Hola, estoy muy emocionada de poder ya casi darle fin a este fic y bueno, de poder actualizar. Lamento mucho que el tiempo pasara taaaanto sin una actualización, tuve problemas de no tener computadora, una enorme falta de inspiración. Pero el cariño que le tengo a este fic siempre ha sido muy grande y como dije desde un principio voy a terminarlo.

Quiero agradecer a todos los que me han enviado comentarios esperando que se termine y animandolo a terminar tambien. Este capitulo esta totalmente dedicado e inspirado por muchos de ustedes.

Espero les guste.

Faltaban dos días para navidad. Era la época en la que el Callejón Diagon se ponía tan agitado como en las semanas previas antes de que el año escolar en Hogwarts comenzara. La nieve cubría las calles, por doquier cada tienda se había aprovisionado de decoraciones alusivas a la época para animar a los consumidores. Sortilegios Weasley no era la excepción. Aquel año Fred y George habían colocado tantas decoraciones que incluso la tienda podía ser vista desde muy lejos.

Harry Potter tenía un trabajo muy difícil, aunque si era honesto le encantaba. Su vida como auror era agitada, pero bastante buena. Ese día había terminado un largo turno de investigación, que le siguió una larga hora de llenar informenes sobre lo ocurrido. El resultado: aun no había ido a casa desde la mañana anterior y no estaba ni cerca de llegar. Más aun, a pesar de estar tan cansado, una sonrisa apareció en sus labios cuando vio la tienda de sus cuñados a lo lejos. En medio de los magos y brujas que deambulaban por el lugar, el apresuró el pasó hasta que entró en la tienda. No hubo caminado demasiado cuando se topó con su hermana, Tori miraba por un ventanal que promocionaba objetos de al tienda mientras comía de una bolsa llena de galletas. Harry apresuró el paso y metiendo la mano en la bolsa le robó una galleta mientras se detenía a su lado.

―Tardaste demasiado ―dijo Tori mientras le daba una mala mirada a su hermano por haberle quitado su galleta. Ella vio su bolsa y aun le quedaban unas pocas, por lo que no le dijo nada a Harry y dejó que se comiera la que le había quitado.

―Lo siento, fue una noche difícil ―comentó Harry soltando un bostezo, se arregló los lentes en el puente de su nariz mientras se recomponía.

Tori se encogió de hombros ―. Somos adultos ahora hermanito mio, estoy segura que puedes hacer tus compras navideñas sin mi ―antes de que pudiera decir algo más, dentro de los clientes que circulaban en la tienda, apareció justo tras ellos Ron quien soltó un suspiro y les sonrió ―. Me corrijo, pueden hacer esto sin mi, ustedes son dos.

―No seas cruel, tu siempre sabes que debo comprarle a Hermione ―espetó Ron poniendo una enorme cara de angustia. Él alargó su mano para tomar una galleta de la bolsa de Tori, pero antes una mano lo detuvo en el aire.

―Yo no haría eso si fuera tu ―interrumpió George que venía cargando una caja con artículos que pondría en la tienda pues se estaban acabando.

Ron estaba por protestar pero de solo ver la mirada furiosa que Tori tenía prefirió quedarse muy callado. Él podía haber reñido con Hermione muchisimo, podría haberse molestado de cuando en cuando con Harry. Pero siempre prefirió estar del lado bueno de Tori, en especial porque cuando tenía catorce años él, sus calzoncillos y los postes de Quiddicth en Hogwarts tuvieron un encuentro demasiado desafortunado por estar del lado contrario de la mayor de los Black.

Tori le sonrió agradecida por su buena decisión. Había jurado que su madre no había comido tanto cuando la vio embarazada de sus hermanas menores hace mucho tiempo. Por lo que en su deducción había pensado que aquello era algo muy Weasley. Y ella tenía dos pequeños Weasley creciendo en su ser como para demostrar que nadie debía meterse con sus golosinas. Además, ella necesitaba la energía si estaba por acompañar a Ron y a Harry a hacer sus compras navideñas de ese año.

