex.
-Barry, ¿por qué no te quedas aquí?-.
Pidió mi padre adoptivo y al caminar junto a él me encogí de hombros.
-Con lo egocéntrica que es la Dra. McGee necesitarás mi ayuda, sé como tratar con esas personas-.
Joe me vio con una ceja levantada y luego se dio la vuelta para ver de reojo al Dr. Wells.
-De acuerdo-.
Acepto y los dos abandonamos los laboratorios.
-Si el juez Hankerson iba a firmar esto, ya lo hubiera hecho-.
Quien dijo eso fue la Dra. Tina McGeen quien le devolvió el documento a Joe. Hace un tiempo él y yo llegamos a la estación para tratar de convencer a la doctora de entregarnos su prototipo de taquiones pero intentar tomarlo era como querer quitarle la comida a un perro bastante hambriento, ella no iba a entregarnos así de fácil su prototipo de taquiones, es por eso que yo decidí acompañar a Joe.
En todo este trayecto me mantuve de brazos cruzados siendo un espectador viendo como Joe trataba de persuadir a Tina mientras que yo analizaba la analizaba desde otra perspectiva. Ella era muy orgullosa con los prototipos de sus laboratorios por lo tanto... estoy casi seguro de que si utilizo los demás prototipos en su contra ella con gusto cedería el prototipo de taquiones.
-Mire, estoy seguro de que no quiere que esta investigación tenga más público del que ya tiene, ¿o sí, doctora?-.
Le dijo Joe utilizando sus grandes habilidades de detective lo cual provoco que Tina lo fulmine con la mirada.
-Esto tiene Harrison Wells escrito por todas partes en letras negras grandes. No les daré mi prototipo de taquiones-.
Ella sentencio creyendo tener la última palabra, Joe suspiro y me vio dándome a entender que ahora era mi turno de intentar convencerla, entonces tomé una profunda respiración y luego le dije a Tina algo que ni con todo su orgullo podría permitir pasarlo por alto.
-Fue bastante bueno el tour por sus instalaciones, doctora. Hizo bien en dejar que los policías tontos lo viéramos, pero estudié física y química, y vi un montón de cosas que a las revistas científicas le fascinaría saber. ¿Quiere que llame directamente a sus editores o solo dejo varios post en sus sitios web?-.
Es por esto que el Dr. Wells confiaba en mí a la hora de conseguir el prototipo de taquiones, me conocía tan bien que supo que no me resistiría a ver cada una de los proyectos secretos de Mercury y con esto Tina estaría entre las cuerdas, ella podría defender orgullosamente su prototipo de taquiones tanto como quiera, ¿pero estaría dispuesta a pagar el costo?, no, de ser necesario ella vendería su prototipo de taquiones para proteger sus demás proyectos, ella era esa clase de persona.
-Enviaré mi prototipo en una hora-.
Dijo Tina viéndome con el ceño fruncido.
-Veo por qué Harrison le tiene tanta estima, Sr. Allen, son muy parecidos-.
Y con esas últimas palabras Tina se fue de la estación.
Joe se paró frente a mí y con una gran sonrisa me felicitó.
-Bien hecho-.
"son muy parecidos"
Lo último que me dijo Tina continuó haciendo eco dentro de mi mente, luego miré a Joe quien seguía satisfecho con la forma en que resolví el tema del prototipo de taquiones.
-Espero que este plan funcione, si todo lo demás falla...-.
En eso Joe colocó una de sus manos encima de mis hombros.
-Oye, funcionará y luego sacaremos a tu padre de la cárcel-.
Al igual que Caitlin, Joe también tiene sus momentos en los que dice lo que necesito escuchar, una media sonrisa se formó en mi rostro y entonces Joe cambió su expresión.
-Por cierto, hay algo que he querido preguntarte. ¿Sucede algo entre-?-.
-Oye, Joe, ¿tienes un momento?-.
En ese instante Eddie se acercó a nosotros interrumpiendo mi conversación con Joe, pude ver que una vena se estaba formando en la frente de mi padre adoptivo ante la presencia de su compañero, eso ensancho la sonrisa en mi rostro.
-Nos vemos luego, Joe, Eddie-.
Me despedí de ellos y abandoné la estación de policías.
La trampa del campo de fuerza ya estaba listo, la carnada la tendríamos en una hora, aunque todo parecía estar preparado no podía quitarme este mal presentimiento de que algo malo iba a pasar. Confío en mi equipo... pero al mismo tiempo siento que el hombre de traje amarillo ya sabe lo que va a pasar.
"Siempre estoy un paso adelante"
Al recordar esas palabras apreté con mucha rabia mis puños y por un momento mis puños fueron cubiertos un intenso rayo el cual cual desapareció cuando deje de apretar mis puños. Al ver eso recordé mi pelea con el otro velocista, sus ataques fueron reforzados con su electricidad roja y creo que lo mismo pasó cuando Flecha y yo peleamos. No podía terminar de comprender cual era el significado de esto pero una cosa era segura.
Aprenderé como utilizar esta habilidad.
Dije dentro de mi mente y luego me dirigí a los laboratorios STAR.
Faltaba poco para que anocheciera, todos estábamos reunidos centro del cortex y los monitores enseñaron el lugar donde se llevaría a cabo la trampa para el velocista asesino siendo el búnker de los laboratorios el lugar elegido, el dispositivo de taquiones ya estaba en su lugar, solo faltaba dar comienzo a esto.
-El dispositivo de taquiones ya está en su lugar, te aseguro que ésto funcionará-.
El que dijo eso fue mi mejor amigo quien estaba a mi lado izquierdo, Caitlin estaba en el derecho y frente a nosotros estaban el Dr. Wells y Joe, este último tenía una expresión bastante pensativa lo cual me hacía sentir incómodo.
-¿Qué sucede Joe?-.
Al hacerle esa pregunta él me vio sin decir nada por un momento.
-¿Hay algo malo?-.
Joe cambió su mirada en dirección a la recámara donde se encontraba mi traje y luego volvió a mirarme.
-Eddie y su equipo SWAT van a estar aquí-.
¿Qué?
Cuando me dijo eso lo miré con el ceño fruncido sin decir nada.
-Él está aquí por Flash, sabe que estás implicado en esto aunque no sabe mucho del hombre de amarillo. El Dr. Wells y yo hablamos y los dos creemos que es mejor si no estás aquí-.
¿Pero qué están diciendo?
El Dr. Wells asintió a las palabras de Joe, por un momento me sentí traicionado y estuve a punto de protestar hasta que sentí que Caitlin tomó fuertemente mi mano con la suya y Cisco apretó uno de mis hombros con una de sus manos.
-Barry merece estar aquí, es el hombre que asesinó a su mamá, ustedes no pueden hacerle eso-.
Dijo mi mejor amigo defendiendo mi derecho de estar aquí.
-Él es muy cercano a esto, es por eso-.
-Es por eso que él sí tiene que estar aquí, Joe-.
Ahora quien interrumpió a Joe fue Caitlin y el Dr. Wells soltó un fuerte suspiro negando con la cabeza.
¡Mi mejor amigo estaba conmigo tanto en las buenas como en las malas al igual que mi pareja! estoy tan agradecido de tenerlos a los dos a mi lado, no podría pedir a mejores personas que ellos dos. Al principio creí que perdería el control dejándome llevar por mis emociones pero al final eso no es necesario ya que ellos dos están a mi lado.
-Si el detective Thawne está aquí por Flash, entonces Barry solamente tiene que estar aquí como Barry, podemos ocultar el traje si es un problema-.
Cisco tiene razón, no necesariamente tengo que estar presente como Flash.
-Y si por alguna razón ocurre lo peor, Barry ya estaría aquí para enfrentar a su némesis, Cisco y yo trabajamos en el campo de fuerza por Barry. No pienso permitir que lo excluyan solo porque a ustedes dos no les gusta-.
Dijo Caitlin mirando con cierta intensidad tanto al Dr. Wells como a Joe.
Conque ese es el lado furioso y aterrador controlado de Caitlin hacia otras personas.
En el fondo estaba sorprendido y un poco asustado de su fría y afilada mirada.
-Sin mencionar que sin su ayuda jamás hubiéramos conseguido el prototipo de taquiones-.
Les recordó mi mejor amigo quien en el fondo estaba aliviado de no estar en el radar de su amiga.
Aunque me encontraba muy agradecido de que ellos dos me defendieran, tampoco podía quedarme detrás de ellos, miré a mi novia y luego a mi mejor amigo, entonces volví a mirar a Joe y le dije lo que sentía.
-Ese hombre apuñalo a mi madre en el corazón y envió a mi padre a prisión por eso. Esta es mi pelea y si para ello no debo estar presente como Flash, que así sea. Así que por favor, Joe, Dr. Wells. No me excluyan de esto-.
El Dr. Wells volvió a quitarse los lentes soltando otro suspiro, luego vio a Joe dejando que él tomara la decisión.
Yo no estaba enojado, tampoco inestable y todo eso era gracias a que a mi lado estaban Caitlin y Cisco, Joe los miró a ambos como todo un detective, luego me miró a mí y entonces me dijo.
-Te quedarás aquí en el cortex con Caitlin y Cisco, no quiero que estés ahí dentro cuando ese monstruo aparezca-.
Mis labios se curvaron en una sonrisa.
-Gracias, Joe-.
El Dr. Wells por otro lado llevó una de sus manos a su frente y luego vio a Caitlin tratando de no parecer irritado.
