El salón magistral es uno de los más grandes de la academia de Luna Nova. Con una disposición tipo teatro, al frente se ubica la profesora con un gran tablero verde a sus espaldas y su escritorio al frente tipo podio. Luego, venían las filas de asientos que van ascendiendo como si fueran escalones, con una más alta que otra. A los lados, ventanales gigantes de los cuales entraba luz natural y ayudaba con la iluminación del lugar. Así se encontraba dispuesta la clase de Finnelan aquella mañana mientras explicaba un nuevo tipo de runas a sus estudiantes quienes llenaban aquel salón.
—Bien, jóvenes. Puede que ya no haya muchos dragones por estos lares últimamente, pero eso no quiere decir que no deban aprender este lenguaje. Nunca saben cuándo lo necesitarán —dijo la mujer, recordando el episodio con el anciano dragón Fafnir.
—Profesora, ¿Cómo se pronunciarían las runas de la página 85? —preguntó Avery, estando en las primeras filas.
—Bueno, todas vamos a ubicarnos-
Antes que la profesora terminara la oración, se sorprendió al ver la joven Chika, sentada unas filas arriba, jugando con lo que parecía ser una manzana sin madurar, la cual tenía sobre su mesa. Además de ello, su cuaderno de apuntes y el libro completamente cerrado.
—Señorita Kousaka, si desea jugar con frutas en lugar de prestar atención a la clase, bien pueda ahí está una puerta por la que usted puede irse.
—L-lo siento —dijo Chika nerviosa mientras guardaba la fruta de nuevo en su maletín y abría el libro.
A su alrededor, pudo escuchar las risas y las miradas de sus compañeras. De todas, excepto tres que se encontraban filas más abajo mirándola con cara de preocupación.
—Es la cuarta clase en que sucede esto —susurraba Akko para sus dos compañeras sentadas a su lado.
—Ha pasado todo el día distraída en eso, no sé cómo no se le ha podrido la fruta hasta ahora —apoyó Sucy.
—Está practicando su magia de aura al parecer. En principio no hay nada de malo, pero sí me preocupa que pueda ganar un problema si lo continúa haciendo en clase —dijo Lotte.
Poco tiempo después, la clase de Finnelan había terminado. La hora del almuerzo por fin había llegado. La cafetería se llenó rápidamente, con varias estudiantes caminando de aquí y allá. Algunas sentadas en sus mesas, otras haciendo fila en el comedor mientras los duendes les daban sus almuerzos.
Sentadas en una de esas mesas, estaban Akko junto a su grupo y también Chika, cada una con su almuerzo casi finalizado, exceptuando a la peli naranja que lo tenía sin haberlo tocado todavía.
—Chika… ¿Te vas a comer eso?
—¡Akko! —exclamó Lotte
—¿Qué? Solo preguntaba.
—No engañas a nadie, se podía ver cómo mirabas el pollo de su plato —comentó Sucy.
—Puedes tomarlo si quieres —dijo la peli naranja con un tono que preocupó a las tres en la mesa.
—Pero, tienes que comer.
—Me dará hambre si puedo hacer que esta fruta madure —respondió con ceño fruncido mientras hacía muecas de fuerza con su cara—. ¡No puede ser!
Chika desplomó su rostro sobre la mesa.
—Aún no entiendo cómo lograrás que la manzana madure.
—Magia de aura, Akko —respondió Lotte.
—Una de las tres ramas de la magia —explicó Sucy—, aunque el truco que quieres hacer necesita mucha práctica, estás cambiando la composición química de la fruta prácticamente ¿No crees que te estás exigiendo mucho?
—Puede que sea así, pero aún no me tengo que dar por vencida —respondió Chika.
—Qué buenas energías tienes.
A sus espaldas, se encontraron con el origen de aquellas palabras, el cual era Diana junto a sus dos compañeras de habitación. Las tres de pie junto a la mesa cargando las tres un libro distinto en sus manos.
—¿Van a ponerse a estudiar ahora?
