Notas: ¡Hola mis queridos lectores de todo el mundo!
Espero disfruten de otro capítulo especial de Carrera del Destino :)
Tarde un poco de tiempo en terminar este capítulo ya había vuelto a ver los cómic para refrescar mi mente y mis ideas. Una vez más regresamos a los capítulos .5 y es que como el capítulo 9 estuvo enfocado en las fechas de Noche Buena y Navidad, decidí que no podía faltar un especial de Año Nuevo para darle fin al año 2014 dentro de la historia. Estos días tendré un examen en la universidad así que probablemente me tarde un poco en publicar el Capítulo 10 dentro de la historia que vendría siendo al mismo tiempo el número 12 jajaja.
Sin más que decir aquí les dejo el capítulo 9.5 que estará centrado en el Año Nuevo Snowbarry
Capítulo 9.5 Año nuevo en Central City
Hoy era el 30 de diciembre, había pasado una semana desde que fui derrotado a manos del hombre que asesinó a mi mamá. Tras esa noche muchas cosas sucedieron, entre ellas esta la constante reconstrucción de los laboratorios STAR cuyo estado actual era peor a como terminó hace un año pues cuando peleé contra el hombre de traje amarillo ocasioné una problemática destrucción en varios niveles dentro del edificio. Es impresionante que ese lugar no se haya derrumbado y que tanto el acelerador de partículas como la tubería y el cortex sigan intactos, aún así no puedo permitir que ese lugar reciba más daño, es por eso que junto a Cisco, Caitlin y sorprendentemente Eddie iniciamos una reconstrucción improvisada pues con la mala reputación que tienen los laboratorios STAR no hay ninguna agencia que quiera brindar su apoyo.
Si el daño al edificio no fuera suficiente la Dra. McGee denuncio al Dr. Wells para que pague por su prototipo de taquiones el cual fue robado por el hombre de traje amarillo de quien ya no hay evidencia alguna pues todas las cámaras de seguridad que mostraban a ese monstruo aparentemente fueron destruidas a una gran velocidad y de paso la memoria de las computadoras principales fueron eliminadas dando a entender como si él nunca hubiera estado ahí.
Sin la evidencia de que el hombre de traje amarillo estuvo ahí lamentablemente no podré probar la inocencia de mi papá a quien en estos momentos había visitado siendo acompañado por mi novia, Caitlin Snow.
La puerta del otro lado de la ventana se abrió y entonces por fin volví a ver a mi papá quien al verme mostró una radiante sonrisa la cual me contagio inmediatamente, él y yo tomamos los teléfonos y la que sería nuestra última conversación del año inicio.
"Feliz año nuevo, Campeón y también a ti Caitlin"
Cada vez que mi papá me llamaba así se formaba una cálida nostalgia dentro de mi corazón.
-Feliz año nuevo, papá-.
-Feliz año nuevo, Sr. Allen-.
Habían pasado semanas desde que los tres nos habíamos reunidos, en la noche de navidad no pudimos ya que el hombre de traje amarillo había regresado y necesitaba hablar a solas con mi papá y fue gracias a esa conversación que tuvimos que yo fui capaz de seguir adelante con mi vida, si no fuera por él... tal vez... no hubiera podido decirle a Iris todo lo que sentí por ella en el pasado y mucho menos le habría podido decir a Caitlin que la amaba.
Es cierto que nuestro tiempo es muy corto, pero cada segundo que puedo pasar con él es un regalo, uno que estoy dispuesto a compartirlo con Caitlin, aunque esta era la segunda vez que veía a mi papá puedo ver el gran aprecio que ella le tiene ya que sus ojos brillan radiantemente, según Joe y ella, yo tengo un brillo especial, algo que ellos dicen no tener pero a mis ojos tanto Joe como Caitlin tienen una luz especial y la de Caitlin brilla bastante fuerte, claro, al principio ella parecía carecer de emociones pero eso solo fue una fachada para que no saliera lastimada, pude ver eso ya que era exactamente lo que yo hice en los primeros días luego de haber perdido a mi mamá y ahora no solo yo, sino todo nuestro círculo de amigos era capaz de ver una hermosa y radiante luz que emite ella.
"¿Cómo van las cosas entre ustedes? ¿mi hijo te está tratando bien?"
-No había tenido buena Navidad en mucho tiempo, tampoco me había sentido tan emocionada por esa fecha durante años..., amo a su hijo, Sr. Allen. Y claro que me trata bien-.
Le dijo Caitlin con un cariño bastante acogedor y la sonrisa que tenía mi papá se extendió de oreja a oreja.
-Y yo la amo a ella, papá-.
Al decir eso abrace a Caitlin con uno de mis brazos rodeando uno de sus hombros y mi cabeza se apoyó contra la suya mientras veía a mi padre con una inmensa felicidad. Mi papá quedo conmovido sin dejar de sonreírnos y una lágrima escapo de sus ojos.
"Seguiste adelante, estoy muy orgulloso de ti hijo mío"
-Ya era momento de que lo hiciera, además, no voy a dejar que nadie nos quite nada de nuevo-.
Mi cabeza se apegó un poco más a la de Caitlin y con mi mejilla pegada a la suya pude sentir el leve calor que ella tenía en sus mejillas por su creciente enrojecimiento al estar los dos muy juntitos frente a mi querido papá. Tras haberle dicho que la amaba en esa noche de Navidad, ella y yo nos habíamos convertidos casi en una clásica pareja romántica que no pueden pasar mucho tiempo alejado del otro, cada vez que yo salía a correr ella me susurraba "corre igual que antes" con un mayor cariño y siempre que volvía luego de una patrulla ella y yo nos dábamos un muy fuerte y amoroso abrazo, si pudiera le daría un beso pero para nosotros era algo complicado hacerlo frente a un Cisco que disfrutaba molestarnos y un Wells que parecía vernos enigmáticamente como si estuviera repasando algo.
Durante todas esas noches yo me había quedado en su departamento volviendo al mío solamente por las mañanas ya que se sentía raro que durmiéramos separados luego de aquella noche que enfrenté a mi más grande enemigo. Descansar junto a Caitlin hace que las pesadillas con el asesino de mi madre nunca lleguen y debido a eso ella amanecía con una deslumbrante sonrisa al verme preparar nuestro desayuno dándome en cada mañana un fuerte abrazo por la espalda.
"Entonces, ¿dejarás de buscar al hombre de traje amarillo?, espero que sí, no me gustaría que sigas cargando con"
-Eso no va a pasar, señor Allen, ese hombre tiene que ser detenido a como de lugar para que lo que le paso a ustedes no les pase a otra familia-.
Hablo de inmediato Caitlin con una mirada llena de determinación que dejo sorprendido a mi papá.
"¿Qué? Caitlin no deberías..."