―Oigan...―llamó Harry que de repente se había inclinado más a la ventana de la tienda ―. ¿Esa es…? ―él dejó la frase sin terminar, porque entrecerró los ojos solo para ver mejor. Estaba demasiado cansado o quizás sus lentes le estaban fallando, pero aquello simplemente no podía ser cierto.

―¿Lyra? ―respondió Tori que no necesitaba acercarse tanto para reconocer delante de ella a una de sus hermanas menores. Aunque debía admitir que no se esperaba encontrarla allí.

Lyra Black se veía nerviosa. Estaba de pie del otro lado de la calle, mirando a todos lados. Claramente estaba esperando a alguien y era mucho más que obvio que no pensaba que estaba siendo observada en ese momento. Tori estaba por pensar que no era más que una broma o algo que a las gemelas se les había ocurrido. Pero cerró la boca cuando vio que un joven de la misma edad que su hermana, salía de las tiendas posteriores y caminaba hacia ella. Para sorpresa de todos, el chico le dio un corto pero directo beso en los labios. Ambos se tomaron de la mano y él la llevó caminando por el lugar.

―¿Y ese quien mierda es? ―inquirió Harry apretando los puños con fuerza. Ron y Tori intercambiaron una mirada. No habían visto a Harry comportarse así de celoso nunca. Y eso ya era decir mucho.

―Sam Macmillan ―respondió George por ellos ―. Sus padres compraron la tienda de mascotas que está al otro lado, creo que su papá iba en el mismo año que ustedes.

―¿Sabías de ellos? ―preguntaron Harry y Tori al mismo tiempo. Aunque Harry lo preguntó con mucho enojo y Tori con más sorpresa. Esperaba que su esposo le hubiera contado un detalle así. O al menos que una de sus hermanas se lo dijera. Parecía que si, estaba comenzando a molestarse.

George negó rápidamente ―. No, él chico viene a la tienda de cuando en cuando ―eso le aseguró salvar su pellejo un poco.

Harry lo pensó unos momentos, no le importaba si ese chico fuera o no a la tienda, de alguna manera no le gustaba e iba a averiguar que tramaba. Dando la vuelta buscó su salida de la tienda, para ver si aun podía alcanzar a su pequeña hermanita. Ron y Tori compartieron una mirada y soltaron un suspiro. Si ambos habían pensado estar de regreso en sus respectivas casas lo más temprano posible, parecía que esa idea estaba totalmente equivocada ahora. Tori se guardó en el bolsillo las pocas galletas que le quedaba y se paró en sus puntillas para darle un beso a George en la mejilla antes de comenzar a seguir a Harry.

El pelinegro les llevaba unos cuantos pasos adelante, por cortesía Ron decidió no adelantarse pues estaba claro que su cuñada y amiga no podía correr o caminar tan rápido en su actual estado. Habían pasado cinco meses desde la boda, lo cual ponía Tori con seis meses de embarazo.

―¿Qué tal una joya? ―inquirió Tori para hacer algo de plática con Ron ―. Para Hermione ―explicó pues Ron no pareció entenderle de inmediato ―. Ya sabes, quiere ese puesto nuevo en el Ministerio ―dijo pensando en su amiga y lo rapido que se estaba formando una carrera en la politica mágica ―. Algo que diga, estoy casado con Ron Weasley. No debe de ser caro, solo bonito.

Ron se había puesto tan rojo como un tomate ―. ¿De esas muggles, muy antiguas? ―, sugirió notándose el serio miedo a equivocarse que tenía.

―¡Exactamente! ―exclamó Tori dándole un ligero golpe en el hombro con su puño, Ron sonrió tranquilo a su lado ―. Te lo dije, sabes como hacer esto ―. Ambos se detuvieron observando a Harry, que estaba inspeccionando que en efecto su hermana y su acompañante estaban ordenando un helado en una tienda contigua. Harry estaba por entrar, con su varita en mano, pero por suerte Tori logró tomar su abrigo por las manos y jalarlo hacía atrás ―. Harry, ¿Te das cuenta que estás actuando exactamente igual que papá? ―siseo no sabiendo su reír o no por la situación.