-Tess siempre me apoyo ya sea para lo bueno o para lo malo, puedo ver mucho de ella en ti, cosa que no vi antes-.
¿Tess? ese nombre me suena.
El Dr. Wells se retiró del cortex tras decir esas palabras y Joe quedo pensativo con aquello que dijo.
Ya había anochecido, eran cerca de las 9 de la noche y en una hora debía regresar a los laboratorios STAR, en estos momentos me encontraba en Iron-Heights, la prisión de máxima seguridad. Vine aquí para visitar a mi papá, con todo lo que ocurrió el los últimos días por poco y lo olvido, cuando me senté en una de las butacas a la espera de poder ver a mi papá sentí que algo perforaba dentro de mi pecho. Era la herida del fracaso, hasta ahora no lo había sentido porque estaba rodeado por el apoyo de Caitlin, Cisco, Joe y el Dr. Wells, pero ahora que ellos no estaban y estaba por ver a mi papá esa herida se manifestó.
De repente oí que la puerta detrás de la ventana que tenía frente a mí se abría y cuando levante la mirada pude ver por fin a mi papá quien tomo asiento del otro lado de la ventana que nos separa, los dos tomamos los teléfonos y con una calidez que irradiaba de él me dijo.
"Feliz navidad, Campeón"
-Feliz navidad-.
Al decir eso una sonrisa se formó en mi rostro pero lentamente esa sonrisa cambio a una expresión melancólica.
"¿Estás bien, Barry?"
Antes de poder contestarle exhale una gran cantidad de aire.
-Lo encontré papá, al hombre que asesinó a mamá, el hombre de amarillo que estaba en el rayo. Sigue ahí afuera, y lo tenía. Pero se escapó. Estuve tan cerca... creí que podía con él pero no pude..., estoy a punto de detenerlo esta vez, y siento que por fin voy a poder sacarte de aquí... pero siento que si cometo un error jamás podré lograrlo... él es demasiado rápido...-.
Sentí que mi voz se hacía más pesada así que tomé una pausa tratando de controlar mis emociones.
-Cada día que has pasado aquí ha sido por su culpa... hasta el día de hoy. Pero si tan solo lo hubiera detenido cuando lo encontré tú ya no tendrías que estar aquí y por fin podríamos pasar una navidad en familia... yo te fallé papá...-.
La inestabilidad que tanto me esforcé en controlar al final se rompió y sin que yo lo pudiera controlar las lágrimas escaparon de mis ojos y comencé a llorar.
Esta pudo ser por fin la primera navidad en la que los dos por fin podríamos estar reunidos en familia pero por no ser lo suficientemente rápido eso no podrá pasar.
Ni siquiera fui capaz de mirar el rostro de mi papá, me sentía tan humillado, por lo que pasó.
"Barry"
Dijo mi papá queriendo que lo viera a la cara.
"Barry, no es tu culpa. Mírame"
Cuando me dijo eso tuve que levantar la mirada para poder verlo, al ver su rostro las lágrimas no paraban de salir de mis ojos ya que a pesar de todo él me veía con orgullo y cariño, sin importar que le había fallado.
"Sé a lo que has renunciado. Cada decisión que tomaste en los últimos 14 años fue por lo que sucedió con tu mamá y conmigo"
"Lo que estudiaste, cuando te volviste forense y lo de Iris"
Lo último que dijo me descolocó y entonces lo miré con asombro.
-¿Iris?-.
"Eres mi hijo. ¿No crees que sé por cuanto tiempo la estuviste amando?"
"Pero nunca la perseguiste, incluso cuando vivieron bajo el mismo techo porque a ti te consumía lo que pasó conmigo y tu mamá"
"Hasta antes de que el rayo te cayera tú no te permitiste vivir una vida"
"Ahora tienes una relación con Caitlin Snow y estoy muy feliz por ti, pero dime una cosa"
"¿La amas a ella tanto como amaste a Iris en su momento?"
-...-.
La mirada de mi papá pareció entristecerse un poco.
"Aún amas a Iris y pensar en el hombre de amarillo te está impidiendo seguir adelante, ¿verdad?-.
-Papá... yo...-.
Antes de poder continuar me sequé las lágrimas que aún seguían en mi rostro y con un profundo respiro volví a mirar a mi padre.
-Una parte de mi siempre va a amar a Iris y el hombre del traje amarillo... yo... es que...-.
"Barry, pon atención a lo que voy a decirte, ¿sí?-.
Al oír esas palabras de mi papá me mantuve callado y asentí con la cabeza.
"Lo que le haces a Caitlin y a Iris, no es justo, si sigues así alguien va a salir lastimado"
"Deja de preocuparte por lo que pasó con el hombre del traje amarillo y sigue adelante"
"Él ya nos ha quitado suficiente. No dejes que nos quite nada más"
-De acuerdo, papá. Voy a esforzarme-.
Al decir eso mi papá volvió a sonreírme con mucho orgullo.
"Espero que para fin de año no vengas solo a verme y no lo olvides, cada segundo es un regalo"
Una risa escapó de mi cuando él me dijo eso.
Había un significado bastante profundo en esas palabras, el último regalo que él me dio en mi cumpleaños número 11 era su reloj y en él había una inscripción detrás que decía "cada segundo es un regalo", en su momento quedé fascinado por el reloj pero lo que en verdad lo hacía especial era esa inscripción pues cada segundo que pasaba ahora con papá era un regalo, pero al parecer ese mensaje no solo es para él y para mí, sino para todos los seres queridos que me rodean.
-Te amo, papá-.
"Y yo te amo a ti, Campeón"
Los dos permanecimos así hasta que el tiempo de la visita llegó a su fin, al salir de Iron-Heights tomé una importante decisión, es por ello que iba a tardar un poco más en regresar a los laboratorios STAR, pues tenía que terminar mi historia con Iris, por ella, por Eddie y por mí, y para bien o para mal estoy feliz de haberla amado durante tanto tiempo.
Con mi súper velocidad llegué casi al instante a la residencia West, sabía que Joe seguía en los laboratorios STAR y Eddie probablemente ya se encuentre allí, solo había una forma de comprobarlo así que sin más abrí la puerta principal y entré en aquella casa que por mucho tiempo había sido mi hogar.
-Hola, justo a tiempo. Ya casi termino-.
Me saludo Iris quien seguía adornando el árbol navideño, por más increíble que parezca, el árbol navideño todavía no estaba terminado, por suerte gracias a ella ya faltaba poco y tendremos al menos el árbol listo para cuando sea Navidad.
-¿Hay premios por adornar arbolitos? Porque esto se merece un premio-.
Me dijo al señalar el árbol navideño casi terminado, eso provocó en mi una risa. Con lentos pasos me fui acercando a ella admirando el trabajo que hizo durante estos últimos días, no se si Eddie continuó contribuyendo en él ya que desde la mañana anterior en lo único que estuve pensando era en el hombre de traje amarillo, pero mi papá tenía razón, no puedo permitir que él nos siga quitando lo que tenemos.
Hoy será el día, tengo que decirle a Iris lo que yo sentía por ella. Al menos eso ya no será uno de mis secretos.
-¿Estás bien, Barry?-.
Ella me preguntó al pararse frente a mí y mi rostro se encontró con el suyo, al ver sus hermosos ojos me sentí más convencido de lo que ya estaba y tras tomar un profundo respiro di unos pasos hacia ella para darle un fuerte y cariñoso abrazo. Iris correspondió mi abrazo y por un tiempo permanecimos así, solos frente al árbol navideño convirtiendo esto en un momento bastante mágico.
-Iris, hay algo que tengo que decirte-.
-¿Qué es Barry?-.
Preguntó inocentemente y entonces me separé de ella, tome una de sus manos y los dos nos sentamos en el sofá de la sala de estar.
-Cuando éramos niños, yo te amaba antes de saber siquiera el significado de la palabra "amor" y después mi mamá murió y tuve que vivir con la chica que me gustaba-.
Con cada palabra que fui diciendo el rostro de Iris se volvía cada vez más sorprendido hasta el punto que sus ojos parecieron traicionarle con unas lágrimas que empezaron a caer. Separe mis manos de las suyas y forma de disculpa continué explicando aquello que jamás me había atrevido a decirle.
-Mira... en su momento hubieron tantas veces en las que había querido decírtelo... el baile de graduación, cuando me fui a la universidad, cuando regrese de la universidad, noches en las que tú y yo nos quedamos despiertos hasta tarde..., en todos nuestros cumpleaños y navidades... pero nunca lo hice, lo mantuve todo dentro de mí. Desde que perdí a mi mamá y papá, tenía miedo de que si no sentías lo mismo, también te perdería-.
Aún así te perdí.
Una sonrisa se formó en mi rostro al pensar en ello e hice una breve pausa antes de continuar.
-Esa es la ironía, en su momento tenía tanto miedo de perderte que al final lo hice. Tuve nuestras vidas enteras para decírtelo, probablemente lo hubiera hecho en la navidad pasada, pero el rayo me cayó y quede en coma durante 9 meses y ahora estás con Eddie. Sabes, eso es lo gracioso, desde que yo desperté de mi coma siento que he renacido como una nueva persona y con el pasar de estos últimos meses mis sentimientos fueron cambiando-.
Al decir eso mantuve los ojos cerrados mientras recordaba mi vida antes de que ocurriera la explosión del acelerador de partículas. Todos y cada uno de los momentos que Iris y yo compartimos siguen en mi corazón, cada momento de felicidad y tristeza tanto dentro como fuera de esta casa.