Antes de que mi papá pudiera terminar de hablar yo lo interrumpí.
-Papá, no tienes porque preocuparte, un día el hombre que mató a mamá recibirá justicia y tú serás libre. Eso no lo hago por obligación, lo hago porque es lo que más quiero-.
-Queremos-.
Corrigió Caitlin mirándome y luego giró la mirada hacia mi papá.
-Si nos permitimos dejarlo libre, un sin fin de tragedias podrían continuar pasando, señor Allen, no debe preocuparse por ello, esa carga que Barry estuvo levantando solo durante 14 años ahora la compartimos juntos y no solo somos nosotros; Joe, el Dr. Wells; nuestro amigo y compañero mío, Cisco; el detective, Eddie Thawne. Todos ellos estamos de acuerdo en detener al hombre que asesinó a su esposa-.
¡Oh, Caitlin! ¡eres la mejor novia que alguien puede pedir!
Mi papá iba a decir algo pero lo que Caitlin le dijo lo dejó sin palabras, entonces mi papá comenzó a reírse y entre lágrimas asintió.
"Con alguien como tú era más que obvio que mi hijo te amaría demasiado"
"Tal vez no pueda presenciar lo que pase ahí afuera, pero al verlos juntos frente a mí..."
"Nora y yo siempre deseamos que Barry conociera a alguien que lo pudiera amar y apoyar con sinceridad"
"Que esté con él en sus horas más oscuras y sea la luz que lo guíe"
"Gracias por ser esa persona, Caitlin"
-No hay de qué, señor A-.
"Llámame Henry"
Interrumpió mi papá antes de que ella terminase de hablar, Caitlin quedó por un momento con la boca abierta y luego de un momento asintió.
-Gracias por aceptarme, Henry-.
La alegría que mi papá tuvo en el momento que ella lo llamó por su nombre no tuvo precio y me trajo un recuerdo nostálgico de cuando yo le mostré que fui aceptado en el CCPD como científico forense y que ahora nadie podría detenerme de probar su inocencia.
"Que en la última visita de este año ustedes dos vengan a verme..."
"Es sin duda el mejor regalo que alguna vez haya recibido"
Y fue en ese momento cuando nuestro tiempo se terminó.
"Cuídense mucho, Caitlin como novia de mi hijo sigue apoyándolo en todo y como médico, asegúrate de que no exagere demasiado"
"Ambos sabemos que Barry es un experto en meterse en líos"
Lo último que nos dijo provocó en mí una risa bastante cómica mientras que ella intentó contener la suya haciendo un sonido bastante adorable. Mi papá salió de la sala para regresar a su celda, Caitlin y yo juntamos una de nuestras manos entrelazando nuestros dedos y los dos salimos de Iron-Heights caminando lentamente por la cera, era una noche bastante fría a pesar de que no había nieve, de hecho habían pasado varios años desde la última vez que hubo nieve en Central City.
-Barry, ¿hay algo que quieras comer? ¿un lugar al que quieras visitar?-.
Preguntó alegremente jugando con nuestras manos.
La verdad no había pensado mucho en la cena y eso que siempre tengo hambre por ser un velocista y casi como si fuera una señal vi un cartel que hacía referencia a Coast City. Mis labios se curvaron en una sonrisa y al mirar los hermosos ojos de Caitlin dije con un poco de diversión.
-Quiero comer pizzas, las de Coast City. ¿Quieres que te lleve allí o hago un delivery por parte de tu querido velocista escarlata?-.
Ante mi sugerencia los ojos de Caitlin se iluminaron con brillo bastante especial, luego rodeo mi cuello con sus brazos al pararse enfrente de mí y entonces me susurro con cariño.
-Corre igual que antes-.
Esa era su forma especial de decirme que quería que la lleve ahí, con cuidado la tome en mis brazos y ella aferró un poco más sus brazos alrededor de mi cuello apoyando su cabeza contra uno de mis hombros.
En el siguiente segundo comencé a correr en dirección a Coast City dejándome llevar por mi velocidad, en el pasado me habría preocupado por la fricción cada vez que corría sin mi traje o si estaba llevando a alguien pero desde la noche que me enfrenté a mi peor enemigo algo cambió dentro de mí, no solo era más rápido, la fricción también dejo de ser un problema para mí y descubrí que cuanto más rápido estoy corriendo la electricidad anaranjada que genero se torna más amarilla pero cuanto más lento lo hago se vuelve rojiza, en estos momentos estaba corriendo tan rápido como aquella noche pero la electricidad que estaba generando era una mezcla de naranja y rojo lo que significaba que en realidad era mucho más rápido que en esa noche de navidad, dicho de otra forma, había alcanzado otro nivel.
En tan solo unos segundos había corrido cientos o miles de kilómetros, me movía tan rápido que la sensación del viento en mi rostro era increíble al igual que ver como avanzaba de una ciudad a otra hasta llegar a Coast City, los vehículos de las carreteras a mis ojos estaban estáticos y era muy divertido esquivar a cada uno, ni siquiera pasaron sesenta segundos cuando por fin llegué la pizzeria de Coast City que estaba frente a la playa sobre del nivel del mar.
Me detuve en un costado de la pizzeria causando un fuerte sonido de electricidad al detenerme y miré detenidamente a mi novia quien no fue afectada por la fricción al igual que yo. Con una sonrisa bastante divertida la baje con cuidado de mis brazos manteniendo uno de mis brazos alrededor de su cintura.
-Hemos llegado, ¿te sientes bien?-.
Ella miro detenidamente su ropa y luego la mía quedando muy asombrada.
-Bastante bien..., Barry, eso fue demasiado rápido... ¿por qué no nos estamos...?-.
-¿Incendiando?-.
Pregunte divertidamente y ella asintió con la cabeza.
-Siéndote honesto, estoy pensando a creer que mi poder no es la velocidad-.
Expliqué al acercarme a las orillas del lugar teniendo como vista el mar de la costa que se veía tan oscuro y profundo bajo la luz de la luna y las cientos de estrellas sobre el horizonte.
-¿Qué quieres decir?-.
Caitlin preguntó antes de volver a apoyar su cabeza contra mi hombro siendo rodeado también por uno de sus brazos alrededor de mi cintura.
Los dos nos quedamos viendo hacia el horizonte por unos momentos, el viento de la noche era bastante frío lo cual ocasionó que los dos estemos más unidos, compartiendo un poco de nuestro calor.
-En los primeros meses creí que mi poder era solamente la velocidad y que el poder estaba solo dentro de mí-.
Al decir eso me gire para ver de frente a Caitlin y ella hizo lo mismo, los dos nos miramos a los ojos y entonces continué explicando.