—Adelantar el proyecto, y deberías tomar ejemplo, Akko. No es que te vaya muy bien en Historia Mágica después de todo —dijo Hannah.
—¡Eso no es cierto!... Bueno, en parte.
—Lotte, ya investigué las cosas que faltaban sobre el nuestro.
—¡¿En serio?! —ninguna captó la velocidad con la que Lotte se movió, solo se dieron cuenta cuando ya estaba al lado de Bárbara, quien cargaba el primer tomo publicado de Night Fall—. ¿Cómo lo hallaste?
—Mi familia tiene sus contactos —respondió Bárbara con aires orgullosos—, lo importante es que tenemos las fuentes que necesitábamos.
—¿Lo están haciendo juntas? —preguntó Chika.
—Sí, decidieron hacerlo sobre la historia de Night Fall y de la primera Annabel que existió —explicó Diana.
—¡Será espectacular! Vamos a realzar el legado que Annabel dejó en el mundo mágico con esta increíble obra —dijo Bárbara.
—Además de la increíble idea que Annabel trajo consigo, para esparcir el cariño y afecto que tiene el mundo por la magia en cada rincón —apoyó Lotte.
—¡Será genial! —exclamaron las dos, con las demás viéndolas con una gota de sudor cayendo de sus cabezas.
—Y pensar que esa es la misma Bárbara que conocí el año pasado —comentó Hannah.
—¿Y por qué nadie me dijo que se podía hacer en parejas? —reclamó Akko levantándose de su puesto.
—¿Para que aprendas a hacerlo por ti misma tal vez?
A sus espaldas, Akko se encontró a Amanda llegando con su grupo, al parecer ya habiendo terminado de almorzar y cargando unas cajas cada una con distintos suministros y herramientas, además de piezas de robots y planos incluso. La pequeña Constanze con su típico standbot sobre su cabeza.
—Sorpresivamente, le doy la razón a Amanda esta vez —comentó Diana.
—Gracias, doña gruñona.
—No me llames así.
—¿Ustedes lo hicieron en grupo? —preguntó Chika.
—No esta vez —contestó Jasminka—. Nos planteamos la idea, pero luego decidimos hacerlo por nuestra cuenta.
—Lamentablemente, Hannah no me aceptó en su equipo a pesar que hubiésemos llegado lejos —dijo Amanda arrimándose a la mencionada con tono ciertamente exagerado.
—¿Para que tenga que hacer todo por ti? ¡Ni hablar! La última vez que trabajé contigo casi muero en pociones tóxicas, además que todavía no te he perdonado por lo del día de la orientación.
—Exagerada.
—¡Díselo a mi cabello! Aún caen unas migajas de tierra cuando me baño.
—Hannah y Amanda haciendo equipo, pagaría por ver eso —comentó Sucy con risa burlesca.
—¿Entonces para qué son esas cajas? —preguntó Lotte.
—Nuevo hermano en construcción —respondió el standbot que la pequeña Constanze tenía sobre su cabeza.
—Ha estado avanzando mucho ¿Quieren venir? —propuso Jasminka.
—Bueno, creo que podríamos acompañarlas antes de ponernos a adelantar —dijo Lotte siendo apoyada por Bárbara.
—¿Vienes, cabeza de arena?
—No veo porqué- ¿Cómo me llamaste? —Amanda y Hannah también se unieron.
—Voy detrás suyo —por último, Sucy se sumó.
Así, en la mesa solo quedaban Diana, Akko y Chika, mientras que las demás iban tomando por el pasillo que las llevaría a la salida del edificio.
—¿No vienes, Diana?
—Sabes que tengo que adelantar el proyecto, Akko.
—Estamos en almuerzo, y Hannah lo va a adelantar estando allá, hazlo tú también ¡Vamos! —le dijo Akko a la chica mientras se colocaba a sus espaldas y le daba pequeños empujones.
—Ya voy, ya voy ¿Tú no vienes, Chika?
La peli naranja, en silencio, estaba absorta conjurando palabras en susurros mientras miraba a la fruta fijamente y con sus manos encima de la misma. Expectante a que ocurriese algo, lo único que pasó fue las miradas de las estudiantes que pasaron a su lado riéndose de las muecas que hacía.