Harry se encogió de honmbros ―. ¿Y eso que? Lily y Lyra fueron solas a Hogwarts, no tuvieron quien las cuidara y les dijera que el chico era idiota o no ―dijo citando las palabras que tanto le había dicho su padre adoptivo en su juventud. "Harry, no dejes que Tori salga con un idiota." Y claro, su astuta hermana había encontrado la forma de evitar aquello, haciendo notar que George no era un idiota ―. Los separaremos y la llevaremos a casa donde sea seguro ―de repente, Harry abrió grande los ojos como platos ―. Seguro papá no lo sabe, esto es imposible.

―Oh definitivamente no sabe ―murmuró Ron perplejo mirando dentro de la tienda, podía ver a los dos jóvenes que estaban dentro de la tienda, muy acaramelados uno al lado del otro, ya sentados y con el helado más que olvidado entre ellos.

Tori empujó a Harry hacia Ron ―. No lo sueltes ―instruyó hacia el pelirrojo de forma furiosa. Ron solo pudo asentir hacia aquello ―. Entraré, hablaré con ella y luego veremos que pasa ―, apuntó con un dedo a Harry ―. Como se te ocurra intervenir le diré a Ginny y a Hermione y los dos tendrán muchos pero muchos problemas.

Harry no pareció muy satisfecho con aquello, pero aun así, la amenaza era lo suficientemente buena como para ser cumplida. Por lo que tanto él como Ron se quedaron fuera de la tienda, uno al lado del otro mientras observaban lo que ocurría dentro.

Tori por su lado entró a la heladería. Suspiró, porque hubiera sido muy grato comprar algo. Pero claramente no estaba allí por ello. Dando una mirada alrededor, rápidamente se topó en la mesa en donde su hermana se encontraba. Sonrojándose, caminó hacia la mesa, pensando en que quizás aquello era solo un poco bochornoso. Pero era mucho mejor ella que Harry, por supuesto. Aclarándose la garganta, ella se hizo notar de inmediato. Lyra la miró con los ojos muy abiertos, pero Tori le regaló una sonrisa para calmarla.

―Hola Lyra ―saludó Tori mirando entre su hermana y su acompañante.

Lyra se tardó unos segundos en responder, pues evidentemente se había puesto nerviosa ―. Hola Tori, ¿Qué haces por aquí? ―ella dudó unos segundos antes de añadir ―. Él es Sam, Sam ella es mi hermana mayor, Victoria.

―Que bueno conocerla ―dijo Sam que muy educadamente ofreció su mano a Tori, esta la tomó a buen grado.

―Hermana, ¿Qué haces por aquí? ―inquirió Lyra viendo entre ambos mucho más nerviosa que antes.

―Es casi navidad, Sortilegios Weasley está muy llena ―respondió Tori dando una excusa a medias, la verdad es que desde que se había casado con George, ella les ayudaba en la tienda cada que podía. Ella no diría exactamente la verdad ―. Y traje a los chicos de compras.

―Oh sí, lo recuerdo, la he visto con los dueños ―comentó Sam y Tori le sonrió amablemente. Aunque Lyra había tragado muy grueso al dar un vistazo por la ventana y ver la cara de Harry afuera.

―Lyra, ¿Me dejas hablar contigo un momento? ―inquirió Tori de forma amable ―. Incluso añadió a Sam ―, prometo que no les quitaré mucho a tiempo ―. Sam le asintió a Lyra y esta se puso en pie y siguió a Tori unos cuantos pasos lejos de Sam. Aun sonriendo, Tori se inclinó hacia su hermana ―. Estoy muy ofendida de que no sepa de esto ―, Lyra separó los labios para protestar, pero guardó silencio cuando su hermana prosiguió ―. Pero creo que ahora tienes muchos más problemas que eso, ¿Lo saben nuestros papás?

―No ― respondió Lyra rapidamente ―. Mamá me dio permiso de venir a comprar algo para navidad. Regresaré con ella en media hora.