-Ahora estoy enamorado de alguien más y con cada día que pasa ese sentimiento se va haciendo más grande, eso no quiere decir que ya no sienta nada por ti, Iris tú eres y siempre serás mi primer amor, una parte de mi siempre va a amarte, he vivido contigo por tanto tiempo y estoy muy feliz por todo lo que hicimos juntos. Eddie es un gran tipo, al principio puede parecer un poco rudo pero cuando lo conoces te das cuenta de la maravillosa persona que es, me siento afortunado de poder llamarlo amigo y espero que el pueda darte todo lo que yo nunca pude, es por eso que yo apoyaré vuestra relación con todo mi corazón-.
Mis ojos volvieron a abrirse y miré a mi querida amiga a los ojos con mucha alegría sintiéndome dolido por las lágrimas que ella había estado derramando.
Su rostro me daba a entender que en ella había una falla muy emocional por todo lo que acabo de decirle.
-Y de la misma forma en que yo apoyo tu relación con Eddie, espero que tú apoyes la mía. Después de todo y sin importar lo que pase tu seguirás siendo mi mejor amiga y yo tu mejor amigo-.
Iris ya no pudo resistir y se lanzo a mí con fuerte abrazo sin dejar de sollozar, su rostro se ocultó contra mi pecho y entonces le correspondí el abrazo y por un buen tiempo los dos permanecimos así.
Fue entonces cuando mi teléfono empezó a sonar y tuve que separarme del abrazo de Iris.
-Lo siento-.
Me disculpe con mi mejor amiga quién negó con la cabeza limpiándose las lágrimas y yo tomé mi teléfono para ver que era.
"¡Amigo solo faltas tú! ¡Date prisa!"
El mensaje era de Cisco haciéndome recordar que debía ir de inmediato a los laboratorios STAR, con todo lo que ocurrió durante la mañana yo debía estar ahí presente.
-Iris, surgió algo, tengo que irme-.
-Descuida, se que puedo continuar con el árbol sin seguir llorando-.
Su buen sentido del humor había regresado y con una sonrisa bastante alegre asentí a sus palabras y abandone la residencia West.
Papá, por fin pude avanzar con mi vida, ahora solo aguanta un poco más que el hombre de traje amarillo pronto quedará tras las rejas y tú estarás libre.
Miércoles 24 de diciembre de 2014
21:45 hs.
Había vuelto a mirar la fecha y la hora de éste día, el momento ya había llegado, yo Barry Allen junto a mis camaradas y el equipo SWAT de Eddie estábamos reunidos dentro del cortex. Antes de que Eddie llegase mi mejor amigo ocultó la recámara donde estaba mi traje de velocista así como también la recámara donde estaba a caminadora para velocistas, Eddie no era un detective del calibre de Joe pero aún así teníamos que ser cuidadosos con él.
Ahora me encontraba sentado en uno de los asientos frente a las computadoras principales teniendo al Dr. Wells y a Caitlin en cada uno de mis costados, Cisco estaba al otro lado de Wells y detrás de nosotros se encontraban Joe, Eddie y su equipo. Cisco envió un pulso pero no ocurrió, todos los monitores mostraban el búnker interno de los laboratorios STAR, en él se encontraba el campo de fuerza con el prototipo de taquiones a la espera de que el hombre de traje amarillo aparezca de mordiera el anzuelo.
-Enviando otro pulso-.
El que dijo eso fue Cisco al ver que nada había pasado.
-¿Estás seguro de que ésta trampa funcionará?-.
Preguntó Eddie al no tener mucha confianza en Cisco.
-He enviado al menos tres cargas a satélite abierto. Si alguien está buscando las partículas taquiónicas, sabrán que las tenemos-.
Sucedió antes de que Cisco intentase mandar un tercer pulso, un rayo rojo apareció en los monitores y el campo de fuerza se activo atrapando a un hombre en traje amarillo quien no era capaz de salir de la trampa. ¡Era él!, varias veces intento golpear con sus puños el campo de fuerza pero estaba atrapado, ¡por fin lo teníamos!
-Veamos que atrapamos-.
Dijo el Dr. Wells y tanto Eddie como su escuadrón y Joe empezaron a movilizarse hacia la salida del cortex, yo estuve a punto de levantarme hasta que el Dr. Wells sujeto una de mis muñecas mientras seguía a mi lado.
-Barry, quédate aquí-.
Ordenó el Dr. Wells y al soltar mi muñeca acompaño a Joe y Eddie.
-Tranquilo amigo, tenemos audio y vídeo desde aquí-.
Me hizo recordar mi mejor amigo y tras un profundo suspiro lo vi asintiendo con la cabeza.
Yo quería estar ahí con Joe para encarar a ese sujeto, eso en el fondo me hacía sentir frustrado pero no podía perder la calma, ya había llegado hasta aquí, aún así no podía quitarme ese mal presentimiento de que algo no andaba bien.
Teníamos capturados al hombre que asesino a mi mamá pero no podía sentir nada en él, cuando lo enfrenté la noche anterior pude sentir con cada fibra de mi ser su malicia, ahora era diferente aunque quizá eso se deba al campo de fuerza.
El Dr. Wells, Joe, Eddie y su escuadrón tardarían un buen tiempo en llegar al búnker, en todo ese tiempo yo estuve viendo detenidamente al hombre de traje amarillo quien había dejado de moverse, no podía quitarme ese mal presentimiento de la mente, algo andaba mal.
-¿Estás bien, Barry?-.
Pregunto Caitlin al llevar una de sus manos a mi mejilla que estaba a su lado, el suave tacto de su mano fue capaz de relajarme un poco aunque ese mal presentimiento persistía dentro de mí.
-Él esta muy estático... no parece que esté viendo hacia un lugar, sé que es el hombre de traje amarillo pero al mismo tiempo siento que no lo es-.
-¿Qué quieres decir?-.
Pregunto Cisco bastante confundido con lo que acabo de decir y al igual que Caitlin también dejo de ver los monitores para verme a mí.
-Oigan... yo me enfrenté a él anoche, pude sentir su odio con cada fibra de mi ser... pero ahora parece solamente una proyección, como si en realidad él no estuviera ahí-.
-Eso es imposible, el campo de fuerza se activo, quizá por eso no lo puedes sentir...-.
Concluyo mi mejor amigo volviendo a mirar los monitores.
Puede que tenga razón, generalmente siempre la tiene pero tratándose del hombre que asesinó a mi mamá... no puedo estar tan seguro.
-Estamos aquí contigo, Barry, si necesitas algo o te sientes incómodo no dudes en decírmelo-.
Que Caitlin me diga eso en estos momentos me hacía sentir mejor, mi rostro se vio calmado y la miré con un eterno agradecimiento hasta que los tres oímos la voz del Dr. Wells desde los altavoces.
"¿Cisco? Luces"
-Seguro Dr. Wells-.
Respondió mi amigo quien encendió cada una de las luces dentro del búnker y ahora pudimos ver aún mejor al hombre de traje amarillo.
Cada célula de mi cuerpo gritaba desesperadamente que corriera contra él para detenerlo de una vez por todas, quería respuestas, acabar con él y encerrarlo para siempre en una de las tuberías. Caitlin pareció sentir la intensidad con la que veía las cámaras y entonces ella junto una de sus manos con la mía en un fuerte apretón, mi mano había empezado a sudar desde que los monitores mostraron mejor al hombre que mató a mi mamá pero gracias a Caitlin era capaz de permanecer calmado.
"Joe, ¿qué estás haciendo?"
Hablo Eddie con la voz bastante elevada y asustada al ver a su compañero acercarse a ese monstruo.
"Obteniendo algunas respuestas. Hace 14 años, mataste a Nora Allen. Quiero saber por qué"
"¿Por qué?"
El hombre del traje amarillo se mantuvo callado y quieto sin responder a Joe lo cual me molestó.
¿A caso no piensa decir nada?
De repente el comenzó a caminar dentro del campo de fuerza y su mirada parecía estar concentrada en una sola persona, el Dr. Wells.
"Dr. Wells, nos conocemos al fin"
"¿Qué quieres con las partículas taquiónicas?"
El Dr. Wells fue directo al tema de los taquiones acercándose al campo de fuerza.
"Mis metas están más allá de su entendimiento"
"No lo sé, soy un tipo muy listo. Sabía que eras muy rápido así que cualquier trampa que fabricáramos debía ser invisible"
"Sabía que sus células se repararían así mismas a una gran velocidad, así que soportaría el daño que le está haciendo a su cuerpo justo ahora"
Wells tenía sus momentos de arrogante científico, este era uno de esos momentos al parecer, hasta el momento el interrogatorio parecía ir bien y fue entonces cuando algo malo comenzó a ocurrir haciendo real mis malos presentimientos.
-Oh no, los supercondensadores... el campo de contención fluctúa. ¡Salgan de ahí ahora!-.
Eso fue todo lo que tenía que escuchar, me levante de mi asiento separando mi mano de la de Caitlin y con rápidos pasos avance hacia la recámara de mi traje. Cisco en ese instante toco un interruptor y la recámara donde se encontraba mi traje se abrió.
-¡Barry, espera!-.
Exclamo Caitlin quien al momento de levantarme me siguió los pasos.
"La razón por la que sé esto es porque sus poderes son casi iguales a los que tiene FLASH"
"NO ME PAREZCO EN NADA A FLASH. YO DIRÍA QUE SOY EL REVERSO"
Reverso...
