Did we ever see it coming?
Will we ever let it go?
We are buried in broken dreams
We are knee-deep without a plea
I don't know what it's like to live without You
Don't want to know the other side of a world without you
—The Other Side by Ruelle
El cielo es un mar de estrellas, brillantes y acogedoras. El silencio era reconfortante mientras algunas luciérnagas resplandecían en el claro despejado de la terraza
.
Dos jóvenes cazadoras se encontraban en el lugar, acostadas en la hierba verde y frescamientras sus ojos contemplan el cielo estrellado.
"¿Ruby?" La llama la chica de hermoso cabello naranja y ojos esmeraldas, girando su cabeza para mirar a su acompañante.
"¿Si, Penny?" Responde la joven de cabellos oscuros de puntas rojas, dedicándole una pequeña sonrisa y mirándola fijamente a los ojos.
"Estoy feliz de que estés en mi vida", expresa Penny con una sonrisa, sus manos entrelazadas sobre su abdomen mientras el brillo de las luciérnagas ilumina su rostro, haciendo brillar más sus ojos.
Ruby rió, sus mejillas teñidas de un ligero carmesí. "También me alegra tenerte en mi vida, Penny", corresponde el sentimiento con naturalidad, sus ojos plateados enfocados en Penny. Su sonrisa de pronto flaqueó, recordando el pasado. "Cuando te ví en Mantle, no podía creerlo", vuelve a hablar después de un breve silencio. Penny no interviene, esperando pacientemente a que Ruby continúe, "en la caída de Beacon... No pude llegar a tiempo, y por mucho tiempo me culpé por eso", confesó, sus ojos tornándose acuosos. Penny extiende su brazo, tomando en su mano la de la oficialmente cazadora.
"Oh, Ruby", susurró Penny, su rostro frunciendose con angustia, "no fue tu culpa, todo sucedió muy rápido", la consoló, inmediatamente reemplazando la angustia de su rostro por una sonrisa. "¡Estoy aquí! Así que ya no tienes que preocuparte, todo estará bien ahora", intenta animarla, dando aquella declaración con energía.
Ruby sonríe, apretando la mano de Penny. "Si... Estás aquí", susurra con cariño, obteniendo una sonrisa más ancha de Penny.
"¡Y lo estaré por mucho tiempo!", Exclama sin preocupaciones, sus ojos esmeraldas vuelven al cielo y es imitada por Ruby. "Estaré por mucho tiempo", susurra para si misma, sin perder su sonrisa. Ruby logra escucharla y la mira por el rabillo del ojo, sonriendo.
Ruby abrió sus ojos abruptamente, encontrándose de inmediato con el techo de la habitación de Weiss. Su mirada plateada se deslizó por la habitación, inspeccionando cada rincón de el, notando que estaba completamente sola en el lugar.
Lentamente se sienta, sus ojos se desenfocan en las sábanas que están sobre sus piernas cubriéndola. Unas gotas caen sobre su regazo, una a una, lentamente. Ruby arruga las sábanas al apretar con fuerza la tela con sus manos desnudas, lágrimas silenciosas se deslizan por sus mejillas y su cuerpo se estremece ante el llanto silencioso.
Su garganta está hecha un nudo, sintiendo que no es capaz de decir o emitir algún sonido. Su respiración comienza a acelerarse al igual que su corazón.
Érase una vez, una joven aprendiz a cazadora de ojos plateados que había hecho el juramento de proteger la vida y atesorarla.
Ruby soltó las sábanas, y abrió totalmente las manos frente a ella, observando sus palmas. Temblaba sin control mientras su visión estaba borrosa debido a las lágrimas.
Sus manos estaban limpias, sus guantes se habían ido y no había ni una sola mancha. Cerró sus manos volviendolas puños, temblando sin control, respirando errática.
Érase una vez, una joven aprendiz de cazadora de ojos plateados que soñaba con salvar al mundo, como los héroes de las historias que su hermana y su tío le contaban.
Los recuerdos van y vienen en su mente, el verde bañando sus manos después de cometer el acto.