-La primera vez que me quedé en tu departamento soñé que el cielo estaba cubierto por un sin fin de rayos de distintos colores, y cuando recuperé mis poderes sentí que me estaba conectado hacia algo que supera mi imaginación. Sí, el rayo de materia oscura me cambio y me dio estos poderes, pero ahora pienso que en realidad lo que me hizo fue conectarme hacia algo que va más allá de mí-.
-¿Algo como qué?-.
Durante un segundo no sabía como contestar a esa pregunta y fue en ese momento que oí una voz dentro de mi cabeza, una voz que solamente había escuchado como un recuerdo en los últimos 14 años.
"Speed Force"
Nunca antes había escuchado esa palabra, es por eso por un instante todo volvió a ralentizarse a mi alrededor ya que la voz que dijo esas dos palabras era la voz de mi mamá, pero eso no tiene sentido...
¿Será que estoy escuchando cosas?
No, definitivamente no me estoy volviendo loco, quizá de alguna forma este poder que tengo se conectó conmigo de una forma más avanzada y me dijo como debería llamarlo o llamarla...
Una sonrisa se formó en mi rostro ante ese nombre y entonces el mundo a mi alrededor dejo de ralentizarse y le dije a Caitlin.
-Speed Force-.
Caitlin se quedo viéndome durante unos segundos antes de volver a sonreír y asentir.
-Es un buen nombre, quizá eso explique las muchas cosas imposibles que eres capaz de realizar-.
Es cierto, además de que hay tantas cosas que creo seré capaz de hacer con el tiempo, como por ejemplo el poder lanzar rayos o tener cierta intangibilidad como lo mostró el hombre de traje amarillo en nuestro último encuentro.
Ya estoy conectado a esta... Speed Force así que todo lo que tengo que hacer a partir de ahora es comprender mejor el cómo funciona.
En ese momento sentí un fuerte gruñido por parte de mi estómago y mi novia se rió un poco.
-Entremos antes de que te desmayes-.
Caitlin volvió a juntar una de nuestras manos entrelazando nuestros dedos y los dos nos dirigimos a la pizzeria que estaba detrás de nosotros.
Cuando entramos a la pizzeria de Coast City nos sorprendió ver que incluso de noche este lugar estaba lleno de personas, por suerte había unas cuantas mesas vacías y no había una fila para que pidiéramos nuestra orden. Caitlin y yo nos acercamos al mostrador donde estaba el actual encargado quien era un hombre casi de mi misma edad quien me reconoció.
-Barry Allen, el cliente favorito. ¿Cuántas pizzas serán esta vez? ¿Y esa bella dama es tu novia?-.
El actual gerente de esta pizzeria se llama Darien Rogers, no todo el tiempo compro pizzas siendo Flash, hubo ocasiones en las que también lo hacía como Barry Allen y es por ello que él me considera su cliente favorito pues yo como más de lo que debería por mi condición de velocista.
-Hola Darien, sí, ella es mi novia, Caitlin Snow-.
Caitlin se acercó al gerente pasándole la mano.
-Mucho gusto, Darien-.
Al terminar las cortas presentaciones Darien fue directo a lo venimos.
-Entonces, ¿media docena para llevar o para comer acá?-.
Con una divertida sonrisa Caitlin y yo dijimos al mismo tiempo.
-Para comer acá-.
De esa forma una de las personas a cargo de Darien nos guiaron hacia una de las mesas vacías que tenía una buena vista hacia el mar, nuestro pedido no tardó mucho en llegar y el fuerte y tentador aroma que estas pizzas tenían abrió aún más mi apetito. Hice un mayor esfuerzo por controlar mi velocidad para que nada sea ralentizado y una vez las pizzas fueron servidas para Caitlin y para mí por fin pude recargar mi estómago. Al cabo de unos minutos ya había vaciado más de la mitad de nuestro pedido disfrutando con mis poderes la textura, la corteza, el relleno y todo lo demás que formaba parte de las pizzas de Coast City. Si fuera por mí vendría aquí a comer todos los días, así de buenas son estas pizzas.
Tras terminar de comer, pagar la cuenta y despedirnos, Caitlin y yo salimos de la pizzeria. Como no habían personas que nos pudieran ver volví a tomar a Caitlin en mis brazos, cargándola con cuidado mientras ella rodeaba mi cuello con sus brazos.
-Espero que esto no me de dolor de estomago al llegar-.
Susurro al recostar su cabeza contra uno de mis hombros y una leve risa escapó de mis labios.
-Por favor, no creo que exista alguien que pueda tener dolor de estómago por medio de mi super velocidad-.
...
De acuerdo, no se como ni por qué pero en el momento en que dije eso por alguna extraña razón la imagen de Diggle pasó por mi mente. ¿A caso sería un mal presagio para el buen compañero de Oliver? no creo, aunque en estos tiempos nada es imposible.
-Es el momento, corre igual que antes-.
Volvió a susurrar acomodándose mejor en mis brazos, con una sonrisa más divertida que antes asentí con la cabeza e inmediatamente comencé a correr para regresar a Central City.
La sensación de regresar a Central City mediante super velocidad era realmente increíble, esta vez fui un poco más rápido y con lo oscuro que eran las carreteras se podía ver a lo lejos como un intenso rayo de color anaranjado pasaba a altísimas velocidades. En cuestión de segundos regrese a Central City y luego hacia el pasillo del departamento de Caitlin quedando frente a su puerta.
-Volvimos-.
Anuncie al bajarla de nuevo de mis brazos para que pudiera abrir su puerta, pues quien tenía la llave era ella. Eso me hizo recordar el regalo que Eddie le hizo a Iris junto al hecho de que los dos iban a mudarse.
Siendo honesto yo tenía sentimientos encontrados hacia la mudanza de Iris al departamento de Eddie, es decir, estoy feliz por ellos pero... al mismo tiempo me preocupa que Joe se quede solo, la residencia West es un lugar bastante especial y que él se quede solo allí...
-¿Otra vez preocupado por Joe?-.
Adivinó Caitlin quien veía mi rostro con cariño. A veces me sorprendía la forma en que me leía.
-¿Cómo lo...?-.
-Desde que te enteraste sobre la mudanza de Iris no has dejado de pensar en lo que será de Joe una vez esté solo y siempre que miras hacia la nada es porque piensas de nuevo en ello-.
Explicó con un cariño bastante cálido tomando mis manos con las suyas para atraerme dentro de su departamento.
Nunca puedo dejar de asombrarme con la facilidad con que lee, definitivamente creo que jamás podría guardarle un secreto, bueno, de todos modos no hay ningún secreto que tenga que guardar ya que a estas alturas ella sabe todo de mí y yo al mismo tiempo todo sobre ella. Me gustaría un día poder ayudarla a que su relación con su madre no sea tan tenso, se que las dos no se llevan para nada bien pero al ser su única madre... tan solo espero que algún día puedan llevarse bien.