Al oír eso a través de los altavoces sentí un muy extraño y aterrador caso de "Déjà vu". Me detuve frente a mi traje y en mi mente volví a recordar lo que pasó hace 14 años y también lo que ocurrió anoche.
"Hemos hecho esto mucho tiempo, tú y yo"
Por más que fuera extraño sentía que él tenía razón, una parte de mí creía sus palabras y fue en ese momento que cada uno de los monitores se distorsionaron perdiendo la señal del búnker.
"¡Cisco, apaga la barrera!"
-¡Si apago la barrera esa cosa va a escapar!-.
"¡Cisco, va a matar a Wells!"
-¡...!-.
En el momento en que Joe dijo eso utilice mi súper velocidad para entrar en el tiempo flash, me coloqué mi traje de velocista e inmediatamente abandoné el cortex con una velocidad increíblemente inmensa.
-¡TE ADVERTÍ QUE NO ME ME CAZARAS!-.
En el instante en que llegué al búnker donde estaba el hombre de traje amarillo vi que él arrinconó a Joe en uno de los pilares del campo de fuerza que ahora estaba destruido, todo el equipo SWAT de Eddie había muerto a excepción de mi amigo y a tan solo unos centímetros de que el velocista asesino matase a Joe con una de sus manos vibrantes yo fui lo suficientemente rápido como para llegar junto a ellos y con toda mi velocidad me lance contra mi némesis impidiendo que él me quite a otro padre tras aplicarle una poderosa tacleada con velocidad y potencia realmente inmensa.
-¡Deja de arrebatarme mis padres maldito asesino!-.
Grite al hombre de traje amarillo siendo mucho más rápido que la noche anterior y al mismo tiempo apreté con mucha rabia mi puño derecho e intente darle un poderoso puñetazo a su rostro pero antes de que mi golpe llegase a él...
-¡Aún eres muy lento!-.
El hombre de traje amarillo hizo un movimiento con sus piernas mientras caíamos a Mach 4 contra el suelo y con una agilidad que yo no pude igualar él me dio una doble patada que me mando contra el techo del búnker pero justo antes de chocar contra el techo fui capaz de pararme en él con mis pies e inmediatamente di un salto desde el techo hacia el suelo con mi súper velocidad que me permitió acortar rápidamente mi distancia contra él.
¡Los dos nos movíamos a una súper velocidad que parecía irreal dentro del búnker mientras volvíamos a pelear, mi cuerpo generaba una inmensa cantidad de electricidad de color amarilla y el hombre de traje amarillo generaba lo mismo pero en color rojo puro!
Nuestra batalla dentro del búnker era bastante intensa, siempre que me acercaba a él para atacarlo con puñetazos y patadas terminaba fallando o siendo evadido ya que él era inmensamente superior a mí en velocidad, yo ya sabía eso y por eso no me sorprendió los tiempos de reacción que él podría tener, aún así yo no me iba a rendir, no con todo lo que paso y con lo que podría suceder, de esa forma por más veces que él evadía mis ataques yo no cedía ante él.
-¿Qué te pasa FLASH? ¿es esto todo lo que tienes para ofrecerme?-.
Preguntó el hombre de traje amarillo con cierto humor tras evadir el que posiblemente fue mi ataque número 100 de esta noche, la rabia y el odio crecían dentro de mí con cada ataque fallido y justo cuando iba a darle mi ataque número 101 él agarro con sus dos manos mi brazo izquierdo y con una velocidad increíblemente superior a la mía me arrojo contra uno de los muros dentro del búnker provocando un daño colateral bastante gordo en la pared con mi cuerpo.
-¡Tks...!-.
El dolor que recorrió por mi espalda al ser impactado contra el búnker a tan alta velocidad provocó que por unos instantes dejase de moverme a súper velocidad y caí al suelo de rodillas tratando de recuperar el aliento.
-¡VAMOS BARRY ALLEN SE QUE PUEDES HACERLO MEJOR! ¡O PREFIERES QUE TE SIGA LLAMANDO FLASH!-.
-¡...!-.
Exclamo en voz alta mi enemigo revelando mi identidad a mi amigo.
-¿Qué? ¿Barry es Flash?-.
Pregunto Eddie en shock tras levantarse del suelo sin poder creer lo que el hombre de traje amarillo dijo. Esta no era la forma en que quería que él se enterase de quién era yo, volví a apretar mis puños con mucha rabia volviendo a pararme erguidamente para enfrentar a mi auto-proclamado Reverso.
-¡Si piensas revelarme mi identidad a toda la ciudad entonces confiesa lo que hiciste! ¡Confiesa que mataste a mi madre y culpaste a mi padre!-.
Mi Reverso al escuchar eso sonrió de una forma bastante diabólica y negó con su mano derecha.
-Prefiero que tu querido padre se pudra en cárcel por el resto de su vida que darte una tan esperada confesión, a menos claro... que seas lo suficientemente rápido como para detenerme-.
En ese momento mi Reverso abandonó el búnker a una velocidad insana e inmediatamente lo seguí corriendo tan rápido como podía.
Los dos iniciamos una persecución bastante peligrosa dentro de los laboratorios STAR y a cada momento yo me hacía cada vez más rápido motivado por el deseo de liberar a mi padre y justo cuando me acercaba a él, mi Reverso se dio la vuelta frente a mí y de una de sus manos salió disparado un muy potente y peligroso rayo rojo el cual por poco me da directo en la cara sino fuera porque me deslice en el piso y el rayo rojo siguió su camino hasta chocar dentro de una de las instalaciones dentro de los laboratorios provocando una muy peligrosa explosión.
-Si esta es la motivación que ganas por querer liberar a tu padre... tal vez también deba quitarte a tu querida novia-.
¿¡CAITLIN!?
En el momento que él amenazó con matar a Caitlin sentí un vuelco en mi corazón, yo sabía lo rápido que era este tipo y cuando el prometía hacer algo no bromeaba, la electricidad que me rodeaba al correr se volvió cada vez más inmensa y poderosa provocando al mismo tiempo que mi velocidad rompiera sus límites permitiéndome ir más rápido de lo que realmente podía, de esa forma fui capaz de alcanzar a mi Reverso mientras seguíamos corriendo estando ahora en el nivel 300 de los laboratorios y una vez más volví a aplicarle una fuerte tacleada al acercarme demasiado a él, los dos chocamos contra el suelo con una inmensa velocidad y los dos atravesamos cientos de pisos a causa de la colisión a altas velocidades descendiendo varios niveles más mientras caíamos hasta el piso del nivel 65.
-Increíble, te volviste el doble de rápido solo porque dije que asesinaría a tu linda doctora-.
Alabó mi enemigo siendo el primero en ponerse de pie.
-No permitiré que te acerques a ella, voy a acabar contigo aquí y ahora-.
Al decir eso mi Reverso inclino la cabeza hacia uno sus hombros sonriendo maliciosamente.
-Que seas dos veces más rápido no quiere decir que puedas alcanzarme-.
Mi Reverso se trono los nudillos de sus manos confiadamente e inmediatamente el y yo corrimos el uno contra el otro de la misma forma que forma que lo hicimos la noche anterior, solo que esta vez era el doble de rápido y en el momento que chocamos una intensa explosión de rayos cubrió por completo el nivel 65, eso a su vez provocó que los laboratorios STAR comenzasen a temblar como si hubiera un temblor de gran magnitud en la ciudad.
¡Mis ataques eran cada vez más precisos y con cada golpe que le daba más estuve cerca de poder tocarlo!
¡Los dos nos estábamos moviendo a una velocidad cercana a ser 10 veces más rápida que el sonido y el impacto de nuestros ataques a alta velocidad comenzaba a afectar los laboratorios STAR que ya de por si estaban dañados desde la explosión del acelerador de partículas, en más de una ocasión mi némesis realizo lo que para mí era imposible lo cual era disparar unos rayos rojos desde sus manos los cuales eran tan poderosos que al momento de impactar contra "algo" generaban una explosión absurdamente fuerte que fácilmente era capaz de arrasar con la mitad de un nivel entero dentro de los laboratorios!
¡Mientras avanzábamos rápidamente por cientos de niveles dentro de los laboratorios hubo un momento en el que por fin fui capaz de golpear a mi Reverso en la cara o más bien atravesarlo ya que en realidad mi golpe traspaso su cara como si él fuera alguna clase de espectro lo cual provocó en mí un shock!
-¿Qué acaso no lo viste venir?-.
Él preguntó e inmediatamente me golpeó en la mandíbula con tanta fuerza y velocidad que yo salí disparado hasta casi impactar contra el nivel 600 de los laboratorios.
¡Ese golpe me dejó aturdido por unos segundos los cuales fueron el tiempo más que suficiente para que yo sufriera un combo completo de puñetazos y patadas por parte de mi enemigo, mucha sangre volvió a salir de mi rostro y por más de un momento sentí las ganas de vomitar cuando él me golpeaba fuertemente en la zona de mi abdomen!
-Es hora de que te ponga a dormir, Barry-.
Sucedió en ese momento, mi Reverso estuvo a punto de darme el golpe decisivo que pudo haberme noqueado y a nada de poder recibir ese golpe fui capaz de detenerlo en seco con la palma de mi mano derecha de la misma forma que Flecha había detenido mi último golpe la primera vez que él y yo peleamos.
-¿Oh? Veo que mejoraste un poco-.