Tori asintió ―. Veré que puedo hacer con Harry, pero no te prometo nada ―, ella le dió una mirada a Sam ―. Pero está muy guapo.

―¿Verdad que si? ―inquirió Lyra riendo con picardia. Ella abrazó a su hermana ―. Gracias por la ayuda.

Lyra regresó a la mesa y Tori solo los observó unos minutos antes. Así ella decidió salir de la tienda de lo más tranquila.

―Mamá está cerca y los verá pronto ―dijo Tori en cuanto hubo salido de la tienda, así detenía de inmediato a Harry que parecía ya no aguantar sus impulsos ―. Es mejor que dejes que ella resuelva todo, ya después podrás preguntarle a nuestros padres como fue.

Harry los miró unos segundos más, antes de asentir ―. Pero si hablaré con papá ―dijo como en forma de sentencia antes de dar la vuelta y recordar por qué se había tomado aquellos minutos para estar en el Callejón Diagon. Ron y Tori compartieron una mirada y soltando un suspiro, siguieron a Harry una vez más por la calle, esta vez dispuestos a realizar las compras que los habían traído allí en primer lugar.

Si se lo preguntaban a Sirius Black, él era un hombre de edad avanzada. O al menos eso es lo que acababa de decidir por su cuenta mientras estaba sentado en el sofá de su casa una tarde cualquiera. ¿Qué querían saber su edad? Eso no era importante. Él era un mago, era muy notorio que los magos tenían largas y provechosas vidas. Y él definitivamente no estaba por ser la excepción a esa regla.

El por qué de sus pensamientos era algo que al pobre animago lo tenía desconcertado. Era imposible que todas las cosas sucedieran tan rápido. Más sin embargo, allí seguía él, de brazos cruzados y dándose ánimos a si mismo. Era el 3 de diciembre del año en curso, exactamente un mes después de su cumpleaños. Y la carta depositada delante de él en la mesa de estar de su sala parecía que gritara mágicamente: ¡Estás viejo!

Gruñendo, Sirius puso ambos pies sobre la mesa. Así decidió pensar en algo más por el momento.

―Sirius...cariño les e dicho que no me gusta que pongan los pies en la mesa ―protestó Kathy olvidándose de la razón por la que había ido a buscarlo en primer lugar. Sirius chasqueó los dientes y obedientemente bajó los pies, haciendo arquear una ceja a su esposa, quien solo podía preguntarse que era lo que ese hombre se traía entre manos ahora. Ella caminó lentamente hasta dejarse caer a su lado con un suspiro ―. ¿Qué sucede? ―preguntó en un tono de voz más amable mientras una de sus manos acariciaba los cabellos de Sirius.

―No pasa nada ―respondió Sirius encogiéndose de hombros como restandole importancia al asunto.

Kathy conocía muy bien aquel hombre como para dejarlo hasta allí ―. ¿Es por lo de Lyra? ―inquirió casi sorprendiéndose de que Harry pudiera haber llegado hasta allí más rapido que ellas dos. Pero para sorpresa de Kathy, Sirius negó con la cabeza, demasiado distraído como para poder preguntar que era lo que había pasado con su hija ―. ¿No discutiste con Tori de nuevo, o si? ―probó una vez más. Pues hace tan solo una semana atrás, Sirius había insistido quizás no de una forma muy amable, que si él tendría que tener un nieto debía tener su nombre. Tori no se había negado, pero tampoco había aceptado de inmediato, hecho que los hizo discutir por un buen rato. Más sin embargo, Sirius negó con la cabeza hacia Kathy, demostrando que esa tampoco era la razón por la que estaba molesto ―. Entonces deberás contarme cariño, porque creo que ni Lily ni Harry hicieron algo para ponerte mal.

―Te olvidaste de Reg ―murmuró Sirius pensando astutamente en tirarle la culpa a su hermano y no contarle aun nada a Kathy.

―No ―dijo Kathy levantando un sobre ―. Regulus me escribió y justo venia a hablarte de ello. ¿Por que no quieres decime que te molesta?