¡Esa puede ser mi segunda meta!
Una vez que mi papá sea libre podría centrarme en mejorar la relación que tienen Caitlin y su mamá, puede que eso parezca imposible pero para mí lo imposible es el pan de cada día.
-¿En qué estás pesando ahora?-.
Esta vez Caitlin no pudo adivinar lo que ahora tenía en mi mente. Ella cerró la puerta de su departamento colocando las cerraduras y demás cosas, luego volvió junto a mí y al ver mi rostro con cierta determinación no pudo adivinar por primera vez aquello que había pensado.
-Por ahora será un secreto-.
Le dije con guiño y ella hizo una mueca bastante graciosa e infantil.
-Sabes que no guardamos secretos-.
Ella insistió mientras dejaba caer mi abrigo encima de su sofá.
-No tiene nada que ver con la ciencia o Flash, Cait. Cuando mi papá sea libre te lo voy a decir, ¿sí?-.
-¿Promesa?-.
Preguntó a lo lejos entrando a su habitación para cambiarse mientras que yo decidí quedarme un rato en su sofá.
-Promesas-.
Respondí al tomar mi teléfono viendo los mensajes que Cisco y Eddie me dejaron.
¡El Doctor Wells dice que mañana probará mi regalo!
Barry, mañana quisiera hablar contigo acerca de Iris, es importante.
El regalo que Cisco le hizo al Dr. Wells, aún recuerdo la primera vez que Caitlin y yo lo vimos.
¡Cisco, estás loco!
Había exclamado Caitlin algo molesta y muy preocupada ya que el regalo que Cisco le hizo al Dr. Wells eran unos turbo propulsores para su silla de ruedas, para así él tuviera mayor velocidad al trasladarse.
Mi mejor amigo si que tenía buena imaginación, aunque a veces si que se pasaba de la raya pero ver al Dr. Wells usando los turbo propulsores... eso quiero verlo. Dejando de lado el regalo de Wells, que Eddie quiera hablarme acerca de Iris, creo que lo que quiere es decirle la verdad, se que entre ellos no hay secretos y al parecer luego de una semana esto le está complicando a mi amigo.
-¿Por qué estas tardando?-.
Caitlin hablo de repente al tomarme por sorpresa lo cual me asusto por una fracción de segundo, con una risita ella volvió a rodear mi cuello con sus brazos aunque ahora ella estaba a mis espaldas, entonces ella pudo ver los mensajes que había recibido.
-Guardar este tipo de secretos es complicado, pobre Eddie. No se en que estará pensando el Dr. Wells para probar algo tan peligroso-.
-Supongo que querría experimentar una fracción de mi velocidad-.
Sugerí al encogerme de hombros, es lo que se me viene a la mente. El Dr. Wells siempre habla acerca de que la velocidad es el progreso, la clave a nuestras dudas, el camino hacia el futuro y todo lo demás. Si algo sale mal ahí estaré para salvarlo así que no hay mucho peligro en que él pruebe esos turbo propulsores.
-No te demores mucho, ¿sí?-.
Caitlin masajeó suavemente mis hombros antes de volver a retirarse de su pequeña sala, con una sonrisa bastante alegre dejé mi teléfono en la mesita frente al sofá y luego me dirigí a la habitación de Caitlin usando mi súper velocidad para cambiarme rápidamente de ropa y entrar a la cama junto a ella.
-Jamás lo haría-.
Al decirle eso ella volvió a sonreír y apagó la luz de su habitación.
-Buenas noches, Barry-.
-Buenas noches, Cait-.
De esa forma terminó el ante último día de este año, me acerqué un más junta Caitlin abrazando su espalda casi como ella siempre lo hacía durante las últimas mañanas cada que despertaba encontrándome en su cocina, esta se había vuelto una de nuestras formas más comunes de descansar.
La mañana del siguiente día ya había llegado hace un buen tiempo, me encontraba en los laboratorios STAR trayendo puesto mi traje de velocista sin la máscara puesta, eran alrededor de las 10 de la mañana y finalmente habíamos terminado las reparaciones de los laboratorios STAR con respecto a lo que sucedió en esta Navidad y ahora paseaba alrededor del cortex siendo acompañado por mi amigo Eddie Thawne.
-Aquí es donde la magia se produce, yo corro por las calles y mi equipo son mis ojos y oídos, las personas que me guían-.
Con lo último que dije me di la vuelta para mirar al Dr. Wells quien se encontraba frente a las computadoras principales y le dedique una sonrisa bastante alegre. En estos momentos solo estábamos Wells, Eddie y yo. Cisco estaba ocupado en su laboratorio con algunas ideas especiales para los niveles ya reparados y Caitlin, ella estaba en su laboratorio dentro del cortex haciendo lo suyo.
-Increíble... este lugar... todo este tiempo era tu propia guarida secreta-.
Anteriormente Eddie ya estuvo aquí en el cortex pero en ese entonces no sabía que ese lugar era tan especial y significativo. Como ya terminamos las reparaciones de mi enfrentamiento contra el asesino de mi madre, mi equipo y yo decidimos que le daría a Eddie un verdadero tour por las instalaciones como forma de agradecimiento por toda la dedicación que hizo durante la última semana.
-En este lugar se podría decir que yo renací, hace casi cuatro meses desperté aquí del coma-.
Eddie miró fijamente hacia la recámara donde se encontraba mi otro traje de velocista, luego fue acercándose hacia la recámara para ver más de cerca el traje en exposición.
-Y pensar que creí que eras una amenaza, tú le das esperanza a las personas... tan solo espero que un día todos se den cuenta de que Flash existe y sepan como apreciar tu dedicación-.
Al oír esas palabras mis labios se curvaron en una sonrisa.
-Es por eso que no logro entenderlo-.
Con esas palabras Eddie se dio la vuelta para mirarme.
-¿Por qué ocultarle todo esto a Iris?-.
¿A esto se refería con hablar sobre Iris?
Ayer en la noche recibí un mensaje de Eddie el cual me decía que teníamos que hablar sobre Iris, sabía que tenía que ver con respecto a Flash, ya casi había pasado una semana y para él debe ser difícil tratar de mantener esto en secreto, lo sé porque yo estuve viviendo muchos años con ella y se supone que dentro de poco ellos van a vivir juntos.
Ni siquiera puedo ser capaz de imaginar lo difícil que sería para él mantener todo esto en silencio.
¿Debería simplemente decirle quien soy en realidad?
-Joe me dijo que era la mejor manera de mantenerla a salvo, es una promesa que tengo que cumplir, Eddie-.
Al oír mi respuesta mi amigo simplemente dejo escapar un suspiro bastante pesado.
-¿Y qué le da a Joe el derecho de decidir lo tú puedes o no hacer?-.