Él ni siquiera estaba impresionado por lo que hice e intentó golpearme con su otro puño pero de igual forma, antes de recibir el golpe fui capaz de detenerlo usando mi otro brazo como escudo, luego intentó darme un rodillazo en el abdomen pero yo logré detenerlo al bloquearlo con mi rodilla provocando que grandes cantidades de relámpagos amarillos choquen violentamente contra los relámpagos rojos de mi enemigo.
-¡No creas que seré derrotado dos veces por la misma persona!-.
En mis ojos ya no había temor, solamente pura determinación y deseos de derrotarlo, ya no era el niño asustado de hace 14 años, ahora yo era FLASH. La intensidad de nuestros rayos se volvió cada vez más peligrosa y con un fuerte doble impulso los dos nos separamos mutuamente hasta quedar en el límite extremo del pasillo actual.
Durante un segundo ninguno de los dos hicimos algún movimiento y no fue hasta que el reloj del nivel actual marcó las 22:00 hs. que él y yo volvimos a correr el uno contra el otro a una velocidad tan alta que el propio edificio empezaba a colapsar de nuevo.
Cuando mi Reverso y yo chocamos en el centro de este pasillo una vez más se produjo un muy violento choque de rayos que causó un mayor estrago en los laboratorios haciendo temblar con mayor violencia el edificio entero.
Mis golpes siempre quedaron a nada de poder alcanzarlo pero él siempre lograba esquivarlos como si fuera la cosa más sencilla del mundo y cuando creía que mis golpes por fin lograban llegar a él, mi Reverso simplemente emitía una extraña vibración y nunca logre golpearlo físicamente a causa de ello.
Cuando los dos llegamos a los últimos niveles de los laboratorios mi opuesto dejó de correr como si él estuviera esperando a recibir mi ataque, en el momento que yo llegué contra él intente darle por tercera vez una fuerte tacleada con mi cuerpo pero lo que ocurrió fue que yo lo atravesé como si fuera alguna clase de fantasma y a causa de mi alta velocidad caí pesadamente en el suelo, rápidamente recuperé mi equilibrio y estando en guardia me puse de pie esperando recibir el contraataque del hombre de amarillo quien lentamente se dio la vuelta.
-Enfrentarte es realmente divertido, Flash. Es una pena que con esto tenga que dar por terminado nuestro calentamiento y ahora empiece a correr en serio-.
¿¡Que fue lo que dijo!?
¿¡Él no está corriendo en serio!?
¡En ese momento sentí como si algo altamente veloz me hubiera chocado de frente y lo único que vi fue un rayo rojo pasar contra mí!
-¡AHHHH!-.
El dolor que recorrió por cada nervio de mi cuerpo fue increíblemente agudo y justo antes de que cayera en el piso sentí un choque similar desde mi espalda volviendo a ver solamente el rayo rojo, entonces caí boca abajo y por unos instantes todo a mi alrededor se puso borroso.
-Consideralo mi golpe de cortesía antes de mostrarte quién es en realidad el hombre más veloz que existe-.
Dijo mi enemigo en lo que volvía a levantarme, él me señaló con uno de sus dedos de una forma muy retadora, entonces lo miré con un odio aún mayor volviendo a retomar nuestra batalla a velocidades absurdas dentro de los laboratorios.
Por tercera vez consecutiva los laboratorios STAR volvieron a sacudirse fuertemente en medio de nuestra pelea la cual llegó hasta el último nivel de los laboratorios, con cada paso que él y yo corríamos causábamos una inmensa destrucción dentro de las instalaciones del edificio, anteriormente yo estaba teniendo la oportunidad de darle pelea a mi gran enemigo pero ahora todo eso se acabó, no importa que tan rápido estuviera corriendo ya no era capaz de alcanzarlo.
-¡LENTO! ¡ERES DEMASIADO LENTO!-.
Grito el hombre de traje amarillo en medio de la persecución que se llevaba a cabo en el último nivel y de un momento a otro el desapareció de mi vista y sentí como una fuerte patada había sido encajada por completo contra mi estómago.
-¡AHHH!-.
Al recibir aquella patada vomite una bocanada de sangre en el aire quedando aturdido y luego sentí como si algo me tomase del tobillo izquierdo para hacerme girar como un trompo supersónico y de esa forma fui arrojado hacia el tragaluz del último piso.
"¡TRACKS!"
Con cada fibra de mi ser sentí como el vidrio del tragaluz fue roto en miles de pedazos con mi cuerpo mientras seguía elevándome por encima de los laboratorios quedando suspendido en el aire por unos segundos, mi Reverso era tan rápido que él fácilmente fue capaz de alcanzarme en el aire al saltar desde el último piso con su inmensa velocidad. Cuando el llegó hacia mi intentó darme otro golpe pero gracias a que recuperé mis sentidos y estábamos peleando contra las leyes de la gravedad fui capaz de detener su ataque comenzando una pelea más allá de la cima de los laboratorios STAR.
Todo lo que sube tiene que caer y tras estar los dos suspendidos en el aire por unos segundos ahora comenzamos a caer en picada y todo apuntaba a que caeríamos hacia el estacionamiento de los laboratorios.
En esta situación no importaba quien era el más rápido, lo único que importaba era quien era capaz de aventarle más golpes al otro y aunque los míos no eran capaces de alcanzarlo, los suyos eran bloqueados por mis instintos los cuales había estado desarrollando a lo largo de esta gran pelea.
Durante unos breves segundos él y yo nos mantuvimos así quedando a tan solo milésimas de segundos de que los dos choquemos contra el suelo.
Fue en ese momento que de un momento a otro la velocidad y los reflejos de mi Reverso superaron los míos y justo antes de que cayéramos al suelo él me arrojo con una inmensa precisión y velocidad contra uno de los vehículos que había en el estacionamiento.
Mi cabeza atravesó violentamente el parabrisas del vehículo con el que choque provocando que el vidrio se destruyera en miles de pedazos y un poco de sangre tibia parecía haber empezado a brotar desde mi frente. El hombre de traje amarillo se mantuvo frente a mí en todo momento.
De repente el se dio la vuelta y con una voz bastante maliciosa me dijo dentro de lo que para mí era el tiempo flash.
-Mira quien está aquí, Flash-.
Al oír eso hice un esfuerzo por levantarme del vehículo y al ver hacia donde mi enemigo había mirado sentí un gran pánico.
Ahí frente a la puerta de entrada de los laboratorios junto a uno de los pilares se hallaba mi mejor amigo, Cisco y mi querida novia, Caitlin.
-¡Detente! ¡no lo hagas!-.
La malicia que había dentro de él me causó un gran escalofrío y lo siguiente que vi fue como un intenso rayo rojo estaba a medio camino de acercarse Caitlin y Cisco.
-¡NO!-.
Grite desesperadamente corriendo a una velocidad que superó con creces el relámpago rojo que mi enemigo había arrojado hacia mis seres queridos.
"¡PUM!"
Me puse frente al rayo y este chocó violentamente contra mi pecho causándome un inmenso dolor, luego sentí un fuerte agarre en mi cuello y fui arrojado contra el suelo, lo único que mis ojos podían ver era el rostro borroso de mi enemigo con sus tenebrosos ojos que brillaban en un rojo bastante intenso.
A pesar del daño que recibí aún era capaz utilizar mi velocidad a su máxima capacidad pero ahora que el hombre de traje amarillo estaba enfrentándome con seriedad ni siquiera con mi máximo poder era capaz de percibirlo ya que su velocidad en todo este tiempo mostró ser muy superior a la mía y no solo su velocidad, también la fuerza de sus golpes, destreza y habilidades de pelea.
A pesar de que tuve un repentino aumento considerable en mis poderes... para él... el enfrentarme a mí era como un juego de niños.
¡La diferencia entre él y yo es abismal!
De repente él me sujeto por uno de mis hombros para poder levantarme y lo siguiente que sentí fue como un poderoso puñetazo chocaba de nuevo contra mi estómago que ya había sido gravemente lesionado por su anterior patada.
-¡Ahg...!-.
Otra bocanada de sangre salió de mi boca en el aire y de nuevo volví a ser arrojado fuertemente contra el suelo. Con mucho esfuerzo trate de luchar contra el dolor mientras estaba de rodillas y justo antes de pudiera pararme erguido volví a ver como un rayo de color rojo se había acercado a mí y con una inmensa velocidad y fuerza me sujeto la muñeca de mi brazo derecho haciendo que mi brazo fuera doblado muy dolorosamente.
-¡Ahh!-.
¡Él intentaba arrancarme el brazo!
En ese mismo momento vi como una gran cantidad de rayos se había acumulado en el puño derecho de mi enemigo y lo siguiente que sentí fueron dos poderosos puñetazos en cada lado de mi cara sacudiéndome hasta los huesos de mi cráneo.
"¡DOOOM!"
El último golpe que recibí fue bajo mi mandíbula y cada uno de ellos casi provocaron que perdiera lentamente conocimiento. Tras ese golpe él volvió a agarrarme fuertemente del cuello cortándome la respiración por unos momentos, luego me retiró la máscara revelando mi rostro bastante magullado.
-¡Barry!-.
Oí la voz bastante quebrada y llorosa de Caitlin a lo lejos y lo siguiente que sentí fue como un rodillazo que se movía más allá del Mach 10 chocaba fuertemente contra mi frente que ya tenía una herida bastante fea.
Con ese último golpe yo caí al suelo y toda la fuerza que hace un momento tenía se esfumo como el viento entre las hojas.
Ya no era capaz de levantar un solo músculo de mi cuerpo.