—Tal vez si vas al aire libre, te ayude a concentrarte mejor.
—Eventualmente lo lograrás, Chika. Creemos en ti.
La joven en la mesa elevó su mirada para encontrar a sus compañeras mirándola con una sonrisa. El calor en su cabeza se enfrió y su cólera bajó un poco. Esas sonrisas son contagiosas a más no poder, y con tan solo mirarlas a los ojos, no les podía decir que no.
—Bien, voy a guardar mis cosas y ya las alcanzo.
Chika partió del lugar rápidamente, rumbo a las habitaciones. Akko y Diana quedaron en silencio por un rato, ambas con distintos pensamientos en su cabeza por lo que estaba pasando con aquella chica.
—Diana.
—Dime.
—Puede que no lo parezca, pero a Chika le pasa algo.
Cavendish se quedó en silencio mirando a Akko por varios segundos. La castaña se percató y volteó, pensando que tenía algo en su rostro.
—¿Qué pasó?
—A veces me sorprenden tus grandes dotes de deducción.
—No hay de qué —admitió Akko con una sonrisa confiada—, es uno de mis grandes- espera ¿Eso fue sarcasmo?
—Pero volviendo al asunto —Diana ignorando el reclamo infló las mejillas de Akko—, creo que deberíamos hablar con ella.
Akko permaneció en silencio un rato. Bajó la mirada y pensó en la situación. Creía no perdería nada, además, aquel asunto también estaba sonando en su cabeza ya por bastante rato. De alguna forma, veía en los ojos de Chika algo que faltaba, y quería saber qué. Se supone practicaba magia para ayudar a todas las personas que pueda, y la peli naranja era su amiga, o al menos ya lo consideraba así. Sin pensarlo, asintió a la petición de Diana.
…
Las horas pasaron volando, y con ellas el tiempo de almuerzo, para volver así a las labores diarias. A pesar de estar en el mismo año y semestre, eran pocas las clases donde casualmente todas coincidían. Con la entrada de nuevas materias al horario, hubo menos coincidencias en los salones. Sin embargo, independientemente de que tocaran con quien tocara, si era una de las diez, pasaban un rato agradable.
Si había algo en que todas podían acordar, era en la nube negra que se movía alrededor de la cabeza de Chika. Sus ojos estaban pegados a la fruta, mientras que sus manos encima de ella. Varios fueron los llamados de atención, vacíos y sin valer la pena, puesto que a la larga llegaron las horas de la tarde, las clases habían terminado, pero la peli naranja no había cumplido su cometido.
Iba caminando a paso lento a las afueras de la academia. El sol, naranja y calmado, pegaba en todo su cuerpo mientras que un gran muro de concreto estaba a su lado y un extenso bosque al otro. Se encontraba a las afueras del auditorio, un lugar vacío donde poco se deslumbraba las llamativas líneas y curvas de la estructura del edificio. Pero un lugar tan calmado que era un sitio indicado para dormir o contar secretos. Para suerte de Chika, no había ninguna aventurera por ahí, solo ella con la manzana flotando entre las dos palmas de sus manos.
—Vamos… Vamos…
Con el ceño fruncido, aplicaba todas sus fuerzas ante aquella fruta. Años practicando la magia estaban concentrándose en sus gestos, manos y energía aplicada en ella. Lo único que al final ocasionó, fue que la manzana se pudriera. Ante ella, solo quedaba lo que parecía ser una pelota oscura y maloliente.
—¡AH!
Gritó con frustración, tirando aquello al suelo para que rebotara y terminara golpeando en su frente, tumbándola al suelo. Así quedó la peli naranja, con la frente roja, acostada sobre su espalda y mirando hacia el cielo.
—No puedo creer que esto esté pasando
No hizo madurar a la fruta, pero fortaleció su composición (a la par de pudrirla). La frustración la liberó en un gran grito, para luego silencio.
Ante la gran extensión de colores rojos y azules en el cielo, se asomaron dos siluetas de dos de sus amigas las cuales identificó.