Eddie había comenzado a elevar un poco su voz y el Dr. Wells se acercó a nosotros uniéndose a nuestra conversación.
-Todos aquí apreciamos la preocupación del Detective West por su hija, Detective Thawne. El hombre de traje amarillo amenazo con asesinarla si él lo seguía persiguiendo, tal vez deberías dejar de cuestionar las decisiones del Detective West y comenzar a ponerte en sus zapatos-.
¡Gracias Dr. Wells!
Lo que dijo Wells dejó pensativo a Eddie, puede que Joe a lo largo de esta semana le haya mencionado eso, si no fuera cierto él ahora estaría sorprendido por lo que Wells habría dicho.
-Bien... pero... ¿y si esto ocasiona una ruptura entre Iris y yo?-.
Mi amigo me miró con unos ojos bastantes suplicantes al decir eso.
-No quiero perder a Iris por esto...-.
...
Eddie no quiere perder a Iris, yo no quiero perder a Caitlin. La gran diferencia que hay entre mi amigo y yo es que mi novia forma parte de mi vida como Flash, no puedo imaginar nuestra relación de otra forma. Tal vez debería dejar de pensar en la promesa que le hice a Joe y preocuparme más por la vida de mi amigo.
También quiero que Iris esté a salvo pero no quiero que por estarlo ella y Eddie tengan que sufrir.
-Eso aún no pasó, Eddie. Si algo como eso algún día llega a pasar, deja que me ocupe de ello-.
Le dije a Eddie golpeando el emblema de mi traje con mi pulgar derecho viendo a mi amigo con una sonrisa sincera.
-Por el momento, se un buen amigo y guarda mi secreto. ¿De acuerdo?-.
Al decirle eso le pase la mano, Eddie asintió tras meditarlo un poco y estrechamos nuestras manos.
-Haré mi mejor esfuerzo, Barry-.
-Cuento con ello-.
Se que esto puede complicarle la vida a mi amigo pero confío en que él podrá guardar mi secreto, no como detective, sino como mi amigo.
-Dejando de lado el tema de la señorita West, Barry, creo que es hora de ver que tan rápido puedes ser en estos momentos-.
Nos dijo el Dr. Wells.
-Por supuesto-.
Asentí al mirarlo con una sonrisa, luego volví a mirar a Eddie y sin dejar de sonreír le dije a mi amigo.
-¿Quieres ver que tan rápido es Flash?-.
Los ojos de Eddie se iluminaron ante esa invitación y sin poder formular alguna palabra asintió varias veces moviendo la cabeza.
Media hora había pasado volando, en estos momentos me encontraba corriendo en la caminadora para velocistas y los datos numéricos registrados en la pantalla Led parecían irreales.
¿Será que la caminadora está descompuesta?
Fue lo que pensé al acelerar mis piernas con una mayor intensidad, mi cuerpo en estos momentos parecía generar rayos naranjas que iban perdiendo la tonalidad rojiza y los registros de la caminadora exageraron considerablemente.
"Oh, Dios mío. Acabas de batir enormemente tu anterior registro"
Me hablo Caitlin por medio de los parlantes, en estos momentos ella estaba del otro lado de esta habitación junto al Dr. Wells, Cisco y Eddie viéndome correr a súper velocidad.
Ella estaba realmente sorprendida y eso se debe a que en estos momentos había alcanzado una velocidad de Mach 40 la cual escalaba rápidamente hasta el Mach 48. Hace una semana me estaba esforzando por llegar al Mach 4 y ahora era capaz de ir 12 veces más rápido que mi anterior objetivo y lo mejor de todo era que aún faltaban muchas horas para que el año acabe.
Se dice que uno aprende más de la derrota que de la victoria, yo perdí enormemente ante el velocista que mató a mi mamá y esa derrota parece que me hizo alguien que era mucho más rápido de lo que nunca antes podría imaginar, al menos a corto plazo.
El tiempo continuaba pasando y mi velocidad se mantuvo en Mach 48, no subía ni bajaba, solamente se mantuvo en ese número siendo al parecer mi actual límite, eso era realmente increíble pero una parte de mí me decía que incluso con esta velocidad actual me faltaba demasiado para poder llegar al nivel del hombre de traje amarillo. Nunca voy a olvidar sus golpes a super velocidad y si quiero mantener a todos los que amo a salvo tengo que superar la desconocida velocidad de mi más grande enemigo. No puedo quedarme satisfecho con esto, debo mejorar cada día más.
¡Tengo que aprovechar más el poder de la Speed Force!
Sucedió en el momento que pensé en la Speed Force, mi velocidad escalo a Mach 54 y luego subió hasta Mach 60 y luego sentí un gran vacío dentro de mi estómago por lo que fui volviéndome cada vez más lento hasta que ya no fui capaz de correr.
-¡Muy bien! ¡creo que ese es mi límite actual...! ¡oh, Dios...!-.
Dije realmente exhausto respirando pesadamente y sentándome pesadamente en la caminadora. Estaba feliz por ser ahora mucho más rápido de lo que en realidad creía ser y esto bien podría ser un buen momento para celebrarlo pero en el fondo siento que me falta mucho más para poder alcanzarlo a él.
Tras la prueba de velocidad que realice en la caminadora había regresado al laboratorio de Caitlin por órdenes de ella y del Dr. Wells quienes querían asegurarse de que todo estuviera bien dentro de mí.
-Impresionante demostración de velocidad, Barry. Te acabas de volver increíblemente rápido en este último día del año-.
Me felicito el Dr. Wells bastante contento y por otro lado Cisco le mostraba a Eddie algunos registros especiales que tenía en su Tablet, cosa que a mi amigo detective lo había dejado con la boca abierta.
-Tus signos vitales están bien, aunque te recomendaría volver a comer si quieres correr a esa velocidad, tus niveles de glucosa están por debajo del 15% lo cual es tu segundo registro más bajo-.
Comentó Caitlin estudiando mi muestra de ADN a través de su microscopio, en estos momentos yo estaba sentado en la silla principal de su laboratorio estando cerca de ella quien seguía bastante concentrada en lo que veía en su microscopio.
-Si Barry es capaz de ir a tal velocidad, entonces deberíamos comenzar a cazar al hombre de traje amarillo, ¿qué dices amigo?-.
Hablo Eddie bastante entusiasmado con lo que vio en la tablet de Cisco lo cual forzó en mi rostro una sonrisa.
La idea no pareció gustarle a Caitlin quien dejó de ver a través de los lentes de su microscopio para fulminar con la mirada a Eddie, eso provocó que mi amigo tragase saliva pasando de estar entusiasmado a aterrado.
-Cuidado... puede que Barry tenga super poderes pero Caitlin...-.
Cisco le susurró a Eddie quien asintió sudando frío tratando de no mirar a Caitlin.