El hombre de amarillo volvió a acercarse a mí y como yo ya no era capaz de levantarme él sonrió bastante complacido, luego me sujeto del cuello de mi traje y a una velocidad exageradamente superior a la mía embistió mi cuerpo contra una de las paredes externas que estaba cerca de la puerta principal de los laboratorios.
Él seguía sujetando fuertemente del cuello de mi traje pero de un momento a otro su agarre paso del cuello de mi traje al mío e hizo que su agarre fuera más fuerte volviendo a cortarme la circulación del aire.
-Eres débil... y lento...-.
El dolor que su agarre ocasionaba en mi cuello provocó que de mi boca saliera otra bocanada de sangre y con cada segundo que pasaba se me hacía mas difícil permanecer consciente.
-¿Quieres saber por qué?-.
El Reverso acerco su rostro más hacia el mío y entonces me susurro en el oído.
-Porque te falta odio-.
Al decirme eso, el hombre de amarillo soltó su agarre de mi cuello y caí algo fuerte en el suelo tosiendo mientras recuperaba el oxigeno que necesitaba para respirar, ni siquiera era capaz de mover un solo músculo en el estado en que me encontraba.
-La carrera de nuestro destino aún no ha terminado. Te veré pronto, Flash-.
Con esas últimas palabras él se escapó... en un destello de rayos rojos... de nuevo.
No fui lo suficientemente rápido como detenerlo... volví a fallarle a mi papá... y ahora Eddie sabe quién soy en realidad...
Escuche el sonido de unos tacones corriendo junto a mí, sabía quien era esa persona pero al estar de espaldas e inmóvil no pude ver cuando llegó.
-¡Barry! ¡por favor, dime algo! ¡quédate conmigo!-.
Suplicó al quedar de rodillas a mi lado moviendo mi cuerpo con cuidado. Mi rostro estaba bastante lastimado y mis ojos estaban algo irritados tratando de contener las lágrimas y la frustración que sentía.
-Volví a perder...-.
Al ver mi rostro ella suspiro y con sus brazos me abrazó ocultando su rostro encima de mi cabeza.
-¡Está bien, Barry! ¡está bien!, ¿de acuerdo?, lo que importa es que estás bien-.
Dijo Caitlin con la voz aún quebrada. A ella no le importaba que el hombre de amarillo había escapado, sólo le importaba que yo siguiera en una pieza y a salvo... a su lado..., debió ser demasiado para ella ver como fui maltratado sin que ella pudiera hacer algo...
Caitlin ya perdió demasiado en su vida, no puede seguir perdiendo a las personas que le importan...
-Caitlin tiene razón, me alegro que sigas enterito, ahora ponte de pie velocista escarlata, deja que te ayude-.
Declaró mi mejor amigo estando de pie a mi izquierda, él tomó una de mis manos con una de las suyas y con un poco de esfuerzo me ayudo a ponerme de pie mientras Caitlin me sujetaba por la espalda.
-¡Auch!-.
Dije con un gruñido al ponerme de pie con la ayuda de los dos. Caitlin hizo que apoye mi brazo derecho en su hombro mientras que Cisco se encargó de mi brazo izquierdo, los dos me ayudaron a caminar de regreso a los laboratorios pero los tres nos detuvimos al ver quien salía ahora por la puerta del edificio.
Se trataba de mi amigo, Eddie Thawne quien se había recuperado del shock inicial, él seguía sorprendido por esta revelación. No todos los días te enteras que tu amigo es en realidad el velocista que has estado persiguieron durante todo el mes con la intención de arrestarlo.
-¿Detective? ¡Esto no es lo que parece, Barry solo está haciendo cosplay de...-.
-Cisco..., él ya sabe quien soy, el hombre de traje amarillo expuso mi identidad...-.
Le dije a mi mejor amigo no muy animado y tanto él como Caitlin no podían creer lo que había pasado, puede que ellos no estuvieron en el cortex cuando me enfrenté a... bueno... mi Reverso.
-¡Si quieres arrestar a mi mejor amigo tendrás que pasar primero por encima de mí!-.
Dijo Cisco muy a la defensiva parándose frente a mí dejando que Caitlin sea la única que me esté sosteniendo en estos momentos.
-Puede que tú seas más fuerte, musculoso y con una placa, pero yo soy el tipo que le pone nombres a los buenos y malos y hace los juguetes especiales para Flash-.
Una media sonrisa se formó en mi rostro cuando él dijo eso, Eddie no dijo nada y comenzó a acercarse a nosotros tres lo cual puso más en alerta a Cisco y Caitlin.
-¡De acuerdo tú lo pediste!-.
Exclamo Cisco pero Eddie ignoró por completo a Cisco y fue junto a mí para tomar mi brazo izquierdo y apoyarlo contra su hombro.
-Deja que me ocupe de él, Caitlin, prometo no arrestarlo-.
Mi novia quedó bastante sorprendida con lo que le dijo el detective.
-De acuerdo...-.
Asintió dejando mi brazo derecho.
-De acuerdo, Barry, tú y Joe tienen mucho que explicar pero primero tenemos que atenderte a ti y a Wells, ya hubo suficientes muertos por hoy-.
Al igual que Caitlin y Cisco yo también estaba sorprendido por el comportamiento de mi amigo.
-Yo..., Eddie, de verdad lamento lo que ocurrió aquella noche, prometo que te lo explicaré con detalles-.
-Más te vale, Barry. Aunque ahora que se que tú eres Flash puedo descansar tranquilo-.
Una sonrisa bastante grande se formó en el rostro de Eddie cuando me dijo eso mientras me ayudaba a ingresar a los laboratorios.
-Creí que Flash era... bueno... una mala persona con intenciones engañosas y el hombre que asesinó a tu mamá. Ahora que sé que tú eres él, puedo aceptar abiertamente que es un héroe-.
...
Mis labios se curvaron en una sonrisa cuando él me dijo eso y los cuatro volvimos a los laboratorios para atender a Wells y Joe.
Eran cerca de las 11 de la noche cuando Eddie y Joe se reunieron conmigo en mi laboratorio del CCPD, Cisco y Caitlin se quedaron en los laboratorios STAR para ayudar al Dr. Wells quien también fue víctima del hombre de amarillo. Yo también estuve en un mal estado pero gracias al crecimiento excesivo de mis poderes fui capaz de recuperarme por completo, solo espero que el Dr. Wells mejore pronto.
Ahora habían dos asientos extra dentro de mi laboratorio y en cada uno de ellos estuvieron sentados los dos detectives mientras que yo estaba frente a ellos sentado encima de mi escritorio como generalmente Joe solía estarlo cada vez que venía.
-¿Por qué eso... no me mató?-.
Pregunto mi amigo mientras miraba hacia la nada bastante confundido y aterrado por aquello que ocurrió en el búnker.
-No lo sé, Eddie-.
Le respondió Joe al encogerse de hombros y Eddie levantó la mirada viendo primeramente a Joe y luego a mí.
-Ustedes dos saben más de lo que me han compartido-.
Dijo Eddie sonando muy herido ya que de entre nosotros tres él era el único excluido. Lo entiendo, si yo estuviera en su lugar me sentiría igual. Joe y yo nos miramos mutuamente y tras un mutuo asentimiento me despegué de mi escritorio, tome la silla que aún estaba disponible y la acerqué junto a Eddie para sentarme frente a él. Seré yo quien le explique lo que está pasando en esta ciudad a mi amigo.
-Somos llamados metahumanos-.
Al decir eso Eddie observó mi rostro demasiado sorprendido.
-¿Metahumanos?-.
Preguntó ganándose mi asentimiento.
-Somos personas con habilidades muy poderosas. Nosotros somos los únicos que saben lo que en realidad está pasando en esta ciudad-.
-Y tenemos que dejarlo así, de esa forma nadie más saldrá herido y es por eso no le debes decir esto a Iris-.
Continuó Joe después de mí hablando en un tono bastante serio en cuanto a Iris.
Eddie agachó la cabeza hacia el suelo muy pensativo con lo que contamos Joe y yo, después de un tiempo volvió a levantar la mirada y entonces volvió a mirarme.
-Uno de esos metahumanos debió haberte manipulado esa noche, recuerdo que antes de eso sucedió algo similar en el banco-.
Al decirme eso tuve que agachar la cabeza sintiéndome avergonzado por aquello que ocurrió hace no mucho.
-Era uno que ponía muy furiosa a las personas... estaba muy enojado por que tú intentabas arrestarme, de hecho el enojo que sentía no tenía sentido... realmente me afecto negativamente... por favor perdóname por lo que sucedió-.
-Barry, está bien, no pasa nada. No eras tú el de esa noche y hoy me salvaste la vida y la de Joe y la de Wells. Tú eres un héroe, ahora eres mi héroe y con mucho gusto los voy a ayudar a detener al hombre de amarillo-.
Eddie apoyo cada una de sus manos encima de mis hombros al decirme eso y cuando levante la mirada pude ver en él una sonrisa bastante feliz y orgullosa, similar a la que tienen todas las personas que me rodean y saben quién soy.
-Eddie, ¿podrías permitirme hablar a solas con Barry un momento?-.
Joe le pidió a Eddie quien al principio lo vio confundido pero luego asintió.
-Seguro, de hecho necesito un trago para asimilar todo lo que sucedió-.
Declaró mi amigo con una risa bastante graciosa despidiéndose de mí y de Joe para que los dos pudiéramos tener nuestro momento especial de padre e hijo.
-Joe, ¿sabías que mi mamá viajó por todo el mundo dos veces?-.