Todo colapsa muy lentamente, un rostro mostrando una sonrisa brillante aparece en sus memorias y pronto se desvanece para reemplazarse por una imagen desgarradora de la misma persona, en el suelo, sus ojos apenas abiertos, una mano sosteniendo su mejilla y la otra una de sus manos.
Érase una vez, una chica especial, de cabello naranja brillante y ojos esmeraldas. Pérdida y encontrada. La chica con cuerpo bio-sintetico, pero con un alma. La chica que después de volver aseguró que estaría con la joven de ojos plateados por mucho tiempo, pero que después le hizo prometer que haría lo que se necesitará para detenerla en caso de ser un peligro.
Ruby mordió con fuerza sus labios,su alrededor parecía comenzar a cerrarse, intentaba respirar, pero en este punto no podía más. Quería gritar, aterrada de sus acciones pasadas, estaba furiosa consigo misma, tenía sangre en las manos, había cumplido aquella fría promesa.
¿Qué es lo que había hecho? ¿Por qué lo había hecho? No, no había alternativas, pero, pero, pero... Maldición, tuvo que hacerlo, y ahora no puede respirar, no puede borrar aquella imagen, no puede olvidar el frío, no puede eliminar las nubes que opacan sus pensamientos, ha matado a Penny.
Repentinamente siente frío, copos de nieve comienzan a caer sobre las sábanas. Ruby está cada vez más asustada, siente que todo a su alrededor se cierra y sus ojos se elevan al techo, notando las nubes grises que provocan que la nieve caiga.
Forzosamente mueve su cabeza de un lado a otro, sus labios tiemblan mientras intenta articular cualquier cosa, pero su voz no sale. Sus ojos están abiertos enormemente, aterrorizados, un brillo desesperanzador.
Ella no quería esto, no quería que Penny muriera, tampoco quería tener los poderes de una doncella... Tener los poderes de doncella de Penny.
Quiere arrancar el dolor, es como si agonizara muy lento, un fuego que lentamente la va consumiendo.
Había matado a Penny, mató a una de las personas más importantes de su vida. Ha ido contra todo lo que defendía, ha ido contra todo en lo que creía, ¿ahora que debe hacer?
¿Cómo puede vivir sin ella? No la volverá a recuperar, en verdad ahora se ha ido, no hay segundas oportunidades como aquella vez en que la vio en Mantle... No hay una oportunidad más.
Ruby odia tener este poder, odia tener un recordatorio de sus acciones, de lo que estuvo obligada a hacer.
Falló, su plan no estuvo bien, debieron ser más precavidos, ir más a la segura, ¿por qué diablos no pensaron en la posibilidad de la presencia de Cinder y Neopolitan? ¿por qué diablos no procedieron de manera diferente? ¿Por qué llevaron a Penny a las fauces del lobo? ¿Por qué se equivocó tanto?
No había alternativas ya estando en la situación, ¿pero antes de eso? El plan pudo ser diferente, recuperar la reliquia de otra manera, engañar a Ironwood de otra manera, pero, pero, pero...
Necesita gritar, quiere gritar, pero no puede, ningún sonido sale de su garganta y se siente cada vez más desesperada, casi no puede respirar. Siente como el clima en la habitación empeora, los copos de nieve comienzan a amontonarse, cubriendo el suelo, hace mucho más frío y es como si una remolino helado comenzara a rodearla.
Es insoportable, quiere que pare, necesita que pare. Quiere gritar que se detenga, que los poderes de doncella la dejen en paz, que se marchen y no sean parte de ella.
Ya no puede soportarlo más, se siente atrapada entre las sábanas y sin escapatoria. Sus instintos le gritan que huya, que se aleje de esa maldita nieve, del frío, que escape. Los pétalos de rosa comienzan a mezclarse en la leve brisa helada, girando a su alrededor.
Ruby está harta, cansada de perder, cansada de luchar, cansada, cansada, cansada... ¿Cuándo se acabarán los sacrificios? ¿Cuándo se irá el dolor?