Apreciaba que mi amigo tenga tanta confianza en mis poderes, pero yo ya soy consciente de que hay una gran diferencia entre él y yo, además, con el prototipo de taquiones ni siquiera puedo imaginar lo peligroso que se hará ese sujeto.
-No..., el hombre de traje amarillo me supera y con el prototipo de taquiones bajo su poder... ni siquiera puedo imaginar lo rápido que podría llegar a ser-.
Mis palabras parecieron ser un balde de agua fría para Eddie quien agachó la cabeza desanimadamente tras lo que dije.
Por otro lado, Cisco comenzó a fruncir el ceño y miró al Dr. Wells como si se hubiera dado cuenta de algo bastante grave.
-Si el hombre de amarillo es capaz de crear una matriz lo bastante estable dijo que podría superar la velocidad de la luz-.
El Dr. Wells asintió encogiéndose hombros.
-Es solo una teoría, que alguien llegue a esa velocidad es físicamente imposible, incluso para Barry-.
Explicó el Dr. Wells volteando la mirada hacia mí.
-¿Qué quieres decir con eso, Wells? ¿qué tan rápido tiene que ir Barry para lograr esa velocidad?-.
Preguntó Eddie bastante interesado en los valores numéricos.
Durante unos segundos hubo un silencio bastante incómodo dentro del laboratorio médico de Caitlin y justo cuando Cisco iba a decir algo, el Dr. Wells se adelantó a él.
-Para que alguien viaje más rápido que la luz tiene que superar la velocidad de Mach 874.030 y el último registro de Barry fue de Mach 60-.
Caitlin se mordió el labio al escuchar la explicación del Dr. Wells y Cisco agachó la mirada mientras que Eddie se sienta pesadamente en una de las sillas dentro del laboratorio.
-Santo Dios... eso...-.
Eddie ni siquiera pudo terminar de hablar. Lo que le dijo el Dr. Wells era demasiado para él. Solo espero que el hombre de traje amarillo no logre crear algo así, no creo que sea capaz de detenerlo si es capaz de crear algo así pero que él no haya vuelto a aparecer me da a entender que quizá... el prototipo de taquiones es posiblemente una tecnología difícil de manipular pero aún así el sigue siendo inmensamente superior a mí con o sin el prototipo de taquiones.
Ahora todos estaban desanimados y preocupados. Hasta ahora nadie se había puesto a pensar lo que podría estar haciendo ese sujeto con el prototipo de taquiones, incluso podría estar aquí dentro de esta habitación sin que nos demos cuenta.
-Esa puede ser la diferencia entre él y yo...-.
Les dije a mis amigos. No tenía miedo de la posible gran diferencia de velocidad entre él y yo, ya tuve miedo de ese asesino por mucho tiempo y no me importa lo rápido que pueda llegar a ser con el prototipo de taquiones.
-Pero no por mucho-.
Al decir eso los cuatro me miraron fijamente, apoye una de mis manos en el hombro de mi novia, Caitlin y al mirarla sonreí bastante alegre y luego miré a mis amigos.
-Yo, Barry Allen soy "The Flash" y no hay nada imposible para mí, puede que en estos momentos la diferencia entre el hombre de traje amarillo y yo sea tan grande como la distancia que hay entre el cielo y la tierra, pero no será así por siempre, prometo que me haré mucho más rápido, lo suficientemente rápido como para detenerlo, pero para ello voy a necesitarlos a todos ustedes-.
Si quiero hacerme más rápido, lo suficientemente rápido como para derrotar al hombre de traje amarillo, necesitaré toda la ayuda posible de mi equipo y mis seres queridos.
-Tienes un gran equipo, Barry. Me gustaría poder ayudarte pero no creo estar calificado para esto-.
Hablo Eddie algo desanimado. De los cinco presentes él no era un científico, pero es un gran detective y si no fuera por sus concejos de pelea puede que no haya podido darle el golpe decisivo a Tony en su momento. Joe tampoco es un científico y me ayuda tanto como puede, incluso puede que Iris también aporte algo si por algún motivo llegase a enterarse de quién soy, espero que cuando ese día llegue no se entere de la peor manera.
-Eddie, tú fuiste de ayuda para mí cuando tuve que detener a Tony Woodward. Puede que no me ayudes a mejorar mi velocidad pero si de habilidades de combate se tratase, tú me serías de gran ayuda. Tal vez no seas Flecha, pero cuando estemos en el CCPD me vendría bien tu ayuda para mejorar mi combate cuerpo a cuerpo-.
Eddie me miró bastante sorprendido, entonces volví a extender mi mano derecha hacia él.
-¿Puedo contar contigo? ¿Quieres ser un aliado del equipo Flash?-.
Mi amigo dejo estar desanimado, una sonrisa se formó en su rostro y los dos estrechamos nuestras manos se nuevo.
-Mantén a raya tus poderes, cuando de pelea se trata puedo enseñarte varias cosas-.
Esa es toda la ayuda que podría necesitar de él, al menos por ahora creo que así es suficiente.
Este día, el último día de este año estaba llegando a su fin, ya era de noche y me encontraba detrás de la puerta de la habitación de Caitlin, la habitación que durante la última semana habíamos compartido. En unos minutos teníamos que ir a la residencia West para la fiesta de fin de año, yo ya estaba listo con una camisa blanca debajo de mi suerte que tenía un color similar al de mi traje de velocista y unos pantalones oscuros. Había entrado al departamento de Caitlin a través de su ventana quien siempre estaba abierta con ese propósito lo cual es gracioso porque no soy Spider Man.
-¿Cait? ya llegué. ¿Estás lista para que nos vayamos?-.
Dije al tocar la puerta de su habitación la cual estaba cerrada, de paso vi la hora en mi reloj que marcaba las 11 de la noche.
-¡¿Barry?! ¿debería regalarte una llave como Eddie lo hizo con Iris?-.
Bromeó del otro lado la puerta provocando en mi una risa alejándome en dirección a su sala pequeña.
-Es una buena oferta, aunque seguiré prefiriendo esa maravillosa bebida para velocistas que me diste-.
Dije a lo lejos recordando la poderosa bebida alcohólica que ella preparó para mí como un regalo de Navidad aunque tenía prohibido beberla toda de golpe ya era al menos 1000 veces más potente que el último intento. Hasta ahora solamente bebí en dos ocasiones y en ambas si que me pegó fuerte durante al menos una hora, ella si que lo tomó en serio cuando prometió mejorar la bebida en aquella ocasión tras la muerte de Bette.
-¿Así que prefieres estar borracho a que te de una llave de mi departamento?-.
Preguntó Caitlin saliendo de su habitación estando lista para la fiesta en la residencia West.
¡No, claro que no!