Le dije de repente mientras vi a lo lejos un antiguo regalo que ella me dio cuando era niño
-Pasó un semestre en España y le encantó tanto que después de que se graduó, visitó Europa. No se detuvo hasta que fue a otra docena de ciudades. Siempre quiso volver, pero jamás hubo la ocasión-.
Terminé de decirle y él se levanto dejando a un lado el asiento de Eddie para traer el suyo frente a mí, un gesto que me pareció bastante gracioso a mi parecer.
-Te ofrecí enviarte al extranjero cuando estabas en la universidad-.
-Sí... lo sé, lo recuerdo. Yo... no pude irme. Quiero decir, la verdad es que... estoy atrapado aquí... en Central City. El miedo me mantuvo en esa sala por 14 años-.
Antes de poder continuar tomé un profundo respiro mientras miraba hacia el suelo y tras una breve pausa levante la mirada para poder ver a Joe.
-Joe, desde que el hombre de amarillo volvió estuve asustado. Él es tan despiadado y rápido, por más que me esforzaba al máximo no lo pude detener. Él siempre está un paso por delante de mí-.
No me gustaba admitirlo de nuevo pero con todo lo que sucedió eso estaba más que claro y por más de que ahora soy muy superior a mi yo antiguo... él sigue por delante... él me supera, ni siquiera fui capaz de darle un solo golpe.
-Cuando te mudaste con nosotros, creí que sería demasiado-.
Dijo Joe poniéndose bastante sentimental y fue tanto que también me afecto a mí por lo que volví a agachar la cabeza sonriendo tontamente y luego volví a levantar mi cabeza para mirar a mi padre adoptivo estando ahora bastante sentimental.
-Ya era padre soltero. Las finanzas eran difíciles. Y tu eras un niño que había perdido a su madre. Pero, eso no era cierto jejeje, en dos semanas cambiaste toda la dinámica de la casa. De repente mi casa estaba llena de esta... Luz. Esta energía. Porque animaste nuestras vidas. Habías visto más oscuridad que cualquier hombre verá en toda su vida, y nunca dejaste que opacara tu alma. Así que yo creí que... cambiaría tu vida al aceptarte, pero... lo cierto es... que tú cambiaste la mía. Así que no pierdas esa luz ahora, Barry. El mundo quizá necesita a Flash, pero... yo necesito a mi Barry Allen-.
Unas lágrimas escaparon de mis ojos tras oír todo lo que dijo y Joe contuvo las suyas con mucho esfuerzo, entonces él y yo nos levantamos de nuestros asientos y los dos compartimos un cálido abrazo de padre e hijo.
-Vámonos a casa-.
-Sí-.
Asentí abrazándolo más fuerte dejando que sintiera todos los sentimientos que tenía hacia él a través de este maravilloso abrazo.
-Ya va siendo hora que me presentes oficialmente a tu linda doctora-.
-Ya lo sabías, ¿no?-.
-Henry Allen no es tu único padre, a parte de que cada vez que los veo ustedes fingen no actuar como una parejita de enamorados y son muy tontos al fingir no serlo-.
-Tener un papá policía detective es complicado-.
-No tan complicado como tener un hijo que es capaz de viajar un kilómetro en menos de un segundo-.
-Buen punto-.
Asentí con lo último que me dijo y los dos salimos de mi laboratorio para ir a la residencia West para pasar la Navidad en familia.
Cerca de la media noche fue cuando Joe y yo llegamos a su casa, los dos vinimos en su auto ya que él no quería que lo trajera con mi súper velocidad lo cual era bastante gracioso para mí y cuando el abrió la puerta de su casa.
-¡Hola!-.
Saludo Joe a los presentes.
-¡HOLA!-.
Nos saludo Cisco al recostar su cabeza de una forma bastante cómoda mirando hacia la puerta principal de la casa, mi mejor amigo había venido vistiendo de forma casual, Caitlin quien estaba a su lado se levanto y nos sonrió a los dos, ella se había arreglado bastante para venir aquí, traía un vestido de... santa claus... bastante hermoso y algo travieso con la gorrita navideña en su cabeza. Un leve enrojecimiento se formó en mi rostro al ver a mi novia vestida así ya que le quedaba demasiado excelente y a su medida, Joe quien estaba a mi lado me susurro.
-Corrijo, a los únicos que quiero ver en traje rojo son a Kris Kringle y a ella-.
Trate de ignorar el comentario de Joe y me quité la chaqueta dejándola encima del sofá al lado de Cisco, Joe trato de no reírse demasiado por la situación en la que me encontraba, más en el fondo estaban Eddie y Iris juntos en una silla estando ella acurrucada en él.
-¿Dónde está el Dr. Wells?-.
Se preguntó Joe al ver que él era el único no presente de entre todos nosotros.
-No tenía ganas de una reunión social pero agradeció la invitación-.
Respondió mi novia quien lucía tan elegante que en más de una ocasión me dejo bastante embobado.
-¿Ponche?-.
Ella le preguntó a Joe señalando la cocina.
-Sí-.
El dijo afirmativamente separándose de mí y el calor en mis mejillas fue ligeramente problemático.
¡Rayos... jamás imagine que Caitlin con un traje de santa claus sería una muy poderosa y traviesa combinación!
Grite dentro de mi mente pero de repente vi que Cisco estaba sonriendo muy traviesamente por la reacción que trataba de ocultar, entonces golpeé suavemente su hombro izquierdo, entonces me acerque hacia la pareja Thawne-West y Eddie con una sonrisa de oreja a oreja me dijo.
-¡Feliz Navidad, Barry!-.
Creí que al saber que yo era Flash nuestra amistad se complicaría más pero al final pareció que nuestro lazo se fortaleció, entonces apoye mi mano derecha en el hombro de mi amigo y con una sonrisa igual de grande le dije.
-¡Feliz Navidad, Eddie!-.
De repente unos suaves brazos rodearon mi brazo izquierdo y al ver quien era volví a enrojecerme casi del mismo tono de mi traje.
-Me gustaría charlar contigo en privado-.
-¿P-p-p-privado? ¿e-eh? ¿c-cómo?-.
Tartamudeé tontamente y entre risas ella me alejó de Eddie y Iris para llevarme a la cocina donde no había nadie más.
-¿Te gusta mi vestido?-.
Dijo al separarse de mí dando un giro para que pudiera ver cada detalle. Quedé con la boca bastante abierta por el efecto poderoso que ella causaba en mí y tuve que darme una cachetada para recuperar mis sentidos.
-Dios... Cait... tú ya eres bellísima y con ese atuendo... Dios... estoy tan agradecido de que seas mi novia jajaja-.
-¿Ah? Conque son novios-.
Hablo de repente Joe quien se unió a nosotros lo cual provocó que el rostro de Caitlin se pusiera casi tan rojo como su vestido debido a la vergüenza. Yo también estaba muy rojo debido a la divertida mirada que mi papá adoptivo me lanzo a mi y a Caitlin mientras se acercaba a nosotros.
-Perdón por no decírtelo antes... Joe... bueno...-.
-Por favor, no voy a dispararte Barry, ni que fueras mi tonto compañero detective jejeje-.
Se burló alegremente hasta estar junto a Caitlin y yo. Él la miró a ella y ella lo miró a él, esto era a mi parecer muy diferente a como fue su trato con Eddie en su momento.
-Gracias por cuidar tan bien de Barry desde que despertó y por haberlo ayudado a seguir adelante-.
-¿Qué dices? p-p-pero si... Barry salió adelante gracias a usted...-.
-Pero tú fuiste la mujer que hizo que mi tonto y adorable hijo termine enamorado-.
Y al decirle eso él la abrazo fuertemente tomándola por sorpresa, ella correspondió a su abrazo alegremente y luego de unos momentos los dos se separaron.
-Caitlin, gracias por estar junto a Barry tanto dentro como fuera de los laboratorios-.
-Su hijo... él es muy importante para mí, tal y como se lo dije a Henry Allen cuando lo conocí-.
En el momento que ella mencionó a mi papá, Joe la detuvo al levantar su mano y me miró a mí como si esto pasase de ser una cálida reunión entre mi otro papá con novia a un interrogatorio.
-Me estás diciendo que Henry ya lo sabía y no me dijiste nada hasta ahora. Tú eres un niño bastante travieso Barr-.
Joe se acercó a mí y con uno de sus brazos me rodeo el cuello para empezar a frotar y despeinar mi cabello con los nudillos de su otra mano.
-Ohhh, Joe lo lamento, no fue mi intención lo prometo-.
-¿Volvemos al hábito de "Joe lo lamento"?-.
La escena que él y yo tuvimos fue tan graciosa que Caitlin no paró de reír al vernos interactuar como una cómica relación entre un padre y un hijo.
-A veces te tengo envidia, Barry, por tener a dos papás que se preocupan demasiado por ti-.
...
Al oír eso Joe se separó de mi y los dos vimos a Caitlin muy sorprendidos.
-¡Papá, Barry, Caitlin! Ya casi es hora ¿qué tanto se están tardando?-.
Reclamó Iris a lo lejos desde la sala de estar.
-Ya vamos cariño-.
Dijo Joe a lo lejos y antes de salir le susurro algo a Caitlin que la dejó bastante sorprendida, no alcance a oír lo que le dijo pero si que la dejo conmovida ya que tuvo que secarse las lágrimas que fueron cayendo de sus ojos.
-Gracias, Joe-.
Caitlin estaba realmente agradecida lo cual me dejó más intrigado.
-¿Qué te dijo?-.
-Un secreto-.
Me respondió de inmediato con guiño bastante adorable.