Para ese momento, Sirius sabía que había muy poco que podía ocultarle a su esposa. Por lo que él se incorporó, tomó la carta que había recibido y se la pasó a Kathy. Esperaba que con ello su esposa entendiera todo. Kathy miró a Sirius solo unos momentos más antes de ponerse a abrir la carta. Adentro encontró:

Estimado Señor Black,

Nos complace escribirle en esta ocasión para felicitarlo de la forma más cordial. En este mes se cumplirán veinte años de buen servicio al Programa de Aurores y al Programa de Entrenamiento de Futuros Aurores que usted nos ha proporcionado. Estamos felices y muy complacidos de cada uno de sus logros y esfuerzos a través de los años. Por lo que este próximo catorce de diciembre lo esperamos en las oficinas principales para brindarle un galardón a usted. Esto es solo un mero y mínimo reconocimiento por alguien que ha brindado tanto tiempo de servicio hacia nosotros.

Nuevamente expresamos nuestros más amables deseos y felicitaciones a usted.

Sinceramente,

Mafalda Virkock.

Secretaria Interina del Programa de Aurores.

Kathy bajó la carta y miró a Sirius esbozando una sonrisa ―. Cariño, pero...esto ―dijo señalando la carta ―. Si tengo que nombrar a alguien que merezca este reconocimiento este eres tú ―dijo besando la mejilla del animago, que sonrió ante el gesto y de forma muy traviesa como era de costumbre le robó un beso en los labios a su esposa ―. Explicame el problema.

―Esos premios son una farsa Kathy ―dijo Sirius girándose para abrazarla y tenerla a su lado ―. Yo estaba allí el día en que le dieron el premio a Alastor hace unos años ―, dijo haciendo memoria y estremeciéndose ―. Fue cuando todos comenzaron a decir que estaba más loco que antes y que estaba muy viejo para el empleo.

―Creo que no deberías de compararte ―afirmó Kathy sonriendo emocionada a su esposo ―. Tú y yo sabemos que decían esas cosas de Alastor porque no lo entendían. Además… ―ella hizo un ademan con la mano ―. Ahora que la guerra a terminado las cosas son distitnas y… ―ella hizo una pausa, sabiendo que con lo que estaba por decir haría cambiar de parecer a su esposo ―. Las niñas y Harry estarán orgullosas de saber de ello. Tus nietos también lo estarán.

Sirius elevó su pecho orgulloso ante aquella idea ―. Tienes razón, Kathy mi vida ―dijo sonriendo e imaginándose varias cosas que no compartió con su esposa ―. Sabes que, se me estaba ocurriendo que esto de tener nietos no puede ser tan malo ―. Kathy aguantó el impulso de rodar los ojos ante las palabras de su esposo. Les quedaban alrededor de tres meses para recibir a sus nietos en su vida y era hasta ese momento en el que Sirius estaba considerando que aquello no era tan malo. Pero dado el reciente cambio de un humor del pelinegro, prefirió quedarse callada ―. A mi me gustan los bebés y son dos, mi hija va a necesitar de mi y mi completa experiencia ―afirmó con orgullo ―. Además, hay un rango grande de cosas que puedo hacer con ellos y que como padre no se puede. Si James estuviera aquí, estaría muy celoso.

―Merlín, ahora es una competencia ―a Kathy le dolería la cabeza si seguía pensando en todas esas cosas en la forma en la que le preocupaban a Sirius. Ella se inclinó y le dio un beso a su esposo ―. les contaré a todos sobre tu premio ―el dijo antes de ponerse en pie y dejar a Sirius Black de mucho mejor humor del que lo habia encontrado.

Segun mis planes, a este fic le quedan dos capitulos. ¿Qué les pareció?

Y como siempre acepto sugerencias:

¿Cómo creen que deberían llamarse los hijos de Tori y George?

Los invito también a leer mi nuevo fic: "El reinado de un Potter". Les aseguro que les va a gustar muchisimo

Espero leerlos pronto.