-No, no, no. No me refería a eso, es que... bueno... que tu hayas sido quien lo hizo para mí le da un toque especial y... ya sabes... pues...-.
Rápidamente me había levantado del sillón para ver a mi novia tratando de disculparme por si es que fui grosero. Ella traía puesto unos vaqueros ajustados y una camisa blanca de vestir junto a un suéter de un color rojo brillante, su cabello estaba muy bien cuidado y ondulado lo cual me dejo embobado por unos segundos pero al ver la sonrisa traviesa en su rostro me di cuenta de que ella solamente estaba bromeando.
-Eres tan tierno, Barry-.
Dijo Caitlin al acercarse a mí para darme un fuerte abrazo el cual correspondí de inmediato. Amo todo de ella, su cariño, su preocupación, incluso cuando tiene mal temperamento y su dedicación especial hacia mí. Es por eso que ese regalo que me dio en Navidad lo he apreciado tanto. No paso mucho tiempo cuando ella se separo de nuestro abrazo y me enseñó el collar especial que traía puesto.
-Te entiendo, Barry. Ya que siento lo mismo por el regalo que tú me diste-.
Lo que le había regalado a Caitlin en nuestra primera Navidad juntos era un collar de oro muy especial. Luego de que Cisco supiera lo mío con Caitlin y que estuviéramos a casi tres semanas de Navidad yo había comprado una pequeña cantidad de oro la cual con ayuda de Cisco derretí y usando mi ingenio pude crear con ello una diminuta réplica del símbolo del rayo de Flash el cual quedó perfecto, luego Cisco decidió agregar el color rojo alrededor del rayo para que sea una mejor réplica.
"No importa que tan lejos esté de ti, siempre tendrás una parte de mí contigo, Cait"
Era el mensaje especial que había escrito con mucho cuidado detrás del collar y a Caitlin le había encantado demasiado.
-Gracias por una Navidad inolvidable, Barry-.
Susurro bastante conmovida volviendo a leer el mensaje detrás del collar. Aún recuerdo la primera vez que ella lo leyó, tuve que traerle pañuelos y esa noche los dos dormimos muy abrazaditos.
-El sentimiento es mutuo, Cait. También fue inolvidable para mí, gracias a ti-.
Los dos nos quedamos viendo a los ojos del otro y el tiempo fue irrelevante para mí, luego mis labios se acercaron a los de ella y los dos compartimos un beso lleno de amor y felicidad. No me importaba que los dos lleguemos tarde a la fiesta en la casa de Joe, todo lo que me importaba en estos momentos eran los suaves y dulces labios de mi novia unidos a los míos. Se supone que una desventaja para las personas como yo era que a veces el tiempo era demasiado lento, pero para mí eso era una gran ventaja ya que haría que mi beso con la mujer que amo fuera más largo para mí y de hecho así lo fue ya que todo a mi alrededor se ralentizo considerablemente y la electricidad que generaba me rodeo a mí y a Caitlin. El tiempo pasaba lentamente y los dos seguíamos besándonos con todo nuestro amor, la electricidad de mis labios eran pasados a los suyos y así fue por un largo tiempo.
Cuando cortamos nuestro beso volví a abrazarla un poco fuerte y ella correspondió a mi abrazo, el suave aroma de su cabello parecía engatusarme un poco y sin que nos diéramos cuenta media hora había pasado volando.
Caitlin y yo llegamos a la residencia West media hora antes de que se acabe este año. Cuando los dos entramos nuestros amigos nos dieron una muy cálida bienvenida.
-¡POR FIN LLEGARON!-.
Exclamó mi mejor amigo sentado en el mismo lugar del sofá que en Navidad.
-¡Barry! ¡Caitlin! empezaban a preocuparme-.
Nos saludo Iris quien entró a la sala junto a Eddie.
-Temí que no llegarías nunca, aunque conociéndote siempre tienes tus motivos-.
Dijo Eddie con un guiño a lo lejos. Con motivos se refiere a Flash y que siempre suele haber algún peligroso metahumano pero en estas fechas dudo que incluso los metahumanos quieran hacer de las suyas, es decir, es Año Nuevo, todos y cada uno deberían de pasarla bien, incluso los más malvados.
-¡Barry! ¡Caitlin! ya era hora chicos, la cena de fin de año justamente iba a comenzar-.
El que dijo eso fue Joe quien fue el primero en acercarse a Caitlin y a mí para darme un fuerte abrazo.
-Lamento que hayamos tardado tanto es que no sabía que ponerme para esta ocasión tan especial-.
Se disculpo Caitlin en lo que Joe y yo nos dábamos unas palmaditas en la espada estando fuertemente abrazados.
-¿Bromeas? luces hermosa Caitlin-.
Le dijo Iris abrazándola de la misma forma que Joe lo hizo conmigo. Luego de Joe se separó de mí fue a abrazar a Caitlin y Iris me abrazó a mí.
-No necesito preguntarte porque tardaste tanto ya que eres el experto haciendo eso-.
Bromeó mi mejor amiga en lo que nos dimos un fuerte abrazo.
-Sí que me conoces, Iris, sí que me conoces-.
Al decir esas palabras no pude evitar sentir una punzada de culpa y a lo lejos Eddie me veía entendiendo lo que pasaba por mi mente.
Poco después de la cálida bienvenida finalmente todos nos reunimos en la mesa para la cena y el tiempo continuó pasando hasta que solamente quedaba un minuto para la media noche.
-Ya casi es hora, todos levanten su copa-.
Anunció mi mejor amigo siendo el primero en ponerse de pie provocando en Joe una fuerte carcajada.
Y entonces la media noche por fin llegó y todos dimos un brindis al mismo tiempo.
-¡Feliz Año Nuevo!-.
Dijimos los 6 al mismo tiempo dándole la bienvenida a un nuevo año, Iris y Eddie rápidamente se dieron un beso lleno de pasión provocando que Joe los mire feo y Cisco desvió cómicamente hacia su copa.
La escena dentro del comedor realmente me causó gracia y en más de una ocasión me provocó varias carcajadas, luego Caitlin jaló un poco de la manga de mi brazo izquierdo y al mirarla volví a perderme en sus hermosos ojos dejando de prestar atención a lo que pasaba a nuestro alrededor.
-Feliz Año Nuevo, Cait-.
-Feliz Año Nuevo, Barry-.
Y en ese momento fue cuando nuestros labios volvieron a unirse, repitiendo el mismo beso que nos dimos hace casi una hora en su departamento.
Feliz Año Nuevo, Caitlin, y también para ti, Central City. El año pasado terminó muy rápido para mí, espero disfrutar aún mejor este año y ser lo suficientemente rápido como para enfrentar los futuros peligros que se avecinaban sobre mí.
No importa lo que pase, me alegra saber que no estaré solo porque tengo amigos, familia y al amor de mi vida que conocí desde el momento en que desperté del coma.