Sus ojos están desenfocados en la puerta, su cuerpo entumecido se estremece violentamente y las lágrimas no han dejado de fluir de sus ojos platas, necesita que se detenga todo el caos.
Quiere gritar, pero no puede, su garganta está completamente cerrada, su voz no cooperara.
Y entonces la puerta es abierta por una figura que de a primeras no reconoce debido a que su vista está nublada por las lágrimas. Ruby sabe que esa persona sostenía algo en sus manos, una charola quizás, la cuál soltó sin dudarlo, solo para correr hasta donde estaba ella.
—¡Hey, Ruby! —la voz de Qrow llega a sus oídos, pero aún lo siente muy lejano. Sus ojos ahora se fijan en su regazo dónde sus manos están entrelazadas, sus nudillos blancos ante lo fuerte que está apretándolas, ella está luchando por respirar. Siente que Qrow ha gritado algo, pero ella se desconecta, solo quiere que los poderes de doncella se desactiven, que el dolor se vaya, que todo sea una pesadilla.
Luego siente como el lado izquierdo del colchón se hunde, pero no puede saber de quién se trata. Unas manos entran en su campo de visión, las cuales agarran las suyas. Entonces destellos grises entran en su campo de visión, cubriéndola por completo y todo se calma.
Es como si todo de pronto se apagara, el llanto, el dolor, su respiración vuelve lentamente a su ritmo normal y las últimas lágrimas acumuladas en sus ojos caen finalmente, permitiendo que su visión se aclare.
Lentamente eleva un poco la mirada hacia la persona que sostiene sus manos, encontrándose con la mirada de Ren, quien parece estar sereno, pero el brillo de pa preocupación en sus ojos delatan lo contrario.
Ruby baja de nuevo la mirada a su regazo, es como si un interruptor la hubiera apagada, esa punzada estaba aún en su corazón, aún estaba esa pesadez en su alma y sus pecado no se borraban de su mente.
Finalmente Ren suelta lentamente sus manos, brindándole espacio. Ruby sabe que él la está mirando, pero ella no se molesta en devolverle la mirada, no tiene fuerzas para limpiarse el rostro y mirarlo, no puede...
Una mano se desliza por su espalda y sin saberlo muy bien, ella es arrastrada a los brazos de alguien. La acuna con cuidado, como si fuera tan frágil y fuera a romperse, la mano izquierda, callosa por el largo tiempo usando un arma, se posiciona en la parte posterior de su cabeza, la sostiene con cuidado, dejando que su rostro termine enterrado en el pecho varonil y familiar, el brazo derecho la envuelve por la espalda baja y ella no hace un solo movimiento para ayudarlo, seguro estará incómodo con la posición, pero ella está demasiado desconectada de su alrededor y no puede articular ni una sola palabra.
—Pétalo... —susurra la voz rasposa de Qrow. Ruby puede notar el tono triste e impotente y se le retuerce el estómago. Ella no lo merece, ella no merece que la consuelen, ella hizo algo horrible —. Cariño, está bien —le dice suavemente. El viejo ciervo entierra su nariz en la coronilla de su cabeza, en su cabello.
El peso que se suponía debía estar donde estuvo Ren ya no estaba, seguro se había ido para dejarla sola con Qrow.
Ruby sintió sus ojos llenarse de lágrimas nuevamente, sus brazos temblorosos envolvieron a Qrow, aferrándose y arrugando la tela de su camisa por los extremos.
Solo por este momento, aunque no lo mereciera, quería aferrarse a algo, necesitaba desesperadamente aferrarse para poder dejar de temblar.
—Estoy aquí, pétalo —susurró Qrow —. Toma el tiempo que necesites, estoy aquí.
Ruby se estremeció violentamente. Ella no lo merecía, ella había hecho algo horrible, algo atroz.
Ella... Ella había matado a Penny.
Más sin embargo no pudo apartar a Qrow, no pudo apartarlo y gritarle que ella no merecía que la consolaran, que ella era una asesina... Pero se quedó quieta en sus brazos, intentando, tratando...
Ya no hubo más llanto descontrolado, solo lágrimas silenciosas mientras Qrow la abrazaba.