Solo faltábamos ella y yo para que todos estuviéramos reunidos, ella en algunas ocasiones mantuvo la mirada algo desviada al igual que yo y en más de un momento nuestros ojos se volvían a encontrar. El motivo por el cual estaba en silencio era porque había mucho que le quería decir pero no sabía con qué empezar.
Ahora que pude decirle a Iris lo que sentí por ella en el pasado sentía que podía dar el siguiente paso con Caitlin, pero no sabía como empezar y si no fuera suficiente... el hecho de que el hombre de traje amarillo siguiera suelto... hacía que en el fondo sintiera miedo de avanzar con ella, ahora podía entender lo que Oliver me quiso decir con que esto bien no podría funcionar... pero lo que me dijo el Dr. Wells... y lo que mi papá me dijo.
"Deja de preocuparte por lo que pasó con el hombre del traje amarillo y sigue adelante"
"Él ya nos ha quitado suficiente. No dejes que nos quite nada más"
¡Papá tiene razón!
¡No puedo permitir que el hombre de traje amarillo me siga quitando! ¡tengo que seguir adelante! ¡cada segundo es un regalo!
Sé valiente, Barry. Dile a Caitlin esas palabras que has querido decirle pero no te atreviste a hacerlo hasta ahora.
-¡Cait!-.
-Barry...-.
Dijimos al mismo tiempo interrumpiéndonos mutuamente.
-¿Eh?-.
-¿Ah?-.
En ese momento hubo un silencio incómodo y luego los dos nos reímos un poco.
-De acuerdo velocista, tú primero-.
Dijo con una sonrisa bastante hermosa y entonces tomé un profundo respiro mirando sus hermosos ojos con mucha determinación. Faltaba muy poco para que Noche Buena termine y se lo iba a decir antes de que termine este día.
-Quiero protegerte con mi vida, Cait. Desde que desperté e inicie esta nueva etapa de mi vida me he estado enamorando de ti. ¡Te amo, Cait!-.
Caitlin pareció estar perdida con mis palabras. Un instante después, ella comenzó a derramar muchas lágrimas.
¡Oh mierda! ¡la hice llorar!
-¿Acaso lo dije muy rápido? ¿es demasiado pronto para nosotros?-.
¿Me deje llevar por mis poderes? ¿por las palabras de papá? ¿o simplemente quise avanzar muy rápido?
Mi cara estuvo a punto de ponerse pálida. Entonces Caitlin negó con la cabeza y se limpió las lágrimas.
-No, no es eso... yo... estoy tan feliz...-.
Caitlin caminó hacia mí y empezó a acariciar mi mejilla.
-Hay algo que te he estado queriendo decir pero nunca encontré el momento correcto-.
Ella me miró directo a los ojos.
-Cuando era niña mi papá me contaba historias sobre héroes. Mi joven corazón en ese momento se llenó con el sueño de convertirme en una mujer que pueda apoyar a un héroe. Pero cuando perdí a mi papá ese sueño fue desapareciendo... y con forme iba creciendo lo olvidé. Pero ese sueño regresó naturalmente. Al verte enfrentar a Mardon, Black y Nimbus, ese sueño regresó y fui conociéndote cada vez mejor. Tu perdiste a tu mamá a la misma edad que yo perdí a mi papá, eres muy directo, honesto con tus deseos de hacer lo imposible, eres muy apasionado y considerado con tus camaradas, y sigues avanzando para conseguir tu sueño de liberar a tu papá. Ese es un brillo especial que no está presente en cualquier persona, tampoco en mí-.
¿Tengo un brillo?
"De repente mi casa estaba llena de esta... Luz. Esta energía. Porque animaste nuestras vidas"
Es cierto, Joe me dijo lo mismo hace no mucho. Caitlin continúa:
-Si cualquier otra persona hubiera recibido tus poderes, no sería lo mismo. Porque Barry Allen eres tú quien hace especial a Flash, no al revés. Tú ya eras un héroe antes de que el rayo te cayera, la ciudad puede que tenga a Flash como su héroe, pero yo tengo a Barry Allen como el mío-.
Después de escuchar eso, me enrojecí raramente.
¡Entonces eso significa!
-Entonces... ¿eso significa...?-.
Caitlin asintió a mi pregunta.
-Barry. Yo también te amo... te amo más que a nadie...-.
Los labios de Caitlin se fueron acercando a los míos y como si de polos opuestos se tratasen, los míos se fueron acercando a los suyos.
Justo cuando estábamos a punto de besarnos.
"¡BANG!"
Un fuerte ruido vino desde el final del pasillo desde la sala de estar.
-¡Oigan no tenían porque empujarme!-.
Esa era la voz de Eddie. ¡Cuando volví a mirar en esa dirección, todos los de esta casa estaban espiándonos desde el final del pasillo. Cisco estaba muy pegado contra el marco de la puerta y a su lado estaba Iris quien a su lado también estaba Joe y Eddie quien estaba frente a ellos terminó cayendo y sentándose fuertemente en el suelo.
¿Qué estaban haciendo? ¿Estaban espiando? ¿Ellos vieron lo que acaba de suceder?
-¡Felicidades Barry, Caitlin! ¡Ahora podré fastidiarlos en los laboratorios cada que estén juntos y sacar provecho de eso con el Dr. Wells!-.
Cisco dijo eso con una sonrisa bastante traviesa.
-¡Felicidades a los dos, ya tenía mi sospechas de que era Caitlin la chica de la que Barry se había estado enamorando! ¡Ahora ustedes dos no podrán salvarse de cuando hagamos citas dobles!-.
¿Tan emocionada estás por esto, Iris? ¿sabes que estuve enamorado de ti durante tanto tiempo?
-Lo siento, Barry. Yo también los vi y me emocioné-.
¿Incluso Eddie?
-Solo porque falta unos minutos para navidad voy a permitir que beses a mi hijo-.
¡Eso no debería de ser de tu incumbencia Joe! ¡Ya tengo 25, por Dios!
-¡Dejen de burlarse de mí!-.
-¡Caray se supone que este iba a ser el momento más importante de mi vida y lo están arruinado!
Había exclamado y al mismo tiempo Caitlin también lo hizo y los dos nos volvimos a mirar bastante enrojecidos.
-Eso también es tu culpa. Porque te me confesaste justo aquí-.
-¿Eh? ¿También es mi culpa?
-ENTONCES LOS DEJAREMOS SOLOS-.
Todos los que nos espiaron lo dijeron al mismo tiempo y a una velocidad fuera de lo común Eddie y Iris corrieron hacia Caitlin y yo para empujarnos el uno contra el otro.
-¡Continúen, por favor que solo faltan 10 segundos para que comience Navidad!-.
Exclamaron Eddie y Iris al mismo tiempo y los cuatro nos volvieron a dejar solos.
Esto fue lo más vergonzoso que nunca antes me haya pasado.
Volví a mirar a Caitlin y ella me miró a mí, entonces sonreí mientras seguía enrojecido al igual que ella.
-Cait...-.
-Barry...-.
Como si nada hubiera pasado mi rostro volvió a acercarse al suyo y los dos nos dimos un beso lleno de amor en el momento exacto en que llego la media noche con el sonido de algunos fuegos artificiales externos.
Feliz navidad, Caitlin.
The FLASH
Y de esta forma culmina mi noveno y al mismo tiempo décimo capítulo de "Carrera del Destino" durante tanto tiempo había soñado con llegar a este capítulo y dar lo mejor de mí para que quede espectacular y creo que lo logré, nuestro querido protagonista acaba de tener la batalla más complicada hasta la fecha enfrentándose a su eterno enemigo que ya de por si está en un nivel completamente superior al suyo.
Que Eddie ahora sepa la identidad de Barry no estuvo planeado al inicio pero cuando llegué a esa parte de la pelea pensé: "Este sería un buen momento que él sepa la identidad de Flash", y creo que lo fue :) lo cual se convierte en otro gran cambio diferenciador entre mi fanfic y la temporada 1 que todos ustedes conocen de cw, la relación de Barry y Caitlin fue un gran elemento en este capítulo pues gracias a ella nuestro velocista escarlata acaba de superar sus límites enormemente, además de haber actuado diferente a como lo hizo en la serie en su momento, aunque claro, ese Barry no podía acudir a Caitlin como este lo hizo y tuvo que lidiar solo con sus demonios.
Un saludo especial para el Hakuryukou Vali quien fuera de esta plataforma siempre está presente en el desarrollo de mis capítulos :)
Un saludo especial también para TheGreen quien antes de comenzar este capítulo se auto-proclamo mi reverso :d
Otro saludo para todos mis amigos, y lectores de todo el mundo que se han tomado las molestias de llegar hasta aquí, la verdad tendré curiosidad de saber cuanto tiempo habrá tomado leer todo este capítulo :o
Y un saludo muy especial para Mergana Allen :) :( lamento lo que pasó con tu tía y espero puedas salir de esa complicada situación, creo que en este año la mayoría de todos nosotros están perdiendo a alguien especial y ese tipo de despedidas es realmente muy duro y doloroso.
Los quiero a todos ustedes mis queridos fans de Flash :)/ nos vemos en el próximo capítulo para más emoción
theFLASH2024 se despide para comenzar con otro gran capítulo y de paso poder terminar esta temporada en este año :0 aunque faltan... ¿cuánto? más de la mitad de capítulos? ufff... mi Carrera del Destino apenas está iniciando y a mi parecer estaremos por mucho mucho tiempo conectados :)