—¿Necesitas ayuda? —dijo Diana para luego extenderle una mano.
Chika la agarró para así ponerse de pie junto a las dos jóvenes que estaban con ella.
—¿Cómo sabían que estaba aquí?
—Sugerencia de Akko.
Ante el comentario de Diana, la castaña sonrió gentilmente.
—Creímos que necesitarías ayuda —dijo Akko.
—Creyeron bien —dijo Chika para luego sentarse en el verde césped—. Esto me está matando la cabeza.
Akko y Diana se vieron unos segundos para luego voltear a ver a su amiga. Junto a ella, se sentaron en el pasto para estar las tres juntas.
—¿Por qué estás tan centrada en eso? Es un truco bastante avanzado de control de aura y lleva tiempo ¿No crees que te estás sobre esforzando?
—Lo sé, Diana, pero…
—¿Esto tiene que ver con tu apellido? —preguntó Akko de repente, ganando la mirada de las dos—. ¿Qué?
Chika dio una pequeña carcajada, para luego comenzar a decir:
—En cierta medida, sí… Desde que llegué aquí, muchas me han visto por… Ya saben, ser hija de dos musas y el legado de la familia está en mis hombros y todo eso. Realmente es un peso que no quiero cargar. Las maestras me miran y lo único que piensan o quieren ver es a un reflejo de mis madres, pero a mí… Creo que nadie me ha vuelto a mirar.
Chika bajó la mirada. Ciertamente, la razón real de aquella práctica era traer de vuelta a su madre, sin embargo, ver que no era capaz de realizarlo ya que no era lo suficientemente habilidosa con el aura, no le permitía dormir en ocasiones. Kousaka Honoka era su madre, ¿Sabían lo que eso significaba? Debía superarla, hacer valer su nombre… O al menos eso ella pensaba. Sin saberlo, se puso un peso encima que apenas ahora era consciente, y que se atrevió a decirlo a sus dos compañeras. Eso la liberó un poco.
—Pues tus amigas sí te hemos visto, Chika —comenzó a decir Akko—. No hemos estado demasiado tiempo juntas, pero aún así sabemos ver el valor que tienes ¡No eres tu madre! ¡Chika es Chika y nadie más!
Las palabras de la castaña con aquella sonrisa confiada, hizo contagiar de energía a las dos que estaban con ella.
—En efecto —terminó de decir Diana—, Chika es Chika y nadie más.
Los ojos de la joven de cabellos naranjos se iluminaron.
—La verdad lo aprecio mucho, chicas. Pero aún así siento que sobre mí recae mucho de lo que pasó… Aquella noche.
—¿El Incidente del Bosque Arcturus?
Ante la afirmativa de Chika, las dos jóvenes que la acompañaban comenzaron a divagar. Akko, por su parte, no había escuchado mucho de ello y ese mes era la primera vez que veía asomarse el tema por los pasillos. Sin embargo, Diana ya lo tenía previsto de antes, de alguna u otra forma, todo conectaba con ese evento. "Hay criminales que están buscando a Chika" dijo Holbrooke aquella vez, personas que no dudarán en tomar la debilidad de su amiga para aprovecharse y manipularla. Akko y Diana lo veían, miraban sus ojos, y se notaban cansados.
—¿Quieres hablar sobre eso?
La repentina pregunta de Diana hizo que Chika alzara la mirada de repente. Nunca había contado esa historia desde que los policías visitaron su casa cuando era más pequeña y hablaron tanto con su madre como con ella. Siempre la resguardaba en su corazón, esas imágenes, esos sentimientos, lo que pasó. ¿Y si lo saca? Si lo dice ¿Las pesadillas cesarán? ¿O será el milagro que aquella víbora le prometía era lo único que la ayudaría a superar?
—Si no quieres comentarnos, tranquila-
—Lo haré —Interrumpió Chika—… Les contaré qué ocurrió esa noche en el Bosque Arcturus… qué ocurrió en aquel incidente.
Y con la luna recién asomada en el cielo, el relato empezó.