The Flash
El 2014 se había ido, pero el pasar de los años es realmente irrelevante para los velocistas como Barry Allen o como yo.
Mi nombre en estos tiempos sigue siendo Harrison Wells y yo sí soy el hombre más veloz que existe. En los últimos meses he estado aprendiendo sobre aquello que hace que Flash se vuelva más rápido. En un principio llegué a pensar que eso era su talento innato con la Speed Force pero conforme iban pasando los días y las semanas comprendí que la fuente de su poder en realidad son sus emociones. Si me pongo a pensar esa conclusión la había sacado por mi parte de Wells que siempre se basa en lo científico lo cual fue un error ya que mi verdadero ser siempre supo que tenían que tratarse de sus emociones pues tal y como se los dije hace una semana atrás.
"NO ME PAREZCO EN NADA A FLASH. YO DIRÍA QUE SOY EL REVERSO"
Mi poder, mi velocidad son alimentados por el odio que siento hacia Flash, entonces el poder y la velocidad de Flash... son alimentados por el amor, el amor que siente hacia su papá, su mamá ya fallecida, el Detective West, el Detective Thawne, Iris, Cisco... su mentor quien soy yo y en especial su amor hacia Caitlin. Todos ellos hacen que sus poderes crezcan y se vuelva más rápido, es por ello que cuando había amenazado con matar a Caitlin, el amor de su vida, Flash por fin se conecto de verdad con la Speed Force y ahora finalmente su verdadero potencial comenzará a ser liberado. La prueba de ello era el rápido crecimiento de sus poderes, lo más probable es que en unas semanas pueda correr 100 veces más rápido que el sonido o incluso más si se lo propone de verdad.
La mejor parte es que cuando él se hace más rápido su conexión con la Speed Force se hace más fuerte y en consecuencia yo comienzo a recuperar cada vez más mis verdaderos poderes. Con la ayuda del prototipo de taquiones ahora ubicado encima de mi traje amarillo podré recuperar mi velocidad incluso más rápido de lo esperado. Cuando le dije al equipo Flash que con ese dispositivo "el enemigo de Flash" sería capaz de moverse más rápido que la luz no era una simple teoría, era un hecho futuro.
Los velocistas como Flash y yo no solo nos movemos más rápido que la luz, la superamos inmensamente. Incluso puedo decir que la propia muerte se queda lenta frente a la velocidad que él y yo podremos llegar a alcanzar.
Como extraño esos momentos en los que podíamos destruir el mundo con tan solo nuestra super velocidad, o cuando extendíamos nuestra carrera por todos los siglos de la misma existencia.
Aún recuerdo todo lo que ocurrió en la antigua línea de tiempo justo antes de que yo viniera al pasado.
Yo sabía quien era Flash y hacer que su vida fuera un verdadero infierno fue realmente fácil porque no hay nadie quien lo conozca mejor que yo. Puede que en esta línea de tiempo Barry Allen haya quedado profundamente enamorada de Caitlin Snow pero así no fue como sucedió en la línea de tiempo anterior, al menos no así.
Barry Allen amaba a Iris West, se podría decir que los dos eran el uno para el otro y estaban destinados a estar juntos, incluso estuvieron a punto de casarse en sagrado matrimonio pero... ¿qué quiero decir con "estuvieron"?
Mis labios se curvaron en una sonrisa al recordar ese motivo.
Sucedió en el momento en que la persona que los iba a casar pregunto:
"¿Hay alguien que tenga causas justas para que estos dos no deban casarse? hablen ahora o callen para siempre"
Y fue en ese momento que yo hice mi acto de presencia apareciendo detrás de Iris West para romperle el cuello asesinándola en frente de Barry.
"Yo me opongo a esta boda porque la novia lleva siglos estando muerta"
La cara de terror que tuvo Barry Allen en esa línea temporal no tuvo precio y todos los invitados salieron corriendo muy aterrados. El pobre de Barry ni siquiera intento matarme pues cayó de rodillas frente al cuerpo sin vida de quien pudo haber sido su esposa y comenzó a llorar desconsoladamente. Luego él intento desesperadamente cambiar ese acontecimiento viajando en el pasado varias veces pero sin importar cuantas veces él reiniciase ese mismo día, lo que yo hice ya no podía cambiarse pues quedó solidificado como una roca en esa línea de tiempo, no importaba que tan rápido corriera Flash o que tanto el llegase a esforzarse, el destino de Iris West era morir ese día.
El sufrimiento que Barry tuvo ese día fue placentero para mí en más de un sentido, y cuando finalmente compendió que no había nada que pudiera hacer sentí el sabor de la victoria absoluta.
"¿Qué se siente tratar de salvar una infinidad de veces a la persona que amas y no ser capaz de lograrlo?"
Le había preguntado cuando por fin se dio por vencido.
"¿Quieres intentarlo de nuevo? ¡Vamos! yo se que tú aún quieres cambiar su destino"
Tras ese día la vida de Flash se había vuelto un verdadero infierno gracias a mí, la felicidad que en ese entonces sentí era indescriptible pero todo cambio cuando Caitlin Snow entró en el juego. Flash logró salir del infierno en que lo puse así que trate de hacer lo mismo con Caitlin, lo que no esperaba fue una respuesta gélida por su parte y las cosas no salieron como yo lo había planeado. Con el tiempo el equipo Flash se fue formando y las cosas parecían salirse de control, Barry estaba ganando poderosos aliados que me eran cada vez más difíciles de arrebatárselos.
Entonces decidí que debía matar de una vez por todas a Barry Allen cuando era un niño y de esa forma terminar nuestra carrera de una vez por todas pero él me siguió al pasado y esa línea temporal que recordaba con odio y cariño fue borrada de la existencia.
Antes quería destruir por completo la vida de Barry y ahora tenía que asegurarme de que se mantenga intacta.
-Lo que daría por regresar a esa época y hacerte sufrir una vez más-.
En el pasado mi propósito de vida era destruir la vida de Barry, ahora en el presente, mi propósito era asegurarme de que el tenga un futuro. En otras palabras, mi propósito fue revertido, bastante irónico al tratarse mí, the Reverse Flash.
The Flash
Y de esta forma finaliza otro capítulo semanal de Carrera del Destino, el siguiente lo estaría terminando en los días de la semana que viene :) y así sucesivamente.
Un saludo para el Hakuryukou Vali, TheGreen, Mergana Allen, Juan Hernandez, a toda la comunidad SNOWBARRY y a todo aquel lector de esta historia que se tomó la molestia de llegar hasta aquí ;)
Nos vemos pronto, theFLASH2024 se despide para terminar de entregar sus trabajos de la universidad, terminar su examen y escribir el siguiente capítulo.
